Es curioso que el famoso pasaje de John Locke sobre la asociación de
ideas (Essay Concerning Human
Understanding,
II, xxxiii) viene a modo de excurso, casi. Por supuesto, la idea de que
las ideas se asocian en la mente debido a su asociación en la experiencia pasada es algo
no incidental, sino completamente central a la psicología de Locke y a
todos los presupuestos del empirismo. Pero en este capítulo, Locke no
trata de la asociación de ideas sino como preámbulo o explicación a por
qué la gente asocia ideas de manera distinta, conduciéndoles a errores
de
juicio, a doctrinas equivocadas, a manías, y dificultando así la
comprensión y la claridad de pensamiento. No aparece la asociación por
experiencia de ideas como
algo positivo—hay que pensar que las asociaciones básicas y correctas
de ideas para Locke son las que se dan por la propia naturaleza de las
ideas, asociaciones basadas en la asociación de las cosas en la experiencia común. No las asociaciones de ideas debidas a los azares de su superposición o repetición en la experiencia particular.
Y sin embargo, a pesar de ese énfasis negativo, en este pasaje veo yo el precedente lejano de las
actuales teorías de la mente que estudian la creación de redes
neurales. Aparte de las redes que se crean también "por naturaleza", es
decir, por codificación genética. Desde Ramón y Cajal, ya se especuló
con el desarrollo de conexiones entre neuronas a consecuencia de su
activación conjunta. Así,
observa Ramón y Cajal que el crecimiento de las expansiones neuronales
se produce gradualmente con el desarrollo del cerebro adulto, y que es
"verosímil que semejante desarrollo se perfeccione en ciertos centros á
impulsos del ejercicio, y, al contrario, se suspenda y aminore en las
esferas cerebrales no cultivadas" (Textura del sistema nervioso del hombre y
de los vertebrados, II.2, xlviii, 1151).
Este tren de ideas terminaría dando en el
principio según el cual "neurons that fire together wire together", o Ley de Hebb:
que las neuronas que se activan conjuntamente desarrollan algún tipo de
conexión que aumenta la eficacia de sus subsiguientes estímulos. Es un
poquito más de lo que dijo Locke, o Ramón y Cajal. Según Donald O. Hebb,
cito de la Wikipedia,
"When
an axon of cell A is near enough to excite cell B and repeatedly or
persistently takes part in firing it, some growth process or metabolic
change takes place in one or both cells such that A's efficiency, as
one of the cells firing B, is increased.
This is often
paraphrased as "Neurons that fire together wire together." It is
commonly referred to as Hebb's Law.
The
combination of neurons which could be grouped together as one
processing unit, Hebb referred to as 'cell-assemblies'. And their
combination of connections made up the ever-changing algorithm which
dictated the brain's response to stimuli."
Antes de las conexiones entre las neuronas, estaban las conexiones
recurrentes entre las ideas. (Y de ahí se desarrolló, quizá, como una
dendrita que se estira, la
conexión entre las neuronas...). Estos son los pasajes del Essay Concerning Human Understanding
donde se centra más Locke en la experiencia y la fisiología de la
asociación de ideas:
"5.
Some of our ideas have
a natural correspondence and connexion one with another; it is the
office and excellency of our reason to trace these, and hold them
together in that union and correspondence which is founded in their
peculiar beings. Besides this, there is another connexion of ideas wholly owing to chance or
custom: ideas,
that in themselves are not at all of kin, come to be so united in some
men's minds that it is very hard to separate them, they always keep
company, and the one no sooner at any time comes into the understanding
but its associate appears with it; and if they are more than two which
are thus united, the whole gang, always inseparable, show themselves
together." (336)
—Apunto aquí brevemente la falacia o defecto de este magnífico
razonamiento, a saber, la ausencia de grises o transiciones. No parece
Locke aquí caer en la cuenta de que las ideas, siendo objetos mentales, no
tienen otra asociación que en la mente, y que por tanto las
asociaciones entre ellas han de venir totalmente de la experiencia.
