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lunes, 7 de enero de 2019

Retropost (7 de enero de 2009): Scribd / iPaper



Scribd es otra modalidad de publicación en la red, aparte de páginas web, blogs, wikis, y libros cargados en el Google Reader. Scribd te convierte el archivo que le subas en un iPaper, una especie de PDF pero mejor, porque se ve insertado en la propia ventana del navegador: hecho en flash, con su propia ventanita, contenido buscable en red, etc.

“It has been said that writing comes more easily if you have something to say” (Sholem Asch)... Hoy le llevaba yo la contraria a esto en un blog: porque aunque en parte es cierto, también es cierto lo contrario: que "having something to say comes easier if you have something to write with"—y la publicación en red fomenta la escritura. Hoy, teniendo un ordenador, quien no se inspira para escribir es porque no quiere—porque parece medios no le faltan. Y todo gratis: a quien se le contase, cuando empecé yo a intentar publicar mis excritos...

Por supuesto, el primer sitio para publicar en red son las páginas web, y sobre todo su avatar mejorado, los blogs. Ah, y no nos olvidemos del Social Science Research Network, donde ya tengo 35 artículos subidos, y casi mil bajados. Y redes sociales como Facebook o Academia.edu, que también te permiten hacer tus propias publicaciones en red.

PS: Me señala Maite otro sitio más, y otro formato más, de publicación en red: Issuu, http://issuu.com/



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sábado, 7 de julio de 2018

Retropost (2008): La paradoja de la publicación

Otro interesante artículo de José Carlos Bermejo Barrera en Fírgoa: "La paradoja de la publicación."

Concluye que "en el momento presente el proceso de creación de publicaciones puede llegar a convertise en un monstruo o en una especie de “gen egoísta” que no aspira más que a reproducirse a sí mismo, con el grave problema de que podría incluso llegar a deteriorar el proceso real de creación del conocimiento científico."

Resulta esta conclusión de analizar el "mercado" de la investigación con razonamientos basados en la oferta y la demanda (universidad capitalista al fin y al cabo), y en unas hipotéticas unidades cerradas en sí mismas que son las disciplinas o teorías - dos conceptos que no se distinguen suficientemente en el artículo. Claro que lo de teorías se toma en sentido amplio, los fundamentos básicos que dan su sustentación a una práctica disciplinaria dada, según la teoría de las revoluciones científicas.

Podría decirse que analizar la producción de conocimiento en esos términos ya es sin embargo dar una imagen "teórica" del mismo, según un método cuadriculado ideal con el que las disciplinas se conceptualizan a sí mismas. En mi opinión la paradoja no llega a ser tan grave, aunque siempre lo sea, ni llega la cuestión a un colapso matemático, aunque colapso haya siempre. Y "el proceso real de creación del conocimiento científico" siempre ha tenido lugar rodeado de mucho ruido ambiental.

No llega a ser tan grave el asunto, digo, porque las disciplinas en realidad no tienen esa estructura aquí expuesta (o quizá satirizada) ni funcionan como compartimentos estancos, y las revoluciones, aun habiéndolas totales, son más bien derrumbes progresivos y por partes. Las disciplinas, aun en las ciencias, y ya no te digo en las humanidades, son bastante más borrosas y fluidas, son colecciones nebulosas de prácticas, instituciones y personas. Y los criterios sobre lo que es aceptable o no disciplinariamente están constantemente siendo revisados, cambiando, ganando o perdiendo influencia en la génesis del conocimiento.

Y se da la otra paradoja de que muchas veces es lo periférico a la disciplina lo que le insufla energías nuevas para seguir avanzando y generando conocimiento - ligeramente distinto del anterior, pero conocimiento al fin y al cabo. Mientras que lo realmente CENTRAL a la disciplina, lo indiscutiblemente disciplinado, suele ser más bien ciencia normal cuando no estéril.

En fin, al menos eso me gusta pensar a mí, con mis tendencias poco disciplinadas últimamente, y mi exceso de producción... que ni se sabe siquiera hasta qué punto es académica, dado el cambio de reglas del juego, o nebulosidad adicional, que está introduciendo la publicación electrónica.

Dicho esto, a mí sí que me parece que hay paradojas en la publicación. Por ejemplo, la que se me da en la bibliografía, un recurso que cuanto más trabajo le dedico y (por lo tanto, supongo) más valioso se vuelve, sin embargo menos mérito me reporta en relación al tiempo invertido, según la fórmula de Bermejo (siendo la unidad de mérito el "paper"). Mejor hacer dos artículos que una bibliografía en cuarenta volúmenes—sobre todo si es gratuita y en red—en términos de rentabilidad profesional. Y los papers, cuanto más escondidos, mejor. Así sólo queda su valor oficial como mérito evaluado y contabilizado—el contenido es lo de menos, y he ahí otra paradoja.

PS: puestos a escribir sobre el tema, hoy me he reorganizado mi página de publicaciones. 





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viernes, 18 de mayo de 2018

Retroposts (18 de mayo de 2008): Mis debates de hoy



A photo on Flickr

– En Babel's Dawn, a cuenta de este artículo sobre la evolución del lenguaje y sus bases biológicas—en especial la evolución de la laringe en los homínidos:

Interesting about the hyoid. Can we establish a sequence of hyoid bone evolution for the different homo species? Are there any hyoid remains from Homo Erectus, Homo habilis or the australopithecines? Can the evolution of the larynx have something to do with the erect posture (no doubt it has, but are there studies which try to reason to which extent)? So many questions, sorry...


– En Mi Literaturas, en la discusión sobre si "¿Publicar es necesario?"

Creo que a estas alturas habría que reformular la pregunta, para extraer su auténtica intención:

¿publicar en papel, y vender esos libros, es necesario?

Parece que para unos sí y para otros no. Pero para todos es deseable.

En mi opinión, corriendo tras ese objeto de deseo, más de uno se va a dejar los cuartos (o invertir muchas horas, un número desproporcionado, para obtener pocos cuartos como la prueba de que se ha llegado a algún sitio).

