miércoles, 26 de septiembre de 2018

From Old English to Middle English

(From The Short Cambridge History of English Literature, by George Sampson, 3rd ed.).

XIX. CHANGES IN THE LANGUAGE TO THE DAYS OF CHAUCER

The three Germanic peoples—the Jutes from Jutland, the Angles from Schleswig and the Saxons from Holstein—who in the fifth and sixth centuries made themselves masters of southern Britain, spoke dialects so nearly allied that the y could have had little difficulty in understanding each other. There was no name for their common race and common language. The Britons called all the invaders Saxons; St Gregory had to call them Angles for the sake of his famous pun; but an emperor called the Anglian king of Northumbria rex Saxonum. Though Bede sometimes speaks of Angli sive Saxones, his name for the language is sermo anglicus. Alfred, a West Saxon, calls his language Englisc. Actually the Anglian name was appropriate, for the history of southern English is largely concerned with the spread of Anglian forms. When Camden used lingua Anglosaxonica for pre-Conquest English, he meant not a blend of Anglian and Saxon, but simply "English Saxon" as distinguished from "German Saxon".



To be continued....

Quiet evening from my window

Quiet evening from my window

Retropost (26 de septiembre de 2008): Todos mutantes

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Los feos son mutantes.
Y las pelirrojas. Los monstruos de dos cabezas, que existen, son mutantes. Los gordos, mutantes gordos. Son mutantes asimismo las personas de color (negros, chinos, blancos, etc.)—y los humanos son peces mutantes.

Este retrato de una mutante fue pintado por Lavinia Fontana en la segunda mitad del siglo XVI. Es Tognina Gonsalvus, hija del igualmente peludo Petrus Gonsalvus, oriundo de Canarias pero acogido por diversas cortes europeas. Al parecer, Tognina "acabó casándose y engendró varios hijos que fueron tan peludos como ella" (271).  Me ha encantado el libro de Armand-Marie Leroi Mutantes: De la variedad genética y el cuerpo humano (Anagrama, 2007), que la tiene en portada. Ahora que Stephen Jay Gould ya murió, es bueno saber que hay divulgadores científicos tan amenos como Leroi, que cita a Gould con simpatía aunque le contradice en algunos puntos. Se lo recomiendo a todos los amantes del evolucionismo, de los monstruos, y de los mutantes.

I. Mutantes. La cuestión de las mutaciones es una vía privilegiada de entrada a un tema más general del libro "la construcción del cuerpo humano" (13). Porque aunque todos somos mutantes, no somos todos igual de mutantes, y hay casos más llamativos que yo. El libro comienza con las teratologías del Renacimiento, desde el Monstruo de Rávena hasta los de Paré y Fortunio Liceti (De Monstrorvm natvra cavssis et differentiis libri duo, 1634), pasando por las reflexiones sobre la monstruosidad de Montaigne, Browne y Bacon.

Browne, en su Religio Medici (1642), es amable y admirativo con los monstruos: "en la Monstruosidad (...) hay una suerte de Belleza. La Naturaleza ha creado las partes irregulares de una manera tan ingeniosa que a veces son más extraordinarias que la estructura principal" (en Leroi, 24). Y Bacon, en su clasificación de todas las formas del conocimiento, dedicaba un capítulo especial al conocimiento de los monstruos, por las perspectivas que ofrece para el desarrollo de la ciencia: "pues una vez una naturaleza haya sido observada en sus variaciones, y la razón que las origina haya quedado clara, será materia fácil aplicar la ciencia a esa naturaleza y llevarla al punto que alcanzó mediante el azar" (27). Todo un programa para el Dr. Moreau avant la lettre, y Leroi no parece totalmente averso a esta creación programada de mutantes, aunque observa que "Con la prohibición global de clonar humanos no es probable que este experimento se lleve a cabo pronto" (317). Peor para los periodistas, y para la ciencia; mejor quizá para el pobre mutante, aunque quién sabe.

De hecho el autor duda en calificar de mutantes a un grupo determinado de personas por oposición al resto: "Decir que la secuencia de un gen concreto presenta una "mutación", o llamar "mutante" al portador de ese gen, es realizar una distinción odiosa. Es dar a entender, como mínimo, que se desvía de un ideal de perfección"(30). Aunque por supuesto también lo hace continuamente, y de hecho al final nos hace partícipes de su curiosa teoría según la cual los guapos no son mutantes—o más bien, que los feos son más mutantes que los guapos, pues la belleza consistiría en una especie de neutralidad o bajo índice de mutaciones. Un punto que es de los más cuestionables del libro, y síntoma del mal endémico de los biólogos, buscar explicaciones estrictamente biológicas a fenómenos culturales muy complejos. Conste que bien me parece que se busquen las condicionantes biologicas de los fenómenos (el cerebro masculino contra el femenino, etc.) siempre que no perdamos de vista otras dimensiones (culturales y constructivistas) de la cuestión.

Las personas comparten casi (casi) el 100% de su genoma. En el resto está la variación: y el resto puede ser varios millones de pares base, puesto que hay casi tres mil millones de ellos en el genoma humano. Las mutaciones afectan con frecuencia a "uno de los enormes segmentos del genoma humano que parecen carecer de sentido" (31). Otras son menores, y otras por fin son espectaculares. "Cada nuevo embrión cuenta con un centenar de mutaciones que sus padres no tenían"( 32). Algunos nacen con un bajo número de mutaciones nocivas, otros con muchas. En suma: "Todos somos mutantes. Pero algunos somos más mutante que otros" (33).

II. Una unión perfecta. Capítulo que trata sobre gemelos, siameses y monstruos dobles, como Ritta-Christina Parodi. Hay interesantes datos sobre las representaciones de monstruos desde tiempos antiguos, y teorías clásicas de la monstruosidad: así la querelle des monstres, la disputa sobre si la monstruosidad forma parte del plan divino, o es un accidente de ese plan. Lo que nos lleva a dos teorías distintas sobre los embriones: la preformación o la epigénesis. El desarrollo del embrión es un tema fascinante, que nos conduce a la teoría de la evolución (el primer sentido de evolución fue precisamente "desarrollo del embrión"). En los años 90, estudiando la recombinación del ADN, se llegó por fin a identificar los genes que controlan el desarrollo. Un gran paso adelante desde las teorías de Geoffroy Saint-Hilaire, coleccionista de monstruos, que pretendía deducir los principios del desarrollo a partir de sus manifestaciones anómalas. Y nos cataloga Leroi las variedades de anomalías que pueden darse: gemelos unidos, personas "invertidas" (¡no homosexuales!) por situs inversus... El organizador de todo este desarrollo es el organizador, "un grupo de células mesodérmicas localizadas en un extremo de la línea primitiva del embrión", que con unos movimientos ciliares distinguen izquierda de derecha y así orientan el desarrollo del organismo hacia uno y otro lado.

