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martes, 8 de abril de 2025

BREAKING (FAKE) NEWS: Lost Sermon of Jesus Found in Egypt!

Ehrman, Bart D. "Breaking News! Lost Sermon of Jesus Found in Egypt." Video. YouTube (Bart D. Ehrman) 1 April 2025.* (Biblical forgeries, Buddhism, Dan Brown, Gospel of Judas, Nicholas Notovitch, etc.)

         https://youtu.be/A6-iVO5GK9U

         2025

martes, 4 de marzo de 2025

Balmes, Unamuno, y la paradoja de la fe cristiana

¿Es la fe cristiana delirio demente o sentido común? La paradoja la sintió agudamente Miguel de Unamuno, oscilando vertiginosamente entre la fe desesperada y la desesperación del descreimiento, pero sin duda también la sintió Jaime Balmes, el que Unamuno consideraba un pedestre filósofo del sentido común biempensante, incapaz de inquietarse ante la duda y la paradoja... eso nos lleva a pensar la propia descripción que da Balmes del panorama de horror que le despierta la posibilidad concebible y amenazante de que toda la escatología del cristianismo sea una ensoñación o patología del deseo...

Así comenta Unamuno la visión de Balmes del mundo sin Dios y sin la otra vida:

 

"El sentido común tiene, sin duda, su campo, que no es precisamente el filosófico; pero la paradoja tiene también el suyo. Y si aquél es lo colectivo, lo común éste es es o empieza por ser lo individual, lo propio. La paradoja es el más genuino producto del sentido propio. Y es, por tanto, el más eficaz elemento del progreso, ya que por lo individual se progresa. El cambio es siempre de origen individual; una masa, en cuanto masa, no cambia sino de posición respecto a otras masas. 

La historia toda del pensamiento humano podría reducirse al conflicto y juego mutuo entre el sentido común y el propio, entre la perogrullada y la paradoja, entre el instinto práctico y la razón especulativa.

Y hay también una paradoja crítica o moral. Y si el cristianismo fue un escándalo para los paganos, según San Pablo, es porque fue una enorme paradoja. Y a medida que ha ido desparadojizándose, acomodándose al sentido común moral, ha ido descristianizándose, como lo vio muy bien aquel terrible danés que se llamó en vida Kierkegaard.

Muchas veces se ha hecho notar lo profundamente paradójico del cristianismo. Y sin entrar en lo de credo, quia absurdum, en el mero campo moral es muy exacta la observación del profesor Bossuet, de Gottinga, de que no entenderemos bien ciertas palabras de Jesús mientras no nos demos cuenta de que, tomadas unilateralmente, a la letra, son paradójicas. ¿Qué sino paradoja es aquello de que si el ojo derecho te hace tropezar, te lo saques? ¿Y lo de presentar la otra mejilla al que nos golpeare en una? ¿Y lo de ser más difícil entrar un rico en el reino de los cielos que hacer pasar un camello por el ojo de una aguja, o enhebrar por éste un calabrote (según se traduzca)? ¿Y aquello otro de que no puede ser discípulo de Cristo el que no odie a su padre y a su madre y a sus hijos y a sus hermanos y a sus hermanas? 

El honrado padre Scio, en las notas que puso a su traducción castellana de la Biblia, dice, al llegar a este último pasaje (Lucas, XIV, 26), que "aborrecer a sus parientes no quiere decir quererlos mal, sino detestar sus máximas y su conducta cuando son opuestas al Evangelio." Nota henchida, sin duda, de sentido común, pero en la que no resplandece, ciertamente, una gran comprensión del terrible sentido de las palabras de Jesús, pronunciadas cuando se esperaba el próximo fin del mundo. Y la terribilidad de ese sentido es una terribilidad permanente, porque el fin del mundo está de continuo inminente para cada uno de nosotros. De donde el principio de no apegarnos a los afectos de la carne, los que la muerte rompe. 

