domingo, 29 de mayo de 2016

Sin Complejos de hoy




Sobre los podemitas zaragozanos, minuto 1.05.00

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Retropost #960 (29 de mayo de 2006): X-Men: The Last Stand




Nos vamos con Alvarete a ver esta película, que es la tercera y la que más le gusta de la serie. A mí no, realmente; me parece mucho más eficaz la dirección de las primeras; aquí se aprecian fallos de ritmo, de continuidad y de coreografía en la acción múltiple de las batallas, por destacar los más evidentes. Pueden verse aquí además varias reseñas de fans descontentos por la manera en que se trata a los personajes; aunque una cosa es segura: no hay manera de dejar contento a la vez al público friki y al que ignora la relación con los cómics; en ese sentido esta película, como toda la serie, es más bien un éxito rotundo que otra cosa. Y, por supuesto, los efectos son magníficos, y hay escenas admirablemente logradas; en conjunto, para ser justos, pocas terceras partes fueron tan buenas.

Yo era fan de la "Patrulla X" ya en lo años 70; de hecho ya los conocía en su versión americana a través de comics que me pasaban los americanos de la base de Zaragoza, y me puse morado de dibujarlos, hasta me hacía mis propios cómics con los personajes, también con historias de Magneto intrigando y de rebeliones y guerras de mutantes secesionistas… el argumento estándar de los X-Men, a saber, el debate entre la integración y la confrontación entre las minorías estigmatizadas y el conjunto de la comunidad social.

Las historias de mutantes expresaban en los años 60, de forma desplazada simbólicamente, las luchas por los derechos civiles de la comunidad negra, y las dificultades de la integración. No es casual que vuelvan a convertirse en un símbolo poderoso hoy en día, con el debate abierto en frentes tales como el multiculturalismo, el terrorismo, la disidencia social y sexual, o las tecnologías del cuerpo (clonación, manipulacion genética, transplantes, etc.).

En un guión que tiene algunos pequeños fallos de tratamiento (quizá por querer atender a demasiados frentes y personajes) es sin embargo un acierto global el plantear como problema central de esta película, de la manera más directa, el debate sobre la integración como supresión de las diferencias ("la cura" que haría perder a los mutantes sus poderes y diferencia específica, y que lleva aquí al debate primero, a "la decisión" como dicen en la traducción española, la decisión de cada cual de someterse a "la cura" o no, y en última instancia, lleva a que prenda la confrontación pública y abierta, liderada por Magneto, el Bin Laden de los mutantes.

Me centraré en el asunto este de "la cura". Los mutantes son negros, homosexuales, sidosos, superdotados, deformes estigmatizados. También son agentes secretos, discapacitados (acordaos de Acción Mutante), musulmanes, adolescentes sociópatas, terroristas, miembros de una secta peligrosa, tribus urbanas. Son todo menos mutantes (que haberlos no los hay). Son un símbolo ambivalente, multidireccional, de la disidencia, el estigma y la exclusión social. El mismo cóctel que reúne categorías tan diversas es una manera (postmodernista, podríamos decir) de a la vez iluminarlas por interpretación mutua, y de recargarlas de abyección. Naturalmente, las dos alternativas se presentan superpuestas, y asociadas, la primera al punto de vista favorecido por la narración, el de los mutantes "buenos" partidarios de la colaboración con los demás humanos; el punto de vista abyecto, asociado a los mutantes de Magneto, partidarios no sólo de la secesión de comunidades, sino de la agresión abierta.

Está claro que para cada una de estas posibles lecturas simbólicas, y para cada uno de los personajes y grupos de la película, "la cura" representa algo diferente. Es un acierto de la película la manera en que se trata este tema. Hay muchos mutantes anónimos que eligen "la cura"; entre el grupo de los protagonistas, es la opción de Pícara, que se veía sexualmente impedida por sus "poderes". En este caso, la cura es una cura. Pero para el mutante que es como el miembro de una comunidad negra, "la cura" es un insulto, es como Michael Jackson volviéndose blanco. Para el mutante queer, la cura supone la amenaza de la uniformidad de la sociedad liberal-capitalista, que, a pesar de presentarse como abierta a todas las opciones, trabaja efectivamente por privilegiar unas y marginar otras. Los mutantes como superdotados sufren la tentación de la vulgaridad, de renunciar a su diferencia que les provoca aislamiento y sufrimiento a cambio de una superioridad de dudosa utilidad para la interacción social, pero "la cura" es aquí un empobrecimiento del potencial global de la humanidad. El terrorista ve en la cura la mayor amenaza, la que lleva a su integración sin problemas al orden establecido, y reduce al absurdo su proyecto de transformación por la fuerza; así, responderá a ella con la violencia.