Es una manera como otras de engañarse a uno mismo. De ese esfuerzo extra invertido por los autores que se autoflagelan, los editores harán su agosto. Y un escaso agosto, que la competencia está fuerte.

(Me recuerdan la importancia de soñar y proponerse metas de superación personal, como Pablo Coelho...):

Ah... pero, ¿y cuando no se logra? Porque es muy bonito para los optimistas como Coelho proponerse metas muy altas, y soñar, etc., pero luego llegan los despertares, y si las metas eran muy altas resulta que la mayoría se han quedado por el camino. Nos fijamos en los que llegan, pero a mí me llaman igualmente la atención los demás. Y sobre todo, como digo, el aspecto de zanahoria para nuestras vanidades que tiene toda este juego de la literatura y la publicación. Más de uno le labra el campo entero al vecino, y al final ni siquiera se come la zanahoria.

– Y en Tecnocidanos, a cuenta de esos nuevos juegos de ordenador que hacen a la gente colaborar en proyectos de investigación complejos haciendo de curritos mientras se entretienen matando marcianos o resolviendo puzzles— "Ciencia Tetris":

Bueno, los jugadores serán en todo caso mano de obra barata (gratuita) para el proyecto de investigación, pagados en entretenimiento. O igual una vez plegada la proteína se publica el resultado con una lista de firmantes encabezada por el diseñador del programa y tres millones de nombres más. O igual se incluye sólo al que le sonó la flauta... lo cual sería injusto quizá con los demás. En todo caso sí son maneras de coordinar esfuerzos colectivos muy interesantes, y posibilitadas por la Red. Aunque en medio de tanta cooperación, la idea misma de darle el Nobel a alguien va perdiendo sentido. Claro que aún están a tiempo de premiar a Cerf y a Berners-Lee, y a Brin y Page, y a unos cuantos más que llevan de retraso en este sentido.





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viernes, 24 de noviembre de 2017

Retropost #1877 (24 de noviembre de 2007): Unkörperlichen Vervielfältigung, Verbreitung und Zugänglichmachung

Unkörperlichen Vervielfältigung, Verbreitung und Zugänglichmachung

Publicado en Internet. com. José Ángel García Landa

Acabo de firmar (not too soon) el contrato para la edición del libro Theorizing Narrativity, que coedito en una editorial "de las buenas", en Berlín, para la serie "Narratologia: Contributions to Narrative Theory / Beiträge zur Erzähltheorie".

Y me quedaba meditando viendo la sección de cesión de derechos del contrato:

§ 3 Rechteeinräumungen

3.1. Die Herausgeber räumen dem Verlag an dem Werk die folgenden Nutzungsrechte ein:
a) zu dessen Vervielfältigung und Verbreitung in gedruckter Form;
b) zu dessen maschinenlesbarer Erfassung (einschließlisch Digitalisierung) un zur Vervielfältigung und Verbreitung auf beliebigen Datenträgern (z.B. Dikette, Datenband, CDs und Derivate des CD-Formats wie CD-ROM, CDI, interaktive CD, MC, DAT, DCC, DVD), auch vorab und auszugsweise, vollständig oder in Teilen;
c) zu dessen maschinenlesbaren Erfassung (einschließlich Dititalisierung) zur elektronischen Speicherung in allen Speichermedien – insbesondere in Online-Datenbanken – und zur unkörperlichen Vervielfältigung, Verbreitung oder Zugänglichmachung – auch in elektronischen Medien und auch im Rahmen fon Intranet-, Extranet-, Internet- oder anderen Online-Nutzungen (sowohl Pull-Dienste als auch Push-Dienste), interaktiv nutzbaren Multimedia-Produktionen und elektronischen Büchern, einsließlich der Möglichkeit eines Print on Demand – gegenüber der Öffentlichkeit oder geschlossenen Benutzerkreisen am Orten und zu Zeiten ihrer Wahl, sowie zur Wiedergabe auf Bildschrimen oder anderen Lesegeräten und zum Ausdruck beim Nutzer, und zwar für beliebig viele Vorgänge, auch vorab un auszugsweise, vollständig oder in Teilen.

Hasta aquí pongamos que normal, pero luego además están los Nebenrechte:

3.2. Die Herausgeber räumen dem Verlag an dem Wek außerdem die folgenden Nebenrechte ein:
a) Recht zur Übersetzung in andere Sprachen, Dialekte oder Mundarten und zur Nutzung der Übersetzung ensprechend den Regelungen in § 3.1; die Auswahl der/des Übersetzer(s) erfolgt in Abstimmung zwischen Herausgeber und Verlag, wobei die Herausgeber dem Vorschlag des Verlages widersprechen können, wenn der vorschlag für sie nach Treu und Glauben unzumutbar ist;
b) Recht zum vollständigen oder teilweisen Vorabdruck und nachträglichen Abdruck, auch in Zeitungen und Zeitschriften;
c) Recht zur vollständigen oder teilweisen Veröffentlichung in sonstigen eigenen oder fremden Verlagserzeugnissen, ggf. - im Einvernehmen mit den Herausgebern - in gekürzter Fassung;
d) Recht zur Veranstaltung von Taschenbuch-, Paperback-, Volks-, Sonder-, Reprint-, gerkürzten (Digest-), Schul- oder Buchgemeinschaftausgaben;
e) Vervielfältigung und Verbreitung in einer Gesamtausgabe, auch nach ablauf von 20 Jahren seit dem Erschinungsjahr des Werkes.
f) Recht zur Aufnahme und Verwertung des Werkes in Sammlungen aller Art;
g) Recht zur Vervielfältigung und Verbreitung in allen sonstigen Verfahren, z. B. Fotokopie, fotomechanischer Nachdruck, Blindenschrift;
h) Recht auf Empfang von Vergütungen für Ausleihe in Bibliotheken in allen Ländern, in denen eine Vergütungspflicht besteht;
i) alle sonstigen von Verwertungsgesellschaften wahrgenommenen Rechte;
—etc. etc.

pero la madre del cordero está realmente en 2.3:

Die Herausgeber werden sich während der Laufzeit des Vertrags jeder anderweitigen Vervielfältigung un Verbreitung und/oder unkörperlichen Übermittlung oder Wiedergabe des Werks oder dessen Zugänglichmachung an die Öffentlichkeit enthalten. Die Herausgeber verpflichten sich für denselben Zeitraum, zum gleichen Thema ein anderes Werk, das geeignet erscheint, dem vertragsgegenständlichen Werk ernsthaft Konkurrenz zu machen, nur nach schriftlicher Zustimmung des Verlags zu veröffentlichen oder veröffentlichen zu lassen. Die Zustimmung darf nicht wider Treu und Glauben verweigert werden.