¿Adónde me ha traído el comentario de Balmes? El cual, por cierto, jamás se dejó llevar a semejantes terribilidades. Su fuerte dosis de sentido común, práctico catalán, le apartó de todo misticismo. No había en él la estofa de un San Juan de la Cruz, el castellano. Vich no es Fontiveros. No hay sino leer, en el capítulo XXVIII de la ética de su Filosofía elemental, las páginas que dedica a la inmortalidad del alma y los premios y penas de la otra vida. Todo es del más sosegado sentido común: falta el soplo del misterio.  Es una disertación retórica y hasta elocuente. "La inmortalidad nos encanta", dice, con encantadora sencillez. Oídle: 

"Y este deseo inmenso que vuela a través de los siglos, que se dilata por las profundidades de la eternidad, que nos consuela en el infortunio y nos alienta en el abatimiento; este deseo que levanta nuestros ojos hacia un nuevo mundo, y nos inspira desdén por lo perecedero, ¿sólo se nos habría dado como una bella ilusión, como una mentira cruel, para dormirnos en brazos de la muerte y no despertar jamás? No, esto no es posible: esto contradice a la bondad y sabiduría de Dios; esto conduciría a negar la Providencia, y de allí al ateísmo." 

Ved en este párrafo, que no carece de una cierta elocuencia vulgar y de lugares comunes—los propios del sentido común—, el instinto sustituido a la razón para servir a las necesidades prácticas del orden moral. Se busca consuelo más que verdad. 

El hombre, al tratar de esto, se exalta. 

"¿Quién nos mece con tantas esperanzas, si no hay para nosotros otro destino que la lobreguez de la tumba? ¡Ay, qué triste fuera entonces el haber visto la luz del día, y el sol inflamando el firmamento, y la luna despidiendo su luz plácida y tranquila, y las estrellas tachonando la bóveda celeste como los blandones de un inmenso festín; si al deshacerse nuestra frágil organización no hay para nosotros nada, y se nos echa de este sublime espectáculo para arrojarnos a un abismo donde durmamos para siempre! ... Entonces el mundo no sería una belleza, no el cosmos de los antiguos, sino el caos: una especie de fragua donde se elaboran, en confusa mezcla, los placeres y los dolores; donde un ímpetu ciego lo lleva todo en revuelto torbellino; donde se han reservado para el ser más noble, para el ser más inteligente y libre, mayor cúmulo de males, sin compensación ninguna; donde se han reunido, en síntesis, todas las contradicciones: deseo de luz y eternas tinieblas; expansión ilimitada y silencio eterno; apego a la vida y muerte absoluta; amor al bien, a lo bello, a lo grande y el destino a la nada; esperanza sin fin, y, por dicha final, un puñado de polvo dispersado por el viento."

Y acaba estas nobles páginas últimas de su ética, henchidas de la elocuencia del sentido común, diciéndonos que la existencia de otra vida la enseña la razón—lo que es dudoso—, nos lo dice el corazón—lo que es muy cierto—, lo manifiesta la sana filosofía—¿cuál es la sana?—, lo proclama la religión, y así lo ha creído siempre el género humano. Esto último, que debe de ser lo de más fuerza para un filósofo de sentido común, es algo que la Historia desmiente. 

¡Pero con qué íntima y recogida emoción, con qué palpitaciones de corazón y de espíritu, leía yo estas elocuentes consolaciones allá, en los melancólicos albores de mi mocedad, en este mismo cuarto en que ahora escribo estas líneas!


Subraya Unamuno, con el contraste de la retrospección, la pérdida de la fe o la mayor claridad de visión que lo separa del cristiano ingenuo o voluntarioso que fue en su juventud.... Y sin embargo su misma filosofía del "sentimiento trágico de la vida" muestra que el Unamuno adulto no ha superado del todo en su filosofía y en su religión la dolorosas antinomias que señala Balmes, sino que más bien se ha instalado en ellas... También se deja adivinar, en la misma elocuencia de Balmes que impresionaba a Unamuno, que Balmes tampoco estaba tan lejos de él como él piensa, en cuanto a sus sospechas, inquietudes y sentimientos paradójicos con respecto a sus "creencias"...  —aunque la opción cauta y conservadora tomada por Balmes sea el (in)sensato sentido común, el credo quia credunt.


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domingo, 9 de febrero de 2025

El Doctor Fausto y la pérdida del alma

 

Un pasaje dramático del libro de Unamuno Del Sentimiento Trágico de la vida, en el que se nos explica la obra de Marlowe (y la de Goethe) en relación con la pérdida de la fe. Que de eso va quizá  la tragedia del saber y del mucho leer de Fausto. En su contexto del renacimiento del paganismo y las humanidades clásicas en la era moderna, con una aguda interpretación de la escena de Helena de Troya. El que extrae Unamuno es un sentido intuido oscuramente más que buscado y pensado por Marlowe, pues la obra expresa la pérdida de la fe y de creencia en la inmortalidad del alma precisamente mediante su contrario, mediante las imágenes del pacto satánico y  de la condenación eterna en que se cae por no haber confiado en Dios y en la posibilidad de la salvación...

