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martes, 25 de febrero de 2025

Prometheus

Comentario de la película de Ridley Scott Prometheus (2012) atendiendo a sus referencias arquetípicas y culturales, y en particular a su expresión de inquietudes religiosas sobre el origen y destino de la Humanidad. 

Texto completo:

Prometheus

https://ssrn.com/abstract=5152227

8 Pages Posted:

José Angel García Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: August 12, 2012

English abstract: A commentary of some archetypal and cultural references in Ridley Scott's film Prometheus (2012), especially with reference to religious anxieties about the origins and fate of mankind expressed therein.



Keywords: Film studies, Science fiction, Ridley Scott, Creationism, Human origins

Garcia Landa, Jose Angel, Prometheus (August 12, 2012). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=5152227

 

 

También aquí:

_____. "Prometheus." In García Landa, Vanity Fea 12 August 2012.* (Rev. of Ridley Scott's film).

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/08/prometheus.html

         2012

_____. "Prometheus." Net Sight de José Angel García Landa 29 Nov. 2022.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/Prometheus.html

         2022

_____. "Prometheus." In García Landa, Vanity Fea 25 Feb. 2025.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2025/02/prometheus.html

         2025

_____. "Prometheus." SSRN 24 April 2025.*

         https://ssrn.com/abstract=5152227

         2025

jueves, 10 de noviembre de 2016

Retropost #1220 (10 de noviembre de 2006) Un buen año


Un buen año

Publicado en Cine. com. José Ángel García Landa



(A Good Year). Joven ejecutivo agresivo del parquet bursátil de Londres hereda caserón francés de un tío, primero piensa venderlo, y luego decide quedarse para dedicarse a la vida rural y a una bonita francesa que va en el lote. De paso se vuelve generoso y comparte la herencia con su prima ilegítima recién descubierta.

Pasable la película de Ridley Scott—bueno, es de Ridley Scott, ¿no? Qué menos. Pero un tanto predictable de más, lo cual detrae. El casting y el acting: bueno, pues este señor Crowe tiene casi tantos tacos como yo, y le quitan diez por el morro, cosa que no acaba de colar. Para joven galán tiburoncillo pues no sé si está ya; su cosecha será buena pero es más gran reserva que vino joven. La francesa (Marion Cotillard) está deliciosa como debería estar, pero para ser mujer difícil y exigente se deja seducir echando virutas por el primer asshole simpático que pasa, comprometiéndose de por vida con él tras apenas cambiar diez frases y un polvo. El tema del romance está precipitadamente llevado; falla el ritmo lento que quiere transmitir la película al colisionar con el calendario acelerado que nos llega desde Londres, y el efecto es de eso, de efecto predeterminado. Defecto. Tampoco me acaba de llegar el encanto indiscutible para todos del Tío Henry...  aunque su moto era tan encantadora como la mía, y sin duda para su sobrino bien podía tener encanto el tío que iba encima. Los flashbacks poco aportan al argumento, sólo al ambiente campestre de niñez idílica; así que parecen bastante irrelevantes y gratuitos. Menos uno, cuando descubrimos que la francesita ya le había dado un beso al muchacho cuando eran niños y él veraneaba con su tío... abriendo así la posibilidad de que quizá sabía ella más de él que él de ella. Por ejemplo, sabía dónde estaba el grifo de la piscina. Lo increíble de este flashback es que se hubiese olvidado él de la niña, vamos hombre. Y es que tanto éste como los otros, aunque técnicamente bien ligados, quedan curiosamente inconexos con el personaje que se supone los experimenta; igual es por lo repelente de su caracterización, todo efecto de conciencia o memoria íntima sobre el personaje parece gratuito y ajeno a él.

Una película con mensaje tipo feelgood, beatus ille, etc., aunque a decir verdad la decisión de Crowe de irse por la apartada vía, back to basic kiss, no parece nada difícil, dada la comunidad utópica campestre que lo rodea al final. Más increíble es que un personaje del calibre que vemos al principio cambie jamás, y cuánto menos que coja una brocha o una escoba. Eso sí es ciencia ficción, y no lo que hacía antes Ridley Scott. Para comedia, aún le falta mano, a él o al guionista.

