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jueves, 6 de marzo de 2025

miércoles, 2 de enero de 2019

Retropost (2 de enero de 2009): Iuvenes dum fuimus

Estos días nos reunimos todos en Biescas, volviendo a casa por navidad. Viene Berta de Holanda, y me devuelve una carpeta que le ha aparecido, que se la debí pasar yo hace unos dieciocho o veinte años. Está llena de partituras viejas, que yo tocaba, o intentaba tocar, en tiempos, y que le pasé cuando amenazó ella con la guitarra clásica. A estas alturas no las tocamos ya ni ella ni yo, claro. Me ha traído recuerdos el contenido, algunas músicas que me han rondado por la cabeza siempre y otras en las que no pensaba desde hace años. Pero aún más el continente, la carpeta misma en que iban, fechada en 1981… el continente sumergido del pasado, vamos.

Contenido. Entre otras, las partituras de:

- La suite en re menor de Robert de Visée (1682), en versión para guitarra. Con su preludio, su Allemande, Courante, Sarabande, Gavotte, minuetos y Bourrée.Y su jiga.

- Otra zarabanda, la de la II Sonata para violín de Bach. Yo todo esto en guitarra, claro.

- Y más minuetos y gavotas… y Choros, de Villa-Lobos, que se lo oía yo a mi amigo Ernesto en guitarra, y nunca llegué a tocarlo como él.

- Recuerdos de la Alhambra, que sí que tocaba, sí…y otra más de Tárrega, Capricho Árabe, con la que no podía, no.

- Y un "Passacalle de la Cavallería de Nápoles", y una sonata de Vivaldi que tocábamos entre guitarras y flautas con Ernesto y Mariajo.

- Las canciones de La Tempestad de Shakespeare: "Full Fathom Five" de la que ahora me acuerdo, y "Where the Bee Sucks"…  Y otras, "Schiarazula Marazula", "Tower Hill"…

- Canciones que aún he tocado hace poco, como "Let the Sun Shine In", y "Aquarius". Age of Aquarius indeed.




Continente. Se trata de una carpeta amarillenta, con inscripciones, graffitti tipo puerta del baño, notas ilegibles y dibujos, pegatinas,… Contiene este continente, entre otras cosas:

- Mi dirección de Biescas entonces, calle Ramón y Cajal, 4 (poco suponía yo que luego acabaría viviendo en la casa de Ramón y Cajal, brother, en Zaragoza). También mi dirección en Zaragoza, el C.M.U. Cerbuna, donde pasé toda la carrera. Y la fecha, como digo, de 1981.




- Una pegatina de la petrolera ESSO. Pues eso.

- Una pegatina de paso de ecuador de Tercero de Filología. Esta pegatina la dibujó Miguel Gutiérrez Molinero (según me aclara tras leer esta nota), y figuran ante las escaleras de nuestra Facultad personajes alegóricos de cada una de las filologías. Hamlet musita "To pass the exams or not to pass’em, that is the question!" Voltaire, o Harpagon, entierra un cofre a la vez que comenta "Que ferai-je pour que n’on me vole pas mes chulettes?" Un filósofo clásico sentencia "Gaudeamus igitur, cateati dum non sumus", y Don Quijote dice a Sancho, "Con la universidad hemos topado, Sancho".  No recuerdo si hubo viaje: yo desde luego no fui.

- Hay notas útiles, garabateos: "Miércoles dictado". "10 de febrero, examen francés"; "2 y 8 de junio, examen francés aula 1". "Has been – for the day - ¿acción acabada?"

- Hay muchos dibujos de caras grotescas vistas de perfil, que infestaban mis apuntes.

- "Cryoglobulins". "Zdrasstvuytie" – etc. Words, words, words. Por entonces estudiaba ruso, y también traduje artículos de medicina.

- Otra pegatina, fragmentaria: SOY (QUI)MICO—parentheses added.

- Rotulaciones expresivas: Kill, kill, kill, kill, kill….