III. El juicio final (de las primeras partes). Donde se trata del museo de monstruos de Amsterdam; de cíclopes y ciclopia, en mitología y en teratología renacentista. El desarrollo defectuoso del cerebro frontal y la cara afecta a 1 de cada 16.000 nacidos, y 1 de cada 200 abortos espontáneos: el mundo está lleno de cíclopes y paracíclopes. En algún sitio los guardarán—aunque otras fuentes nos dicen que muchos son asfixiados por los médicos, discretamente y sin preguntar a nadie, y clasificados como "nacidos muertos". Mejor que nadie llegue a verlos, a juzgar por las ilustraciones del libro de Leroi. Muchos de estos casos se deben a mutaciones en los genes que producen una proteína llamada "erizo sónico"—la que debía producir dos hemisferios cerebrales divididos. Otro tipo de trastornos puede producir una duplicación total o parcial de la cara—y hasta individuos con dos cabezas. Otra monstruosidad estándar es la sirenomelia, un defecto en la línea media de las extremidades posteriores. "Los morfogenes que atraviesan el embrión en desarrollo—sean proteínas o anillos de hidrocarburos—proporcionan a las células una especie de retícula de coordenadas que éstas utilizan para averiguar dónde están y qué deberían estar haciendo y ser" (93).
La homeosis, fenómeno "en el que una parte del embrión en desarrollo se transforma de manera anómala en otra", dándonos por ejemplo orejas en el cuello.Y así, viendo el proceso de construcción y la manera en que es organizado por los morfogenes, y la manera en que se puede distorsionar este proceso, va ordenando Leroi distintos tipos de monstruosidades.  Con el estudio de las moscas de la fruta Drosophila se halló la combinatoria informática de las proteínas que rigen el crecimiento. "La calculadora segmental es algo hermoso. Posee la económica lógica booleana de un programa de ordenador. Cada una de las proteínas codificadas por los genes homeóticos se presenta en ciertos segementos" (98). Los genes pueden crear proteínas, pero necesitan ser activados o desactivados por el ARN mensajero , "una molécula muy parecida al ADN, sólo que no es doble ni es una hélice, sino tan sólo una larga serie de nucleótidos" (99). El núcleo organizador de esta información, la homeocaja, es "la piedra de Roseta" de la genética del desarrollo, y están presentes en todo tipo de animales. La presencia y ausencia ordenada de genes Hox (numerados) regula la formación de segmentos del cuerpo—en su debido número o con anomalías. Son universales anatómicos: organizan tanto los segmentos de las moscas como de los humanos, y en el mismo orden. Aunque también hay disimilitudes, como la inversión arriba-abajo entre artrópodos y cordados que tanto intrigaba a Geoffroy Saint-Hilaire. Quizá pudiese explicarse con una mutación en un remoto antepasado. Pero al margen de estos genes Hox hay muchos más instrumendos de señalización: "los factores de transcripción vienen en familias, de las que lo genes homeocaja son sólo una" (105).

IV. Atrofiados (de brazos y piernas).

Aquí se tratan fenómenos como la ectrodactilia, o manos y pies en forma de pinzas de langosta; el famoso semi-mito de la tribu africana "con pies de avestruz", la aqueiropodia o atrofia de las piernas, y el violinista sin brazos Hermann Unthan. También los estragos de la talidomida... Aquí puede verse por cierto un vídeo de Tony Meléndez, admirable guitarrista sin brazos:





John Saunders estudió la manera en que las extremidades de desarrollan creciendo hacia afuera, a la manera de los brotes de las plantas, y cómo se pueden transplantar o alterarse su crecimiento. Alteraciones "naturales"....  La focomelia, como la del malabarista "Le Petit Pepin". Los dedos extra, y la polidactilia simétrica, que duplica las manos. Todo ello producto de alteración de las señales que envían determinados genes.

El sistema de activación de los genes depende a su vez de otros genes, cuestión que plantea un problema teórico, elegantemente (aunque sólo parcialmente) resuelto:

"A primera vista, las jerarquías de este tipo parecen enredarnos en una regresión infinita en la que la carga de producir orden simplemente recae en una serie anterior de entidades que deben, ellas mismas, ser ordenadas. Pero este dilema es más aparente que real. El orden del embrión se crea iterativamente. La precisa presencia del sónico en el ZPA viene definida en parte por la actividad de los genes Hox en el mesodermo del tronco del que brotan las extremidades. Pero el orden geométrico que estos genes dan a la extremidad es tosco; la tarea del sónico es pulirlo. Aparte del sónico hay, por supuesto, otros niveles de refinado en los que el orden se crea a escalas cada vez más pequeñas,  y cada una de ellas requiere sutiles e interminables negociaciones, la naturaleza de las cuales apenas comprendemos" (135)

Las extremidades se forman por condensaciones de células que se agregan guiadas por complejas señales que van y vienen, en localizaciones señaladas por los genes Hox que regulan la segmentación del cuerpo. "Muchas de las moléculas que forman las extremidades crean también los genitales,  y no debería sorprendernos que algunas mutaciones afecten a ambos" (137)—o sea, que lo de que el pitilín sea el dedito número veintiuno no es tan descabellado como parecía.