Lo que más me ha gustado.... Que yo también de niño veraneaba en Francia, en el caserón de la aldea de mis abuelos. Y que aquellos también fueron buenos años, buenos veranos...  de los que siempre te acompañan aunque te acabes dedicando al parquet bursátil. En realidad el lugar de los recuerdos sagrados está en el pasado, ahí están bien guardados si es que es un sitio donde algo se ubique; e inútil sería intentar viajar a ellos en el espacio-tiempo, ni a Francia. Están en otra dimensión. Vamos a dedicarle al buen año ese (y a aquella tarde soleada que nunca pasa) una jotica de Carmen París que lo resume:


Como si fuera un tesoro
Llevo en mi pecho guardados
La emoción de aquellas horas
Y el azul de aquel verano...


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lunes, 5 de octubre de 2015

Retropost #228 (8 de mayo de 2005): El Reino de los Cielos



Esta es la película de Ridley Scott filmada, entre otros sitios, en el castillo de Loarre. Allí es donde empieza la película, en un pueblo medieval al pie del castillo (trasplantado a Francia) antes de que el protagonista Baliant-Bloom descubra que además de un vulgar herrero es el hijo ilegítimo de un barón (Neeson) que se va a las cruzadas. Mata a un cura y lo acompaña. (En la peli suena casi igual de arbitrario). Tras unos combates donde se estrena y su padre es herido de muerte, llega a Jerusalén, reino de los cruzados bajo Balduino IV, un rey leproso que se oculta tras una máscara de hierro, con una hermosa hermana, Sibylla (Eva Green) casada con el malo de la peli, un cruzado belicoso, clasista y abusón. Baliant-Bloom no es clasista, mal haría, claro; más bien se dedica a mejorar las tierras de su padre con irrigación occidental, ayudando al pueblo, es una ONG medieval, es un yanqui en la corte del rey Balduino. En un momento dado, hasta arma caballero a todo quisque en la ciudad, esto es aristocracia democrática. Se nos presenta a Balduino como un idealista que quiere sólo mantener una precaria paz con los árabes, y convertir Jerusalén en un reino de justicia, "el reino de los cielos". El marido malo, heredero tras la muerte de este buen rey, logrará iniciar una guerra (que es lo que intentaba hacer continuamente, mientras su esposa, descuidada por él, se refocilaba con Bloom). Pintan bastos para Bloom y su amigo Irons, hombres éticos, como también lo es por otra parte el jefe de los ejércitos musulmanes, Saladino, y su segundo de a bordo, con quien había hecho amistad Bloom por error. Bloom elige no matar al malo aunque le prometían a su viuda, y la corona. Por no transigir con los medios y los fines. Pero eso lleva a la batalla final. Tras un asedio monumental, a la manera de El Señor de los Anillos, se rinde Jerusalén, al confiar Bloom (acertadamente) en la palabra de Saladino de respetarles. Termina la película otra vez en Loarre, donde se han refugiado Bloom y la viuda Sibylla, que ya no quiere ser reina. Rechaza Baliant-Bloom una invitación de Ricardo Corazón de León para unirse a otra cruzada, y se va cabalgando por los caminos con la liberada Sibylla... two drifters riding to the sunset.

En resumen: Gladiator más El Señor de los Anillos. Excelente música, buena fotografía y eficaz dirección, escenas vistosas, grandes batallas, mucha violencia. Ideas confusas, tanto en los cruzados como en el director. Anacronismos, a manta en las actitudes de los personajes (bueno, prefiero no entrar a investigar lo de la historia, que es aquí una simple excusa. Existió un rey Balduino IV enfermo que mantuvo el reino de Jerusalén, y su hermana Sibylla, pero a éste le siguió no Guy de Lusignan sino Balduino V, que era hijo de un matrimonio anterior de Sibylla, mientras que aquí a ésta la habían casado con Guy a los quince años, etc. etc.). La película anda pisando huevos, naturalmente, a la hora de no ser políticamente incorrecta: los árabes son escrupulosamente respetados, en la justicia de su causa y en la honradez y nobleza de sus líderes; ello no quita para que el protagonista sea un cruzado y no un árabe, claro. Los que no son respetados son los eclesiásticos: el obispo de Jerusalén es un cobarde interesado y falso; y también hay "halcones" amigos de la guerra entre los cruzados, como Guy y su colega el señor del Krak de los Caballeros. El ataque árabe sobre Jerusalén a nada se parece tanto como a la lluvia de misiles inteligentes sobre Bagdad. Y un fragmento destinado a conllevar el mensaje de la película nos subraya que Jerusalén es la ciudad de todos, y de nadie en exclusiva. Hasta ahí, la película es crítica con la política exclusivista que llevan sobre Jerusalén tanto el estado de Israel como su primo de Zumosol. Puntos más flojos: constantemente parece como si la película tuviese que pasar por fases necesarias de un modo mecánico. Hay muchos elementos que a pesar de todo el dinero invertido no están bien calculados para adquirir vida. Así, por ejemplo, el romance "porque sí" entre Bloom y Green. Las "lecciones morales" también están puestas con grapadora, y entorpecen la película. La idea básica de Jerusalén como utopía es endeble, una vez desacreditada la fe religiosa (¿qué pintan ahí si Dios no les habla?). Y los elementos románticos del joven plebeyo que resulta ser noble... bueno, para eso podían haber hecho una versión kitsch del Bâtard de Bouillon, o algo así. Vamos, demasiado dinero, demasiada insensatez en el telón histórico de fondo como para ser ejemplo de nada, y un guión poco competente a la hora de tender un puente quizá imposible de tender entre los ideales de entonces y los de ahora... Mejor que buscar un terreno común en la identificación con el héroe, propongo una película cutre-realista que muestre la estupidez, brutalidad e insensatez tanto de los cruzados como de sus enemigos. O por lo menos que, en lugar de volver a Loarre sin despeinarse, volviese Bloom de las cruzadas, depués de tanto espadazo, con media cara menos, viejo, cínico y embrutecido. Pero eso no vendería... hay que hacer la guerra para desengañarse de ella, nos dicen constantemente los cineastas, en la guerra se aprende ética. Pues no. Mejor quemamos etapas, y nos ahorramos esa lección.