- Hay un texto que creo recordar viene de la Utopia  de Tomás Moro:

In the meanwhile, though it must be confessed that he is a very learned man, and a person who has obtained a great knowledge of the world, I cannot perfectly agree to everything he has related; however, there are many things in the Commonwealth of [caetera desunt] hope, to see.

- Una palabra que tiene que venir de Gargantúa y Pantagruel. Recuerdo que hice por entonces un trabajo de curso comparando la Utopía de Moro y la Abadía de Thélème de Rabelais. La palabra en cuestión es "Morrambouzevesengouzegangatasacbacquevezinnemafressé" —o algo parecido.

- Una cita de Hamlet, "The native hue of resolution is sicklied o’er by the pale cast of thought"…

… y otra de Antony and Cleopatra, dos lecturas shakespearianas de ese año:


Eternity was in our lips and eyes
Bliss in our brows bent; none of our parts so poor
But was a race of heaven.

- Está la dirección de Sylvie en "Le Cayrel", de St Caprais de Lern, Puymirol; y también la de Patricia cuando vivía en Pont de la Couronne, Boé, y en Agen.

- Hay un gráfico con un corte transversal de los órganos fonadores.

- Está una variante de mi nombre en letra femenina: "J. Angel Gárci-Landa"

- También en mano femenina, caras de chicas hippies. Creo que las dibujó Fabiola, con quien yo tanto salía aquel año.

- Aunque a Fabiola le gustaba más un colega no muy popular, Sebastián, que yo creo debía ser homosexual o al menos metrosexual avant la lettre. O quizá sólo petimetre. En todo caso, en mano femenina también (¿?) está esta rima:


Fabiola se fascina fácilmente
Fabiola fácilmente se violenta
¿Qué hace la Fabiola que es tan lenta?
Ell’ama Sebastián contra la gente.

- Hay referencias de libros que leer, de semántica y traductología, libros de Newmark o de Nida, como Approaches to the Theory of Translation, Componential Analysis of Meaning, Exploring Semantic Structures, Language Structure and Translation…

- Está mi dibujo del Naranjito, mascota del Mundial ’82. Y más caras de perfil, algunas articulando fonemas.

- Está la dirección de un tal Dr. Gene Hammett, del Allegheny College de Pennsylvania—una expedición americana que no llegué a realizar. Al lado el teléfono de Cristina Sanjuán, que creo que sí estuvo allí.

- Hay paradojas y cuestiones lógicas, que vienen creo de Bertrand Russell: "No existe el conjunto de todos los conjuntos menos el conjunto de conjuntos" – o "No existe el conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos". También algo más chomskiano: "The pen the author the editor liked used fell".

- "Fe de erratas. Clave de libros. Indice. Primera página" (—¿de qué?).

- Figura una definición de diccionario, del término "Pica y huye"—"f. Venez. Insecto himenóptero, como hormiga pequeña, maligna, de picadura dolorosa que produce fiebre. Después de picar, huye".

- Y columnas misteriosas de palabras: "llama dama cama trama ama mama drama" o "labras obras cabras"…

- Una casa con bigotes y chimenea perpendicular al tejado, también de Fabiola creo.

- Una referencia a un compañero que no he vuelto a ver, Gutiérrez Molinero: "Gutteridge Miller woz here" (PS, 2010: como digo, Miguel Gutiérrez lee esta nota y me manda un saludo desde el pasado y desde Avilés, donde ha ido a recalar. Experiencias de la Web: Google, el gran guglificador, juntador de espacios y tiempos, qué cosas tiene).

- Otra frase: "Il a un sentiment vif et inné de la différence des positions sociales" (¿Quién? Muchos. Bueno, "inné"… mucho decir.).

- Una A ácrata rodeada de un círculo.

- Otra palabra más: "Française".

- Un fragmento de un poema de Ronsard. Recuerdo que era la descripción de una idílica excursión al campo de un grupo de jóvenes damas y caballeros, en el siglo dieciséis:


Jamais l’homme avant qu’il meure
ne demeure
bien heureux parfaitement.
Toujours avec la liesse
la tristesse
se mêle secrètement.






