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viernes, 13 de enero de 2023

Estos psicópatas ya van con recochineo

 Lo malo es que no nos vamos a librar ni leyendo la lista de ingredientes. Para algunas cosas mucha reglamentación, toneladas, pero seguro que los gusanos de la harina y los escarabajos del estiércol figuran en la lista de ingredientes como "proteína de origen animal".... ¡y a correr!





jueves, 1 de septiembre de 2022

WEF Food Control

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)

 

Los paleantropólogos de Atapuerca van descubriendo más datos sobre la alimentación de los Homo heidelbergensis y Homo antecessor que habitaron la Península Ibérica antes del Homo sapiens y de los neandertales. Aquí reflexionamos sobre el componente de canibalismo en la dieta de estos y otros humanos primitivos... así como de algunos modernos. 

Texto completo:

Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)

http://dx.doi.org/10.17613/x2a5-mw96

 
Author(s):
José Angel GARCÍA LANDA (see profile)
Date:
2011
Group(s):
Anthropology, Philosophy of Religion
Subject(s):
Prehistory, Sociology of food, Cannibalism
Item Type:
Article
Tag(s):
Humans, Hominids, Tribalism, Eating
Permanent URL:
http://dx.doi.org/10.17613/x2a5-mw96
____________________________________________________________________________ 
 
English abstract: Generalist Diet (Competing with the Ogres)
 
The Atapuerca palaeoanthropologists are gradually uncovering more data about the feeding habits of the Homo heidelbergensis and Homo antecessor species which preceded Homo sapiens and Neanderthals as the first humans to inhabit the Iberian Peninsula. We reflect here on the element of cannibalism in the diet of these and other primitive humans, as well as some modern ones.
 

 
 

También ver aquí:

 

García Landa, José Ángel. "Dieta generalista (compitiendo con los ogros)." In García Landa, Vanity Fea 11 August 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/08/dieta-generalista-compitiendo-con-los.html

         2011

_____. "Dieta generalista (compitiendo con los ogros)." In García Landa, Vanity Fea 11 August 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/08/dieta-generalista-compitiendo-con-los.html

         2011

_____. "Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)." Ibercampus 1 sept. 2011.*

         http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=14539

         2013

_____. "Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)." SSRN 24 Jan. 2022.*

         http://ssrn.com/abstract=3953421

         2021

_____. "Dieta generalista (compitiendo con los ogros)." Academia 12 Nov. 2021.*

         https://www.academia.edu/61614341/

         2021

_____. "Dieta generalista (compitiendo con los ogros)." ResearchGate 28 Nov. 2021.*

         https://www.researchgate.net/publication/356591694

         2021

_____. "Dieta generalista (compitiendo con los ogros). Humanities Commons 1 Dec. 2021.*

         http://dx.doi.org/10.17613/x2a5-mw96

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:43263/

         2021

_____. "Dieta generalista: Compitiendo con los ogros." In García Landa, Vanity Fea 1 Dec. 2021.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2021/12/dieta-generalista-compitiendo-con-los.html

         2021

_____. "Dieta generalista: Compitiendo con los ogros." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/dietageneralista.pdf

         2024

_____. "Aníbal el Caníbal." In García Landa, Vanity Fea 21 Dec. 2012.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/12/anibal-el-canibal.html

         2012

_____. "Carne de china." In García Landa, Vanity Fea  25 Feb. 2013.* (Cloud Atlas).

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2013/02/carne-de-china.html

         2013

_____. "La dieta de Tascala." In García Landa, Vanity Fea 6 April 2014.* (Bernal Díaz del Castillo)

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/04/la-dieta-de-tascala.html

         2014

_____. "La dieta de Tascala." Ibercampus (Vanity Fea) 6 April 2014.*

http://www.ibercampus.info/la-dieta-de-tascala-27298.htm

2014

_____ "Canibalismo neandertal, y sapiens." In García Landa, Vanity Fea 13 Sept. 2016.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2016/09/canibalismo-neandertal-y-sapiens.html

         2016






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miércoles, 10 de marzo de 2021

Have We Reached the End of Meat?


