jueves, 7 de marzo de 2024
lunes, 8 de febrero de 2016
Veblen y la teatralidad
Veblen y la teatralidad
Jose Angel Garcia Landa
Universidad de Zaragoza
March 20, 2014
Ibercampus (March 20, 2014)
English Abstract:
Veblen and Theatricality
The dramatistic theory of social life, systematically formulated by Erving Goffman, has a number of precedents among social theorists and writers who emphasize the theatricality inherent in social life. This paper notes the importance given by Thorstein Veblen, in his Theory of the Leisure Class, to the acting out of social roles, which makes him a major theorist of social dramatism.Keywords: Theatricality, Dramatism, Sociology, Roles, Erving Goffman, Thorstein Veblen, Interaction
| eJournal Classifications (27 Jan. 2016) |
| AARN Subject Matter eJournals |
| AARN Subject Matter eJournals |
| Political Behavior eJournals |
| PRN Subject Matter eJournals |
| PRN Subject Matter eJournals |
| PRN Subject Matter eJournals |
También aquí:
_____. "Veblen y la teatralidad." In García Landa, Vanity Fea 20 March 2014.*
http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/03/veblen-y-la-teatralidad.html
2014
_____. "Veblen y la teatralidad." Ibercampus (Vanity Fea) 20 March 2014.*
http://www.ibercampus.es/veblen-y-la-teatralidad-27158.htm
2014 DISCONTINUED 2021 – Online at the Internet Archive:
2024
_____. "Veblen y la teatralidad (Veblen and Theatricality)." Social Science Research Network 27 Jan. 2016.*
http://ssrn.com/abstract=2723075
2016
Cultural Anthropology eJournal 27 Jan. 2016.*
http://www.ssrn.com/link/Cultural-Anthropology.html
2016
Psychological Anthropology eJournal 27 Jan. 2016.*
http://www.ssrn.com/link/Psychological-Anthropology.html
2016
Political Behavior: Cognition, Psychology, & Behavior eJournal 27 Jan. 2016.*
http://www.ssrn.com/link/PB-Cognition-Psych-Behavior.html
2016
History of Western Philosophy eJournal 27 Jan. 2016.*
http://www.ssrn.com/link/History-of-Western-Philosophy.html
2016
Philosophy of Action eJournal 27 Jan. 2016.*
http://www.ssrn.com/link/Philosophy-Action.html
2016
Social & Political Philosophy eJournal 27 Jan. 2016.*
http://www.ssrn.com/link/Social-Political-Philosophy.html
2016
_____. "Veblen y la teatralidad." In García Landa, Vanity Fea 8 Feb. 2016.*
http://vanityfea.blogspot.com.es/2016/02/veblen-y-la-teatralidad-veblen-and.html
2016
_____. "Veblen y la teatralidad." Academia 3 April 2017.* http://www.academia.edu/32224204
2017
_____. "Veblen y la teatralidad." ResearchGate 4 April 2017.*
https://www.researchgate.net/publication/315769421
2017
_____. "Veblen y la teatralidad." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/veblenteatralidad.pdf
2023
domingo, 31 de enero de 2016
jueves, 12 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
Las mentes irreverentes: Veblen, la educación superior, y el clasismo en 1899
Antes de Bourdieu, estuvo Veblen. Aquí un artículo sobre su visión de la universidad:
Las mentes irreverentes:
Veblen, la educación superior, y el clasismo en 1899
http://papers.ssrn.com/abstract=2573136
Jose Angel Garcia Landa
Universidad de Zaragoza
July 10, 2014
Ibercampus (July 14, 2014)
Examinamos el análisis materialista de la educación superior realizado por Thorstein Veblen en su 'Teoría de la clase ociosa', según el cual la educación superior es una institución diseñada para la gestión del privilegio social, de los símbolos de status, y de los prejuicios de clase. Observamos la validez actual de diversos aspectos del análisis de Veblen, y enfatizamos la dimensión reflexiva de esta teoría en tanto que se refiere a la posición social del propio Veblen en el sistema de clases, y en tanto que propone y efectúa una sociología crítica partiendo de esa base social.
