lunes, 9 de diciembre de 2024
viernes, 2 de agosto de 2024
sábado, 20 de abril de 2024
miércoles, 24 de enero de 2024
martes, 28 de junio de 2022
jueves, 21 de abril de 2022
martes, 10 de agosto de 2021
jueves, 20 de febrero de 2020
Los nazis eran Nacional-SOCIALISTAS
El izquierdismo de Adolf Hitler retratado por uno de sus más fieles consejeros y confidentes.— Elentir 🇪🇸 (@elentirvigo) February 20, 2020
La idea de que el nazismo es más cercano al liberalismo o al conservadurismo que al marxismo es un mito político muy extendido. Ya es hora de derribarlo: https://t.co/asmnLpSqhr
domingo, 1 de septiembre de 2019
Ganas de invadir Polonia
Así es como el Partido Comunista de España justificó la invasión nazi-soviética de Polonia.— Elentir 🇪🇸🇵🇱 (@elentirvigo) September 1, 2019
Aquí podéis leer el grado de infamia al que llegó el PCE por su obediencia a Stalin, entonces aliado con Hitler. #80WW2 https://t.co/FR1A97J6G4
miércoles, 27 de marzo de 2019
sábado, 2 de febrero de 2019
Retropost (2 de febrero de 2009): Valkiria
Película histórica con Tom Cruise en el papel del oficial alemán Claus von Stauffenberg que, parche al ojo, prepara un atentado con bomba contra Hitler—un atentado fallido al salir Hitler prácticamente ileso de la explosión. Stauffenberg y sus aliados pretendían utilizar para hacerse con el poder un plan de emergencia por el cual el ejército tomaría el mando—la operación Valkiria—utilizarían así los instrumentos del régimen contra sí mismo, y pactarían luego una paz con los aliados. Fueron todos fusilados (o ahorcados lentamente), pero hay quien dice que salvaron el honor de Alemania... Aunque eso es discutible, visto que para muchos alemanes son culpables de alta traición durante la segunda mitad del siglo XX. Que manda huevos, Alemania. Tardaron años en reconocerle la pensión a la viuda de Stauffenberg, en la nueva Alemania tras la guerra, y muchos opositores al régimen nazi fueron ignorados o despreciados toda su vida.
Películas sobre este tema había ya varias. Ya hice una reseña de lo que podríamos llamar la predecesora inmediata, la película original alemana de este remake, Stauffenberg u Operación Walkiria, o sea que procuraré evitar repetirme. En muchos puntos sigue a la historia, y a la película anterior con Sebastian Koch muy de cerca. En otros hay interesantes divergencias.
Esta versión de Hollywood es más estilo Hollywood, mientras que la europea era (creo que no sorprenderá a nadie) más tipo cine europeo. Siendo de Tom Cruise, es esperable que la crítica le zurre al remake sin piedad, como hacen en Salon o en Village Voice (así dice Robert Wilonsky de Valkyrie que la película, "Like the operation itself, it's a good idea—just not well-executed"). Como película de intriga y acción, el ritmo de la de Cruise es más trepidante, y está muy bien llevada la creación de suspense (y, teniendo en cuenta que sabemos no sólo cómo acaba, sino cómo se desarrolla punto por punto, es una obra de arte lograr esto). Y la actuación de Cruise está muy medida, para nada tan chulonazi como esperaba yo—los fallos de exceso de arrojo suicida vienen del guión, como cuando le anuncia a un subordinado al que acaba de conocer que "voy a cometer alta traición, y espero que te apuntes". En general, bastante mejor que eso va la cosa.
Peor está la película hollywoodiense cuando decide heroificar a su héroe un poquito más todavía que la alemana, alejar posibles antipatías para fomentar la identificación. Así, no vemos que Stauffenberg fuese un imperialista militarista antidemócrata, lo que podría alienarnos al personaje; sólo se insinúa esto con los motivos aducidos para sus acciones, más de honor patriótico y militar que de naturaleza humanista o humanitaria.
También hace más romántico su personaje la película de Cruise a la hora del trato de Stauffenberg con su familia: mientras que en la película alemana hay fuertes tensiones y su esposa le reprochaba a Stauffenberg su actitud, como una traición a su familia (al ponerse a él y a ellos en peligro de muerte y deshonra pública), aquí la esposa de Stauffenberg es toda comprensión y abnegación, una mujer que no entra en política pero que no cuestiona las opciones de su marido. Puede que de todo hubiese un poco en la historia... aunque estas cosas de familia no salen a la luz con claridad, y se prestan a interpretaciones.