Mediterráneo Digital. "Pedro Sánchez obedece a Bill Gates: España 'prohibirá' comer carne en el 2050." Mediterráneo Digital 20 May 2021.*

         https://www.mediterraneodigital.com/espana/plan-2050-carne

         2023

jueves, 16 de enero de 2014

Blind Spot







The biggest question always in my mind was how to understand the Industrial Revolution—because everything up to that point is pretty easily comprehensible. We figured out agriculture ten thousand years ago, and gradually the population increased as we spread out across the planet and spread agriculture with us, and so on. But then, two hundred years ago, with the beginning of the Industrial Revolution, it's like everything goes haywire. The human population goes from fewer than one billion to six and a half billion, and the scale of the human impact on the environment increases exponentially as well. So, again, how to explain that? Well, I tried looking into the history of capitalism, and looking into our mythological, psychological interaction with nature, and so on... But then, finally, in 1998 I read a paper (...) titled "The End of Cheap Oil". And for the first time I began to understand the role of energy in human social evolution. And for several years I studied this and read books. And I realized that this was the key to understanding everything that's happened in the last two hundred years—that fossil fuels are the essence of the Industrial Revolution. So, that creates a problem, because fossil fuels are inherently finite.

Oil was created in a 90 to a hundred fifteen million years ago. And we are drying down the stock of highly concentrated fuel in an amazingly short period of time. What's two hundred years, compared to a hundred and fifteen million years? And that oil is going to be gone virtually by the end of this century.

So—the twentieth century was about using more of the stuff. And it was the great petroleum fiesta. One time only, in the history of our species. The twenty-first century is going to be all about how that party winds down. This is the most serious problem to face the human race since we've been human.


Richard Heinberg, author of Powerdown.



We, above all the other cultures in the world, are to be most challenged by the necessity of transitioning from the fossil fuels to renewables. And we will transition, either on our timetable or on geology's timetable. In the five thousand years of recorded history, the age of oil will be just a blip—about three hundred years, more or less. Then what? —then what? We are enormously smarter than we were before and I think we can live happier and more of us than we had living before the age of oil, but...


... I don't think it's going to be seven billion people.


Roscoe Bartlett, AIAA award






The world sang—

"Look, you've got a choice. You can either fix it, or I can fix it.

Except you're not going to like it—because I'm going to throw everything away."


And everything means most of us.





jueves, 11 de agosto de 2011

Dieta generalista (Compitiendo con los ogros)

Leemos en Público una de las últimas entregas de la saga de Atapuerca, con más datos sobre la alimentación de los Homo heidelbergensis y Homo antecessor que nos precedieron en España, bastante antes de los iberos y los celtas. Ahora el equipo de Carbonell, Arsuaga, et al. encuentra en los heidelberguenses una dieta de cazadores de bisontes, cosa esperable quizá. Más llamativos son los detalles que acompañan a la dieta del antecessor.  

De estos ya se sabía que eran caníbales, por las raspaduras dejadas en los huesos por instrumentos de piedra: ahora nos dicen que tenían una "dieta generalista" y que acompañaban sus festines de carne humana con frutos del bosque—en concreto con frutas de almez. Aparte de que casi suene gourmet, se me ocurre que el canibalismo sistemático pudo tener importantes consecuencias evolutivas, y de organización social. Por decirlo de otra manera, si somos hijos de la guerra, también puede sospecharse que si tan alto hemos llegado es porque vamos a hombros de caníbales. Dos hechos que no son quizá sino sólo dos aspectos del mismo. 

No descendemos directamente del antecessor europeo, que fue sustituído por el Homo sapiens de origen africano —posiblemente exterminado mediante la guerra, es de suponer, suponiendo que se pueda llamar guerra a esa condición hobbesiana originaria en la que el homo homini lupus. El hombre era un lobo para el hombre en dos sentidos: como presa y como cooperador. Se organizaban en pequeños grupos lobunos, y debían temer más que nada a los otros pequeños grupos de humanos, para quienes eran presa—esto a diferencia de los lobos, que no se suelen meter con otros lobos: lo del canibalismo es cuestión de simios carroñeros y degenerados. 

Este tipo de sociedad caníbal crea un tipo de presión selectiva muy especial, todo un entorno ecológico que moldea la inteligencia y el tipo de relaciones sociales favorecidas. Para empezar, fomenta una solidaridad grupal férrea: es el grupo el que define la realidad del individuo, y el mundo en el que se mueve. Y todas las conductas rituales, simbólicas, etc. que ayuden a cohesionar al grupo, a darle unidad y a demarcarlo de los demás, resultarán altamente favorecidas y seleccionadas. Por supuesto también se favorece todo tipo de desarrollo de la teoría de la mente y de la inteligencia maquiavélica que permita anticiparse a las acciones de los otros grupos y usarlas en beneficio propio. El pensamiento estratégico, los planes, la proyección de futuro, resultan ser ventajas sometidas a intensa presión selectiva: los mejores estrategas, y los más organizados en sus defensas, serán quienes sobrevivan. 

