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lunes, 9 de septiembre de 2024

La Decadencia del Mundo Anglosajón y cómo nos arrastra a los demás

  


Armesilla, Santiago. "La Decadencia del Mundo Anglosajón y cómo nos arrastra a los demás – Entrevista para El Mercurio." Video interview. YouTube (Santiago Armesilla) 12 Feb. 2023.* (Postmodernism, Postindustrial society, Wokism, Nihilism, Transhumanism, Harari).

https://youtu.be/DvjgCSYjqVc

         2024

 

 

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viernes, 8 de abril de 2022

La Arquitectura del Sentido

 

Vista previa de un libro de estudios de semiótica, La Arquitectura del Sentido, donde me citan en este artículo:

Valles Calatrava, José R. (U de Almería). "Sobre algunas cuestiones transductivas y transdiscursivas en la ficción criminal: La novela y el cine policial en relación con la modernidad y la posmodernidad (A propósito de Los crímenes de la calle Morgue, El Halcón Maltés y El nombre de la rosa)." In La arquitectura del sentido: La producción y reproducción en las prácticas semiótico-discursivas. Ed. Julieta Haidar. (Cuerpo Académico 'Análisis del Discurso y Semiótica de la Cultura'). Mexico: Conacula-INAH, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2005.  55-76. Online preview at Academia.*

         https://www.academia.edu/75263121/

         2022

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martes, 28 de diciembre de 2021

Bibliografía sobre el postmodernismo

 

Y sobre la postmodernidad cultural.  Procedente de mi Bibliography:

"Postmodernism / Postmodernity." From A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology. Online at Docslib.org. 2018.*

         https://docslib.org/a-bibliography-of-literary-theory-criticism-and-philology-s85

         2021

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domingo, 22 de agosto de 2021

La Deuda Metódica (Methodical Debt)

El libro Modernidad Líquida de Zygmunt Bauman ofrece perspectivas iluminadoras para la interpretación de muchos fenómenos característicos de cultura y la economía del siglo XXI. Leemos a su luz la política de endeudamiento y déficit sistemático de los estados nacionales, y en concreto de España, promovida en años recientes por el establishment político, por la Unión Europea y por otras entidades internacionales, así como sus consecuencias.

Texto completo:

La Deuda Metódica

https://papers.ssrn.com/abstract=3870812



 

English abstract:

Methodical Debt

Zygmunt Bauman's Liquid Modernity offers crucial insights for the interpretation of many characteristic 21st c. cultural and economic phenomena. The current policy of systematic deficit and debt for national states, and specifically in the Spanish case, promoted by the political establishment, by the European Union and by other international entities, as well as its consequences, are examined here in this light.

Note: Downloadable document available in Spanish.

Garcia Landa, Jose Angel, La deuda metódica (Methodical Debt) (June 6, 2011). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3870812 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3870812

 

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Also here:

 

_____. "La deuda metódica." In García Landa, Vanity Fea 3 June 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/06/la-deuda-metodica.html

         2011

_____. "La deuda metódica." Ibercampus (Vanity Fea) 6 June 2011.*

         http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=14436

         2013 DISCONTINUED – online at the Internet Archive:

https://web.archive.org/web/20220117114602/https://hcommons.org/deposits/objects/hc:44240/datastreams/CONTENT/content?download=true

         2022

         https://web.archive.org/web/20210605170208/https://www.ibercampus.es/articulo.asp?idarticulo=14536

         2026

_____. "La deuda metódica (Methodical Debt)." SSRN 2 July 2021.*

https://ssrn.com/abstract=3870812

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3870812

         2021

         European Economics: Macroeconomics & Monetary Economics eJournal 2 July 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/Euro-Econ-Macro-Monetary.html

         2021

         Macroeconomics: Monetary & Fiscal Policies eJournal 2 July 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/Monetary-Fiscal-Policies.html

         2021

         Public Economics: National Government Expenditures & Related Policies eJournal 2 July 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/PE-natl-gov-expend-related-pol.html

         2021

         Social & Political Philosophy eJournal 2 July 2021.*

         https://www.ssrn.com/link/Social-Political-Philosophy.html

         2021

_____. "La Deuda Metódica." In García Landa, Vanity Fea 22 Aug. 2021.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2021/08/la-deuda-metodica-methodical-debt.html

         2021

_____. "La Deuda Metódica." Academia 20 Sept. 2021.*

         https://www.academia.edu/52928389/

         2021

_____. "La Deuda Metódica." ResearchGate 15 Oct. 2021.*

         https://www.researchgate.net/publication/355297933

         2021

         https://www.researchgate.net/publication/352984763

         2022

_____. "La Deuda Metódica." Humanities Commons 17 Jan. 2022.*

         https://doi.org/10.17613/07yp-kz88

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:44239/

         2022

_____. "La Deuda Metódica." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/deudametodica.pdf

         2024

_____. "La Deuda Metódica." Internet Archive – Fatcat.*

https://web.archive.org/web/20220117114602/https://hcommons.org/deposits/objects/hc:44240/datastreams/CONTENT/content?download=true

         https://scholar.archive.org/fatcat/file/ofcorlnqmrbhdmyopyan2xlegm

         https://scholar.archive.org/fatcat/release/kx3ikj3wrve77gumqkysqpf27i

         2026

 

 

 

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sábado, 21 de septiembre de 2019

Perspectivas postmodernas


Me citan en este libro de la serie polaca "Perspectivas Postmodernas" sobre discursos de los videojuegos. De este año mismo es:



Maj, Krzysztof M., and Michał Kłosiński, eds. Dyskursy gier wideo (=Video game discourses). (Perspektywy Ponowoczesnoszi, 8) Kraków: Ośrodek Badawczy Facta Ficta (Research Centre Facta Ficta), 2019. Online at Academia.*
         2019

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viernes, 3 de mayo de 2019

jueves, 13 de septiembre de 2018

Retropost (13 de septiembre de 2008): Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer


Leerme Infinite Jest de David Foster Wallace, ficción postmoderna americana descrita así por sus editores: "A gargantuan, mind-altering comedy about the Pursuit of Happiness in America, from one of the most admired young writers of our time". 1070 páginas sobre...

- Una academia de tenis y la familia de su fundador y directora (familia disfuncional y con hijo monstruoso bien integrado socialmente)

- Los problemas con las drogas de muuuucha gente, incluyendo a Hal Incandenza, segundo hijo de esta familia, a Don Gately, antiguo matón drogota reconvertido a la penitencia y al amor, y mucho me temo incluyendo también al autor mismo, que nos forra a datos detalladísimos sobre las drogas y el pastillamen y su composición química, comercio y distribución, con una dedicación que roza el desquiciamiento.

- Una Reconfiguración política en los EE.UU., parte de cuyo territorio de Nueva Inglaterra sufrió una contaminación nuclear y pasó al Canadá—si bien ahora está habitado por mutantes y bebés gigantes. El presidente USA es un showman de políticas delirantes. Por ejemplo, la supresión de la numeración de los años, para introducir un Tiempo Subvencionado por espónsors comerciales. Estamos, creo, en el Year of the Depend Adult Undergarment.

