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viernes, 10 de mayo de 2019

Curiosos resultados electorales


Un problema matemático.

A la satisfacción de sus votantes por los resultados electorales del PSOE y de Ciudadanos, y a la frustración absoluta o relativa de otros partidos como PP, Vox, o Podemos, han seguido en algunos círculos de descontentos denuncias de fraude y pucherazo. ¿Pero hay argumentos matemáticos para sustentar estas sospechas?

Eso nos lo tendrán que aclarar de manera científica los matemáticos con un estudio de probabilidades—ya sea para quitar hierro a la cosa, para denunciar fraude, o para celebrar una rara conjunción de casualidades sin precedentes. A primera vista y a ojo de analfabeto matemático sí son llamativas algunas cifras obtenidas por los seis principales partidos.

Más o menos equivale, creo, a la probabilidad de tirar al aire a voleo una colección de seis platillos y tazas, y acertar con que cada taza aterrice en la mesa en su platillo.

Esto es una captura de un post de Twitter que observa la casualidad, y así manifiesta su sorpresa, aquí:
https://twitter.com/yancloxxx/status/1126666970751959041




Yo soy menos categórico que Yancló Muñoz, o ando más pisando huevos, por lo cual esperaré al veredicto y peritaje de los especialistas en probabilidades. ¿Catedráticos en Matemáticas tiene la Universidad? Desde aquí quedan retados para proporcionar una explicación o baremación probabilística del fenómeno.

Ahora bien, no me privaré de subir la apuesta un poquito más, señalando esta conjunción astral adicional: Vox + UP + Cs = PSOE. Son las flechas verdes que añado a la ilustración:






Además son todos múltiplos de 3, qué casualidad. Hasta el 123, 1 - 2 - 3. Podía haber bailado un escaño cualquiera, pero salió así: un ajuste casi tan fino como el de las Constantes Universales.

¿Comentarios? ¿Refutaciones? ¿Explicaciones?


¿Chillidos?


Munch Scream



Si en lo aquí expuesto ven Vds. (con sus propios ojos) indicios sospechosos, pueden animarse a firmar esta petición, dirigida a Vox, que pide investigar y en su caso impugnar estas elecciones por fraude electoral.




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P.S. Un segundo fenómeno chocante y de difícil explicación se produce en los días y semanas que siguen a las elecciones. A pesar de las horas y horas de tertulias y comentarios y noticias dedicadas a las elecciones, ningún medio de comunicación, ni radio ni periódico ni canal de televisión (corríjanme si me equivoco), ni ningún político, ha comentado este fenómeno matemático sin precedentes. No diré que no han reparado en ello, porque hasta ahí no me llega el conocimiento, pero no he oído ni leído ningún comentario al respecto en la prensa. Lo cual es ciertamente, también, extraño, sorprendente y maravilloso, y nos lleva a la reflexión de que realmente vivimos en un mundo inescrutable que, bajo una capa de normalidad, tenemos serias dificultades para entender.


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miércoles, 18 de enero de 2017

Retropost #1319 (18 de enero de 2007): La casa de Franco


Por fin retiraron este año de la Academia General Militar la estatua del golpista Caudillo, que deje de dar ejemplo. De hecho no sé si la han traído al museo, que me cae cerca. En ese caso estaría pisando terreno conocido. Al lado de mi casa, en la esquina de la plaza, hay una casa que dicen que era donde vivía Franco cuando era director de la Academia. No es que haya placa para retirarla ni nada, pero eso me cuentan las tradiciones locales. De hecho la casa de Franco es un misterio. Está clausurada a cal y canto. Tiene dos puertas el bloque, una en desuso desde hace tiempo, y apenas se ve un patio polvoriento si te asomas, casi parece un emblema de algo. El otro portal aún recuerdo haberlo visto abierto hace años, tiene placas mohosas de abogados y médicos, creo (es la zona), pero ahora lleva años abandonado, con el suelo sembrado de propaganda de cosas que ya no se fabrican seguramente. Y cerrado, cerrado está todo el bloque: persianas y balcones y ventanas, menos una o dos que alguien se olvidó y se quedaron abiertas quién sabe para cuántos años. El bloque está en excelente estado: si es de alguna constructora que espera declararlo en ruina ya le pueden echar siglos. Probablemente sea de algún ministerio, responsabilidad quizá de alguna comandancia de tercera que lo tenga cerrado por dejadez, o por manías del coronel, o por pereza, o porque se han olvidado de que existe, y está la documentación en el fondo de un cajón que no se abre desde que trasladaron al predecesor. Ni pintadas hay: Franco enano coñón. Franco vuelve. Nada de nada. Franco era le dernier cri hace setenta años; hoy no. Ni su fantasma debe pasear por allí.