Otra cuestión es que si bien a muchos conspiradores les repugnaban los crímenes nazis, y eran un motivo de su rebelión, otros estaban más preocupados por el honor de Alemania, y era intención de los conspiradores pactar con los aliados que nos se juzgase a ningún alemán por crímenes de guerra—cosa que aquí no se menciona.
Estos detalles cuestionables del enfoque dado al personaje de Stauffenberg muestran que la película alemana es en general más compleja y realista en sus actitudes y en el retrato que da del personaje y su ambiente—la de Synger más de buenos y malos, la alemana más comprometida con la complejidad del asunto, que les toca de cerca.
Pero no desmerece la película de Singer en el aspecto caracteriológico, gracias a muchas excelentes actuaciones, por mucho que ladre la crítica. Está muy bien Tom Cruise, y también está muy bien su maquillador y amputador por cierto, según esperábamos. Está genial Bill Nighy dándole un toque temblón e indeciso a Olbricht, y Terence Stamp como un intenso y serenamente desesperado Beck, ambos dos jefes del complot; y también clava el papel Goebbels, digo, Harvey Friedman—es que deberían arrestar a este actor y juzgarlo por los crímenes de Goebbels. Muy bien muy bien Tom Wilkinson y su papel, el del ambiguo y vilmente oportunista general Fromm, que ni se sabe ni quiere que se sepa si está a favor o en contra, según convenga—más de estos debería haber en la película, porque sin duda los hubo en la realidad: a patadas. Es la clave de la supervivencia en estas situaciones terroríficas, donde hay que tomar postura en una elección de vida o muerte. Que nos veamos libres de ellas.
Termina torpemente la película con unos títulos de crédito explicativos de cómo hubo 700 detenidos y 200 ejecuciones tras el fallo del plan Valkiria. Podrían mejor habernos mostrado alguna escena de la Alemania de postguerra despreciando el gesto de Stauffenberg y sus compañeros, y manteniendo contra ellos la acusación de alta traición.
Alta traición a la canalla, claro—que la hay bajo Hitler y también la hay sin Hitler.
viernes, 16 de noviembre de 2018
lunes, 9 de julio de 2018
¿El Che o Hitler? Quiz
¿Quién dijo qué; Hitler o el Che?— Alvise Pérez (@Alvisepf) 8 de julio de 2018
Un, dos, tres, responda otra vez.
Del socialismo también se sale. 😘 pic.twitter.com/5ybGqIJEct
domingo, 4 de marzo de 2018
Retropost #2041 (4 de marzo de 2008): Stauffenberg
En lugar de ver en directo el debate final entre Zapatero y Rajoy, nos visionamos esta película, una de las varias dedicadas a los resistentes alemanes que en torno al heroico conde von Stauffenberg intentaron asesinar a Hitler. También se titula alternativamente Operación Valkiria, y Valkyrie será el título de otra más famosa que va a estrenarse después del verano, con Tom Cruise en el papel de von Stauffenberg. Aquí está interpretado el papel, con algunos aciertos y problemas, por Sebastian Koch, que le da el toque de "buena gente" y nobleza que aporta incluso a sus papeles de nazis (por ejemplo en El libro negro). Cruise le dará un toque bordecillo y chuleta que creo que no le irá mucho al personaje, aunque esperemos que me equivoque.
Como en otras películas alemanas sobre periodos históricos problemáticos (Sophie Scholl, El Hundimiento...) aquí se opta por una mezcla de condena al nazismo y de autojustificación nacional. Para empezar, se seleccionan personajes con quienes el espectador pueda empatizar, y se nos identifica con sus experiencias o acciones de supervivencia o de resistencia en medio del infierno nazi. De ahí la elección de Koch para el papel, aunque de hecho von Stauffenberg era aún más guapo... pero algo frío de aspecto, de hecho un ario ideal. Cruise lo hará menos cacho pan, pero más intenso y kamikaze artista, seguro.
Hay en esta selección de tema, naturalmente, una pequeña falacia implícita. La cámara mental abandona a los millones de alemanes que colaboraban con Hitler sin poner palos en las ruedas, para centrarse en la diminuta minoría de los que hicieron algo contra él, o lo intentaron. Es el paso número uno de la autojustificación, una sustitución metonímica, un cambio de énfasis.