- Distintos servicios secretos buscando una película extremadamente adictiva que hizo el padre de Hal y fundador de la academia de tenis, el cineasta experimental James O. Incandenza. Destruye la mente de quien la ve. Hay planes de un grupo terrorista canadiense (todos amputados de las piernas por un juego de saltar trenes) para emitirla y destruir la mente de los americanos.

- Y muchas más cosas y personajes marginales perdiendo el tiempo muy a la americana con las actividades más disparatadas, muchas de ellas muy adictivas—como las reuniones tipo Alcohólicos Anónimos, y de grupos de apoyo mutuo para exdrogotas, muy bien satirizadas aquí.

- Pero lo importante es la textura, que es lo que lo convierte en "uno de esos raros libros que renuevan la idea misma de lo que es posible hacer en una novela", como dice su presentación: hay digresiones, y fórmulas matemáticas, rituales locales y juegos que simulan guerras nucleares, modernidad desquiciada y parodias literarias, y mucha escoria social y vilezas límite, y chicas deformes que están buenísimas, y pseudo-historia paralela, y artículos académicos imaginarios... Y en conjunto, es una mezcla desorientadora e indigesta de trozos geniales, como este sobre la dinámica de la innovación y la adopción tecnológica o este sobre los límites de la reflexividad en el cine experimental—junto con otros llevados más allá de toda proporción razonable, como en un chiste infinito de 1070 páginas, con final en ninguna parte.  No se lo recomiendo a nadie—aunque sí, a americanistas a quien les gusten las cosas quintaesencialmente usanianas de la América desquiciada, eso sí; pero yo ya he estado y no tengo interés en volver por allí.

PS: Mientras yo escribía esta nota sobre Infinite Jest, David Foster Wallace se suicidaba en su casa de California.



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miércoles, 10 de mayo de 2017

La relación en busca de pureza


Zygmunt Bauman comenta el amor confluyente de las relaciones postmodernas tal como lo definía Anthony Giddens en The Transformation of Intimacy. Este amor en busca de pureza (el amor de los que trabajan en su relación, y la dejan cuando el otro deja de trabajar) es para Bauman un amor líquido, o flotante. Bauman, que (como la postmodernidad) todo lo liquida:


Lo primero que ha desechado la relación en busca de pureza son las ataduras del deber moral: ese acto medular de toda moralidad, mi responsabilidad—ilimitada—con el Otro. Únicamente cuando se ha desechado la responsabilidad es posible buscar, y practicar, el escape de las aporías del amor por medio del recurso de flotación. En mi responsabilidad por el otro, ser responsable de mi impacto en el Otro representa un papel crucial, incluso el papel unificador. Asimismo, es necesario considerar los efectos del "alcance" de mi caricia; quizá solicité reciprocidad en el amor, logré que mi pareja se abriera hacia mí, quizás hice a mi pareja dependiente de mi respuesta a su respuesta a mi caricia. En este caso, mi responsabilidad aumenta, en vez de disminuir en el curso de ejercerla: las exigencias morales crecien cuando se obedecen, al igual que el apetito aumenta al comer. El rastro de la historia amorosa se engruesa y amplía con el tiempo, y resulta cada vez más difícil de borrar. Mis deberes morales con mi pareja enamorada se multiplican y agrandan como consecuencia de mi amor. Yo soy responsable de los efectos de mi amor, aun cuando no tome en cuenta, como ocurre con una pareja en una "relación pura", mi responsabilidad por los "efectos colaterales" derivados de mi amor (por ejemplo, hijos, los más obviamente afectados por el vaivén del "amor confluyente" de sus padres). Mi amor es consecuencial, y lo acepto junto con las nuevas y cada vez mayores responsabilidades derivadas de él. No obstante, la forma posmoderna de intimidad es posible tan solo si se niega la condición de esta consecuencialidado su importancia conativa, o bien se rechaza su autoridad.

Las relaciones puras —porque son puras en el sentido antes mencionado— y el amor confluyente —por ser confluyente— se "viven" como episódicos, al margen de su duración. El que se vivan como "episódicos" significa, desde luego, que no se da por hecho que ddurarán "hasta que la muerte los separe" y se manejan en congruencia: que se piensan con un inminente, si bien por el momento indefinido, punto final; y que existen en todo momento de su duración, "en tanto no suceda lo contrario". Pero tener un carácter episódico sginifica también algo más: a saber, que lo que suceda hoy no compromete el futuro, que nada sólido está sedimentado, que la cercanía de la pareja no se "acumula" con el tiempo, sino que más bien se extingue con la intimidad de momentos sucesivos. En otras palabras, significa que no tiene consecuencas— por lo menos, no consecuencias duraderas—; esto es, una consecuencia que dure más que "obtener satisfacción".

La ambivalencia de la fijación, como ya vimos, consiste en mostrar simultáneamente las perspectivas de seguridad y dependencia servil. La ambivalencia de la flotación, por el contrario, consiste en combinar la promesa de libertad con el espectro de la inseguridad. Con demasiada frecuencia, el que una de las partes recupere su libertad desmorona las oportunidades de la otra. El amor flotado deja una gruesa estela de dolor.

Mas la ventaja de la flotación reside no sólo en la posibilidad de escapar de manera unilateral de un involucramiento amoroso demasiado atormentado; si esto fuera lo único que lograra la flotación, el escape no habría sido una propuesta atrayente ni un genuino escape, ya que el precio, en términos de responsabilidad moral herida —quizás enmudecida por las convenciones del amor confluyente pero en realidad nunca extinguida— resultaría demasiado alto para las ganancias que se consideraron dignas de hacer la prueba. La ventaja de la flotación es real únicamente si el derecho de la renuncia unilateral se extiende sobre la naturaleza moral de la relación; en otras palabras, si cada una de las partes no sólo termina la relacio´n amorosa sino anuncia la insignificancia moral del acto, así como la insignificancia moral del ahora lejano Otro.

Al final del amor confluyente, esta condición de irrelevancia moral únicamente puede darse con un acto que es en sí inmoral. Como insistió Lévinas en tantas ocasiones, la justificación del dolor del Otro es el inicio y la médula de toda inmoralidad, y las convenciones de relación pura están construidas de tal manera que convierten el derecho a la libertad de escapar en la justificación del dolor de la persona de la que se ha escapado. Por otra parte, o más allá de los límites del amor confluyente, se extiende un mundo en el que las reglas de etiqueta y normas de procedimiento sustituyen a los impulsos morales, y en el que la mayoría de los actos cotidianos no están sujetos a censura moral. Para los amantes, empero, el único comino que conduce hacia ese mundo está pavimentado con la crueldad de un acto inmoral.

Cabe observar que, aun cuando el dolor impuesto al Otro, y sólo el dolor, se considera "el costo" de terminar con una relación —justificado, por otra parte, como una emancipación del yo— el yo no necesariamnte resurge de la relación en calidad de ganador. Si bien para entrar en una relación amorosa confluyente se necesitan dos —y es el volumen y la calidad de los recursos disponibles de cada uno lo que determina las posibilidades de éxito— la salida de este tipo de relación es unilateral. La negación de la consecuencialidad —la pretensión de que una relación amorosa confluyente no compromete seriamente el futuro— es un engaño de doble filo: una consolación engañosa para la parte abandonada, y un autoengaño de la que abandona. La no consecuencialidad es creíble cuando va aunada a la idea de que el fondo de "amores confluyentes" no disminuye con el tiempo (error que puede resultar muy costoso). La "relación pura", libre de "ataduras", sin obligaciones mutuas ni garantía de duración, parecería ser una oferta tentadora siempre y cuando el fondo de opciones parezca inextinguible. La riqueza de dicho fondo, empero, es tan sólo el reflejo de la amplitud de los recursos propios; cuando éstos se reducen —como inevitablemente sucede con la edad— lo mismo acontece con el fondo. Mas este descubrimiento llega, como el Mesías de Kafka, un día después de su llegada.