Y la puntilla en 8.1:


Die Herausgeber erhalten keine Vergütung.

Esto es lo que conlleva hacer publicaciones de calidad. En teoría, no puedo ni volver a publicar sobre la misma cuestión, y cuánto menos colgarme el texto (¿"mi" texto?) en la web—donde, según se mire, quedaría todo mucho más veroffentlicheado y zugänglichmacheado.

Te pagan en prestigio, se supone—pero el prestigio proviene, naturalmente, de los autores... a los que se ha pagado en prestigio. O sea que en ese sentido das tanto como recibes—presupone el contrato. Alguna cuenta falla aquí, desde el momento en que ya no dependes de la editorial para la difusión global del texto.

Yo la verdad no sé cómo a estas alturas sigo firmando semejantes contratos, pero voy aprendiendo rápido... de momento ya he perdido la fe. La fe según la cual el de las fotocopias o el mozo de almacén que transporta el libro tiene derecho a paga regular, pero el especialista-doctor que escribe el libro no, ni regular ni mala. Y esta vez ya estoy pillado con mucha gente comprometida en la publicación de este libro, pero ya me pueden esperar para la siguiente publicación de calidad.

Adiós, Gutenberg & Co.—yo me paso a otra galaxia donde haya menos letra pequeña.



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viernes, 3 de noviembre de 2017

Retropost #1846 (3 de noviembre de 2007) Autorrep(ub)licándome

Autorrep(ub)licándome

Publicado en Internet. com. José Ángel García Landa

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Visto que la cosa funciona, estoy animándome a preparar más artículos para colgarlos en la sección "Humanities Network" del Social Science Research Network (SSRN). De momento, sólo en la serie "Working Papers", porque los que ya tengo publicados en sitios "de calidad" no los reconoce el sistema y no pueden entrar en la serie de "Published Papers". Así que, en su lugar, me voy a dedicar a colgar cosas que no sé si están publicadas o no, pues vienen de Internet y de mi blog. Recuerdo que a efecto de derechos de autor, en la ley española, Internet no "publica" sino que "difunde". Pues a difundir, y hablaré de mis difusiones (palabra cuyo aire difuso me gusta) mejor que de mis publicaciones. Pueden verse las cuatro o cinco difusiones que he colgado hasta ahora aquí:

Página de José Ángel García Landa en el Social Science Research Network:
http://papers.ssrn.com/sol3/cf_dev/AbsByAuth.cfm?per_id=889468

(y la página de "My Papers" en el SSRN es ésta: http://hq.ssrn.com/submissions/MyPapers.cfm?partid=889468)

Las primeras cosas que he colgado son un artículo sobre literatura e internet ("Linkterature"), una nota sobre una novela histórica de Robert Graves ("Husband to Mrs Milton"), una reseña de un estudio sobre blogs personales, The Mirror and the Veil, un análisis de un soneto de Shakespeare ("Soneto, espejo, reloj, bloc y libro"), y, colgado esta mañana, un comentario sobre una novela de William Gibson, Pattern Recognition, subitulado "Presentimientos del presente con jet-lag"—o, mejor en inglés, "Jet-lagged intimations of the present". Los artículos que difundan por el SSRN pueden estar en cualquier idioma, pero el título y el resumen iniciales han de estar en inglés, aunque nadie avisa de eso, sólo se presupone. Una pequeña concesión a la lengua internacional... y a la lengua local de los organizadores, de paso.

Tanto más difusas serán estas difusiones mías, supongo, si se quedan como working papers. Pero en sólo cuatro días, ya se han bajado unos veinte ejemplares de los artículos que he colgado. Menos da un congresillo. Y creo que con este nuevo paradigma digital, la diferencia entre working papers y published papers se va a ir difuminando gradualmente; no puede ser de otra manera. En la red están todos, y si a un published paper lo avala el criterio supuestamente experto y anónimo y neutral de un par de informadores de una revista, también puede servir de cierto aval el éxito que tenga un trabajo "provisional" (qué no lo es...) que sea muy descargado, leído y comentado. A la larga, este sistema invierte los términos, y es el éxito e influencia el que lleva a la publicación, en lugar de lo contrario. Lo cual no quiere decir que esté deseando publicarlos en papel de árbol; la verdad, a estas alturas me es bastante indiferente.

Esto me recuerda que hace como diez años, cuando era director de la revista del departamento, la Miscelánea de difuso nombre, desarrollé la edición electrónica de la revista, haciendo accesibles los contenidos de modo gratuito, cosa que algunos colegas les desagradó y extrañó, aunque no se opusieron. Ahora los nuevos editores han cambiado la dirección de la revista aquí: http://www.miscelaneajournal.net/ – y todo el formato electrónico tampoco es el que yo puse en su momento con la ayuda del técnico informático de la Facultad (por entonces Luis Julve, que me ayudó a manejar las técnicas básicas de Internet). También hice por entonces, por el morro, la primera página web del departamento, en la que no conseguí interesar a la dirección, ni a la que le sucedió. Ahora andan buscando alguien que la haga: pagando, si es técnico; gratis, si es profesor (y tonto).