No hay que olvidar que una vez nos embarcamos en esta espiral de guerra universal, en la carrera armamentística del Paleolítico, la evolución pasa a ser lamarckiana más que darwiniana—a medida que los rivales más temibles no son ya los osos y leones, cuyas costumbres y movimientos son conocidos y predecibles en gran medida, sino otros humanos como nosotros, cuyo comportamiento es variable y emergente, y requiere adaptación continua.  El canibalismo cumplía así una doble función, o triple: eliminaba a los grupos sociales menos aptos en esta lucha por la vida, reforzaba la cohesión grupal—pues cada festín antropófago era un recordatorio de lo que había en juego—e intensificaba las dinámicas de competitividad social, al depender una parte del "aporte calórico" directamente de la eliminación de los grupos enemigos, o de los miembros del propio grupo con menos apoyos sociales. 

Es fácil ver cómo un fenómeno social y cognitivo tal como el lenguaje resulta enormemente competitivo en un entorno semejante, y cómo se crea una fuerte presión selectiva para mejorar las palabras de la tribu, que decía Mallarmé. El lenguaje que permita comprender, manipular y planificar el entorno—pero ante todo, el lenguaje que permita cohesionar al grupo como tal, y separarlo de los otros de manera identificable. El lenguaje es lo que separa a los propios de los bárbaros, y los bárbaros son como los animales: a la vez presas y depredadores peligrosos. Esta es una de las bases de la atomización lingüística de la prehistoria, de la humanidad dividida por sus miles de lenguajes, que es la que hemos heredado. Cada uno de éstos que se pierde es una gran pérdida... pero hay que ver la otra cara de la cuestión: el aislamiento y rivalidad en los que se basaba esta fructífera diversidad.

Naturalmente, en un entorno de pequeñísimos grupos nómadas, también hay variabilidad e intercambio social: y aparte del pequeño grupo de aliados incondicionales está un poco más allá el segundo círculo: el círculo de grupos menos hostiles, parientes lejanos quizá, que hablan un lenguaje parecido, potencialmente aliados si aprieta un enemigo más poderoso, o si hay que organizar una gran caza anual. Podemos imaginar la dinámica de interioridad/exterioridad, de identificación y alteridad, a la que da lugar un entorno ecológico semejante: es en realidad el que hemos heredado, un tanto evolucionado y complicado, pero reconocible en sus contornos básicos.

El Homo sapiens debió de surgir en un pequeño grupo sometido a este tipo de presión guerrera y caníbal. Es debatido aún el papel de las mutaciones en el origen de la raza humana: pero es fácil ver que si en algún momento hubo una mutación cognitivamente ventajosa hasta un nivel determinante en uno de estos grupos—una aparición emergente súbita de una complejidad lingüística o de asociación simbólica, por ejemplo, éste es el entorno ideal para que semejante mutación se conserve y extienda en el seno de un pequeño grupo. Y más allá aún, una vez que este pequeño grupo prolifera y se divide, y resulta que se hace el líder de la sabana, y se identifica a sí mismo como "el hombre que sabe" frente a los que no saben—los otros, que son a la vez una presa y una amenaza a exterminar, y un espejo abyecto en el que mirarse.  Si se impuso el Homo sapiens a los demás, fue por una combinación de esta inteligencia social, lingüística, y cognitiva, superior—que le llevaba a una superioridad en el establecimiento de redes sociales y en el uso del entorno. Pero son ventajas que surgen en un entorno muy concreto, el de la guerra caníbal universal, y son de hecho sus productos. 

El canibalismo no acabó con el Homo antecessor: los neandertales también eran caníbales, y el Homo sapiens lo ha practicado seguramente desde su origen. Pero de maneras cada vez más aisladas: con el Homo sapiens el canibalismo tendió a volverse poco a poco más simbólico y ritual, como es propio de una especie de socialización más compleja, y con una marcada tendencia a cubrir todos sus actos con una gruesa capa de ritual y símbolo. Tal como yo lo imagino, sería más ritual el canibalismo cuanto más próximo fuese el devorado: si era un miembro de la familia, como entre los antiguos escitas, o si era un enemigo, un humano de pleno derecho (y no una fiera humanoide). Me imagino que especies humanas más primitivas, si hubo contacto con ellas, tendrían un status intermedio, pero más cercano a la pieza de caza, quizá. 