Consideramos que ambas estrategias para escapar a la aporía del amor son deficientes. Su propia ambivalencia —medida por la ambivalencia de sus efectos, anticipados o mprevistos— no es menos intensa e inquietante que la que intentaron resolver, o al menos mitigar. Aún más, cada medicina comprobó su eficacia en el tratamiento de un padecimiento particular, pero demostró ser letal para la integridad del amor. La fijación amplía la vida del amor, mas sólo como una aparición que ronda sobre la tumba; la flotación, en cambio, cancela el irritante vínculo entre la estabilidad y la falta de libertad, pero sólo a expensas de impedirle al amor adentrarse en profundidades en las que, de otra manera, se sumergiría gozoso a pesar de los peligros. Todo parece indicar que el amor no puede sobrevivir a los intentos por curar su aporía; puede durar, como amor, sólo junto con su ambivalenia. Tanto en el caso del amor, como en el de la vida misma, la historia se repite incesantemente: sólo la muerte no es ambigua, y escapar de la ambivalencia es la tentación de Tánatos.

(Zygmunt Bauman, Ética posmoderna, cap. 4)

confluent

Meat Loaf lo decía de otra manera más concisa y menos elaborada, pero igualmente expresiva:

Waiting for the end of time
—there's nothing I can do—
Waiting for the end of time
So I can end my time with you.



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jueves, 9 de marzo de 2017

Retropost #1497 (9 de marzo de 2007): Simulacros y aterrizajes en la dura


sorayama


Se ha muerto Baudrillard, a quien yo leía en un librito titulado Simulations, palabra en inglés, no en francés, pues el librito me lo encontré por el suelo en América—ese y otro titulado América, que también explicaba algunas características de mi experiencia americana.   Me intrigaba si a Baudrillard le escandalizaba la sociedad del espectáculo televisado, o si la disfrutaba como un enano; posiblemente las dos cosas, como a todo el mundo, pero en grado sumo, y eso le hacía más consciente de algunos aspectos y extremos de lo que teníamos ya entonces delante—y más que tenemos ahora que nos mudamos al ciberespacio. "La ilusión ya no es posible porque lo real ya no es posible"—bueno, ya será menos, aunque es cierto que la proliferación de imágenes da sustancia a lo que no la tiene, y nos hace dudar de la sustancia de lo que la tiene, nos perdemos entre nuestras fotografías; y perdemos el sentido, "la simulación sugiere", nos dice B., "que la ley y el orden podrían no ser sino un simulacro". Zapatero ha hecho mucho por potenciar esa impresión. Aunque nadie está inmune; he ido a estar de cuerpo presente (ITF) en una de las concentraciones contra su política antiterrorista, y están más penetradas por la mediatización de los medios (mucho más) de lo que lo estaba su supuesto original, el "espíritu de Ermua"; supongo que en realidad Zapatero capta mejor el espíritu de los tiempos, donde la imagen es todo y la sustancia quedó traspapelada. Ahora bien, toda imagen tiene su sustrato real, y a veces aterrizamos en la realidad de bruces, como cuando leemos la imagen de Baudrillard según la cual las Torres Gemelas son el emblema de "la duplicación del signo, que es la que destruye su sentido".... "Las dos torres del World Trade Center son el signo visible de la clausura del sistema en un vértigo de duplicación"... Hasta el fin de la historia tiene su fin, y su historia, según parece, y las torres eran algo más que un signo. Además de, digo. "La definición misma de lo real pasa a ser aquello de lo que es posible dar una reproducción equivalente", o sea, "lo que está siempre ya reproducido. Lo hiperreal"—frase que también sugiere (como su reflejo o torre gemela) la contraria: lo real será lo que escape a esta lógica de la hiperrealización, lo que produzca la impresión de lo único y contingente e irreducible. Recuerda Baudrillard que los "pilotos del Tupolev que se estrelló en Le Bourget pudieron verse morir en directo en sus propios televisores", una escena postmoderna de lo más, emblema de la satelización de lo real, y otras experiencias portentosas que nos reserva la postmodernidad multimediatizada. Cierto, y sin embargo, ya lo decía Ralegh, sobre la propia hiperrealidad de aquella su época, we die in earnest, that's no jest. No sólo de simulacros vive, y muere, el hombre...  En compensación, a kiss is still a kiss, sometimes.



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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Retropost #1252 (7 de diciembre de 2006): Efecto simulacro en París



En Notre-Dame vemos una proyección translúcida de la imagen de Notre-Dame, un simulacro que casi coincidía con el original, hasta en tamaño. Eso es postmoderno, dejaba al original un tanto irreal, supongo que cada modelito que venden en las tiendas y cada fotografía que le hacen por una parte potencia el original (lo difunde etc.) y por otra parte le va minando parte de su realidad. Está lista Notre-Dame para que le hagan una copia a escala 100/100 y la coloquen en el centro del Arco de la Défense, como sugiere nuestra guía de Paris. De Quasimodo, ni rastro; allí sigue siendo non sancto, aunque peor sería claro que hubiesen contratado a alguien para que se columpiase por las campanas.

París como nos comentaban los últimos visitantes: tan el de siempre en casas y calles y rincones, y tan sorprendentemente multirracial y cambiado (como para una crisis de identidad). Pero entre todas las etnias e idiomas, nos llama la atención la abundancia de una en concreto: los españoles que van de puente de la Inmaculada Constitución.

Y ahora venimos de una excursión literaria a la casa de Victor Hugo en la Place des Vosgues. Observo que los objetos reales expuestos también producen un notable efecto simulacro. Debe de ser el ojo que los mira. 


 
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lunes, 4 de julio de 2016

Retropost #1033 (4 de julio de 2006): Ian McEwan, Saturday


Algunas horas antes del amanecer Henry Perowne, un neurocirujano, se despierta para encontrarse ya en movimiento, sentado, apartando el edredón, y poniéndose ya de pie. Así empieza Saturday, que como Ulises es una de esas novelas que narran en detalle las peripecias de un solo día. En sentido amplio, pues termina la madrugada del domingo, con Perowne meditando sobre lo que ha sido su sábado. Una atalaya desde la cual contemplar un espacio más amplio (ver post anterior), el espacio-tiempo de toda una vida; un modelo reducido de la vida humana, cuando ya ha tomado forma y vemos la forma de la trayectoria que describe ésta.

this is still his Saturday, dropping far below him, deep as a lifetime. and from here, from the top of his day, he can see far ahead, before the descent begins. (273) 

Siempre, aún, in mezzo del camin di nostra vita. 