(¡De lo contrario las nuevas ideas
de Locke serían Ideas platónicas, y algo de hecho parecen tener de
aquéllas!). La
pretendida asociación natural
de las ideas no es otra que la de estar constantemente asociadas en las
mentes, por
la naturaleza de las mentes—y de los cuerpos en los cuales se
asientan. Otra manera de decirlo es que se comete aquí la falacia
denunciada por los desconstructivistas, la del binarismo abyecto: un
elemento del par binario es declarado marginal, secundario, accidental,
etc.—pero el análisis podría mostrar cómo the difference between is the difference
within,
y las ideas asociadas "por su naturaleza" están asociadas por la
naturaleza de su asociación, o por causa de las similitud entre
la
naturaleza y experiencia de los diversos seres humanos. En efecto,
sigue Locke:
"6.
This strong combination of ideas,
not allied by nature, the mind makes in itself either voluntarily or by
chance, and hence it comes in different men to be very different,
according to their different inclinations, educations, interests, etc.
Custom settles habits of thinking in the understanding, as well as of
determining in the will, and of motions in the body: all which seem to
be but trains of motion in the animal spirits, which, once set a-going,
continue in the same steps thay have been used to; which, by often
treading, are worn into a smooth path, and the motion in it becomes
easy and, as it were, natural. As far as we can comprehend thinking,
thus ideas seem to be
produced in our minds; or, if they are not, this may serve to explain
their following one another in an habitual train, when once they are
put into that track,
(—tengo
que hacer un inciso para recalcar que las metáforas ferroviarias de
Locke no son tales, claro; está pensando más bien en caminos de mulas
alisados por el constante uso. Pero tan adecuada es la metáfora que
podría darle ideas adicionales a algún ingeniero, o a algún neurólogo).
as
well as it does to explain such motions of the body. A musician used to
any tune will find that, let it but once begin in his head, the ideas of
the several notes of it will follow one another orderly in his
understanding, without any care or attention, as regularly as his
fingers move orderly over the keys of the organ to play out the tune he
has begun, though his unattentive thoughts be elsewhere a-wandering.
Whether the natural cause of these
ideas,
as well as of that regular dancing of his fingers, be the motion of his
animal spirits, I will not determine, how probable soever, by this
instance, it appears to be so; but this may help us a little to
conceive of intellectual habits and of the tying together of ideas."
Y de aquí pasa Locke a tratar conexiones no necesarias de ideas,
que por su firmeza parecen ser naturales, sin serlo. Me recuerda algo
que decía su
contemporánea Bathsua Makin, que "la costumbre tiene tal fuerza que se
convierte en una segunda naturaleza". Y pasa Locke a advertir a los
pensadores contra esta confusión entre las conexiones naturales e
innatas de ideas (¿quién dijo que Locke no era también un innatista?) y las
accidentales o no necesarias, que pueden llevar al juicio a error, como
si de ídolos de los encarrilamientos
mentales se tratara, por usar una expresión baconiana.
Observemos que buena parte de la psicología empirista de Locke, y más en concreto la noción de un train of ideas
modulado por la experiencia, está influida por Hobbes, cuya propia
doctrina de la asociación de ideas se encuentra formulada en el Leviathan (ver capítulo 3).
Último párrafo que pongo de Locke:
"7.
That there are such associations of them made by custom in the minds of
most men, I think nobody will question who has well considered himself
or others; and to this, perhaps, might be justly attributed most of the
sympathies and antipathies observable in men, which work as strongly
and produce as regular effects as if they were natural; and are
therefore called so, though they at first had no other original but the
accidental connexion of two ideas,
which either the strength of the first impressions or future indulgence
so united that they always afterwards kept company together in that
man's mind, as if they were but one idea.