Es sintomático que la película no favorece en absoluto "la cura" como una opción: los mutantes de Xavier son, y serán, una comunidad aparte, aunque en buenas relaciones con el Gobierno. Estados Unidos, en una lectura política del film, no quiere presentarse como un "melting pot" que reduce las diferencias étnicas, ideológicas, culturales, etc. a un proyecto cultural uniforme, sino más bien como un espacio público de comunicación en el que, respetando las reglas públicas del juego, cada individuo y cada comunidad puede mantener su especificidad sin humillaciones ni privilegios. Es el mismo proyecto que plantea la película para el orden mundial, como puede verse con el simbólico nombramiento de La Bestia como embajador ante las Naciones Unidas.angel

























Ahora bien, no se tolerará a mutantes con potencial de destrucción masivo y que no negocien su integración al orden general. Fénix ha de morir. Cuidado, Irán. (Hoy dice el New York Times que Estados Unidos está buscando cabezas de plástico no nucleares para sus misiles balísticos lanzados desde submarinos).

Pero tened cuidado también con Fénix. Como el retorno de lo reprimido, el fénix siempre vuelve a renacer en Oriente Medio.





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Retropost #956 (29 de mayo de 2006): ¡Halá, Penas!


- Papá, ¿sabes que nadie, pero absolutamente nadie en el colegio lleva zapatos?
- Vaya... qué raro. Bueno, pero tú vas cómodo con zapatos, ¿no?
- Sí, pero me dicen, ¿a dónde vas con zapatos? Hasta Juan me lo dice. Y sabes, Juan, no habla más que de videojuegos ahora. Sale al recreo, y se pone a hablar de videojuegos, de uno que juega él, que se llama Patrician, todo el rato. Y los demás hacen un corro alrededor, y se ponen a hablar todos de videojuegos. Menos yo, y todos están mirándose en un círculo, y hablando de Patrician, hasta que de repente - psch - uno se vuelve hacia atrás, y me ve, y dice... "Penas, ¿de verdad que no tienes ningún videojuego?" o "Penas, ¿de verdad que no tienes Windows"? Y entonces todos se vuelven y me miran de repente, y me señalan, y dicen, "Halá Penas, desde luego....!" y se vuelven a poner en círculo, y murmuran entre ellos, y me miran de reojo...
- ¿Y arquean la espalda?
- Sí, exactamente, también arquean la espalda.



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sábado, 28 de mayo de 2016

The Who : Tommy - Concert (Live U.S. Tour / 1989)

David Lodge Dialogue in the Modern Novel

Framing and the Foregrounding of Fictionality



—from Academia:
framedoor
Hi,
I am an Italian PhD student and I have a doubt that you might kindly help me to dispel. Do framed narratives always foreground fictionality regardless of their nature ? A mise en abyme does point to fictionality. How about other types of frames?

All the best
Gabriella

Hi, Gabriella;
I would argue that multiple or obvious framing is a device which may powerfully foreground fictionality. It need not do so in any case — for instance, the narrative interest in the plot of a detective novel may drive the reading experience so that attention is diverted elsewhere, and immersion achieved, even if many framing devices are present —  but it is not by chance that detective novels tend to use rather straightforward and simple framing. Framing in itself, and especially obvious or multiple framing, emphasizes the multiple semiotic nature of representations, and the multimodal nature of the semiosphere we live in, and so it is, as I said, a powerful tool in foregrounding fictionality, or (more generally) the constructed nature of representations. So it will tend to be used in that sense in experimental or postmodern narrative which is aware of, or wants to emphasize, the semiotic nature of the social world, or the metafictional construction of the work itself. This may happen, as you say, in the case of mise en abyme, and it may happen also through other types of framing or structural insertion: a dream inside a narrative, multiple levels of narrating and narrative worlds, frame-breaking ("metalepsis")... or ekphrasis —description of pictorial worlds which open a new frame of reality, etc.
Best regards,
Jose Angel




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Pasodoble en el Coso

Pasodoble en el Coso

Rocio Monasterio de VOX frente a Puigdemont: Sin Ley No Hay Democracia





Hasta que Puigdemont se ponga las esposas que le regalaron, haremos BOICOT A PRODUCTOS CATALANES.