(Kingdom of Heaven. Written by William Monahan. Cast: Orlando Bloom, Eva Green, Jeremy Irons, Liam Neeson, David Thewlis, Brendan Gleeson, Marton Csokas, Ghasan Massoud. Music by Harry Gregson-Williams. Costumes by Janty Yates. Ed. Dody Dorn. Prod. des. Arthur Max. Photog. John Mathieson. Exec. prod. Branko Lustig, Lisa Elizey, Terry Needham. Prod. Ridley Scott. USA: A Scott Free Production, Twentieth Century Fox, 2005. http://www.fox.es/elreinodeloscielos)



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domingo, 12 de agosto de 2012

Prometheus

No tenía intención de escribir sobre Prometheus  antes de verla, y menos después, lo aseguro. Una buena película a lo grande, superproducción para sesión de palomitas de fin de semana, y vale. Y es lo que es. Pero visto que hasta Roger Ebert dice que contiene mind-challenging ideas... me tomaré la molestia de comentar algunos de sus presupuestos discursivos. No le haré una crítica en tanto que espectáculo de efectos especiales, artefacto de control de la tensión y el suspense, fluidez a la hora de engarzar escenas, etc.—pues todo eso está muy conseguido, que hablamos de Hollywood y de Ridley Scott, para qué abundar más en lo obvio. Pero visto que la película toma un tema como el del origen de la humanidad y el diseño de vida inteligente, o diseño inteligente de vida, más vale poner cuatro puntos sobre cuatro íes, y hacerle una disección rápida al cráneo del titán éste. Breve, porque si nos metemos en harina la cosa explota, salpica y se queda uno hecho un asco.

 La película es por tanto entretenida, pero a base de la receta MacDonalds: ponerle a la vez mucha sal y mucha azúcar, y picante, y grasa y gluten. Concluía Oscar a la salida, y sólo tiene once años: "Esta película es como un caldo espeso demasiado nutritivo." Lamento decir que las mind-challenging ideas sin embargo no entran en la lista de ingredientes. Sí en cambio una colección intertextual de tópicos, fantasías y actitudes, ellos y sus contrarios, convenientemente centrifugados e histerizados al modo de producto postmoderno, para tocar teclas en todas las direcciones, y dar un poco de todo a todos: aventura, suspense, terror, ciencia-ficción, evolucionismo, anti-evolucionismo, diseño inteligente, ofensas a la inteligencia, mito, creacionismo, religión, escepticismo, y (lo más difícil) sorpresas y clichés a la vez. 

 




Ivo le veía los agujeros al guión: "Si los Ingenieros nos crearon por error, ¿cómo es que dejaron señales para localizarlos?" Robots in Masquerade opina que estaba hecha con bajo presupuesto (eso no lo sé) y apresuradamente (tampoco) y que el guión era malo y mal escrito. Sí, a veces con efectos increíblemente barateiros y de serie B dignos casi de Mortal Kombat—como el científico punky o el rugido de Alien al final como si fuese el león de la Metro. Parece como si no le hubiese impresionado bastante al guionista (el ente guionista, emplearé el singular) el final de Alien vs. Predator, con el nacimiento de Predalien de triste memoria. Hay cosas que no se deberían autorizar, digo en los estudios, ya que tienen a tanta gente a sueldo. O se le debería suponer al director un poco más de criterio para decir esto, no. De esas hay unas cuantas. 

