Mostrando entradas con la etiqueta Innovación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Innovación. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de marzo de 2024

Unamuno y la Ventana de Overton

Variantes de la Ventana de Overton en Unamuno y su entorno—en este párrafo de su ensayo-diálogo "Los naturales y los espirituales":

—Bueno, dejémonos de parábolas y hablemos derechamente: ¿qué ganas con todo ese protestar y atacar y acometer y agitar?

—Sentirme hombre.

—¿Y para sentirte hombre vas a perturbar la sociedad en que vives?

—¡Claro está que sí! ¡Que sean hombres también ellos!

—¿Y quiénes son ellos?

—¿Ellos?... ¡Los otros!

—Vas a no poder vivir en sociedad.

—También lo creo. Amo mucho a mis semejantes, me intereso demasiado por todos aquellos a quienes veo y oigo para poder vivir entre ellos. Me llega al alma el oír decir una tontería o una vaciedad a un prójimo, y quisiera ir a él y quitarle aquella tontería de la cabeza, de cualquier modo, a golpes de maza, con violencia. Sufro mucho, sufro mucho porque no puedo acudir a todas partes y discutir con todos y sacar del error a todos los que en él se hallan.

—¡Tiempo perdido: no convencerás a nadie. Cada cual se atiene a sus ideas, y los que parecen ceder antes son los más retusos en recibir lo nuevo, son elásticos. Observa que las personas que parecen estar de acuerdo con la opinión del último que habla, vuelven siempre a lo mismo. Es torpe discutir y querer sacar a nadie de sus ideas; los hombres no quieren dejarse convencer. Lo mejor es dejarlos.

—No, sino repetir una y dos, y cien, y mil y millones de veces la misma cosa, que en fuerza de oírtelo repetir acabarán por creértelo cuando ya no les suene a cosa extraña. Un día y otro y otro, siempre con la misma canción.

—Pero si una vez no se lo pruebas, ¿te lo van a creer la milésima?

—Claro que sí. La cuestión es que no les suene ya a cosa extraña y nueva, que sea corriente, qu estén hartos de oírla. Lo que se oye a diario acaba por aceptarse, por absurdo que sea. El valor del hombre está en repetir constantemente su palabra. Como se sepa dar forma clásica a un disparate, pasará...

—¿Y por qué forma clásica?

—Porque la forma clásica es la que se ha hecho ya corriente y usual. Las nuevas ideas se rechazan porque hay que hacerlas lugar entre las viejas, variando cuando menos la colocación de éstas. Según Bagehot, un inglés de la clase media, con decir: "¡En mi vida he oído semejante cosa!", cree haber refutado un argumento.

—Lo cual me recuerda algo que dice Schopenhauer acerca de los tres grados porque pasa entre el público toda doctrina nueva, y que si no estoy trascordado es que primero se hace el silencio en su derredor, después se la mira como novedad peligrosa, y acaba por decirse: "Eso es muy antiguo." 

—También yo recuerdo haber leído en él algo de eso, aunque no los términos precisos; mas lo que sí tengo observado es que de declarar una cosa ininteligible, paradójica, embolística y enredosa se pasa a decir que es una antigualla. renovada. Rara es la doctrina que admite el pueblo como nueva, porque cuando la ha admitido ya, es cuando, habiendo dejado de ser nueva, tiene tradición.

—¿Y la tradición quieres hacerla a puro repetir una cosa?

—Sin duda. Es el procedimiento de la educación jesuítica; al niño hay que meterle en la cabeza, a puro martilleo, un número de principios en fórmulas, consagradas e invariables, entiéndalas o no, que luego, cuando sea mayor, fructificarán en él.

(Aquí Unamuno, jesuita o Schopenhaueriano après la lettre, es también un Goebbelsiano avant la lettre—pues para el arte moderno de la propaganda y la ingeniería social, es Goebbels el que proporcionó la formulación clásica y aerodinámica de este principio, a saber: que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Goebbels no parece que tenga en mucho una ventana de oportunidad, y se fía más de la insistencia machacona del megáfono, la radio y el cartel).

