jueves, 28 de julio de 2016

Playa América desde aquí copia

Playa América desde aquí copia

Retropost #1085 (28 de julio de 2006): Guess Who




Vagando vagueando me he acercado por la FNAC y me he mercado este disco de Nancy Wilson que ahora me escucho.

Guess who I didn't see today...


guess whoGhost of yesterday
Stalking 'round my room
All night long you stay
Walk around profound gloom
When the darkness falls
When I've gone to bed
Weirdly come your calls
Mournfully, scornfully dead
Folly of a love I strangled
Pulsing heart I thought was gone
Gives no peace
Will not cease
Prowling 'round till dawn
Ghost of yesterday
Every night you're here
Whispering away
Might have been, might have been, oh, my dear
Foolish heart must pay
Ghost of yesterday
Yesterday

(Irene Wilson / Arthur Herzog Jr.)



—oOo—

La traición mensual del parlamento catalán



Esto sólo puede terminar a palos y a tiros, con el arresto y procesamiento de toda esta gente por traición y sedición, y con la ilegalización de los partidos golpistas.




miércoles, 27 de julio de 2016

Gustavo Bueno - Artes divinas y artes humanas







Gustavo Bueno, "La querella de las artes y las ciencias, IV." (= "Las metamorfosis de la distinción platónica propuesta en el Sofista entre unas artes divinas y unas artes humanas") 23 Nov. 2015. YouTube (fgbuenotv) 25 Nov. 2015.*
         2016

Amanece otra vez

Amanece otra vez

Retropost #1084 (27 de julio de 2006): Juguetes Hemingway



De sobremesa con los enanos...
Ivo- ¿Quién es Hemingway?
- Pues un escritor famoso.
Ivo- Ah. Porque hemos visto juguetes Hemingway.
- ¿Juguetes Hemingway? No me digas.
Ivo - Sí. Son para jugar en la playa. "Juegue usted con los juguetes de Hemingway".
- Pero qué cosa tan rara. Esto habrá que investigarlo. ¿No será una lanchita?
Oscar- No, una lanchita no, por ejemplo, un avión radiocontrol.
- ¿Con la cara de Hemingway? ¿O qué? Primera vez que oigo esto. Aunque a los herederos los considero capaces de cualquier cosa.
- (A ver si... Estos enanos lo que quieren es comernos el coco. Que les compremos juguetes que han visto para la playa. Y como saben que estamos con Hemingway a vueltas, pues se quieren aprovechar y se inventan esta película. Tienen más cuento que Calleja).

—oOo—

El Vaticano no responde al ataque terrorista






Supongo que ateniéndose al mensaje evangélico de que si te cortan un cuello, pongas el otro.


Retropost #1083 (27 de julio de 2006): Se acercan los Estudios Ingleses

Circular enviada hoy por la presidenta de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos.

27 de julio de 2006

A todo el profesorado del área de Filología Inglesa:

Hemos tenido la oportunidad de adelantar la visita al nuevo Director General de Universidades, así que aunque la mayoría ya estéis disfrutando de las vacaciones o en diferentes actividades académicas en el extranjero, os enviamos la información que recabamos respecto a los temas que nos preocupan.

El Grado se fija en 240 créditos y ya no habrá catálogo de títulos; las universidades tendrán libertad para definir el perfil de sus Grados y las asignaturas que los compongan. Habrá grandes áreas de especialización, entre las que estará Humanidades o Letras, y dentro de estas áreas cada universidad diseñará sus Grados, uno de los cuales puede ser, por supuesto, el de Estudios Ingleses.

La estructura general del Grado constará de dos fases: 60 créditos de asignaturas más generales y transversales, que permitan al alumnado cambiar de Grado sin tener que volver a cursar esos créditos, y 60 créditos más específicos, al final de los cuales (120 créditos en total) la universidad correspondiente expedirá un Certificado de Estudios Universitarios Iniciales. Este certificado no tiene más valor que permitir a quien lo tenga abandonar los estudios durante el tiempo que quiera sabiendo que, si vuelve, puede incorporarse al “tercer” año de Grado. Los 120 créditos restantes corresponderán a asignaturas y, si la universidad lo contempla, también a prácticas, estancias en el extranjero y/o trabajo/s de investigación.

Las asignaturas no tendrán asignadas áreas de conocimiento concretas, lo que nos permitirá impartir asignaturas que ahora podían reclamarnos de otros departamentos, tales como las de cultura, cine e historia, teoría literaria, lingüística general, etc. Aunque no desaparecen, las áreas de conocimiento quedan circunscritas únicamente a la evaluación del profesorado (acreditaciones, habilitaciones, etc.).

El Máster de Enseñanza Secundaria, aún sin especificar, tendrá unos requisitos de ingreso y un número de matrícula restringido a las necesidades de tal enseñanza. Hemos vuelto a recordar al Director General las peticiones de AEDEAN respecto al nivel de inglés exigido para acceder a dicho Máster.

A lo largo del próximo curso, 2006-07, irán apareciendo las normas de aplicación y podremos discutir en nuestros departamentos lo que es mejor para cada universidad, y es posible que ya en el curso 2007-08 pueda haber experiencias piloto. En todo caso, la lista de distribución de AEDEAN y nuestra página web están abiertas a reflexiones y sugerencias, y en el XXX Congreso, en Huelva, tendremos una sesión abierta para tratar estos temas.

¡Feliz verano! y un abrazo,

Socorro Suárez Lafuente
Presidenta de AEDEAN

A ver ahora efectivamente qué departamentos de los que imparten Filología Inglesa quieren el grado en Estudios Ingleses, y a cuáles se lo aceptan sus propias universidades, y luego su comunidad autónoma, que será la que decida en última instancia. Ante las críticas recibidas por su lista de títulos, el Ministerio se ha batido prudentemente en retirada, dejando que las cosas caigan antes o después por su propio peso. Es, seguramente, la decisión más sabia. Ya veremos en qué queda el catálogo de títulos... en muchos sitios donde hay ahora Filología Inglesa ya se habían afilado las tijeras para la reforma, con lo cual las propias universidades sustituirán sus diversas filologías modernas por una Filología Moderna. O más bien por las famosas "Lenguas y literaturas modernas", por que lo de Filología se prepara la liquidación de la disciplina, decididamente. Queda, por ahora, como nombre de nuestra área de conocimiento (Filología Inglesa) pero a ver quién es la guapa universidad que ante esta reforma elige simplemente mantener su actual titulación de Filología Inglesa, con esa denominación. Qué cosa tan caduca y decimonónica parece la Filología a los filólogos. Prefieren hacer lingüística unos, literatura otros, y estudios culturales unos terceros, y no saben lo que se pierden en el terreno de la intersección entre estas disciplinas: la Filología, vamos, su área de conocimiento. Mucho me temo que a todo tirar quede filología inglesa en Salamanca, en Madrid, quizá en Santiago de Compostela... a Zaragoza la veo de cabeza tirando por los Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa, nuevo nombre para la Filología... con crisis de identidad y de fundamentos lingüísticos.

En cuanto a la "desaparición" de las áreas de conocimiento en los planes de estudio... es evidentemente un arma de doble filo. Más bien servirá, en muchos casos, para que en el título de Estudios Ingleses (ya no Filología Inglesa) la Historia de Inglaterra la expliquen los del Departamento de Historia, la Crítica los de Teoría Literaria, la Gramática Generativa los del área de lingüística... antes que al contrario. En la práctica, quitar la adscripción a área de conocimiento es sólo postponer la decisión de qué departamento se ha de encargar de tal o cual asignatura. Esa decisión se tomará localmente, por supuesto, y según el peso y fuerza relativos de los distintos departamentos.

Vamos, que el área de conocimiento de Filología Inglesa tiene un papel central e indiscutible en una titulación que se llame Filología Inglesa. En cambio, en una de Estudios Ingleses, que como su nombre indica no es específicamente filológica, caben un poquito más las demás áreas de conocimiento. El énfasis cae bastante menos en el conocimiento en profundidad (es decir, filológico) de la lengua y los textos, y más en los estudios culturales del ámbito anglófono (estudios geográficos, socioculturales, literarios, lingüísticos, históricos, artísticos... )—a repartir entre las distintas áreas de las Humanidades (pues al diseñar el plan de estudios las facultades, no creo que en muchos sitios se llegue a proponer asignaturas de Derecho británico, o Economía de los EE.UU., o Ciencias Políticas del Mundo Anglófono... que también podría ser, por qué no).

Es por esta pérdida de especificidad filológica, por el cambio de orientación con respecto al estudio filológico de la lengua inglesa como centro, por lo que he criticado la deriva de AEDEAN y de los departamentos hacia los Estudios Ingleses, renunciando a la "decimonónica" Filología. Me parece un caso de autosabotaje inconsciente. Claro que en el caso de AEDEAN se entiende, porque después de todo es una Asociación de "Estudios" (filológicos o no). Pero los departamentos universitarios contienen un área de Filología Inglesa, no de Estudios Ingleses. Quizá sea algo que no deberían pasar por alto a la hora de defender, o renunciar a defender, la titulación que es la propia y específica de su área de conocimiento. Aunque sólo sea por instinto territorial, y no por interés en la Filología.



 

martes, 26 de julio de 2016

Criticism after Romanticism: 2. Art for Art's Sake. 3. Impressionism and Subjectivism



A lecture on the history of critical ideas and aesthetics after the heyday of Romanticism, during the Victorian period. The movement of Art for Art's sake is here presented with its French origins and an overview of the main ideas on poetics and aesthetics of its main representatives in the Anglophone sphere: Edgar Allan Poe, Walter Pater, and Oscar Wilde. This is followed by an account of Impressionist criticism.


Criticism after Romanticism:

2. Art for Art's Sake. 3. Impressionism and Subjectivism


Number of Pages in PDF File: 11
Keywords: Criticism, Aesthetics, Art for Art's sake, Poetics, Edgar Allan Poe, Oscar Wilde

eJournal Classifications (Date posted: June 30, 2016) Message
AARN Subject Matter eJournals
    
        
            
Added to eLibrary
LIT Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
LIT Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary
LIT Subject Matter eJournals
    
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Classification Under Review






—oOo—



Chicas de la playa

Chicas de la playa

Retropost #1082 (26 de julio de 2006): Evita el accidente


Mi familia se tendría que ponder un blog centralizado, donde todos pudiesen añadir artículos, para tenernos al día de lo que nos pasa. Ahora me acabo de enterar, con retraso, de que mi hermana Eva ha tenido un accidente de coche, cerca de Castejón de Sos. Por suerte ha salido casi ilesa; el coche no. Tiene un trabajo jorobado de esos que te obligan a conducir centenares de kilómetros al día, y lo peor es que lo va a tener que volver a hacer inmediatamente, perro mundo. Conducir es deporte de riesgo; nos rodean los accidentes. Yo intento no propasarme rodando, pero dentro de poco me toca arrastrarme por la superficie del planeta hasta Galicia.

Aparte por aquí poco de nuevo. Bueno, vengo ahora de que me saquen unos puntos del interior de la cabeza, pero pschá, ya tengo costumbre, hasta ahora no interesa la cosa a ningún órgano vital. De hecho no es nada interesante. Peor es el susto de Evita, aunque no le quiten puntos.




