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martes, 20 de marzo de 2018

Retropost #2069 (20 de marzo de 2008): La despedida de A. C. Clarke


Un escritor diciendo adiós. Recapitulación vital y despedida de A. C. Clarke, que ha muerto a los 90 años—aunque nos recuerda que si se separa de nosotros será sólo temporalmente. Pide ser recordado por sus libros—pero la memoria colectiva elige lo que quiere, y a veces el escritor interesa tanto como sus libros. Al menos durante un ratito (los libros también, un ratito duran).





Dice que para la especie humana elige el optimismo, porque nos da la oportunidad de crear una profecía autocumplida. Bueno, el pesimismo quizá también lo haga... pero seamos optimistas de oficio, sin perder de vista la ironía escéptica.

Hemos puesto comentarios sobre la vejez en esta conversación. La humanidad sigue, pero también tendrá su vejez.

Para esperanza, Bob Hope.


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miércoles, 6 de enero de 2016

Retropost #508 (19 de septiembre de 2005): Imperial Earth




Me acabo de leer esta novela de Arthur C. Clarke, Imperial Earth (Nueva York: Ballantine, 1976), que está ambientada en el Quinto Centenario de los EE.UU. en 2276. Cuenta las aventuras en nuestro mundo de un político Titaniano, Duncan Makenzie, que viene de visita por primera vez al planeta de sus antepasados, a dar un espích en el centenario, y también a clonarse (la colonia en Titán es aún pequeña, y no da para algunas cosas). Por el camino, se despide de una antigua amada terráquea, y se ve involucrado en la muerte accidental de un amigo de ambos, Karl. Leyendo los archivos del ordenador personal de éste, descubre sus investigaciones para construir un radiotelescopio espacial en Mnemosyne, con el fin de captar señales de extraños seres interestelares de tamaño, estructura e intenciones casi impensables. El futuro de la tierra queda abierto y problemático, pero el protagonista, la novela y el autor piden una continuación de la investigación espacial.


zgza
  Algunas curiosidades de la novela, sobre todo considerando que fue escrita hace treinta años....
 
- Comienza el libro con el protagonista escuchando el sonido del viento en la superficie de Titán... algo que pudimos oír este año a través de las retransmisiones de la sonda Cassini. Tampoco él lo oye "en directo" y, a pesar de estar en Titán, le resulta un sonido nuevo y extraño.
 
- La Tierra es en 2276, y ahora, una "aldea electrónica global" (22), gracias a la tecnología de comunicaciones, pero en el espacio hay desfase... Una cosa no prevista por Clarke, sin embargo, es el fallo estándar de las anticipaciones del sistema global de archivos y comunicación: en la novela no es un sistema reticular como Internet, sino un sistema mucho más centralizado en torno a bancos de datos gigantescos (146).
 
- Aunque aparte de la Red, o a través de ella, hay otra red que sigue siendo igualmente eficaz: los contactos personales extraoficiales. "It was through this network, rather than official channels, that the Makenzies . . . Got Things Done." Una cita interesante a este respecto: "sucess in politics ... depends upon the masterful administration of the unforeseen": "El éxito en política depende de la administración magistral de lo imprevisto".
 
- Una adicción electrónica del futuro, que es ya casi del presente: los "tapeworms", "those peculiar addicts who went through life accompanied by voice-actuated recorders, so that nothing they said -or heard- was ever lost. Unless they could do this, Duncan had been told, they did not believe they had really and truly lived" (153) - es una enfermedad de la retrospección potencial, "a backward-looking obsession" (153). Cuando pensamos en la poca audiencia que tienen nuestras fotos de vacaciones...
 
- No nos enteramos de que el protagonista es negro, o "de piel oscura", hasta muy adelantada la novela. Este efecto es magistral, y muy bien conseguido. La raza es prácticamente irrelevante en ese futuro, pero se utiliza para jugar inteligentemente con las presuposiciones del lector. Algo parecido hace a veces Coetzee en su novela Disgrace... pero a Clarke se le ocurrió antes. Y esto es un hábil recurso literario, no "de anticipación", que es por lo que normalmente apreciamos a Clarke. Un recurso, por cierto, imposible (bueno, difícil) de adaptar a una hipotética versión fílmica de esta novela.
 