V. Carne de mi carne, huesto de mi hueso (De los esqueletos).
En los que hay deformidades como la del chino Arnold y sus descendientes sudafricanos, con falta de huesos en el cráneo y clavículas. El crecimiento de los huesos es controlado por la familia de proteínas BMP. Un transtorno en su inhibición puede dar lugar a la esclerosteosis o a la fibrodisplasia osificante progresiva, como la que sufría Harry Eastlack, invadido de depósitos de huesos. Los experimentos con salamandras de Victor Twitty transplantándoles patas demostraron que los reguladores del crecimiento no están centralizados: "cada pata de salamandra contiene dentro de sí misma la construcción de su propio destino" (153). Otros experimentos más terribles narrados en este capítulo son los del nazi Mengele con las víctimas de Auschwitz: aunque sí sobrevivió a su curiosidad la familia Ovitz, pseudoacondroplásicos que habían formado la "Banda de Jazz de Liliput" y a los que exhibió Mengele con frecuencia. A Mengele nunca se le juzgó ni se le capturó, manda huevos. La pseudoacondroplasia es uno entre varios transtornos causados por mutaciones que inhiben el crecimiento de los huesos. Está la acondroplasia, más frecuente, y la displasia tanatofórica, mortal, resultado de un exceso de la molécula de señalización FG (que regula qué está cerca y qué lejos en el eje de la extremidad del feto). Todo órgano debe poseer señales semejantes que le indiquen cuándo dejar de crecer—y es concebible que haya alteraciones del crecimiento de otros órganos, como músculos extra... aunque estén sin documentar. Otras mutaciones dañan el colágeno de los huesos y dan lugar a osteogénesis imperfecta (como la de Michel Petrucciani). El equilibrio entre crecimiento y destrucción que mantiene el hueso, si se trastoca, da lugar a la conocida osteoporosis o a su contrario, la osteopetrosis, sufrida levemente por Toulouse-Lautrec.

VI. La guerra con las grullas (Del crecimiento).
Los enanos, tan apreciados por los monarcas absolutos—quizá como emblema de sus deseos de superioridad absoluta sobre sus súbditos... Aunque el testimonio del diminuto y longevo Joseph Boruwlaski (ss. XVII-XIX) es optimista, presenta una mirada maravillada ante el mundo "desde abajo". Quizá por un fallo en la hipófisis, siguió creciendo hasta los treinta años, pero sin llegar al metro de altura. A los quince años medía 62 centímetros y medio. En 1782 le presentaron a un gigante en Londres: "mi coronilla apenas alcanzaba la altura de su rodilla". Quizá fuera uno de los dos O'Brien que andaban por londres a fines del XVIII, proclamándose descendientes de Brian Boru. Ninguno se llamaba O'Brien; de uno se sabe que tenía un tumor pituitario.
    Hasta bien mediado el XIX no se acreditó la existencia real de los pigmeos, que habían pertenecido a la mitología clásica, con su guerra contra las grullas, desde Homero y Plinio. No se sabe hasta qué edad crecen los pigmeos, pues ellos no saben su edad ni les interesan los calendarios ni cumpleaños. El ritmo humano de crecimiento en la adolescencia es curioso, no se da en otros primates. Al parecer en los pigmeos hay una escasez relativa de la hormona del crecimiento que dse descarga en la adolescencia. Hay otras diversas poblaciones bajitas, por factores que deben combinar la alimentación y la genética. Los negritos, los darus o taron de Brimania—(y más recientemente se ha hablado de los pueblos de pigmeos de la isla de Flores, a cuenta del descubrimiento del hombre de Flores). Es posible que los taron de Birmania sean cretinos—el cretinismo es una alteración neurológica y del crecimiento. Hay una fuerte tendencia al cretinismo en unas poblaciones del norte del congo: el crecimiento y desarrollo sexual se paran a los nueve años—puede que los taron tengan una variedad más suave de lo mismo, sin esterilidad claro. En el Valais suizo también solía haber abundancia de cretinos—por falta de yodo. El bocio es otra afección relacionada—"cuello de Derbyshire" en Inglaterra. Y a esas tribus de hipotéticos cretinos, ¿habría que integrarlos a la modernidad y medicarlos, o respetar su atraso y precario modo de vida?
    Crecimiento extra es proporcionado por la castración. Historias de castratos altos, y cantantes célebres, con pechos—y no se quedaban calvos. "El último eunuco de la corte china, Sun Yaoting, no fue enterrado hasta 1996, junto con sus testículos, que habían sido meticulosamente conservados en un tarro" (205). Los eunucos tienden a conservar huesos en estado adolescente—con placas terminales de crecimiento aún activas. "Pero debe haber algo más que detenga el crecimiento aparte del estrógeno" (206). El IGF hace que proliferen las células, pero este crecimiento es regulado entre otros mecanismos por una proteína llamada PTEN. La alteración de este equilibrio entre crecimiento y contención puede dar lugar a alteraciones como el síndrome de Proteo, en el que formaciones óseas crecen descontroladamente—quizá el caso del "Hombre Elefante" James Merrick. Los perros grandes y los niños altos son más susceptibles al cáncer—¿quizá sólo porque tienen más células? O quizá por una descompensación de entrada del IGF—"una hipótesis es que el IGF impide que las células enfermas mueran" (210). Pero por otra parte la estatura en los humanos va asociada a la prosperidad y la salud; las clases altas y pueblos prósperos tienden a ser más altos—de ahí el atractivo omnipresente de la estatura en las figuras públicas. "Pero ¿qué tamaño deberíamos tener?" (215). "Los límites entre lo normal y lo patológico no son sólo borrosos; son móviles, siempre cambiantes, siempre impulsados por la tecnología" (216).

VII. El deseo y la búsqueda de la totalidad (del género).

Nos cuentan la historia de Herculine Barbin, tan cara a Michel Foucault—Herculine, hermafrodita que se crió como mujer, pero al salir, ay, "lesbiana", por así decirlo, le hicieron un cambio de sexo. Cambio sobre el papel (como los que se hacen ahora a voluntad en España), porque sus partes múltiples no se las tocaron.  Versa el capítulo sobre la diferenciación sexual, estados intersexuales... y teorías al respecto. Para Vesalio (De humani corporis fabrica, 1543) los órganos sexuales masculino y femenino venían a ser una "inversión" o exteriorización (como un guante reversible, vamos). Esta teoría le llevó a malinterpretar o describir mal lo que veía en sus disecciones.

Otro anatomista de Padua, Renaldo Colombo, "descubrió" (o más bien "describió") el clítoris en 1559. Y hasta 1998 no lo anatomizaron con atención, descubriendo sus raíces y tamaño real. Pero la correspondencia auténtica entre partes masculinas y femeninas se estableció en el XIX: "Las correspondencias ahora quedan claras: pene y clítoris; escroto y labios mayores; uretra y labios menores; y la vagina única para las hembras" (230)—una diferenciación que se hace mediante un "viaje a la masculinidad" a partir de una estructura más bien femenina: "convertirse en hembra es viajar por una autopista recta y ancha" (230). Pero si hay un cromosoma Y, "a la hora de determinar el sexo, como en el tango, el Y manda y el X lo sigue" (231). Así hay varones que tienen más de un cromosoma X, pero al tener un Y, no son varones ambiguos. En concreto es una región del cromosoma Y, la SRY, la que determina el sexo, y varones con cromosoma Y defectuoso pero con esa región intacta siguen siendo varones aunque "de sexo invertido". Y hay hembras XY, "hembras de sexo invertido", que son hembras porque no tienen el SRY donde debía estar. Lo que hace el SRY es controlar las gónadas, y de allí sale la testosterona que altera el ADN para convertir al macho en macho. Si el receptor de la proteína no funciona, lo que iba a ser un macho se convierte en una hembra... sin útero.