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El derecho a ofenderse (The Right to Take and Give Offence)


Se trata de un análisis conceptual de la tolerancia y de la intolerancia, del derecho a ofender y a recibir ofensas, en el seno de una sociedad abierta y multicultural, al hilo de un comentario de David Lane sobre el teatro controvertido y la corrección política en Contemporary British Drama (2010).


nackt 
English abstract:

The Right to Take and Give Offence

A conceptual analysis of toleration and intolerance, of the right to give and receive offence, within an open and multicultural society. This is done by way of a response to David Lane's comment on controversial drama and political correctness in Contemporary British Drama (2010).


Note: Downloadable document is in Spanish.
 
Number of Pages in PDF File: 7
Keywords: Offence, Toleration, Intolerance, Blasphemy, Multiculturalism, Open society, Freedom of speech, Democracy





eJournal Classifications (Date posted: January 16, 2015)
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_____. "El derecho a ofenderse." Academia 28 May 2016.
    https://www.academia.edu/25674364/

_____. "El derecho a ofenderse." ResearchGate 28 May 2016.
    https://www.researchgate.net/publication/303589792







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Retropost #955 (28 de mayo de 2006): Muertes paralelas / No se fusila en domingo



Me acabo de comprar Muertes paralelas, libro en el que Fernando Sánchez Dragó reconstruye la muerte de su padre Fernando (Sánchez) Monreal, asesinado por los falangistas en el verano de 1936, y vuelve sobre la manera en que ese hecho ha marcado su vida irremediablemente.

Me lo he comprado porque mi abuelo, Ángel García Benedito, maestro nacional y hombre bueno, fue también asesinado por los falangistas ese mismo verano de 36, dos meses antes, a pocos días del infame 18 de julio. Promete ser una lectura interesante. Todas las familias españolas están marcadas por la Guerra Civil, así que no creo que haya una afinidad tan espectacular en este caso, ni en el paralelismo de su padre con José Antonio Primo de Rivera que da título al libro de Sánchez Dragó. Pero sí hay claro, elementos en común. También cosas que matizar.

Se pregunta Sánchez Dragó por los asesinos de su padre:

¿De qué Falange estamos hablando? ¿En qué medida eran falangistas auténticos, camisas viejas, los energúmenos y recién llegados que impusieron por doquier, en toda la extensión de la zona nacional, durante los dos primeros meses de la guerra, su inicua ley del gatillo? ¿A qué tipo, a qué facción, a qué clase de Falange, en suma, pertenecían los asesinos de Fernando Monreal y Luis Carreño?

    Responde Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza y autor de varios libros sobre la guerra civil (Entre ellos, escrito a medias con Santos Juliá, Víctimas de la Guerra Civil, Madrid, 1999), en una entrevista de enero de 2003 recogida por Montse Armengou y Ricard Belis en su obra, ya citada por mí, Las fosas del silencio. Éste es su testimonio:

     "Cuando se produce la sublevación militar en julio del 36, Falange es un grupo minoritario que, a diferencia de otros partidos fascistas europeos, como el italiano y el alemán, no ha creado una organización de masas ni ha tenido éxito en la movilización política dentro del sistema democrático. A partir de julio del 36, Falange es un partido que crece en tromba, porque mucha gente —católicos, ex-votantes de la CEDA, etc.— se sienten protegidos por este partido que crea una imagen de violencia y exterminio de los rojos. Hay una parte de imagen y otra que es real. Sin ninguna duda, Falange es un partido de promoción de la violencia, que la pone en práctica durante el llamado terror caliente del verano del treinta y seis. Actúan de verdugos de muchas de las víctimas que estamos analizando en los últimos años. El ejército tiene que intervenir algunas veces, porque los falangistas se están extralimitando en sus funciones." (Ob. cit., pp. 53 y 54).

    Y añaden de su cosecha los autores del libro citado: 

"Falange Española era un grupúsculo político que en las elecciones de febrero de 1936 recibió tan sólo cuarenta y cinco mil votos y no obtuvo ningún diputado. Su estética uniformada, el culto a José Antonio Primo de Rivera y la utilización que Franco hizo de ella inflaron la presencia y la influencia de la formación. No es de extrañar que algunos investigadores opinen que aquel partido de estilo fascista y paramilitar se creó a medida para el golpe del 18 de julio. Ello resulta verosímil si pensamos en el papel que los camaradas de Falange desempeñaron en detenciones, torturas, violaciones, paseos, mareos, limpias y toda la terminología inventada para designar una sola cosa: asesinatos en los cuales se disputaban el protagonismo con los militares y la Guardia Civil. Joan M. Thomas, historiador que ha investigado a fondo la Falange, cree que una mayoría del partido participó con entusiasmo y por iniciativa propia en la represión, sobre todo en los primeros tiempos de la guerra." (Ob. cit. pp. 54 y 55). 
 