 

—Si es que fructifican. 

—En efecto, si es que fructifican. ¿Crees que las respuestas del Catecismo tienen nada de claro o de comprensible, no ya para el niño, mas ni aun para el adulto? Los más de los que las aprenden se mueven sin haberlas entendido. pero pasan como cosa corriente en furerza de saberlas todos desde niños. Y el pueblo es un niño.

("Los naturales y los espirituales", 636-38)

 

(Observemos de paso que aquí vuelve Unamuno a una de sus batallas favoritas, a atacar la fe del carbonero que se basa en la simple costumbre o en la costumbre de no cuestionar nada.  Observemos también, pues aunque quizá sea redundante u obvio no se ha repetido bastante, que según el ejemplo escogido por Unamuno, primero el adoctrinamiento jesuítico y luego el Catecismo, las verdades del cristianismo son la primera, más obvia o más importante de esas mentiras que repetidas mil veces se convierten en una verdad —según establece la onto-teología de Goebbels).

Hasta aquí la ventana de Overton de Unamuno, o la de Schopenhauer. Pero este principio tan popularizado en las redes y en la psicología social y sociología contemporáneas tiene también otra formulación memorable, parecida a la citada de Schopenhauer, y que termina de perfilarlo o añade una variante más a la constelación. 

Es el famoso dicho de que cuando aparece una novedad, primero es una extravagancia o una idea descabellada, o un disparate, o una creencia absurda, o una teoría de la conspiración demenciada. A continuación, parece que se confirma en un caso aislado y en otro también  y también en un tercero y un cuarto. Hasta que por último, resulta que no sólo no es ya extravagante, sino que todo el mundo lo ha sabido desde siempre o lo ha creído desde siempre y en realidad la oposición al nuevo principio o la nueva idea ha sido siempre de boquilla y por cubrir el expediente o por fuerza mayor o por discreción. La gente pasa de horrorizarse ante los antivacunas negacionistas, por ejemplo, a ir concediéndoles puntos, o —hablamos de un futuro, todavía a estas alturas— reconocer que todo el mundo sabía desde siempre que las vacunas eran tóxicas, pero decidieron sacrificarse altruistamente por el bien de la sociedad. Que los antivacunas jamás han aportado nada aparte de darse protagonismo— pues son unos simples al andar dando la matraca con cosas que son tan generalmente sabidas que ni siquiera vale la pena mencionarlas.

Así que las daremos por no mencionadas—a la espera de que el sesgo de confirmación retrospectiva haga su magia.

 

 Tout rétrospectivement devenait intelligible



—oOo—

 

 

 

 

 



lunes, 20 de junio de 2022

III Jornada del Observatorio de Innovación Docente de la Facultad de Filosofía y Letras



Comentario que pongo (y que se borra y repongo):

 

José Angel García Landa

Con respecto a la Cátedra Martí, no estaría de más que la Universidad, aparte de su colaboración institucional con Cuba, abriese una línea de contacto con la oposición cubana, pues necesitan todo el apoyo que se les pueda dar contra esta INFECTA Y CORRUPTA TIRANÍA COMUNISTA. Martí, después de todo, era un rebelde y un liberal, y un enemigo de las tiranías, no un "revolucionario institucional".
 
