Hay muchas más cosas en la conferencia, pero les dejo con la conclusión del doctor Baumeister que resume su argumentación:
Unos pocos hombres con suerte están en la cima de la sociedad y disfrutan de las mejores recompensas de cada cultura. Otros, menos afortunados, ven sus vidas devoradas por ella. Las culturas usan tanto a los hombres como a las mujeres, pero la mayoría de las culturas los usan de maneras algo diferentes. La mayoría de las culturas ven a los hombres individuales como más prescindibles que a las mujeres individuales, y esta diferencia probablemente se basa en la naturaleza, en cuya competición reproductiva algunos hombres son los grandes perdedores y otros hombres son los mayores vencedores. De ahí que las culturas usen a los hombres para los muchos trabajos de riesgo que tienen.
Los hombres van a los extremos más que las mujeres, y eso se adecúa bien al hecho de que la cultura los utilize para ensayar montones de cosas diferentes, recompensando a los ganadores y aplastando a los perdedores.
La cultura no es una cuestión de hombres contra mujeres. En líneas generales, el progreso cultural ha surgido de grupos de hombres trabajando con y contra otros hombres. Mientras las mujeres se concentraban en las relaciones cercanas que permitieron a la especie sobrevivir, los hombres crearon las grandes redes de relaciones superficiales, menos necesarias para la supervivencia pero que a la larga permitían que la cultura floreciese. La creación gradual de riqueza, de conocimientos y de poder en la esfera masculina fue la fuente de la desigualdad de género. Los hombres crearon las grandes estructuras sociales que componen la sociedad, y los hombres siguen siendo todavía mayoritariamente responsables de ellas, aunque ahora vemos que las mujeres pueden desempeñar un papel perfectamente bien en estos sistemas más amplios.
Lo que parece haber funcionado mejor para las culturas es enfrentar a los hombres unos contra otros, compitiendo para obtener respeto y otras recompensas que terminan distribuidas muy desigualmente. Los hombres tienen que demostrar su valía produciendo cosas que la sociedad valore. Tienen que vencer a rivales y enemigos en competiciones culturales, y probablemente sea por eso que no parecen tan amables o dignos de ser amados como las mujeres.
La esencia de cómo la cultura usa a los hombres depende de una inseguridad social de base. Esta falta de seguridad es de hecho social, existencial y biológica. En el papel masculino viene de fábrica el peligro de no ser lo suficientemente bueno para ser aceptado, e incluso el peligro de no ser capaz de tener suficiente éxito como para crear descendencia.
La inseguridad social básica inherente a ser hombre supone tensión para los hombres, y no es sorprendente que tantos hombres se quiebren o hagan el mal o hagan cosas heroicas o mueran más jóvenes que las mujeres. Pero esa inseguridad es útil y productiva para la cultura, para el sistema.
No quiero decir que esté bien, o que sea justo o adecuado. Pero ha funcionado. Las culturas que han tenido éxito han usado esta fórmula, y es una de las razones por las que han tenido éxito en lugar de sus rivales.
¿Ideas sobre eso?
_______________
Actualización, martes a mediodía: Antes de que algún otro ponga un comentario insistiendo en que es matemáticamente imposible que un individuo dado tenga un número desigual de antepasados masculinos y femeninos, imaginen esta escena edénica. Hay dos mujeres (Ginger y Mary Ann) y dos hombres (Gilligan y el Profesor) en una isla desierta. Las dos mujeres desprecian a Gilligan y tienen un hijo con el Profesor. Ginger tiene un niño llamado Gino; Mary Ann tiene una niña llamada María. Cuando crecen, Gino y Maria tienen un hijo. Este niño tendrá tres ancestros femeninos (Maria, Ginger y Mary Ann) pero únicamente dos ancestros masculinos (Gino y el Profesor).
Si crees que es un mal ejemplo porque supone que un medio hermano se casa con su medio hermana, supón que justo al llegar a la edad adulta Gino y Maria, descubren otro clan viviendo en el Este remoto de la isla. Este y oeste se encuentran y Gino y Maria se casan cada cual con un oriental. Pero sus hijos seguirán teniendo menos ancestros masculinos que femeninos por el lado occidental de su arbol genealógico. Y si los orientales tienen una estructura social similar —un abuelo macho alfa que dejó embarazadas a todas las mujeres del Oriente— entonces los hijos de Gino y Maria tendran menos ancestros masculinos en ambas ramas de su árbol genealógico.
Para más detalles sobre las matemáticas, ver los comentarios de Roy y de Efrem.