Irreverent Minds: Veblen, Higher Education, and the Class System in 1899
An examination of Thorstein Veblen's materialist analysis of higher education in 'Theory of the Leisure Class': the role of higher education as a institution for the management of social privilege, status symbols, and class prejudice. The continued relevance of some aspects of Veblen's analysis is noted, and the paper also emphasizes the reflexive status of the theory in its relations to Veblen's own class position and to his conception of a critical approach to sociology, grounded on that social basis.| eJournal Classifications (see under date March 4, 2015) |
| AARN Subject Matter eJournals |
| AARN Subject Matter eJournals |
| AARN Subject Matter eJournals |
| Public Choice & Political Economy eJournals |
| Political Theory eJournals |
| PRN Subject Matter eJournals |
También aquí:
_____. "Las mentes irreverentes." In García Landa, Vanity Fea 10 July 2014.* http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/07/las-mentes-irreverentes.html 2014 _____. "Las mentes irreverentes." Ibercampus (Vanity Fea) 10 July 2014.* http://www.ibercampus.info/articulo.asp?idarticulo=28055 2014 DISCONTINUED 2024 – Online at Net Sight: https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/mentesirreverentes.pdf 2026 _____. "Las mentes irreverentes: Veblen, la educación superior y el clasismo en 1899 (Irreverent Minds: Veblen, Higher Education and the Class System in 1899)." SSRN 4 March 2015.* https://ssrn.com/abstract=2573136 2015 Cultural Anthropology eJournal 4 March 2015.* http://www.ssrn.com/link/Cultural-Anthropology.html 2015 Anthropology of Education eJournal 4 March 2015.* http://www.ssrn.com/link/Anthropology-Education.html 2015 Political Anthropology eJournal 4 March 2015.* http://www.ssrn.com/link/Political-Anthropology.html 2015 Political Economy: Government Expenditures and Related Policies eJournal 4 March 2015.* http://www.ssrn.com/link/Pol-Econ-Gov-Expenditures-Pol.html 2015 Political Theory: History of Political Thought eJournal 4 March 2015.* http://www.ssrn.com/link/PT-History-Political-Thought.html 2015 Philosophy of Science eJournal 4 March 2015.* http://www.ssrn.com/link/Philosophy-Science.html 2015 _____. "Las mentes irreverentes: Veblen, la educación superior, y el clasismo en 1899." In García Landa, Vanity Fea 9 March 2015.* http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/03/las-mentes-irreverentes-veblen-la.html 2015 _____. "Las mentes irreverentes: Veblen, la educación superior y el clasismo en 1899." Academia 11 Sept. 2016.* https://www.academia.edu/28405801/ 2016 _____. "Las mentes irreverentes: Veblen, la educación superior y el clasismo en 1899." ResearchGate 11 Sept. 2016.* https://www.researchgate.net/publication/307976143 2016 _____. "Las mentes irreverentes: Veblen, la educación superior y el clasismo en 1899." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.* https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/lasmentes.pdf https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/mentesirreverentes.pdf 2023
|
martes, 3 de marzo de 2015
jueves, 10 de julio de 2014
Las mentes irreverentes
La Teoría de la Clase Ociosa de Thorstein Veblen (1899) termina de manera que podría parecer curiosa, pero en realidad bastante lógica, con un capítulo sobre "La educación superior como expresión de la cultura pecuniaria." Trata allí temas interesantes, como el gradual desplazamiento de las humanidades por parte de las ciencias en la Universidad; las humanidades irían asociadas a las clases privilegiadas tradicionales y sus valores, y las ciencias son para Veblen la expresión de la nueva civilización industrial que transforma los valores. Me interesa también la dimensión autobiográfica e incluso reflexiva del capítulo: Veblen habla de sí indirectamente, de su lugar atípico en la academia, y de la ubicación de su propio discurso sobre la clase ociosa a modo de torpedo dirigido contra las tradiciones y convenciones de la propia institución que lo produce. Algunas ideas centrales:
"Es en la educación propiamente dicha, y de modo particular en la educación superior, donde la influencia de los ideales de la clase ociosa se hace más patente" (356). La educación superior va asociada a la función devota de la comunidad—y recordemos que según Veblen la religión se figura en la época cuasi-civilizada como un servicio prestado a una clase ociosa sobrenatural, una especie de monarca o aristócrata proyectado a los cielos, para garantizar los ideales de la clase explotadora en la tierra. La educación superior se origina en torno a estos ideales: "En gran parte, pues, puede clasificarse como ocio vicario dedicado a los poderes sobrenaturales"—y el primitivo conocimiento esotérico en el que se enraíza es "un conocimiento de cuestiones rituales y ceremoniales; es decir, un conocimiento de cuál era el modo más adecuado, eficaz o aceptable de acercarse o de servir a los agentes preternaturales" (356). Si bien la educación ha evolucionado, sobre todo en la fase tecnológica de la misma, "fue de esa fuente de donde surgió la educación como institución; y su proceso de diferenciación de aquella carga original de ritual mágico y fraude chamanista ha sido lenta y tediosa, y apenas se ha completado aún, ni siquiera en los más avanzados seminarios de enseñanza superior" (357).
