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José Luis Sánchez Trujillano, Ramiro Ventura y Rosa Borobia son los jueces de la Audiencia
Provincial de Madrid que han cerrado con una argucia legal (y falsaria)
la
investigación del atentado del 11-M que llevaba la juez Coro Cillán.
Como si el asunto de la destrucción y falsificación de pruebas hubiese
sido ya juzgado, cuando en realidad la querella presentada
anteriormente fue desestimada sin llegar a juicio, y además la
presentaban personas distintas.
Del juicio a Sánchez Manzano estaban saliendo, poco a poco, datos muy
inconvenientes sobre la manera en que se llevó la investigación del
atentado, y sobre las preguntas que se evitaron cuidadosamente hacer en el tribunal de la Audiencia Nacional presidido por Gómez Bermúdez.
Como éste, Ventura y Borobia son dos jueces que en los medios califican
como "progresistas". Hay, desde luego, un interés extraordinario desde
el entorno del Partido Socialista en echar tierra sobre este asunto.
Por qué será, lo acabaremos sabiendo—o ya lo vamos sabiendo poco a
poco.
Lo que sí parece claro es que aquí nunca van a pasar por los tribunales
todos los que han contribuido a ese atentado en sus diversos capítulos:
organizando, cometiendo, falsificando, encubriendo y desactivando. Unos
poniendo bombas, y otros poniendo su granito de arena en la maquinaria
de la justicia.
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15/2/12:
Me temo que a poner granitos de arena, o piedras, en la maquinaria de
la justicia va a contribuir el gobierno del PP y el Ministerio de
Justicia, con Gallardón, y el nuevo Fiscal General del Estado, Torres
Dulce, que ya empieza a malear—no ha tardado mucho, vaya. Ahora resulta
que no tiene intención de recurrir el archivo de esta causa, porque no
recurrirlo "sería coherente con actuaciones anteriores de la Fiscalía".
¿Con la Fiscalía de Conde-Pumpido, será, que fue siempre el dócil
instrumento de las cloacas del Estado? Pues vamos bien.
(
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