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miércoles, 6 de enero de 2021
jueves, 4 de julio de 2019
viernes, 20 de julio de 2018
La justicia alemana y la española se desautorizan mutuamente
Los jueces alemanes han viciado la Euroorden vaciándola de contenido, y manifestando patentemente su rechazo a la justicia española y su apoyo a las tesis del supuesto perseguido político Puigdemont. Ante este despropósito y esta desautorización de nuestro país, no queda sino aplaudir la decisión del juez Llarena, que equivale a una desautorización a su vez de una justicia europea que desprecia la defensa propia de España como no lo haría en ningún país. A Puigdemont y sus secuaces les queda el exilio voluntario, o aceptar someterse a juicio como hacen los demás españoles —menos los etarras.
No hay alternativa a esta decisión del juez Llarena. Es eso o declararnos directamente colonia judicial de Alemania. Que sería, sin duda, la opción preferida por nuestro gobierno traidorzuelo e hipotecado al golpismo catalán.
No hay alternativa a esta decisión del juez Llarena. Es eso o declararnos directamente colonia judicial de Alemania. Que sería, sin duda, la opción preferida por nuestro gobierno traidorzuelo e hipotecado al golpismo catalán.
🔴🔴 Pablo Llarena critica duramente al tribunal alemán de tercera por su decisión de extraditar a Puigdemont solamente por malversación y rechaza su entrega tal y como pedía VOX ¡Bravo! 👏👏— VOX Noticias 🇪🇸 (@voxnoticias_es) 19 de julio de 2018
Los golpistas serán condenados por todos los delitos cometidos https://t.co/6QBdcy0oHX
Vaquero, Leticia. "Editorial Leticia Vaquero: El juez
Llarena retira la euroorden contra Puigdemont." Libertad Digital 20 July 2018.*
2018
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viernes, 26 de agosto de 2016
Retropost #1117 (26 de agosto de 2006): Un exiliado: On a Distant Shore
(Sábado 26 de agosto de 2006)
Me he ido nadando hasta enfrente de la casa de John Dutton, en Covas. No es que tenga mucho mérito, porque es el pueblo de al lado de Viveiro, pero para lo que yo nado (nada) ya me he dado buena jupa. Quería comprobar una cosa: la alineación de unos escollos entre sí y con la casa. Covas se llama así por la costa rocosa, que además de cuevas tiene unas rocas muy vistosas delante de la playa llamadas Os Castelos, que se adentran casi en fila india en el mar. Bueno, pues justo detrás está el pazo do Grallal, la casa de John Dutton. Toma el nombre de las rocas, seguramente ("grallal" viene a ser como "pedregal").
Dutton era un gentilhombre inglés del siglo XVI, que a resultas de sus visitas a España terminó exiliado en Viveiro. Había formado parte del cortejo de ingleses que viajó a España para acompañar a Felipe II (entonces príncipe) a casarse con María Tudor. Ya se sabe lo mal que resultó aquel matrimonio; no tuvieron descendientes, pues los únicos embarazos de la reina eran falsos embarazos histéricos. Y sus iras las descargaba con persecuciones contra los protestantes, no sé si para hacer méritos con su marido o por vocación propia, el caso es que acabó dando nombre a un refresco, el Bloody Mary de rojo color. Al morir ella cambiaron las tornas, y pronto fueron los católicos quienes eran objeto de persecuciones bajo su hermana Isabel. Dutton al parecer se había significado lo bastante como cortesano católico e hispanófilo como para tener que poner tierra, y agua, por medio, y la puso. Se exilió a España y se construyó un pequeño pazo aquí al lado de Viveiro. Creo que al menos algunos de los Dotones, Outones o D'Outones que por aquí merodean son descendientes suyos, con el apellido galleguizado.
La casa pertenece ahora, creo, a dos señoras mayores, y no está muy bien conservada. Tiene su propia capillita y un buen trozo de tierra cercado alrededor, con una puerta frente a la casa, al lado de la capilla, que da de frente a la playa de Covas. Lo que me llamaba la atención es la alineación de las rocas, que desde luego señalan en dirección a Inglaterra. Dutton se quedó en la parte de España más cercana a Inglaterra, el extremo norte, y la más parecida también por su clima y aspecto. Bueno, podría haberse hecho la casa en la punta de Estaca de Bares, pero le alabo más el gusto en Covas. Se construyó la casa al fondo de la ría, de manera que los promontorios que la cierran enmarcan directamente la salida que lleva en línea recta a Inglaterra. Las rocas no están perfectamente alineadas, son más bien como una fila de pisadas que se adentran en el mar. Desde frente a la casa de Dutton se ven de tal manera que las dos más altas se enmarcan entre los promontorios de la ría y rodean a la más baja. Tal que así, siendo las emes los montes de la orilla de la ría, y las Aes los arrecifes altos y pequeños, casi con esa forma además:
Como un punto de mira, señalando directamente al mar abierto; el próximo pueblo en esa dirección es un pueblo inglés. En la cima de la casa hay esculpida una cara que mira al mar. El hijo de Dutton, James Dutton, sí navegó una vez más hacia Inglaterra: en el buque Santiago, formando parte de la Gran Armada. Pero el viento sopló fuerte en contra del regreso.

