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sábado, 14 de noviembre de 2015

Retropost #406 (8 de julio de 2005): Retroalimentación anticipada





Más sobre S. J. Ong y su libro "Orality and Literacy". Es admirable la manera en que razona las implicaciones y efectos colaterales de la "interiorización" de la escritura, relacionándola con multitud de fenómenos literarios, semióticos, filosóficos y culturales. Me ha gustado la manera en que rechaza la definición de la comunicación humana como transmisión de información de un oyente a un receptor a través de un medio comunicativo (lo que él llama "the medium model"). El párrafo no puede ser más conciso y elegante en su manera de presentar la teoría de la comunicación como interacción hermenéutica:


Human communication, verbal and other, differs from the ’medium’ model most basically in that it demands anticipated feedback in order to take place at all. In the medium model, the message is moved from sender-position to receiver-position. In real human communication, the sender has to be not only in the sender position but also in the receiver position before he or she can send anything. (2002: 173)

Traduciendo:


La comunicación humana, verbal y de otros tipos, se diferencia del modelo "medial", al nivel más básico, en el hecho de que para poder tener lugar requiere una retroalimentación anticipada. En el modelo medial, se desplaza el mensaje desde la posición del emisor a la posición del receptor. En la comunicación humana auténtica, el emisor/a tiene que situarse no sólo en la posición de emisor sino también en la posición del receptor antes de poder emitir nada. (Fin de la cita).

Es decir, el hablante ajusta su mensaje a la circunstancia y al oyente; en el caso de la escritura, como recuerda el título de un artículo de Ong, "el interlocutor del escritor es siempre una ficción". El escritor manipula géneros, convenciones, alusiones y presuposiciones para construir la figura de un receptor ideal (lo que otros llaman el lector implícito).

Esta es la paradoja de la escritura: comunicamos información a un oyente construido para la ocasión, que tiene la virtud de poder recibirla, y la capacidad ideal de hacerlo, pero que sin embargo "necesita" de esa transmisión (otra ficción, quizá, esa necesidad). Pero transmisión sí que hay, a pesar de las limitaciones del "medium model" o el "modelo del conducto" como se le llama a veces también. Transmitimos el mensaje, pero también otros mensajes superpuestos. Por ejemplo, transmitimos nuestra noción de quién es el receptor - y de qué sabe. Y de quién somos nosotros. Y de qué podemos informarle. Y ecos de otras cosas: por ejemplo: de quién cree el receptor que somos nosotros, de cuál es nuestra relación interpersonal, de cuál queremos que sea, o en qué sentido queremos modificarla, de qué resistencias esperamos a esta propuesta.... Mucho transmitir, ciertamente; demasiado peso para poner en unas palabras. Por tanto algunos de estos ecos sólo se amplifican o se vuelven audibles con la interacción (en el caso de la comunicación cara a cara) o con la interpretación (en el caso de la comunicación escrita). Cosas que no son tan distintas, claro: toda interacción o respuesta es a la vez una interpretación y un comentario sobre lo dicho - una contraofensiva, a veces. Y toda interpretación es a la vez una interacción, deseada o no, buscada o no por el emisor; con el emisor o con otros intérpretes. Porque si la retroalimentación anticipada es crucial, también son cruciales las retroalimentaciones no anticipadas: es decir, que si el monólogo es dialógico, el diálogo aún es más dialógico. Aunque a veces lo más anticipable sea un entrecruzamiento de monólogos.




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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Retropost #300 (5 de julio de 2005): El lenguaje como tecnología interiorizada




En Orality and Literacy: The Technologizing of the Word, Walter J. Ong expone los avatares del lenguaje oral a medida que se desarrollan las tecnologías de la escritura primero, de la imprenta después, y del tratamiento electrónico de la voz y de la escritura a continuación. Señala cómo el desarrollo y perfeccionamiento de una tecnología de la palabra supone un paso importante en el desarrollo de la consciencia: esa nueva tecnología no sólo abre nuevas posibilidades en sí misma, sino que también interactúa con los medios anteriormente existentes, potenciándolos (en lugar de suprimirlos) y elevándolos a un nuevo orden de funcionamiento (presumiblemente, entre otras cosas, porque esos medios también interactúan ahora con la nueva tecnología). Así, es comprensible desde la perspectiva de Ong el hecho de que el desarrollo de la escritura electrónica no ha acabado con los libros, sino que ha multiplicado la edición de libros, aparte de inaugurar nuevos géneros como los blogs o el correo electrónico).

Ong señala cómo fueron pasos cruciales en el desarrollo de las tecnologías del lenguaje la invención en Occidente del alfabeto y de la imprenta de tipos móviles. Los chinos tenían imprenta de tipos móviles siglos antes que los europeos, pero al no disponer de escritura alfabética, esta tecnología no tuvo allí el efecto que tuvo en Occidente. Una tecnología perfeccionada, como la imprenta, el alfabeto o la grabación de sonido, permite hacer lo que hacían las anteriores de modo más eficaz, y abre nuevos ámbitos, nuevas maneras de comunicación que luego son interiorizadas por la consciencia humana.

(Esta noción de "interiorización" de procesos comunicativos que desarrolla y complica la consciencia es comparable a las propuestas de Erving Goffman en Frame Analysis: la estructuración cognitiva que damos al mundo, vale decir la realidad en la que vivimos, proviene de procesos comunicativos simples engarzados unos con otros para crear estructuras complejas que luego se manejan como una herramienta que posibilita procesos cognitivos antes inconcebibles. Más sobre esto, quizá, en el futuro).