(Sánchez Dragó, Muertes paralelas 222-24)

Sobre la descripción de Casanova, aclararé que no la cito, (ni yo ni Sánchez Dragó, supongo) con ánimo de negar que grupos criminales/terroristas del bando contrario hayan cometido actos comparables— probablemente incluso más numerosos antes de la guerra, y menos reprimidos ésos por las autoridades del Frente Popular. Sí matizaría, estando de acuerdo con esta descripción en términos generales, que el calificativo de "verdugo" (aplicado hoy con frecuencia también a los terroristas etarras o islamistas) está invariablemente mal empleado. Un verdugo ejecuta a un reo por mandato legal tras un proceso judicial; estos falangistas eran grupos terroristas no amparados por ninguna legalidad que ni yo, ni Casanova, ni Sánchez Dragó supongo, reconozcamos. De ahí que el término esté mal utilizado para describir a esas pandillas falangistas: eran asesinos, no verdugos. Un verdugo es lo que hubieran merecido ellos, en un mundo mejor ordenado. 

Continúa inmediatamente Sánchez Dragó, comentando la exposición de Las fosas del silencio:

Bien. . . o mal. O las dos cosas. Separemos el trigo de los datos de la paja de las opiniones. Todo lo que dice Julián Casanova es cierto, o lo parece, aunque no sobraría recalcar que la promoción de la violencia llevada a cabo por la Falange fue posterior al Alzamiento [tch tch, ese lenguaje . . . ] y no —en contra de lo que la propaganda izquierdista, [sic la coma] ha conseguido infundir en muchas molleras de ésas, tan abundantes, a las que nada importa deglutir ruedas de molino- anterior a él. Al Alzamiento, decía. . . [re-sick] (Sánchez Dragó, 224).

Supongo que cada uno cuenta la guerra según le va. Pero debería informarse más Sánchez Dragó antes de pontificar así sobre la inocencia original de la Falange. A mí desde luego me deja un tanto escéptico . . . 

Tampoco es de recibo, sino que antes bien suscita indignación, la mía al menos, lo que Armengou y Belis hacen al dar por buena —no es de extrañar, dicen— la delirante opinión, sostenida, al parecer, por algunos investigadores, cuyos nombres no citan (aunque con esta observación no esté poniendo yo en duda su existencia, seguro que los hay, y a chorro) de que la Falange se creó,  vivir para oír, ¡a medida para el golpe del 18 de julio! Ni que decir tiene que los signos de indignación, que no, en modo alguno, de admiración, son míos. (Sánchez Dragó, 224)

Aquí critica Sánchez Dragó el hindsight bias que supone el ver en la fundación de la Falange una prefiguración de la Guerra Civil. Y pasa a culpar al vandalismo del Frente Popular el crecimiento del desorden que llevó a la espiral de violencia. Bien, desde luego la fecha del 18 de julio no aparece en el acta fundacional de la Falange. Pero, habida cuenta de los precedentes fascista y nazi, ¿alguien puede dudar que estaba entre los sueños, delirantes quizá entonces, de la Falange, el hacerse con el poder al estilo camisa parda, negra, o azul, y arramblando con el régimen, comunista o demócrata, que hubiese en su momento? ¿Se iban a suprimir los partidos, y "el capitalismo", y se iba llevar a cabo el programa joseantoniano, sin usar la violencia? Vamos, hombre. . .  menos indignación, y más clarividencia, que estás escribiendo memoria histórica, no desmemoria. Los demócratas escaseaban en el 36, tanto en la derecha como en la izquierda; ambas estaban más que dispuestas a hacerse con el poder por la fuerza, y a llevar a cabo lo que ambas denominaban una Revolución—que ya se sabe que no son pacíficas. Y quienes sí eran demócratas en teoría, y debían haber sabido mantener la ley y gobernar con justicia, tampoco lo supieron hacer, y se dejaron llevar por sectarismos y favoritismos. E indultaron a golpistas de toda especie.