"A menudo se dice que estas chicas son excepcionalmente femeninas, al menos externamente. Al carecer de un receptor de testosterona, están incluso menos expuestas a las hormonas que masculinizan que las mujeres de verdad, que invariablemente poseen alguna. Su único rasgo masculino obvio es su estatura: de adultas suelen ser bastante altas, lo que sugiere que la diferencia entre macho y hembra se debe a algo distinto de la testosterona (aunque aún se está discutiendo qué es exactamente). La combinación de aspecto femenino y estatura masculina significa que las mujeres sin receptores de testosterona a menudo son extraordinariamente atractivas. En la década de 1950 al menos hubo una mujer en Francia con carencia de testosterona que se ganó la vida como modelo de pasarela, mientras que un par de gemelas idénticas sin receptores de California fueron azafatas de avión." (236)

Muchos pseudohermafroditas machos no están completamente feminizados al nacer, y tienen genitales ambiguos. Y ha habido frecuentes casos de "cambio de sexo" con el desarrollo de la pubertad...


el fenómeno de las chicas que se vuelven hombres es bien conocido en ciertas partes remotas del mundo. Hasta hace poco, los habitantes de Salinas (4.300 habitantes), emplazada en una región remota de la República Dominicana, asignaban el sexo femenino de manera incorrecta a uno de cada noventa muchachos, sólo para hacerle cambiar de sexo en la pubertad. El fenómeno era tan correinte que los aldeanos le pusieron un nombre: guevedoche, o "pene a los doce". (237)

También en Papúa Nueva Guinea es familiar el caso (más mutantes....: por falta de la enzima 5-alfa-reductasa).

Un exceso de testosterona en la madre puede también masculinizar al feto. Todo esto son mutaciones, pero las mutaciones de identidad sexual suelen dar a esterilidad—callejones sin salida de la evolución... normalmente. El caso de las hienas moteadas es curioso: hay poco dimorfismo sexual, un clítoris que parece un pene, con conducto genitourinario y erecciones... y dan a luz copulan las hembras a traves del clítoris, por carecer de vagina. Una historia dolorosa, en la que lo patológico se ha vuelto normal. Enormes cantidades de testosterona y deficiencia de aromatasa.

Platón narraba en El Banquete un mito sobre el origen del deseo, que tendría un objeto "innato" y no construido, por la divisió nde esos seres esféricos dobles de sexo diferente o igual.  La antropología del siglo XX (Boas, Margaret Mead) enfatizó el constructivismo sexual, pero "dichas ideas constructivistas del género están perdiendo fundamento rápidamente ante el estudios genético molecular del comportamiento sexual" (243).

VIII. Una frágil burbuja (de la piel).

Nos llamamos homo sapiens desde 1758 gracias a Linneo (Systema Naturae, 10ª ed.). Estuvo a punto de llamarnos homo diurnus, porque creía en la existencia de los míticos trogloditas, ahora exiguos supervivientes de una antigua raza numerosa—ellos serían el homo nocturnus; "Linneo injertó en su imagen una antigua tradición que hablaba de una raza remota y oculta de gentes antinaturalmente blancas, de ojos dorados, e intensamente fotofóbicas" (250). Tomó Linneo el grabado de la humanizada "orangutana" blanca de Jacob Bontius (Historia naturalis indiae orientalis, 1658) y lo rebautizó Homo troglodytes. (Sería interesante seguir la pista a estas leyendas de trogloditas fotofóbicos tras el descubrimiento del Hombre de Flores, y las leyendas en torno al Ebu gogo... ¿quizá aún no extintos en tiempos de Linneo, al menos en la memoria? Quién sabe. Es interesante en todo caso esta vieja edición del ensayo de Tyson sobre los pigmeos. De los trogloditas de Linneo también habla Huxley en "The Man-Like Apes"). A Leroi le parece que Linneo estaba pensando en albinos al hablar de estos trogloditas—aunque claro se mezclan más historias en la mente de Linneo.

Buffon también se interesó por los albinos, habla de la negra albina Geneviève, blanca como la tiza, en su Histoire Naturelle—"Buffon le midió las extremidades, la cabeza, los pies, el pelo: dedica todo un párrafo a sus pechos, observa que era virgen, y luego, con interés, que era capaz de ruborizarse" (252). Había mucho albinismo al parecer entre los negros del caribe. (Y últimamente llegan muchas noticias de los albinos perseguidos en algunos países africanos: al parecer muchas malas bestias ignorantes los quieren para matarlos ritualmente y bebérseles la sangre—que suponen les dará no sé qué beneficios vitales). Los picazos son un caso también frecuente en el Caribe (piel a corros o manchas, albina y negra). Los melanocitos, células que dan color a la piel, derivan de las mismas células de la cresta neural que forman la cara—algunas se desplazan y dan lugar a nervios, músculos, glándulas, y a los pigmentos de la piel. "La piel picaza es causada por mutaciones en, al menos, cinco genes distintos, y cada una de ellas desactiva uno o más dispositivos de ésos" (259)—y en los casos graves hay complicaciones variadas, intestinales, o sordera, por conexiones genéticas en la formación de todos estos sistemas.

Hay varios genes que determinan el color de la piel. Y es un tema delicado por su asociación a la concepción que se tiene de la raza. En Sudáfrica, con las leyes raciales, había cierta vaguedad en la cuestión: que fueses "de color" dependía tanto de tu círculo social que del tono exacto de la piel. Pero a pesar de eso una ciudadana "blanca", Rita Hoefling, tuvo problemas al volverse negra espontáneamente.... y luego se convirtió en blanca de nuevo. Sufría del síndrome de Nelson, frecuente tras la extirpación de la glandula suprarrenal. Un exceso de hormona pituitaria, controlada por esa glándula, hizo oscurecerse su piel. La falta de melanotropinas, por el contrario, va asociada a pelo pelirrojo y gordura: la misma molécula tiene efectos distintos en distintas partes del cuerpo, y en este caso va asociada también a la señal neuronal que nos ordena dejar de comer cuando estamos saciados.