- Hay cierta atención a la encriptación y clasificación de la información: "information not properly classified can be irretrivably lost" (3). En este futuro existe Internet, con otro nombre, y todas las obras de la humanidad están accesibles a cualquier "Comsole" o terminal de ordenador, en versiones de realidad virtual si es necesario. Pero quizá por eso mismo se aprecian cosas como la presencia real, los viajes, y hasta las postales no virtuales, y los libros (de lujo). Las palabras mágicas pueden hacer que el "Minisec" (móvil/portátil) de Karl borre o haga accesible la información secreta que contiene. Todo esto es prueba de la impresionante capacidad de anticipación de Clarke - aunque se equivocase en dos siglos casi... Desde luego, merecería ser incluido entre los precursores, en libros como Internet Dreams de Mark Stefik.
 
- La clonación humana se logró a principios del siglo XXI, pero es una técnica poco usada porque hay pocas circunstancias efectivas que la requieran. Las tres generaciones de Makenzies clonados resultan ser demasiado iguales "through the accidents of background and education" - demasiado en mi opinión. Al final, Duncan no vuelve con una copia idéntica de sí mismo, sino, por decisión propia, con un niño blanco... algo ciertamente intrigante. Creo que ha decidido clonar a su amigo Karl, por ecuanimidad y por variedad, en lugar de hacer otro Makenzie más.
 
- (Ah, y está la historia de los pentominós, que ha merecido post aparte en la sección "curiosidades").
 
- Lamento decir que en el futuro la política de géneros seguirá siendo un problema. Hay azafatas, eternas, y pocas mujeres influyentes. Lo que sí hay es más tolerancia y liberación sexual (hetero, homo y bi). Ahí nos juega Clarke otra: cuando creemos que Duncan va a ligar con toda naturalidad con un oficial a bordo de una nave espacial, resulta que la cita secreta era para que le enseñase el sistema de propulsión de la nave. En otra ocasión, Duncan ignora qué es una portera. Allí otra vez resulta ser un ignorante el lector, porque las porteras son sistemas informáticos. En distintas ocasiones se juega de estas maneras con las presuposiciones del lector, uno de los placeres de leer ciencia-ficción.
 
- De Titán pasamos al Titanic. El Titanic, donde tiene lugar un episodio de la novela, está mejor conservado en el fondo del mar en 2205 que hoy en día. Una pena...
 
- También entra Clarke en un tema de actualidad, como es el del décimo planeta. Allí es, cómo no, Perséfone, más allá de Plutón y todavía no explorado.
 
- Y, por último, una exclusiva de Clarke, obtenida de la boca de Neil Armstrong, sobre las primeras palabras pronunciadas por un hombre, o por el hombre, en otro mundo. Armstrong dijo al pisar la Luna: "That’s one small step for man, one giant leap for mankind". No dijo esto otro: "That’s one small step for a man, one giant leap for mankind". Aunque esto último era lo que quería decir, y lo que pensaba que había dicho...
 
Leer ciencia-ficción unos años después de publicada la novela, pero antes de la fecha en que la acción se ubica, es un ejercicio interesantísimo de anticipación-retrospección simultánea. Como siempre en la buena literatura, se unen las cegueras y la lucidez de manera sorprendente e imprevisible.


Hablando de previsiones, nos espera según Clarke una fase dura de la historia humana, The Time of the Troubles, o quizá ya estamos en ella... Sea como sea, habrá que administrar magistralmente lo imprevisto, porque preveo que se nos viene encima.





