Mostrando entradas con la etiqueta Marvel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marvel. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de noviembre de 2018

Muere Stan Lee, gran mitógrafo popular








The genius of the superhero creator:
https://www.bbc.com/news/entertainment-arts-39267963









Excelsior! —'Nuff said.

—oOo—

miércoles, 2 de mayo de 2018

Retropost (2 de mayo de 2008): Iron Man



Película totalmente prescindible de la factoría Marvel, que esta vez no va de estudiantillos arañados por el amor, sino que nos lleva directos al corazón hueco del Establishment. Tony Stark playboy/millonario, rey de la industria armamentística, que "se vuelve bueno" (a la vez que se vuelve Iron Man) y tiene que luchar a la vez contra malvados afganos guiados por un calvorota cruel que quiere reconstruir el imperio de Gengis Khan, y contra el trepa de su segundo de a bordo en la multinacional, que quiere seguir vendiendo armas a todo quisque. Observemos que lo criticable era que las armas iban a parar a los enemigos de Améirica. (Aquí hay una confusa alusión a los antecedentes usanianos de subvencionar a Bin Laden y a los muyahidines—y eso que el Islam brilla por su ausencia en esta película, sólo quedan de él las cuevas y montañas y kalashnikovs). Vamos, una peli mala mala de esas de soltar adrenalina matando moros malos, y luego un aburrido combate contra el segundo de a bordo, otro calvorota que ha conseguido hacerse en un pispás una armadura más gorda aún que la de Aianmeen. Todo como que no convence mucho: ni su amistad picajosa con el militar negro, ni sus soledades y desamparos repentinos, ni su timidez vergonzante (un pipiolo de repente) con su secretaria Pepa Paltrow, a la que por supuesto tiene en el bote, pero se corta, se corta... un mal rollo más falso que falso, vamos; la película como que hace gestos falsos de criticar el imperialismo agresivo USA para luego dejarlo intacto o más reforzado. Iron Man es como la derecha americana regenerada por el sufrimiento ahora que ve los efectos destructivos de su apoyo a las guerrillas tercermundistas, y más decidida que nunca con Bush a mantener un control propio sobre la supertecnología de la información y las armas inteligentes, restringiendo la capacidad de las empresas para comercializar estas tecnologías. Pero el enemigo está en el corazón del propio sistema, y de hecho el sistema no tiene corazón sino tecnología determinista, y que como hemos visto se difunde (por necesidades del argumento) más rápido que un meme.

Hay que reconocer que la peli tiene sus golpes, como cuando se sube Stark a su convoy militar en Afganistan y manda al negro al coche de atrás: "No, YO voy en el diverti-jeep; el aburri-jeep es el de atrás". Hombre, como políticamente incorrecto, ya se pueden quedar anchos, ya: les sale solo a poco que suelten.


—oOo—

lunes, 28 de agosto de 2017

Retropost #1763 (28 de agosto de 2007): Un tipo calvo llamado Estela

Un tipo calvo llamado Estela

Publicado en Cine. com. José Ángel García Landa

20070828231139-ssurfer.jpg


Hemos ido con los críos a ver Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer, y desde luego pasaron (pasamos) un buen rato, aunque a los mayores nos produzcan emociones encontradas las versiones cinematográficas de nuestros cómics de los años sesenta. Y eso que hay que reconocer que en muchos aspectos hacen un buen trabajo de adaptación, siguiendo la tónica de la película anterior (y ya no hablo de efectos, etc., que eso da gusto verlos ahora sin que se les note el falso fondo de pantalla cuando vuelan). Así, la Antorcha es aquí irritante para todo el mundo, y no sólo para la Cosa; la Cosa está "bien hecho" pero a cambio pierde colorido su lenguaje, al menos en la versión doblada, con respecto a los comics. La Chica Invisible es menos muerma desmayada y menos esposa asexuada que en los tebeos—aquí tiene un peligro, y ahora siempre se las arreglan para desnudarla (esta vez la tapan envolviéndola en llamas). Y Mister Fantástico... bueno, la verdad es que el hombre no tiene mucho remedio, siempre tiene que haber un muermo en el equipo para que los demás parezcan más coloridos. A cambio, se lleva a la chica, y esta vez hasta se casan, con boda fallida al principio, y lograda al final de la película, una vez han salvado al planeta. La Chica Invisible renuncia a sus aspiraciones de ama de casa, que las tenía, y se resigna a formar una familia anormal. Algo es algo.

Entretanto se dilucidan estos problemas de me estudias o trabajas, se dedican a salvar al planeta, librándolo de la amenaza de Galactus—convertido aquí en una nube espacial maligna, sin faraón gigante dentro, al menos  que veamos. Sus poderes desbordan a los del equipo, así que la manera de derrotarlo es volver contra él a su heraldo y esclavo, Estela Plateada, que es quien se encarga de destrozar a su omnipotente patrón... y sin sufrir un rasguño, oyes. No es la menor de las arbitrariedades de la película, que hacen que el entretenimiento de verla se compre con constantes dosis de irritación por las volteretas del guión. Así, el Dr. Muerte recupera sus facciones originales, y se entromete en el argumento no se sabe muy bien para qué (cuestiones de contrato del actor, supongo); y los cuatro fantásticos intercambian sus poderes alegremente, produciendo la sensación de que donde no hay normas claras ni límites todo vale y nada vale: pero es lo que pide el público comiquero, efectismo rápido y fuegos artificiales.  Marchando una. Nos falta en español la palabra preposterous, imprescindible en estos casos.