 

satanfausto1



El progresismo no satisfacía tampoco. Progresar, ¿para qué? El hombre no se conformaba con lo racional, el Kulturkampf no le bastaba; quería dar finalidad final a la vida, que esta que llamo la finalidad final es el verdadero óntos ón. Y la famosa maladie du siècle, que se anuncia en Rousseau y acusa más claramente que nadie el Obermann de Sénancour, no era ni es otra cosa que la pérdida de la fe en la inmortalidad del alma, en la finalidad humana del universo. 

Su símbolo, su verdadero símbolo es un ente de ficción, el Doctor Fausto. 

Este inmortal Doctor Fausto que se nos aparece ya a principios del siglo XVII, en 1604, por obra del Renacimiento y de la Reforma y por ministerio de Cristóbal Marlowe, es ya el mismo que volverá a descubrir Goethe, aunque en ciertos respectos más espontáneo y más fresco. Y junto a él aparece Mephistophilis, a quien pregunta Fausto aquello de "¿Qué bien hará mi ama a tu señor?" Y le contesta: "Ensanchar su reino." "¿Y es ésa la razón por la que nos tienta así?", vuelve a preguntar el Doctor, y el espíritu maligno responde: "Solamen miseris socios habuisse doloris", que es lo que, mal traducido en romance, decimos: "mal de muchos, consuelo de tontos". "Donde estamos, allí está el infierno, y donde esté el infierno, allí tenemos que estar siempre", añade Mephistophilis, a lo que Fausto agrega que cree ser una fábula tal infierno, y le pregunta quién hizo el mundo.


Mefaustófeles 


Y este trágico Doctor, torturado por nuestra tortura, acaba encontrando a Helena, que no es otra, aunque Marlowe acaso no lo sospechase, que la Cultura renaciente. Y hay aquí en este Faust de Marlowe una escena que vale por toda la segunda parte del Faust  de Goethe. Le dice a Helena Fausto: "Dulce Helena, hazme inmortal con un beso—y le besa—. Sus labios me chupan el alma. ¡Mira cómo huye! ¡Ven, Helena, ven; devuélveme el alma! Aquí quiero quedarme, porque el cielo está en estos labios, y todo lo que no es Helena, escoria es".
 
¡Devuélveme el alma! He aquí el grito de Fausto, el Doctor, cuando después de haber besado a Helena, va a perderse para siempre. porque al Fausto primitivo no hay ingenua Margarita alguna que le salve. Esto de la salvación fue invención de Goethe. ¿Y quién no conoce a su Fausto, nuestro Fausto, que estudió filosofía, jurisprudencia, medicina, hasta teología, y sólo vio que no podemos saber nada y quiso huir al campo libre (hinaus ins weite Land!) y topó con Mefistófeles, parte de aquella fuerza que siempre quiere el mal haciendo siempre el bien, y éste le llevó a los brazos de Margarita, del pueblo sencillo, a la que aquél, el sabio, perdió; pero merced a la cual, que por él se entregó, se salva, redimido por el pueblo creyente con fe sencilla? Pero tuvo esa segunda parte, porque aquel otro Fausto era el Fausto anecdótico, y no el categórico de Goethe, y volvió a entregarse a la Cultura, a Helena, y a engendrar en ella a Euforión, acabando todo con aquello del eterno-femenino entre coros místicos.¡Pobre Euforión!


¿Y esta Helena es la esposa del rubio Menelao, la que robó Paris y causó la guerra de Troya, y de quien los ancianos troyanos decían que no debía indignar el que se peleasen por mujer que por su rostro se parecía tan terriblemente a las diosas inmortales? Creo más bien que esa Helena de Fausto era otra, la que acompañaba a Simón Mago, y que éste decía ser la inteligencia divina. Y Fausto puede decirle: "¡Devuélveme el alma!" 

Porque Helena, con sus besos, nos saca el alma. Y lo que queremos y necesitamos es alma, y alma de bulto y de sustancia.

Pero vinieron el Renacimiento, la Reforma y la Revolución, trayéndonos a Helena, o más bien empujados por ella, y ahora nos hablan de Cultura y de Europa.

¡Europa! Esta noción primitiva e inmediatamente geográfica nos la han convertido, por arte mágica, en una categoría casi metafísica. ¿Quién sabe hoy ya, en España por lo menos, lo que es Europa? Yo sólo sé que es un chibolete (véanse mis Tres ensayos). Y cuando me pongo a escudriñar lo que llaman Europa nuestros europeizantes, paréceme a las veces que queda fuera de ella mucho de lo periférico—España, desde luego, Inglaterra, Italia, Escandinavia, Rusia—, y que se reduce a lo central, a Franco-Alemania, con sus anejos y dependencias. 