—oOo—

Retropost #1081 (26 de julio de 2006): España y Libertad


Me acabo de leer este libro, España y Libertad, de Federico Jiménez Losantos, a pesar de que me resulta un tanto sospechosa la conjunción de ambas palabras, y aún más cuando la presentación del libro dice "España y libertad. Valga la redundancia". ¿Redundancia? Ostrás, pues sí que vamos bien.

Pero luego resulta que comparto gran parte de las cosas que dentro se dicen, y hasta la base del razonamiento que justifica el título. Jiménez Losantos defiende el orden constitucional de 1978 (no, por cierto, a Franco) aunque se empeña en mantener de modo irritante para el pensamiento aceptado que ese orden fue instaurado por los franquistas: Suárez, por ejemplo, o Torcuato Fernández Miranda. O el rey que puso Franco. Cosas que no gusta recordar así... Y es ese el orden que sirve de base a la libertad que defiende Jiménez Losantos; y son las maniobras torticeras con el ordenamiento legal y sus fundamentos la mayor amenaza para la libertad. Sin ley, sin Estado de Derecho, no hay libertad. Y la deriva anticonstitucionalista y pro-republicana de Zapatero hace más por poner en peligro la libertad que por reforzarla.

Hasta ahí, de acuerdo. Y con tantas y tantas cosas en el libro. Muchas veces es certero, y despiadado con la estupidez y la falsedad. Pero desde luego no es el libro de un hombre mesurado ni ecuánime, ni de una persona políticamente correcta. Jiménez Losantos no se corta de decir las cosas en un lenguaje directo y despectivo, que no sólo se desentiende de ofender, sino que lo busca deliberadamente en ocasiones. Se le sale la indignación por las orejas. Tiene fama de ser una especie de fascista a la derecha de Franco, cuando para nada es así. Aunque a veces se hace comprensible que la gente oiga a un señor tan cabreado defender ideas de derechas, y lo confunda con una especie de Goebbels. Y ni que decir tiene que no estoy de acuerdo con todas sus descalificaciones y prejuicios conservadores: de hecho, creo que sería difícil encontrar a una persona que esté de acuerdo con este hombre en todo, tal es su manera de disparar cañonazos en todas direcciones, cortándose un pelín sólo a la hora de criticar a la casa que lo alberga, la Cope. Donde no creo que dure mucho a pesar de los índices de audiencia espectaculares. Como locutor Jiménez Losantos es un artista de la radio; a la vez informador, intelectual, payaso, espantapájaros, aguafiestas, humorista, demagogo, pedagogo y sobre todo hombre airado; apela al oyente completo, desde sus ideales más nobles hasta sus instintos más bajos. Desde luego subestima el papel político de la politesse, la conveniencia de engrasar los engranajes sociales con el respeto al adversario, de ser poli en la polis. Es impresentable la ligereza con la que trata a los árabes, todos en el saco de los mojamés, aunque no le falte razón al criticar las dictaduras y califatos de por ahí. O a Chávez, "el Gorila Rojo"; desde luego para diplomático no cojáis a Jiménez Losantos.

Ahora, para cantar las cuarenta a muchos cantamañanas, por ahí sí que es una lectura más adecuada. No deja trapicheo con cabeza (menos los del PP, que para esos tiene más tragaderas), ni lema políticamente correcto sin parodiar, tiene un ojo clínico para eso. Los artículos recogidos en el libro se quedan mayormente a las puertas de la anunciada negociación del gobierno con la ETA. Pero Losantos la anuncia ampliamente, y disecciona su lógica con enorme lucidez. Pongo un trocito revelador, de febrero de 2004, sobre el asunto de Carod y Perpiñán:


Puesto que el terrorismo es una forma de propaganda, la 'propaganda por el hecho' de que hablaban los anarquistas y nihilistas rusos en el siglo XIX, su única posibilidad de victoria frente a cualquier régimen es ganar la batalla de la propaganda, que empieza por la del lenguaje. Atender las largas y prolijas explicaciones de la ETA es mucho menos instructivo que observar el cadáver de uno de sus cientos de víctimas. La profunda y deliberada maldad, la inhumanidad pavorosa de esas bestias con boina les obliga, por compensación, a gastar folios y más folios en explicarse. Pero es un aspaviento verbal que sólo realizan ante sí mismos y ante su ensangrentada parroquia. No importa lo que digan, aunque convenga saberlo: importa lo que hacen. Y lo que hacen es matar españoles. Y lo que han dejado de hacer es matar catalanes. En realidad, ETA es la única entidad político-criminal en reconocer la independencia de Cataluña. (93).

Lo pavoroso no es que la Eta haga estas cosas; lo pavoroso es que el Gobierno acepte esa lógica y siga el camino que le trazan al parecer desde Perpiñán, aceptando de buena gana perder la batalla de la propaganda (o la de los símbolos patrios, que es la misma).

Hay quien dice que al ser él mismo una víctima del terrorismo, las opiniones de Jiménez Losantos deberían ponerse entre comillas y usarse con precaución. Yo estoy de acuerdo; aunque de hecho creo que eso hay que hacerlo con todas las opiniones en España, pues todos somos víctimas del terrorismo que envenena el orden político: algunos víctimas directas, y otros indirectas: por temerosos, por abducidos mentales, o por sputniks (los más víctimas quizá de los tres, aunque no me dan pena). Jiménez Losantos podrá ser víctima directa, y hasta estar (justamente) resentido, pero desde luego no cae en ninguna de estas otras tres categorías. Y a pesar de su saeva indignatio y su nula voluntad de no ofender, el mensaje central de su libro es válido: la libertad política es precaria, está en peligro constante, y hay que atreverse a defenderla a cada momento. Contra los criminales y contra los gobernantes; contra la mentira, y contra la verdad oficial. Y el primer paso para defender la libertad es defender la ley. Sin ley, no hay libertad... más que para el que atropella los derechos de los demás. 




—oOo—

lunes, 25 de julio de 2016

Foto con colada

Foto con colada

Horizon: The Anthropic Principle (1987)

(Не)определение реальности

В этой статье я предлагаю один из возможных подходов к определению реальности. Реальность – это то, что случается между строк. Иными словами, реальность состоит в интеракциональной игре между общими для всех фреймами события (теми "строками", которые обозначены бесспорно) и другими фреймами, которые, будучи действительными для некоторых участников, как правило, недоступны для остальных. Реальность является игрой реальностей – эксплицитной и неявной, скрытой или альтернативной – которые сосуществуют в какой-либо конкретной ситуации. (Перевод с англ. Муравьевой Л.Е.)


English Abstract: The (In)Definition of Reality: 

Reframing and Contested Topsight

 I shall put forward here a definition of reality, or perhaps a particular take or perspective on reality. Reality is what happens between the lines. Or again, reality is constituted by the interactional play between shared frames of action (those "lines" which are unproblematically on the page) and other frames which, though they may be active for some of the participants, are not generally shared. Reality is a play of realities — the explicit one, and other secret, discreet or alternative realities which coexist in any given situation. (Russian translation by L. E. Muravieva).

Note: Downloadable document is available in Russian.
Number of Pages in PDF File: 9
Keywords: Interactionalism, Frame theory, Perspectivism, Philosophy, Topsight, Narratology, Reality, Social behaviorism, Interpretation
Reference Info: OpeNarratology (March 16, 2016)

  

eJournal Classifications (Date posted: June 23, 2016) Message
AARN Subject Matter eJournals
    
        
Classification Under Review
AARN Subject Matter eJournals
    
        
            
Classification Under Review
CSN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
CSN Subject Matter eJournals
    
        
Classification Not Accepted
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Added to eLibrary




--> (Не)определение реальности: 

—oOo—

Retropost #1080 (25 de julio de 2006): El síndrome de la Tierra Plana


Comentario en el blog de fernand0, Reflexiones e Irreflexiones, a un post sobre el libro de Thomas Friedman La Tierra es Plana.
Es curioso que utilice la imagen de la tierra plana para describir al mundo globalizado, ¿no? Uno pensaría que precisamente es la esfera la que lo describe mejor, valga la rebuznancia. Me temo que sea por un síndrome capitalista que describe mi padre desde mucho antes que Friedman, el síndrome de la Tierra Plana. Según mi padre, el capitalismo es el sistema económico perfecto en una Tierra plana. E infinita. Donde pudiese seguir expandiéndose indefinidamente a un ritmo crecientemente acelerado. Pero desdichadamente, la Tierra no es plana, es esférica, con lo cual la expansión se encuentra consigo misma (con sus consecuencias y con el terreno quemado). Así pues hay razones para ser más pesimista que optimista con el modelo neoliberal-capitalista. Aunque quizá a los poderosos les vaya (nos vaya, vamos) siempre bien. Otra imagen más pesimista del mundo plano es la que aparece, para sorpresa mía, en la edición americana del libro de Friedman: los barcos del explorador-emprendedor protocapitalista cayéndose por el borde de una tierra plana. Esto sí que es desconstruir el argumento del libro mediante una ilustración. Porque plano o no, el mundo no es infinito; de hecho va encogiendo rápidamente, quizá hacia un Big Crunch.

Veo en la Wikipedia que algunos críticos de Friedman concurren con esta noción, por ejemplo este artículo de The Hindu; no hay solo flattering reviews, sino también flattening ones.

También me entero de que la infausta portada de las emprendedoras naves capitalistas cayendo por el borde de la tierra plana (ay qué futuro...
the argument falls flat) hubo de ser cambiada ya en los USA por la portada del mundo aplanado like a coin.
Uf. El Euro también luce una especie de mundito aplanado...  Desde que Europa eligió el Euro como su moneda y su símbolo, €, (¿Os imagináis que la Alianza Occidental pasase a llamarse EEUUro, o Dollar-Opa? ) no se había visto semejante delirio economicista.  


—oOo—


domingo, 24 de julio de 2016

Retropost #1079 (24 de julio de 2006): La frase de Chomsky


Para algunas personas, Noam Chomsky es un excelente lingüista que lamentablemente se dedica también al comentario político y a la crítica antiamericana; para otros es un excelente crítico de la política norteamericana que por desgracia también se ha dedicado a la lingüística. Yo comparto más sus diatribas anti-Bush que su obsesión con las estructuras sintácticas, aunque en ambos casos me parece que es un caso de too much of a good thing. Sea como sea, con "la frase de Chomsky" no me refiero a enunciaciones del tipo Bush debe ser juzgado como Saddam, sino a la frase Colorless green ideas sleep furiously. Para Chomsky es el ejemplo de la existencia de un nivel sintáctico de estructuración de la frase diferente de la semántica: es una frase sin sentido pero correctamente construida desde el punto de vista sintáctico.