Pero la mayoría de los pelirrojos, no gordos, se deben a otra cuestión: unos receptores inactivos en sus melanocitos: la actividad les haría fabricar eumelanina, pigmentos marrones; la inactividad da lugar a fabricación de feomelanina (pigmentos rojos):

"Los celtas pelirrojos poseen receptores que están inactivos de manera más o menos permanente, algo que comparten con los setters rojos, los zorros rojos y el ganado de las Highlands de pelo rojo" (265)

¿Pero por qué llamar a los pelirrojos mutantes, en lugar de considerarlos un polimorfismo? "las mutaciones son raras y perjudiciales, los polimorfismos no suelen ser ni una cosa ni otra" (265). Globalmente considerados, los pelirrojos son raros; la mutación podría ser adaptativa en los climas con poco sol del norte, o al menos no ser dañina allí, con lo cual el gen del pigmento entra en desuso, pero es muy dañina en los trópicos.

Los chinos estaban extrañados por la pilosidad de los europeos y los aínos. Y las pilosidades excepcionales han atraído siempre la atención. Petrus Gonsalvus, de las Canarias, vivó en varias cortes europeas en el siglo XVI; sufría de hiperetricosis lanuginosa, y varios de sus hijos (retratados con frecuencia, como él) fueron también peludos. El cuadro que pintó Lavinia Fontana de la hija de Petrus, Tognina, ilustra la portada del libro de Leroi, y este artículo. El viajero John Crawfurd describe a otra familia extraordinariamente velluda en Birmania. Estos acabarían viajando a Europa para exhibirse como curiosidades.

Después de una sección sobre calvicie y pilosidad, Leroi señala el parentesco embriológico entre pelos, dientes y pechos:

"Todos ellos son lugares en los que la piel se ha hinchado o ha formado una cavidad para producir algo nuevo. El simple tubo que es un folículo piloso, el robusto yunque de dentina y esmalte que es un diente y la abultada carga de conductos que es un pecho, son todo variaciones sobre un tema constructivo. Un trastorno genético—hay más de cien—que afecte a uno de esos órganos a menudo afectará a otro.
    Esos órganos no sólo comparten el hecho de que se originan en la piel; también se construyen más o menos del mismo modo. A medida que los folículos pilosos se forman por toda la epidermis del feto, otras células epidérmicas se aglutinan y forman cavidades para producir dientes o glándulas mamarias. Al igual que el folículo piloso, cada uno de estos órganos de la piel es una quimera, parte ectodermo, parte mesodermo". (283-84).

Entre las alteraciones son frecuentes los pechos o pezones extra—en los europeos, normalmente debajo de los normales, en los japoneses por encima o en las axilas. Linneo creó la clase de los mamíferos en base a la presencia de pechos. Al Homo sapiens no lo describe, sino que sólo le atribuye la capacidad de conocerse a sí mismo. Es curioso que la diosa de la Razón en su frontispicio era Artemisa, con cuatro pechos.

IX. La vida sobria (Del envejecimiento).



CONTINUARÁ....












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martes, 25 de septiembre de 2018

Pink light

Pink light

Federico Jiménez Losantos a las 7: Las conversaciones de Villarejo, Garzón y Delgado

Las mentiras de la Notaria Mayor del Reino

Brandau, Dieter, et al. "Tertulia de Dieter: Las mentiras de Dolores Delgado." EsRadio 25 Sept. 2018.* https://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2018-09-25/tertulia-de-dieter-las-mentiras-de-dolores-delgado-128632.html 2018



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PSOE y sus socios separratas, contra el español

Promoviendo un arrinconamiento anticonstitucional de la lengua oficial de España frente a las lenguas regionales:



Federico a las 6: La Ley de Cs contra la discriminación lingüística.


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Refoto

Refoto

Importante discurso de Trump en la ONU contra el globalismo





Un imbécil llamado Zapatero




Después del discurso de hoy de Trump en la ONU, Zapatero y los demás colaboratas de Maduro lo tienen claro. Les van a dar pal pelo en la escena internacional.

El diplomático delicado: https://www.libertaddigital.com/opinion/emilio-campmany/el-diplomatico-delicado-86101/


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Recogiendo

Recogiendo

Los coqueteos del PSOE con el separatismo

Sánchez presume de gobierno feminista

Refoto

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La distancia entre EE.UU. y Europa

The Arthurian Legend



(From George Sampson's Concise Cambridge History of English Literature, 3rd ed.).

XII. THE ARTHURIAN LEGEND

The mystery of Arthur's end is not darker than the mystery of his beginning. While the ancient tradition is everywhere, the facts and records are nowhere. The earliest English Arthurian literature is singularly meagre and undistinguished. The romantic exploitation of "the matter of Britain" was the achievement, mainly, of French writers, and, indeed, some critics would have us attach little importance to British influence on the development of the Arthurian legend. The "matter of Britain" very quickly became international property—a vast composite body of romantic tradition, which European poets and story-tellers of every nationality drew upon and used for their own purposes. Arthur was non-political and could be idealised without offence to any ruling family. The British king himself faded more and more into the background, and became, in time, but the phantom monarch of a featureless "land of faëry". His knights quite overshadow him in the later romances; but they, in their turn, undergo the same process of denationalization, and appear as natives of some region of fantasy, moving about in a golden atmosphere of illusion. The course of the story is too obscure to be made clear in a brief summary which must necessarily ignore the hints and half-tones that count for much in the total effect, and which can take no account of French, German and Italian contributions to the legend. Old English literature, even the Chronicle, knows nothing whatever of Arthur. To find any mention of him earlier than the twelfth century we must turn to Wales, where, in a few obscure poems, a difficult prose story, and two dry Latin chronicles we find what appear to be the first written references, meagre and casual, but indicating a tradition already ancient. The earliest is in Historia Britonum, which, as we have seen (p. 9), dates from 679, though the existing recension of Nennius was made in the ninth century. The reference of Nennius to Arthur occurs in a very short account of the conflict that culminated in Mount Badon, usually dated 516, though some would put it as early as 470. Gildas, who was a youth in 516, also mentions Mount Badon; but the only hero he names is "Ambrosius Aurelianus". In Nennius the hero has become "The magnanimous Arthur", who was twelve times victorious, last of all at Mount Badon; but he is a military leader, not a king—or,p perhaps, as the anthropologist Lord Raglan thinks, "a god of war".