Veblen es muy consciente de la teatralidad de la vida social—y contempla con ojo irreverente la teatralidad de la vida académica. Se echa de ver el origen de ésta en el ritualismo de las clases privilegiadas primitivas, y es significativo como prueba de que "su actividad cae en gran parte dentro de esa categoría del ocio ostensible a la que se conoce como buenos modales y buena crianza, que las clases educadas de todas las comunidades primitivas son muy estrictas en lo que se refiere a formas, jerarquía, gradaciones de rango, ritual, vestiduras ceremoniales y otros accesorios que suelen acompañar a la vida académica" (359). Así, los académicos se pierden por togas, birretes, diplomas y menciones, ceremonias de iniciación y graduación, que son el meollo mismo de su actividad... (el reconocimiento mutuo, en suma, es central y definitorio, aunque Veblen no lo mencione). "Los usos de las órdenes sacerdotales son, sin duda, la fuente inmediata de la que provienen todos esos rasgos del ritual académico: las vestiduras, la iniciación sacramental, la transmisión de dignidades y virtudes peculiares por la imposición de manos y otras cosas semejantes"... Este origen y estos modos se mantienen más en las humanidades, especialmente las clásicas, antes que en las ciencias y estudios tecnológicos, aunque haya influencias en los dos sentidos. Unido a la promoción social de las clases que acceden a la educación hay también "un cambio paralelo hacia una vida más ritual en las escuelas" (362); y "en cuanto una determinada escuela comienza a inclinarse hacia una clientela de clase ociosa, se produce también una perceptiblemente mayor insistencia en el ritual académico y en la conformidad con las formas antiguas en materia de vestiduras y solemnidades sociales y académicas" (363)—Veblen traza esta evolución en las nuevas universidades y colegios norteamericanos de su época—Y pronto veremos más teatro de ése por aquí por España y Europa, por influencia norteamericana, más que por tradición. Ya es muy visible en las universidades privadas, de hecho. El ceremonial académico, observa Veblen, "no sólo se aviene con el sentido de la clase ociosa acerca de cómo deben ser las cosas, pues apela a la tendencia arcaica hacia los efectos espectaculares y a la predilección por el simbolismo antiguo, sino que, a la vez, encaja perfectamente con el esquema de vida de la clase ociosa, ya que implica un notable elemento de derroche ostensible" (363)—y un concomitante lucimiento de lo improductivo.
La transición de las humanidades a las ciencias y tecnologías, o a las económicas podríamos añadir, también van unidas a las transformaciones en los rituales y signos de la clase ociosa. "Esta sustitución parcial de la eficiencia sacerdotal por la pecuniaria es concomitante de la moderna transición del ocio ostensible al consumo ostensible como el principal medio de conseguir y mantener una buena reputación" (366). En tiempos de Veblen se debatía el acceso de la mujer a la educación superior, hoy cuestión superada pero que hizo correr su tinta, por razones ligadas al prestigio de la clase ociosa: "Ha predominado un fuerte sentimiento de que la admisión de las mujeres a la educación superior (como a los misterios eleusinos) sería ofensiva para la dignidad de la comunidad ilustrada" (366). No olvidemos que el meollo original, la Iglesia Católica, sigue manteniendo esa defensa del privilegio masculino que ya denunciaba Sarah Egerton hace más de trescientos años en "The Emulation", con similar alusión a los misterios creados artificialmente como mecanismo de control y privilegio.
La universidad de su tiempo sufre para Veblen de una inclinación desmedida a las trivialidades de forma y ritual—se pierde en ellas, y la mentalidad conservadora está presente a todos los niveles, desde luego en la ideología religiosa conservadora y animista de gran parte del profesorado, en la creencia que mantienen estos intelectuales en un dios antropomorfo. También en la manera en que se fomenta el espíritu de clan en las fraternidades de estudiantes, en el culto a la tradición clásica y en el privilegio dado a los deportes.... (Hablamos de América, aquí los deportes están en otros lugares). Este conservadurismo de formas aledañas no sería sustancial, pero de hecho el conservadurismo ideológico se extiende al tratamiento de los propios estudios y disciplinas. La universidad presenta una notable impermeabilidad a la innovación, y sólo recibe las novedades a regañadientes, cuando ya se han abierto camino al margen de las aulas.