Vuelve el subtexto terrorista: la interrupción de la boda de Mister Fantástico y La Chica Invisible por efecto del Surfer es un poco como el 11-S, aunque el Surfer tiene un tanto de piloto eslavo, más que de piloso esclavo de Alá. Lo que está claro es que sí es un esclavo mental de un régimen tiránico, el de Galactus. El Surfer, en tanto que mensajero o Enviado, es a la vez una especie de ángel del apocalipsis y una figura de Cristo—pero es el Enviado de un dios maligno y destructor, que con esta escatología cósmica interfiere el funcionamiento correcto de la maquinaria capitalista ya globalizada. Pero en fin, llega el final del rollo y desaparece en un momento, y las luces de neón vuelven a encenderse: Occidente no se apagará, y es más bien la malvada deidad que emborrona los cielos la que desaparece en el momento en que la libertad de conciencia se le hace entrar en la mente a Norrin Radd.  La lección viene de la Chica Invisible, que le recuerda al Surfer a su amada. Siempre se puede elegir, le dice, y (paradójicamente, dado el subtexto de terrorismo árabe) el Surfer elige el combate suicida, para obtener la libertad espiritual. Ay, si las raíces del terrorismo se arrancasen con hacerles reflexionar a esos mastuerzos... pero nuestros expertos aseguran que no funciona así la cosa.

Un pequeño guiño hay también contra las cárceles tipo Abu Ghraib y las prisiones secretas de Bush: el ejército americano tortura al Surfer y usa "métodos ilegales" puesto que no es humano y no tiene derechos vulnerables. Observemos que aquí es el Ejército el responsable de estas acciones: al Presidente no se le ve por ningún lado, y la figura de máxima autoridad es un general negro e insolente. Es este general (o el Ejército) el responsable de involucrar al Lado Oscuro (un Doctor Muerte que recuerda al Emperador de Star Wars) en la Guerra contra el Terror.  Los 4 Fantásticos desaprueban esta deriva, pero también son prisioneros...  Todo esto pasa en Rusia, que aparentemente tiene ahora puntos de contacto con la parte más negra del Ejército de los EE.UU. Pero aunque  esta vez sobrevive el calvo de la película, el negro, naturalmente, muere. Y Alicia, que se case con la Cosa. Si la Cosa casa quiere.



domingo, 29 de mayo de 2016

Retropost #960 (29 de mayo de 2006): X-Men: The Last Stand




Nos vamos con Alvarete a ver esta película, que es la tercera y la que más le gusta de la serie. A mí no, realmente; me parece mucho más eficaz la dirección de las primeras; aquí se aprecian fallos de ritmo, de continuidad y de coreografía en la acción múltiple de las batallas, por destacar los más evidentes. Pueden verse aquí además varias reseñas de fans descontentos por la manera en que se trata a los personajes; aunque una cosa es segura: no hay manera de dejar contento a la vez al público friki y al que ignora la relación con los cómics; en ese sentido esta película, como toda la serie, es más bien un éxito rotundo que otra cosa. Y, por supuesto, los efectos son magníficos, y hay escenas admirablemente logradas; en conjunto, para ser justos, pocas terceras partes fueron tan buenas.

Yo era fan de la "Patrulla X" ya en lo años 70; de hecho ya los conocía en su versión americana a través de comics que me pasaban los americanos de la base de Zaragoza, y me puse morado de dibujarlos, hasta me hacía mis propios cómics con los personajes, también con historias de Magneto intrigando y de rebeliones y guerras de mutantes secesionistas… el argumento estándar de los X-Men, a saber, el debate entre la integración y la confrontación entre las minorías estigmatizadas y el conjunto de la comunidad social.

Las historias de mutantes expresaban en los años 60, de forma desplazada simbólicamente, las luchas por los derechos civiles de la comunidad negra, y las dificultades de la integración. No es casual que vuelvan a convertirse en un símbolo poderoso hoy en día, con el debate abierto en frentes tales como el multiculturalismo, el terrorismo, la disidencia social y sexual, o las tecnologías del cuerpo (clonación, manipulacion genética, transplantes, etc.).

En un guión que tiene algunos pequeños fallos de tratamiento (quizá por querer atender a demasiados frentes y personajes) es sin embargo un acierto global el plantear como problema central de esta película, de la manera más directa, el debate sobre la integración como supresión de las diferencias ("la cura" que haría perder a los mutantes sus poderes y diferencia específica, y que lleva aquí al debate primero, a "la decisión" como dicen en la traducción española, la decisión de cada cual de someterse a "la cura" o no, y en última instancia, lleva a que prenda la confrontación pública y abierta, liderada por Magneto, el Bin Laden de los mutantes.

Me centraré en el asunto este de "la cura". Los mutantes son negros, homosexuales, sidosos, superdotados, deformes estigmatizados. También son agentes secretos, discapacitados (acordaos de Acción Mutante), musulmanes, adolescentes sociópatas, terroristas, miembros de una secta peligrosa, tribus urbanas. Son todo menos mutantes (que haberlos no los hay). Son un símbolo ambivalente, multidireccional, de la disidencia, el estigma y la exclusión social. El mismo cóctel que reúne categorías tan diversas es una manera (postmodernista, podríamos decir) de a la vez iluminarlas por interpretación mutua, y de recargarlas de abyección. Naturalmente, las dos alternativas se presentan superpuestas, y asociadas, la primera al punto de vista favorecido por la narración, el de los mutantes "buenos" partidarios de la colaboración con los demás humanos; el punto de vista abyecto, asociado a los mutantes de Magneto, partidarios no sólo de la secesión de comunidades, sino de la agresión abierta.