  - "Agenda 2030." Debemos empezar a ser más críticos con la gestión de estos proyectos globalistas de ingeniería social, muy bonitos en sus objetivos por supuesto, pero con AGENDA OCULTA, cómo no, para beneficiar a grandes instituciones, alianzas globales y corporaciones transnacionales, e implementada de modo MUY POCO DEMOCRÁTICO a través de organizaciones como el Foro de Davos, el Club Bilderberg, y sus agentes plantados en gobiernos y partidos políticos. Por ejemplo, gracias a estos planes globales y sus políticas "sanitarias" muy loables sobre el papel hemos tenido los corruptísmos y despotísimos planes de vacunación con vacunas averiadas, que sientan las bases de un control biotecnológicco de la población al capricho de estas élites que pactan cómo vacunarnos en masa a los demás. Son estos planes globales los que han llevado a la imposición de MASCARILLAS OBLIGATORIAS en la cara de todos ustedes, a través de una supuesta "ciencia" corrupta que en realidad es una instrucción de boca de druida a oído de político comprado, para testar hasta dónde nos pueden llevar. Y NOS PUEDEN LLEVAR A HACER ALBÓNDIGAS CON TODOS, es lo que se ha demostrado una vez vista la capacidad de crítica y reacción de ciudadanía, intelectuales, políticos y "científicos".


 

José Angel García Landa: 
 
La Universidad sigue recomendando el uso de mascarillas en sus instalaciones. Supongo que a estas alturas todo el mundo es consciente del absurdo de esta recomendación y de esta práctica.
 

Si se hubiese dado (y EXIGIDO) libertad desde el principio, como sugieren la cordura y el respeto a los demás, otro gallo nos cantaría. De momento hemos contribuido en masa a un episodio vergonzoso de borreguismo y de despotismo sanitario.

 

POR LA CUENTA QUE LES TRAE YA PUEDEN EMPEZAR A PROTESTAR, PORQUE PUEDE QUE ''ALGUIEN'' DECIDA VOLVERLES A ENMASCARILLAR EN OTOÑO-INVIERNO.

 
José Angel García Landa

En el capítulo que menciona la Decana al final, el capítulo de Pensamiento Crítico, Valores Humanos, Buenas Prácticas, Convivencia Civilizada, Salud Física y Mental del Profesorado, y Derechos Humanos, les ruego encarecidamente que se apunten este asunto que a muchos les ha pasado, lamentablemente, desapercibido en su justa dimensión: NO A LA MASCARILLA OBLIGATORIA. RECHACEN PÚBLICAMENTE EL TALIBANISMO SANITARIO IMPUESTO DESPÓTICAMENTE DESDE EL VÉRTICE POR CADENA DE MANDO. ESTO NO HA DE VOLVER A PASAR NUNCA MÁS POR UNA ACTITUD ILUSTRADA, RAZONABLE, O ACEPTABLE. MUCHO MENOS EN UNA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS.
 

 —oOo—

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Retropost #1856 (8 de noviembre de 2007): Massive Shirt-Loss for Precipitant Investors

Massive Shirt-loss for Precipitant Investors

Publicado en Sin tema. com. José Ángel García Landa

20071109083416-fockewulftriebflugel.jpg


Estoy leyéndome a pequeñas dosis Infinite Jest, la monumental novela de David Foster Wallace (1996), una especie de cóctel entre Pynchon y Barthelme sólo apto para ciertos paladares especializados (como el mío). Abstenerse de recomendarlo a amantes de la literatura así en general—aunque algunos sí apreciarán su creatividad lingüística y su ironía despiadada.

La acción tiene lugar en un futuro/presente alternativo, una postmodernidad que ya gira en vacío produciendo sus complots y fenómenos paraculturales de modo incontrolado, donde un mundo conectado por un InterLace informático/televisivo va consumiendo ficciones indistinguibles de la realidad. La infinite jest comienza desde la página de copyright, que nos avisa de que "Any apparent similarity to real persons is not intended by the author and is either a coincidence or the product of your own troubled imagination"—bien, también me tomaré un poco a broma la prohibición de reproducir fragmentos, porque quiero llamar la atención sobre un excurso que anuncia la burbuja de las empresas en red en 2000, o "the dotcom bubble" como se la viene conociendo, y otras burbujas que sin duda nos esperan en el presente, pasado y futuro indistinguibles. Profecía, profecía, pero basada naturalmente en la observación.