Sentences (1) and (2) are equally nonsensical, but any speaker of English will recognize that only the former is grammatical.
(1) Colorless green ideas sleep furiously
(2) Furiously sleep ideas green colorless

(Noam Chomsky, Syntactic Structures)
 

Esta frase ha hecho fortuna tanto con los partidarios como con los detractores de Chomsky a la hora de debatir sobre los niveles de estructuración del lenguaje. Y muchos le han buscado a la frase el sentido que Chomsky dice que no tiene.
Se han escrito poemas, recontextualizaciones que convierten la frase sin sentido de Chomsky en una frase con sentido poético (algo que está obviamente más allá de la teoría sintáctica de Chomsky). Manfred Jahn ha escrito un excelente artículo donde hace un seguimiento de este fenómeno: "'Colorless Green Ideas Sleep Furiously': A Linguistic Test Case and Its Appropriations" (en Literature and Linguistics, ed. M. Gymnich, A. Nünning y V. Nünning; Wissenschaftlicher Verlag Trier, 2002). Podemos allí, por ejemplo, disfrutar con este razonamiento:

Dos más dos son cinco: Frase bien construida sintácticamente, y también semánticamente, aunque falsa.

También es la frasecita sobre ideas verdes una pieza de jazz de Jeff Neves. No es sorprendente, y de ahí el razonamiento de Chomsky, que la frase número 2 ("Furiously sleep ideas green colorless") no se ha prestado a tantas apropiaciones. Hay quien ve en la frase de Chomsky "the creative impulse of a poet manqué, almost, but not quite held at bay by the man of pure reason" (Jahn 56). Jahn la ve como una especie de autodescripción metafórica de la propia revolución lingüística de Chomsky, imponiéndose a las ideas inmaduras y amorfas de las teorías anteriores, que quedan marginalizadas. Chomsky, por su parte, acepta que podemos ver sentido en frases gramaticalmente anómalas, pero siempre imponiéndoles el sentido, por analogía con las gramaticalmente bien construidas. Jahn rechaza esta distinción: para él "sentences are always appropriated, (...) interpretations are always imposed (... ) it is people, not sentences, that make sense" (57) (—with sentences, añadiría yo por mediar).

Una monja feminista, Mary Jonathan, escribió ya en 1965 este poema ("You, Noam Chomsky") donde critica la teoría de Chomsky como un ejemplo de racionalismo totalizante, de categorización obsesiva del mundo mediante esquemas intelectuales rígidos:

Colorless green ideas sleep furiously
in the fan-shaped eyes, that welcomed
only the color of the relevant world,
wearing a face of man,

their green (in violent sleep, the nightmare
day) draining to white or vagueness
in a stretch of fear.

Address yourself, Ideas, to sleep.
Furiously sleep, Ideas, green, colorless,
involved in green, careless of responsibility.

Let all fury, entangled with your grammar,
be a colorless green.

Ciertos puntos en común tiene este poema con la demoledora crítica desconstructivista a las teorías de Chomsky, como la de Stanley Fish en "What Is Stylistics and Why Are They Saying Such Terrible Things about It?" (Ver Fish, Is There a Text in This Class, 1980, 246-47). Para Jahn,

"Seen from a deconstructionist vantage, Chomsky's discourse exhibits all the typical features of a brazenly dominating discourse—a discourse privileging a centered core and at the same time marginalizing its various 'others' as deviant, aberrant, abnormal, ill-formed, or ungrammatical. The tensions created by these coercive 'idealizations' would be considerable indeed, and it is tempting to appropriate [the phrase Colorless Green Ideas Sleep Furiously] to show how the system fissures along its fault lines." (51)

Es posible que, al buscar su ejemplo, a Chomsky se le saliesen las ideas inconscientes y mal articuladas que tenía reprimidas, ferozmente dormidas por alguna parte del inconsciente que no cabe en su gramática. Los ejemplos, según Derrida, siempre ejemplifican lo que buscan ejemplificar, y a la vez todo lo contrario. En todo caso, cuando hablamos de Chomsky el lingüista nunca pensamos en Chomsky el crítico político. Según la Wikipedia, Chomsky "
desvincula completamente su actividad científica de su activismo político". He aquí un bonito caso de doctorjekyllymisterhydismo, o de return of the repressed. Porque como crítico político (más anarquista y "verde" que rojo comunista) Chomsky analiza con frecuencia cómo el lenguaje se usa de manera interesada para construir la realidad y apropiársela; es un critical discourse analyst en cierto modo (aunque no admitiría a ninguno en su departamento). Es ésa una lingüística que no cabe en su teoría sintáctica, y que ha tenido que romper, urgentemente, los moldes disciplinarios que el propio Chomsky construyó, los moldes que dictaban lo que era y no era lingüística ("estudio del lenguaje") lo que era permisible hacer o no hacer en lingüística.

También a la lingüística, incluso a la de Chomsky, le pasó lo que describe este poema de Bryan O. Wright, "Behold the pent-up power" (1985),

Behold the pent-up power of the winter tree;
Leafless it stands, in lifeless slumber.
Yet its very resting is revival and renewal:
Inside the dark gnarled world of trunk and roots,
Cradled in the chemistry of cell and sap,
Colourless green ideas sleep furiously
In deep and dedicated dormancy,
Concentrating, conserving, constructing:
Knowing, by some ancient quantum law
Of chlorophyll and sun
That come the sudden surge of spring
Dreams become reality, and ideas action.

Y es que una mente inteligente no puede estudiar mucho tiempo el lenguaje sólo con diagramas de árbol, sin estudiar cómo se usa y para qué: es decir, sin intervenir en cómo y para qué se usa. Aunque para eso tenga que volverse dos personas distintas, y soltar a una a dar alaridos por las calles. Sincerity may frighten the boy, pero

Grant me an old man's frenzy.
Myself I must remake
Till I am Timon and Lear
Or that William Blake
Who beats upon the wall
Till truth obeyed his call.






—oOo—



Rivera mediando



Si me preguntan a mí, vamos a terceras elecciones. Y con toda la razón del mundo, a ver si nos libramos de Mariano, esa lapa repugnante que se ha adherido al gobierno de España. Claro que tantas otras hay, que de alguna seguro que no nos libramos. Ciudadanos debería plantarse más en sus principios, si es que los tienen, que ya empiezan a desdibujarse demasiado, hasta el punto de que yo ya no los voto.

—oOo—

John R. Searle - The Unity of Reality: Why We Live in One World at Most


Lecture at the University of Bonn, 26 March 2012. ("Prospects for a New Realism").
John Searle (Dpt. of Philosophy, U of California at Berkeley). Online at Uni-Bonn.tv


Thanks a lot for that excellent introduction. I listened carefully. I think people giving an introduction to a conference don't expect anybody to listen. But I actually listened carefully, and it was a rare philosophical talk becausde as far as I can tell I agree with almost everything he said about philosophy, and it almost never happens to me, so I am very impressed. Also, now I want to thank the organisers for all the work that goes into organising this conference and especially for inviting me, and above all I want to thank everybody for being willing to listen to a lecture in a language that for many of you is not your own first language. I could never do it myself, but I am very glad that other people are willing to listen to a lecture in English, 'cause that's what you're going to get from me, being in effect resolutely monolingual. I have lectured in other languages, but generally to the pain of everybody involved.

OK; normally, at a conference like this, the speakers don't take their theme very seriously, "Prospects for a New Realism"; they talk about whatever they happen to be interested in at the moment, and if it's got anything to do with the prospects for a new realism, then so much the better, but so much the worse if it doesn't. I in fact intend to address the actual subject implicit in the title, and I take it from Marcus's introduction that the sense of realism that we're talking now is a descendant of the traditional medieval sense, but it's now... the notion of realism is opposed not so much to nominalism, but to various forms of anti-realism, and in particular the entire idealistic tradition, or pragmatism and instrumentalism.

The basic idea, the basic intuition behind realism, is that there exists a reality that is totally independent of our representations of it. And that has enormous consequences, because, among other consequences, it lends support to the idea of some sort of correspondence conception of truth. If there is a reality out there, then our representations of it are, at least in some respects, answerable to that reality and they will be true or false depending on whether or not they succeed in meeting that requirement.

Now I need to situate the discussion I'm going to give you in present intellectual context, and the central intellectual fact about the present era is that knowledge grows. The increase of knowledge that we've had over the past few centuries, but in particular over the past century, is absolutely stunning. I wonder what would be like to take Descartes or Leibniz into a university bookstore and just show them textbooks on molecular biology, or, for that matter, civil engineering. There is a stunning increase in knowledge and that places our philosophical investigation in a somewhat different situation from the tradition. For three hundred years the dominant question in philosophy was epistemic, as Locke put it: the nature and extent of human knowledge, and as Descartes put it more pressingly, how can we answer the skeptic. Now, I think that in a way that in the seventeenth century it was possible to take skepticism seriously as a real threat, I think that we can no longer, we no longer take it seriously as a real threat. There are interesting philosophical puzzles, about how we know we're not brains in vats or deceived by evil demons, but I think, to put it very bluntly, you can't send men to the Moon and back and then wonder "does reality really exist out there, is there anything independent"—you can't send men to the Moon and back and wonder if it's really possible to make secure predictions about the future based on inductive reasoning.

So, it isn't that we have resolved the questions of traditional epistemology, but they are no longer gripping to us in the way that they were. Well, what has replaced the epistemic skeptical problem, then, as the central problem in philosophy? Well, when I was an undergraduate, that would have had an easy answer. We were all obsessed with language. And for rather complex reasons that I won't have time to go into, we've evolved beyond that; we no longer have quite the obsession with language, but we have a kind of sensitivity to the philosophical nuances and the threats posed by language that not all of our forebears had.

What has replaced the obsession with language as a central question? Well, a number of questions have replaced it, but the one I want to face is this: given that we have now a remarkable extension of human knowledge, particularly in the form of atomic physics, chemistry, both organic and inorganic, and the natural sciences generally; given this remarkable extension of knowledge, there is a quite pressing philosophical problem, and I want to say it's the central problem of philosophy today. Well, where is the central problem of intellectual life today? It's a problem that's so vast we in effect unconsciously try to prevent our students from understanding that we really don't know how to answer the problem or even how to pose it, but here is a crude way to pose it. The knowledge that I described tells us that reality is ultimately a matter of entities that we call physical particles. They are not really particles, but that's a useful shorthand. That the world is made of the entities described by atomic physics and in some sense all of reality has to be a matter of aspects of the basic facts, the basic facts of physics and chemistry.

But now we've got a problem, because there is a tension; there is a tension between the basic facts of physics and chemistry and our self-conception. The facts of physics and chemistry tell us that these particles—that the universe is made entirely of mindless tiny physical particles, and yet we think of ourselves as conscious, as having rationality, intentionality, we think of ourselves as moral, as performing speech acts, as having free will, as capable of aesthetic creation and artistic judgement. Now we can pose the central question in a more pressing vein, and that is, how do we reconcile our self-conception as mindful, conscious, free, rational, social, langauge-speaking agents, how do we reconcile that picture with a picture of reality as consisting entirely of mindless, meaningless physical particles? Now, that I think is the problem posed for the new realism; and I want to say, a constraint in addressing that problem, is not just realism, but naturalism: the idea that we are discussing natural phenomena, phenomena that are a part of the real world. On the conception that I am putting forward, if there were such a thing as the supernatural, it would be part of nature like anything else. If God really existed, that would be a fact of physics like anything else; there couln't be a supernatural, because if there were, it would be part of nature like anything else.