Está claro que para cada una de estas posibles lecturas simbólicas, y para cada uno de los personajes y grupos de la película, "la cura" representa algo diferente. Es un acierto de la película la manera en que se trata este tema. Hay muchos mutantes anónimos que eligen "la cura"; entre el grupo de los protagonistas, es la opción de Pícara, que se veía sexualmente impedida por sus "poderes". En este caso, la cura es una cura. Pero para el mutante que es como el miembro de una comunidad negra, "la cura" es un insulto, es como Michael Jackson volviéndose blanco. Para el mutante queer, la cura supone la amenaza de la uniformidad de la sociedad liberal-capitalista, que, a pesar de presentarse como abierta a todas las opciones, trabaja efectivamente por privilegiar unas y marginar otras. Los mutantes como superdotados sufren la tentación de la vulgaridad, de renunciar a su diferencia que les provoca aislamiento y sufrimiento a cambio de una superioridad de dudosa utilidad para la interacción social, pero "la cura" es aquí un empobrecimiento del potencial global de la humanidad. El terrorista ve en la cura la mayor amenaza, la que lleva a su integración sin problemas al orden establecido, y reduce al absurdo su proyecto de transformación por la fuerza; así, responderá a ella con la violencia.

Es sintomático que la película no favorece en absoluto "la cura" como una opción: los mutantes de Xavier son, y serán, una comunidad aparte, aunque en buenas relaciones con el Gobierno. Estados Unidos, en una lectura política del film, no quiere presentarse como un "melting pot" que reduce las diferencias étnicas, ideológicas, culturales, etc. a un proyecto cultural uniforme, sino más bien como un espacio público de comunicación en el que, respetando las reglas públicas del juego, cada individuo y cada comunidad puede mantener su especificidad sin humillaciones ni privilegios. Es el mismo proyecto que plantea la película para el orden mundial, como puede verse con el simbólico nombramiento de La Bestia como embajador ante las Naciones Unidas.angel

























Ahora bien, no se tolerará a mutantes con potencial de destrucción masivo y que no negocien su integración al orden general. Fénix ha de morir. Cuidado, Irán. (Hoy dice el New York Times que Estados Unidos está buscando cabezas de plástico no nucleares para sus misiles balísticos lanzados desde submarinos).

Pero tened cuidado también con Fénix. Como el retorno de lo reprimido, el fénix siempre vuelve a renacer en Oriente Medio.





—oOo—







viernes, 5 de febrero de 2016

Retropost #611 (19 de noviembre de 2005): Hulk


Ang Lee dirigió hace poco una película sobre esa especie de Shrek procedente de Marvel Comics. Buena cantidad de Hulks dibujé yo por los años 70, cuando estaba en plena fiebre marvélica ("la Masa" lo llamaban por entonces aquí, aunque yo también lo veía en verde en los cómics americanos). Ahora no me podía perder la película, aunque sea con un poco de retraso. La película explota algunos aspectos del gigantón verde de los comics, y añade otros nuevos, que suponen una reinterpretación del personaje.

El Hulk de los comics es un ya un cóctel intertextual complejo. He aquí alguno de sus ingredientes:

- Frankenstein, con la peculiaridad de que el sabio Bruce Banner se convierte en su propio monstruo. La relación de alter-eguismo que había entre Victor Frankenstein y su criatura se interioriza. Ciencia irresponsable que se vuelve contra la humanidad, y contra el científico mismo. Aquí se trata de la investigación sobre energía nuclear ("rayos gamma").
- Dr Jekyll y Mr Hyde como antecedente de esta interiorización que desata algunos instintos destructores y fuerza bruta... aunque de hecho el gigantón verde es un niño grande. Fuera moral y convenciones sociales, Hulk se expresa y destruye con energía y espontaneidad, como un niño irritado, o un niño jugando.
- El hombre lobo es otra versión de este motivo: la transformación en el otro yo interno no es deliberada (como lo era al principio al menos en el Dr. Jekyll) sino que el monstruo surge de dentro fuera de control – lo que se adecúa mejor a la expresión de la rabia. Cuando se nos sube la adrenalina, todos somos Hulk. Hombrecillo tocar las pelotas a Hulk.
- La bella y la bestia, siendo la bella Betty Ross, la hija del general que ha jurado destruir a Hulk. Hulk, sin ser feminista a pesar de su pantalón morado, sí es más caballero con las señoras de lo que podría parecer al primer golpe de ojo.
- El niño gigante - por lo ya dicho. Fantasías de ser más grande que los mayores; de arramblar con su sistema de órdenes y ataduras; deseo de ser piel verde. También hay un elemento infantil, por cierto, en Frankenstein, en tanto que criatura que exige responsabilidades paternales. Hulk, en cambio, al ser su propio padre, se encuentra sin padre a quien acudir, aunque agradece que le hagan cariños.
- El superhombre con identidad secreta: Superman, Batman, Spiderman... todos variantes del otro yo compensatorio y de las fantasías de poder. Pero aquí el secreto está en precario y en peligro – Banner ya es un desharrapado, puesto en evidencia por los destrozos de su niño interno. Apenas si logra mantener los pantalones en su sitio.
- La alegoría de la Bomba: fruto de la experimentación nuclear, Hulk es ambivalente, a la vez un arma potencial y un peligro para la nación. Sus orígenes son militares, y sus destrozos con, con frecuencia, también militares. Y en bases secretas del desierto, si es posible. Es la vergüenza y la contradicción del belicismo americano, que sale a la luz para poner en evidencia los secretos de la nación. Si a ello le añadimos que Banner se liga a la hija del general, ya tenemos el cacao completo.
- El Hombre Verde: el gigante de la novela pastoril, que vive en armonía con la naturaleza, lejos de la civilización; un buen salvaje, pero buen salvaje está hecho cuando se meten con él, o cuando se requieren ciertos refinamientos de la politesse. También es un Neanderthal, el primitivo que rechaza los artificios a que la civilización ha llevado al ser humano, artificios que describe con unos kenning poéticos dignos de un Beowulfo en Manhattan (En la película, sin embargo, es mudo, para mayor contraste). O quizá sea Hulk la esencia humana que nos espera en el futuro, back to basics, en la segunda Edad de Piedra tras el holocausto nuclear.

