¿Día internacional de la qué? Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa
Es
otro de los síntomas que me aquejan, y cuyo nombre ya va siendo legión.
No propiamente sordera de orejas—aunque sí soy un poco duro de—sino una
especie de sordera mental que se manifiesta como un exceso de
concentración en lo que estoy haciendo, ensimismamiento o aislamiento
del entorno a efectos prácticos. Creo que es mi versión de lo que en la
familia llamamos "el gen"—que creo que viene de parte de padre, y tiene
efectos mucho más espectaculares y devastadores en otros hermanos ("¡Eh,
Luis, que te hablo a tí!", y ya lo puedes sacudir del hombro, que si no
está en eso, no está en eso). Pues yo, lo mismo, pero barajado de otra
manera. Hay cosas de las que no me entero.
Me pasa un poco como al geómetra Velázquez, en
Manuscrito encontrado en Zaragoza, ese que traza curvas y líneas de fuerza para calcular los efectos de las pasiones humanas:
—Señor Velázquez —dijo el cabalista—, permitidme que repita que estoy
muy sorprendido de veros tan experto en historia como en geometría. Uno
de esos estudios depende del juicio, otro de la memoria, y esas dos
cualidades pasan por ser opuestas y contrarias.
—Permitidme que no comparta opinión—respondió el geómetra. El juicio
ayuda a la memoria clasificando lo que éstar reúne, de suerte que, en
una memoria bien ordenada, cada idea se presenta siempre acompañada de
todas sus consecuencias. Pero es cierto que la memoria, como el juicio,
sólo puede aplicarse con éxito a un número reducido de ideas. Cuando es
preciso, recuerdo, por ejemplo, todo lo que he sabido sobre las ciencias
exactas, sobre la historia de los hombres y sobre la historia de la
naturaleza; pero por otro lado olvido mis relaciones momentáneas con los
objetos que me rodean. Es decir, que no veo lo que tengo delante de los
ojos ni oigo lo que me gritan al oído, y eso hace que a veces pase por
distraído. —con razón.
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