Todo esto nos lo han traído, digo, el Renacimiento y la Reforma, hermanos mellizos que vivieron en aparente guerra intestina. Los renacientes italianos, socinianos todos ellos, los humanistas, con Erasmo a la cabeza, tuvieron por un bárbaro a aquel fraile Lutero, que del claustro sacó su ímpetu, como de él lo sacaron Bruno y Campanella. Pero aquel bárbaro era su hermano mellizo; combatiéndolos, combatía a su lado contra el enemigo común. Todo eso nos han traído el Renacimiento y la Reforma, y luego la Revolución, su hija, y nos han traído también una nueva inquisición: la de la ciencia o la cultura, que usa por armas el ridículo y el desprecio para los que no se rinden a su ortodoxia.

Al enviar Galileo al gran duque de Toscana su escrito sobre la movilidad de la tierra, le decía que conviene obedecer y creer a las determinaciones de los superiores, y que reputaba aquel escrito "como una poesía o bien un ensueño, y por tal recíbalo Vuestra Alteza". Y otras veces le llama "quimera" y "capricho matemático". Y así yo, en estos ensayos, por temor también—¿por qué no confesarlo?—a la Inquisición, pero a la de hoy, a la científica, presento como poesía, ensueño, quimera o capricho místico lo que más de dentro me brota. Y digo con Galileo: "Eppur si muove! Mas ¿es sólo por ese temor? ¡Ah, no!, que hay otra más trágica Inquisición, y es la que un hombre moderno, culto, europeo—como lo soy yo, quiéralo o no—, lleva dentro de sí. Hay un más terrible ridículo, y es el ridículo de uno ante sí mismo y para consigo. Es mi razón, que se burla de mi fe y la desprecia. 

Y aquí es donde tengo que acogerme a mi Señor Don Quijote para aprender a afrontar el ridículo y vencerlo, y una ridículo que acaso—?Quién sabe?—él no conoció. 



Unamuno Don Quijote

Sí, sí, ¿Cómo no ha de sonreir mi razón de estas construcciones seudo filosóficas, pretendidas místicas, diletantescas, en que hay de todo menos paciente estudio, objetividad y método... científico? ¡Ya, sin embargo... "Eppur si muove"!

"Eppur si muove!", sí. Y me cojo al diletantismo, a lo que un pedante llamaría filosofía demi-mondaine, contra la pedantería especialista, contra la filosofía de los filósofos profesionales. Y quén sabe. Los progresos suelen venir del bárbaro, y nada más estancado que la filosofía de los filósofos y la teología de los teólogos. ¡Y que nos hablen de Europa! La civilización del Tibet es paralela a la nuestra, y ha hecho y hace vivir a hombres que desaparecen como nosotros. Y queda flotando sobre las civilizaciones todas el Eclesiastés, y aquello de "así muere el sabio como el necio"(2:3). 


(Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la Vida; Conclusión: "Don Quijote en la tragicomedia europea contemporánea")




Doctor Faustus and Mr. Marlowe


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viernes, 3 de enero de 2025

Things Hidden: The Life and Legacy of René Girard

   


Things Hidden: The Life and Legacy of René Girard. 

 

Dir. Sam Sorich. Prod. Sam Sorich and Trevor Cribben Merrill. Glass Darkly Films, 2024. YouTube (Things Hidden: The Life and Legacy of René Girard) 25 Dec. 2024.* (Anthropology, Mimetic desire, Rivalry, Violence, Scapegoats, Sacred, Ritual, Communities, Christianity, Biblical exegesis)

         https://youtu.be/L-vB1HaBsog

         2024

 

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martes, 17 de diciembre de 2024

“Sois Hijos Tontos de la Modernidad” | Juan Manuel de Prada #ESDLB cap.509

   


DISCLAIMER: No estoy de acuerdo con Juan Manuel de Prada —en general, y en casi nada. 

Aunque, como un reloj parado, dé la hora exacta una vez de cada doce.(El diría que yo, yo digo que él).

 

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viernes, 15 de marzo de 2024

Defiende el Valle de los Caídos

 Firmando en esta campaña de Abogados Cristianos.

A: Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid.

Estimada Sra.

Recientemente ha llegado a mi conocimiento que van a declarar Bien de Interés Cultural la antigua fábrica de leche Clesa.