The poems of the ancient Welsh bards have been discussed almost as fiercely as the poems of Ossian; yet there is no doubt that together with much of late and doubtful invention they contain something of indisputably ancient tradition. But the most celebrated of the early Welsh bards know nothing of Arthur. Llywarch Hên, Taliesin and Aneirin (sixth or seventh century?) never mention him; to the first to Urien, Lord of Rheged, is the most imposing figure among all the native warriors. There are, indeed, only five ancient poems that mention Arthur at all. The reference most significant to modern readers occurs in the Stanzas of the Graves contained in the Black Book of Caermarthen (twelfth century): "A grave there is for March (Mark), a grave for Gwythur, a grave for Gwgawn of the Ruddy Sword; a mystery is the grave of Arthur." Another stanza mentions both the fatal battle of Camlan and Bedwyr (Bedivere) , who shares with Kai (Kay)  pre-eminence among Arthur's followers in the primitive Welsh fragments of Arthurian fable. Another Arthurian knight, Geraint, is the hero of a poem that appears both in The Black Book of Caermarthen and in the Red Book of Hergest (fourteenth century). One of the eighteen stanzas just mentions Arthur by name. The Chair of the Sovereign in The Book of Taliesin (thirteenth century) alludes obscurely to Arthur as a "Warrior sprung from two sources". Arthur, Kai and Beedwyr appear in another poem contained in The Black Book; but the deed celebrated in the almost incomprehensible lines of this poem are the deeds of Kai and Bedwyr. Arthur recedes still further into the twilight of myth in the only other Old Welsh poem where any extended allusion is made to him a most obscure piece of sixty lines contained in The Book of Taliesin. Here, as Matthew Arnold says, "The writer is pillaging an antiquity of which he does not fully possess the secret". Arthur sets upon various expeditions over perilous seas in his ship Pridwen; one of them has as its object the rape of a cauldron belonging to the King of Hades. Ancient British poetry has nothing futher to tell us of this mysterious being, who is, even at a time so remote, a vague, impalpable figure of legend.

The most remarkable fragment of the existing early Welsh literature about Arthur is the prose romance of Kulhwch and Olwen, assigned by most authorities to the tenth century. It is one of the stories that Lady Charlotte Guest translated from the Red Book of Hergest and published in The Mabinogion (1838). Of the twelve "Mabinogion", or stories for  the young (the word has a special meaning but is loosely used), five deal with Arthurian themes. Two, Kullwch and Olwen and The Dream of Rhonabury, are British; the other three are based on French originals. In The Dream of Rhonabury, Arthur and Kai apper, Mount Badon is mentioned, and the fatal battle of Camlan with Mordred is referred to in some detail. The Arthuro Kullwch and Olwen bears little resemblance to the mystic king of later legend, except in the magnitude of his warrior retinue, in which Kai and Bedwyr are leaders. Arthur, with his dog Cavall, joins  in the hunt for the boar Twrch Trwyth through Ireland, Wales and Cornwall, and his many adventures are clearly relics of ancient wonder-tales of bird and beast, wind and water. The wild and even monstrous Arthur of this legend is equally remote from Nennis and from Malory; but the charm of the story is someething that the long-winded Continental writers could not achieve.

The serious historian William of Malmesbury, who wrote a few years earlier than Geoffrey of Monmouth, refers to Arthur as a hero worthy to be celebrated in authentic history and not in idle fictions. He adds, "The sepulchre of Arthur is nowhere to be seen, whence ancient ballads fable that he is to come." Plainly, Arthur was already a popular tradition. The transformation of the British Arthru into a romantic hero of European renown was the result of contact between British and Norman culture. No doubt the Normans got their first knowledge of Arthurian story from Brittany; but the real contact was made in Britain itself, where the Normans had succeeded in establishing intimate relations with the Welsh. Thus the true father of the Arthurian legend is Geoffrey of Monmouth. How much he derived from ancient sources we shall probably never find out; but we can reasonably assume that he did not invent the fabric of the story, however fancifully he embroidered it. And, after all, the real point is not how much he invented, but how he used his matter, historical or legendary. Geoffrey had the art of making the improbable seem probable, and his ingenious blending of fact and fable not only gave his book a great success with readers, but made Arthur and Merlin the romantic property of literary Europe. So it has been urged thet we shoul take Geoffrey's compilation, not as a national history, but as a national epic, doing for Britain what the Aeneid did for Rome, and finding in the mythical Brutus, great-grandson of Aeneas, the name-giving founder of the British state. In such a story all the legends have their natural place. Geoffrey's History is thus the first Brut—for so in time the records of early British kings with this mythical starting-point came to be called. The first few books of Historia Regum Britanniae relate the deeds of Arthur's predecessors. At the close of the sixth book the weird figure of Merlin appears on the scene, and romance begins to usurp the place of sober history. Arthur is Geoffrey's hero. He knows nothing of Tristam, Lancelot or the Holy Grail; but it was he who, in the Mordred and Guenevere episode, first sugggested the love-tragedy that was to become one of the world's imperishable romances.

In the Latin Life of Gildas written at about the time of Geoffrey's death there is a further interesting allusion. Arthur is described as being engaged in deadly feud with the King of Scotland, whom he finally kills; he subsequently comes into collision with Melwas, the wicked king of the "summer country" or Somerset, who had, unknown to him, abducted his wife Guenevere, and concealed her in the abbey of Glastonia. This seems to be the earliest appearance o the tradition which made Melwas (the Mellyagraunce of Malory) an abductor of Guenevere. Some of the Welsh traditions are used in Peacock's delightful story The Misfortunes of Elphin, Melwas and the abduction both appearing.

The value of the Arthurian story as matter for verse was first perceived in France; and the earliest surviving standard example of metrical narrative or romance derived directly or indirectly from Geoffrey is Li Romans de Brut by Wace, who, born in Jersey, lived at Caen and Bayeux, and completed his poem in 1155. Some of the matter is independent of Geoffrey's History. Thus, it is Wace, not Geoffrey, who first tells of the Round Table. The poem, 15,000 lines long, written in lightly rhyming verse and in a familiar language, was very popular. Wace's Brut, possibly in some form not now existing, or in some blend with other chronicles, provided the foundation of Layamon's Brut, the only English contrubution of any importance to Arthurian literature before the fourteenth century; for, so far, all the matter discussed is in Welsh or Latin or French. Layamon added something personal to the essntially English character of his style and matter, and he gives us as well details not to be found in Wace or Geoffrey. Thus, he amplifies the story of the Round Table and narrates the dream of Arthur, not to be found in Geoffrey or Wace, which foreshadows the treachery of Mordred and Guenevere, and disturbs the king with a sense of impending doom. Layamon's enormous and uncouth epic has the unique distinction of being the first celebration of "the matter of Britain" in the English tongue.