El narrador, tomando como excusa las percepciones y asociaciones de ideas de Perowne, nos lleva desde este día, especial y ordinario, a sus años más mozos, sobre todo a lo que ha sido su vida familiar. Desde que conoció a su mujer Rosalind, paciente de su hospital entonces, hoy dormida aún bajo la colcha. Nos lleva a sus relaciones no fáciles con su suegro Grammaticus (que hoy viene de visita), célebre poeta y alcohólico; con sus hijos, a quienes el abuelo ha encaminado en sus vocaciones: Daisy (poetisa aspirante) y Theo (músico de blues). A su trabajo, sus pacientes y colegas, su squash (pronto lo deja ya), su confianza en la ciencia, su escepticismo ante los pacifistas que se manifiestan contra Bush&Blair y contra la guerra de Irak. Es una manifestación multitudinaria, la de hoy, que indirectamente causa cortes de tráfico y un pequeño accidente al chocar el Mercedes de Perowne con un BMW conducido por un matón llamado Baxter.

Perowne cree que este matón le va a romper la cara, pero logra desconcertar a Baxter al hablarle de la enfermedad degenerativa que éste padece. Y se va sin más; Baxter queda humillado ante sus secuaces, y volverá with a vengeance en plena reunión familiar por la tarde, para crear una situación llena de tensión, donde hay que tomar decisiones arriesgadas, y pelear, cosa que Perowne no sabe hacer, para proteger a su familia.

Pero las neuronas de Baxter tienen cortocircuitos; una vez más se le desconcierta, y esta vez los hombres de la casa lo desnucan por la escalera. Acaba el matón en el hospital de Perowne, siendo operado por él mismo esa misma noche (mucha descripción de operaciones y anatomía cerebral hay en la novela). Este es el lado más fantástico de la novela, la operación al agresor, digo, aunque cosas más raras han pasado y tipos aún más fríos que Perowne ha habido. Perowne es sordo a la poesía, Baxter no, y eso tiene a Perowne impresionado: una dimensión de la existencia que se le escapa. Ni siquiera quiere denunciar al matón, sí encerrarlo en un psiquiátrico, donde él controlará mientras Baxter la degenerativa de Baxter seguirá degenerando...

Termina el libro a la manera de Ulises, pero en positivo. Yes, yes, Perowne quiere a su señora, y se duerme en la madrugada del domingo abrazado a ella, como la única certidumbre que queda al final en la vida:

And then: there's only this. And at last, faintly, falling: this day's over. (279)

La pequeña muerte, y el día, modelo a escala de la vida. También tiene su cíclope, esta odisea; Circé no, pues Perowne es fiel; alguna Nausícaa sí que hay... Tiene una versión reducida de los Juegos de la Ilíada o la Eneida (el squash que pierde Perowne), tiene Telémaco, tiene hasta sus meditaciones sobre Hamlet. Y su nave hueca, un poco abollada. Podríamos trazar un mapa de Dublín, Londres y el Mediterráneo quizá, sobre la novela. Floating Rocks.

También, por rizar el rizo, el palimpsesto nos lleva a otro poema cuya estructura sigue: "Dover Beach", de Matthew Arnold. Es el poema con el que Daisy la poetisa desarma al cíclope, recitándolo desnuda por órdenes de la autoridad. Este poema cierra también el libro, tras la meditación ensoñada de Perowne, y antes de los Acknowledgements (la trastienda donde la novela se ha cocinado: van los agradecimientos a Neil Kitchen, neurocirujano, entre otros. Ah, y a Annalena - casi capicúa - McAfee, esposa que como Rosalind proporciona "loving encouragement". Hay, claro, mucho del autor en su personaje, que se nos presenta si no como un Everyman sí como un homme moyen occidental y un espejo para el lector implícito).

Dover Beach. Inglaterra frente a Francia, de donde viene Grammaticus, el suegro poeta (y ególatra). "The cliffs of England stand", fair isle, quizá bastión de Occidente, con Bush y Blair. Aunque tras el accidentado sábado Perowne no cree tanto en la política belicista que defendía poco antes frente a su pacifista hija Daisy.

"Come to the window, sweet is the night-air!". Perowne mira su plaza de Londres desde la ventana, la clocharda, los paseantes, la gente que va a la manifestación "pro-Saddam". Alegoría del 9/11, o del 7/7 (y portada del libro): ve un avión con pilotos musulmanes, incendiado, ¿quizá pilotos suicidas? pasar sobre Londres. Algunos llamarán al libro profético, mientras que es sólo realista. La noche está llena de ejércitos ignorantes mientras Perowne medita desnudo ante su ventana.

Listen! you hear the grating roar
Of pebbles which the waves draw back, and fling,
At their return, up the high strand,
Begin, and cease, and then again begin,
With tremulous cadence slow, and bring
The eternal note of sadness in.

Shakespeare hace tiempo también oyo esta triste música. Para mí, en el soneto "Like as the waves make toward the pebbled shore", como en el poema de Arnold, el movimiento del verso imita el de las olas, y las letras (scripta manent) son como las piedrecillas milenarias y pulidas, tiempo petrificado. Así nos lleva el poema a la noche de los tiempos, a una historia que desborda our little life, rounded with a sleep. Un tiempo geológico que Arnold (no thanks, Lyell) sentía como un atentado directo contra sus certidumbres.

The Sea of Faith
Was once, too, at the full, and round Earth's shore
Lay like the folds of a bright girdle furled.
But at my back I only hear
Time's melancholy, long withdrawing roar . . .

Como en el poema de Marvell, no hay aquí vida futura, sólo carpe diem. La ciencia, sí, la ciencia con conciencia resolverá el problema de la conciencia, confía Perowne. Pero eso no le da la solución a su dilema. ¿Atacar a Saddam, o no atacarlo? Por la mañana, Perowne ataca; por la noche, más viejo, no se pronuncia; escéptico, se abraza a su esposa y se duerme.

Ah, love, let us be true
To one another! For the world, which seems
To lie before us like a land of dreams,
So various, so beautiful, so new,
Hath really neither joy, nor love, nor light,
Nor certitude, nor peace, nor help for pain;
And we are here as on a darkling plain
Swept with confused alarms of struggle and fight,
Where ignorant armies clash by night.
Matthew Arnold (1867)

Había un continente, una tierra prometida en occidente, que se hundió bajo las aguas, y hacia allí siguen corriendo nuestros impulsos, como lemmings, a ahogarse en el mar de la incredulidad. El shock existencial quizá le viene a Perowne tarde, tras la pelea, tras la cena familiar postpuesta, tras la operación.

Daisy no ha sido violada... pero vaya, ¡estaba embarazada de un italiano! Fools rush in. A su suegro le han partido las narices. Ha, not so bad. Theo y él han peleado contra el bárbaro, y han vencido, por azar quizá. La guerra no resolverá las cosas, cree el autor - aunque hace luchar a su personaje, en defensa propia.

Aunque todo va bien en el frente occidental, llegará el atentado islamista que teme Perowne (y llegó, 7/7, y qué), y se hará viejo, como su madre, de Alzheimer la pobre, cuya casa clausuraron, muerta en vida. Antigua nadadora, admirada por su huérfano. Desde este sábado se ve lo que fue y lo que será, es todo, es mucho, pero ya vemos lo que hay. Cualquiera cambia el curso de la Historia.  Intervenimos, un poquito, en nuestra historia. Infinitesimalmente en la Historia.

