jueves, 10 de abril de 2025
miércoles, 3 de abril de 2024
sábado, 9 de septiembre de 2023
miércoles, 15 de febrero de 2023
"The Left"
Lo de la patología mental, moral, social y política de la llamada izquierda lo resume genial Robert Malone.
The "left" has become the party of pro-war, pro-deep state, pro-corporatism, pro-big pharma, pro-industrial agriculture, pro-gov't/corp partnerships (fascism), pro-censorship, pro medical mandates, pro inverted totalitarianism, pro digital IDs, pro globalism and against freedom
— Robert W Malone, MD (@RWMaloneMD) February 15, 2023
domingo, 25 de septiembre de 2022
Facebook Chinazi
Hace tiempo anuncié que me iba de Facebook, por la insufrible política censora y sectaria del insufrible Zuckerberg, tan buenista y tan intragable como una montaña de azúcar. Lo cierto es que volví, pues tengo allí tres o cuatro páginas activas, y me daba pena desperdiciarlas después de varios años de dedicación.
Pero da igual: si no me voy de Facebook, Facebook me va echando por capítulos. Al parecer somos incompatibles. Y es que Facebook tiene ideas chinazis que defiende y aplica con la mente inflexible de un programa, o de un chino que aplica el Programa. Ahora me expulsa 30 días (y luego otros 30, o 90, ya veremos si vuelvo) por la denuncia de un informante de éstos que estarían felices a sueldo de la Stasi, un apparatchik de la Universidad de Zaragoza que reacciona con odio desmedido a todas mis publicaciones, y va chivándose al administrador de aquí y al de allá, consiguiendo que me bloqueen estas gentes que obviamente son de su cuerda y piensan como él, en varias páginas de Facebook en la Universidad. Otras veces también cierran las páginas a todo tipo de participación; vamos, un triunfo del diálogo y de la Web2.0.

Y esto es el "delito de odio". ¿Han visto qué piel tan fina—tan selectivamente fina, claro? ¿Qué grititos de horror sensible de estos no-odiadores?
Al parecer es éste, el virtuoso de la ética chinazi de la comunicación.
Este sujeto me preguntaba "qué es un progra", y le contesté que es un progre preprogramado, tal como él puede ver en su espejo. Aparte de un typo, claro.
El odio que no tolera Facebook aquí es supuestamente (supongo) odio a los chinos—pero obviamente no tengo nada contra los chinos, y sí contra los chinazis, es decir, contra el régimen totalitario que algunos llaman comunista y que seguramente lo es en cierto sentido, pero queda mejor descrito como nazi o específicamente chinazi, pues es una alianza siniestra entre megacapitalismo, élites financieras y lobbies encamados con el gobierno y el PCC, y racismo elemental de base, junto con nacionalismo disparatado y censura total a la libertad de expresión. Todo envuelto en una esfera dura de totalitarismo unicejo. Supongo que eso no es odioso para Facebook, ni para Zuckerberg, a quienes no parece que les preocupen los encierros de millones de chinos con la excusa del totalitarismo sanitario, a malvivir o morirse en la prisión de sus casas o de los campos de concentración. Al mierda éste del Gutiérrez tampoco parece que le impresionen estas cosas, pues cuida mucho de que no se insulte ni ofenda a los chinazis como él.
Y como ven es literalmente cierto lo que digo de que cuida de silenciar las voces distintas a la suya. Con la cooperación de Facebook. Lo que más me gusta del mensajillo éste de Facebook y de las acciones de Gutiérrez es su carácter de artefacto autodesconstruido, o profecía autocumplida, o Q.E.D. autodemostrativo.
Canallas como éstos, socialistillos virtuosos de pega, supuestos progres, o progras, abundan a patadas. En la Universidad y en Facebook. Lo bueno es que si no vuelvo por allí, tendré menos posibilidades de encontrármelos, y sin duda mejorarán mi salud y mis niveles de Odio.