Not the least remarkable fact about the story of King Arthur is its rapid development as the centre of many gravitating stories, at first quite independent, but now permanently part of the great Arthurian system. Thus we have the stories of Merlin, of Gawain, of Lancelot, of Tristram, of Perceval, and of the Grail. A full account of these associated legends belongs to the histroy of French and German, rather than of English, literature, and is thus outside our scope. In origin Merlin may have been a Welsh wizard-bard, but he makes his first appearance in Geoffrey and quickly passes into French romance, from which he is transferred to English story. Gawain is the hero of more episodic romances than any other British knight; when he passes into French stroy he begins to assume his Malorian (and Tennysonian) lightness of character. He is the hero of the finest of all Middle English metrical romances, Sir Gawayne and the Grene Knight, and, as Gwalchmai, he plays a large part in the story called Peredur the Son of Evrawc, included in the Mabinogion. Peredur is Perceval, and the story comes from French romance. The love of Lancelot for Guenevere is now a central episode of the Arthurian tragedy, but Lancelot is actually a late-comer into the legend, and his story is told in French. The book to which Chaucer refers in The Nun's Priest's Tale and Dante in the famous passage of Inferno VI is perhaps the great prose Lancelot traditionally attributed to Walter Map (see p. 21). The Grail story is another complicated addition to the Arthurian cycle. Out of the quest for various talismans, no doubt a part of Celtic tradition, developed the story of Perceval, as told in French and German romances; and the "Grail", a primitive symbol, proved capable of semi-mystical religious interpretation, and came to be identified with the cup of the Last Supper in which Joseph of Arimathea treasured the blood that flowed from the wounds of the Redeemer. The story of Tristram and Iseult is probably the oldest of the subsidiary Arthurian legens, and we find the richest versions in fragments of French poems and fuller German compositions. The English literature of Tristram is very meagre. The whole story bears every mark of remote pagan and Celtic origin. Finally, as an example of how independent legends were caught into the great Arthurian system, let us note the Celtic fairy tale of Lanval, best known in the lay of Marie de France (c. 1175), a fascinatingly obscure personality who, possibly English, wrote in French. And as a postcript we may note that the sceptical twentieth century has nevertheless not lagged behind the Middle Ages or the Victorians in its devotion to King Arthur, as witness the Arthurian trilogy Merlin, Lancelot and Tristram (1917-27) by the American poet Edwin Arlington Robinson, the reshaping of the Grail legend in John Cowper Powys's Glastonbury Romance (1933), Charles Williams's Taliessin through Logres (1938) and The Reign of the Summer Stars
(1944), and T. H. White's trilogy The Once and Future King (1958), which inspired the American stage and film success Camelot.






alcazar nevado




Through all the various strains of Arthurian story we hear "the horns of Elfland faintly blowing"; and it is quite possible that, to the Celtic wonderland, with its fables of the "little people", we owe much of the fairy-lore which has, thorugh Shakespeare and poets of lower degree, enriched the literature of England. Chaucer, at any rate, seemed to have no doubt about it, for he links all that he knew, or craed to know, about the Arthurian stories with his recollections of the Fairy world:


In th' oldë dayës of the King Arthoúr,
Of which that Britons speken greet honóur,
Al was this land fulfild of fayerye;
The elf-queen with hir joy companye
Dauncëd ful ofte in many a greneë mede.
So let us believe with the poets, and leave the British Arthur in his unquestioned place as the supreme king of Romance.





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Retropost (25 de septiembre de 2008): Recordás aquel pasado


Ayer hablaba de Borges; hoy, un tango. Es curioso, pero los tangos, después de leer a Borges, adquieren un toque de Borges, que a su vez se inspiró en ellos. Nos prometemos volver a este Ventarrón cuando nos arrastre la vida como una galerna de fuerza ocho.





If gale-force Fortune sweeps you off your feet
Let it, ride it, and admit defeat.
There's no point in resisting, it's too strong—
Willy-nilly, you'll get swept along.

—Este otro tango es de Tony Harrison.





lunes, 24 de septiembre de 2018

Roger of Wendover's FLOWERS OF HISTORY

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More congratulations

Achievement 1

Buenos días, España | 24-09-2018

Mucha gente un buen día

Mucha gente un buen día

Judíos de Cataluña, contra los lazis israelitas

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El Gobierno habla de indultar a los golpistas presos

Federico a las 8: El Gobierno habla de indultar a los golpistas presos https://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2018-09-24/federico-a-las-8-el-gobierno-quiere-indultar-a-los-golpistas-presos-128562.html





El gobierno, del lado de los golpistas:



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Retropost (24 de septiembre de 2008): Retrospección, Prospección, Eternidad



Si la escritura de Borges es una escritura de la eternidad, no será porque sea indiferente al tiempo. Más bien podría ser por el complejo juego de perspectivas temporales que ofrece, como en estos poemas de El Hacedor, donde la retrospección se imbrica con la prospección y la página crea un lazo de tiempo que atrapa al lector: precisamente porque éste ya está atrapado a la vez en el tiempo, y en la eternidad.




        La lluvia

 
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.



Este poema transcurre en un tiempo eterno que a la vez no existe (paradójica continuidad del presente y del pasado) y sin embargo no es sino el tiempo ordinario en el que vivimos, que así mezcla lo inmezclable. También, también a mí me trae esta lluvia de Borges, y este poema, la voz de mi padre que vuelve. Aunque no ha muerto: no más que yo, al menos. Espero no releer este poema nunca en otras circunstancias—pero ya lo he releído.




A la efigie de un capitán
de los ejércitos de Cromwell


No rendirán de Marte las murallas
A éste, que psalmos del Señor inspiran;
Desde otra luz (desde otro siglo) miran
Los ojos, que miraron las batallas.
La mano está en los hierros de la espada.
Por la verde región anda la guerra;
Detrás de la penumbra está Inglaterra,
Y el caballo y la gloria y tu jornada.
Capitán, los afanes son engaños,
Vano el arnés y vana la porfía
Del hombre, cuyo término es un día;
Todo ha concluido hace ya muchos años.
El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado;
Estás (como nosotros) condenado.