Bien, el caso ficcionalizado en la novela es el desarrollo de la videotelefonía. Resulta que tras un desarrollo espectacular de los videoteléfonos, se hunde el negocio cuando la gente descubre que le horrorizaba la manera en que aparecía en la pantalla ante los demás, con caras de memo, distorsionadas (ver aquí), caras poco gustables. Y se desarrolló un comercio de máscaras idealizadas primero, para hablar por teléfono, luego de imágenes retocadas, etc.—que a su vez llevaban luego a avergonzarse del propio aspecto en los encuentros en directo—hasta que por fin quebró todo y la gente se dio cuenta de que ofrecía mejor imagen de sí en la vieja telefonía sonora sin más, mejor que en la llamada videophony (de phony). De ahí que el mundo de Infinite Jest mezcle aspectos futuristas con otros retro. Bueno, pues esta es la lección sobre el mercado tecnológico que extrae el narrador, profetizando como digo la crisis de las dotcom... para quien se hubiese leído el libro, y se lo aplicase. Volveremos a repetir la misma maniobra, supongo, esta vez con las empresas dospuntocero, y otras que vendrán.

But there's some sort of revealing lesson here in the beyond-short-term viability-curve of advances in consumer technology. The career of videophony conforms neatly to this curve's classically annular shape: first there's some sort of terrific, sci-fi like advance in consumer tech—like from aural to video phoning—which advance always, however, has certain unforeseen disadvantages for the consumer; and then but the market-niches created by those disadvantages—like people's stressfully vain repulsion at their own videophonic appearance—are ingeniously filled via sheer entrepreneurial verve; and yet the very disadvantages of these ingenious disadvantage-compensations seem all too often to undercut the original high-tech advance, resulting in consumer-recidivism and curve-closure and massive shirt-loss for precipitant investors. In the present case, the stress-and-vanity-compensations' own evolution saw video-callers rejecting first their own faces and then even their own heavily masked and enhanced physical likeness and finally covering the video-cameras altogether and transmitting attractively stylized static Tableaux to one another's TPs. And, behind these lens-cap dioramas and transmitted Tableaux, callers of course found that they were once again stresslessly invisible, unvainly makeup- and toupeeless and baggy-eyed behind their celebrity-dioramas, once again free—since once again unseen—to doodle, blemish-scan, manicure, crease-check—while on their screen, the attractive, intensely attentive face of the well-appointed celebrity on the other end's Tableau reassured them that they were the objects of a concentrated attention they themselves didn't have to exert.
And of course but these advantages were nothing other than the once-lost and now-appreciated advantages of good old Bell-era blind aural-only telephoning, with its 6 and (62) pinholes. The only difference was that now these expensive silly unreal stylized Tableaux were being transmitted between TPs on high-priced video-fiber lines. How much time, after this realization sank in and spread among consumers (mostly via phone, interestingly), would any micro-econometrist expect to need to pass before high-tech visual videophony was mostly abandoned, then, a return to good old telephoning not only dictated by common consumer sense but actually after a while culturally approved of as a kind of chic integrity, not Ludditism but a kind or retrograde transcendence of sci-fi-ish high-tech for its own sake, a transcendence of the vanity and slavery to high-tech fashion that people view as so unattractive in one another. In other words a return to aural-only telephony became, at the closed curve's end, a kind of status-symbol of anti-vanity, such that only callers utterly lacking in self-awareness continued to use videophony and Tableaux, to say nothing of masks, and these tacky facsimile-using people became ironic cultural symbols of tacky vain slavery to corporate PR and high-tech novelty, became the Subsidized Era's tacky equivalents of people with leisure suits, black velvet paintings, sweater-vests for their poodles, electronic zirconium jewelry, NoCoat LinguaScrapers, and c. Most communications consumers put their Tableaux-dioramas at the back of a knick-knack shelf and covered their cameras with standard black lens-caps and now used their phone consoles' little mask-hooks to hang these new little plasticene address-and-phone diaries specially made with a little receptacle at the top of the binding for convenient hanging from former mask-hooks. Even then, of course, the bulk of U.S. consumers remained verifiably reluctant to leave home and teleputer and to interface personally, though this phenomenon's endurance can't be attributed to the videophony-fad per se, and anyway the new panagoraphobia served to open huge new entrepreneurial teleputerized markets for home-shopping and -delivery, and didn't cause much industry concern. (Infinite Jest, 1996, 150-51)