I say most of the antipathies, I do not say all: for some of them are
truly natural, depend upon our original constitution, and are born with
us; but a great part of those which are counted natural would have been
known to be from unheeded, though perhaps early, impressions or wanton
fancies at first, which would have been acknowledged the original of
them, if they had been warily observed. A grown person surfeiting with
honey no sooner hears the name of it, but his fancy immediately carries
sickness and qualms to his stomack, and he cannot bear the very idea of it; other ideas
of dislike and sickness and vomiting presently accompany it, and he is
disturbed, but he knows from whence to date this weakness and can tell
how he got this indisposition: had this happened to him by an overdose
of honey when a child, all the same effects would have followed, but
the cause would have been mistaken, and the antipathy counted natural."
(337)
Esta diferencia en el grado de consciencia de las sensaciones me trae a
la cabeza un interesante pasaje de Santiago Ramón y Cajal sobre la
atención y el desarrollo de automatismos nerviosos—es decir, sobre el
reverso de la moneda del "efecto de consciencia", podríamos decir, y
sobre las bases neurales del propio efecto de consciencia. Entre Locke
y Hebb estuvo, en efecto, Cajal, introduciendo sus propias conexiones
de ideas y su propia teoría de la conexión neural— por ejemplo, el
desarrollo de
conexiones favorecidas por desarrollo diferenciado temporalmente de las
vías centrales neurales y de las vías periféricas.
"No
es nuestro ánimo exponer aquí las diversas teorías propuestas para
explicar ese fenómeno de transformación de un acto consciente en
inconsciente; seános lícito, sin embargo, indicar la conjetura que
juzgamos más racional y armónica con los datos de la evolución
ontogénica.
Comencemos por afirmar, de acuerdo con muchos fisiólogos, que para que
una excitación pueda llegar al campo de la consciencia, es condición
indispensable que alcance cierta intensidad y además que en la corteza
cerebral, teatro del fenómeno consciente, concurran ciertas condiciones
físico-químicas todavía desconocidas que se traducen en lo dinámico por
el despertar de la atención.
Esto sentado, puede admitirse que, durante la época juvenil, es decir,
antes del modelamiento definitivo de las arborizaciones nerviosas, las
ramas colaterales sensitivo-motrices poseen un desarrollo relativamente
limitado, marchando las corrientes de preferencia por los tallos
ascendente y descendente, y alcanzando fácilmente el bulbo (ganglios de
Goll y de Burdach) y la corteza cerebral á la que llegan con energía
bastante para causar una reacción consciente. Mas, ulteriormente, y a
consecuencia del ejercicio, las colaterales se hipertrofian á expensas
de las terminales que permanecerán, en cuanto á grosor, más ó menos
estacionarias; de donde se sigue que la excitación sensible, por su
tendencia natural a propagarse en el sentido de la menor resistencia,
fluirá ahora de preferencia por las colaterales. Por consiguiente, bajo
un estímulo periférico moderado, al cerebro llegará solamente una
corriente débil incapaz de provocar la sensación á menos que por los
mecanismos puestos en juego por la atención, es decir, congestionando y
aumentando la excitabilidad de la corteza gris no surja el hecho de
consciencia y las consiguientes reacciones motrices intencionales. En
otros términos: no es que la onda sensitiva ascendente sea en el adulto
incapaz de provocar reacciones conscientes, sino que para determinarlas
necesita, ó alcanzar intensidad mayor que en la edad juvenil, ó hallar
la corteza cerebral convenientemente preparada para ello.
Las preferencias de ruta á que aludimos, podrían todavía exagerarse
merced á un superior desarrollo (por ramificación y estiramiento) de
las arborizaciones protoplásmico-nerviosas, es decir, por un creciente
aumento de la superficie de contacto de las neuronas constitutivas del
arco excito-motor. (Textura del
sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, I, xix, 456).