Bien, pues el caso es que, haciéndoseme eterna y a veces arbitraria la selección de los artículos con el sistema de los informes a ciegas para la revista, se me ocurrió que se podría desarrollar una colección de working papers en red, de modo que cualquier profesor pudiera dar a conocer allí su trabajo, tenerlo accesible (y hasta "publicado" o difundido, según gustos). Pero por una parte me faltaba expertise técnica para hacerlo, y por otra, a nadie le interesó la idea lo más mínimo. Con lo cual pasé, en lugar de eso, a hacerme mi propia página o editorial samizdat, en cuanto tuve la ocasión... que fue cuando por fin me despedí de las limitaciones del espacio web de la facultad y me pasé a los blogs y también a este sitio alojado en el Servicio de Informática universitario, http://www.garcialanda.net

Bien, ahora veo que lo de los working papers en red lo hacen los americanos, y desde 1994... así que seguro que no era tan mala idea. Y seguro que dentro de nada mola mucho, hasta por aquí.





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lunes, 7 de agosto de 2017

Retropost #1729 (7 de agosto de 2007): La Academia y los blogs

La Academia y los blogs

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa

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Me estoy leyendo Uses of Blogs, libro editado por Axel Bruns y Joanne Jacobs (Peter Lang, 2006)—sin tremendas sorpresas, claro, una vez conocido el terreno desde dentro. Me han interesado hasta ahora sobre todo los artículos sobre los blogs académicos escritos por Alexander Halavais ("Scholarly Blogging: Moving toward the Visible College") y Jill Walker ("Blogging from Inside the Ivory Tower").

"Los académicos que bloguean", dice Halavais, "están dedicados a algo más que la publicación personal: están dando forma a un nuevo 'tercer espacio' para el discurso académico, un espacio para desarrollar las redes sociales que ayudan a impulsar a las instituciones de investigación más visibles" (117, traducciones todas mías).

Los blogs y prácticas blogueras son muy variados, y al igual modo que un cuaderno en blanco puede llegar a contener cosas muy distintas, es aventurado generalizar sobre los blogs. Tampoco siquiera es lo mismo un blog académico que el blog escrito por un académico… Pero algunos rasgos prominentes en los blogs son, para Halavais, estos:

a) Son sitios de comunicación entre público disperso. Más disperso que el de los grandes medios, que tienden a agregar. (Aquí no queda claro en qué sentido los televidentes de una cadena están más 'agregados' que los lectores de un blog—a no ser de la disgregación resultante del mero hecho de la baja densidad de partículas…)

b) Los blogs estimulan la conversación. (Vale, hay más posibilidad de iniciativa para el feedback por parte del lector que en la radio, o la televisión. Y los blogs conservan la conversación, aunque esta tiende a morir de muerte natural bastante pronto. Existe además una paradoja: si el blog tiene mucho éxito, o sea, potencia comunicativa, la respuesta por parte del autor se vuelve imposible; si no tiene éxito, la conversación también tiende a no materilizarse… in medio aurea via, claro: un blog debería tener un público conversador, si es posible selecto, pero no morir de éxito).

c) Los blogs son una actividad de baja intensidad, y bajo coste, productora de microcontenido. (Aquí habría que matizar: si la intensidad es realmente baja, baja la capacidad comunicativa del blog; y si no es tan baja, el coste de trabajo ya no es tan irrelevante… como en este blog mío, de alta intensidad productiva y baja intensidad comunicativa. Diversos gráficos pueden hacerse midiendo la productividad relativa de autor y comentadores).

d) Dice Halavais que "los blogs representan una visión relativamente transparente y no editada del pensamiento en curso" (—otra que hay que matizar. Porque hasta la conversación en directo está editada según protocolos adecuados al medio. Así que habría que hablar más bien de una retórica ligera de edición—más ligera en todo caso que las publicaciones académicas).

En 1996, observaban Teresa M. Harrison y Timothy Stephen que la Red prometía proporcionar un espacio donde se materializasen ideales inherentes desde hacía tiempo a la academia y todavía por realizar:


"una conversación académica interminable e inclusiva; una investigación en colaboración limitada sólo por los intereses mutuos, un acceso sin restricciones a los recursos académicos; un aprendizaje independiente y descentralizado, y un sistema oportuno y universalmente accesible para representar, distribuir y archivar el conocimiento" (Harrison y Stephen, Computer Networking and Scholarly Communication in the Twenty-First Century, SUNY Press, 1996, cit. en Halavais 118).

Los blogs prometen ser más efectivos que otros medios electrónicos para realizar estos ideales. Pero las nuevas tecnologías pueden producir un desequilibrio en la comunicación social, y reorganizan el espacio comunicativo. Halavais compara los blogs con otros espacios o instrumentos comunicativos como son el cuaderno de notas, la cafetería, y la página de opinión del periódico. (Deja fuera de la comparación, sin embargo, los medios 'oficiales' obvios de la academia, como son las lecciones, los congresos y las publicaciones académicas).


El cuaderno de notas

El bloc personal ideal del investigador lo describe C. Wright Mills de un modo que recuerda bastante a una típica entrada de blog académico:

En un archivo como el que voy a describir, se unen la experiencia personal y las actividades profesionales, estudios en curso y estudios proyectados. En este archivo, tú, como artesano intelectual, intentarás reunir lo que estás haciendo intelectualmente y tu experiencia personal. Aquí no temerás usar tu experiencia y relacionarla directamente a diversos trabajos en curso. Al servir como un control del trabajo repetitivo, tu archivo también te permite conservar las energías. También te anima a capturar 'pensamientos marginales', ideas diversas que pueden ser proctos colaterales de la vida cotidiana, fragmentos de conversación oídos por la calle, o por qué no, sueños. Una vez anotados, estos pueden conducir a un pensamiento más sistemático, además de proporcionar relevancia intelectual a una experiencia más dirigida. (Mills, The Sociological Imagination, Oxford UP, 2000, cit. en Halavais 119).

Los 'sabios' solían intercambiar sus cuadernos, y también abren nuevas vías a investigadores posteriores. Vannevar Bush ya señaló en su 'memex' la importancia de dejar constancia de los enlaces de ideas, el 'rastro' que un investigador podía dejar en la red de documentos. (Claro que esto no es muy distinto del sistema académico tradicional de referenciar y anotar los materiales usados. Las notas académicas son sólo filtradas con vistas a un público muy especializado y dentro de lo 'relevante' para una disciplina, algo que puede conducir a perder cosas además de a ganar tiempo y concentración).