Por desgracia no van sueltas sino que afectan a la sustancia del guión; una expedición científica de esgarramantas ignorantes, y sin plan como estos jamás se vio ni espero que se vea a finales de siglo.  Luego, el efectismo buscado como Plan Nº 1 también hace estragos con la implicación en lo que les pasa a los personajes. Un ejemplo y no más: cuando la protagonista descubre que está embarazada de un alien y se mete en la máquina quirúrgica para hacerse un autoaborto (—casi recordaba a la escena esa de José Mota de autocirugía barata, "hágase vd. una incisión y extraiga el órgano") bien, pues en realidad estaba bien llevado, y lo pedía en cierto modo la idea misma de Alien, literalizar el embarazo monstruoso, digamos, ya que no hay temor a caer en la redundancia. Pero es que va la cosa tan deprisa que la chica ni siquiera se molesta en comunicarle a nadie de la tripulación "oigan, que me acabo de hacer un autoaborto, que llevaba un alien en la tripa"...  No sé si parte de la película irá en este punto a defender Roe vs. Wade, ahora que Gallardón avisa de que va a prohibir los abortos eugenésicos. Pero en todo caso, por ajetreada que estuviera la vida, la cosa merecía una mención. También se pregunta uno si no se va a herniar la moza, con sus grapas en la tripa, y dando brincos por esos mundos de dios....

A lo que voy, como fantasía cultural, veo en Prometheus un síntoma, y prefiero tratarla como síntoma que no como interpretación inteligente de nada. Síntoma múltiple, de muchos síndromes que aquejan a película en sí y a la América que la produce y la hace (en los títulos de crédito sale media América que ha estado trabajando aquí). En América la mayor parte de la población es creacionista, cristiana, y creyente (en cuestiones de ciencia) en una cosa llamada el diseño inteligente. Son ideas que no merece la pena ponerse a refutar aquí; otros lo han hecho con más tiempo y dedicación. El caso es que son estas ideas (no las llamaría yo mind-challenging sino en un sentido muy especial) la sopa primigenia de donde sale la cultura popular americana, y donde flotan no sólo los indocumentados, sino también la gente documentadísima en su propia especialidad profesional, pero desnortada cuando se trata de orientarse en el cosmos. El mapa de la Biblia, en versión adaptada al gusto de cada cual, le sigue sirviendo a mucha gente. Entiéndase: hay vida después de la muerte (cuestión en la que la película no entra, para nada, quizá dándola por imposible ya) y la humanidad fue creada por un Dios benevolente a su imagen y semejanza. 

Bien, para mí Prometheus viene a significar la duda sembrada en la mentalidad americana, la posibilidad de que el universo no sea benevolente ni esté hecho a la medida del ser humano. Los Ingenieros que han creado a los humanos parecen haberlo hecho por error, o han cambiado de planes; en todo caso si bien ellos son técnicamente humanos (en cuanto a su ADN) iban a reemplazar la civilización humana por otra, quizá por esos aliens que cultivan, experimentando con la vida como quien no debe...  Son humanos los Ingenieros quizá en eso, en trastear con la vida y crear seres innombrables a partir de células madre quizá, mezclando las especies y alterando el orden del universo. Quizá sean titanes revueltos contra los dioses, y ocupando su lugar, o quizá sea tengamos aquí ciencia-ficción gnóstica. 

Se observará que el imaginario prometeico de la película Prometheus no es sólo la nave de los humanos, que va en busca de la chispa del fuego y de iluminación, para esclarecer el origen de la humanidad: prometeicos son también estos desagradables titanes atormentados que al parecer han creado a los humanos y no saben qué hacer con ellos. Se trasluce aquí una ansiedad menos creacionista—la consciencia actual de Occidente de que quizá el hombre es un accidente, un ser sin ubicación en un orden natural estable. O quizá es el guionista el que no sabe qué hacer con estos humanos. Recuerdan un poco a los gigantes deshumanizados y sin empatía a escala humana de El Mundo Subterráneo de S. Fowler Wright. 