A mí la casa de Franco me la suda, en realidad. (Y a todo el mundo, por lo que parece, incluidos sus propietarios). Bueno, a decir verdad, me parece un despilfarro de soluciones habitacionales. Pero allá su dueño. No, a lo que voy es que a quien debería darle un poquito de escalofrío en todo caso es a mi señora esposa. Mira que ir a recalar al lado de la casa donde vivió Franco (a la misma, imposible; está cerrada...)—después de haber nacido ambos dos en El Ferrol del Caudillo (bueno, Franco nació en Ferrol sin caudillo, como el de ahora), y haber vivido de niña también en la misma calle donde vivió Franco en Ferrol. Según Deepak Chopra, "When you live your life with an appreciation of coincidences and their meanings, you connect with the underlying field of infinite possibilities". Según Chesterton, "Coincidences are spiritual puns". También pueden las coincidencias convertirse en un auténtico incordio. O en un signo vacío, cuando no significan nada.


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viernes, 5 de febrero de 2016

Retropost #609 (18 de noviembre de 2005): Google: Extrañas coincidencias


Quizá Google naciese del egocentrismo. Alan Steremberg, uno de los colaboradores tempranos de Larry Page y Sergey Brin, los fundadores de Google, dice sobre el origen del proyecto Backrub, que llevó a Google: "I think Larry just wanted to find out who was linking to him" (Battelle, The Search p. 292). Battelle expone así el principio básico. "Page theorized that a raw count of links to a page would be a useful guide to that page’s rank" (p. 74). That Page’s rank, indeed. PageRank significa a la vez "rango medido según Page" y "rango de la página". Otra cosa. El presidente de Yahoo se llamaba Tim Koogle, y quería comprar Google: "Koogle felt Yahoo should own search, and buying (...) Google seemed to be a perfect way to do it" (The Search p. 291). Por los pelos nos hemos librado de Yakoogle....

Google, antes de significar Google, se escribía en realidad Googol, y significaba un uno seguido de cien ceros (viene a la cabeza la idea de que han marcado un goooooooooooooll....) . El palabro googol se lo inventó un matemático americano, Edward Kasner (1878-1955), según mi Webster’s; seguramente jugando con el exceso de ceros de diez elevado a diez elevado a diez, ceros que en la presentación de la página de Google se convierten en oes.

En un message board he encontrado una alusión a la canción "Barney Google", de Spike Jones, y estos usos coloquiales:

: goo-goo eyes - to cast amorous glances at. 1901.
: googy eyes - same meaning as goo-goo eyes. 1919
: google-eyed - 1902-03 Ade "People You Know" 106. The men were all google-eyed.

: From "Random House Historical Dictionary of American Slang, Volume 1, A-G" by J.E. Lighter, Random House, New York, 1994.

: That reference didn’t have a definition for "google-eyed." But it look to me like "goo-good eyes" are about boy/girl looks and "google-eyed" is just being wide-eyed and excited about something.

Y una respuesta más de la lista de discusión:
Do not forget "goggle-eyed"
- same usage as google-eyed - comes from comparison with goggles - I would not be surprised if ’goggle’ pre-dates ’google’. I have also heard of ’googly-eyed’.