Veo desde aquí el fin de la era de los blogs, estos dioramas idealizados o máscaras retocadas que nos ponemos... O que algunos ponen encima de una cara vacía de maniquí, para crear sujetos virtuales que nunca pisarán las calles. Una vez estalle la blogosfera como una globosfera demasiado inflacionada, será el momento de los espacios personales tipo facebook, accesibles vía teléfono móvil. Mientras duren.

Bueno, pues avisados van todos los que invierten demasiado en estas cuestiones de tecnología de la imagen y la comunicación. Y no sólo dinero, sino también tiempo y energías y esperanzas.


____________

PS (2009): Comparar las irónicas reflexiones de Foster Wallace con los gráficos que describen el Hype Cycle según los analistas de Gartner. También especialmente aplicable a las nuevas tecnologías y gadgets.




—oOo—


lunes, 29 de abril de 2013

Descubrimientos retroactivos

A cuenta de un párrafo de La información, de James Gleick. Del capítulo 10, "El código de la vida", sobre el descubrimiento del código genético a mediados del siglo XX:

"Se había llegado al consenso de que cualquier gen, independientemente de cómo funcionara, probablemente estaba formado por proteínas: moléculas orgánicas gigantescas hechas de largas cadenas de aminoácidos. Por otra parte, durante los años cuarenta unos cuantos genetistas habían centrado su interés, en cambio, en ciertos virus, los fagos. Luego, los experimentos sobre la herencia en las bacterias habían llevado a otros investigadores, entre ellos a Watson y Crick, a la convicción de que los genes podían estar en una sustancia distinta,13 que, por razones desconocidas, se encontraba en el núcleo de todas las células, plantas o animales, incluidos los fagos. Dicha sustancia era un ácido nucleico, concretamente el desoxirrribonucleico, o ADN.

Y la nota:

13. Más tarde todo el mundo daría por hecho que esto había quedado demostrado en 1944 por Oswald Avery en la Rockefeller University. Sin embargo, en su momento muy pocos investigadores estaban convencidos de ello. 




Vemos aquí un ejemplo de cómo un descubrimiento puede datarse en el momento en que se realizó, aunque el reconocimiento de tal descubrimiento sólo se produzca años más tarde. Con lo cual, puede suceder y de hecho sucede constantemente que algo se descubre, pero el descubrimiento no tiene efecto inmediato, y puede dar lugar a una ilusión retroactiva sobre el estado del conocimiento en un momento dado.

 



En realidad sucede esto con todas las novedades relativas a información, conocimiento o ideología. Se publica una obra literaria, y en algunas personas, quizá incluso en algún escritor, su impacto es inmediato. En cambio, es ignorada por la mayoría, para quien no existe o es como si no existiese, y pueden transcurrir siglos mientras se siguen produciendo efectos de novedad derivados de esa obra. En realidad, durante toda la duración de su "vida" (entendida à la Ingarden), efectos de novedad ya mezclados con otras novedades y con acontecimientos e influencias posteriores a su publicación.  

Sobre el descubrimiento del heliocentrismo, o de la gravitación, o de la relatividad—lo mismo podemos decir. Siempre tienen una dimensión de acontecimientos retroactivos. En el caso de la ciencia, presuponemos a veces de modo erróneo un reconocimiento instantáneo de verdades o de novedades por parte de la comunidad científica, a la que idealizamos como si fuese enteramente uniforme y transparente en sus actuaciones. La verdad es muy otra, y así hay ahora mismo, sin duda, muchos biólogos que desconocen cuestiones absolutamente centrales sobre la evolución, pongamos—por ejemplo, podrían no tener la menor noción sobre la selección de grupo, o creer que es un concepto anticientífico—y sin embargo estos mismos "primitivos" pueden realizar en su campo descubrimientos importantes a su vez.  El conocimiento es disperso, y esto lleva a este tipo de efectos retroactivos entretanto se difunde un descubrimiento por la comunidad científica; la ciencia establece redes y protocolos para minimizar este fenómeno, pero no puede eliminarse del todo.

