martes, 17 de marzo de 2020
jueves, 25 de enero de 2018
domingo, 13 de diciembre de 2015
Retropost #454 (13 de agosto de 2005): La Isla
(The Island. Directed by Michael Bay; written by Caspian Tredwell-Owen, Alex Kurtzman and Roberto Orci, based on a story by Mr. Tredwell-Owen; director of photography, Mauro Fiore; edited by Paul Rubell and Christian Wagner; music by Steve Jablonsky; production designer, Nigel Phelps; produced by Walter F. Parkes, Mr. Bay and Ian Bryce; released by DreamWorks Pictures. USA, 2005).
Según Google es una película puntuada en 2’9 sobre 5. Recomiendo en particular las reseñas de USA Today y del New York Times. En ellas y en otras se señalan los hechos siguientes: que está en la línea de las anteriores de su director, Armageddon, Bad Boys II, The Rock, Pearl Harbor, con mucha escena de acción, quizá demasiada, que el argumento mezcla temas de Un mundo feliz, de 1984, de Matrix, de La fuga de Logan, de THX 1138, de Blade Runner.... Que, por tanto, intenta ser "ciencia ficción inteligente" o "con tesis"- tesis principal sobre los peligros o paradojas de la clonación; que la película no acaba de hacer clic por un ligero aire "clónico" que tiene ella misma. Pero bueno, el mensaje es que hasta los clones tienen derechos humanos, y no hay que negarle a la película que cumple bien con su función de entretener, aunque rechine un poco por aquí y por allá.
En esencia, es una película de acción, con abundantes escenas de combate cuerpo a cuerpo, huídas espeluznantes, caídas imposibles de las que sale indemne el protagonista, persecuciones motorizadas delirantes, con abundante destrucción de material y supongo que muchas víctimas colaterales que a nadie le importan un bledo. En este sentido, eficaz y muy visual, pero si una buena secuencia de acción es un mérito, aquí hay too much of a good thing.
En cuanto a la temática "inteligente", nos presenta el futuro de la clonación terapéutica hacia 2019, cuando los multimillonarios se pueden permitir hacer una copia de sus órganos para trasplantes, retrasar la vejez, etc.; un poquito desarrollando esto que nos dicen ahora de guardar el cordón umbilical para sacar células madre. Lo malo es que allí hacen un clon entero y lo hacen vivir en una especie de internado subterráneo hasta que "sus servicios" sean requeridos; entonces lo rajan y sacan lo que haga falta. En teoría, la empresa que hace eso se somete a las leyes que existen entonces, y que prohíben clonar seres humanos: en teoría clonan un borfollo llamado "agnate", que tiene los mismos órganos que el donante, menos el cerebro supongo, pero sin forma humana (idea que parece igual de repugnante a su manera). Pero como eso no salía bien, la empresa lleva en secreto un mundo subterráneo donde cría humanos clónicos, haciéndolos nacer como fetos adultos. Aquí hay imágenes que deben lo suyo al Frankenstein de De Niro y a sobre todo a Matrix, con su universo de adultos recibiendo realidad virtual en un estado intrauterino. Aquí la realidad virtual continúa cuando nacen, pues en el internado subterráneo les hacen creer (e inicialmente al espectador) que están en un refugio tras una contaminación global; su única esperanza es ir a "La Isla", un paraíso terrenal al que se llega por lotería (aquí hay una clara pulla contra la ONCE y las quinielas). Un chico listo descubre la mentira - ni isla, ni contaminación; ni tanto ni tan calvo - y sale al mundo exterior, un Los Ángeles más de hoy que de Blade Runner, a pesar de algún technological enhancement; contactan con uno de los "patrocinadores" para disgusto de la empresa y del cliente. Son perseguidos por una pandilla de matones duros, liderados por un mercenario negro con pasado pseudo-esclavo, pero totalmente vendido al capital. Tampoco el gobierno parece totalmente inocente en sus contactos con matones y científicos locos, pero el malo malo era el Doctor clonador, que se cree Dios, pero niega a los clones el alma y los derechos civiles. Esto acaba poniendo negro al mercenario, que recuerda sus raíces; se pasa de bando y ayuda a los dos rebeldes, reinfiltrados en la empresa, a destruir el chiringuito. Los clones son liberados de la cámara de gas, pseudo-judíos en alianza con los african-americans, y salen a la superficie a cientos a ver la luz del sol, una vez liberados de las sombras de la caverna Platónica que los tenía alelados. En su soledad de negro desparejado, el mercenario mira con envidia a la pareja de blancos clones, que, ahora sí, descubren los placeres del erotismo, ausentes del internado. "La isla somos nosotros"... murmura ella.