—oOo—
miércoles, 21 de septiembre de 2022
viernes, 10 de junio de 2022
NAZISMO SOSTENIBLE SOYLENT GREEN
Una cultura que no honra a sus muertos, que profana deliberadamente sus propios restos mortales, ha dejado de ser una cultura para convertirse en otra cosa.
— Javier Torrox (@Javier_Torrox) June 10, 2022
Una sociedad que permita esto es que está moralmente devastada y por ello a punto de ser arrasada por la Historia. https://t.co/2VUd9LExur
martes, 29 de marzo de 2022
sábado, 29 de enero de 2022
lunes, 27 de diciembre de 2021
DENUNCIA DEL NUEVO NAZISMO
A cargo de un político liberal canadiense, ex-primer ministro de Columbia Británica:
Y ante el Tribunal Penal Internacional se interpone esta importante denuncia:
"Gates, Fauci and Daszak Charged with Genocide in Court Filing." The Desert Review 20 Dec. 2021.* (Klaus Schwab, Pfizer, Moderna, J&J, AstraZeneca, Boris Johnson, etc.).
—oOo—
viernes, 2 de julio de 2021
China y Chamberlains
Lo de China hay quien dice 'Comunismo no es, es un capitalismo raro...'. Es NAZISMO. Eugenesia obligatoria, control totalitario, desprecio a los derechos humanos, racismo nacionalista, Gran Empresa+Partido Único, socialismo pseudobenevolente, compra de Chamberlains... MÍRENSELO.
— JoséAngelGarcíaLanda (@JoseAngelGLanda) July 2, 2021
You mean 'Technofascism' or perhaps 'Technofaucism'. But everything's invented. It's called NAZISM (Big business + gov., compulsory eugenics, Complete Control + dismantling of Rights & dissidence).
— JoséAngelGarcíaLanda (@JoseAngelGLanda) July 2, 2021
domingo, 23 de agosto de 2020
Comunistas BUENOS
"Los nazis españoles no tienen vinculación con Adolf Hitler, ni son responsables de sus crímenes".
— Fray Josepho (@FrayJosepho) August 23, 2020
Vomitivo, ¿verdad?
Pues ahora imagínense la misma frase pero con "comunistas" en vez de "nazis" y con "Lenin", "Stalin", "Mao", "Pol Pot", "Ceaucescu" o "Castro" en vez de Hitler.
1) Hoy se cumplen 81 años del tratado de amistad nazi-comunista. Hitler y Stalin se repartieron Europa oriental y atacaron a Polonia al alimón.
— Fco. J. Contreras (@fjconpe) August 23, 2020
El Parlamento Europeo afirmó esto en su Resolución de Sept. 2019: la Segunda Guerra Mundial fue resultado directo del infame Tratado.. pic.twitter.com/J41nUC1fx9
jueves, 20 de febrero de 2020
Los nazis eran Nacional-SOCIALISTAS
El izquierdismo de Adolf Hitler retratado por uno de sus más fieles consejeros y confidentes.— Elentir 🇪🇸 (@elentirvigo) February 20, 2020
La idea de que el nazismo es más cercano al liberalismo o al conservadurismo que al marxismo es un mito político muy extendido. Ya es hora de derribarlo: https://t.co/asmnLpSqhr
lunes, 27 de enero de 2020
jueves, 3 de octubre de 2019
El Parlamento Europeo equipara Nazismo y Comunismo
¡Gran noticia!— Toni Cantó (@Tonicanto1) October 3, 2019
Por 1ª vez en la Historia, el Parlamento Europeo aprueba resolución que equipara comunismo y nazismo
También critica a la élite y propaganda política que encubren los crímenes comunistas, e insta a batallarlo.