Cory Doctorow también observa cómo externalizar y comunicar el pensamiento contribuye a hacerlo, a entenderlo y desarrollarlo mejor. Me gusta especialmente el concepto de "ignorancia especificada" de Robert Merton citado aquí, y que según Halavais ayudan los blogs a establecer muy bien: "ignorancia especcificada" significa tomar consciencia por primera vez de algo que no se sabe o no se entiende, y dar razones de por qué valdría la pena saberlo. La forma de los blogs conduce más a interacción y colaboración que la de otras formas de "conversaciones con rastro" . "Nunca tantos han tenido acceso a tantos, de modo tan fácil"—y no olvidemos que "los lectores crean a los blogs tanto como los autores" (Nardi, Schiano y Gumbrecht).

La cafetería

Se refiere Halavais a las cafeterías del Londres del XVIII como comunidades sociales fluidas que permitían la diseminación de ideas y noticias. (Recordemos que Patrick Rebollar comparaba las listas de distribución de correo a los salones literarios de hace dos o tres siglos). Las comunidades de la Web no están localizadas en un espacio, claro, pero también se organizan por afinidades ideológicas o temáticas.

(A este respecto, hay que señalar que la imagen que aquí se da de una red de blogs académicos centrados en torno a Crooked Timber es engañosa, al aislar esa red del conjunto de la Red. Sí es útil ver que hay nodos más centrales o activos que otros—aunque lo determinante no sea el número de enlaces hipertextuales de un sitio sino el uso que se hace de ellos y el tráfico que soportan. Las comunidades son siempre estructuras definidas por una mayor densidad de interacción, o quizá por el interés específico del observador de comunidades, sobre la base de una red que está abierta por todas partes a otras conexiones y comunidades. Por supuesto, un blog que se quiera puramente académico puede evitar todo tipo de enlaces a blogs ajenos a su disciplina. Pero a través de los enlaces que a él pongan otros blogs académicos menos disciplinados, también está conectado al resto de la red).

Observa Halavais que la cafetería era idealmente un esacio restringido físicamente y que esa restricción física centraba la discusión… pero bueno, también la entorpecía por otra parte, supongo. Los blogs como cafetería ideal. Sin café, menos el que se ponga cada cual, vamos.

La página de opinión

Los blogs continúan la tradición de interacción entre el periodismo y la academia, rebajando las barreras para la comunicación directa con el público. La mayoría de los blogueros académicos vienen de disciplinas relacionadas con la esfera pública. Señalan Mortensen y Walker que los blogs se han vuelto para ellos instrumentos para pensar sobre la investigación, sus valores, y sobre cómo se contecta al resto del mundo—ahora que se lleva tanto lo de "conectar universidad y sociedad" los blogs prometerían ofrecer una vía. Pero las instancias universitarias más bien los ignoran activamente, es curioso…


Impedimentos al blogueo académico

¿Por qué hay tan pocos académicos que se abran un blog, vistas estas supuestas ventajas? Bien, pues aquí topamos con Bourdieu y con la noción del capital cultural. Los blogs pueden hacer peligrar el capital cultural acumulado por la academia, que se basa en la restricción al discurso (También podríamos citar aquí a Foucault y El orden del discurso: la academia controla el discurso, y lo incontrolado o incontrolable queda fuera). El esfuerzo que se exige en poner en publicaciones académicas aceptadas también trabaja en contra del esfuerzo dedicable a los blogs. Así pues, "parece improbable que muchas instituciones vayan a dar el visto bueno al blogueo como práctica en el futuro próximo" (123).

Especialmente molesta para la academia es la mezcla de lo personal y lo profesional: "La transparencia del blogueo, en particular cuando se identifica a los autores por nombre, lleva a una extraña nivelación de la esfera pública y privada, una regresión a la vida rural y a círculos sociales concéntricos" (123)—Me gusta esta imagen, aunque lo de "rural" llama un poco la atención en este espacio cibernético: ¿será que somos de pueblo, al fin y al cabo?

"Los mismos elementos del blogueo que lo hacen tan valioso—una red de público, una conversación abierta, pocas barreras de entrada, y transparencia—son también los que más amenazan las estructuras establecidas del conocimiento académico. Aunque cada uno de esos elementos pueda ser valorado por un investigador en concreto, la universidad en tanto que insitutción en muchos casos se basa en tratar al público como una masa, en proporcionar autoridad a unos canales de comunicación limitados, en construir barreras al discurso académico, y en mantener separaciones burocráticas entre la academia y otros aspectos de la vida de un académico." (Halavais 123).

Recientemente en la Chronicle of Higher Education se avisaba a los académicos en busca de trabajo que evitasen tener un blog… a pesar de lo mucho que este medio puede revitalizar el contacto entre la academia y el exterior.

(Bueno, sobre esto hay opiniones divididas. Otros recomiendan tener un blog como la mejor presentación profesional. Claro que tendría que ser un blog estrictamente profesional... con todo lo más una leve simulación de presencia personal, para producir un effet du réel que contribuya a reforzar la identificación de este individuo con su profesión…. No deja de ser alarmante que semejantes blogs laborales rosas vayan a ser la presencia autorizada del individuo en red con su propio nombre—devorado por su identidad profesional, mientras que el individuo variado y problemático se ve relegado al pseudonimato en plan mister Hydeous, y ojo con meterse en el terreno del brillante profesional Dr. Jekyll… en fin).