Y de ahí provienen las historias de ogros del bosque. Las especies cuyo canibalismo era más puramente alimenticio y menos simbólico fueron exterminadas, seguramente sin muchas contemplaciones, y denigrando sus prácticas aberrantes, usándolas como signo de oposición entre ellos y nosotros. El canibalismo, en su proceso de socialización, se convirtió para algunas tribus en la marca de la alteridad, del otro abyecto, el semihumano al que hay que exterminar, mientras algunos grupos lo seguían practicando ritualmente: una práctica a la vez sagrada y abyecta. (La comunión cristiana es una fase tardía y totalmente simbolizada de este canibalismo ritual). A muchos de los viejos ogros, probablemente nos los comimos a las finas hierbas, y luego contamos historias sobre ellos alrededor de la hoguera.

 
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lunes, 27 de julio de 2009

Adam's Tongue 6: Nuestros ancestros en sus nichos

Reseña del libro de Derek Bickerton sobre el origen del lenguaje, Adam's Tongue (2009)



De nuestros parientes los simios nos separa la serie de nichos ecológicos que fueron desarrollando nuestros ancestros, distintos de los de ellos: un nicho de alimentación omnívora terrestre, un nicho como carroñeros de última fila, un nicho como carroñeros de primera, un nicho como cazadores-recolectores, un nicho pastoril, un nicho agrícola. Y podríamos añadir un nicho urbano-industrial. Hasta ahora se ha solido ignorar esta construcción activa de nichos como factor evolutivo, enfatizando en su lugar la mera adaptación AL ambiente, como consecuencia de cambios genéticos que alteraban las capacidades intelectuales y comportamiento de los humano(ide)s: como si los ancestros no hubiesen jugado un papel activo en estas transformaciones, cambiando de costumbres antes de ningún cambio genético.

Bickerton critica las explicaciones genéticas sobre el origen del lenguaje (tan en boga hoy entre los lingüistas de la escuela de Chomsky). No se encontrará ningún "gen del lenguaje", ni el FOXP2 ni ningún otro. Los genes hoy se ven como algo más flexible, capaz de cambiar su expresión para producir múltiples resultados. El origen del lenguaje no tiene por qué deberse a ningún cambio genético.

Es simplista creer que nuestro último antepasado común era "algo así como un chimpancé", dice Bickerton—como si los chimpancés no hubiesen cambiado, y sólo lo hubiésemos hecho nosotros. Pero los bonobos y los chimpancés tienen culturas, alimentación, y relaciones sociales muy distintas entre sí. Los conservadores nos ven como chimpancés, los progres como bonobos. Pero esto es ridículo. El ancestro común era seguramente diferente de todos los simios actuales. Y ninguno tiene ni rastro de lenguaje. En respuesta a cambios climáticos surgió el linaje de los australopitecos; los tipos "robustos" no están en nuestra línea evolutiva. Los tipos gráciles no eran tan diferentes de los demás simios—si bien eran diferentes. No hacían herramientas de piedra, con posible excepción del último, el Australopithecus garhi, y su sistema de comunicación no sería muy distinto del de los simios "a no ser porque es muy probable que añadiesen llamadas de aviso sobre depredadores" (113), en respuesta al nuevo entorno de la sabana.

Como se explica en Man the Hunted, los australopitecos eran más presa que cazadores. Se volvieron más omnívoros que los simios, pero no es probable que desarrollasen una vida social tan complicada como los actuales simios. Estos no tienen depredadores que evitar en su ambiente, y han desarrollado complejas estrategias maquiavélicas para competir unos con otros. A veces se aduce este maquiavelismo como una de las fuentes del lenguaje, con el desarrollo de niveles más complejos de lectura de la mente del otro, pero es más probable que las estrategias maquiavélicas hubieran interferido con las capacidades de supervivencia de nuestros ancestros. De hecho lo que se potenció entre los ancestros humanos fue la cooperación, no la competencia con otros miembros del grupo.