—sobre ejemplos, la imaginación es libre. (Aquí estamos por ejemplo en una revista electrónica excepcional en el mundo universitario español). El mecenazgo, observa Veblen sobre su América, también tiende a favorecer los aspectos más conservadores de la Universidad, en lugar de ir dirigido a la innovación.
Tradicionalmente las inquietudes intelectuales de la clase ociosa se derivaban, observa Veblen, hacia la erudición clásica y formal, más que hacia las ciencias relacionadas con la vida industrial de la comunidad. Los clásicos han ido unidos a la autoimagen de la clase ociosa (esto es especialmente cierto en la tradición anglosajona en la que piensa Veblen). La fundamentación clasista e ideológica de otros estudios es todavía más directa:
Veblen es un gran teorizador de las dinámicas económicas seguidas por las élites extractivas, y sus análisis de hace más de cien años dan que pensar aquí y ahora cuando se consideran las actuales superestructuras de instituciones (españolas, digo) sostenidas por dinero público. La justificación es el buen gobierno y el interés público, claro, pero en ellas se van colocando mayormente los miembros de la casta, sus primos, conocidos, contactos, compañeros de clase y aliados mutuos, en un sistema organizado de explotación de recursos humanos orquestado por los partidos políticos a través de Hacienda y de los presupuestos.
Un modo de vida conlleva un modo de pensar—es la teoría básica de las ideologías—y Veblen observa que el pensamiento científico no es el que favorecen las clases privilegiadas:
El interés cognoscitivo de la materia de que se trate se ve desplazado por intereses relativos a méritos pecuniarios "o cualquier otro tipo de mérito honorífico" en la atención de la clase ociosa, y así se explica gran parte del peso de los clásicos en la educación—clásicos que solían ser síntoma y señal de clase, especialmente en el mundo anglosajón. Y aquí vemos un interesante pasaje casi autobiográfico donde Veblen explica de dónde surge la perspectiva oblicua, irreverente y poco atenta a las formas y convenciones en su propio discurso sobre los valores sociales y the old school tie:
Otra perspectiva intrusa o externa más directa viene de aquellos miembros de las clases trabajadoras que han podido realizar estudios superiores y que aportan a ellos todas las aptitudes de su clase hacia el trabajo productivo y un insuficiente interés por la ostentación del ocio y de las señales de clase. Este grupo (en el que se ubicaba el propio Veblen) es, al decir suyo, "el que ha aportado una contribución mayor" al progreso de las ciencias en un ambiente donde la educación es ante todo marca de status. Otra influencia externa sobre la academia viene de los métodos desarrollados en el campos científicos extra-académicos—como la investigación industrial—que luego llevan a cambios de método cuando se introducen en las disciplinas académicas. La formación técnica va más orientada a la eficacia o destreza intelectual o manual, y a esas relaciones causales impersonales entre los fenómenos que según Veblen son tan ajenas a la obsesión de la clase ociosa con el impacto honorífico de los hechos. En este contexto hay que situar el desplazamiento gradual de las humanidades por las ciencias. Este capítulo de Veblen es todo un tratado sobre the two cultures, las dos culturas humanística y tecnológica, avant la lettre y con una dosis doble de crítica ácida. El sarcasmo de Veblen hacia los ideales de las humanidades y su raíz social es considerable:
La clase ociosa de Antigüedad clásica se tomaba (en las educación tradicional de las clases altas anglosajonas a las que se refiere Veblen) como una proyección idealizada de la propia clase ociosa, como un ideal "más alto" o "más noble"—idealizando o ignorando los propios motivos que movían a esas clases en la Antigüedad, sus propias tácticas explotadoras, etc. La propia antigüedad de la tradición clásica funcionaba de por sí como un valor de estabilidad y legitimación—pues "En igualdad de condiciones, cuanto más larga e ininterrumpida sea la habituación, más legítimo es el canon regulador del gusto en cuestión" (381). Lo mismo podría aplicarse al establecimiento de un canon de autores modernos en la evolución posterior de los estudios humanísticos.
Una formación inútil es una de esas señales de ocio ostensible con las que se adorna la clase privilegiada según Veblen—y es al abrigo de esa clase donde se ha desarrollado el ideal de la erudición. "Normalmente, se espera que se hayan empleado un cierto número de años en adquirir esa información sustancialmente inútil; y cuando falta, se asume que se trata de un saber apresurado y precario, de carácter vulgarmente práctico, que es igualmente perjudicial para las normas establecidas que determinan la sólida erudición y el vigor intelectual" (384).