☭=卐https://t.co/eeTmCG2ohE https://t.co/OkyagJIGBI pic.twitter.com/ImRhVR0wQa
Los socialistas intentaron impedir la condena de los crímenes comunistas por parte de la Unión Europea el 19 de septiembre.— Elentir 🇪🇸 (@elentirvigo) October 4, 2019
De hecho, algunos partidos socialistas proceden de los antiguos partidos únicos de varias dictaduras comunistas. Más detalles aquí: https://t.co/g4vcQtdoVr
El Parlamento Europeo equipara el comunismo al nazismo y pide que se investiguen sus crímenes https://t.co/nA6Q7WJgTH
— JoséAngelGarcíaLanda (@JoseAngelGLanda) October 5, 2019
miércoles, 27 de marzo de 2019
viernes, 22 de marzo de 2019
viernes, 15 de febrero de 2019
Como diría Indiana Jones
Imagínenla en blanco y negro.... pic.twitter.com/snR0rMzJBR— Jordi Cañas (@jordi_canyas) 15 de febrero de 2019
Como díría Indiana Jones: "¡Nacis! — Los odio".
sábado, 2 de febrero de 2019
Retropost (2 de febrero de 2009): Valkiria
Película histórica con Tom Cruise en el papel del oficial alemán Claus von Stauffenberg que, parche al ojo, prepara un atentado con bomba contra Hitler—un atentado fallido al salir Hitler prácticamente ileso de la explosión. Stauffenberg y sus aliados pretendían utilizar para hacerse con el poder un plan de emergencia por el cual el ejército tomaría el mando—la operación Valkiria—utilizarían así los instrumentos del régimen contra sí mismo, y pactarían luego una paz con los aliados. Fueron todos fusilados (o ahorcados lentamente), pero hay quien dice que salvaron el honor de Alemania... Aunque eso es discutible, visto que para muchos alemanes son culpables de alta traición durante la segunda mitad del siglo XX. Que manda huevos, Alemania. Tardaron años en reconocerle la pensión a la viuda de Stauffenberg, en la nueva Alemania tras la guerra, y muchos opositores al régimen nazi fueron ignorados o despreciados toda su vida.
Películas sobre este tema había ya varias. Ya hice una reseña de lo que podríamos llamar la predecesora inmediata, la película original alemana de este remake, Stauffenberg u Operación Walkiria, o sea que procuraré evitar repetirme. En muchos puntos sigue a la historia, y a la película anterior con Sebastian Koch muy de cerca. En otros hay interesantes divergencias.
Esta versión de Hollywood es más estilo Hollywood, mientras que la europea era (creo que no sorprenderá a nadie) más tipo cine europeo. Siendo de Tom Cruise, es esperable que la crítica le zurre al remake sin piedad, como hacen en Salon o en Village Voice (así dice Robert Wilonsky de Valkyrie que la película, "Like the operation itself, it's a good idea—just not well-executed"). Como película de intriga y acción, el ritmo de la de Cruise es más trepidante, y está muy bien llevada la creación de suspense (y, teniendo en cuenta que sabemos no sólo cómo acaba, sino cómo se desarrolla punto por punto, es una obra de arte lograr esto). Y la actuación de Cruise está muy medida, para nada tan chulonazi como esperaba yo—los fallos de exceso de arrojo suicida vienen del guión, como cuando le anuncia a un subordinado al que acaba de conocer que "voy a cometer alta traición, y espero que te apuntes". En general, bastante mejor que eso va la cosa.
Peor está la película hollywoodiense cuando decide heroificar a su héroe un poquito más todavía que la alemana, alejar posibles antipatías para fomentar la identificación. Así, no vemos que Stauffenberg fuese un imperialista militarista antidemócrata, lo que podría alienarnos al personaje; sólo se insinúa esto con los motivos aducidos para sus acciones, más de honor patriótico y militar que de naturaleza humanista o humanitaria.
También hace más romántico su personaje la película de Cruise a la hora del trato de Stauffenberg con su familia: mientras que en la película alemana hay fuertes tensiones y su esposa le reprochaba a Stauffenberg su actitud, como una traición a su familia (al ponerse a él y a ellos en peligro de muerte y deshonra pública), aquí la esposa de Stauffenberg es toda comprensión y abnegación, una mujer que no entra en política pero que no cuestiona las opciones de su marido. Puede que de todo hubiese un poco en la historia... aunque estas cosas de familia no salen a la luz con claridad, y se prestan a interpretaciones.