Me he ido nadando hasta enfrente de la casa de John Dutton, en Covas. No es que tenga mucho mérito, porque es el pueblo de al lado de Viveiro, pero para lo que yo nado (nada) ya me he dado buena jupa. Quería comprobar una cosa: la alineación de unos escollos entre sí y con la casa. Covas se llama así por la costa rocosa, que además de cuevas tiene unas rocas muy vistosas delante de la playa llamadas Os Castelos, que se adentran casi en fila india en el mar. Bueno, pues justo detrás está el pazo do Grallal, la casa de John Dutton. Toma el nombre de las rocas, seguramente ("grallal" viene a ser como "pedregal").
Dutton era un gentilhombre inglés del siglo XVI, que a resultas de sus visitas a España terminó exiliado en Viveiro. Había formado parte del cortejo de ingleses que viajó a España para acompañar a Felipe II (entonces príncipe) a casarse con María Tudor. Ya se sabe lo mal que resultó aquel matrimonio; no tuvieron descendientes, pues los únicos embarazos de la reina eran falsos embarazos histéricos. Y sus iras las descargaba con persecuciones contra los protestantes, no sé si para hacer méritos con su marido o por vocación propia, el caso es que acabó dando nombre a un refresco, el Bloody Mary de rojo color. Al morir ella cambiaron las tornas, y pronto fueron los católicos quienes eran objeto de persecuciones bajo su hermana Isabel. Dutton al parecer se había significado lo bastante como cortesano católico e hispanófilo como para tener que poner tierra, y agua, por medio, y la puso. Se exilió a España y se construyó un pequeño pazo aquí al lado de Viveiro. Creo que al menos algunos de los Dotones, Outones o D'Outones que por aquí merodean son descendientes suyos, con el apellido galleguizado.
La casa pertenece ahora, creo, a dos señoras mayores, y no está muy bien conservada. Tiene su propia capillita y un buen trozo de tierra cercado alrededor, con una puerta frente a la casa, al lado de la capilla, que da de frente a la playa de Covas. Lo que me llamaba la atención es la alineación de las rocas, que desde luego señalan en dirección a Inglaterra. Dutton se quedó en la parte de España más cercana a Inglaterra, el extremo norte, y la más parecida también por su clima y aspecto. Bueno, podría haberse hecho la casa en la punta de Estaca de Bares, pero le alabo más el gusto en Covas. Se construyó la casa al fondo de la ría, de manera que los promontorios que la cierran enmarcan directamente la salida que lleva en línea recta a Inglaterra. Las rocas no están perfectamente alineadas, son más bien como una fila de pisadas que se adentran en el mar. Desde frente a la casa de Dutton se ven de tal manera que las dos más altas se enmarcan entre los promontorios de la ría y rodean a la más baja. Tal que así, siendo las emes los montes de la orilla de la ría, y las Aes los arrecifes altos y pequeños, casi con esa forma además:
MMmm A a A mmMM
Como un punto de mira, señalando directamente al mar abierto; el próximo pueblo en esa dirección es un pueblo inglés. En la cima de la casa hay esculpida una cara que mira al mar. El hijo de Dutton, James Dutton, sí navegó una vez más hacia Inglaterra: en el buque Santiago, formando parte de la Gran Armada. Pero el viento sopló fuerte en contra del regreso.

domingo, 5 de abril de 2009
Bajo dos tricolores
La Ronda de Boltaña es mi favorito entre los grupos aragoneses: es, además, la banda en que toca ahora mi cuñada Montse—¡hola, Montse!—. Acabo de descubrir su página web, y de ahí me he sacado la letra (y hasta los acordes) de esta canción, "Bajo dos tricolores". Muy propia ahora que se conmemora el final de la guerra civil... Siempre me ha recordado esta canción a mis abuelos, que tanto sufrieron la guerra. Y mis abuelas también, por la parte que les tocó.... Mi abuelo paterno fue asesinado en la matanza de maestros que organizaron los franquistas. Y en Francia acabó mi abuelo materno Severiano Landa, que cruzó la frontera francesa con una pandilla de requetés persiguiéndolo a tiros, y volvió a entrar por la frontera del lado republicano. Luchó en la División 43, y estuvo en el frente de Biescas, uno de los pocos avances que hicieron los republicanos en la guerra. Pero de ahí le tocó replegarse con la Bolsa de Bielsa. Cruzando otra vez la frontera de Francia, allí aterrizó enseguida en la Segunda Guerra Mundial. Luchó en la Resistencia contra los nazis y contra los fascistas de Pétain, ¡y ganó la guerra, hala, sin que lo matasen! —Aunque jamás llegó a París y vivió toda la vida trabajando en su granja. Allí lo veía yo algunos veranos, en Chez Gouet, una aldea diminuta del centro de Francia. Pero pocas batallitas me contó—era más aficionado a despotricar contra los nacionalismos y contra los gobiernos que se dedican a organizar guerras.