Es verdad que, como el consumo ostensible le ha ganado más y más terreno al ocio ostensible como medio de conseguir y mantener una buena reputación, la adquisición de las lenguas muertas ya no es una exigencia tan imperativa como lo era antaño, y que su virtud talismánica como garantía de saber ha sufrido una correspondiente disminución" (385).
Es en torno a los clásicos donde la erudición encuentra su terreno más favorable: "Los clásicos sirven a los fines decorativos del saber de la clase ociosa mejor que cualquier otro cuerpo de conocimientos; de ahí que resulten ser un medio eficaz de lograr una buena reputación" (385). Pero este prestigio del arcaísmo va más allá de la erudición sobre autores, y afecta a los usos lingüísticos—así Veblen propone una teoría de los registros lingüísticos asociada al valor simbólico de las palabras, a las prioridades de la clase ociosa, y al intercambio de sus señales de prestigio favoritas. Habría que señalar que el lenguaje formal va normalmente unido a un uso intertextual de los clásicos o del conocimiento establecido, como apoyatura intelectual y acreditación. El virtuosismo lingüístico en otras áreas puede igualmente ir unido a un conocimiento especializado de otras trivialidades (la moda, el
La misma ortografía inglesa es para Veblen un ritual de conservadurismo
y de exhibición de ocio ostensible—al no ser funcional, "satisface
todas las exigencias de los cánones que regulan la buena reputación
bajo la ley del derroche ostensible"—y es una prueba del algodón de una
buena formación. Con estas observaciones sobre las propiedades
lingüísticas y el estilo culto termina Veblen su Teoría de la clase ociosa,
y detectamos aquí un cierto sentido reflexivo y
autodescriptivo—descriptivo de la empresa de desenmascaramiento de los
rituales de la clase ociosa emprendida por Veblen. El libro está
escrito en un estilo formal y aquí se nos explica por qué—porque es el
único que puede granjear respeto y atraer la atención de la clase de
público a la que va destinado, cuyos valores critica. Tiene Veblen así
su cierta dosis de provocador bien pertrechado, y quizá mate dos
pájaros de un tiro al observar en su último párrafo que "la ventaja de
las locuciones acreditadas estriba en fomentar la buena reputación"—me
refiero obtiene Veblen buena reputación (?) en la institución académica
por el
procedimiento de cuestionar los presupuestos mismos de la noción de
buena reputación y el clasismo que le subyace. Era una batalla personal
que tuvo que librar el autor a lo largo de su vida.
martes, 8 de julio de 2014
La decadencia del macho depredador
La Teoría de la Clase Ociosa de Veblen tiene un gran interés como interpretación económica evolucionista de la actividad humana, de la moral, la estética y la civilización en su conjunto. El interés para mí está precisamente en su consciencia de cómo las formas de la economía se asientan en la naturaleza humana, y cómo esa naturaleza humana no es de una pieza, sino que es un producto de la evolución y de la historia; está hecha por así decirlo de capas superpuestas. El ser humano es por naturaleza, por naturaleza profunda, un animal social y cooperador, y sobre esa socialidad primigenia se ha edificado la humanidad.
Ahora bien, la civilización surgió como una formación secundaria, como la explotación del hombre por el hombre, un parasitismo de los individuos y clases dominantes que basa la organización social en el dominio, la separación de tareas y la diferencia ostentosa de clase. Podríamos sintetizarlo como un paso del igualitarismo (a veces figurado como matriarcado) destinado a la explotación cooperativa de la naturaleza (es decir, lo que llamamos la prehistoria), al patriarcado violento, agresivo y competitivo, basado en la explotación de otras clases, castas, comunidades o regiones (lo que llamamos la historia, en la que no es la explotación primaria de la naturaleza sino la explotación secundaria del hombre la principal fuente de recursos, la que da su carácter a la sociedad). Es un paso de la cooperación (con elementos competitivos) a la competición (impuesta sobre la base cooperadora). En la civilización se hace rico no quien más trabaja sino quien mejor explota el trabajo ajeno, o quien se apropia de él.
La historia humana ha sido por definición depredadora,
explotadora, clasista, y patriarcal. Es en este contexto donde surgen
la clase ociosa y su ideología, de modo que Teoría de la clase ociosa equivale como título a teoría evolucionista de la explotación civilizadora.