De aquí a Hebb hay un paso. También recalca Ramón y Cajal, en la línea
de Haeckel,
las similitudes entre la ontogénesis y la filogenia del desarrollo
cerebral (hoy esto haría de Ramón y Cajal un evo-devo, es de suponer, o al menos
lo llevaría a interesarse por este planteamiento—ver Textura
II.2, xlvii, 1119). También hace Cajal una interesante observación sobre el
desarrollo de redes neurales no sólo por multiplicación de conexiones,
sino por muerte
selectiva
de las conexiones establecidas y no usadas. Especialmente interesante
para el tema que nos ocupa, el del desarrollo de activaciones conjuntas
entre neuronas. Asi, dice Ramón y Cajal,
"Nadie
ignora que la obra de un pianista, de un orador, de un matemático, de
un pensador, etc., resulta absolutamente inabordable para el hombre
ineducado, cuya adaptación al nuevo trabajo (caso de que concurran en
el sujeto circunstancias orgánicas favorables) es obra de muchos años
de gimnasia mental y muscular. Para comprender este importante fenómeno
se hace necesario admitir, además del refuerzo de las vías orgánicas
preestablecidas, el establecimiento de otras nuevas, mediante la
ramificación y crecimiento progresivo de las ramificaciones dendríticas
y nerviosas terminales. En tal suposición, el talento adquirido
(dejando a un lado lo relativo á la capacidad cerebral ó memoria
orgánica, cuantía de neuronas y otras condiciones que deben influir
también en el resultado), tendría por principal condición la presencia
de centros conmemorativos primarios y secundarios provistos de enlaces
múltiples y complicados entre órdenes ó pléyades neuronales poco ó nada
relacionadas en los cerebros incultos. Por virtud de esta superior
asociación, una excitación sensorial ligera, la contemplación de una
idea, un estímulo, en fin, cualquiera incapaz de provocar en un cerebro
ineducado sino asociaciones vulgares ó ilógicas, suscitaría en las
cabezas fuertemente cultivadas é impresionables, combinaciones ideales
inesperadas, que traducen esquemática, pero fielmente, relaciones
positivas de la
realidad exterior, y se condensan y expresan en fórmulas generales
y fecundas.
La citada hipótesis explicaría también: la memoria lógica, es decir,
ese encadenamiento y subordinación ordenada de las adquisiciones, que
no se logra sino tras largo esfuerzo de atención y reflexión, y
mediante una nueva organización de los centros conmemorativos; así como
la creación de sistemas arquitectónicos de ideas ó construcciones
lógicas complicadas (sistemas ó credos filosóficos, religiosos y
políticos).
Las observaciones y argumentos que sirven de apoyo á esta hipótesis son:
1º Durante el desarrollo embrionario, las dendritas y
ramificaciones nerviosas se extienden y ramifican progresivamente,
poniéndose en contacto con un número cada vez mayor de neuronas (véase Histogénesis de la médula espinal,
capítulo XXI, tomo I).
2º Es un hecho también que el ajuste definitivo de estas
relaciones no se verifica sino después de algunos tanteos,
advirtiéndose que antes de que las expansiones lleguen á su destino y
creen articulaciones estables, desaparecen numerosas ramas accesorias,
especie de asociaciones de ensayo cuya existencia prueba la gran
movilidad inicial de las arborizaciones celulares." (Textura del sistema nervioso del hombre y de los
vertebrados, II.2, xlviii,
1150-51).
En línea con estas reflexiones, hubiera sido interesante para Ramón y
Cajal, sin duda, conocer la teoría de la
encefalización por neotenia,
y lo que pueda aportar a la interpretación de la mayor conectividad del
cerebro humano. ¿Estará la conectividad del cerebro humano
comparativamente 'infantilizada', en el sentido de tener una
flexibilidad o capacidad de ramificación neural que correspondería a
una fase 'juvenilizada' de la anatomía neural de los primates?
Pero entre Locke y Cajal me he saltado
otro—bueno, muchos me habré saltado, pero tengo uno en especial en
mente. Se trata de Herbert Spencer, y su aplicación de principios
físicos básicos para explicar el desarrollo de vías de información
neural—vías fisiológicas, como también aplica el mismo principio al
establecimiento de todo tipo de vías.
Este razonamiento de Herbert Spencer al respecto de las redes neurales
sigue la ley del mínimo esfuerzo. No
es una crítica que le hago: es el
principio básico mediante el que Spencer concibe la actuación de la
Fuerza que
genera la realidad, y la generación de complejidades locales y
circulación ordenada de energía en cuerpos (tanto vivos como no vivos).