OK, but if that is our question, how to give an account of reality that shows not just how our self-conception is consistent with not only what we know about the world from physics and chemistry, but in some sense is a natural development from; it isn't just that we've got to show that our social reality is possible given a world of basic facts but rather that it is a natural extension of the world of basic facts. We've got to show how you can get from electrons to elections and from protons to presidents, and we know that you have to do that because it happens; that is, for example, if you're going to have an election, you'd better have enough electrons; nobody brings the electrons, you can't have an election—to put it very crudely.

OK, now again, you might say, well, let's just get busy, and solve the problem that I have posed. And that's what I'm going to start doing, in a very cursory fashion. But I have to say there are certain enormous intellectual obstacles that we face and for the most part these obstacles derive from our remarkable philosophical tradition, and I have to mention a few of those before I make my positive suggestions.

Well, the first obstacle we face is that somehow or other there's something especially problematic about the mental. The mind cannot be part of the physical world. You all know the name of that view; traditionally, it's dualism, but I want to say, the traditional opposition to dualism—monism, materialism, behaviorism—they inherit the worst mistaken dualism, the idea that somehow or other there's something problematic about the mental, naively construed. One of the worst expressions of this confusion is in something called artificial intelligence, in what I call strong artificial intelligence.





To be continued...


—oOo—

Retropost #1079 (24 de julio de 2006): La música de otros




 
¿Por qué será que siempre nos parece tan inexpresiva, tan sosa, la música que nos recomiendan? ¿Por qué a nadie le gusta la música que le regalamos? Porque no es la música de nuestra vida, ni la música de su vida. (A menos que realmente sea compartida, claro: música que une a un grupo de amigos, etc.). A poca gente le gusta la música, realmente. Lo que nos gusta es la banda sonora de nuestra vida. El destino, y nosotros, somos los compositores o disc-jockeys, y pocas veces admitimos sugerencias de nadie. Casi nos desagrada que alguien intente que apreciemos su música.

(Algo parecido pasa con las fotos de otros. También aquí somos egocéntricos. He puesto fotos nuevas en la web).



—oOo—

Retropost #1078 (24 de julio de 2006): Felicitazione



La única Mónica sin acento, Monica par excellence, acaba de ganar por oposición una plaza de profesora de inglés en la Escuela de Idiomas de la Comunidad de Madrid:

PROCEDE UNA  
FELICITAZIONE
SOLEMNE.
 

Y eso luchando como Jedi ninja contra las secuelas del mes pasado y contra los cientos de opositores que concurrían... El inconveniente: que hay que irse a vivir a la capital del Imperio... parece que todos los caminos llevan allí. Estarás missing por aquí, y por allá serás otra vez forastera en tierra extraña. Pero que sea para bien, y que disfrutes de cuanto pueda ofrecer Madrid de hospitalario. Zaragoza ha sido kind of unkind, sobre todo en la despedida. ¡Mucha suerte por Madrid! x-X.


And a muted farewell; Leopardi, "L'infinito":

Sempre caro mi fu quest'ermo colle,
E questa siepe, che da tanta parte
De l'ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminato
Spazio di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiete
Io nel pensier mi fingo, ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l'eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e 'l suon di lei. Così tra questa
Infinità s'annega il pensier mio:
E 'l naufragar m'è dolce in questo mare.
 
 
 



—oOo—

sábado, 23 de julio de 2016

Ensenada quieta

Ensenada quieta

Hemos perdido la oportunidad de enviar al paro a PP/PSOE/UP/Nacis

Retropost #1077 (23 de julio de 2006): Sodoma y Gomorra




Je, qué tontería. Hablando de la Biblia. Acabo de caer en la cuenta, después de tantos años de meditar por qué tras la destrucción de Sodoma y Gomorra se condena tanto a los sodomitas y no se vuelve a hablar de los de Gomorra. Se me acaba de hacer la iluminación sobre cuál era en concreto el pecado de los de Gomorra. Mira qué tonto, no haber caído en la cuenta antes. Y sí que se los condena, sí.




—oOo—

Retropost #1076 (23 de julio de 2006): Pido un ascenso



Envío esta sugerencia al Blog ciudadano de Zaragoza:

Dos cosas: - Es un poquito abusivo pedir tantos datos para mandar una sugerencia. Con un correo electrónico debería bastar (sugiero). - A lo que voy; la lista de blogs más actualizados no funciona bien. En mi caso, por ejemplo, mi blog "Vanity Fea" ha sido actualizado muchas más veces que otros blogs que figuran sobre él en la lista (con ping enviado). Sugiero que se revise por qué sucede eso. Gracias.

En ese agregador de blogs zaragozanos ocupo uno de los primeros puestos, no digo en calidad, por supuesto, que no la mide, sino en "visibilidad" o dinamismo entendido como frecuencia de actualización. Sin contar con que mis artículos son bastante más largos que la media, y la longitud importa. Tampoco ando mal de visitas, aunque es otra dimensión que allí no se mide. Ni la popularidad en número de comentarios, ahí me han dao.

La primera lista del agregador recoge los últimos diez blogs actualizados, y siempre que lo actualizo figuro en el primer puesto. Otra lista recoge los diez blogs más actualizados; es una lista más estable, en la cual entré a los pocos días de inscribirme, y aún no he salido de ella. Si bien, como veis, no estoy satisfecho con el puesto que se me asigna, y pido, en justicia, un pequeño ascenso.

Por cierto, acabo de actualizar también el artículo de ayer de "Actos de Habla en la Literatura", añadiendo el capítulo 2, sobre Santiago el Lector, filósofo africano. ¿Será legal mandar un ping al Blog Ciudadano cada vez que alargo un post? ¿Es eso una actualización? ¿Y cada vez que me ponen un comentario? Je, pero de esos no me ponen. A ver si os lucís, hypocrites lecteurs, mes semblables et mes soeurs.






—oOo—

Retropost #1075 (23 de julio de 2006): Que así sea y así se escriba




Acabamos de ver con los críos, en tres secciones,  Los Diez Mandamientos de Cecil B. de Mille, la madre de todas las superproducciones, con Charlton Heston sin rifle pero con vara. A los chavales les ha gustado bastante, aunque Oscar no lo reconoce. Y Pibo ya sabía lo que les pasaba a los carros del Faraón y nos ha quitado todo el suspense, contándonos el final. 

Ivo - Pero dice Oscar que a él no le ha gustado. Dice que es cutre.
 
Oscar - Es verdad. Que así sea y así se escriba. Que sea la película tan cutre que nadie la quiera ver nunca.  

 

(Bueno, algo por lo menos ha sacado en limpio... )




—oOo—




viernes, 22 de julio de 2016

Barcos y banderas


P7160053

—oOo—

Complexity and Emergence

Retropost #1074 (22 de julio de 2006): J. Hillis Miller, Speech Acts in Literature



J. Hillis Miller, Actos de habla en la literatura

Speech Acts in Literature (Stanford UP, 2001). "El lenguaje actúa en la literatura" (y vice versa, claro). Un libro de crítica literaria y lingüística precioso, y que puede marcarte si decides escuchar lo que dice, hasta límites que no los pone el libro, sino tú mismo.
 

Introduction: How to "Bog, by Logical Stages, Down"

 Como J. L. Austin, que con sus actos de habla inventó los actos de habla. Todos somos diferentes tras el acto de habla. "The one who promises is made different by uttering the words" (2). A Austin lo que le embarra el argumento es la citacionalidad y sus ambivalencias: "Citation, or repetition, seems both necessary to a felicitous speech act and at the same time capable of vitiating it" (3). (Por otra parte, Austin nunca es fiel a su propósito de tratar "the total speech-act in the total speech-situation" [cit por Miller, 4]—a no ser que su manera de ser fiel es dejar su argumento inconcluso). Pero ¿por qué habla Hillis Miller, "some low type" quizá, no lingüista ni filósofo, sobre actos de habla? ¿No se mete en el "corralito" de otros? (Yo se lo pregunté, y me dijo, más abiertamente que en el libro, que en efecto pretendía su libro ser de relevancia para la lingüística y oponerse a algunas tesis sobre la teoría de los actos de habla comúnmnente aceptadas en lingüística). Aquí dice que "the idea that philosophy can be read rightly only by a secret guild of philosophers is an absurd or even pernicious idea, destructive of philosophy's proper social role" (5). Bajo toda enseñanza auténtica late la incertidumbre de que no sea una enseñanza autoritativa, autorizada, o autorizable.

Capítulo 1: J. L. Austin

How to Do Things with Words: el título es una descripción y una promesa. "Austin's title for How to Do Things with Words is the first joke among many jokes in this admirable joke book" (11). (¿O es un libro de autoayuda?). Todo escrito se presta a enfrentarse con nosotros y plantearnos la disyuntiva de reconocerlo, hacernos responsables de él, o desentendernos de él. Austin no publicó su libro en vida, no se hizo tan responsable de lo que dijo. ¿Es un argumento fallido, una catástrofe intelectual? Bueno, "The insights are attained through the process of bogging down" (12). Cosa que no creen hacer sus seguidores, pero "If such speech-act theorists had been slightly more careful readers of Austin, they would have seen that he had already conclusively demonstrated the impossibility of establishing a clear and complete doctrine of speech acts" (13). (Bueno, pues menudas perspectivas para la argumentación del propio Miller, ¿no?). El libro de Austin rompe con la tradición filosófica de fe en la claridad conceptual. Los actos de habla están interpenetrados indisolublemente. "This crossbreeding or cross-contamination is perhaps the chief and most valuable discovery of How to Do Things with Words, though it clearly does not help to fulfill the promise made in the second lecture to distinguish clearly between constative and performative. Austin's genius as a philosopher is to allow his intelligence to be led, 'by logical stages', to conclusions that he does not, at least apparently, want to reach. The other, related, mark of his genius is his ability to adduce examples that cause the most trouble for the general doctrine he is trying to prove" (15).

Austin es un filósofo poético, y Miller lo leerá como a un literato, atento a la estructura retórica y narrativa, o a los ejemplos y chistes, del libro — como parte inseparable de su argumentación. Argumento y texto, que para un desconstructor no pueden ignorarse uno a otro. Leer a Austin como literato es la manera de enfrentarse a la teoría de los actos de habla allá donde la lingüística o la pragmática no llegarán. Y es hacer lingüística, a la vez que es hacer literatura... o ética, y hasta religión también, en el caso de este libro de Miller.

Se recordará que Austin excluía de su estudio de los actos de habla "casos especiales" o "parasitarios" como la literatura, chistes, ficciones, etc. Pero "Austin is like a man who has exorcised a ghost only to find that it keeps coming back. Literature is the ghost that haunts How to Do Things With Words" (18). Hasta cierto sentido lo sabe, de ahí su teatralidad irónica: "Austin has a habit of commenting on what he is doing, to some degree from the outside, as though he were two persons, the one doing it and the other watching the first doing it. These comments are often wryly ironic, modest, or comic" (19).