- La resistencia del marginal frente al aparato del Estado. En el nombre de Bruce Banner oímos al rebelde escocés, Robert Bruce, que alza la bandera de la resistencia frente a los ingleses. A la vez, la bandera de su nombre señala que encarna algunas de las mejores esencias de la nación, aunque sean otros los que hagan ondear el trapo en sí. El héroe solitario sin encaje posible en el sistema social es una constante en la literatura y mitología norteamericana.

La película de Ang Lee trabaja sobre este material, subrayando o añadiendo donde considera oportuno. Añade el tema de la manipulación genética, en parte para hacer más "plausible" muy entre comillas, la historia, y también para subrayar el tema de los experimentos con la esencia humana, prohibidos por la ley de Dios y, en Estados Unidos, por la de Bush. Sale Bush, de hecho, pescando y pasando bastante del problema, y Condoleezza Rice controlando la situación y ordenando destruir al titán saltarín. No dudan para ello en volar por los aires diversos monumentos naturales que son bastante más respetados por el ecologista Hulk. La máquina de aplastar del ejército USA resulta ser incapaz de dar caza al ambiguo rebelde que ha sido creado en la propia trastienda del sistema. Hulk como Bin Laden lampiño, en el Afganistán de Arizona. Hulk, también, como el terremoto que volverá a destruir San Francisco, sacudida histérica provocada por las amenazas que tenemos en el subsuelo, pero que son comprensibles si las vemos desde otra perspectiva, y pueden incluso desactivarse si dejamos de azuzarles con la aviación y los tanques.

La alteración más significativa efectuada por la película es que se transforma la historia de Bruce Banner en una historia de "padre maligno", de trauma infantil y de retorno de lo reprimido. Es un tema que potencia el lado de pesadilla paranoica de la historia, al convertirse el padre al final en un diablo de pesadilla, un monstruo de los elementos que ha pasado también por encarnaciones de lumpen irredimible y de veterano pirado de Vietnam. Sin contar su papel como sabio loco y como señor de los satánicos perros de la guerra. Demasiado para un solo personajes, sin duda, con lo cual los elementos histéricos desequilibran, deliberadamente, la película. El tema del trauma infantil, sin embargo, funciona bien en combinación con el personaje de Hulk, ya que en cierto modo Banner no ha crecido, se ha mantenido un niño grande e incontrolado dentro de él, un niño que sólo se manifiesta ahora que el padre vuelve a su vida y reabre la herida del trauma. Es mudo porque no puede expresar lo que lleva dentro. El padre satánico es también, por asociación, la figura de autoridad que falta a sus deberes y pierde el control, Saturno devorando a sus hijos – algo que también sucede en cierto modo con el Ejército y con su encarnación en el General Ross, otro padre inadecuado para Betty. La pesadilla traumática de agresión fálica se ve desviada hacia el rival de Bruce, esbirro del ejército y sádico que lo amenaza con diversos objetos hirientes mientras él está inmobilizado.

La fotografía de la película subraya las diversas potencialidades del personaje de Hulk: feto flotante en líquido amniótico, con subsiguiente trauma de nacimiento; hombre verde camuflado entre el follaje, o asociado a la selva amazónica; inocente radical que disfruta con su simple existencia en soledad, durante sus saltos; fantasías de poder desatadas en sus combates o en sus brincos gigantescos (a la vez gigante y Pulgarcito). Y personaje traumado, dividido ante sí mismo, que no consigue traer a la luz el gesto brutal de agresión que ha encerrado al niño gigante dentro de él. El criminal, el traidor, el disidente, el vagabundo, el terrorista, el arma, el experimento fallido que nos pone en evidencia y en problemas, porque el Estado agresivo es el primero que no sigue sus normas y experimenta con fuerzas prohibidas que desata y luego no sabe cómo controlar.




—oOo—



miércoles, 23 de diciembre de 2015

Retropost #474 (29 de agosto de 2005): Alegorías de la Bomba


En muchos relatos de ciencia ficción de los años 50 y 60 aparecen alegorías semiconscientes de la bomba atómica. A su manera, estas películas y relatos intentan reflexionar sobre la lógica del armamento nuclear, normalmente hallando una justificación para la existencia de unas armas que podrían acabar con la civilización humana. Son, por tanto, relatos muy de su tiempo y lugar, a pesar de los marcianos y robots, y pueden considerarse parte del "discurso nuclear" que justifica la carrera armamentística y las ambiciones de supremacía mundial de los Estados Unidos - aunque con frecuencia el envoltorio narrativo en el que se presenta este mensaje parezca contradecirlo, y presentar más bien un discurso pacifista o una filosofía de miras más universales.