Concéntrate en tu historia, la otra se ocupará de que la tengas en cuenta. El domingo pasará antes de que te enteres, tras este sábado prolongado.

Algunos episodios.

Su madre aún no ha muerto, piensa Perowne, mientras recoge las pertenencias de ella al cerrar la casa, ahora míseras y patéticas cuando se aíslan de su personalidad que ya se disuelve. Trangalladas, cacharros inútiles y repugnantes.

She's not dead, Henry kept telling himself. But her life, all lives, seemed tenuous when he saw how quickly, with what ease, all the trappings, all the fine details of a lifetime could be packed and scattered, or junked. Objects became junk as soon as they were separated from their owner and their pasts (274).

En esto, como en todo, our ends are none our own. Ni los de nuestras acciones ni los de nuestras palabras (la venganza de Baxter que Perowne desencadena sin saberlo). Es la lección del día, la lección del Player King de Hamlet. Escepticismo, y planes los justos. No podemos confiar ni en nosotros mismos, sólo en nuestra voluntad de hacer la vida vivible, mientras podamos. Demasiado castigado veo a Perowne, quizá con shock. Irreal su intervención operando el cráneo de Baxter tras el asalto que sufre su familia; todavía más discutible e irreal veo su decisión de no presentar denuncia contra él. La realidad de Perowne se ha vuelto demasiado insustancial para mi gusto allí. Y el individualismo desconcertado que propone la novela como visión política no puede ser muy ilusionante, desde luego. Aquí el autor quizá expone con sinceridad (candidly) su desorientación, renunciando a la omnisciencia, a las soluciones y a las ilusiones. Se refugia en lo tangible, en la vida cotidiana, en el cultivez votre jardin. ¿Le gusta este jardín? ¿Que es suyo? Cultívelo. (En vez de cultivar ilusiones, planes utópicos, o nostalgias). Todo es, claro, western individualism de manual. Es donde estamos, aquí y ahora, no use fooling ourselves.

Todo es tan irreal y evanescente, en la vida moderna. ¿Qué es lo que nos hace sentir y actuar como lo hacemos? Quizá miramos a la calle y vemos el efecto de alguna imagen antes televisada.

The plane emerges from the trees, crosses a gap and disappears behind the Post Office Tower. If Perowne were inclined to religious feeling, to supernatural explanations, he could play with the idea that he's been summoned; that having woken in an unusual state of mind, and gone to the window for no reason, he should acknowledge a hidden order, an external intelligence which wants to show or tell him something of significance. But a city of its nature cultivates insomniacs; it is itself a sleepless entity whose wires never stop singing; among so many millions there are bound to be people staring out of windows when normally they should be asleep. And not the same people every night. That it should be him and not someone else is an arbitrary matter. A simple anthropic principle is involved. The primitive thinking of the supernaturally inclined amounts to what his psychiatric colleagues call a problem, or an idea, of reference. An excess of the subjective, the ordering of the world in line with your needs, an inability to contemplate your own unimportance. In Henry's view such reasoning belongs on a spectrum at whose far end, rearing like an abandoned temple, lies psychosis. (17)

Es irónico, por supuesto, que Henry vive en un universo antrópico, la novela de McEwan. Parece claro, sin embargo, que McEwan no vive en ningún universo antrópico. Aunque también queda clara la tentación de la antropía, rechazada por la mente narratológica y científica, la mente metaficcionalizante. La paradoja de la narración metaficcional, negando la falacia narrativa, señalando sus propias costuras donde se juntan la distorsión retrospectiva, la apofenia, la psicosis y el afán de protagonismo, de ser el héroe de nuestra propia historia. La narración es una forma de pensamiento mítico: aquí señala a sus propios límites, desconstruyéndose a sí misma. Si religión queda para Perowne, tendrá que ser la religión desconstruida, la religión metaficcional y emergente, la religión que exhibe a Dios en su ataúd junto con Cristo crucificado, y en cuyos rituales se analiza críticamente el impulso religioso. Más montañas mueve la fe del Islam, eso seguro.

Perowne regards this as a matter for wonder, a human complication beyond the reach of morals. From it there spring, alongside the unreason and slaughter, decent people and good deeds, beautiful cathedrals, mosques, cantatas, poetry. Even the denial of God, he was once amazed and indignant to hear a priest argue, is a spiritual exercise, a form of prayer: it's not easy to escape from the clutches of the believers. The best hope for the plane is that it's suffered simple, secular mechanical failure. (18)

Perowne, y McEwan, y yo, abominamos de los curas con turbante, más cuanto más cabreados están. En realidad abominamos de todos los que tienen un plan perfecto al cual nos piensan someter, convirtiéndonos en Bush o en Chamberlain.

Beware the utopianists, zealous men certain of the path to the ideal social order. Here they are again, totalitarians in different form, still scattered and weak, but growing, and angry, and thirsty for another mass killing. (276-77)

Las bombas en el turbante, y poco más debajo, o encima, de él. Por no creer, no cree Perowne ni en el gato de Schrödinger, y le alabo el gusto.

He's heard that even the physicists are abandoning it. To Henry it seems beyond the requirements of proof: a result, a consequence, exists separately in the world, independent of himself, known to others, awaiting his discovery. What then collapses will be his own ignorance. Whatever the score, it is already chalked up. (19)

La anticipación de la retrospección no es una falacia. De ella está hecha el tiempo humano, y con ella tenemos que vivir. Otras partículas quizá vivan en otro tipo de tiempo; nosotros no. Lo cual no quiere decir que no se puedan tejer falacias con esta temporalidad narrativa que habitamos - de eso ya he hablado, ¿no? En fin, que la existencia, la conciencia, el conocimiento, la fuente de nuestras decisiones, la realidad y su perspectivismo... Todas estas cuestiones loom large en la mente de Henry Perowne, y en este Sábado.


Realismo, sanity, ciencia. Evolución (Lee Perowne a Darwin: "there is grandeur in this view of life"). Seguramente también a Gould. No es escándalo que seamos hijos del mono (Mac Affe. Embrace this truth). Claro que Henry es demasiado cientifista y literal a veces, demasiado pedestre, insensible a la poesía, casi casi a la música. En esto no reconoce a su propio padre - (where is thy father, He who gave thee birth?). McEwan también es hijo del Buen Pastor, y bromea con los límites de la visión antrópica de Perowne. Veámoslo criticando al realismo mágico y sus trucos poco científicos:


One visionary saw through a pub window his parents as they had been some weeks after his conception, discussing the possibility of aborting him. (67)

Esta escena que Perowne recuerda con hastío viene de otro de los hijos del rebaño de McEwan, The Child in Time.  roClaro que está la visión de la poetisa Daisy, incluso la del suegro Grammaticus, para contrarrestar la visión demasiado literalista y cuadriculada de Perowne; y todos son hijos delivered of their Father's brain. Bueno, exagero. Aunque Perowne sea insensible a la ficción y a la poesía, sí viaja al éxtasis, por fin, con el blues que ensaya su hijo Teo con su banda: "Or you can be happy if you dare. He knows what his mother meant. He can go for miles, he feels lifted up, right high across the counter. He doesn't want the song to end" (172).