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sábado, 7 de noviembre de 2015

Retropost #292 (24 de junio de 2005): Profecías autocumplidas retroactivamente


Una noticia de BoingBoing nos anuncia la creación de un Philip K. Dick en versión androide, por Hanson Robotics (http://hansonrobotics.com/prpkoject_d.php). Es un homenaje, claro, a Philip K. Dick, que imaginaba tales androides hace cuarenta años en Do Androids Dream of Electric Sheep? (a.k.a. Blade Runner) o We can Build You. El androide, réplica exacta del escritor, se entrevistará con sus visitantes en una típica habitación de los años setenta, dándoles conversación generada a partir de los patrones discursivos e ideas de PKD. Es la versión futurista de las peregrinaciones literarias a las casas de escritores, de Shakespeare o Wordsworth, y una excelente propaganda para la empresa de robótica, claro. (Aunque casi me recuerda más, por lo creepy, a la momia de Bentham expuesta en la Universidad de Londres). En una entrevista virtual imaginada por Erik Davis (http://frontwheeldrive.com/philip_k_dick.html) dice Philip K. Dick que "conforme pasan los años me parece que de forma gradual y sutil pero real, el mundo se va pareciendo a una novela de Philip K. Dick. Incluso me han acusado algunos estrafalarios de haber producido el mundo moderno con mis novelas". Hay en la ciencia ficción muchas tendencias, algunas a la fantasía desmedida, pero otra dirección de la misma apunta a visionados plausibles e imaginativos de las consecuencias del desarrollo tecnológico - más interesantes cuanto más se imbrican en la ficción con las maneras de vivir, percibir y estar en la realidad. De eso desde luego ha hecho mucho P. K. Dick; y en segunda vuelta lo hacen todas las variantes sobre él que salen, como las películas de sus novelas y ahora su propio androide. Y una tendencia complementaria a ésta es la tendencia del futuro a ajustarse a las expectativas que sobre él se han tenido. (El futuro tiene otras tendencias, naturalmente: la de ser impredecible e incalculable, por ejemplo. Para contrarrestar ésta se hicieron las profecías autocumplidas retroactivamente). Lo que ya está pensado de antemano está ya medio deseado o medio temido y medio diseñado, o sus bases están allí para quien las quiere y puede ver: no es de extrañar que los desarrollos vayan muchas veces en esa dirección, dando lugar a esa curiosa tendencia de los futuros efectivos a ajustarse a los futuros pasados imaginados por la ciencia ficción. Sólo en parte, claro, sólo en parte. Empezando por el hecho de que en los mundos anticipados por la ciencia ficción los desarrollos no suelen surgir como profecías autocumplidas retroactivamente: normalmente no hay escritores de ciencia ficción en la ciencia ficción.

Otro ejemplo de profecía autocumplida retroactivamente me viene a la cabeza: en 2001: Una Odisea del Espacio el computador Hal 9000 dice que fue creado en 1997 en la Universidad de Illinois (en la película se cambió la fecha a 1992). Bueno, pues en 1997 en la Universidad de Illinois decidieron celebrar y producir el nacimiento de Hal, con una fiesta homenaje friki, etc. - (puede leerse algo al respecto aquí (http://www.palantir.net/2001/meanings/essay11.html) y aquí (http://www.everything2.com/index.pl?node_id=46253), y claro, quisieron crear a Hal 9000 en plan profecía autocumplida retroactivamente, haciendo hablar a un ordenador que saludase a sus creadores como recordaba Hal en sus delirios moribundos que había hecho. Y le preguntaron a Arthur C. Clarke, el auténtico creador, cuáles habían de ser las primeras palabras de Hal. Fueron éstas: "Buenos días, Doctores. Me he tomado la libertad de borrar Windows 95 de mi disco duro"... y así nació Hal, en un futuro que mezclaba el futuro anticipado con un futuro impredecible que, impredeciblemente, incluía a ese futuro anticipado. La realidad incluye a la ficción, una ficción que se construye con los ingredientes de una realidad.... que incluye a la ficción. "La vida es sólo fantasía", que decía Miguel Bosé.




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