Como en otros muchos casos, encontramos un conflicto de sentidos e interpretaciones a la hora de analizar estos relatos. El relato nos propone un significado, que podemos aceptar como "críticos amistosos"; pero hay otro sentido más problemático, no deliberado o no deliberadamente propuesto, que sin embargo parece enraizar al discurso en la historia, y tienta por tanto al "crítico desconfiado" que prefiere no aceptar la lectura que la obra ofrece de sí misma. Sea como sea, ambos discursos se encuentran profundamente enraizados en la película, y ninguno produce un sentido totalmente coherente: en tanto que ciencia ficción, el relato siempre deja incoherencias o hilos sueltos; en tanto que neurosis de la guerra fría, sus sentidos surgen a trompicones como interferencias en el discurso oficial de la película, al que contradicen o vuelven absurdo. Kubrick intentó sacar a la luz ese absurdo deliberadamente en su Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (Teléfono rojo: volamos hacia Moscú). Otra caricatura magistral de la lógica de la guerra fría es el relato de Donald Barthelme "Game", recogido en Unspeakable Practices, Unnatural Acts (1968) o en Sixty Stories. Allí dos militares americanos, encargados de disparar un misil atómico si reciben la señal, esperan en un bunker subterráneo un relevo que no llega. Cada uno tiene una llave, que tiene que accionar simultáneamente con la del otro en una consola para efectuar el disparo. Pero la neurosis de la guerra fría ha penetrado en el bunker... ambos empiezan a actuar de modo extraño.... desconfían del otro... y ambos están armados:

"Cada uno de nosotros tiene un calibre 45 y se supone que cada uno tenemos que disparar contra el otro si el otro se comporta de modo extraño. ¿Cómo de extraño es extraño? No sé. Además del 45 tengo un calibre 38 del que Shotwell no sabe nada, escondido en mi maletín, y Shotwell tiene una Beretta calibre 25 de la cual yo no sé nada en una correa de su pantorrilla derecha. A veces en lugar de mirar la consola miro de forma visible el 45 de Shotwell, pero esto es sólo una estratagema, sólo una maniobra, en realidad estoy mirando su mano cuando cuelga cerca de su pantorrilla derecha. Si decide que me estoy comportando de modo extraño me disparará no con el 45 sino con la Beretta. De modo similar Shotwell hace como que vigila mi 45 pero en realidad está mirando mi mano descansando desocupada sobre mi maletín, mi mano. Mi mano descansando desocupada sobre mi maletín".

La demencia racional de este narrador paranoico hace aparecer cuerdo al autor implícito: única manera quizá de escapar a la lógica infernal de la guerra fría. En cambio, la aparente racionalidad que subyace a las alegorías cómplices de la bomba puede desconstruirse sacando a la luz el discurso esquizofrénico de la guerra fría que proclaman sin confesarlo. Tres ejemplos:

This Island Earth (Planeta Prohibido). Un destacado científico nuclear recibe extrañas instrucciones para montar un aparato desconocido. Resulta ser un comunicador que lo pone en contacto con una extraña sociedad que supuestamente recluta a científicos de todo el mundo para desarrollar el conocimiento y acabar con la guerra. En realidad, se trataba de extraterrestres que quieren ayuda para obtener más energía nuclear en su planeta, que está siendo bombardeado con asteroides-misiles por una civilización enemiga. Tras una breve visita del científico y la chica, oops, la científica, al planeta Metaluna, éste es efectivamente destruido, y el último superviviente de la raza, su reclutador, los devuelve a la tierra. Luego muere en una especie de vuelo suicida con su platillo volante. Mientras, pasan sustos debido a la intrusión de un mutante de una raza de esclavos creada por los extraterrestres (este mutante inspiró a Tim Burton para Mars Attacks, y el rayo transportador del platillo y los científicos abducidos son retomados en una aventura de Tintín, Vuelo 714 para Sidney).

En esta película, los planes de desarrollo nuclear de los EE.UU. son pacíficos: el científico pretende dominar los secretos de la naturaleza. Pero la guerra fría, recalentada, se ha transportado el espacio, donde la energía atómica tiene una finalidad "defensiva" para crear un escudo alrededor de Metaluna: la bomba, a fuerza de hacerse impensable, se trasluce. Los efectos de una impotencia nuclear aparecen ilustrados en el fin del planeta Metaluna. Los científicos abducidos recuerdan a la fuga de cerebros que se asoció a la primera fase del programa espacial y nuclear americano. El secretismo, espionaje mutuo y halo de traición que rodea a la mansión donde los extraterrestres han montado su laboratorio en la tierra hace pensar en el maccarthismo y la paranoia de vigilancia por el temor a la infiltración de espías soviéticos. La película utiliza todos estos elementos reales o ligeramente refractados de la actualidad política y mediática, para desplazarlos al espacio: pero la lección que se llevaron los metalunianos sólo puede aprovechar a los terráqueos. En cuanto al mutante, como ser obviamente masculino y potencial violador de la científica-chica, representa sin duda no sólo los resultados repugnantes o peligrosos de la experimentación nuclear, sino también un principio masculino amenazador con el que tienen más en común de lo que quieren reconocer tanto sus creadores como el protagonista - que protege y guía a la chica constantemente como si fuese coja, pero va a contribuir con sus experimentos a que la Tierra se vuelva un poquito más como Metaluna.