A veces se expresan estas tesis de maneras un tanto simplistas, crudas
o paradójicas, pero casi es en estos pasajes donde mejor se aprecia la
manera en que Veblen ve todos los fenómenos de manera integrada. Aquí
hay un pasaje en el que comenta la decadencia moderna de las formas
culturales asociadas a la cultura depredadora, ante el empuje de nuevas
necesidades surgidas de la organización industrial de la producción.
En cierto sentido, por tanto, el movimiento de la "Mujer Nueva" significa una reversión a un tipo más genérico de carácter humano o a una expresión menos diferenciada de la naturaleza humana. Es un tipo de naturaleza humana que que ha de caracterizarse como proto-antropoide y, por lo que se refiere a la sustancia, si no a la forma de sus rasgos dominantes, corresponde a una etapa cultural que quizá pueda calificarse de sub-humana. El particular movimiento o rasgo evolutivo en cuestión comparte, desde luego, esa caracterización con el resto del desarrollo social reciente, en la medida en que este desarrollo social da muestras de una reversión a la actitud espiritual que caracteriza la etapa anterior, indiferenciada, de evolución económica. No falta por completo una prueba tal de que existe una tendencia general a la reversión contraria al predominio del interés competitivo, pero dicha prueba no es ni total ni indiscutiblemente convincente. La general decadencia del sentido del status en las comunidades industriales modernas puede tomarse, en cierto modo, como prueba de esa evolución; y el perceptible retorno a una desaprobación de lo fútil en la vida humana y de aquellas actividades que sirven únicamente al beneficio del individuo a costa de la colectividad o de otros grupos sociales, es prueba de un efecto semejante. Hay una tendencia perceptible a condenar lo que es causa de dolor, así como a desacreditar toda empresa abusiva, incluso cuando estas expresiones del interés competitivo no operan tangiblemente en detrimento material de la comunidad del individuo que las juzga. Hasta puede decirse que en las comunidades industriales modernas, el sentido común y desapasionado de los hombres afirma que el ideal carácter humano es un carácter que se inclina a la paz, la buena voluntad y la eficiencia económica, y no a una vida de egoísmo, fuerza, fraude y mando. (352-53)
Contribuiré un poquito a esta tendencia, señalando que lo que Veblen
considera "proto-antropoide" es en realidad precisamente lo antropoide en sentido estricto—la socialidad cooperativa donde se generó la humanidad como tal. La base antropoide
en el sentido habitual del término contiene otro elemento de dominio
patriarcal y explotativo visible: el del macho dominante y su comunidad
de hembras tal como se encuentra en diversos mamíferos superiores,
incluyendo a los gorilas. La socialidad cooperativa típicamente humana
(cooperativa de los machos y de 'sus' hembras también) se edificó a
costa de esta horda primigenia, y sobre su base, pero requirió suavizar
el elemento competitivo y agresivo masculino. La cultura y sociedad
humana es, por tanto, un tanto igualitaria o matriarcal si se quiere,
expresada en las formas de vida paleolíticas, si bien los elementos de
horda primigenia pervivían en fenómenos ancestrales tales como la
separación de papeles masculino y femenino para la caza y para la
recolección y cuidado familiar.
Hay una dialéctica compleja entre el
elemento masculino competitivo y el femenino cooperativo en la historia
humana—por no pasar a hablar de la competencia entre las mujeres. Pero
esta visión más completa de la horda primigenia y su división de
papeles nos permite también apreciar el elemento de masculinismo
violento y competitivo que hay en la Historia de la Civilización como
tal—con las comunidades y naciones, regidas por machos alfa,
compitiendo entre sí para hacerse con el puesto de Macho Alfa global.
—oOo—
martes, 3 de junio de 2014
Las élites extractivas y sus prácticas de lince
Siempre se ha dicho, un poco inter nos, que trabajando nadie se hace rico. Que en España, y en cualquier otro sitio, para prosperar de verdad, hay que dar algún pelotazo o clavar la trompa succionadora de recursos en alguna masa de recursos humanos. En efecto, también lo decía Marx, el hombre es un recurso para el hombre—me río yo de los pósters animalistas que dicen que "los animales no son recursos", cuando no existe la economía humana sin que los hombres mismos se conviertan en recursos utilizables. En casos extremos, instaurando la dieta de Tascala; —y cuando la necesidad o la costumbre aprietan menos, poniendo a los currantes a currar a lomo caliente.