"How to Do Things with Words is explicitly intended to be constative through and through" (21). Peeero... también dice Austin que sus lecciones son "verdaderas, al menos en parte" (!). ¿Cuál será la otra parte? "It looks like a given piece of language must be one of the four: true, false, performative, or nonsense. Y el libro, o el capítulo "Performative utterances", "has a pervasive, explicit, and nevertheless problematic performative dimension" (22). El libro entero es un enunciado performativo de algún tipo, "somewhat disheveled" (23). De este tipo en concreto: "an act of foundation" (23), el documento inaugural de la teoría de los actos de habla. Austin se presenta a sí mismo haciendo algo que nadie ha hecho antes, una especie de revolucionario: "A revolution is a performative act of a particular, 'nonstandard' kind, namely the anomalous kind that creates the circumstances or conventions that validate it, while masking as a constative statement. A revolution is groundless, or rather, by a metaleptic future anterior, it creates the grounds that justify it" (27). (Ver más sobre este tema en mi comentario a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Allí también comento que esta noción de los actos inaugurales de Hillis Miller (y Derrida) tiene interesantes consecuencias para la teoría narrativa, y en concreto para el concepto de retrospección y retroacción).

Y así, como otras revoluciones, How to Do Things with Words es un acontecimiento filosóficamente revolucionario que adopta el disfraz de una mera constatación de los hechos — "Austin pulled off a successful revolution, albeit, as is usual with revolutions, with a considerable betrayal of the principles on which the revolution was founded" (28).

Austin vuelve como un culpable a la cuestión de la literatura, una y otra vez. Por ejemplo, en su tratamiento también problemático de la intencionalidad. "On the one hand, the performative depends on the intentions or sincerity of the one who speaks. (. . . ). On the other hand, the performative must not depend on the intentions or sincerity of the one who speaks. If Austin's theory is to be cogent, and if he is to attain his goeal of securing law and order, the words themselves must do the work, not the secret intentions" (28-29). Esto parece contradecirse con la idea cristiana de que la autenticidad reside en un lugar visible sólo a Dios, la interioridad. Austin desautoriza esta idea de la interioridad, pero de modo ambivalente; a la vez quiere que nuestra palabra nos ate, en aras del orden público y la responsabilidad social; por otra, no, porque eso "would put Austin where he does not want to be, that is, with de Man, who sees language, especially performatives, as something that operates mechanically, regardless of what the speaker thinks, feels, or intends, usually against his intentions" (32). Austin se resiste a ver que lo lleva allí el libro que está creando: "Rather it should be called How Words Do Things to You, or How to Be Done In By Words, in recognition of the autonomous power of language to do unforeseen things, 'independently of any intent or any drive or any ddesire that we might have' [de Man]. Among those thins is the generation, as an illusion or specter, of the autonomous self, the ego or "I" that Austin presupposes and takes for granted as the necessary foundation of felicitous speech acts" (32).

(El ego múltiple, y la forma en que el lenguaje le da forma. Hay un poema de E. E. Cummings sobre este asunto...).

Los soliloquios no valen para Austin como ejemplos de actos de habla. (¿Es la literatura un soliloquio? Para Miller, un acto de habla público requiere un receptor, y también un tercero, un testigo. En los escritos públicos presumiblemente los segundos hacen de terceros también). Hillis Miller ya criticó en "The Critic as Host" la idea de que la literatura es parasitaria del lenguaje, o de que la crítica es parasitaria de la literatura. (Una noción ésta que tiene bastante que ver con la crítica asumiendo responsabilidad por su propio discurso, volviéndose crítica crítica,crítica creativa). El teatro de Austin dictando performativamente lo que excluye de su teoría tiene a Miller frotándose las manos: "What a melange of mixed, "poetic" metaphors Austin uses: hollow, void, sea-change, parasitic, etiolations! Each invites in commentary" (36).

"The question is whether the parasite may not belong in the home, or come to be at home there, that is, whether literature may not after all be an essential part of the economy of speech acts. [Pero que le vayan a contar esto a los del corralito disciplinario de la "lingüística"... ]. If How to Do Things With Words is taken as an example, that is certainly the case, since the parasitic, in the form of jokes, irony, hidden citations, dramatic examples, obscure dialogues, and so on, is essential to the working of the performative revolution Austin is trying to effect. Nevertheless, these features may at the same time undercut his project, undermine it, make it in a peculiar way hollow or void" (37).

Austin introduce la noción cuasi-nietzscheana de fuerza ilocucionaria, otra invención performativa. Y las "condiciones de felicidad" para que la Fuerza funcione... pero sus ejemplos y marginalizaciones paradójicas lo pierden.

"One way to define Austin's problems is to say that he remains in his analyses at the level of grammar and logic without ever going on explicitly to the tropological or rhetorical levels. He uses tropes brilliantly and commands a powerful rhetoric, but he does not generally reflect on the implications of the way his use of tropes is necessary to get said what he wants to say" (39). (Reconocemos aquí el motivo central de una fábula clásica o cuento popular... ¿cuál es?). Su libro es una obra literaria que se ignora a sí misma como tal. "Nevertheless, if de Man is right, it may be the irony of How to Do Things with Words that makes it performatively effective" (42). Los ejemplos no son inocentes nunca: "Of philosophers and theorists in general it can be said, 'By their examples ye shall know them'" (43). De Platón a Austin, los mejores filósofos eligen ejemplos que someten a presión las doctrinas que están propugnando (— Y para analizar esta relación entre la filosofía y su texto, y llegar a una filosofía superior o diferente, está la desconstrucción). Los ejemplos de Searle son de baja presión, los de Austin no. En su teoría de los ejemplos efectúa Hillis Miller un razonamiento desconstructivista clásico (con analogías con el pensamiento antiabstraccionista de los integracionalistas), e introduce su tropo favorito, la catacresis que amplía lo pensable:

"Examples are examples of the trope called synecdoche, part for whole. Their efficacy depends on assuming that the whole is homogeneous and that the example chosen is a fair sample of the whole: 'All the other cases are like that'. This is conspicuously not so with Austin's examples, or indeed with examples generally. Each example tends to be sui generis, an incomparable special case that in the end turns out to exemplify only itself, not to be 'typical' at all." (43-44). Los ejemplos son a la vez parecidos y únicos, un problema... como las diferencias entre los actos de habla:

"A major cause of 'bogging down' is his pragmatic or empirical discovery, through the exploration of examples, that each kind of performative utterance differs from all the others" (45). En sus ejemplos, Austin transforma sus performativos al estilo indirecto, como si los narrase en una novela. Su propio discurso está infectado de literatura... Así, sus ejemplos cuentan una historia que contradice al argumento explícito y deliberado del libro. El inconsciente del libro (o de Austin) se revuelve contra la ideología dominante que quiere asentar y expresar, y que se trasluce en sus ejemplos y las jerarquías que suponen en la realidad: el varón occidental es en los ejemplos de Austin el sujeto ideal del acto performativo válido, pero "The hierarchy shades down through women to various animals—monkeys, horses, donkeys, cats—with each lower stage increasingly unable to utter happy performatives" (51). Los primitivos, nos dice Austin, no distinguían claramente entre unos actos de habla y otros (—de hecho Occidente era primitivo entonces hasta que vino Austin con la teoría de los Actos de Habla, y quizá lo sigue siendo si hemos de creer a Miller). Para Miller, Austin "needs to believe in primitive ambiguity in order to have confidence that he is making progress. His actual experience, however, is of bogging down. He finds that his distinctions do not hold, are unapplicable abstractions" (52). Así, Austin ejemplifica la comedia de la lúcida mente occidental tratando con una realidad intratable, y que sabe no puede reducirse a razón. Nunca podemos, por ejemplo, predeterminar qué acto de habla estamos realizando...

"... as Austin abundantly shows, you can never wholly control 'how' a given utterance is going to be taken, by different people for different uses in different circumstances, or just what its force will be" (54).

Austin quiere mantener el orden. La violencia cómica de sus ejemplos sugiere que el Orden es inestable, que el equilibrio social es precario. Y, para mayor alarma, el hecho de que su argumento se empantane sugiere una imposibilidad de justificar o mantener ese orden público. (Por cierto, la expresión "bog down" sugiere los límites del orden humano impuesto con carreteras, o las fronteras de Occidente, donde acaba el Imperio. Uno se empantana en Irlanda, o en Rusia, o donde la civilización pierde su honesto nombre). Austin sueña con asentar el orden público de responsabilidades éticas del lenguaje en "an accepted conventional procedure having a certain conventional effect, that procedure to include the uttering of certain words by certain persons in certain circumstances" (cit. por Miller, 57). "The ultimate goal of Austin's work is to secure the conditions whereby law and order may be kept" (57).

"His examples indirectly assert and reinforce a powerful set of presumptions: the ideal of the male at the top in full possession of his "I," speaking from a position of authority in the right circumstances, and then women, animals, poets, 'low types', actors and actresses, soliloquizers who mutter sotto voce, and so on, beneath the men of authority, firmly kept in place. (. . . . ) This vision of history has the white male English philosopher, not surprisingly, as its evolutionary goal. This superior man is ceaselessly at work purifying the dialect of the tribe, making distinctions, therefore making law and its enforcement possible, as was not the case for our primitive ancestors who spoke in one-word sentences that were vague and ambiguous." (58).

"That How to Do Things with Words is the record of a failure to achieve its goal, securing law and order, that it is the record rather of a bogging, by logical stages, down, is the underlying 'serious' drama of the lectures" (59). "In spite of Austin's efforts, How to Do Things with Words is more subversive of law and order than supportive of them" (59).

(Aquí yo matizaría... Me encanta la lectura de Miller, pero mal podemos perder de vista que el libro de Austin es, además de un fracaso, un triunfo, y que sus distinciones son utilizadas. Han sido "seminales" como diríamos por perpetuar el mito del potente varón. Aunque eso sí, nunca escapa su uso a las ambivalencias que señala Miller. Así que el uso que le demos al libro de Austin depende en buena medida de nosotros, algo con lo que creo que Miller sí estaría de acuerdo).

Dos regímenes tecnológicos en colisión detecta Miller en la confrontación (in absentia) de Austin y Derrida. El concepto del ego unitario y perdurable esencial para la teoría de los actos de habla está ligado a la comunicación impresa. Derrida en su crítica invierte las prioridades de Austin: "felicitious speech acts are parasitic on infelicitous ones, on literature in fact, rather than the other way round" (61). Derrida pertenece a la era post-cartesiana de Internet, a un nuevo régimen de telecomunicaciones:

"That regime is a place of spectral, fleeting, impermanent selves created and decreated by media. In those media the distinction between fact and fiction, real and imaginary, no longer firmly holds or no longer holds in the same way as it did in the era of the printed book" (61). Derrida ha reflexionado sobre las condiciones de responsabilidad ética, comunidad y democracia en esta nueva era, y parte de ese trabajo de reflexión es su crítica al acto de habla tal como es concebido por Austin.

(Y sin embargo, añadiría yo, la vieja y la nueva era también están secretamente interpenetradas... Después de todo, bien dice Derrida que la palabra es siempre ya una inscripción).