Bueno, no criticaré la difícil credibilidad de la película como si se tratase de un documental realista, porque no va de eso. Me interesa más como delirio americano. En contrapartida hay que decir que también tiene bonitos detalles. Así, el presidente de los EE.UU. tenía un clon en la fundación, al parecer un jilipollas (aquí se ve una pulla anti-Bush - y eso que Bush rechaza la experimentación con células madre). Cuando el mercenario le va a meter una bala en la frente o al clon o a su original millonario, y duda, lo que le convence realmente de la "humanidad" del millonario es la indiferencia e inhumanidad de sus actitudes hacia el clon (claro que se equivoca, porque el listo clon fingía e imitaba a su original). El millonario californiano típico no sale bien parado: traidor, superficial, materialista, amanerado, snob, cruel, "enfermo del hígado por una enfermedad degenerativa por haber sido tan promiscuo"... vamos, que en tiempos mejores sería homosexual, pero ya no está el horno para bollas de ese tamaño. Una virtud sí tenía: buen gusto en casas, coches y barcos. El resultado político-imaginario de esto es que los emprendedores que están deshaciendo América se ven sustituidos en la película por clones idénticos a ellos que retoman los valores de la Revolución, la Liberación y los Derechos Civiles. Porque la tentación inmediata era vivir como el millonario, una vez suplantada su identidad.... pero no, el clon ha de dar la guerra y liberar a los demás mutantes, digo clones, y regenerar una sociedad que distingue hipócritamente entre los "ciudadanos plenos" que han adquirido ese bien de consumo llamado alma, y los que no lo tienen - y por tanto son procesados tecnológicamente por la ley del embudo (pensemos aquí en Fredric Jameson, The Political Unconscious: la narración es una solución imaginaria ofrecida a problemas reales. Desde la perspectiva de la Realpolitik norteamericana, una persona que no es un ciudadano estadounidense es sospechosa de no ser plenamente humana).
Un loop al final de la película nos devuelve a la escena del principio: ya millonarios, y con su misión cumplida, Clon y Clona se dirigen a la isla paradisíaca; van navegando en el barco "Renovatio", con el que Clon soñaba en sus sueños virtuales (es el barco que de hecho estaba construyendo su original, el decadente Angeleno: al compartir el alma, tenían comunicación psíquica). Es una escena la del barco que tanto al principio como al final de la película deriva osadamente hacia la estética de anuncio de Fa, Larios o Fortuna. La diferencia es que al final la isla es real (alguna de las Islas Vírgenes supongo, donde van los americanos a vivir estas cosas), mientras que al principio era un sueño inducido al protagonista en su estado de superfeto, y que se le perpetuaba en sus noches, como pesadilla: ahí le disparaban de repente en el barco, caía al mar y se veía rodeado de fetos añosos flotando.... Esta escena inicial muestra un trauma de nacimiento invertido, bastante logrado por el desplazamiento e inversión que hace el sueño entre los papeles del soñador (que originalmente era el feto crecido) y sus traumadores, los médicos clonadores. Ahora bien, al elegir terminar con la misma imagen, pero "ahora de verdad", la película hace un movimiento arriesgado. Por una parte, nos amenaza con un círculo vicioso que interrumpa la felicidad final: tememos un nacimiento traumático, y de hecho es lo que sucede cuando volvemos a la realidad violentamente tras The End; por otra parte, la película elige denunciarse a sí misma como un vehículo engañoso de transmisión ideológica, que perpetúa las fantasías de una isla que sólo existe en los anuncios, y en las películas... la isla donde el amor y la empatía reconcilian a la humanidad consigo misma, donde algunos malos recapacitan, y el mal es puntual, ilegal, identificable, y vencido. Para pegarle un repaso más fuerte a América y a Occidente, Los Simpson, por favor.
(A cuenta del debate sobre quién ha de tener derechos humanos o civiles, y el problema de si somos parciales hacia nuestra propia especie, al no adoptar el criterio de la "consciencia" en lugar del del "origen biológico humano", hay un debate en Crooked Timber. Pongo este comentario:
"Self-awareness" as a criterion for civil rights may do for analytic philosophers; actual criteria are far more variable, according to cultures, circumstances, historical periods There can be no abstractly coherent criterion to settle the issue, because we are discussing such matters in a given context, with a given history much of which we carry along, and living in the same world with other people whose priorities are not always the same as ours but with whom we have to share some working ground. So, no neat solutions, anywhere: perhaps yes, for a given jury on a given case; but never in a fuzzy forum like the one here.
Los clones de La Isla eran conscientes y humanos, pero eso no parecía preocupar a mucha gente en la práctica, aunque sí a los legisladores).
miércoles, 27 de mayo de 2015
Shakespeare y los cien clones (Shakespeare and the Hundred Clones)
Lectura semiótico-cultural
del Soneto 6 de Shakespeare, analizando el complejo figurativo que liga
la usura, la procreación, la proliferación y la repetibilidad de copias
idénticas.