Esto viene de First Principles,
del capítulo donde Spencer explica la dirección del movimiento y su
ordenación: a nivel de física básica, de cosmología y astronomía, de
geología, de biología y de economía y comunicaciones. Por supuesto que
Spencer no inventó ni descubrió la ley del mínimo esfuerzo, pero la
aplicó con un talento sin precedentes. Aquí la aplica a la génesis de
un sistema
nervioso, por hábito, costumbre, o asociación recurrente (como digo,
está entre Locke y Ramón y Cajal):
"A
stimulation implies a force added to, or evolved in, that part of the
organism which is its seat; while a mechanical movement implies an
expenditure or loss of force in that part of the organism which is its
seat: implying some tension of molecular state between the two
localities. Hence if, in the life of a minute animal, there are
circumstances involving that a stimulation in one particular place is
habitually followed by a contraction in another particular place—if
there is thus a repeated motion through some line of least resistance
between those places; what must be the result as respects the line? If
this line—this channel—is affected by the discharge–if the obstructive
action of the tissues traversed, involves any reaction upon them,
deducting from their obstructive power; then a subsequent motion
between these two points will meet with less resistance along this
channel than the previous motion met with, and will consequently take
this channel still more decidedly. Every repetition will further
diminish the resistance offered; and thus will gradually be formed a
permanent line of communication, differing greatly from the surrounding
tissue in respect of the ease with which force traverses it. Hence in
small creatures may result rudimentary nervous connexions." (First Principles 211-212)
Y pasa Spencer a detallar los "aspectos positivos" de estos hábitos, en
la creación de complejidad, aspectos que se intuían en el razonamiento de Locke,
aunque éste se centraba más bien en los obstáculos al razonamiento
impuestos por estas asociaciones de ideas. La tradición empirista en la
que se asienta Spencer queda, ciertamente, clarísima:
"Only
an adumbration of nervous processes thus hinted as conforming to the
general law, is here possible. But the effects of associations between
impressions and motions as seen in habits, all yield illustrations. In
knitting, in reading aloud, in the performance of the skilled pianist
who talks while he plays, we have examples of the way in which channels
of nervous communication are eventually made so permeable by perpetual
discharges along them as to bring about a state almost automatic or
reflex: illustrating at once the fact that molecular motion follows
lines of least resistance, and the fact that motion along such lines,
by diminishing the resistance, further facilitates the motion." (212)
Más adelante formula Spencer unos principios asociativos que tienden un
puente entre Locke y Ramón y Cajal. En su capítulo de First Principles
sobre la equilibración de las fuerzas y la génesis de sistemas, intenta
formular una teoría "energética" de los sistemas morales y de las modalidades
de comportamiento:
"Al
igual que el repetir la asociación entre dos ideas facilita la
excitación de una por parte de la otra, del mismo modo cada descarga de
sentimientos en forma de acciones vuelve más fácil una descarga
subsiguiente de tales sentimientos en tales acciones" (456).
Y habla Spencer, como Locke, de la asociación entre estados de
ánimo, psicosomaticidades, etc. Todo basado en el principio de que no
solo ideas that fire together wire
together, sino también que matter
that fires together wires together. La
conexión neuronal, materia que crea idea, es sólo un paso intermedio en
este razonamiento que va del empirismo de Locke a la neurología
moderna.
Aún iría yo un poco más
allá, siguendo con Spencer hacia la génesis de las cosas, o vendría un
poco más acá—al
establecimiento de redes neurales en la World Wide Web, y más en
concreto en noosferas, blogosferas y redes sociales. Pero es tarde, y
el cerebro pide sueño, también.

______
PS: en abril de 2012 se publica más información sobre cómo las neuronas responden a la activación repetida, extendiendo dendritas: evidencia visual sobre cómo la práctica cambia el cableado del cerebro. Ver este blog de Scientific American sobre una investigación del equipo de Yi Zuo, de la Universidad de California.
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