Blogs académicos y los Colegios visibles

Para Halavais, "el blogueo seguirá siendo una parte de la vida académica que existirá fuera de las instituciones académicas, aun practicándose desde dentro de ellas" (123). Sí contribuirán sin embargo a hacer más visibles los "colegios invisibles". El término "colegio invisible" se refiere a los lazos entre académicos que crean una comunidad virtual usando canales tanto formales como informales para comunicar sus ideas. Los medios electrónicos (email, foros, páginas web, listas de distribución) han funcionado como auxiliares de estos colegios invisibles, siempre subordinados a los encuentros cara a cara (congresos, etc.). Los blogs proporcionan un "tercer espacio" donde sea posible encontrarse con otros académicos libres de las necesidades de presentaciones.

(—Sí, qué rollo las presentaciones y el small talk en los congresos; de hecho a veces llega a devorar el espacio de la supuesta interacción académica, total para nada—aunque me pregunto si esto se evitará o sólo se reducirá con los medios electrónicos. En esto de proporcionar un 'tercer espacio' no los veo yo tan distintos de los foros o listas, aunque sí tienen la característica crucial de prestarse a ser espacios personales enlazados de maneras variables y optativas, antes que un único espacio central para todos).

—Sea como sea, sostiene Halavais que de hecho apoyan más a los canales y medios de comunicación existentes antes que sustituirlos. (Pienso en lo bien que funciona a veces la Narrative List como medio de intercambio de ideas y conversación. Se ha hablado de cambiarla por un blog, pero sería un error hacerla en esta fase, antes de que degenere como la lista de AEDEAN a un sitio donde anunciar publicaciones, congresos y titulaciones. Yo a veces desarrollo en mi blog una idea que he enviado antes a la lista—supongo que es una forma de interacción "intermedial" entre listas y blogs).

Así pues, los blogs irán adquiriendo a la larga un papel creciente como una parte integrante de la vida académica, aunque les cueste cambiar a las instituciones académicas y no vaya a contar como una "publicación académica".


La torre de marfil

En "Blogueando desde el interior de la torre de marfil", Jill Walker comenta que tiene ahora una actitud ambivalente a la relación entre blogs y academia. En el comienzo de su carrera, el blog le ayudó a hacer contactos, relacionarse con colegas interesados en temas similares, ganar karma disciplinario (ojo, en la disciplina de ordenadores para las humanidades), terminar la tesis, colocarse… pero a veces crea ahora interferencias indeseables. "Quizá el blogueo desestabilice jerarquías que ahora me resultan útiles, y eso me hace sentir ambivalente hacia ellas?" (129).

Cita también a Timothy Stephen y Teressa M. Harrison, que en "Comserve" señalaban con relación a las listas de distribución que su relativo anonimato y apertura tendía a disolver los sistemas jerárquicos necesarios para el funcionamiento de la academia.

"De hecho, el grado en el que queda restringida la comunicación es a menudo uno de los pocos signos públicos de la estatura disciplinaria de un académico. El acceso a los que están en la cima de la jerarquía académica es más difícil, y a menudo restringen su comunicación pública a canales de alto prestigio. Así pues, es dudoso que los académicos orientados hacia su promoción tengan en principio muchas tentaciones de llevar su diálogo a un espacio en el que el anonimato relativo de los autores y el público reduce la capacidad de sopesar el impacto de la contribución de uno. Podría uno anticipar que los académicos tenderán a restringir su comunicación en los canales públicos a información poco trascendente." (Cit. en Walker, 129).

Aunque observa Walker que al contrario que las listas, un blog parece apoyar más el concepto de jerarquía, pues al margen de identificarse, un blog funciona en principio como un estrado o tarima que privilegia al autor o autores sobre los demás participantes, y subordinan el discurso de los participantes al de los autores. Y la comunicación se puede restringir, y se restringe, aunque normalmente esto sucede según unas líneas determinadas:

a) Los blogs temáticos tienden a dejar de lado el proceso social y personal de la investigación, y suelen ir firmados con el nombre auténtico.

b) Los blogs sobre el proceso social y reacción personal a la vida académica tienden a dejar de lado las cuestiones disciplinarias concretas, y a presentarse bajo pseudónimo. Curiosamente reducen la identidad del bloguero a su posición en la jerarquía. Son un mero pseudónimo, pero son un becario, o un estudiante, o un profesor interino…

(Por otra parte hay muchos blogs académicos, o blogs de académicos, como éste, que no caen ni en una ni en otra categoría....) Y además las interferencias tienden a producirse.

"El blogueo no permite los cambios de roles a los que estamos acostumbrados en diferentes relaciones. Yo me comporto de manera diferente cuando estoy de camping con mi familia o almorzando con los amigos el domingo de cuando estoy en una reunón con el decano o discutiendo el presupuesto con los colegas. A mis amigas les cuento versiones de mi vida diferentes y más completa que a mis estudiantes. Los más desconcertantes son los extraños…. (133)

… que te conocen o creen conocerte porque leen tu blog. (Claro que la respuesta a esto ya la ha indicado la propia Walker: disciplinarse, reducirse a asuntos disciplinarios, o bloguear anónimamente. Pero parece difícil resistirse a explotar todas las posibilidades del medio, o resistir a la tendencia del medio a conectar ámbitos distintos…).

Walker sostiene que a pesar de sus dudas, sí cree que los blogs contribuirán más en el futuro a hacer visible la práctica de la investigación y a aumentar el intercambio—aunque los blogs aún tengan que encontrar su tono y su espacio.

¿Se escribirán artículos académicos en el 2035?

Pues veremos, dice Walker. Quizá la forma de comunicación científica dominante pase de los productos terminados, tipo libro o artículo, a los procesos de diálogo y comunicación como los blogs o lo que descienda de ellos—una forma más socrática de intercambio de conocimientos.¿O seguiremos necesitando a un Platón que ponga los diálogos en forma de libro almacenable para la posteridad? Sea como sea, Walker cree que seguiremos explorando los límites y ensayando las herramientas comunicativas que contribuyan a construir la Academia que queremos tener.

De momento, yo me he leído esto en un libro. Pero llegué a él a través de un blog, y ahora ha ido a parar a otro blog.