Yo también. Los primeros Macs solían llevar unos ojitos parpadeantes y muy abiertos "Google eyes", que se movían siguiendo el cursor. No me extrañaría que el paso definitivo de "Goggle" a "Google" fuera para hacer figurar, con las dos oo, los ojos saltones, o muy abiertos de sorpresa, o las gafas protectoras, significados que van asociados a la expresión inglesa "goggle". Según mi Webster’s, la palabra se remonta al Middle English gogelen, mirar de lado o bizquear, y según el OED podría tener un origen gaélico. También podría relacionarse con la palabra "gog" (¿onomatopéyica?) asociada a excitaciones y sacudidas. (Recuerdo que Excite se negó a comprar la tecnología Google...). Por otra parte, en Australia, "goog" es "egg" (¿"ojos de huevo" podría ser un origen de "google eyes"?).

El Oxford English Dictionary empieza mal, señalando "Google" como una forma obsoleta (de "Goggle"). Pero también recoge muchos usos y variantes adicionales de "goggle, gogel, google", aunque señalan los editores que "in later use its meaning has been somewhat altered". El primer uso de "Google" como tal según el Oxford English Dictionary aparece en Rainold (Birth Mankinde, 1540, ii.78b): "Yf the chylde haue google eyes [L. strabos oculos]." Pero ya decía Wyclif en 1382, "It is good to thee for to entre gogil". Y Caxton (1482), señala: "Whan the porter [es decir, Gates] byheld hym he perceyued that he was goglyed... and the goglyed wold paye nought".





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domingo, 15 de marzo de 2015

Anatomía de un instante: una causualidad


Me entretiene mucho Sánchez Dragó, persona que a muchos entretiene e irrita a muchos. Yo lo considero una fuerza de la naturaleza, por sus muchas capacidades que me desbordan, empezando por la sociabilidad, la simpatía y la labia. Y siguiendo por todo lo que lee y cómo se le queda y se le combina en la cabeza. Sólo lo he visto una vez en directo, en una interesante conferencia que dio, sentado, con el título de "Y el mono se irguió y habló." A veces me irrita también su levedad del ser o frivolidad deliberada, y hasta le reconvine algunas opiniones pro-falangistas en su libro Muertes paralelas. Me encanta la enciclopedia mitopoética de Gárgoris y Habidis, y su mezcla feliz entre documentación y fabulación. Y la manera en que a fuerza de hablar desinhibidamente del escritor y sus circunstancias, complica Sánchez Dragó la relación entre ficción y realidad y crea metaficción ambulante y locuaz. 


Otra de las cosas que sí me irritan de Sánchez Dragó es su misticismo pop, qué le voy a hacer, materialista que es uno.

Y sin embargo me divirtió lo que me sucedió ayer mientras le oía (le leía, vamos), digresionar sobre las sincronicidades de Jung, esas coincidencias prodigiosas a las que Sánchez Dragó llama causualidades—porque volvemos sobre ellas y les damos sentido a toro pasado, una vez han sucedido,  buscando retroactivamente causas donde la simple casualidad nos ofende demasiado por su improbabilidad. Es un tema, el de las sincronicidades y causualidades, que me tiene que interesar necesariamente, dado mi interés por lo retro.

Me compré el otro día, en la misma tancada, dos no-novelas, o novelas de no-ficción, la última de Sánchez Dragó, La Canción de Roldán, y El impostor de Javier Cercas. Esta última se la pasé a Beatriz, y yo la emprendí con la de Sánchez Dragó.

Empieza éste con una discusión de las casualidades, ya que conoció por casualidad a Luis Roldán, en el Teatro de los Gatos de Moscú, pocos días antes de que su editor le propusiese, o encargase, escribir un libro contando la historia de Roldán (ahora que los corruptos son fashion). Bueno, todo tiene explicación parcial, hasta las causualidades. Pero Sánchez Dragó adereza esta sincronicidad con otras varias; por ejemplo, que le habían nombrado a Roldán en Laos, lugar donde supuestamente se había escondido Roldán, antes de ser entregado a las autoridades españolas por el Capitán Khan, a no confundir con el Capitán Tan. Esto fué en Don Khon, donde Sánchez Dragó estaba leyendo El Cero y el Infinito, de Arthur Koestler, que le iba a inspirar la idea animadora del libro sobre Roldán, y (a la vez, oh causualidad), también estaba leyendo El misterio de las coincidencias, escrito por un tal Eduardo Zancolli, traumatólogo o taumaturgo de Buenos Aires.