Otra cuestión es que si bien a muchos conspiradores les repugnaban los crímenes nazis, y eran un motivo de su rebelión, otros estaban más preocupados por el honor de Alemania, y era intención de los conspiradores pactar con los aliados que nos se juzgase a ningún alemán por crímenes de guerra—cosa que aquí no se menciona.
Estos detalles cuestionables del enfoque dado al personaje de Stauffenberg muestran que la película alemana es en general más compleja y realista en sus actitudes y en el retrato que da del personaje y su ambiente—la de Synger más de buenos y malos, la alemana más comprometida con la complejidad del asunto, que les toca de cerca.
Pero no desmerece la película de Singer en el aspecto caracteriológico, gracias a muchas excelentes actuaciones, por mucho que ladre la crítica. Está muy bien Tom Cruise, y también está muy bien su maquillador y amputador por cierto, según esperábamos. Está genial Bill Nighy dándole un toque temblón e indeciso a Olbricht, y Terence Stamp como un intenso y serenamente desesperado Beck, ambos dos jefes del complot; y también clava el papel Goebbels, digo, Harvey Friedman—es que deberían arrestar a este actor y juzgarlo por los crímenes de Goebbels. Muy bien muy bien Tom Wilkinson y su papel, el del ambiguo y vilmente oportunista general Fromm, que ni se sabe ni quiere que se sepa si está a favor o en contra, según convenga—más de estos debería haber en la película, porque sin duda los hubo en la realidad: a patadas. Es la clave de la supervivencia en estas situaciones terroríficas, donde hay que tomar postura en una elección de vida o muerte. Que nos veamos libres de ellas.
Termina torpemente la película con unos títulos de crédito explicativos de cómo hubo 700 detenidos y 200 ejecuciones tras el fallo del plan Valkiria. Podrían mejor habernos mostrado alguna escena de la Alemania de postguerra despreciando el gesto de Stauffenberg y sus compañeros, y manteniendo contra ellos la acusación de alta traición.
Alta traición a la canalla, claro—que la hay bajo Hitler y también la hay sin Hitler.
jueves, 23 de agosto de 2018
Retropost (23 de agosto de 2008): Bernhard Schlink, El lector
Esta novela, de 1995, presenta una especie de apólogo o alegoría del trauma alemán con el nazismo. Es la historia en primera persona de un adolescente que se hace amante precoz de Hanna, una mujer de mediana edad, que súbitamente desaparece de su vida pero dejándolo marcado por la obsesión erótica con ella. La reencuentra años más tarde, siendo estudiante de derecho, como acusada en un proceso contra criminales de guerra nazis, al cual él asiste. Ella había sido guardiana en las SS, y era responsable de haber seleccionado prisioneros para Auschwitz, y más en concreto de haber dejado que se quemasen vivos un grupo de prisioneros atrapados en un incendio, antes que desobedecer sus órdenes y liberarlos. Se comportan allí como dos desconocidos, pero cuando ella es condenada a cadena perpetua él mantiene con ella el mínimo contacto de enviarle (sin más comentario) grabaciones de libros leídos por él. Continuaba así una costumbre del tiempo en que fueron amantes—pero ahora lo hace porque ha caído en la cuenta de que ella era analfabeta, y que algunas de sus acciones inexplicables (como autoinculparse en el juicio) se debían en parte a su determinación de que no se supiese eso. El narrador está permanentemente desconcertado por el lugar de esta mujer, Hannah, primero por el erotismo prematuro aislado del resto de su vida, luego por las acciones desconcertantes de ella y el recuerdo que ha dejado, y luego por la imposibilidad de unificar en una misma persona a la criminal nazi y a la mujer que él amó. Finalmente, tras casi veinte años de cárcel, ella es indultada, y él la visita por primera vez antes de su salida. Ahora es una anciana a la que no reconoce y que le repugna—tampoco sabe qué hacer con ella, aunque está dispuesto a ayudarla al salir. Pero se le ahorra el esfuerzo, al suicidarse ella (también sin explicación) la noche anterior a su liberación. Le ha nombrado, sin embargo, albacea en cierto modo: debe encargarse el narrador de hacer llegar los ahorros de Hannah a una superviviente de entre sus antiguas víctimas. Y ésta, aun desconfiando de un acto simbólico de perdón, acepta que se done el dinero, de parte de Hannah, a una asociación judía de alfabetización—con lo que hay un amago de rehabilitación al final. El narrador visita entonces por primera y última vez la tumba de la que fue su amante nazi.