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jueves, 27 de diciembre de 2018

Retropost (27 de diciembre de 2008): Excedido el límite

de mi tarjeta de crédito, y con varias facturas pendientes de Amazon, me dedico mejor a leer El Catoblepas: Revista crítica del presente. Por ejemplo este artículo sobre el revisionismo histórico.  Aparte son días de gran intensidad social: hoy visitamos la casa nueva de Ernesto y Pili, y ayer quedamos en el Café Zaragozano con Ms Force—nos vemos periódicamente por navidades, semanas santas y demás vacaciones.  Y esta noche, cena de navidad con los amigos, pero en un vegetariano. A ver quién aparece. Del lunes no pasa, me hago un análisis de sangre a ver si salgo diabético o no.

Música recurrente:







domingo, 30 de septiembre de 2018

Adiós a Eustoquio Molina

Hoy hemos sabido que ya nos habíamos despedido para siempre, sin saberlo, de nuestro querido amigo Eustoquio Molina.  Le echaremos en falta cada día. Cada día es ese día en el que nunca sabes si has visto a alguien por última vez. A esas personas con quienes te tratas a diario cada día, un día más que de repente es el último día para cualquiera de nosotros.





Esquela de Eustoquio Molina 2




sábado, 2 de junio de 2018

Retropost (2 de junio de 2008): Message personnel pour Patricia



A photo on Flickr

... au cas où l'e-mail n'arriverait pas...!

Chère Patricia et famille:

Merci bien pour votre lettre! je suis en train de surmonter le shock de mon anniversaire et je me porte pas mal, vrai. Je dirai à  Alvaro ce que vous dites de la vidéo, il est très fier d'arriver à faire ces choses par ses propres moyens—moi je ne lui ai rien appris, ou presque rien! Nous venons de revenir de Valencia de visiter ma soeur,  il y a eu une réunion de pas mal de gens de la famille (et il y en a pas mal) pour une communion et j'ai profité pour aller là  bas—pour la première fois... j'ai une de ces réputations dans ma famille, je ne visite personne, heureusement qu'ils ne se fâchent pas facilement avec moi. Beatriz es plus voyageuse, la semaine prochaine elle s'en va à  Kansas et moi je reste ici. Au moins on a fait ce week-end quelques centaines de kilomètres par des endroits à peu près vides, rien que des champs verts partout (il a plu pas mal), des averses soudaines, du soleil tout à  coup, des arcs-en-ciel partout... c'était joli... Et je te disais que cet été à  la fin on va retourner à  Galicia pour un long séjour, alors je ne pense pas qu'on va pouvoir aller en France aussi... on verra bien, il faut le faire un de ces jours, je suis d'accord remarque, seulement... (parfois je pense que cette chose que j'ai avec les voyages c'est pas normal, c'est une espèce de phobie... qu'il va falloir surmonter). Mais c'est étrange ce que tu me dis là  de ne pas recevoir mes courriels, c'est peut-être ton ordinateur après la grippe? Je t'envoie ici en tout cas le dernier message ici bas, pour qu'il n'y aie pas de pages en moins dans l'histoire. J'espère que celui-ci ne va pas s'égarer, on verra bien! Besos, JOSE ANGEL



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domingo, 21 de enero de 2018

Retropost #1969 (21 de enero de 2008): El proceso de las nostalgias


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Estoy leyendo, y disfrutando, la tercera parte de la novela de Javier Marías Tu rostro mañana (3. Veneno y sombra y adiós). Aquí hay un fragmento lúcido, proustiano y despiadado sobre la nostalgia de las personas que perdemos por el camino. Y sobre la distorsión retrospectiva:

Es extraño e incongruente el proceso de las nostalgias, o del echar de menos, tanto si es por ausencia como por abandono o por muerte. Uno cree al principio que no puede vivir sin alguien o alejado de alguien, la pena inicial es tan afilada y constante que se siente como un hundimiento sin límite o como una lanza interminable que avanza, porque cada minuto de privación cuenta y pesa, se hace notar y se nos atraganta, y uno sólo espera que pasen las horas del día a sabiendas de que su pasar no nos llevará a nada nuevo sino a más espera de más espera. Cada mañana abre uno los ojos —si se ha beneficiado del sueño que no permite olvidar del todo, pero que confunde—con el mismo pensamiento que lo oprimió antes de cerrarlos, 'Ella no está y no va a volver', por ejemplo (sea volver a mí o de la muerte), y se dispone no a atravesar la jornada fatigosamente, pues ni siquiera es capaz de mirar tan lejos ni de diferenciarlas, sino los siguientes cinco minutos y luego otros cinco fatigosamente, y así seguirá de cinco en cinco si es que no de uno en uno, enredándose en todos y a lo sumo tratando de distraerse durante dos o tres de su conciencia, o de su parálisis cavilatoria. No será por su voluntad si esto sucede, sino por algún azar bendito: una noticia curiosa en el telediario, el rato de completar o de empezar un crucigrama, la llamada irritante o solícita de alguien a quien no soportamos, la botella que se nos cae al suelo y nos obliga a recoger los añicos para no cortarnos cuando por pereza andamos descalzos, la infame serie de televisión a la que le vemos la gracia —o es simplemente que nos acostumbramos a la primera a ella, de golpe— y a la que nos entregamos con inexplicable consuelo hasta los títulos de crédito concluyentes, deseando que se iniciara al instante otro episodio que nos permitiera aferrarnos a un estúpido hilo de continuidad hallado. Son las rutinas halladas las que nos sostienen, lo que a la vida le sobra, lo tonto inocuo, lo que no entusiasma ni nos pide participación ni esfuerzo, el relleno que despreciamos cuando todo está en orden y nosotros activos y sin tiempo para añorar a nadie, ni siquiera a los que ya se han muerto (aprovechamos esos periodos para sacudírnoslos de nuestras espaldas, de hecho, aunque eso sirva sólo temporalmente, porque los muertos se empeñan en seguir muertos y siempre vuelven más tarde, para hacernos sentir la punzada de su alfiler en el pecho y caer como plomo sobre nuestras almas).

Pasa entonces el tiempo, y a partir de un día difuso volvemos a dormir sin sobresaltos y sin recordar el sueño, y a afeitarnos no ya al azar ni a deshoras sino por la mañana; ninguna botella se rompe ni nos irrita ninguna llamada, prescindimos del culebrón, del crucigrama, de las salvadoras rutinas sobrevenidas que observamos con extrañeza en la despedida porque ya casi ni comprendemos que nos hicieran falta, y hasta de las personas pacientes que nos entretuvieron y nos escucharon durante nuestra temporada de luto, monótona y obsesiva. Alzamos la cabeza y miramos a nuestro alrededor de nuevo, y aunque no haya nada promisorio ni llamativo, ni que sustituya a lo añorado y perdido, empieza a costarnos mantener esa añoranza y nos preguntamos si de verdad perdimos. Aparece una pereza retrospectiva respecto al tiempo en que amábamos o nos desvivíamos o nos exaltábamos o nos angustiábamos, uno se siente incapaz de volver a prestar tanta atención a alguien, de tratar de complacerla y de velar su sueño y de ocultarle lo ocultable o lo que le haría daño, y en la asentada ausencia de alerta halla uno un enorme descanso. 'Fui abandonado', piensa 'por la amante, el amigo o el muerto, tanto da, todos se fueron, el resultado es el mismo, me quedé a lo mío. Acabarán lamentándolo, porque gusta sentirse querido y entristece saberse olvidado y yo ahora los voy olvidando, y el que se muere, más o menos, también sabe lo que le espera. Yo hice cuanto pude, aguanté a pie firme, y aun así se me apartaron'. Cita uno entonces para sus adentros: 'La memoria es un dedo tembloroso'. Y añade luego de su cosecha: 'Y no siempre atina a señalarnos'. Descubrimos que nuestro dedo ya no atina, o que lo logra cada vez menos, y que quienes nos absorbieron la mente noche y día y noche y día, y estaban fijos en ella como un clavo martillado y hundido, se desprenden poco a poco y comienzan a no importarnos; se tornan borrosos, temblorosos ellos mismos, y hasta se puede dudar de su existencia como si fueran una mancha de sangre ya frotada, lavada y limpiada, o de la que sólo queda el cerco, lo que más tarda en quitarse, y ese cerco ya va cediendo.