PS: Importante texto acaba de salir relacionado con esto: The Ithaka Report - University Publishing in a Digital Age.
Que anticipa que va a desarrollarse (o se ha desarrollado) un espectro más continuo entre lo formal y lo informal, un terreno entre la publicación académica y la literatura gris. Por allí nos pasearemos.






miércoles, 19 de abril de 2017

Retropost #1572 (19 de abril de 2007): Robert de Beaugrande



beaugrandeEste señor que aquí veis, Robert de Beaugrande, no sólo tiene un estilo propio en el vestir, sino también en cuestiones de lingüística y crítica. Además de un filólogo como la copa de un pino, es un espíritu independiente y original, autor de estudios que han abierto nuevos caminos en lingüística del texto y en el análisis crítico del discurso. Ya en 1981 publicaba junto con Wolfgang Dressler Introduction to Text Linguistics, un libro que en su capacidad de integración estaba a años luz de lo que se solía llevar por entonces. No contento con romper muchos moldes teóricos, y estando ya de vuelta de todo, decidió ya hace años pasar de los editores académicos y sus reglamentaciones y exigencias y protocolos y copyrights, y ha pasado a reeditar y regalar sus obras completas o casi en su sitio web, http://www.beaugrande.com

Hoy me ha mandado para la bibliografía un aviso de actualizaciones en su sitio web. Allí se encuentran, por ejemplo, cosas como Linguistic Theory: The Discourse of Fundamental Works A Friendly Grammar of English - Text Linguistics at the Millennium - "Critical Discourse Analysis and the New Patriotism" - A Survey of Contemporary Theoristso A New Introduction to the Study of Text and Discourse, también en español: Nueva introducción básica al estudio del texto y del discurso.   Y más y más escritos sobre semiótica, educación, política lingüística, sobre lingüística funcional y aplicada, sobre estudios de corpus, sobre manías y prejuicios del mundillo académico y editorial, polémicas con Chomsky o con Widdowson...

Su planteamiento: "If I advocate 'freedom of access to knowledge and society', I cannot reach out by means of expensive or hard-to-find books". Yo es que a este hombre lo voy a coger de role-model; cualquier día me compro una chaqueta blanca. Una lástima, supongo, es que sus publicaciones han dejado repentinamente de tener calidad al pasar al estado de samizdat. Porque la calidad la otorga, como todo el mundo sabe, el editor, no el autor.

¡Enhorabuena, Dr. Beaugrande, y gracias! A ver si cunde el ejemplo. No creo.


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sábado, 26 de noviembre de 2016

Retropost #1234 (26 de noviembre de 2006): El nuevo régimen de la escritura pública



El Nuevo Régimen de la escritura pública

Publicado en Netiqueta. com. José Ángel García Landa

Interesante artículo en el New York Times sobre los rectores y directores de centro que abren un blog. A veces hasta con comentarios; qué atrevidos. Claro que van con bastantes pies de plomo en lo que escriben, faltaría más. 

Un blog puede ser cualquier cosa, o sea que "abrir un blog" en sí no quiere decir nada. Puede ser desde una sonrisa profidén que muestre la cara oficial (y perfecta por tanto) de la Universidad, hasta una cosa obscena, impresentable en público, y que metería a un personaje con cargo de gobierno académico en una serie de problemas que harían parecer chiquitos a los que ya tienen de entrada.

Yo no tengo ningún cargo, y sin embargo sé que llegará el momento en el que el blog me cree algún tipo de problemas profesionales, no sé si serios o no. Para saberlo no hay que ver sino la hiperprudencia con la que un medio de comunicación tan fascinante como éste (me refiero ahora a los blogs en general, no sólo al mío) ha sido recibido en la pacata universidad. Los académicos, con muy contadas excepciones, no se abren blogs. Y de hacerlo, optan naturalmente por el blog especializado en un tema (en los blogs, por ejemplo, o en los libros), no por el blog blog, esa cosa que va de todo y de nada. Supongo que mucho es cuestión de carácter, o de unos rituales de vigilancia mutua que ya se internalizan desde los tiempos del aula. Vigilancia mutua, digo, y a la vez miedo a la vigilancia mutua, que las dos cosas van juntas. Tampoco creo que sean cosas exclusivas de los académicos, claro. En cualquier pequeña sociedad laboral puede resultar la convivencia alterada cuando no se observan de la manera acostumbrada las pequeñas hipocresías que hacen tolerable la vida en sociedad y van engrasando los mecanismos del trato comunicativo.
Mortadelo blog
No digo que los blogs escapen a este régimen de vigilancia, secretismo, y de verdades oficiales. Lo observan a su manera, por supuesto. Yo, por ejemplo, no me pongo aquí a pregonar todo lo que se me pasa por la cabeza ni a decir lo que pienso de todo el mundo con nombres y apellidos, faltaría más. Se siguen protocolos. A lo que voy es que la existencia de los blogs hace que los protocolos se desplacen, siquiera ligeramente (ligeramente de momento, al ser pocos los blogs; más a medida que vaya cogiendo fuerza este nuevo régimen de la escritura pública).

Como sucedió con el correo electrónico, los blogs alteran el orden existente entre la oralidad y la escritura. Hay dos dimensiones importantes: cuestiones de tono, informalidad e intimidad, y cuestiones de accesibilidad y publicidad. En el caso del e-mail, se ha comentado mucho la manera en que se incorpora de una nueva manera el lenguaje hablado a la escritura; los protocolos escritos tradicionales de las cartas quedan trastocados, y a veces los intercambios se aproximan mucho más a una conversación informal. Lo cual puede acarrear problemas de protocolo comunicativo, cortesía... También en los blogs la informalidad espontánea con que se redactan puede resultar ofensiva o descortés para muchos, aunque no sea más que por la superposición de temas y de perspectivas que se dan en el blog blog, y no digamos por la posibilidad de comentarios anónimos públicos... Los trolls, desde luego, explotan todas las posibilidades de descortesía que tiene el medio, dándole al bloguero, digamos, taza y media de su propio caldo.