Al contrario que los nazis conocidos o arquetípicos, ésta Hanna se había interesado (una vez aprendió a leer) por la literatura del Holocausto, y desea que se le acepte algún gesto de arrepentimiento. Es sin embargo muy inexpresiva con toda esta cuestión—vemos también en ella la encarnación de esa banalidad del mal que decía Hannah Arendt, pues hace su trabajo de verduga como simple peón eficaz sin imaginación ni iniciativa ni crueldad especial. Y es la imposibilidad de conjuntar el cuerpo erótico con este personaje lo que marea y desconcierta al narrador.
Hannah y su jovenzuelo amante se convierte así en cierto modo en la encarnación de la herencia Alemania nazi traumando, desconcertando y aturdiendo a las generaciones posteriores de alemanes—pasmados de la manera que bien describe el narrador:
Ya por entonces me llamaba la atención ese aturdimiento, y especialmente el hecho de que no afectara sólo a los criminales y a las víctimas, sino también a nosotros—los jueces, jurados, fiscales o meros espectadores encargados de levantar acta, involucrados a posteriori—, cuando comparaba entre sí a los criminales, las víctimas, los muertos, los vivos, los supervivientes y los nacidos más tarde, no me sentía bien, ni me siento bien ahora tampoco. (...) ¿Es ése nuestro destino, enmudecer presa del espanto, la vergüenza y la culpabilidad? ¿Con qué fin? No es que hubiera perdido el entusiasmo por revisar y esclarecer con el que había tomado parte en el seminario y en el juicio: sólo me pregunto si las cosas debían ser así: unos pocos condenados y castigados, y nosotros, la generación siguiente, enmudecida por el espanto, la vergüenza y la culpabilidad. (99)
A ello se suman los remordimientos de conciencia del narrador por sus traiciones a Hannah: primero manteniéndola al margen de su vida cuando eran amantes, y luego manteniéndose a distancia de ella una vez descubre su pasado:
Quizá Hanna, con sus limitaciones, era no muy distinta de todo el mundo, y por tanto era injusto en cierto modo juzgarla hacia 1970 como si todavía fuese la persona que era una pieza en la maquinaria nazi. En la novela aparece como una víctima a su pesar de un sistema infernal—que le pasa cuentas con años de retraso, cuentas que el narrador ve como necesarias en sus juicios explícitos—pero la novela viene a relativizar más que él la diferencia entre verdugos y víctimas en semejante sistema. Eso se ve de modo simbólico en el bote de té donde guardaba Hanna los ahorros, que se lo queda la judía que no acepta el dinero para ella—porque le recuerda a una cajita que tenía en el campo de concentración y le quitaron. "—El bote me lo quedo yo".
Por tanto creo que ocupa un lugar entre las narraciones alemanas que intentan en cierto modo explicar o justificar cómo fue posible el crimen colectivo del nazismo—y hacerlo siempre tiene algo de comprender o disculpar a los individuos que participaron en él, muchos de ellos en gran medida víctimas e instrumentos arrastrados por la corriente, además de responsables, y marcados quieran o no por su puesto en la historia, del cual nadie escapa.