Los titanes Ingenieros son blancos, muy blancos, hiperblancos, en ese sentido los podemos asimilar a Moby Dick, mostruo inhumano, y a otros excesos de whiteness analizados por Richard Dyer en White. Uno de los ejemplos que analizaba Dyer era la decapitación del androide Bishop—o no era Bishop, era su predecesor en Alien— con lluvia de semen blanco. La sobreabundancia de creación, o derrame irresponsable de criaturas, parece estar detrás de estas fantasías. La cabeza cortada parlante del androide ya parece ser una fixture de la serie: aquí el androide imita a Lawrence de Arabia, pero en realidad es un cruce entre Bishop y Hal 9000, en plena tradición de sus antecesores, claro. La prepotencia de los creadores ante su creación, el síndrome de Frankenstein, se repite en dos planos, de los ingenieros a los humanos que han creado a este androide. Que, como todo esclavo hegeliano, aspira a la humanidad, y por eso va al final a las estrellas junto con la Ripley II superviviente, en busca de más luz, que diría Goethe.

Seguimos buscando. La Ripley II (Noomi Rapace aquí) es científica pero creyente, pésima combinación. Nadie parece haberles hecho a estos científicos la observación de que si el genoma de los ingenieros es humano, los guionistas están cayendo en el error o prejuicio recurrente no ya del creacionismo, sino del antropocentrismo absoluto—pues todos los seres de la Tierra deberían ser una pista falsa, desde los chimpancés con su genoma 99% como el nuestro, a las moscas de la fruta con quienes tantos genes compartimos.... todo un vasto disimulo para hacernos creer que el ser humano no es parte de la evolución de la vida en la tierra, sino una excepción. Es desde luego lo que la película presupone en las esperanzas de sus visionadores. Eso, y un cortocircuito mental que lleve desde el creacionismo a la Cruz y a todo su paquete a cuestas. Claro que también admite la científica que cree porque le da la gana, credo quia impossibile, no es una actitud racional, aunque le lleve a buscar explicaciones por medio universo.

Alquien les debería decir a los guionistas, o a los científicos posthumanistas, que ni el sentido de la vida humana ni el origen del ser humano se busca por ahí...  Pero América prefiere tirar cientos de años de darwinismo por la borda,y buscar el origen y naturaleza del hombre por todas partes, menos donde podría encontrarlo. Porque eso sí que podría ser encontrar una verdad desagradable. 

En parte también aparece esa intuición desagradable, muy remotamente, en la forma del titán blanco, que es dios y diablo, el hombre del pasado remoto, y el hombre del futuro. Es el universo indiferente a nosotros, la apatía de las estrellas, o los dioses para los cuales somos moscas. El tiránico faraón también aparece en su composición imaginaria, o bien Ozymandias. Y es que es otro género que a primera vista pasa desapercibido, en el caldo espeso de esta película: las películas de momias y pirámides oscuras, y viejas maldiciones por adentrarse en lo arcano y prohibido. Qué tenga esto que ver con el origen de la humanidad, hay que buscarlo sólo leyendo la película como síntoma de arquetipos y fobias culturales, y de referencias insistentes al cine previo—tanto al género en el que se ubica, como a Alien en concreto, la película-secuela-de-la-precuela cuyo éxito querría corregir y aumentar esta especie de remake.

Pero me quedo con el lema o tagline de la película como animación o unificación del conjunto, en la medida en que lo hay: "The search for our beginning could lead to our end." La humanidad no halla un sentido reconfortante en la búsqueda del origen, que una vez hallado es inesperado y desagradable; tampoco hay un plan en el que seamos relevantes para el universo—y sin embargo hay que buscar. El sentido no hay que buscarlo como algo predeterminado, sino hacerlo como un proyecto de vida, seguir buscando, como el Ulises de Tennyson. Que esa vida dedicada a la construcción de su propio sentido, y ese proyecto de autorrealización, elijan hacerse a través de la búsqueda de un origen perdido que nada reconfortante tiene que aportarnos... allí hay una paradoja, y hasta un elemento de verdad.


Prometheus. Dir. Ridley Scott. Written by Jon Spaihts and Damon Lindelof. Cast: Noomi Rapace, Logan Marshall-Green, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Guy Pearce, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Edmun Elliott. Music by Marc Streitenfeld. Cinemat. Dariusz Wolsky. Ed. Pietro Scalia. Prod. Des. Arthur Max. Sets by Sonja Klaus. Prod. David Giler, Walter Hill, Ridley Scott, Tony Scott. Exec. Prod. Michael Costigan, Michael Ellenberg, Mark Huffam, Damon Lindelof. Asoc. Prod. Teresa Kelly. Brandywine Productions / Dune / Scott Free, dist. 20th Century Fox, 2012.



 
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