"El único sentido en el que la vida social de los australopitecinos habría sido más rica que la vida social de los simios es precisamente en la atenuación de la competencia interna al grupo (y, en última instancia, en el nacimiento de la cooperación) que sigue inevitablemente cuando tienes que competir con miembros de otras especies, más que con miembros de tu propia especie". (115)


La potencialidad genética para desarrollar una vida social compleja existía, pero a veces la gente olvida que los genes no dictan el comportamiento, excepto en criaturas muy simples. Simplemente lo posibilitan. Son las circunstancias las que deteminan si esas posibilidades se realizan, y cuándo. El entorno se asegura de que quienes obedecen a sus genes, y no al entorno, sean eliminados.

Los gritos de alarma serían en los australopitecos un sistema de comunicación más parecido al de los monos que los tienen, diferenciados, que al de los simios. Y aunque estas llamadas de alarma no son "palabras", sí podrían haber supuesto un primer paso hacia el lenguaje, preparando a nuestros ancestros para las palabras, "acostumbrando a sus usuarios a la noción de que una señal pueda expresar algo más que meros sentimientos, necesidades y deseos" (117). Al menos dirigen la atención hacia un elemento objetivo del mundo externo (aunque no pueda decirse que lo signifiquen), y son gritos arbitrarios. Tienen así dos de las propiedades de las palabras.

El cambio climático, con las sabanas cada vez más secas, planteó presiones evolutivas y cambios de comportamiento a nuestros ancestros omnívoros. Hubo mayor tendencia a la dieta carnívora, menos con caza de acecho que con persecuciones de aguante. Allí da una ventaja la locomoción bípeda. Pero no se hace en grupos grandes, y se requiere también un desarrollo de armas defensivas, pues se es cazador y presa a la vez. Otra fuente de alimentos era la carroña. Pero los grandes felinos, hienas, etc., son carroñeros también, y siguen un orden de prioridad en su acceso a la carroña. Los humanos empezaron por la base de la pirámide: aprovechando la médula de los huesos. Esto también añadió presión para el uso de herramientas de piedra para partir los huesos. Este cambio de dieta, a su vez, propulsó el desarrollo cerebral, que requiere mucho consumo energético. Pero de por sí no hace surgir el lenguaje.

"Un cerebro más grande por supuesto habría venido bien una vez arrancase el lenguaje, y el propio lenguaje llevaría a seleccionar cerebros más grandes" (121)—pero hace falta explicar cómo se dio este desarrollo. Y "para el lenguaje, lo que se necesitaba no eran sesos, ni siquiera inteligencia. Sólo el nicho adecuado" (121).

Bickerton asocia este desarrollo a un cambio de dieta, y de status en la pirámide carroñera. De ser carroñeros de última fila, y comer médula, pasaron los homínidos a consumir la carne de grandes animales muertos, y a acceder a ella en primer lugar. Esto queda probado por el estudio de la posición relativa de las incisiones de dientes y de instrumentos de piedra en los huesos fósiles de grandes animales. En los más antiguos, las huellas de dientes vienen primero, y las de hachas después. En los más recientes, más recientes de dos millones de años, pasa poco a poco a ser al revés: primero llegan al hueso las hachas, y luego las huellas de dientes. Los grandes carnívoros no pueden acceder inmediatamente a los cuerpos de paquidermos, pues sus dientes no pueden desgarrar esa piel y han de esperar a que reviente. Pero las hachas de piedra sí pueden cortarla. Cita Bickerton estadísticas que calculan la accesibilidad relativa de grandes cadáveres en la sabana. Una organización de los grupos en torno al seguimiento de manadas, con vistas a una fuente de proteínas sistemática, y no ocasional, hubiera supuesto un cambio importante en la dieta y en el comportamiento. Son aspectos de la construcción de un nuevo nicho ecológico, como carroñeros de primera categoría. Una indicación adicional la proporciona la teoría de la búsqueda óptima de alimentos de Robert MacArthur y Eric Pianka, según la cual cualquier especie seleccionará, de entre los alimentos disponibles, los que proporcionen mayor cantidad de calorías en relación a la energía gastada en obtenerlos.

El inconveniente para pasar a carroñeros de primera era la presencia de los otros carroñeros alrededor de los cuerpos de paquidermos. La única ventaja posible de los homínidos, arguye Bickerton, estaba en los grandes números y en la cooperación, pero los grandes números se contradicen con la dispersión de la sabana y con los pequeños grupos en que trabajarían los cazadores-batidores. Ahí es donde entra en acción el factor lenguaje.

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