Texto completo:
Shakespeare y los cien clones
English Abstract:
Shakespeare and the Hundred Clones
A cultural semiotic reading of Shakespeare's Sonnet 6, analysing the figurative complex linking usury, procreation, proliferation and identical repeatability.
Number of Pages in PDF File: 8
_____. "Shakespeare y los cien clones." In García Landa, Vanity Fea 4 Nov. 2008.
http://garciala.blogia.com/2008/110401-shakespeare-y-los-cien-clones.php
2008
_____. "Shakespeare y los cien clones." SSRN 18 May 2015.*
http://ssrn.com/abtract=2607154
2015
_____. "Shakespeare y los cien clones." In García Landa, Vanity Fea 27 May 2015.*
http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/05/shakespeare-y-los-cien-clones.html
2015
_____. "Shakespeare y los cien clones." Academia 21 Nov. 2016.*
https://www.academia.edu/29973852/
2016
_____. "Shakespeare y los cien clones." ResearchGate 23 Nov. 2016.*
https://www.researchgate.net/publication/310684814
2016
_____. "Shakespeare y los cien clones." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/CienClones.pdf
2024
domingo, 27 de marzo de 2011
Never Let Me Go: El sujeto en la sociedad orgánica
Es esta película, basada en la novela homónima de Kazuo Ishiguro, un producto tristón y desilusionado, no apto para quienes gusten de finales felices. Aquí el final es como el principio: es una película "distópica", basada en el retrato de una sociedad que rechazamos, pero en la que no se ofrece un remedio narrativo a ese mal social en la forma de una derrota del sistema opresivo—ni siquiera en la forma de una huída del sistema, posibilidad que ni llega a plantearse. Más bien se nos sugiere (al final, y durante) que la sociedad hipócrita y cruel retratada allí es fundamentalmente igual a la sociedad en la que vivimos. O, aún más: que toda sociedad humana es así. En este sentido, la película nos propone ponernos unas gafas de lucidez que (aceptando que su perspectiva y su verdad sobre lo humano sea sólo una de las posibles) son a la vez unas gafas distorsionantes; nos revela y nos oculta la realidad. Y se plantea como una pequeña agresión a los educados occidentales, únicos que irán a ver la película, y únicos dispuestos a pagar por la autoagresión.
Es una película de clones (descubrimos al rato, si no nos ha llegado la onda preliminar). Los crían como ciudadanos infrahumanos, con el fin de abastecer de órganos a la industria de transplantes. Y hasta aquí, y no más, se parece a La Isla. Hay granjas de clones, en forma de internado estilo señorita Rothenmeier—en las que el agobiante ambiente de colegio hiperregulado se mezcla con una dinámica de campo de exterminio. Los niños se hacen a su ambiente, sin embargo, y se les educa para aceptar su destino, que van conociendo poco a poco. Incluso cuando una profesora algo desencantada les precipita la revelación de la verdad, no hay pánico ni angustia, sólo disciplina condicionada... y un ambiente parecido a cuando se les dice a los niños que Dios no existe, o cuando reciben información sobre el uso de sus genitales. Recuerda mucho el ambiente de limitación mental a las discusiones que llevan los chavales sobre si habrá otra vida en el más allá, o si existe la reencarnación, o si cada uno tenemos un alma gemela en algún sitio.
Nos dice Roger Ebert: "One of the most dangerous concepts of human society is that children believe what they are told. Those who grow out of that become adults, a status not always achieved by their parents." Y esta película usa casi a la perfección este concepto—se nos muestra un sistema educativo manipulador, que mantiene a los niños ignorantes de las cosas más importantes que se pueden saber. (Por ejemplo, en nuestro sistema educativo nunca se enseña a los niños cómo el mundo está dominado, en general, por tiranos, mafiosos y criminales, que son los que llegan a los puestos de poder—y es una verdad que muchos no llegan nunca a descubrir por sí solos).
Nos muestra la película cómo ellos van organizando sus vidas, viviéndolas humanamente, en la medida en que pueden, moviéndose en ese mundo disminuído y en esa nube de ignorancia. Se sugieren muchos paralelismos simbólico-alegóricos, claro, y es eso lo que tiene la película de crítica a la sociedad occidental actual. Por ejemplo, la crianza para extraer órganos se asemeja, por desplazamiento simbólico, a la fabricación de sujetos aptos para la maquinaria social—para ser órganos adecuados en sus puestos de trabajo que ni les van a aportar satisfacción ni plenitud, sino que van a suponer un lento desgaste en el que los individuos, generalmente hablando, no van a extraer todo el potencial de sus capacidades. Es la historia de una vida disminuida, y de personajes que (como dice Ebert) nunca llegan a madurar, en el sentido de que nunca cuestionan al sistema ni se plantean una huída, un cambio, una rebelión. Son conformistas, creen en el orden social en el que han crecido, aceptan sus valores aunque les asigne de entrada el puesto de perdedores. Son como negros bien mandados en una sociedad de apartheid, o como los esclavos romanos—pero en unos años 70-80-90 retratados de modo muy deprimente y aburrido.