Optan por otra vía quienes se centran en los nazis sin ofrecernos empatía, o quienes la ofrecen de maneras ambivalentes, desagradables y equívocas, enfatizando tanto los aspectos repugnantes como los humanamente cercanos de los personajes. Es lo que hace de manera excelente Jonathan Littell en Les Bienveillantes. Esperemos a la película... Películas sobre nazis, centradas en ellos como personas con vida cotidiana y como colaboradores de las Acciones de Castigo y de las Soluciones Finales serían más auténticas con otra verdad histórica más abundante—pero qué duda cabe, serían más difíciles de tragar no sólo en Alemania, sino en todas partes. El tema invita a una estética realista-grotesca que ofendería muchas sensibilidades, ya es que es ofensivo de por sí—hay que dulcificarlo, con la Resistencia Alemana y la Rosa Blanca, con complots contra Hitler y selecciones cuidadosas...
Porque hay además una selección dentro de la selección. La película se centra naturalmente en el von Stauffenberg antinazi, o mejor hitlericida, porque aunque el personaje histórico no ingresó en el partido nazi sí que compartía muchos presupuestos ideológicos de los nazis, y no se opuso al nazismo como tal—aun tras los horrores de las matanzas, tuvo que esperar a ver que Alemania se convertía también en una víctima, y sólo entonces tomó las armas contra Hitler. Cometiendo algo que sería alta traición entonces y ahora, pues ningún militar puede invocar a su propio criterio ni al derecho natural, como von Stauffenberg, para atentar contra sus superiores... y esta disciplina es la que le mantuvo a él aherrojado mucho tiempo, y al ejército alemán hasta el final—la mayoría sin hacerse muchas preguntas, seguramente.
La película sí que nos muestra brevemente a von Stauffenberg justificando la ocupación del Este, y el uso de mano de obra esclava (como lo hizo de hecho). También nos presenta las tensiones con su esposa por su acción, y el punto de vista de ésta que aquí aparece más preocupada por las consecuencias para su familia que por el destino de Alemania. También para ella Stauffenberg es un traidor, en otro sentido, un traidor a su matrimonio... un poco como la escena de Lady MacDuff en Macbeth, si bien aquí será el "traidor" quien muera y la esposa traicionada quien sobreviva (murió ella hace un par de años).
(Al hijo de Stauffenberg, militar alemán, no le hace ninguna gracia Tom Cruise, por cierto...)
La película empieza un poquito floja y torpe, con machaconería germana, con una escena en la que von Stauffenberg y su esposa se prometen a la vez que contemplan admirativamente a Hitler, recién llegado al poder, oyendo Wagner en un palco. (Supongo que serán Las Valquirias, pero no recuerdo... ). La acción va un poquito salteada, evitando al von Stauffenberg pro-nazi, mostrando sólo sus dudas. Hay una escena muy bien filmada con el ataque en el que es herido en África, y a partir de allí se va volviendo la película más intensa y centrada, hasta culminar en el atentado fallido, y sobre todo en las intensísimas escenas de toma de posición de los oficiales, elecciones cruciales de vida o muerte por parte de los mandos, traiciones a una o a otra causa, o a sí mismos... y la ejecución de von Stauffenberger con una frase patriótica en la boca. Ahora que la frase de la película es cuando le dicen sus superiores "¡Se arrepentirá de esto!", y el replica "Hay muchas cosas de las que arrepentirse en este país, pero no de ésta".
Hitler está tolerable, y Goebbels logrado. Los oficiales nazis, clavados en su papel. Un fallo, sin embargo, en los maquilladores/trucadores, es que no hacen en absoluto realistas las mutilaciones del protagonista; tampoco ayuda Koch con posturas absurdas que ponen de manifiesto la falsa amputación de su mano derecha a fuerza de querer disimularla. Esos antebrazos extralargos y prolongados muñones... Detallitos como éstos son bastante más importantes de lo que podría parecer en una película. Seguro que Cruise, al menos, estará convenientemente amputado y mutilado para su papel.