Más allá de las opiniones de si a ese edificio le corresponde o no tal distinción, le escribo para solicitarle que declare el Valle de los Caídos como Bien de Interés Cultural, ante el incalculable valor arquitectónico, artístico y cultural de todo el emplazamiento.

Esta distinción supondría una especial protección para la cruz, la basílica y el resto de instalaciones, que como sabrá, se encuentran actualmente en una situación de abandono lamentable.

¡Deje ya de echar balones fuera y de esperar que el gobierno central haga algo!

Es la Comunidad de Madrid quien tiene la competencia para realizar este trámite y como tal debe actuar.

Muchas gracias.

Atentamente,

martes, 11 de julio de 2023

Faith Comes By Hearing

Thomas Hobbes expounds the difference between knowing and believing in matters of religion, in Part III of Leviathan. This is one of those passages in which his theological acumen and his satirical spirit seem to converge inextricably....

 

 Faith Comes by Hearing

It is manifest therefore, that Christian men doe not know, but only beleeve the Scripture to be the Word of God; and that the means of making them beleeve which God is pleased to afford men orinarily, is according to the way of Nature, that is to say, from their Teachers. It is the Doctrine of St. Paul concerning Christian Faith in generall, (Rom. 10. 17.) Faith cometh by Hearing, that is, by Hearing our lawfull Pastors. He saith also (ver. 14, 15. of the same Chapter) How shall they beleeve in him of whom they have not heard? and how shall they hear without a Preacher? and how shall they Preach, except they be sent? Whereby it is evident, that the ordinary cause of beleeving that the Scriptures are the Word of God, is the same with the cause of the beleeving of all other Articles of our Faith, namely, the Hearing of those that are by the Law allowed and appointed to Teach us, as our Parents in thir Houses, and our Pastors in the Churches: Which also is made more manifest by experience. For what other cause can there bee assigned, why in Christian Common-wealths all men either beleeve, or at least professse the Scripture to bee the Word of God, and in other Common-wealths scarce any; but that in a Christian Common-wealth they are taught it from their infancy; and in other places they are taught otherwise.


Just to be clear about the theology of Leviathan, there is an interesting conundrum or paradox or logical corner that Hobbes chooses to inhabit. It is not always the case that all good Christian subjects "believe", in spite of this indoctrination, since sound doctrine also teaches "that Faith is the gift of God, and hee giveth it to whom he will." BUT whereas a King is not to pry into the subjects's souls as to what they believe or not, Hobbes does insist on the right of the State to exact public verbal acquiescence, and to silence skeptics or atheists or heretics at the discretion of the Sovereign. That is, good public religiosity consists not so much in actually believing the doctrine, but in simulating belief or not contradicting it with inconvenient assertions to the contrary effect.

Which is all things considered a nicely paradoxical rounding off or bootstrapping of the Christian materialist theology of the Leviathan—a regular Q.E.D. of the theological argument expounded here, and an self-explicatory and perhaps slightly cynical assertion of the book's explicit and deliberate Anglican orthodoxy.



Hobbes y los okupas



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lunes, 3 de julio de 2023

Trinity Personated

 


Thomas Hobbes's materialist explication of the doctrine of the Trinity in Leviathan (Part III, "Of a Christian Common-Wealth"), on the basis of his dramatistic notion of personation as central to all aspects of human reality and social life. 