Mi padre, tras su jubilación como maestro, tenía cierto cargo de conciencia de no haberles enseñado a los chavales la realidad del mundo, sino los ideales: el sacrificio, el trabajo desinteresado, la constancia... cuando él veía que quienes prosperaban no era precisamente con esos valores. "¡Los he estado preparando para víctimas!" —decía desilusionado. "Tranquilo, Ángel", le decía la Dra. Penas—"Tú les has enseñado lo bueno, que es tu labor como maestro; lo malo ya lo aprenderán solos".
En películas como El Lobo de Wall Street se han retratado algunos avatares modernos de estas prácticas extractivas—que los hemos sufrido en carne propia, claro, los tenemos al frente de todos los bancos, cuando no se han retirado ya con un finiquito multimillonario. Los híbridos de políticos, banqueros y brujos brujuleadores que pueblan los consejos de administración de las grandes empresas semipúblicas, vamos, telefónicas, petroleras y consorcios de autopistas—lo que son hoy en día nuestras élites extractivas.
Bien, toda esta cuestión de la explotación organizada, que lleva al
surgimiento de las prácticas maquiavélicas de la
gramática parda, lo
tiene bien explicado y teorizado de modo interesante Thorstein Veblen,
en su libro sobre La teoría de la
clase ociosa. Viene
al pelo la cosa, ahora que se jubila el rey, encarnación simbólica de
lo que Veblen llama la clase depredadora. Aquí van unos párrafos
interesantes sobre la contradicción entre el espíritu de cooperación que
requiere una comunidad próspera, y el espíritu depredador que no ha
desaparecido en absoluto en las economías modernas y bien ordenadas. El
desorden, podríamos decir, forma parte del orden.
Veblen es de los
teorizadores que más claramente han visto, quizá más claro que Marx,
cómo la naturaleza humana es depredadora, pero no sólo de la
naturaleza, como en la fase "salvaje" de la humanidad, sino ante todo
depredadora del paisaje humano que se edifica sobre la cooperación para
explotar a la naturaleza, o a un tercero (o a una tercera comunidad). Y
ésa es la fase "bárbara" o depredadora de la humanidad, en la que
aparecen las civilizaciones—civilizaciones guerreras y dominadoras, en
las que se exacerban las diferencias de clase y surgen las
aristocracias y las divisiones entre guerreros, sacerdotes y
trabajadores. Somos
hijos de la guerra.
Los rasgos cooperativos que aseguran el éxito del grupo y su selección
grupal, en la lucha por la vida, entran en una dinámica compleja con
los instintos y prácticas depredadores, y de ese complejo complejo
surgen la naturaleza humana, la vida social, la política, y la
economía, tal como las conocemos:
(...)
Bajo el régimen competitivo, las condiciones requeridas para el éxito del individuo no son necesariamente las mismas que para el de una clase. El éxito de una clase o un partido presupone un fuerte elemento de espíritu de clan, de lealtad a un jefe o adhesión a un principio; en tanto que el individuo competitivo puede lograr mejor sus fines si combina la energía, iniciativa, egoísmo y astucia del bárbaro, con la falta de lealtad o de espíritu de clan del salvaje. (...)
El temperamento inducido por el hábito de vida depredador está dirigido a procurar la supervivencia y la plenitud de vida del individuo dentro de un régimen de emulación; al mismo tiempo, favorece la supervivencia y el éxito del grupo si la vida del grupo es también, como colectividad y de modo predominante, una vida de competencia hostil con otros grupos. Pero la evolución de la vida económica de las comunidades más industrialmente maduras ha comenzado, a su vez, a tomar una dirección tal que los intereses de la comunidad no coinciden ya con los intereses emulativos del individuo. En su capacidad corporativa, esas comunidades industriales avanzadas están dejando de competir para lograr los medios de vida o el derecho a vivir, excepto en la medida en que las tendencias depredadoras de sus clases dominantes son capaces de conservar la tradición de guerra y rapiña. Dichas comunidades no son ya hostiles entre sí por fuerza de circunstancias que no sean las de la tradición y el temperamento. Sus intereses materiales —dejando, posiblemente, aparte los intereses de la buena fama colectiva— no son ya incompatibles, sino que el éxito de cualquiera de las comunidades favorece indiscutiblemente —en el presente y por un incalculable tiempo futuro— la plenitud de vida de cualquier otra comunidad del grupo. Ninguna de ellas sigue teniendo un interés material en ser mejor que las otras. Lo mismo no puede asegurarse en igual grado respecto de los individuos y de sus relaciones mutuas.