Me la ensayaré, a ver si también yo se la puedo dejar aquí en ninguna parte.
Bajo dos tricolores
Tu nombre no sé, nunca lo he de saber;
no he hablado contigo y ya no hablaré.
Ni tan siquiera sé si tu casa está en pie,
o al faltar tú y los tuyos a tierra se fue.
Sólo sé que al partir se te vió sonreir
otro niño soldado que juega a morir...
Viendo a madre sufrir te abrazaste al fusil;
el futuro era negro, la mañana, gris.
Con la Cuarenta y tres, (madre, no llore usted),
por el mundo en que creo con fe lucharé!
¡No pienso vivir sus inviernos sin fin,
ni arriar tricolores banderas de Abril!
De Escalona a Parzán nada te hizo reblar,
de trinchera en trinchera avanzando hacia atrás.
Resistir es ganar, bastará un día más...
Y por Junio, en las mugas pudiste llorar.
No, no fue fácil deciros adiós:
Pobres sueños en ruinas, adiós
casas bombardeadas, adiós
días de sangre y pólvora, adiós
chamineras en llamas, adiós
camaradas y amigos, adiós
sucias páginas rotas, adiós
A la falsa, recuerdos, y adiós
Volvió a amanecer, quién lo iba a creer
Tú mirabas Sobrarbe por última vez.
Volvió a alborear, quién lo iba a pensar
Y la Bolsa de Bielsa llegó a su final.
Te tocaba jugar a qué carta apostar
el exilio delante, la guerra detrás...
El Destino, feroz, su jugada cantó:
Tras la guerra, el exilio, otra guerra peor
Y no era un farol, pero no le sirvió
Encontraste otro idioma, otra patria, el amor.
Supiste sufrir, y venciste, por fin:
Bajo dos tricolores entraste en París.
Cuánto tiempo hace ya, y de ti... nada más.
¿Qué destino burlón te impidió regresar?
Descubriste, tal vez, que no basta volver—
Los recuerdos y Bielsa no dejan de arder.
Tu nombre no sé, ni lo quiero saber;
al ser nadie, eres todos: la Cuarenta y tres.
Sin rostro ni voz; ni francés, ni español,
sólo un hombre partido por la muga en dos.
En vez de una flor, clavel rojo en tu honor,
subiré al Puerto Viejo a dejar mi canción.
Tu nombre no sé, nunca lo he de saber;
no he hablado contigo y ya no hablaré.
Ni tan siquiera sé si tu casa está en pie,
o al faltar tú y los tuyos a tierra se fue.
Sólo sé que al partir se te vió sonreir
otro niño soldado que juega a morir...
Viendo a madre sufrir te abrazaste al fusil;
el futuro era negro, la mañana, gris.
Con la Cuarenta y tres, (madre, no llore usted),
por el mundo en que creo con fe lucharé!
¡No pienso vivir sus inviernos sin fin,
ni arriar tricolores banderas de Abril!
De Escalona a Parzán nada te hizo reblar,
de trinchera en trinchera avanzando hacia atrás.
Resistir es ganar, bastará un día más...
Y por Junio, en las mugas pudiste llorar.
No, no fue fácil deciros adiós:
Pobres sueños en ruinas, adiós
casas bombardeadas, adiós
días de sangre y pólvora, adiós
chamineras en llamas, adiós
camaradas y amigos, adiós
sucias páginas rotas, adiós
A la falsa, recuerdos, y adiós
Volvió a amanecer, quién lo iba a creer
Tú mirabas Sobrarbe por última vez.
Volvió a alborear, quién lo iba a pensar
Y la Bolsa de Bielsa llegó a su final.
Te tocaba jugar a qué carta apostar
el exilio delante, la guerra detrás...
El Destino, feroz, su jugada cantó:
Tras la guerra, el exilio, otra guerra peor
Y no era un farol, pero no le sirvió
Encontraste otro idioma, otra patria, el amor.
Supiste sufrir, y venciste, por fin:
Bajo dos tricolores entraste en París.
Cuánto tiempo hace ya, y de ti... nada más.
¿Qué destino burlón te impidió regresar?
Descubriste, tal vez, que no basta volver—
Los recuerdos y Bielsa no dejan de arder.
Tu nombre no sé, ni lo quiero saber;
al ser nadie, eres todos: la Cuarenta y tres.
Sin rostro ni voz; ni francés, ni español,
sólo un hombre partido por la muga en dos.
En vez de una flor, clavel rojo en tu honor,
subiré al Puerto Viejo a dejar mi canción.
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Me la ensayaré, a ver si también yo se la puedo dejar aquí en ninguna parte.
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