En ideología y filosofía son todavía más llamativas estas cuestiones. Lo que es una novedad para alguien, normalmente es el descubrimiento del mediterráneo para otra persona. También hay cuestiones que, como efecto colateral de la disciplinariedad y sus hermetismos, parecen una novedad cuando se introducen en un campo determinado, e incluso causan revuelos intelectuales, pero que son perfectamente sabidas en otros ámbitos. Aquí se pueden emplear las expresiones de descubrir el Mediterráneo, o la rueda, o crashing through open doors como dicen los ingleses. De hecho habría que buscar un término especial (pero seguro que ya existe y no me he enterado) para la falacia consistente en pensar que, por el hecho de que el pensamiento humano ha llegado a tal concepción (en la obra de Hegel, pongamos, o en la de Heidegger) ya se puede presuponer que ésta es algo conocido, y de consecuencias extraídas. Para nada: el conocimiento nuevo está teniendo efectos constantemente, a medida que envejece y se propaga, y muchos de ellos son retroactivos.  

Del mismo modo, a las víctimas liberadas de ámbitos religiosos cerrados y opresivos les resulta a veces una novedad la libertad de pensamiento que existe en algunos ámbitos de europa desde el siglo XVIII, o el XIX, o el XVI (es imposible fechar estas cosas, como digo), y las presentan como grandes iluminaciones y novedades. Y lo son para ellos, como diría Próspero. 

Se da, por otra parte, la falacia concomitante, la de creer que las batallitas contra la ignorancia, o el mito, o la intolerancia, etc., ya están ganadas por el hecho de que las posiciones filosóficas, o científicas o tolerantes están plenamente acreditadas a nuestro juicio. Para nada. Todo el trabajo está siempre por hacer, y todo está siempre por aprender y por descubrir, aunque nos enteremos de que ya alguien lo había descubierto.

 
 
 
—oOo—

viernes, 16 de julio de 2010

Cuando las ideas practican el sexo


Un vídeo de Matt Ridley en TED: Retomando viejas ideas de David Ricardo sobre los beneficios del comercio y de la división del trabajo. Es lo que ha causado la prosperidad humana: el intercambio, la especialización, la comunicación, el comercio. El "sexo" que practican las ideas es ponerse en común, mezclarse, transmitirse: eso permite ya no sólo el progreso, sino sencillamente conservar un determinado nivel de conocimientos y tecnología. Para eso hace falta un público mínimamente global—los habitantes de Tasmania, que quedaron aislados durante miles y miles de años, experimentaron una regresión tecnológica espectacular.

Otra cosa que me ha gustado del vídeo es que retoma una idea que yo también suelo repetir por ahí: que nadie sabe hacer nada—ni un motor a reacción, ni un ordenador, ni nada. Todo es producto del intercambio, el comercio y la inteligencia colectiva. Todos somos especialistas en una cosa, porque es imposible ser especialista en todo. Y por eso necesitamos a otros especialistas con otras tecnologías, otros productos y otras ideas también.






Dado este planteamiento, es previsible que la explosión comunicativa de Internet y la WWW va a tener consecuencias espectaculares para el desarrollo. Las está teniendo ya, claro. También, siguiendo la analogía de que nadie sabe hacer un ratón de ordenador, o un lápiz, es previsible que cada vez dependamos más para todo de la tecnología y de los artefactos elaborados colectivamente, y que cada vez entendamos (o dominemos), como individuos, menos aspectos de la realidad en que vivimos.




Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.