2. Jacques Derrida

La cuestión de la performatividad en el lenguaje es central en la obra de Derrida, dice Miller; no sólo en sus obras como Limited Inc donde critica a Austin y Searle (y que yo criticaba en los años ochenta desde una perspectiva más bien searleana). También en la obra de Miller: "This role of literary study in the investigation of ethical and political commitment, the role of 'speech acts in literature', is my focus in this book" (64). Ambos investigan el concepto de groundlessness, el carácter inaugural de los actos de habla, su carencia de bases, "the originary performativity that does not conform [qui ne se plie pas ] to preexisting conventions, unlike all the performatives analyzed by the theoreticians of speech acts, but whose force of rupture produces the institution or the constitution, the law itself, which is to say also the meaning [le sens] that appears to, that ought to, or that appears to have [qui paraît, qui devrait, qui paraît devoir] to guarantee it in return" ( Specters of Marx, cit. en Miller 64). (Se verá que esta dimensión retroactiva del acto de habla realizativo o performativo tiene también interesantes implicaciones para la teoría de la narración, la célebre retrospección que tanto me interesa. De hecho, podría decirse que el acto de narrar es uno de estos actos de habla performativos, configurativos de la acción y de la historia que supuestamente se limitan a transmitir. Más sobre estos objetos retrovistos aquí). Derrida, por su parte, habla de la interpretación performativa o realizativa, "performative interpretation, that is, of an interpretation that transforms the very thing it interprets [qui transforme cela même qu'elle interprète]" (Specters of Marx , cit. en Miller, 64). Y en sentido aún más amplio podemos hablar de la dimensión performativa de toda representación).

Niega Derrida hablar de la "indeterminación" del sentido: sí enfatiza su indecidibilidad,que es una oscilación determinada entre posibilidades. Va unida a la iterabilidad, que conlleva que nunca podemos estar seguros de estar significando lo que queremos significar o decir. Toda enunciación está contaminada de iterabilidad (no sólo "te amo te, a-mo" que decía Umberto-to). Por ejemplo, si algo es verdad, es eminentemente iterable. No se puede poner un copyright a lo que es cierto. Derrida torea a Searle utilizando el copyright de su artículo contra él mismo. La diferencia entre la cita y la iteración es que la cita supuestamente arrastra su contexto original consigo de modo implícito, mientras que la iteración de un signo puede usarlo en un contexto radicalmente nuevo (Una diferencia no absoluta, supongo). Derrida habla de la iterabilidad de las marcas o trazos. "To say 'mark' rather than 'word' or even 'sign' has important implications, as Derrida indicates. It allows him, for example, to challenge the age-old notion, going back to Aristotle, that man is the only animal with language and therefore radically distinct from the other animals" (79). (Bueno, lo de 'going back to Aristotle'... ). Lo esencial es que cualquier marca puede iterarse, y eso lo usa Derrida para subvertir la lógica austiniana de los actos de habla. "For him, the pure promise is a 'fictional' phantasm derived from the impure one. Why is that? Because what exists 'originally' are speech acts marked, from the beginning or even before the beginning, by iterability, that is, by impurity. The impure is the original" (81). (Me recuerda este debate al reciente artículo de Carl Zimmer contra la pureza de las especies, recordándonos que todos descendemos de híbridos). Este razonamiento derrideano es también el que aplica a la crítica del presente puro; la iterabilidad crea un tipo de temporalidad que interpenetra presente, pasado y futuro. "This temporality makes the present never present because it always reaches toward a apast that never was present and a future that will never be reached as present" (83). Derrida socava así la claridad de todas las distinciones establecidas por Austin. Para Miller, "Austin's speech-act theory and its reductive codification by Searle belong to the age of print"; "Derrida, on the contrary, belongs to the age of the new communications technologies that are bringing the ate of traditional print media to an end" (87).

Adiós al ego: ya no existe su autopresencia cartesiana. Adiós al receptor: la marca es aautónoma, puede funcionar en ausencia radical de cualquier emisor y receptor concreto. (Aunque no en la ausencia de todo receptor, habría que subrayar aquí, there's the rub. ¿Y puede decirse que el propio emisor y receptor no va marcado en su marca—autores implícitos, receptores implícitos, etc.? Conviene aquí evitar respuestas demasiado categóricas y descontextualizadas). La intención, también queda problematizada con la teoría de la marca iterable: "Whatever marks I make are cut off from my intention and left free to have meanings and ever new meanings in all the potentially different contexts in which they may be read" (93). (Ah, pero ninguna libertad es absoluta...). La intención ya está marcada por esta iterabilidad de la marca, está dividida de entrada y orientada a los otros, separada de sí misma.

El inconsciente como matriz. Los sentidos de nuestras marcas no pueden sernos presentes, desbordan al yo. No podemos acceder a nuestro propio sentido.

Contexto insaturable: en términos de teoría de los conjuntos, se refiere a que la teoría de los actos de habla es en sí misma un acto de habla, "debe someterse a la misma normatividad y jerarquía que pretende analizar" según Derrida, y de ahí el empantanamiento de Austin con los discursos marginales y no serios. "Derrida, however, both uses, in positive and productive ways, and says that he uses, these forces of the nonserious , while showing why it is impossible to be serious, thereby turning this loss into a gain" (103). Una marca no puede ordenar y dominar su contexto a la manera del jarrón de Wallace Stevens en un paisaje. "The context is never saturated by the mark's force" (105). (Este asunto debe relacionarse con la dicotomía entre crítica amistosa, que se somete a la fuerza de la marca o intenta extenderla, y crítica crítica, o crítica confrontacional, que limita la fuerza de la marca o la recontextualiza. También Roger Sell habla de cómo hay que evitar la presunción de un contexto único).

Derrida enfatiza mucho la iterabilidad de la marca, "the power the inscription has, once it is inscribed, to continue working in the complete absence of the intentional structure that originally inhabited it" (106). (Pero—¿completa? Evitemos extremos, otra vez. Una marca en ausencia total de intención ni siquiera es ya una marca. Una letra que no sabemos qué sonido representa no es ni siquiera ella misma. Un texto puede convertirse en un objeto físico, pero deja de ser el texto del que estábamos hablando. Una mesa puede ser leña, pero si la quema un fuego en una casa, no es una mesa para el fuego, sólo madera).

"Derrida (...) sees in the force iterability has to enter history the chance for a new ethics and a new politics, the politics of what he calls 'the democracy to come' " (106).

Platón ya hablaba de la iteración, viéndola como una amenaza, diciendo que un escrito nunca se sabe a quién puede dirigirse: "Writing is a 'drifter', a homeless vagrant. The difference, and it is a big difference, is that what Plato sees as a danger and an enfeebling, Derrida sees as a new force and as a chance, a piece of good luck" (107) — (Derrida parece así ser, como William Gibson o Stephen Jay Gould, un admirador o contemplador de la exaptación,

"the sign possesses the characteristic of being readable even if the moment of its production is irrevocably lost and even if I do not know what its alleged author-scriptor consciously intended to say at the moment he wrote it, i.e. abandoned it to its essential drift" (Derrida, Limited Inc., cit. en Miller 107).

Aquí disiento de la manera en que se usa el concepto de "legibilidad". Si hemos perdido el código, por ejemplo, el signo ya no es legible. Algo podemos hacer con él, quizá, utilizarlo decorativamente por ejemplo, pero no leerlo. Y hay veces en que sí conviene tener presente lo que quería decir conscientemente el autor, para obtener una lectura más ajustada más allá de la sola evidencia del texto. O sea, que sí, la escritura va vagabunda y errante, pero por ese camino se pierden unos sentidos y se adquieren otros. El mismo Derrida apunta a esto cuando habla de la no saturabilidad del contexto:
"For a context never creates itself ex nihilo; no mark can create or engender a context on its own, much less dominate it" (Limited Inc., cit. en Miller 111). Para Miller hay una relación dialéctica entre acto de habla y contexto: dialéctica retroactiva por la que nuestra acción verbal busca autosustentarse invocando y creando con palabras el contexto que la apoya:

"The context is there already, but it becomes a context only when the speech act intervenes within it, however weakly and without power to saturate it. The speech act nevertheless transforms the context it enters, even though in retrospect that context seems to have been there already as the ground of the speech act's efficacy. This power to intervene in the context, even if not to dominate it, is the emancipatory chance opened by a speech-act theory based on iterability." (111). (Esta aproximación a la pragmática del acto de habla puede compararse con la de Jenny Thomas, en su libro Meaning in Interaction, donde enfatizaba que los actos de habla no vienen ya perfilados sino sujetos a negociación retroactiva, y que el contexto también es articulado dialécticamente con el uso del lenguaje).

Este poder retroactivo del acto de habla lleva a un análisis de la teoría ética y política de Derrida, una teoría transformadora, donde "the performative utterance creates the conventions it needs in order to be efficacious, rather than depending on their prior existence for its felicity" (Miller 112). La ética de la enseñanza es así problemática, pues una enseñanza nueva traiciona sus bases, o crea bases nuevas que no son las pactadas con la institución: "Someone can always come along with the charge: 'What you are teaching has no authority, no validity. You are not speaking the truth'." (114). Depende de cómo se reciba:

"Speech acts often generate an intepersonal situation in which the necessary response to one speech act is another speech act, even if the latter act is silence or a mute gesture, as when a beggar asks for alms and I pass by without giving anything or lift my hand and shake my head in a gesture of refusal. The border between speech acts proper and gestures that function as implicit speech acts is blurred. The distinction between gestural and verbal speech acts is impossible to draw, as both Austin and Derrida knew. It might be better to speak of 'sign acts', a more inclusive term." (116).

En el análisis de Derrida, los actos de habla 'ideales' y abstractos (promesas, afirmaciones, preguntas, declaraciones, excusas) — se vuelven mucho más borrosos e indecidibles en los casos concretos. Miller también comenta la Declaración de Independencia de los USA: "'All men are created equal', but that does not include slaves or women, for example Jefferson's black mistress" (120). Un rasgo esencial del análisis derrideano de la Declaración es "the way the Declaration of Independence depends on the thing it creates. It lifts itself by its own bootstraps, itself makes the foundation on which it builds the new state. (. . . .) The Declaration creates that in the name of which it speaks" (124), y crea la comunidad de sus firmantes y adherentes, en cuyo nombre habla. La importancia de la firma: "La signature invente le signataire (. . . ) dans une sorte de rétroactivité fabuleuse" (Derrida, Declarations of Independence, cit. en Miller 124). Crea la nueva ley que la hace legal. Así, "paradigmatic performatives disobey all the requisites for a felicitious speech act as laid down by Austin, at least in his initial analyses early in How to Do Things with Words. The Declaration of Independence creates the law by which it acts rather than depending on preexisting rules. It breaks the preexisting law rather than sustaining it." (125). Y lo mismo sucede, según Derrida, con las declaraciones de amor, promesas, mentiras y demás actos de habla. Esta teoría de Derrida, como la de Austin, también es un acto de habla inaugural, una nueva visión de la acción política y ética como radicalmente inaugural. (Demasiado radicalmente inaugural para mí: mejor buscar además los precedentes, que siempre los hay, y estudiar las fuerzas no declaradas que hacen las revoluciones posibles). Una ética y política de la iterabilidad. (Bueno, pues eso. Si es iterable, además de tener una differentia specifica, también tendrá algo de común con otros casos, ¿no?).