Entre pena y blues, la alegría; runs a joy with silken twine. Y también trenzadas la ansiedad, el miedo, la incertidumbre. Una novela articulada en torno al asunto Oriente Medio, el 11-S, los atentados, las protestas contra la política americana. Marcada por la histeria occidental (¿es histeria?) a los atentados: we don't wanna die, pero lo vemos tanto en la tele. McEwan está atento a la cualidad especialmente mediática de la "Guerra Sobre el Terror", y la manera en que afecta a la fenomenología del hombre de la calle y a la psicopatología de la vida cotidiana, orientadas por las tecnologías de la comunicación. Las noticias han ido adquiriendo otra textura, nos imbrican más en el mundo globalizado. La narrativización del globo mediante el hilo conductor del terror.

he's feeling the pull, like gravity, of the approaching TV news. I'ts a condition of the times, this compulsion to hear how it goes with the world, and be joined to the generality, to a community of anxiety. The habit's grown stronger these past two years [la novela está ambientada en 2003]; a different scale of news value has been set by monstrous and spectacular scenes. The possibility of their recurrence is one thread that binds the days. The government's counsel - that an attack in an European or American city is an inevitability - isn't only a disclaimer of responsibility, it's a heady promise. Everyone fears it, but there's also a darker longing in the collective mind, a sickening for self-punishment and a blasphemous curiosity. Just as the hospitals have their crisis plans, so the television networks stand ready to deliver, and their audiences wait. Bigger, grosser next time. Please don't let it happen. But let me see it all the same, as it's happening and from every angle, and let me be among the first to know. (176)

Londres, imposible de defender, "waiting for his bomb, like a hundred other cities. Rush hour will be a convenient time. It might resemble the Paddington crash" (276) - o el 11-M. O el accidente de ayer en el metro de Valencia. Yo llamé a ver si mis padres y hermanos, en Valencia, estaban bien. Estaban.
His nerves, like tautened strings, vibrate obediently with each news 'release'. He's lost the habits of scepticism, he's becoming dim with contradictory opinion, he isn't thinking clearly, and just as bad, he senses he isn't thinking independently. (181)

Bueno, ¿no os decía yo que este Perowne es our own person?





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sábado, 5 de marzo de 2016

Retropost #700 (14 de enero de 2006): La macdonaldización de la sociedad



Me he leído este libro de George Rizter en su versión original inglesa (The Macdonaldization of Society, 1993) aunque existe traducción española (Ariel, 1996), y se lo recomiendo a todo el mundo que quiera entender mejor la globalización, el capitalismo, la precarización del empleo, o la irracionalidad de la racionalidad que invade al mundo desde que la Historia terminó con la caída del muro de Berlín. Es la aplicación a los servicios de lo que supusieron en la industria el Fordismo, la producción en cadena, o la Taylorización de los procesos de trabajo; y continúa la crítica de Max Weber a los sistemas burocráticos y deshumanizados. La macdonaldización es un paso más en la alienación y robotización del ser humano. El hombre macdonaldizado es desde luego el último hombre, sin atributos al margen de un big mac y una sonrisa reglamentaria. Ritzer reconoce las ventajas que aporta la macdonaldización, y sus tentaciones, pero predomina en el libro el tono satírico cuando no alarmado. Habla de McMédicos, McUniversidades, McAbogados, etc. ­ todo el fenómeno propio del capitalismo avanzado cuando se extiende la división del trabajo y la lógica de la calidad estandarizada (o sea, mínima) a los servicios, bajo la presión de la reducción de coste y la maximalización del beneficio. Termina proponiendo una serie de contramedidas, como evitar las cadenas controladas por multinacionales, poner palitos de humanidad en las ruedas a los sistemas "eficaces", o devolver a Correos el correo basura que nos llegue. Hay que evitar la rutina, hacer cada día cosas variadas y diferentes (¿debería dejar mi blog? - el ordenador tayloriza).
Vaya, hasta tiene un título en un capítulo, "The Future Is Now" que coincide con el mío de hoy, "Siempre es ya mañana". Dice Ritzer que la macdonaldización es el camino que nos lleva a las pesadillas de 1984, Brave New World y Fahrenheit 451:

Contrariamente a la propaganda de McDonald’s, y lo extendida que está la creencia en ella, los restaurantes de comida rápida y sus clones no son sistemas razonables, ni siquiera auténticamente racionales. Producen problemas en la salud de sus clientes y el bienestar del medio ambiente; son deshumanizadores, y por tanto contrarios a la razón; y con frecuencia llevan a lo contrario de lo que se supone que habían de crear, por ejemplo, conduciendo a la ineficacia más bien que a una mayor eficacia. (146, traduzco).
Un libro crucial, aunque algo anticuado ya, claro, hoy habría que añadirle en primera fila el impacto que ya han tenido los ordenadores a todos los niveles en la estandarización del trabajo, y lo que nos va a venir. Y los sistemas en red, claro, que llevan a más eficacia y más estandarización de los procesos. En cualquier caso, la lógica sigue siendo la misma, y este libro es de los que vale la pena leer para saber dónde estamos y a dónde vamos. Ritzer es pesimista: la macdonaldización del planeta es irreversible; pero nos pide que intentemos mitigar sus peores excesos, y resistir para retrasar el proceso:mcdonald

In other words, faced with Max Weber’s iron cage imagery of a future dominated by the polar night of icy darkness and hardness, the least the reader can do is to follow the words of the poet Dylan Thomas: "Do not go gentle into that good night..... Rage, rage against the dying of the light"
Aunque es una noche con brillantes luz de neón, y una sonrisa de reglamento pintada en la cara de Ronald McDonald.
(Comentario de Álvaro: "La sociedad está macdonaldizada. ¿Quién la desmacdonaldizará? El desmacdonaldizador que la desmacdonaldice buen desmacdonaldizador será").




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miércoles, 2 de marzo de 2016

Retropost #689 (7 de enero de 2006): La Terminal



Es la película de Steven Spielberg, Tom Hanks, Sacha Gervasi, Andrew Niccol et al. (Dreamworks, 2004). Podría también llamarse El Castillo, o Bartleby, o Esperando a Godot, porque algo tiene de todo ésto, más un ingrediente de comedia romántica (frustrada al final) y pequeñas historias de cada personaje sumadas a la central. Que es la historia de Viktor Navorksi (Tom Hanks), un turista que se encuentra atrapado administrativamente en la terminal de un aeropuerto neoyorkino sin poder volver a su país en guerra ni obtener un visado para entrar a los USA. 


Navorski se lo toma con paciencia, espera meses en la Tierra de Nadie, en el espacio que no es ningún sitio, haciendo amistades, encontrando maneras de sobrevivir sin recursos, y evitando caer en las trampas administrativas que le tiende el malvado jefe de seguridad del aeropuerto, que quiere pasárselo a la policía para quitárselo de encima. Ante todo, planta batalla a la "irracionalidad de la racionalidad", según frase de George Ritzer en La MacDonaldización de la sociedad, pues es ésa la ley que impera en el aeropuerto. Acaba Navorski querido por todos, y hasta liga con una bonita azafata (Catherine Zeta-Jones), pero ésta está que se cuela por la pata pabajo por un piloto que nunca abandonará a su esposa, así que vive también en la espera, en un eterno triángulo vicioso.