Pasa entonces más tiempo y llega un día, antes de que desaparezca el rastro, en el que la mera idea de acercarse a ellos nos representa de pronto una carga. Aunque no vivamos contentos y todavía los echemos en falta, aunque aún suframos por su lejanía o su pérdida en alguna ocasión suelta —una noche miramos desde la cama nuestros zapatos solos, dejados al pie de una silla, y nos invade la pesadumbre al acordarnos de los de tacón de ella que solían ponerse a su lado año tras año, subrayando que éramos dos hasta en el sueño, en la ausencia—, resulta que quienes más quisimos, aún queremos, se han convertido en gente de otra época, o perdida por el camino —el nuestro, a cada uno le cuenta el suyo—, en seres casi pretéritos a los que no apetece volver porque ya nos son consabidos, y el hilo de la continuidad se ha roto con ellos. Miramos siempre el pasado con un sentimiento de superioridad soberbio, hacia él y hacia sus contenidos, así sea nuestro presente más bajo o más desdichado o enfermo, y el futuro no nos augure mejoría de ningún tipo. Por brillante y feliz que fuera, lo pasado se nos aparece contaminado de ingenuidad, de ignorancia, en parte de tontería: en ello nunca sabíamos lo que vendría después y ahora sabemos, y en ese sentido sí es inferior, objetiva y efectivamente; por eso lleva consigo siempre un elemento de irremediable tontuna, y nos hace sentir vergüenza por haber permanecido en Babia, por haber creído en su tiempo lo que hoy nos consta que era falso, o quizá no lo era entonces, pero ha dejado también de ser cierto, al no haber resistido o perseverado. El amor que parecía firme, la amistad de la que no dudábamos, el vivo con el que contábamos como vivo eterno porque sin él era inconcebible el mundo o que el mundo fuera aún tal mundo, y no otro sitio. A nuestro muerto más querido no podemos evitar mirarlo un poco de arriba abajo, más al cabo del más tiempo que va haciéndolo más caduco, no sólo con pena sino con lástima, sabedores de que no se ha enterado —oh, fue un iluso— de cuanto sucedió tras su marcha, mientras que nosotros sí estamos al tanto. Asistimos a su entierro y oímos lo que allí se decía, también lo que se murmuraba entre dientes, como si los que hablaban temieran que él aún pudiera escucharlos, y vivmos a sus dañadores presumir de íntimos suyos y fingir que lo lloraban. Él no vio ni oyó nada. Murió en el engaño, como todo el mundo, sin saber nunca lo bastante, y es eso precisamente lo que nos lleva a compadecerlos a todos y a considerarlos pobres hombres y pobres mujeres, pobres niños adultos, pobres diablos.