Derrida relaciona la cuestión de la inauguralidad, y de la determinación del contexto mediante el acto de habla, con otro tema que le es caro: la liminalidad, la frontera entre contrarios o campos separados, siempre problemática para él. "The outside penetrates and thus determines the inside. This is what I have analyzed so often, and for so long, under the words 'supplement', 'parergon', and each time that I have said of the trait of writing or of inscription (for instance, that which marks the limit of a corpus or of a context) that it was divisible and that it erased itself in the very process of marking [dans son marquage même]." (Derrida, Limited Inc., cit. en Miller 130).

("Je t'aime")

"Derrida explores the phrase 'Je t'aime' ('I love you') as an exemplification of the speech act theory he wants to put in place of Austin's or Searle's" (134). Requiere la fe de quien se lo escucha decir, es una aseveración que no se puede comprobar: "my locution 'Je t'aime' is always implicitly, even sometimes explicitly, accompanied by something like 'I swear to your that what I say is true'. ( . . . ) Uttering 'Je t'aime' is in turn an exemplary case of bearing witness" (135). Otro corolario: "Like the Declaration of Independence", 'Je t'aime' creates the event it names" (137). Es decir, la expresión y el sentimiento interno no están divorciados: Derrida siempre atiende a la materialidad del signo, y critica el "puro sentido" independiente de todo signo. Austin ya argumentaba contra una postura un tanto derrideana, y se volvía a encenagar con el tema, en su ensayo sobre "Pretending", donde comenzaba argumentando contra la noción de otro filósofo de que no estás airado hasta que expresas la ira.

De hecho, según Derrida, la expresión sí transforma la interioridad. Decir 'Je t'aime' no es meramente describir o constatar algo: es elegir, es transformarnos. Todos los actos de habla están interpenetrados de acción, no hay metalenguaje inocente: "since all mention is to some degree use and even the most deliberately constative statement has an element of the performative, and vice versa. I cannot say or write 'Je t'aime' without to some degree using it" (139). (Aquí Miller nos declara a los lectores su amor, y yo: pero no quiero a todos igual, ojo no os confundáis).

3. Paul de Man

Empezando por la imposibilidad de distinguir entre enunciaciones performativas y constativas, de Man lleva su análisis de los actos de habla hasta los límites en los que se problematiza la propia inteligibilidad. "This, he argues, makes it forever uncertain whether it is possible to ascertain what has been done with words and who or what should be held responsible for it, or even if it is possible to do anything with words at all" (141). La función referencial del lenguaje performativo supuestamente nos permite saber lo que hacemos con las palabras a la vez que lo hacemos. Esto resulta ser imposible. (Ya decía el "player king" de Hamlet que nuestras palabras son nuestras, pero en lo que van a parar no tenemos mucha parte).

This reminds me of something De Man said in a seminar at Yale. A speech act, he commented, makes something happen all right, but it is never what is intended or what is predicted beforehand. You aim at a bear and some innocent bird falls out of the sky. (144).

(Hay, por tanto, una especie de Ley de Murphy, o ley de Man, del acto de habla, la ley del fracaso perlocucionario: "Lo que digas nunca tendrá los efectos buscados". O, para mayor precisión, es imposible saber si los tendrá, o tendrá parte de ellos y parte también de efectos no buscados, en grado impredecible. Esta es una cuestión que podemos relacionar con la dinámica entre comprensión y crítica en la interacción comunicativa: da lugar a las formas de respuesta crítica a una enunciación que yo llamo crítica amistosa y crítica crítica. Un autor busca una respuesta crítica amistosa, pero frecuentemente encuentra un crítico en lugar de un amigo. La intención traza un plan de interacción comunicativa y la figura de un receptor implícito, pero el plan siempre fracasa, el receptor efectivo no se ajusta a los rasgos del receptor implícito invocado, y las contingencias del contexto dan al acto de habla y su producción una historia que es resultado de la impredecibilidad. En mi artículo sobre "La espiral hermenéutica" he señalado cómo esta distancia entre lo dicho y lo entendido se vuelve perceptible desde un tercer punto de vista, y cómo esta estructura de no coincidencia da lugar a la susodicha espiral consistente en interpretaciones, desplazamientos de sentido, recontextualizaciones e interpretaciones más inclusivas).

Siempre me ha llamado la atención la mala fe de la interpretación que da Paul de Man sobre las excusas de Rousseau en el episodio de la cinta robada (en Allegories of Reading). Yo lo relaciono un tanto instintivamente con su propia incapacidad para excusarse abiertamente por su etapa colaboracionista. Hillis Miller no hace esa lectura, se limita a constatar que "Excuses, de Man concludes, are performed by language itself, not by the willing, intending subject" (146) —algo que parece difícil de comprender o de compartir. Aunque muchas veces sí aceptemos una excusa sólo de palabra, eso es por la intencionalidad que hay detrás de esas palabras (aunque sea intencionalidad de pactar o llegar a un compromiso, y no de excusarse sinceramente).

En cualquier caso, es esto algo inherente a la pragmática de Man: "Language, on its own, witout any help from man or woman, from his or her subjectivit and its intentions, posits itself, in a violent and senseless act of positing. This positing is a speech act, but of a most anomalous kind, since it is detached from the ego with its conscious intentions" (Miller 148). Esta teoría es a su vez un acto performativo para Miller, uno frecuentemente repetido en su obra: un aviso. "His entire work might be defined as a warning. This happens, however, most decisively and strategically through a characteristic and often repeated move that is a performative utterance disguised as a constative one" (150). Un aviso contra la "locura de las palabras", el lenguaje fuera de nuestro control. Aunque para Miller "to say 'language speaks' looks like a prosopopoeia to me" (152). Para de Man ignoramos nuestro propio lenguaje; la teoría quiere ser lúcida y constativa, pero sólo dice su verdad cuando hace algo, cuando se vuelve narrativa y performativa. Cualquier texto es constativo y performativo a la vez, pero estos aspectos están en tensión, no cuentan la misma verdad. "The tension between the two functions means that the performative aspect of the text makes it produce deceptive, illusory knowledge, or the illusion of knowledge" (153). (Yo casi diría que es al revés, es el sentido constativo el más mentiroso para de Man, y el otro, performativo, el que produce insight). Sea como sea, "The text always overshoots or undershoots the target it aims at: 'It always produces a little more or a little less than the original, theoretical input' (AR, 271). Die Sprache verspricht (sich). " (154). (Cf. la espiral hermenéutica, que nos lleva a interpretar aspectos no lógicamente codificados del texto como parte de su sentido, de lo que "hace" si no de lo que dice). Esto lleva a de Man a un resultado paradójico (quizá su propia teoría esté así pidiendo a gritos ser desconstruida): "As related to the unintelligible or 'based on it', no statement is either true or false, though it may be performatively effective in unforeseen and unknowable ways" (154). (Bueno, maticemos: unforeseen hasta que se producen efectivamente, y unknowable hasta que viene un analista o crítico a sacarlos a la luz mediante una interpretación. Eran imprevisibles e incognoscibles; Miller no deja claro, o no comparte, este salir a la luz o construirse de la verdad del texto. Del mismo modo, podemos decir que en sí misma ninguna afirmación es verdadera o falsa. Siempre es verdadera o falsa para alguien y en un contexto discursivo determinado).

4. Passion performative: Derrida, Wittgenstein, Austin

El cambio en el régimen de comunicaciones puede llevar, según Derrida, al fin de la literatura, de la filosofía, del psicoanálisis y de las cartas de amor. Y Derrida mismo ha contribuido a ello con sus escritos, a pesar de su amor por la literatura. "If Derrida is right—and I believe he is—the new regime of telecommunications is bringing literature to an end by transforming all those factors that were its preconditions or its concomitants" (157). El nuevo régimen comunicativo lleva a mayor apertura, como una postal que puede ser leída por todos. "The postcard or e-mail message, if it falls under my eye, is meant for me, or I take it as meant for me, whoever its addressee may be" (158) (—¿pero no es esta capacidad de común a todos los escritos, como decía Platón en el Fedro? ¿Aún más, a todos los signos?).

Las pasiones no son desgajables de los signos que las comunican o articulan, y son transmitidas por ellos infecciosamente. En términos de actos de habla, se trata aquí de "the problem of whether the outward expression of passion, in words or other signs, simply reports, constatively, an emotion that already exists inwardly, or whether the outer expression creates, performatively, the inner passion. Do I first feel love and then say 'I love you,' or does saying 'I love you' bring about the passionate state of being in love?" (159).

Esta asociación de pasión y expresión es lo que funda la pasión por la literatura, una pasión lectora e interpretativa, más allá de cualquier secreto efectivo que contenga el texto. Una pasión performativa, no constativa.

Wittgenstein se planteaba la existencia de un lenguaje privado que sería necesario para expresar los sentimientos privados. (¿No sería el estilo este lenguaje privado?). Hillis Miller lo plantea en términos de articulación de una nueva figura expresiva: la catacresis, un intento de expresar lo inexpresable: "the goal of poetry for Hopkins, like the goal of narrative for Proust, is to find some way to speak this unspeakable, this wholly other of my private emotions" (161).

La incomunicabilidad de lo interior, del otro, problema para Wittgenstein. "One escape from this impasse is to say—recalling Derrida and, as I shall show, Austin—not that pain or any other passion in the other is hidden away somewhere and then expressed, but that the expression is the passion or is indistinguishable from the passion (two very different things, and that is the problem)." (164).

Wittgenstein une las emociones a sus síntomas corporales, y más generalmente a su expresión. "This is, I think, what William James meant when he said that a man doesn't cry because he is sad but that he is sad because he cries" (Wittgenstein, The Brown Book, cit. en Miller 164). (Aquí se adivina una reducción de los noumenos emocionales a una fenomenología o semiótica corporal, en un movimiento paralelo en cierto modo a la epokhé de Husserl). Miller lo plantea en términos austinianos: "Is the 'expression' of an emotion, whether by words or by signs such as weeping or frowning, related to the emotion cognitively or performatively?" (165). Para él, también, la expresión forma parte del sentimiento, éste no puede disciarse totalmente de su expresión, por absurdo que parezca a veces decir que nos enamoramos por decir "Je t'aime".

Pseudo-excurso sobre "perhaps" como palabra que expresa la incertidumbre necesaria para la vida humana: "As long as I can say 'perhaps', I am still alive, still waiting for something unexpected, whereas if I know for sure, then the future is entirely programmed and predictable, not really a human life anymore, or at any rate not worth living. The human ability to say 'perhaps' is perhaps a sign of a distinctively human way to be related to time, that is, by putting off indefinitely the last word of certainty. 'Perhaps' defines human temporality as such, even though, it is oriented, we all 'know', toward the future definitive event of death that will come sooner or later to all, though luckily we do not, at least not usually, know just when. That perhaps is what Hamlet means when he says 'The readiness is all'. 'Perhaps' is a way of saying 'Yes, I am ready', ready even for death, when that event comes." (168).