Navorski espera las llegadas de Z-Jones con tanta ilusión como el visado que al final lo mande a alguna parte; el aeropuerto se organiza cuando viene Z como una geografía erótica que le permita seducirla, y lo consigue... por un rato. Luego cada cual sigue su camino; termina la guerra y Navorski vuelve a su país tras una breve visita a Nueva York (su misión original era conseguir la última firma de uno de los grandes del jazz que le faltaba en la colección de su padre - motor vital gratuito donde los haya). Luego se va, o vuelve, no sabemos a qué, a Krakozhnia o al cielo, pero habiendo logrado si no el amor, sí la dignidad humana y el cariño de todos los que le rodean en su pequeño Gulag. Ella en cambio se queda de azafata en tierra; Zetajones está hasta los, hasta allí, de su piloto, pero elige seguir en su espera imposible y sin sentido... pero qué joder, the fucking sex was so great. La estructura de comedia romántica se utiliza hábilmente, para frustrarla y dar a la pelicula un toque escéptico y desengañado dentro de todo el optimismo sentimental a la Spielberg... porque, desde luego, en mi terminal nadie se interesa tanto por nadie como la gente lo hace aquí por Navorski, o él por los demás.

Es pues una película sobre la espera y la esperanza ("Life is waiting"), sobre el sentido de la vida, sobre el poder de la individualidad y las relaciones personales frente a la burocracia deshumanizada. La terminal es, claro, una terminal, con todo detalle, pero también es una alegoría de la vida como lugar de paso. Quizá de paso hacia ninguna parte (no existe "Krakozhnia"), pero un lugar en el que hay que habitar, improvisar o ir tirando con lo que hay, y humanizarlo, frente a todas las presiones para que seamos sólo números de serie que circulen rápidamente sin obstaculizar el sistema. Una terminal es así el lugar postmoderno por excelencia, el lugar donde el capitalismo ya ha logrado su máxima expansión, y donde tras la parafernalia de letreros, superficies reflectantes y franquicias, hay un estricto control de seguridad que no es amable con los casos individuales. En una escena crucial, el jefe de seguridad negaba el paso a un inmigrante con medicinas cruciales para tratar urgentemente a su padre; Navorksi salva la situación diciendo que había un error de traducción, y que la medicina era para una cabra (con lo cual ya no se le aplicaba la legislación obstructiva). Así se tuerce la ley para atender al caso individual, algo que el jefe de seguridad no está nunca dispuesto a hacer. Es un judío estilo Shylock, que se atiene a la letra de la ley, y a sus intereses, sin importarle el coste para los demás. Por suerte, sus empleados se van volviendo contra él, y al fin su jefe de policía, negro, se hace deliberadamente el ciego para ayudar a Navorski (los negros, los inmigrantes, y los que van haciendo un poco de slalom con el sistema son los buenos de la película).



Aéroports life 10

La terminal ofrece un modelo de sociedad macdonaldizada en fase terminal, nunca mejor dicho, pues su finalidad es procesar ("El Proceso") al personal rápidamente, que entren y salgan a la mayor velocidad posible, dando el menor número de problemas individuales, todos bien provistos de los impresos necesarios, y comprando lo más posible mientras pasan a toda velocidad y se pierden tras las puertas; sonrisa y patada en el culo. Como le dice el jefe de policía a Navorski al abandonarlo a su suerte en la tierra de nadie de la terminal, cuando éste le pregunta qué puede hacer, "sólo hay una cosa que pueda hacer aquí, señor Navorski: COMPRE." Frente a este consumismo frenético y alienante, Navorski luce recursos únicos, viejas tradiciones, habilidad manual, inventiva. Todo a la vez que parece un poco chiflado o subnormal por su manejo creativo del inglés, por ejemplo, hablando con Z-Jones, "he cheats", me engaña, se convierte para él en "eat shit". Todos sus recursos no le servirán, sin embargo, para conservar a Z. Aunque la consigue seducir, el interés erótico de ella por él es nulo. Navorksi le acaricia el alma, pero ella desea las caricias de otra persona, y un poco de castigo también. Así cada cual hace lo que le pide su cuerpo mientras dura la espera.

Hay otras frases memorables, y que traen ecos.... Z se queja a Navorksi, diciendo, contra toda evidencia aparente "I am 39!"... "Oh", dice Navorksi, (¡imposible!)- "I was 39 once"... Sólo le falta decir, "tranquila, ya se te pasará".... aunque la frase me recuerda también a aquella de Twelfth Night, "I was adored once"... Adorar no es suficiente, sin embargo, hace falta querer ser adorada. La película está cuidadísima, llena de detalles significativos o absurdos. Como la oficial de pasaportes puertorriqueña, trekkie ella, y simpática, pero inflexible con su matasellos: así es como funciona América. O, por otro lado, la historia Gupta, el viejo barrendero, inmigrante indio, que tras su aparición arisca acaba siendo encantador y saca también su corazoncito de oro.... Y se arriesga, pues tiene posibles problemas con la policía, y podría acabar en la cárcel por ayudar a Navorski. Gupta parece al principio un paranoico creyendo que Navorski es de la CIA y está espiándoles a él y a sus compañeros de póker... pero al final resulta que sus peores sospechas sobre la vigilancia están justificadas, aunque era el jefe de seguridad quien lo vigilaba y guardaba los trapos sucios de los empleados como un as en la manga, para utilizarlos en caso de que le fuera útil. Burócrata perfecto, el jefe de seguridad, está detrás de las cámaras de vigilancia omnipresentes, dirigiendo el aeropuerto al estilo de El Show de Truman, pero en la realidad nuestra, que es un show de Truman; son un toque metacinematográfico, esas pantallas dentro de pantallas, algo muy al gusto de Spielberg desde siempre, y aquí convertido en un arte metaficcional tan refinado que esconde el arte de la metaficción, si tal cosa es posible.


La realidad postmoderna de la terminal nos ofrece de hecho la vida como experiencia ya always already metaficcional: hay un desfase entre lo que el Sistema dice que somos, y lo que somos, vistos por otra cámara. La racionalidad terminal ya es aquí el trasfondo móvil, la materia bruta, la selva primitiva donde hay que inventar, cada día, en plan bricolaje —utilizando restos, rendijas, sobras, ratos perdidos— una segunda civilización, nuevas maneras de mantenerse, o hacerse, humano.  Y, como en la canción de Tim Rice, "any dream will do", una vez ha desaparecido nuestra Krakozhnia natal y nos encontramos perdidos en esta terminal.