 






¿Qué es artístico aquí? El paso de la pintura a la vida, situándonos en una dimensión en la que son intercambiables el cuadro y su espectador. La utilización que hace Borges de su propia muerte (muerte futura entonces, muerte pasada ahora) como la mejor prueba del memento mori que llega hasta el lector y le demuestra fehacientemente la verdad de lo que aquí se dice. El uso del cuadro como tercer término que da profundidad a la relación entre el lector y el poema: el cuadro es una inerte simulación de lo que fue la vida en su momento, como lo es el poema de Borges, que así saca partido de su propio hieratismo atemporal y logra romper su marco para herir al lector con ese hierro herrumbroso.

Y tantas otras cosas son artísticas en este soneto, tantas adquieren una profundidad inquietante precisamente por este juego del tiempo. Esa penumbra, por ejemplo, en la que se mezclan la penumbra del fondo del cuadro, y la penumbra de la historia que apenas nos deja atisbar la verde región de otro siglo. El contraste entre el optimismo heroico-bíblico herreriano de los primeros versos, y el paso a otra Biblia más pesimista en el cierre, el Eclesiastés que nos recuerda la vanidad de los empeños, y que vivir es caminar breve jornada. Y ver cómo otros la han caminado antes, y sacar de ello enseñanzas y poemas que no nos impedirán volver al fragor de la batalla, mientras dure.











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La ministra de Justicia, en el punto de mira

domingo, 23 de septiembre de 2018

Opera Antigonae von Carl Orff

Nuestra casa de Galicia

Nuestra casa de Galicia

Clash of the Gods - Beowulf

History Channel - Clash of the Gods series:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLA5e6wnPHowhzpYCF17IcweMtQ2Z2DJpr

8. Beowulf:









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Occidente a la defensiva

De Gerona a Chirona

Menos mal que tenemos a los de Filología Catalana para poner las cosas en su sitio.



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La banca Rothschild desembarca en España

Los que lleváis nombres de pega

—inventados por un naci demente que supuraba odio a España. Sois los siguientes, entre otros:




Por eso si vas a un viejo cementerio del País Vasco, nunca hay nadie con nombres que no sean españoles. Toda esta parafernalia vasquista es un puto invento de un orate, empezando por la ikurriña. Y lo bien que ha colado: siempre empezando por los pijoprogres, y trasminando desde ahí.

Yo en vuestro lugar me cambiaba el nombre.




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La iglesia Católica sigue apoyando a los golpistas

David Riggs - 17th-c. History

Retropost (23 de septiembre de 2008): Evierte el ciberespacio


De esa eversión va en parte este artículo que he colgado en el SSRN, basado en un post que escribí sobre la última novela de William Gibson. Ahora se titula, en versión expandida, "'Cyberspace Everting': Spook Country, de William Gibson".




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Fuera la República del Cocomocho

sábado, 22 de septiembre de 2018

Preparando el indulto

El gobierno del PSOE va preparando el indulto de los traidores catalanistas—para colaborar con sus aliados golpistas y desactivar la acción de la justicia:



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Las tesis sanchistas



Pino, Luis del, et al. "Sin Complejos: Las tesis sanchistas." EsRadio 22 Sept. 2018.*
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Tú como yo (2)

label:bibliography

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A fecha de hoy en Google Scholar, tengo el quinto puesto mundial en la etiqueta "Bibliografía". Segundo de los vivos. No está mal; intentaré seguir allí. Vivo, digo.


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Poniendo la rana a cocer

Supervisando con supervisión

Supervisando con supervisión

Patti Smith, Changing of the Guards

España contra sus fantasmas

César Vidal repasa los 100 días de Sánchez

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¿Casación del caso Casado?


Herrero, Luis, et al. "Tertulia de Herrero: Casado espera un rápido carpetazo del Supremo." Libertad Digital 22 Sept. 2018.*
         2018





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Me citan en neerlandés


Aquí, a cuenta de la metaficción de Beckett:

Moorsel, Christy van. "Metataal in Samuel Becketts Company." Course paper, Vrije Universiteit Brussel, 2014-15. Online at Academia.*
http://www.academia.edu/download/38036603/Metataal_in_Samuel_Becketts_Company.docx
         2018

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Querella por plagio contra Pedro Sánchez








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Los barcos del puerto

Los barcos del puerto

Retropost (22 de septiembre de 2008): Not tan WANTED


Dice el mito popular que a Bin Laden se le busca por el ataque a las torres gemelas del World Trade Center y por otros actos terroristas. Bien, se le buscará por otras cosas, pero no por ésta.

Si ya decía Michael Moore que la familia Bin Laden tenía cierta bula en América. Aquí está la página de "WANTED" del FBI, a la que llego por un comentario en Crónicas Bárbaras. En ellas "se busca" a Bin Laden por otros crímenes terroristas, pero curiosamente no por este: "Usama Bin Laden is wanted in connection with the August 7, 1998, bombings of the United States Embassies in Dar es Salaam, Tanzania, and Nairobi, Kenya. These attacks killed over 200 people. In addition, Bin Laden is a suspect in other terrorist attacks throughout the world."
Vamos, que según la información que da el FBI no hay cargos contra Bin Laden por participar en el ataque del 11-S, ni por conspiración para  asesinar a ningún norteamericano en suelo americano.  Quizá se le tenga en cuenta a nivel de "sospechoso", pero ni siquiera eso se especifica. La misma información se da en otra página del FBI sobre Bin Laden.


terbinladen

"WANTED"?

Difícil de creer, ¿verdad? Lo que es difícil de creer es que esto sea un lapsus. Y la foto la tienen anticuada, que Bin Laden ya peina canas, si es que se peina la barba. Por lo que se ve, el FBI sólo es infalible en las películas. Lo que es a Bin Laden, lo busquen o no lo busquen, lo cierto es que no lo han cogido.

Incompetencia, ya sea estimulada o espontánea... sus razones habrá para ella.

Por cierto, más cerca de España que esas montañas y desiertos de Afganistán: ayer la ETA planta tres coches bomba. Si a éstos no los detienen, también es por algo: porque los partidos nacionales están más interesados en tirarse los trastos a la cabeza, y en pactar con los nacionalistas vascos, que son la vaca lechera de la ETA. En lugar de ponerse de acuerdo para hacer una ley electoral decente, que reduzca los nacionalismos a lo que deberían ser, y que elimine los fueros vascos, implantando una ley única para todos los españoles, sin discriminaciones ni vacas lecheras para que mamen de ellas los separatistas. Que ya va siendo hora. Si los terroristas medran, es por la pasta que se mueve invisible por las trastiendas del poder.


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Mi fotoblog

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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.