Los intereses colectivos de cualquier comunidad moderna se centran en la eficacia industrial. De algún modo, el individuo sirve para los fines de la comunidad en proporción a su eficacia en los vulgarmente denominados empleos productivos. Ese interés colectivo está mejor servido por la honestidad, la diligencia, el espíritu de paz, la buena voluntad, la ausencia de egoísmo y un reconocimiento y aprehensión habituales de la secuencia causal, sin mezcla de creencia animista y sin un sentido de dependencia de ninguna especie de intervención preternatural en el curso de los acontecimientos. No puede decirse mucho de la belleza, la excelencia moral, o el valor y reputación generales de una naturaleza humana tan prosaica como la que estos rasgos implican; y hay escaso fundamento para entusiasmarse por la forma de vida colectiva que resultaría del predominio de estos rasgos en una situación de dominio sin control alguno. Pero esto no nos concierne ahora. El buen funcionamiento de una comunidad industrial moderna queda mejor garantizado allí donde se dan estos rasgos, y se llega a alcanzar en el grado en el que el material humano se caracteriza por su posesión. Su presencia es, en cierta medida, requerida para conseguir un ajuste adecuado a las circunstancias de la situación industrial moderna. El complejo, comprehensivo, esencialmente pacífico y altamente organizado mecanismo de la comunidad industrial moderna funciona con mayor rendimiento cuando esos rasgos o la mayoría de ellos están presentes en el más alto grado practicable. Esos rasgos están presentes en el hombre de tipo depredador en un grado notablemente menor del que es útil para los propósitos de la vida colectiva moderna.
Por otra parte, el interés del individuo que vive en un régimen de competencia está mejor servido por un comercio astuto y una administración carente de escrúpulos. Las características arriba mencionadas como útiles para los intereses de la comunidad son perjudiciales para el individuo, no favorables. La presencia de estas aptitudes en su constitución canaliza sus energías hacia fines distintos de la ventaja pecuniaria; y cuando se trata de satisfacer su deseo de ganancia, dichas aptitudes le llevan asimismo a buscarla por los canales indirectos e ineficaces del trabajo, más que por el procedimiento de embarcarse en una abierta e implacable carrera de prácticas de lince. De manera bastante consistente, las aptitudes para el trabajo constituyen un obstáculo para el individuo. En un régimen de emulación, los miembros de una comunidad industrial moderna son rivales y cada uno de ellos consigue mejor su ventaja individual e inmediata si, gracias a una carencia excepcional de escrúpulos, puede superar y dañar tranquilamente a sus semejantes cuando la ocasión se presenta.
Ya se ha señalado que las instituciones económicas modernas caen bajo dos categorías grosso modo distintas—la pecuniaria y la industrial—. Lo mismo puede decirse de las ocupaciones. Bajo el primer epígrafe se agrupan las ocupaciones que tienen que ver con la propiedad o la adquisición; bajo el segundo, las que tienen que ver con el trabajo o la producción. Lo mismo que encontrábamos al hablar del desarrollo de las instituciones, lo encontramos respecto a las ocupaciones. Los intereses económicos de la clase ociosa se hallan en las ocupaciones pecuniarias; los de las clases trabajadoras en ambas clases de empleos, pero principalmente en los industriales. Se accede a la clase ociosa a través de los empleos pecuniarios.
Estas dos clases de ocupaciones difieren materialmente en lo relativo a las aptitudes requeridas para cada una de ellas; y la preparación que imparten sigue, de modo semejante, dos líneas divergentes. La disciplina de las ocupaciones pecuniarias actúa con el fin de conservar y cultivar ciertas aptitudes depredadoras y el ánimo depredador. Lo hace así tanto al educar a aquellos individuos y clases que están empleados en estas ocupaciones, como al reprimir y eliminar selectivamente a aquellos individuos y linajes que son ineptos a ese respecto. En la medida en que los hábitos de pensamiento de los hombres son formados por el proceso competitivo de adquisición y posesión, en la medida en que sus funciones económicas están comprendidas dentro del ámbito de la propiedad de riqueza concebida en términos de valor de cambio y de su administración y financiación mediante una permutación de valores, en esa misma medida su experiencia en la vida económica favorecerá la supervivencia y acentuación del temperamento depredador y de los hábitos de pensamiento depredadores. Bajo el moderno, pacífico sistema, son, naturalmente, pacíficos hábitos de pensamiento y las aptitudes depredadoras pacíficas los que pueden ser principalmente favorecidos por una vida de adquisición. Es decir, las tareas pecuniarias permiten perfeccionarse en la línea general de prácticas comprendida bajo la denominación de fraude, y no en las que corresponden al método más arcaico de captura por la fuerza.