E irreal, claro, todo hay que decirlo: apenas se nos muestra la sociedad "externa" al mundo mental de los clones, aunque ellos son libres de moverse por ella dentro de un orden, llevan vidas muy reguladas. La protagonista, Kathy (Carey Mulligan), se hace "cuidadora", o sea, kapo del campo, clon con ventajas especiales para pastorear clones, hacer de mediador entre los opresores y los oprimidos y ayudar a mantener el sistema. Nunca cuestiona ella este papel—lo más crítico que se le oye decir o pensar es que "en realidad, los originales (los ciudadanos de primera para quienes ellos se sacrifican) no llevan una vida muy diferente de la nuestra". Y es verdad, y es mentira—y en ese dilema se construye la película.
Como digo, tiene mucho de falsaria, por su misma osada elección de no mostrar un mundo diferente al nuestro, en el que sin embargo hay esa diferencia tan notable entre seres humanos. Eso no es posible, como no serían posibles (....¡espero!....) tantas cosas: un control de la información tan férreo, una plaga de nazismo clónico uniforme en todo el planeta, una tal unanimidad y falta de sentido crítico ante tal estado de cosas... O por lo menos ofende pensar que fuera posible eso, pues la idea disminuye al ser humano—y de ahí extrae también su potencia la película. Se nos hace pensar en regímenes no ya espectacularmente pervertidos como el nazi, sino grises y desengañados y mal peinados, como el comunismo de Alemania Oriental. Y pensamos que es posible, que la gente después de todo sí es así, que funciona con ideas recibidas y que en general no las cuestiona, ni crece.
Otras analogías surgen: las granjas de clones que recuerdan a criaderos de pollos nos recuerdan, claro, a los criaderos de pollos, o de cerdos, y los activistas de los derechos animales harán su lectura de la película en este sentido, porque el desengaño con la humanidad es libre, y toda sociedad vive presa de sus convenciones éticas y de sus definiciones sobre lo que es aceptable o no. Surgirán, por supuesto, analogías con los movimientos de la "muerte digna" tan a menudo asociados actualmente a la donación de órganos de muertos casi vivos, con elecciones terribles que hay que hacer en los hospitales—la película también nos coloca frente a esas situaciones desagradables que surgen del desarrollo científico y médico—de tener demasiado control sobre el cuerpo humano y sus partes. Se abren o agudizan dilemas. Cuándo deja un humano de ser humano, y pasa a ser considerado despiezable. Cuándo empieza a serlo—y también nos hace pensar la película en la relativa unanimidad occidental ante la cuestión del aborto.
Que no es tanta unanimidad, claro, como aquí en Never Let me Go— pues la película busca irritar mostrando una unanimidad excesiva, —y sin embargo, no sé cómo lo diga, este retrato de una sociedad unánimemente alienada la hace inefectiva lo mismo que la hace efectiva. De la misma manera que, retratando a unos pobres ignorantes, pasivos y bastante patéticos, en sus amores torpes y en su pequeño mundo disminuido, también nos muestra lo que son las relaciones humanas en sus limitaciones, en términos generales.
Y divierte verlo, y aburre—porque son aburridos y limitados ellos, y ahí está otra fuerza y limitación simultánea de la película. Emplea una sociedad alternativa, posible e imposible a la vez, para mostrar ciertos aspectos de la nuestra, y criticarla—pero a la vez la crítica va más allá, llevándonos hacia una desilusión fundamental con los seres humanos, con lo que es la vida en sí, siempre vivida de manera disminuida frente a los ideales. Y no se ve salida, porque en la sociedad hay que ser un sujeto, y todo sujeto está sujeto a su puesto. Prueben a salirse, si no me creen.
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Never Let Me Go. Dir. Mark Romanek. Screenplay by Alex Garland, based on the novel by Kazuo Ishiguro. Cast: Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley, Izzy Meikle-Small, Charlie Rowe, Ella Purnell, Charlotte Rampling, Sally Hawkins, Nathalie Richard. Exec. prod. Alex Garland, Kazuo Ishiguro, Tessa Ross. Associate prdo. Joanne Smith. Coprod. Richard Hewitt. Prod. Andrew Macdonald and Allon Reich. Music by Rachel Portman. Photog. Adam Kimmel. Ed. Barney Pilling, Prod. des. Mark Digby. DNA Films / Film 4 / Fox Searchlight, 2010.