The Day the Earth Stood Still. Aquí aterriza un platillo volante, en el que viajan un extraterrestre a todas luces humano y un robot que parece un Famovil hipertrofiado. Los humanos reaccionan con histeria, disparan repetidamente contra el extraterrestre (menos mal que resucita). El extraterrestre huye de un hospital, se infiltra en una familia de viuda con huérfano, se mueve como un espía soviético en medio de una sociedad altamente paranoizada por los medios de comunicación. Medita sobre los horrores de las guerras, y demuestra su poder superior haciendo que todas las máquinas de la Tierra dejen de funcionar a la vez durante un día (sin causar víctimas). Anuncia que su robot, y una raza de robots como él, actuarán como vigilantes para la humanidad. Ésta ha de renunciar a la guerra, y unirse a otros mundos amantes del progreso y la carrera espacial, o será destruida sin piedad por esos vigilantes inflexibles, como una raza no merecedora de existir.

El robot también transporta chica desmayada en brazos, a la manera de algunos de los mejores monstruos de serie B, y así deja clara, por si había dudas, su asociación con una masculinidad mecanizada y asociada más a Tánatos que a Eros. Es quizá a través de este robot, bomba exterminadora de aspecto humanoide, donde se ve más claramente el parentesco entre la bomba y los principios masculinizados de competencia, control, violencia y autodestructividad fanática. De hecho, la Bomba también es simbólica, un símbolo materializado de esos principios: el Falo Apocalíptico Definitivo. Pero son principios que en esta película se nos presentan como benevolentes, y provinientes de una civilización superior. La bomba es necesaria para mantener a la humanidad en paz. La logic of deterrence busca aquí una justificación ultraterrena; se presenta como inspirada por una visión que trasciende las guerras pasadas. La bomba es el ingenio que, conteniendo la guerra final en sí, acabará con todas las guerras, a la manera del misterioso artefacto al que alude Milton en "Lycidas":


But that two-handed engine at the door
Stands ready to smite once, and smite no more.

Por cierto, que en el relato que servía de fuente a la película, el "amo" extraterrestre resultaba ser el esclavo de su robot-arma letal. Tal vez esto resultaba demasiado revelador de cómo funcionan las cosas, y se suprimió en la película. El motivo de una amenaza apocalíptica y benevolente que actúa de modo aparentemente negativo sólo para hacer posible la paz entre los hombres fue retomado en numerosas narraciones de ciencia ficción. Es, sin duda, la alegoría de la bomba más a tono con la política oficial de las potencias nucleares.ssurfer

Un ejemplo se encuentra en un personaje originado en la serie de los Cuatro Fantásticos, el Silver Surfer (Estela Plateada). Este surfista espacial, humanoide metálico de rostro impasible, era originalmente el emisario y heraldo de Galactus, un descomunal coloso que a modo de faraón megalomaníaco viaja por el espacio destruyendo mundos para extraer de ellos su energía. Estela Plateada obtiene su libertad con una especie de cambio de bando (no era tan inhumano después de todo). Junto con los Cuatro Fantásticos derrota a Galactus, aunque su desprecio a la raza humana le lleva a continuar siendo un exiliado del espacio. Regresa, y esta vez es él y no Galactus quien personifica a la Bomba, ya dentro de la lógica de la disuasión. Estela Plateada viaja por los continentes sembrando destrucción, para obligar a la raza humana a olvidar sus rencillas y descubrir una unidad de propósito en lo universal luchando contra él: es, una vez más, una alegoría de la Bomba que bajo su apariencia destructiva oculta lo que según esa lógica es la única paz posible, la paz armada. No cuenta Estela Plateada en este episodio con la avanzada tecnología del Ejército USA (permítase aquí un poco de propaganda) que le dispara un misil que va absorbiendo su energía y casi casi acaba con él: es un puñetazo de la Cosa lo que consigue enviar el misil al espacio donde explotará inofensivo. Vemos que en este caso la lógica de la Bomba se retuerce sobre sí misma, y aparece Estela Plateada como un idealista peligroso, un terrorista bien intencionado al que hay que detener y educar; el Ejército que lo iba a destruir también es demasiado expeditivo, y los Cuatro Fantásticos son los que median entre uno y otro extremo.

Esta ambivalencia o cambio súbito del sentido de la alegoría es un fenómeno frecuente en los diversos tratamientos que se dan a un tema que desborda y ofende a los parámetros "normales" del pensamiento, y en el que naciones enteras han invertido energía e ideología en grandes cantidades sin conseguir reconciliarlo con los valores supuestamente humanistas e ilustrados que se supone las animan. Desde que se aceptó la lógica de la Bomba, y sobre todo desde que hay sólo una clara potencia con hegemonía mundial, el terror absoluto y el orden mundial son en última instancia indistinguibles. Sin ser maximalistas: en muchas ocasiones se distinguen todavía, como en muchas se han mezclado antes, pero con la lógica de la bomba esta confusión entre orden y caos, entre razón y demencia, ha alcanzado nuevas dimensiones. "Si se supiera / lo que se presiente y no se dice / desde que Hiroshima / nos dejó sin habla" - como decía el poema de Vázquez Montalbán. Por ese no poder decir proliferan las alegorías de la Bomba, que hacen lo posible por explicar lo inexplicable sin mirarlo directamente - no vayamos a quedarnos ciegos del resplandor.