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miércoles, 10 de febrero de 2016

Retropost #628 (27 de noviembre de 2005): William Gibson, Pattern Recognition



Publicada en 2003, Pattern Recognition es la última novela por ahora de William Gibson, el autor de Neuromante. Ya está escribiendo otra, según su blog -- que es el mejor sitio para meterse en discusiones sobre esta novela. Pero alguna impresión sí que voy a dejar. Va de una heroína, Cayce, alusiva al Case homónimo de Neuromante; aunque esta Cayce está en nuestro principio de siglo post-11-S. Es una detectora de modas emergentes y asesora para compañías de marketing. Es frágil a pesar de algunas durezas, está sin pareja, jetlagueada, descentrada, inquieta. En su tiempo libre, chatea por Internet con un tal Parkaboy y otros que no conoce sobre una misteriosa película que va apareciendo fragmentariamente en distintos puntos de la Red (una "narración distribuida" que diría Jill Walker). El argumento va de cómo "se vende" a un inquietante tiburoncillo del márketing, Bigend, que la contrata para convertir su hobby en un trabajo y localizarle a él a la persona que está haciendo esta misteriosa obra de arte. Así que Cayce va de Londres a Tokyo a Moscú desentrañando el misterio, y sorteando las intrigas de su rival, la trepa intrigante Dorotea, que quiere llegar antes que ella. Cayce no sólo consigue a la vez cubrir su objetivo, triunfar sobre Dorotea y hasta mantener una cierta honestidad personal entre tanto márketing, sino que además conoce a Parkaboy ITF, in the flesh, y la novela que comenzaba con la heroína alienada y con jet lag termina con ella plácidamente dormida compartiendo lecho con quien quería, y con su alma en su sitio (por ahora...).

Cayce tiene varios traumas que también cura durante sus aventuras: una alergia a las marcas promocionadas (y eso que es a lo que se dedica...). Reconciliación, pues, con el capitalismo logotípico, perspectivas de convivencia más armoniosa con el márketing. A través de la red, quizá. Otro trauma de Cayce es relativo a su padre, desaparecido en el 11-S. Casualmente, Cayce logra apaciguar su espectro, que hasta se le aparece en un momento difícil para infundirle fuerzas, y decirle adiós. Cayce es un poco la América post-11/S, o algunos aspectos de la misma; va repitiendo como un mantra una frase sobre un pato que se estrella en la cara de alguien, desplazamiento simbólico del ataque a las torres gemelas... pero la curación viene a través de la red. Paradójicamente, la curación del trauma está ligada a esta película que a su vez tiene un trauma inscrito - reproduce en su estructura la forma de un fragmento de metralla que la explosión de la bomba de un terrorista dejó alojada en el centro de la cabeza de la misteriosa directora de la película (305)... A su vez, esta directora es rusa, una inocente jovencita asociada por familia a oscuras mafias post-soviéticas; hay una especie de hermanamiento entre Rusia y América a través de la herida del terrorismo, y de la promesa del márketing internacional en red. Y a mí que no me produce tanta tranquilidad esta resolución... y hasta el happy end es deliberadamente artificial y buscado, casi con mala conciencia, América encontrándose a sí misma a través de la red, veo la idea, pero... hay bastante wishful thinking. Al final de la novela, Gibson/Parkaboy y su ánima Cayce se encuentran al fin juntos. Y hemos vivido una casi casi de James Bond, con Parkaboy localizando a Cayce en la estepa rusa desde un helicóptero, en la mejor tradición de la caballería al rescate. Es un sueño de unidad consigo mismo que sólo se da, claro, desplazándose uno a alteregos ficcionalizados.pattern recognition

La historia acecha por debajo de la frenética modernidad: barrios japoneses quemados, Stukas desenterrados del barro de la estepa rusa... Todos temas bien hilados en la odisea de Cayce siguiendo la pista del misterioso pattern inscrito en el código de la red. Algunos de ellos tienen interés cibernético para info-yonquis ("the highest level of play, for techno-obsessives, is always and purely about information itself" - 169). Así, otro de los sub-argumentos lleva a Cayce a la Segunda Guerra Mundial, a los campos de concentración donde se diseñaron algunas de las primeras calculadoras, otro a ligues fantásticos por chat con objetos eróticos que se materializan... como le sucede de hecho a Cayce también, menos espectacularmente, con su mawg (middle-aged white guy) Parkaboy. En este sentido, quizá podría criticarse que Internet aparece no tanto como un nuevo contenido o experiencia, sino como un medio difusor y que permite contactos inesperados. La obra de arte dispersa, por ejemplo, es cinematográfica, no es una obra propiamente ciber-Nética, aunque sea diseñada por ordenador y se distribuya por la red. En este sentido la novela hace "menos" con la red que Neuromante. Y, claro, es una novela, y no una obra en red. Aunque intenta, sin duda, a través del website de Gibson, volverse en un fenómeno de comportamiento de grupo, el culto de Gibson, "a group behavior pattern around a particular class of object" (86). 


- And then?
- I point a commodifier at it. (86).
Gibson también está "scouting cool for the commodifiers" (195), en cierto modo. "Any creation that attracts the attention of the world, on an ongoing basis, becomes valuable, if only in terms of potential" (307).

Un tema importante en la novela es la diferenciación entre reconocer una regularidad emergente (pattern recognition) e imaginarla (apophenia). Así, el argumento juega a despistarnos insinuando posibles estructuras, tentando al lector, siguiendo las sospechas de Cayce, a volverse paranoico y ver conspiraciones inexistentes (como la obsesiva imagen del cantante Billy Prion que sigue a Cayce por doquier). Así la novela se sitúa en la tradición de la ficción paranoica: "Paranoia, he said, was fundamentally egocentric, and every conspiracy theory served in some way to aggrandize the believer" (124). Siempre debe haber lugar para la coincidencia, para el azar, para regularidades gratuitas e insignificantes. "When there’s not, you’re probably well into apophenia, each thing then perceived as part of an overarching pattern of conspiracy" (294). Así pues, también intenta el argumento darnos una lección de humildad, no esperar demasiado de los argumentos y de la capacidad de la vida para darnos resoluciones limpias. A la vez nos da un argumento bastante completito, las dos cosas se pueden hacer a la vez.

El mayor logro de Gibson, más allá de lo cuestionable del argumento básico, está en el lenguaje, la construcción de la percepción de la protagonista mediante las imágenes recicladas de la experiencia postmoderna. Así, por ejemplo, Cayce ve en directo, desde la ventana de un rascacielos de Nueva York, el ataque a las torres gemelas, pero en realidad no mira a la ventana, mira a la televisión que en ese cuarto está emitiendo la misma imagen. "An experience outside of culture" (137), dice el narrador sobre sus sentimientos. El libro en cierto modo busca palabras para esta experiencia, y otros traumas de la experiencia postmoderna. Una experiencia de white noise, que decía DeLillo. Y comenta Gibson / Parkaboy: "As to how blankness can yield image, I do not pretend to know, though I suppose that is the question, ultimately, that underlies the entire history of art" (170).

El sentido principal que cree descubrir Cayce, y Gibson, organizándose a su alrededor, es "a new paradigm of history" (340), la globalización en red, dirigida y explotada por gente como Bigend y esos tiburones rusos; y que nos lleva al apocalipsis de la postmodernidad, aquí sólo entrevisto: 



"a world where there are no mirrors to find yourself on the other side of, all experience having been reduced, by the spectral hand of marketing, to price-point variations on the same thing. But as she’s thinking this, Marchwinska-Wyrwal taps his glass with the edge of a spoon" (341)
Me temo que volveremos a saber de esta asociación de ideas aquí interrumpida – lo sabremos ITF.




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