Tampoco saben ya de nosotros los que dejamos atrás o se fueron de nuestro lado, para nosotros han quedado fijos e inamovibles igual que los muertos, y la sola perspectiva de volver a encontrarlos y tener que contarles y oírles se nos hace muy cuesta arriba, en parte porque nos parece que ni ellos ni nosotros querríamos contar ni oírnos nada. 'Qué pereza', pensamos, 'esa persona no ha asistido a mis días durante demasiado tiempo. Solía saberlo casi todo de mí, o lo principal al menos, y ahora se le ha hecho un hueco que no podría ser colmado, aunque yo le relatara con todo detalle lo habido sin su conocimiento inmediato. Qué pereza tratarse de nuevo, y explicarse, y qué trastorno reconocer al instante las viejas reacciones y los viejos vicios y las viejas zozobras y los viejos tonos, los míos con ella y los suyos conmigo; y hasta los mismos celos mordidos y las mismas pasiones, sólo que acalladas.  Ya nunca podré verla como a alguien nuevo, tampoco como a mi ser cotidiano, me resultará gastada a la vez que ajena. Iré a casa a ver a Luisa, y a los niños, y tras estar largo rato con ellos y empezar a reacostumbrarlos, me sentaré al lado de ella otro rato más corto, quizá antes de salir a cenar a un restaurante, mientras esperamos a la canguro que tarda, en el sofá compartido durante tantos años pero ahora como una visita extraña, de confianza y desconfianza, y no sabremos cómo comportarnos. Habrá pausas y carraspeos, y frases estúpidas e inauditas estando los dos cara a cara, como "Bueno, ¿qué tal te va?" o "Te veo con muy buen aspecto". Y entonces nos daremos cuenta de que no podemos estar juntos sin estarlo de veras, y de que además no lo queremos. No habrá entera naturalidad ni artificialidad completa, no se puede ser superficial con quien conocemos profundamente y desde siempre, tampoco hondo con quien nos ha perdido el rastro y escondido el suyo, y tanto ignora. Y al cabo de media hora, tal vez de una, de dos a lo sumo, a los postres, consideramos que ya está, y lo que será más raro, que con esa vez basta y me sobrarán trece días. Y aunque impensablemente cayéramos el uno en brazos del otro y ella me dijera lo que llevo tanto tiempo deseando oírle, "Ven, ven, estaba tan equivocada antes. Ocupa de nuevo este lugar a mi lado. No he ahuyentado tu fantasma, esta almohada es aún la tuya y no había sabido verte. Ven y abrázame. Ven conmigo. Regresa. Y quédate aquí para siempre"; aunque en vista de eso yo cerrara mi apartamento de Londres y me despidiera de Tupra y de Pérez Nuix, de Mulryan y Rendel y aun de Wheeler, e iniciara la tarea rauda de convertirlos en un largo paréntesis —pero hasta los interminables se cierran y luego puede uno saltárselos—, y regresara a Madrid entonces con ella —y no digo que no lo hiciera si hubiera esa oportunidad, si me la diera—, lo haría sabiendo que lo interrumpido no puede reanudarse, que aquel hueco permanece siempre, quizá agazapado pero constante, y que un antes y un después nunca se sueldan.'

Es curioso, un tanto escheriano, el uso de las comillas. Claro que es muy adecuado en un texto donde el narrador presenta su experiencia posible (o real) como paradigma y ejemplo del trayecto que siguen todas las almas.




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martes, 16 de enero de 2018

Retropost #1961 (16 de enero de 2008): Hallados en los setenta, perdidos en los ochenta



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Y remembrance of time past en 2008. Gracias a Google, nos localizamos hoy con Beatriz, que tantos años pasó a unos metros de mí, antes de desaparecer súbitamente en las décadas y los kilómetros. ¿Nos volveremos a ver? A saber.

En la foto, otra Beatriz.




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lunes, 10 de julio de 2017

Retropost #1690 (10 de julio de 2017): Cena con velitas

Cena con velitas

Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa


A photo on Flickr

Con Patricia, Myriam y Mélissa—les gens d'Agen. Mañana se van a Madrid las tres, y luego vuelta a Francia. Oscar quería soplar las velas—para cumplir años, seguramente. Más fotos en mi Flickr .