Stauffenberg. Dir. Jo Baier. Cast. Sebastian Koch, Ulrich Tukur, Christopher Buchholz, Alex Milberg. Cinemat. Gunnar Fuss. Music by Enjott Schneider. Ed. Clara Fabry. Germany: Team Worx / SWR, WDR, RBB, ORF / Beta Film, 2004. Spanish DVD: Operación Walkiria.
martes, 28 de febrero de 2017
Hitler y Bush: Dos pintores aficionados
Min. 25. Hitler, de pintor a montar guerras de agresión. Bush, más positivo: de montar guerras agresivas, a pintor. https://t.co/RIPSM7RDWE— JoseAngelGarcíaLanda (@JoseAngelGLanda) 28 de febrero de 2017
lunes, 7 de noviembre de 2016
martes, 12 de julio de 2016
Documental sobre Hitler y Eva Braun
Eva Braun dans l'intimité de Hitler. Documental de Isabelle Clarke y Daniel Costelle. Prod. Clarke Costelle et Cie. / MEDIA / TF1, 2007. https://youtu.be/rsbtMr2emQo
(Lo suprimen y lo cambio por otro que incluye algunas de las imágenes)
Un documental interesante, y con imágenes sorprendentes. Se complementan con algunos detalles de refinamiento artístico los datos sobre la calaña del personaje, o de los personajes en cuestión.
Ahora, para calaña, lean los comentarios a este vídeo en YouTube, y dénse cuenta en qué mundo vivimos. Esta gente está como cucarachas debajo de las piedras, esperando a que alguna conmoción las levante.
jueves, 13 de agosto de 2015
Retropost #126: 19 de febrero de 2005 (Reseña de 'El Hundimiento')
La película resultará incómoda en Alemania, donde tantos millones de los alemanes de hoy se han criado en el seno de familias que fueron seguidores de Hitler. Y la cuestión es, claro, en qué medida son todos responsables, de muchas cosas, pero la primera, responsables de eludir responsabilidades... La película, viniendo de Alemania, tiene que ser en parte una autojustificación. No a través de ninguna justificación del proyecto de Hitler, por supuesto, pero sí una autojustificación de cómo funcionaba el cotarro para que la nación entera siguiese a un fantoche sanguinario como aquel con tanto convencimiento. El examen de conciencia de la mecanógrafa octogenaria al final es insuficiente, claro. Porque la cuestión no es lo que ignoraba, que sería mucho, sino lo fría que la dejaba lo mucho que sabía. Los malos hábitos... La peli retrata muy bien todas las diversas actitudes hacia el tirano, que precisamente por ser diversas forman una trama bien enlazada, atando unos a otros desde la gente decente y horrorizada, pasando por quienes prefieren no ver o no pensar para no sufrir, hasta quienes sacan ventaja y quienes son más papistas que el papa. El propio Hitler es un pequeño microcosmos de algunas de esas actitudes (del extremo más malsano de la gama sólo, claro); a veces miente, otras veces delira, o duda, se envalentona, renuncia, amenaza y manipula... Y es lo imprevisible de esa actitud, reforzada con las ejecuciones sumarias a quien parezca flojear (aunque no siempre, porque eso sería previsible) lo que mantiene a todos callados, hablando con medias palabras, y mirándose unos a otros con el rabillo del ojo; curiosamente no son siempre los que más claro le hablan a Hitler a quienes peor les va con él... Cuando el poder desbarra, impone a todos los que a él están sometidos una realidad de pesadilla, porque es una irrealidad: todos saben que viven una mentira, pero están atados por la lógica de los papeles que han venido representando, y no pueden, y a veces tampoco quieren, saltar del barco que se hunde. Por otra parte, puede decirse que cuando mayor sea la distancia entre la realidad percibida extraoficialmente y la oficial, y se pueda mantener por pura autoridad, mayor es el despliegue de poder que se está haciendo, y más encuentra el poder la lógica que le es intrínseca: el manejo de las voluntades ajenas. (Federico Trillo tenía una meditación a este respecto en su libro sobre Shakespeare y el poder quizá basada en la propia experiencia).
Podría darse un casting de caracteres para interpretar ante el poder cuando este desbarra e impone una situación a todas luces ficticia:
- La posición del tirano: bueno, las posiciones, como he dicho, porque el tirano no escapa de sí mismo y aplica al interior de su cabeza la misma lógica que impone en su entorno. El delirio es a veces auténtica pérdida de contacto con la realidad; otras veces es una técnica de manipulación mediante el horror, obligando a todos a ponerse de parte del tirano una y otra vez.
- La posición del perro guardián (Goebbels). Primera línea de defensa contra todo asomo de crítica o duda. Brutalidad, oportunismo, crueldad, doublethink a tutiplén, sentimiento de inferioridad compensado con creces maltratando al personal.