Austin debate sobre la pasión y su expresión realizativa en respuesta a Errol Benford, que en Proceedings of the Aristotelian Society sostenía que la ira consistía enteramente en la expresión de la ira. Austin no rebate eso, y además su artículo sobre el fingimiento resulta inconclusivo. Cuenta allí un sueño extraño, en el que se le aparece la frase: "Neither a be-all nor an end-all be". Austin se resiste a totalizaciones y conclusiones. Eso es bueno para mantener el análisis indefinidamente abierto, pero por otra parte revela que "he may be reluctant to reach the undesired conclusion toward which his thinking is nevertheless remorselessly tending" (172)—a saber, la conclusión de que el lenguaje de las emociones pueda ser eminentemente realizativo, no constativo (a la Errol Benford, pues). "The other facet is the fear that it may be impossible ever to know for sure whether the other is angry or loves me. The two fears are aspects of the same fear. Only so long as the game continues in a 'perhaps' that forbids premature closure and keeps open the hope for a break-through event transforming the fear into a happy certainty can the philosopher playing the ordinary-language game keep bogged down on the periphery. Only by prolonging the game can he or she stay away from the center that generates such excessive anxiety" (172). Austin quiere justificar el orden público, y ve que puede quedarse sin fundamentos comunicativos para ello—para exigir responsabilidades ante la ley. "A passion for law and order always lies somewhat covertly beehind Austin's lighthearted jokes about how can we be sure that little bird is a goldfinch or how we can know that man is anbry unless he takes a ferocious bit out of the carpet" (173). El lenguaje, como veía de Man, es inseguro y resbaladizo. Austin quería evitar el llegar a esa conclusión y por eso sus teorías se quedan siempre empantanadas en la periferia. "The sharpness of Austin's thinking, however, leads him to recognize, through careful discriminations and painstaking analyses, that 'I promise' and 'I know' are both forms of what he was later to call a performative utterance" (174). Al enunciar una "verdad", aunque sea auto-evidente (como en la Declaración de Independencia), nos comprometemos éticamente; una afirmación es una declaración de creencias o una toma de partido, una adopción de compromisos. Como dice Austin, "believing in other persons, in authority and testimony, is an essential part of the act of communicating, and act which we all constantly perform" (Austin, Philosophical Papers, cit. en Miller 175 —cursiva mía).

"We believe in the testimony of other persons all the time, for example when my beloved says 'Je t'aime', and we had better believe them, since law, order, communication, felicitous marriages, and the happy working of society depend on such belief, even though that belief flies in the teeth of the evidence that we can never have sufficient grounds for such confidence" (176).

5. Marcel Proust

Proust también se plantea el problema de la incognoscibilidad de los otros; ya cité aquí su reflexion sobre la impenetrabilidad de Françoise. Hillis Miller observa que reducimos una persona y sus múltiples facetas para hacerla intepretable, simplificándola metonímicamente, haciendo que uno solo de sus aspectos reduzca a toda la persona. También le lleva esto a reflexionar sobre su selección de ejemplos de Proust: al elegir un ejemplo, hacemos que el ejemplo sea una metonimia del resto, la parte por el todo. La crítica literaria (y la vida social también) es metonímica.

Especialmente figurativa es la relación amorosa. Al decir a alguien que la amamos, quedamos condenados a ignorar la realidad de esa persona; nuestra pasión ocupa el lugar de la persona real. La realidad, dice Proust, es una función de nuestros instrumentos de percepción, y el otro nunca puede presentarse directamente, sólo "apresentarse", aparecernos sin estar presente. Conocer al otro "is a matter of faith, a performative positing, not a verifiable knowledge" (183). Todo ideología: "ideas que no se manifiestan pero no por ello dejan de actuar". Al no poder acceder directamente a los sentimientos de Françoise, Marcel debe interpretar oscuros y contradictorios signos, y en última instancia tomar una opción, decidir performativamente: "Since those interpretations can never be checked directly against the hidden object that casts the shadow, anything we can say about that object (the mind and feelings of the other) is not a constative statement of fact but a statement of belief, a form of testimony, a performative utterance: 'I hold that Françoise loves me' or 'I hold that Françoise hates me'." (185). "This assumption that the other is an impenetrable shadow, a shadow that emits contradictory signs open to endlessly varied contradictory hypotheses, all equally unverifiable, all equally fueled by one emotional need or another, is the presupposition of all Marcel's presentation of human life" (185). Analiza a continuación Miller el episodio de las Vírgenes Vigilantes.

 A las Parcas escapa Proust mediante la escritura sin fin previsto: "Proust dilates and delays, stealing with each invention a moment more of life, just as Scheherazade in the Arabian Nights, so frequently referred to in the Recherche, told story after story, thereby avoiding execution". (198). Quizá lo mismo se pueda aplicar a todo escritor del libro de su vida, incluido Miller, o a todo bloguero que cumple llenando una entrada más.

Y a continuación un último episodio de la Recherche, que también tiene que ver con la ceguera del amor: la ceguera fascinada (¿o es una visión negada a ojos profanos?) de Saint-Loup frente a su amada Rachel quand du Seigneur, "une simple petite grue". Este episodio, como muchos otros en la obra de Proust,

"seems to oppose a mystified view, generated by passion and leading to a performative 'reading into' of trivial signs, in this case Rachel's face, to the demystified view that sees the signs as no more than crudely material, not valid signs for anything, that is, sees them truly as what they are" (200).

El signo que leemos fascinados es sin embargo más auténtico para Miller, porque la lectura en profundidad del signo requiere esa fascinación. ¿Qué sería del amor por la literatura sin la colaboración del lector? ¿Sin las invenciones del crítico? ¿"une simple petite grue"? ¿Y qué sería del amor a secas? Todo signos triviales, a los que preferimos dar importancia. O se la damos, sin proponérnoslo realmente. Y así damos nuevos nombres, o nicks, a los seres amados, un bautismo como acto performativo por excelencia, "naming as a sovereign speech act making or remaking the one who is named" (207).

Esta es la dimensión religiosa del libro de Miller. El creyente en una divinidad cualquiera no conoce de modo constativo, sino realizativo, mediante un acto de compromiso personal que a la vez lo ciega (lo mistifica) y le da acceso a una realidad inaccesible para quien no se compromete de ese modo,

"a realm of beauty that is lost in a past that never was, though it is treasured as a 'memory', a memory without memory, and hoped for in a future that always remains future, the 'recompense which we strive to earn' (E2: 163; F2: 459). All works of the imagination—love, music, literature, art—however illusory in fetishizing this or that embodiment of beauty, give us a glimpse of this lost paradise, or rather these lost paradises, since they are multiple and incommensurate, each in its own separate and sequestered place in the capacious realm of the imagination. This multiple and unattainable beauty is allegorized by means of catachreses that employ the illusions of love as well as by the fictitious, factitious creations of poetry. These are used to name something unknown, unknowable, and unnamable in any literal words." (208). Así, Proust celebra la imaginación humana y su capacidad de alcanzar verdades ocultas, "accessible not to reason but to performative speech acts" (211). Y es la capacidad de crear signos, desplazando el sentido literal, la que nos da acceso a esta dimensión sobrenatural (o sea, propiamente humana) de la existencia, como en el episodio en el que Marcel decide que unos árboles podrían ser perfectamente ángeles, tesoreros de nuestros recuerdos de la Edad de Oro, guardianes de la promesa de que la realidad no es lo que suponemos. Signos sobrenaturales, traduciéndose unos en otros, tropos que convierten a los árboles en ángeles, o transfiguran a esa mujer corriente y vulgar, haciendo de ella "a deep enigma" (213).

Coda: Allegory as Speech Act

Si En busca del tiempo perdido es, como decía Paul de Man, una alegoría de su propia lectura, una alegoría de lo que pasa cuando interpretamos la lectura, un intento de leerla sólo nos llevará a más actos performativos de sentar sentido. La interpretación es un acto de habla realizativo, una manera de hacer cosas con palabras, no una constatación de un significado existente; nos vemos así abocados a "the incompatibility between knowing through or by words and doing things with words that is perpetually demonstrated, as this book has tried to show, by speech acts in literature" (214-15). La interpretación viene de la propia pasión y de la llamada del otro que sentimos, mediada por un texto. La interpretación, a su vez, da lugar a un nuevo texto que constituye una nueva llamada a más respuestas... que a su vez puede ser o no atendida por sus lectores. "This constitutes another demand for response. It is a demand for which I, as the one who has first responded, must, and hereby do, take responsibility" (215).

Aunque a mí me parece que la responsabilidad del autor por el hecho de solicitar o invitar respuesta queda un tanto diluida por el elemento de proyección y autofascinación que va a haber en las respuestas de los lectores, según nos lleva a concluir el propio Miller. Habrán de ser estos quienes se responsabilicen de sus propias interpretaciones. Como tampoco somos responsables de quienes se enamoran de nosotros proyectando sus propias necesidades y fantasías sobre nuestra persona. Sí de las fantasías compartidas, o toleradas.

La tesis central del libro, la inevitabilidad de un compromiso ético y de una decisión a la hora de usar el lenguaje, amplía la teoría ética de Miller en The Ethics of Reading. Cada vez es más inmediata para Miller, y más subrayada, la responsabilidad directa de quien interpreta algo. Interpretar es elegir, tomar partido (y responder es interpretar). En una entrevista reciente en el European English Messenger (15.1, 2006), señala igualmente que cada juez a la hora de decidir si la ley es aplicable o no a un caso, debe interpretar y decidir, hacerse responsable. Y así hace la ley a cada momento, más allá de aplicarla. También eso es un acto de habla. Lo mismo en la interpretación literaria: "Any interpretation implies a speech act: 'I declare this work means so and so'." (Messenger 25). Hacerse responsable es, en primer lugar, hacerse responsable de que la respuesta que damos es la nuestra: no creer que no estamos interviniendo, o eligiendo ("sólo aplicando la ley, o una teoría", etc.). No podemos "aplicar" un método preestablecido para producir una lectura éticamente responsable; antes deberemos someter el metodo a una lectura crítica. No todo acto ético es moral, y no todo acto moral es ético; Miller contrapone la moral a la ética como lo aceptado convencionalmente frente a las decisiones relativas a valores que se adoptan individualmente en una situación determinada: en suma, el método frente a la interpretación creativa. "You must read for yourself, and are always on your own when you do that" (25). La actuación (sea mediante la palabra o mediante otras acciones) siempre tiene un componente ético e interpretativo, y hasta una dimensión inaugural y creativa. Siempre solos a la hora de decidir, aunque decidamos en compañía de toda nuestra comunidad y de las autoridades.

(Así, Miller decide que la protagonista de Beloved de Toni Morrison hace bien en matar a sus niños antes de devolverlos a la esclavitud - "her decision was just, since it was inaugural, inititatory" (25) —y yo sin embargo decido que hace mal, por muy inaugural que sea su decisión, y muy contextualizada, y por mucho que crean ella, y Morrison, y Miller, que hace bien. Una decisión ética para ella, quizá, pero inmoral. No en sí, claro—sino para el juicio ético y moral de este lector).




—oOo—

Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.