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lunes, 13 de marzo de 2017

Pequeños récords


Esta semana, y casi todas las semanas, soy el más leído (en ResearchGate) en Lingüística, en Literatura, en Estética, y en mi departamento.



Pequeños récords






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viernes, 12 de febrero de 2016

40.000 fotografías



Hoy alcanza mi fotoblog (http://www.flickr.com/photos/garciala/) la cifra de cuarenta mil fotografías. Cifra récord para mí (pero todos los días  suponen una cifra récord para mí). Es, de hecho, el fotoblog más abultado que conozco; 400 páginas web, a cien fotos cada una; o diez años en red, a cuatro mil fotos por año.  Pantallazo, y aquí está la foto 40.001:



Cuarenta mil fotos

 
—aunque hay quien dice que un pantallazo no es una foto, y podríamos a este respecto desconstruir la definición de foto. Pero no será hoy, que hoy me centro en la cantidad más que en la calidad (algunos me recuerdan que hoy y siempre). Para consideraciones más cualitativas, puede leerse mi ensayo sobre la narratividad del fotoblog, ya sea en su versión breve y española, o en esta versión más extensa en inglés aparecida en Semiosphere of Narratology.

Una cosa sí comentaré, empero, sobre el fotoblog. Aparte de ostentar el récord de cantidad, tiene el dudoso récord de tener la más baja proporción en respuestas provocadas, ya sea en favoritos, en comentarios o en pseudopremios de éstos que se dan los fotógrafos de Flickr entre sí. Son cifras llamativas realmente, y la baja calidad de las fotografías por sí sola no las explica suficientemente. Seguiremos trabajando en ello, pero está claro que mi fotoblog no va a destacar nunca por su proporción de comentarios. Si quieren ver fotos que suban la calidad media (?) puede acudirse a los álbumes, por ejemplo a éste con mis mejores fotos de 2015.

Y aquí, de muestra otro botón, mi foto número 40,000, titulada "Moto", o "Mi foto número 40.000: 'Moto'". La moto no es mía, aclaro—sólo la foto, y la moto que contiene:



Mi foto número 40.000: "Moto"  

Foto:
Moto
(o Foto y Moto)

Ya se que algunos dirán que esto no es una foto de una moto, sino a lo sumo de un motor—pero ninguna foto muestra el objeto en sí, o todo el objeto, sino sólo una perspectiva sobre él, o una sección visible. Una foto es metonímica, la parte por el todo; y puede además ser metafórica, simbólica o narrativa; puede estar llena de capas de sentido, y puede por supuesto ser insignificante. Algunas fotos mías tienden a la originalidad, otras no; las hay buenas y malas; otras (quizá las más) no son ni buenas ni malas, están ahí, como cualquier foto. Pero también muestran, aunque a veces no se eche mucho de ver, un momento, destacado sobre el trasfondo de una gran historia. Cada una es una conjunción espaciotemporal, pues toda fotografía fotografía un momento, además de un objeto. Contienen las fotos tiempo congelado, una modalidad de tiempo que sólo existe en ellas. Son cuarenta mil momentos, para quien conmigo va.








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viernes, 23 de enero de 2015

Último rayo al arco iris

 

Y treinta mil fotos en mi fotoblog.
Último rayo al arco iris

Casi sin darme cuenta, esta semana he pasado ya de las 30.000 fotos en mi fotoblog de Flickr—ésta de arriba, "Último rayo al arco iris", es la número 30.026. 

Treinta mil, un número arbitrario, puede ser también un número significativo. Una vida media, una vida larga normal, tiene unos treinta mil días. Podemos imaginar que he hecho una foto por cada día de mi vida pasada y futura (o futurible). También aparecen bebés en mis fotos, y niños—y mis experiencias eran muy parecidas a las de ellos, intercambiables. Y aparecen ancianos que me esperan para cuando llegue hasta ellos, si llego. Podríamos considerarlo el fotoblog de una vida—como esos experimentos virales de Internet en los que una persona se hace una foto ante el mismo espejo a lo largo de un año, o fotografía la misma esquina de calle cada día una y otra vez. Lo mío no es ni tan repetitivo ni tan variado—porque la intensidad añade variedad, igual que la diversidad.

No conozco ningún fotoblog que tenga más fotos. Si lo conocen Vds., díganmelo por favor.

Tengo otro dudoso honor—como si la cantidad no fuese ya dudosa de por sí (se lleva más la rarefacción, como decía Foucault). El honor, digo, aparte, de tener la más baja relación entre número de fotos / número de respuestas del público. Si consultan mi Flickr, verán que tengo casi un millón de visitas:



Captura de pantalla 2015-01-23 a la(s) 20.13.49


—pero los comentarios podrían contarse con los dedos de un par de personas. Una proporción extrañamente baja, si me preguntan—habida cuenta que algunas de mis fotos, no todas, no muchas, son muy buenas. Una opinión que evidentemente no está muy extendida. 

Dice Denis Roche en Notre antéfixe (1978) que "Una cámara fotográfica no crea una situación o un gesto o un objeto dados, sino que mediante el encuadre les obliga a existir de nuevo y, de ese modo, a decir sin duda algo completamente diferente de lo que decían antes de irrumpir ante el aparato captor" (cit. por Antonio Ansón en Novelas como álbumes, 2000).

Muchas cosas deben de decir mis fotos, sin decir ni palabra. O al menos podríamos hacérselas decir, quizá mediante un tercer desplazamiento verbalizante.

A una foto la hace buena, sobre todo, la atención que se le dedica, el comentario con que se la arropa, la circulación que se le da. En este sentido (además de en obvias cuestiones de técnica y capacidad) aún admiten muchas mejoras mis fotos. Pero sí les di un poquito de arropamiento verbal o teórico, aquí en mi artículo sobre la narratividad del fotoblog, o en el nuevo régimen de las imágenes.  

Supongo que poco arropamiento dividido para muchas fotos también es contraproducente. La cantidad misma, repito, es contraproducente, y hace que baje la calidad media. Para ver las mejores, en todo caso, pueden ir a mis álbumes, por ejemplo éste del año pasado. Pero todo esto va en gustos. La mejor foto, en todo caso, no es nunca la de otro, sino la que tiene una relación con nuestra vida que se impone como una revelación— revelación a la cual es ajena la foto misma. La foto que es nuestra o hacemos nuestra, la hayamos hecho nosotros o no. Así que aquí estamos a la espera de ese lento trabajo del tiempo, qué remedio nos queda. Ya lo noto, y lo siento, no lo celebro.

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PS, diez años más tarde, 2025:

Más de cinco millones de visitas, más de cinco o seis comentarios (por ese lado sigue todo parecido), más de 170.000 fotos. La mayoría de me gusta, pocos, vienen de Thomas Hawk, el tipo al que más fotos le he robado o reciclado, y el único al parecer que tiene un fotoblog mayor que el mío.  La novedad es que mi fotoblog ha sido retirado esta semana del visionado público, por incumplir demasiadas normas de la compañía, demasiadas refotos sobre todo, y demasiada piel a la vista, no mía por suerte. Lástima, pero a mis años ya no sé si cambio de estética, ni de costumbres. Se quedará el fotoblog para que lo veamos mi perro y yo, o el espectador virtual, o algún invitado a alguna foto aislada como ésta que se ha colado hasta aquí.


Mi perro y yo




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Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.