Pero aún más que las cuestiones de tono, el régimen de las comunicaciones queda alterado por el nuevo acceso a la comunicación múltiple y masiva por parte de los individuos. Aún recuerdo la ira de un anterior director de departamento nuestro al descubrir que no tenía manera de controlar las comunicaciones por correo electrónico, y que de la misma manera que él podía enviar a todos los colegas una circular, podía hacerlo yo mismo con un mensaje que quisiese comunicarles, y sin solicitar su autorización. Casi temor reverencial despiertan las posibilidades de esta nueva situación: de ahí que sean contadísimos los casos, por ejemplo, en los que alguien envía una comunicación de carácter dudoso o problemático a una lista de distribución. (Un problema de esa índole dio lugar a la creación del Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, donde casi nadie menos yo mismo opina). Otro ejemplo de este temor reverencial al nuevo régimen comunicativo podría ser que a pesar de ventilarse en mi blog cuestiones polémicas a veces sobre cuestiones de trabajo, y ser bastante bien conocido (y el único medio público en el que se habla de estas cuestiones) jamás ningún colega pone comentarios ni a favor ni en contra de mi opinion (ni siquiera anónimamente, creo). Podría interpretarse como un caso de "a palabras necias, oídos sordos", claro, pero creo que no cabe la cuestión en esos términos únicamente. Existe miedo, miedo por una parte a la opinión libre en la Universidad, y miedo por otra al nuevo régimen de comunicaciones, por lo que tiene de desconocido, de protocolos fluidos, de identidades problemáticas, de consecuencias imprevisibles.

Hasta hace poco, que algo apareciese por escrito y en público requería que el interesado dispusiese de imprenta y servicio de distribución propio, o que fuese el director de un periódico—o que el escrito fuese filtrado previamente por los protocolos editoriales y censura preventiva de los periodistas y editores. Por ejemplo, a mí hace unos años, durante una huelga, un grupo de matones sindicales bloqueó la entrada a la Facultad y me impidió entrar. Yo dirigí una carta de protesta al Rector, que fue ignorada, y al director del Heraldo de Aragón; también fue ignorada, a pesar de que al director del Heraldo, que era profesor de la Facultad, le podía haber preocupado que grupos de matones bloqueasen la entrada a su Facultad. O el Rector podía haber protestado ante los sindicatos en cuestión, como yo le sugería. El caso es que se consideró irrelevante (—matones, pschá); y ahí quedó la cosa, y yo con mi enfado. Hoy por lo menos lo ventilaría en mi blog, y con eso que me quedaría probablemente, pero al menos mi narración de los hechos no habría sufrido la censura previa a su publicación. 

Claro que aunque en los blogs la expresión sea más libre, no es que carezcan por completo de mediación. Y también antes uno podía fotocopiarse octavillas, o escribirlas a mano, y repartirlas en la vía pública para dar a conocer sus opiniones, con lo cual se convertía en un personaje mentalmente desharrapado y de dudosa reputación. Los blogueros que despotricamos demasiado nos vemos relegados un tanto a ese papel, sobre todo si nuestras quejas se vuelven personales. Una nueva tecnología no supone de por sí una alteración súbita del sistema de jerarquización del valor de las enunciaciones. Y sin embargo el nuevo régimen de la escritura y de las comunicaciones existe, y no puede sino influir en ese orden público de la comunicación. Los blogs no van a desaparecer: en todo caso se van enriqueciendo, volviéndose multimedia, incorporando sonido, imágenes, con sistemas de tratamiento también cada vez más personalizados (como ha sido personalizado el sistema de publicación). Así que me temo que la estrategia de hacer como que no existen... tiene un recorrido limitado. Predigo, en su lugar, que pasaremos a una mayor regulación de los protocolos, como ha hecho la BBC (Pink Blogging Allowed). Los profesionales viviremos en China, con obligación de identificarnos in propria persona en los blogs. Y se establecerá de modo detallado qué tipo de expresiones, contenidos, alusiones, imágenes y temáticas son aceptables. 

Los pies de plomo con los que la academia (y la empresa, pronto lo mismo) han recibido las nuevas tecnologías (ni hablar, ni ver, ni oír), son ya una anticipación de ese Nuevo Orden, que será, en muchas cosas básicas, parecido al viejo. El Gran Hermano de Orwell no es una cosa del pasado, de 1984. Es, como bien sabía Orwell, una cosa del presente, y del futuro que nos espera siendo el presente el que es. 


  
  

  

  

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jueves, 1 de septiembre de 2011

Pagar dos veces


De una conversación en Facebook. Digo yo, en un diálogo donde se criticaba a los autores de éxito fácil:

—Yo creo que todo escritor aspira al éxito y al reconocimiento, de los pocos y si es posible de los muchos pocos. Si no, no escribiría.

Contesta Sergio:
—Discrepo, compañero José Angel. Decir "todo escritor" es crear una limitación. No puedo hablar por los otros, evidentemente, pero mi experiencia personal me dice que se escribe porque hay algo que necesita expresarse y unos lo hacemos por m...edio de la palabra, igual que otros lo hacen por medio de la música o la pintura. Otra cosa es publicar. Ahí sí podría entrar el factor búsqueda de reconocimiento. En cuanto a los escritores profesionales/comerciales, ni lo uno ni lo otro: Escriben porque eso constituye para ellos una fuente notable de ingresos (quizá haya excepciones, he oído que un camello pasó una vez por el ojo de una aguja...
aunque puede que lo leyera en un cuento de Arreola, que fue un cachondo). Un saludo.

Y replico, o repico:
—Es cierto, Sergio, debería haber dicho "todo publicador", jeje... Aunque tiene su lado diabólico, lo cierto es que la combinación de mercado más escritura es de lo más satisfactorio para el ego, cuando se produce con éxito. Que alguien te preste atención, ya te está pagando en tiempo. Pero tener montones de gente pagando por leer tus palabras, en tiempo y en dinero, eso es muy halagador para el ego. No es de extrañar que se intente, y que se celebre cuando se consigue. Me extraña que no sea un éxito más escaso, de hecho.


O sea, que la literatura gratuita también la pagamos—en atención, un bien bien escaso. Pero al menos no la pagamos dos veces.


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