—oOo—


jueves, 17 de diciembre de 2015

Retropost #462 (18 de agosto de 2005): Los Cuatro Fantásticos





Ayer, visto que venía tormenta (storm), aparcamos la piscina y nos fuimos a ver con todos los nenes Los 4 Fantásticos: pudimos disfrutar luego viendo a Oscar imitar al Doctor Muerte convertido en estatua. Pibo: "Me ha encantado." Yo leía a los 4 fantásticos desde los primeros 70, en inglés en los comics de Marvel que conseguí a montones en la base americana de Zaragoza, y en español en aquellos horribles librillos cambiados de formato y con los bordes que no encajaban completados a la mecagüen diez por algún no-dibujante mal pagado. Los tiempos en que llamaban a la Cosa "el hombre de piedra", apelativo que vuelve a surgir en la película. Nos cuentan el origen, ligeramente variado, siguiendo la estrategia que tan bien funcinó en Spiderman. Aquí la diferencia está en las relaciones más próximas y ambiguas con el Dr. Muerte, cuyo origen latveriano queda en el trasfondo y se ve convertido en un tiburón de Wall Street. Corteja a una Sue Storm mucho más voluntariosa y sexy que la original sufrida ama de casa: hasta se desnuda repetidamente, en estado invisible, claro. Johnny también es más repelente e insolente, y más dado aún a los deportes de riesgo, al estilo de eminem fin de siècle más que al de adolescente de los años 60 con letra grande en el chaleco de lana. A Mister Fantástico, como a Cíclope, lo mantienen repelentillo y enfrascado en empresas tanáticas: la mejor frase de la película es la de Johnny Antorcha al ver por primera vez el laboratorio de Mister Fantástico en el edificio Baxter: "Pues qué quieres que te diga, Reed, me parece que te traes demasiado trabajo a casa". En Ben Grimm, con sus neuras en primer plano, ofrecen bien una síntesis de los aspectos más dramáticos del personaje. Le sacan una esposa que no tenía y que lo abandona al verle la Cosa, y a la Alicia original de los tebeos la des-escultorizan (un detalle que tenía sus posibilidades, sin embargo) y la vuelven negra, para enfatizar el tema de ojos que no ven, prejuicillos a la mar. Efectos, etc., muy logrados, no hay queja por allí, pasen y vean, mejor con niños (al menos dentro de uno). Última escena: se aleja hacia Latveria el contenedor con Victor Von Muerte, y cerramos el bucle del principio porque va convertido (ahora sí) en su propia estatua metálica, aunque nada muerto. Se cierra la puerta del contenedor y una transición imposible nos lo muestra alejándose en un carguero gigante con letras cirílicas entre miles de otros contenedores. A tener en cuenta aquí: - La escena final de Working Girl, con el alejamiento irónico de la cámara que muestra a la chica en una oficina entre miles de otras en un rascacielos. - La escena final de Raiders for the Lost Ark, con el arca dentro de su arca perdida en un almacén gigante de donde nunca más saldrá (un poco como el libro de Arena en la biblioteca de Buenos Aires). - El espectacular tracking de The Crowd, de King Vidor, imposible también aunque la dirección es contraria. Muestra la vista panorámica de New York desde el punto de vista del inmigrante hacia un rascacielos, y la cámara (como si de un piloto suicida se tratara) se adentra en el rascacielos donde se nos muestra al protagonista trabajando en una oficina. Aquí el inmigrante ya se ha adentrado hasta el tuétano en el sistema americano, pero aspira a demasiado y es derrotado. Como siempre en la nueva serie de superhéroes, su amenaza se asocia con el terrorismo. En este caso se le expulsa del sistema financiero americano y se le devuelve, derrotado pero no destruido, a su tenebroso origen latveriano. Volverá el vampiro terrorista...





—oOo—

viernes, 5 de junio de 2015

Mi sombra y el Ojo de Magneto


Mi sombra y el ojo de Magneto

Hablando de Marvel, no sólo hemos visto la última de los Vengadores, sino que me he regalado, de regalo de cumpleaños, esta selección de viejos clásicos de Marvel en un grueso tomo:

Marvel 75 años: La Era Clásica. Ed. Julián M. Clemente, Alejandro M. Viturtia et al. Panini, 2014:

Viturtia, Alejandro M. "¡A por otros 75 años!"   4-7.
Clemente, Julián M. "La llegada de los 4 Fantásticos."   8-9.
"The Fantastic Four!" Fantastic Four 1 (USA, Nov. 1961).
_____. "¡Los 4 Fantásticos!"   10-37.
Clemente, Julián M. "El héroe que puedes ser tú."   38-40.
"'Spider-Man!" Amazing Fantasy 15 (August 1962).
_____. "¡Spiderman!"   41-53.
Clemente, Julián M. "Un día como ningún otro."   54-55.
"The Coming of the Avengers!" The Avengers 1 (Sept. 1963).
_____. "¡La llegada de los Vengadores!"   56-79.
Clemente, Julián M. "El desafío imposible de Spiderman."   80-81.
"If This Be My Destiny…! The Amazing Spider-Man 31 (Dec. 1965).
_____. "¡Si éste es mi destino!"   82-102.
"Man on a Rampage!" The Amazing Spider-Man 32 (Jan. 1966).
_____. "¡Un hombre furioso!"   103-23.
"The Final Chapter!" The Amazing Spider-Man 33 (Feb. 1966).
_____. "'¡El capítulo final!"   124-44.
Clemente, Julián M. "El hombre fuera del tiempo."   145-46.
"No Longer Alone!" Captain America 110 (Feb. 1969).
_____. "¡Nunca más solo!"   147-68.
"Tomorrow You Live, Tonight I Die!" Captain America 111 (March 1969).
_____. "¡Mañana vivirás… Esta noche moriré!"   169-90.
"The Strange Death of Captain America." Captain America 113 (May 1969).
_____. "La extraña muerte del Capitán América."   191-213.
Clemente, Julián M. "Cuatro contra Dios."   214-15.
"The Coming of Galactus!" Fantastic Four  48 (March 1966).
_____. "¡La llegada de Galactus!"   216-36.
"If This Be Doomsday!" Fantastic Four 49 (1966).
_____. ¡El día del Juicio!"   237-57.
"The Startling Saga of the Silver Surfer!" Fantastic Four  50 (May 1966).
_____. "¡La asombrosa saga de Estela Plateada!"   258-79.
Clemente, Julián M. "Humano, demasiado humano."   280-81.
"Behold… the Vision"! The Avengers 57 (Oct. 1968).
_____. "¡He aquí… la Visión!"   282-303.
"Even an Android Can Cry." The Avengers 58 (Nov. 1968). 
_____. "Hasta un androide puede llorar."   304-25.
Clemente, Julián M. "El día en que murió la inocencia."   326-27.
"The Night Gwen Stacy Died." The Amazing Spider-Man  121 (June 1973).
_____. "La noche que murió Gwen Stacy."   328-49.
"The Goblin's Last Stand!" The Amazing Spider-Man 122 (July 1973).
_____. "¡El último asalto del duende!" 
Clemente, Julián M. "La gran tentación de Estela Plateada."   372-73.
"The Power and the Prize!" The Silver Surfer 3 (Dec. 1968).
_____. "¡El poder y el premio!"   374-415.
Clemente, Julián M. "Un presagio de grandeza."   416-17.
"Before I'd Be a Slave." The X-Men 65- (Feb. 1970).
_____. "Antes de ser un esclavo…"   418-39.
"The Mutants and the Monster." The X-Men 66 (March 1970).
_____. "Los mutantes y el monstruo."   440-61.
Clemente, Julián M. "El nacimiento del último gran icono."   462-63.
"And Now… The Wolverine!" The Incredible Hulk 181 (Nov. 1974).
_____. "Presentando a… ¡Lobezno!"   464-83.
Clemente, Julián M. "La era de las grandes amenazas."   484-85.
"To Fall By Treachery!" The Avengers 164 (Oct. 1977).
_____. "¡Ataque a traición!"   486-503.
"Hammer of Vengeance!" The Avengers  165 (Nov. 1977).
_____. "¡Martillo de venganza!"   504-21.
"Day of the Godslayer!" The Avengers 166 (Dec. 1977).
_____. "¡El día del asesino de dioses!"   522-41.
Clemente, Julián M. "Millonario, inventor, playboy… y alcohólico."   542-43.
"Demon in a Bottle."  The Invincible Iron Man  128- (No. 1979).
_____. "El demonio en una botella."   544-63.
Clemente, Julián M. "Cuando el destino alcanzó a los mutantes."   564-65.
"Days of Future Past." The Uncanny X-Men 141 (Jan. 1981).
_____. "Días del futuro pasado."   566-88.
"Mind Out of Time!" Feb. 1985.
_____. "¡Mente fuera del tiempo!"   589-613.
Clemente, Julián M. "Un retorno a lo fantástico."   614-15.
"Terror in a Tiny Town." Fantastic Four  246 (Nov. 1981).
_____. "Terror en una ciudad pequeña."   616-57.
Clemente, Julián M. "Acierto seguro."   658-59.
"Roulette." Daredevil 191 (Feb. 1983).
_____. "Ruleta." 
Clemente, Julián M. "Sueños de lector."   683-84.
"The Kid Who Collects Spider-Man!" The Amazing Spider-Man 248 (Jan. 1984).
_____. "¡El niño que coleccionaba Spiderman!"   685-95.




—oOo—

martes, 10 de septiembre de 2013

50 años de Avengers y X-Men

50 años de 'Los Vengadores' y 'X-Men'. Especial de y



Y lo que me gustaban a mí hace 40 años... Claro que también me leí los primeros números, que llegaban aquí con retraso, a principios de los 70. Aparte de las versiones atroces reformateadas de mala manera que publicaba Ediciones Vértice, también me leía muchos originales gracias al intercambio que teníamos entre Biescas y la base americana de Zaragoza, establecido por mi padre. Montañas de cómics, nos traíamos, los números atrasados que ellos ya no querían.

Por entonces era yo dibujante aficionado, y me hacía buenos pósters de todos estos individuos en leotardos. Desarrollé una curiosa técnica de grises y sombreados con mi instrumento favorito: el boli bic negro de punta fina. Y hasta dibujé un par de números completos de guerras mutantes por mi cuenta, unas 100 páginas o más, de estos cómics, incluyendo la muerte de la Patrulla X. Porque todo muere, en su momento—aunque en realidad la ilusión es lo primero que muere.



 
—oOo— 

Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.