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miércoles, 3 de mayo de 2017

Retropost #1591 (3 de mayo de 2007): Adiós—sin saberlo


Acabo de enterarme de que ha muerto María Antonia Fatás. Siento dar la noticia a quien le apene. Fue maestra mía en Biescas ("La señorita María Antonia" era entonces), y era además la vecina de arriba en la casa de los maestros, cuando era niño. La vi la semana pasada, y aunque intenté darle ánimos, se veía que estaba muy débil, y que no había muchas posibilidades de que fuera a mejor. Pero nunca quieres pensar que la muerte pueda estar sólo unas horas por delante—dices aquello de "no hay enfermo que no pueda vivir un año más, ni niño que no pueda caer fulminado de repente". Luego parece estúpido y cruel no haberlos visitado más, a los enfermos, mientras podías. Pero siempre ha de ser así.  Las últimas despedidas, normalmente, son retrospectivas. Se reparte así la pena. Aunque se le añade el sentimiento de culpa que nos dejan las muertes, de no haber atendido más a las personas mientras vivían, creyendo que iban a seguir viviendo. Me recuerdan de mi última (última fue) visita: "y cómo quiso despedirse de ti diciéndote lo mejor que sabía de ti"...   Me tenía aprecio, como yo a ella. Y muchas personas se lo tenían, también, pero murió sola, después de haber pasado la vida cuidando y acompañando a su madre. Este es un cuadro suyo, de entre otros que me regaló (pintaba por afición, y aunque a todos nos gustaban, ella no tenía para sus pinturas más que comentarios pesimistas, resignados y escépticos...). Igual ella sí que sabía que se despedía, no sé. 



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domingo, 12 de febrero de 2017

Retropost #1368 (12 de febrero de 2007): Plus d'autrefois


Empieza a aparecer por YouTube algún vídeo de Juliette Gréco, y por primera vez la puedo ver en grabaciones antiguas cantando algunas de mis canciones favoritas. Por ejemplo, ésta: "Il n'y a plus d'après":




La canción es de Guy Béart, y expresa a la perfección cómo a la vez nos reconocemos y no nos reconocemos en los viejos amigos, o los viejos amores, de quienes nos separa el espacio y el tiempo. Encontrarnos, saliéndonos de nuestro circuito habitual, es creerse rejuvenecidos por un momento, sólo yendo a los sitios a donde solíamos ir, viajamos en el tiempo; es volver al pasado, pero es encontrar que no es realmente habitable. "Il n’y a plus d’autrefois": el pasado ya no existe. "Il n’y a plus d’autre fois": no habrá una segunda vez, y es inútil intentar repetirlo. Durante un momento se vive la ilusión de que en el presente del encuentro se recupera lo que ya no hay, pero... un presente separado de un futuro en el que se vaya instalando con naturalidad, un presente en el que sólo podemos fingir que somos los que éramos—o confesar que ya no los somos—nos deja sin posibilidad de habitarlo de un modo creíble. Tampoco la siguiente vez (si la hay) volveremos a ser los que éramos, porque ya no lo somos. No hay un día a día, no hay un mañana, no hay un luego... Y qué cambiada está la ciudad. En el vídeo aparecen Sartre y Simone de Beauvoir, aparte de Juliette. La que era años antes, y la que era cuando se grabó la canción—sólo en el cine hay autrefois.

 
Maintenant que tu vis
A l’autre bout d’Paris
Quand tu veux changer d’âge
Tu t’offres un long voyage
Tu viens me dire bonjour
Au coin d’la rue Dufour
Tu viens me visiter
A Saint-Germain-des-Prés

Il n’y a plus d’après
A Saint-Germain-des-Prés
Plus d’après-demain
Plus d’après-midi
Il n’y a qu’aujourd’hui
Quand je te reverrai
A Saint-Germain-des-Prés
Ce n’sera plus toi
Ce n’sera plus moi
Il n’y a plus d’autrefois

Tu me dis "Comme tout change!"
Les rues te semblent étranges
Même les cafés-crème
N’ont plus le goût qu’tu aimes
C’est que tu es un autre
C’est que je suis une autre
Nous sommes étrangers
A Saint-Germain-des-Prés

Il n’y a plus d’après
A Saint-Germain-des-Prés
Plus d’après-demain
Plus d’après-midi
Il n’y a qu’aujourd’hui
Quand je te reverrai
A Saint-Germain-des-Prés
Ce n’sera plus toi
Ce n’sera plus moi
Il n’y a plus d’autrefois