Zancolli se remite, por supuesto, a las sincronicidades de Jung, y así recoge su enseñanza Sánchez Dragó:


Más que aviso, fue aquello insondable manifestación de eso que Jung llamaba "sincronicidad":* la del famoso escarabajo cuasi aúreo —una cetonia aurata de la familia de los coleópteros crisomélidos—que se estampó contra el ventanal de su estudio mientras una de sus pacientes le hablaba de un sueño muy significativo en el que ese insecto desempeñaba un papel relevante.

* Simultaneidad de dos o más sucesos vinculados entre sí de forma acausal. Así suele definirse el fenómeno al que aludo.  (La Canción de Roldán, 21)

De sobra está añadir que, como es lógico, no até cabos en el momento de escoger ese libro entre los que la maleta contenía, pero era—hoy lo sé—el segundo aviso de lo que se avecinaba. La novela de Koestler, a juzgar por lo que sucedería más tarde, desempeñó en lo que aquí desvelo un papel semejante al del escarabajo de Jung. (22)

Koestler, Roldán, Laos, Jung y Zancolli. Causualidades, o no. Pero aún había otro libro en la maleta:

Su autor—Javier Cercas—le había puesto un título borgesiano: Anatomía de un instante. (23)

Cercas. Coño. Mira que hay autores en el mundo. A Beatriz la tengo al lado leyendo El Impostor, de Javier Cercas. Le menciono la coincidencia. También Cercas inspiró a Dragó:
   
Lo abrí, y a poco de empezarlo, en su décimo sexta página, me topé con un párrafo que reitero, pues figura al frente de este volumen: "No hay novelista que no haya experimentado alguna vez la sensación presuntuosa de que la realidad le está reclamando una novela, de que no es él quien busca una novela, sino una novela quien lo está buscando a él. Yo la experimenté el 23 de febrero del año 2006."

Otra sincronía, otra causualidad. ¿Me buscaba una novela sin que yo ni su protagonista lo supiésemos?

Era el cuarto aviso.

El quinto (y último) estaba a punto de llegar. (La Canción de Roldán, 23)


Por ahondar en el tema de las sincronicidades, le pregunto a Beatriz de qué iba el libro de Cercas, y de qué hablaba en este momento. Iba El Impostor sobre el impostor Enric Marco, un estafador que se hizo pasar por superviviente del campo nazi de Mauthausen. En la página 16, escribe Cercas:

Cuando conocí a Marco acababa de publicar mi décimo libro Anatomía de un instante (16)

Y la frase Anatomía de un instante es la que estaba leyendo Beatriz en el instante en que le llamé la atención sobre esta sincronicidad.




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sábado, 24 de julio de 2010

Extraña coincidencia



Ha empezado Beatriz a leerse El Escondite, de Trezza Azzopardi, y a título de no sé qué resulta que empezamos a comentar la foto de la portada—una foto bastante conocida, de Dorothea Lange, una madre americana de los años 30 con sus hijos, una refugiada del Dust Bowl. En fin, a lo que voy, es que no sólo está leyendo ese libro con esa portada, sino que (por alguna razón) la comentamos, yo identificándola erróneamente, porque la asociaba con el libro de James Agee Let Us Now Praise Famous Men. Pero total, que me digo, voy a empezarme yo otro libro. Y voy al salón y cojo al azar otro libro que andaba por allí—The American Future, de Simon Schama. Y, mystery of mysteries, lo abro al azar, y allí está la misma foto de Dorothea Lange. Lo más llamativo es que así de golpe no me ha llamado la atención, sino que he ido a Beatriz a decirle, "pues es cierto, la foto es de Dorothea Lange"... ¿pero cuántos millones de fotos hay en el mundo y en sus libros? Es una rara coincidencia disfrazada de acontecimiento normal. He investigado cómo habían llegado esos dos libros allí, y habían llegado por caminos distintos: nadie había calculado que se pudiesen encontrar esas dos fotos en ese momento. Debe ser el efecto imprevisto de uno de esos remolinos de información producidos por la Web. Eso, o la hipótesis Matrix.

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