- La posición del tirano aspirante (Goering, Himmler); a bordo hasta el último momento pero bien atentos a salvar los muebles si se puede y a ocupar el puesto del tirano cuando este caiga... Estos no se creen nada, pero están muy interesados en que todos se comporten como si: la diferencia es que, al ser más oportunistas que el tirano, pueden en algunos casos llegar a una entente cordiale con los Aliados. No esta vez, sin embargo.
- La posición deliberadamente descerebrada, con una venda en los ojos para cegarse y una botella a mano por si entra algo de luz (Eva Braun). El peor papel del eterno femenino...
- ... porque la señora de Goebbels no cuenta ahí: eso es una mente inhumana, el instinto tanático llevado a su máxima expresión; aunque hasta ella se tiene que sentar un momento a descansar y después tratar de distraerse con un solitario después de envenenar a sus hijos.
- La posición del general de la Wehrmacht, que separa claramente su lealtad a la patria, su fundamento último, de su lealtad a Hitler, ésta condicional y subordinada a aquélla. Su ceguera consiste en no utilizar su propio criterio para ver hasta qué punto Hitler era el peor enemigo de la patria, al convertirla en lo que la convirtió...
- La posición del observador desapasionado (aqui, Speer). Es capaz de decirle a Hitler cara a cara cosas que a otro le costarían un fusilamiento sumario. Pero no se opone a él.
- La secretaria, que vive en el pequeño mundo del trato diario y de sus limitadas responsabilidades, y que prefiere no entrar a juzgar los horrores que oye, porque tendría que empezar a juzgarse ella misma, y no tiene capacidad de arrancarse a la vida cotidiana.
Y luego están el médico honrado, el telegrafista, los demás militares (no hay dos idénticos), el joven ario de las SS, el niño soldado condecorado, el canalla que se crece en río revuelto porque puede matar impunemente...
Y así , todos atados unos a otros, llevándose unos a otros, cogidos del brazo o empujones, a la Solución Final y al Hundimiento... Si frente al poder callas lo que sabes que deberías decir, ya has dado el primer paso para estar con ellos. Todos lo hemos dado ya. Por eso esta película es una autojustificación.
jueves, 22 de mayo de 2014
La ética de Hitler
Desde luego había una ética en el pensamiento de Hitler, y una creencia en el progreso de la humanidad. Aquí hay en New Books in History una entrevista (en inglés) con Richard Weikart sobre su libro Hitler's Ethics: The Nazi Pursuit of Evolutionary Progress.
Muy recomendable para quienes creen que Hitler era un conservador de derechas a la vieja usanza; nada más lejos de la realidad—era una persona moderna y de ideas progresistas y radicales, muy influido por el evolucionismo que tanto condenaban por entonces la Iglesia y los sectores conservadores y de ideas retrógradas en la sociedad.
Hoy que se le presenta tantas veces como un loco aislado, un fenómeno raro o un psicópata antisocial, hay que recordar lo mucho que estaba en sintonía con las ideas de muchas gentes de su tiempo, y que era queridísimo por la mayoría de la gente en Alemania. Sus votantes y fieles devotos compartían en gran medida sus ideas políticas—aunque no eran tan progresistas como él, en general, en cuestiones de ética personal—Un hombre, en suma, en sintonía con su sociedad y con su época, y perfectamente integrado en la política de su tiempo; un radical extremista, en efecto, pero uno que en su tiempo era no menos atractivo para la gente progre que el Che Guevara hoy. Polémico, revolucionario que disparaba sobre la historia con mano decidida—pero que supo, además, como dirigente, atraerse a la buena sociedad, para nada un loco pirado que iba a su bola, sino un líder carismático que convencía a sus seguidores, e incluso a millones que antes no lo eran, mucho más que los políticos de hoy.
Sí estaba
Hitler bastante preocupado por la ética y la moralidad, pero era un
reformista radical, todo un revolucionario en suma, que no temía romper
con
las maneras del pasado y con las tradiciones añejas (con algunas, al
menos—con
las buenas). Toda una lección y ejemplo para quienes aún creen en la
imposición
de la utopía a martillazos, en los sueños de revolución que desbarate
todo el sistema, y en la devoción a la causa que une como una piña al
grupito de los nuestros y de lo nuestro. Y en las virtudes e ideales de los radicalismos
nacionalistas y socialistas.