A vivre au jour le jour
Le moindre des amours
Prenait dans ces ruelles
Des allures éternelles
Mais à la nuit la nuit
C’était bientôt fini
Voici l’éternité
De Saint-Germain-des-Prés

Il n’y a plus d’après
A Saint-Germain-des-Prés
Plus d’après-demain
Plus d’après-midi
Il n’y a qu’aujourd’hui
Quand je te reverrai
A Saint-Germain-des-Prés
Ce n’sera plus toi
Ce n’sera plus moi
Il n’y a plus d’autrefois
 
 


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lunes, 26 de diciembre de 2016

Retropost #1284 (26 de diciembre de 2006): Con críos ni al cielo (II)


Con críos ni al cielo (II)

Publicado en Nenes. com. José Ángel García Landa

Está difícil la dinámica social navideña; bueno, para qué engañarnos, está difícil la dinámica social en general. Es difícil verse con los amigos, tanto en su casa (imposible) como en la tuya (difícil, difícil). Tampoco se presta mucho la cosa a quedar al aire libre, en invierno. Y en un sitio cerrado, con los críos... Ay los críos. Nadie los quiere ver ni en pintura. "Hola, qué tal, ¿quedamos a echar un café?" - "OK... ¿Será sin niños, espero?" - "Ejem, no; es que no los puedo dejar solos en casa" - "Ah, entonces no, lo siento. Estarán majísimos, por cierto, que hace tiempo que no los veo. Bueno, adiooos... ". A decir verdad, aunque a veces pasa esto, en realidad casi ni se plantea la situación, por convenciones occidentales.  En fin, reconstruiré mi vida social a partir de cero cuando crezcan. (Casi digo cuando se vayan de casa, pobrecicos). De momento, mañana embarcamos para Biescas (con el coche recién extraído del taller, que siempre nos falla a última hora), y allí los echamos al maremágnum de primos, que esos sí que los quieren ver, y los abuelos son sufridos.  Ya se sabe que a donde no llegan los amigos llega la famiglia. Y al parecer, los niños son de por sí una situación límite. En Occidente. 





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domingo, 11 de septiembre de 2016

Retropost #1136 (11 de septiembre de 2006): Despedidas

Despedidas

Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa

FabiolaAyer nos despedimos (hasta la vista) de la pequeña Elsa, una nenita encantadora, que hoy cumple dos meses pero ya estaba en la reunión de sobremesa tan atenta que parecía totalmente socializada. Y luego, bajando a Zaragoza, nos despedimos de la temporada de piscinas apeándonos (y colándonos descaradamente, me temo) en la de Zuera. Hasta el año que viene.
Y luego habíamos quedado a tomar unas cañas por Zaragoza la nuit con Fabiola, para despedirnos de ella, que se nos va a Alemania definitivamente, con gata y todo. Bueno, en realidad ya lleva yendo y viniendo una temporada, cada vez más tiempo allá, desde su euromatrimonio con Gottfried, y ahora sólo es la definitiva. Pide la excedencia de su instituto, y se queda a trabajar  indefinidamente en un instituto cerca de Stuttgart, en el país de los suevos. Pues mucha suerte y que sea para bien el traslado. Aunque para ella vaya a ser mejor, a mí me da pena, porque ya es otra amiga que se va de aquí para siempre, y ya se sabe, algo se muere en el sitio donde debería estar el alma. Siempre se dice que nos veremos, etc., pero la realidad es que la gente que sale de tu ciudad en general sale bastante de tu vida, snif. Si ya te ves poco viviendo en la misma ciudad, pues menos aún estando fuera. Aunque igual es una excusa para emailarse más, vaya usté a saber. Tendré que potenciar mis ciberamistades, porque mi proporción de amistades zaragozanas va bajando alarmantemente; debe estar en un uno por cien mil. Igual si las virtualizase a todas nos trataríamos más, von verlost zum Fluß.

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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.