Of the Trinity

Here wee have the Person of God born now the third time. For as Moses, and the High Priests, were Gods Representative in the Old Testament; and our Saviour himselfe as Man, during his abode on earth: So the Holy Ghost, that is to say, the Apostles, and their successors, in the Office of Preaching, and Teaching, that had received tha Holy Spirit, have Represented him ever since. But a Person, (as I have shewn before, chapt. [16].) is he that is Represented, as often as hee is Represented; and therefore God, who has been Represented (that is, Personated) thrice, may properly enough be said to be three Persons; through neither the word Person, nor Trinity be ascribed to him in the Bible. St. John indeed (I Epist. 5.7.) saith, There be three that bear witnesse in heaven, the Father, the Word, and the Holy Spirit; and these Three are One: But this disagreeth not, but accordeth fitly with three Persons in the proper signification of Persons; which is, that which is Represented by another. For so God the Father, as Represented by Moses, is one Person; and as Represented by his Sonne, another Person; and as Represented by the Apostles, and by the Doctors that taught by authority from them derived, is a third Person; and yet every Person here, is the Person of one and the same God. But a man may here ask, what it was whereof these three bare witnesse. St. John therefore tells us (verse 11.) that they bear witnesse, that God hath given us eternall life in his Son. Again, if it should bee asked, wherein that testimony appeareth, the Answer is easie;  for he hath testified the same by the miracles he wrought, first by Moses; secondly by his Son himself; and lastly by his Apostles, that had received the Holy Spirit; all which in their times Represented the Person of God; and either prophecyed, or preached Jesus Christ. And as for the Apostles, it was the Character of the Apostleship, in the twelve first and great Apostles, to bear Witnesse of his Resurrection; as appeareth exprssely (Acts I. ver. 21, 22.) where St. Peter, when a new Apostle was to be chosen in the place of Judas Iscariot, useth these words, Of these men which have companied with us all the time that the Lord Jesus went in and out amongst us, beginning at the Baptisme of John, unto that same day that hee was taken up from us, must one bee ordained to be a Witnesse with us of his Resurrection: which words interpret the bearing of Witnesse, mentioned by St. John. There is in the same place mentioned another Trinity of Witnesses in Earth. For (ver. 8.) he saith, there are three that bear Witnesse in Earth, the Spirit, and the Water, and the Bloud; and these three agree in one: that is to say, the graces of Gods Spirit, and the two Sacraments, Baptisme, and the Lords Supper, which all agree in one Testimony, to assure the consciences of beleevers, of eternall life; of which Testimony he saith (verse 10.) He that beleeveth on the Son of man hath the Witnesse in himselfe. In this Trinity on Earth the Unity is not of the thing; for the Spirit, the Water, and the Bloud, are not the same substance, though they give the same testimony: But in the Trinity of Heaven, the Persons are the persons of one an the same God, though Represented in three different times and occasions. To conclude, the doctrine of the Trinity, as far as can be gathered directly from the Scripture, is in substance this: that God who is alwaies One and the same, was the Person Represented by Moses; the Person Represented by his Son Incarnate; and the Person Represented by the Apostles. As Represented by the Apostles, the Holy Spirit by which they spake, is God; As Represented by his Son (that was God and Man), the Son is that God; As represented by Moses, and the High Priests, the Father, that is to say, the Father of our Lord Jesus Christ, is that God: From whence we may gather the reason why those names Father, Son, and Holy Spirit in the signification of the Godhead, are never used in the Old Tesament: For they are Persons, that is, they have their names from Representing; which could not be, till divers men had Represented Gods Person in ruling, or in directing under him. 

Thus we see how the Power Ecclesiasticall was left by our Saviour to the Apostles; and how they were (to the end they might the better exercise that Power,) endued with the Holy Spirit, which is therefore called sometime in the New Testament Paracletus which signifieth an Assister, or one called to for helpe, though it bee commonly translated a Comforter. Let us now consider the Power it selfe, what it was, and over whom.

 

Hobbes's generalized notion of Person and Personation as a building block of human reality and a tool for social-dramatistic analysis is further commented here:

"How to Make Artificial Persons: Hobbes's Dramatistic Theory of Interaction and of Political Representation." In García Landa, Vanity Fea 10 Oct. 2015.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/10/hobbess-dramatistic-theory-of.html


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lunes, 13 de febrero de 2023

CHURCH OF ENGLAND NO LONGER ANGLICAN

 The touchstone, here as in countless other contexts, is acceptance of same-sex marriage:



martes, 18 de octubre de 2022

No Matarás (según a quién)

Un comentario a este artículo:


Malo, Pablo. "El gran salto a la humanidad (entrevista a William von Hippel)." La Nueva Ilustración Evolucionista 19 Sept. 2022.*

         https://ilevolucionista.blogspot.com/2022/09/el-gran-salto-hacia-la-humanidad.html

2022

Muy interesante. Podría decirse que se dio un gran salto hacia la humanidad, pero que aún seguimos saltando... no se sabe bien si hacia más humanidad o hacia una posthumanidad. Lo de la cooperación con el propio grupo y rivalidad/competición con los grupos ajenos permite entender mejor los mandamientos de la ley de Dios del Antiguo Testamento: "No matarás" quiere decir, por supuesto y no hace falta decirlo, "No matarás judíos" ("sin motivo político justificable"). Esto por supuesto no lo explican mucho en clase de Religión, pero es aclaratorio. El cristianismo fue en ese sentido un gran paso adelante en la prosocialidad extendida o la ética humanista global.

 

Ultrasociety: Somos Hijos de la Guerra

 

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