Llevando más allá la perspectiva de Ong, podríamos considerar el lenguaje articulado como la primera tecnología interiorizada que es apropiada por la consciencia y le abre nuevos territorios. Esta ampliación del ámbito de la teoría sobre evolución cultural e ideológica de Ong nos permitiría entroncarla con las teorías de la evolución y del origen de la especie humana: el lenguaje sería la tecnología que al surgir y perfeccionarse nos hace humanos— homo sapiens es homo linguisticus y homo tecnologicus (homo faber, que decían otros). El éxito arrollador del lenguaje en el desarrollo de la consciencia proporcionó unas capacidades de organización, acción conjunta y transmisión cultural que determinaron probablemente el éxito de las poblaciones y especies humanas que los desarrollaron frente a las que no llegaron a desarrollar "tecnologías" tales como el sistema fonémico, el vocabulario, o la estructura sintáctica de la oración. No conviene olvidar que durante muchos miles de años hubo formas prelingüísticas de comunicación, que ciertamente modelaban y desarrollaban el pensamiento y la interacción social a su manera; y que diferentes poblaciones o especies humanoides debieron alcanzar grados diferentes de articulación y complejidad en el desarrollo lingüístico. Esta perspectiva enfatiza el hecho de que no es separable el hombre de su cultura y de la tecnología a ella asociada—incluido el lenguaje, como tecnología fundamental, y las demás tecnologías comunicativas que se van superponiendo a la palabra e interactuando con ella. O, dicho de otra manera, no tiene sentido separar en el caso del ser humano las tecnologías desarrolladas culturalmente de una supuesta naturaleza humana previa a la tecnología —porque estamos hechos de tecnologias superpuestas e interiorizadas.







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domingo, 8 de noviembre de 2015

Retropost #295 (28 de junio de 2005): Running behind schedule



Traducción libre, no llegar a cumplir los plazos. Esto es algo que hacemos al parecer muchos, al menos el 90 por ciento de los contributors a nuestro libro sobre "la narratividad" - todos menos un alemán y un nórdico, que parecen los más formales y atentos a sus estereotipos culturales (aunque hay otros alemanes implicados, no obstante). Aunque mi capítulo, titulado "Narrating Narrating", ya está hecho, debería repasarlo, cosa que no he hecho, y aún ando más retrasado en mis labores de editor. Ahora que me las prometía muy felices, ya con todas las actas entregadas casi, y todos los papeles de la universidad apartados de enmedio, naturalmente asoma la cabeza todo el trabajo que he estado postponiendo durante el curso. Menos mal que los universitarios tenemos unas largas vacaciones para pasárnoslas currando. En lo que nos gusta, claro – es que nos encanta currar en lo que nos encanta currar. Pero cuando andas running behind schedule, traducción libre perdiendo el culo, la cosa puede perder parte de su encanto. Es una experiencia ambivalente, esa de trabajar tumbado en una playa; o la de intentar relajarte pensando en todas las cosas que deberías estar haciendo, o irte a la piscina con un montón de libracos... debe ser que necesito unas vacaciones de verdad.

Entre las maneras de recuperar el tiempo perdido está leerse los libros que deberías haber leído hace tiempo y no leíste. Batalla perdida, claro; pero alguno cae. Ahora me estoy leyendo Orality and Literacy: The Technologizing of the Word, de Walter J. Ong (1982 - traducción española: Oralidad y escritura: Tecnologías de la palabra, México, FCE, 1997). Habla Ong de la escritura como una tecnología que se ha interiorizado en las culturas modernas y ha transformado la consciencia y los procesos mentales de manera que hoy en día nos pasa desapercibida. "Las tecnologías son artificiales" dice Ong, "pero, nueva paradoja, lo artificial es natural para los seres humanos. La tecnología, adecuadamente interiorizada, no degrada la vida humana sino que por el contrario la intensifica". La interiorización de la escritura va asociada al desarrollo del pensamiento conceptual y abstracto, al desarrollo de un marco temporal computable y universal, y al desarrollo de modalidades comunicativas objetivizantes y separadas de la inmediatez del diálogo verbal. Me consuela eso de que la artificialidad es natural, por la manera en que relativiza la oposición entre lo artificial y lo natural. Los seres humanos no somos "naturales" en sentido estricto - y por eso la perspectiva que aporta Ong es muy sugerente para ayudar a pensar la manera en que la evolución humana es inseparable del desarrollo del lenguaje y de las tecnologías del lenguaje. El lenguaje es, de hecho, la principal interfaz donde la tecnología y la naturaleza humana se encuentran - quizá podríamos decir que el lenguaje es la primera tecnología interiorizada. Sea como sea, deja claro Ong que las tecnologías no sólo "almacenan" el conocimiento: generan nuevas formas de conocimiento y estructuran la manera en que percibimos el mundo. Señala Ong que las cosas terribles que a veces se dicen de los ordenadores hoy en día se decían de la imprenta en el Renacimiento, y de la escritura en tiempos de Platón: otras tecnologías que se han incorporado al mundo que conocemos hasta tal punto que pasan desapercibidas. Lo mismo está sucediendo con la escritura electrónica y los multimedia: aunque todavía no abunden los teclados incorporados a la tela ni las pantallas en las lentillas, ya estamos interiorizando la tecnología de maneras que a veces no percibimos. En esto, como en todo, andamos corriendo detrás de nosotros mismos: las cosas ya han sucedido para cuando empezamos a predecirlas.




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