Pero lo de Sánchez Dragó es un caso de trauma político profundo—para acabar en este libro declarando su admiración a la Falange actual y a la de José Antonio, a las que por una extraña maniobra mental no asocia apenas con la Falange que realmente existía en 1936. Sobre las raíces de esta pirueta conceptual, y de la simbología traumatizada que subyace a ella, puede verse mi comentario en el artículo "Paralelismos traumáticos".
Pero quieras que no, tiene que reconocer Sánchez Dragó algunas dur’simas verdades . . .  que de eso va su libro, se supone:

Pero es, efectivamente, y por desgracia, exacto lo que los dos autores en cuestión dicen acerca del triste y bárbaro papel que motu propio [proprio, más propriamente] desempeñó la Falange, o quienes por falangistas se despachaban [¿¿?? —ah. ¿igual eran rojos, o esperantistas?], en los primeros meses del conflicto.
    Será, concluyen Armengou y Belis, "posteriormente cuando comiencen las discrepancias al ver algunos falangistas que el objetivo de Franco de exterminar al enemigo se perpetúa: algunos camisas azules creen que esa aniquilación puede ser contraproducente para el partido y para su proyecto de España, más integrador [tras la desintegración del enemigo y del chivo expiatorio, será]; el propio Manuel Hedilla, jefe de la Junta Provisional de Falange, dirige a sus subordinados una circular en la que les advierte:
’Insisto con el máximo interés en que las operaciones de represión se controlen con todo celo, no cumpliendo otras órdenes que las dictadas por las autoridades competentes [tiene chiste esto de las ’autoridades competentes’]. Es menester evitar que sobre la Falange se eche una fama sangrienta que pueda perjudicarnos en el porvenir. No se castigará a nadie sin averiguación de sus antecedentes y sin orden de la autoridad competente’." (Ob. cit., p. 55)
Lo malo —lo malo, se sobrentiende, para mi padre y, en consecuencia, también para mí —es que la circular de Hedilla no se cursó hasta el 29 de septiembre. ¡Demasiado tarde, una vez más, para que de ella se beneficiaran Monreal y Carreño! [¿y más gente, se sobreentiende? Aunque los criterios de Hedilla para el asesinato organizado administrativamente eran también muy inclusivos]. Pero, en todo caso, y por eso cito lo que cito, siguen cuadrando al dedillo las cuentas relativas a lo cerca —horas, días, dije— que anduvo mi padre de salvar el pellejo.  Ya sé que los quejíos de plañidera emitidos a pitón pasado no sirven para nada, ni, menos aún, resucitan al difunto, pero una y otra vez, tenaz, machacona, estalla y tabletea, dentro de mí esa pueril exclamación, más propia de espectadores de partidos de fútbol o de jugadores de lotería que de adultos dotados de sentido común y criterio, que reza:
—¡Huy! ¡Por un pelo!
O por un palo: el de la portería.

En el caso de mi abuelo, ni pelo ni cabellera. Fue el primer asesinato de la comarca. Quizá hubiera podido escapar a Francia, como mi otro abuelo, con la cuadrilla de requetefachas pisándole los talones. . .  Pero claro, no tenía ninguna razón para escapar de nadie—de nadie racional. Y mucho confía Sánchez Dragó en el "orden" que puso Hedilla (ná menos . . . ). No debería. Los fusilados por orden de la Autoridad golpista están igual de fusilados.

Y es que, por infantil que parezca mi reacción, eso es exactamente lo que me sugiere el cúmulo de datos y opiniones, procedentes de los dos bandos en liza, con los que sin proponérmelo, y en desorden, al hilo de la concepción y la elaboración de este libro, me he ido topando hasta llegar a la convicción —la tengo— de que en la zona nacional, como mínimo y quizá tambien en la otra, pero de eso hoy por hoy no estoy seguro (más bien me inclino por lo contrario), la represión ciega, indiscriminada, injustificada, indocumentada, de quienes no eran combatientes sino pueblo a secas, y vestían de paisano, se detuvo muy pronto, en la segunda mitad del mes de septiembre, debido a la confluencia de tres vectores: la llegada a las cárceles de los efectivos de la Cruz Roja, el férreo control establecido a partir de un determinado momento por las fuerzas armadas y la toma de conciencia de los mandos de la Falange genuina [¿¿los buenos?? ¿¿ya había dos Falanges??] respecto a las atrocidades que como perros rabiosos sin correa, vacuna ni bozal estaban perpetrando sus supuestos conmilitones. [El supuestos juro que es de Sánchez Dragó; el Times 18 es mío).

Wikipedia: En 1944 fuentes del Ministerio de Justicia aseguraron que unos 190.000 prisioneros murieron o fueron ejecutados en prisión. Como se ve, hay opiniones para todo. . . La represión y exterminio, ya no desorganizados, sino sistemáticos, continuaron durante años. A mí el convencimiento aparente de Sánchez Dragó de que tras unos meses sólo hubo muertos en combate, o la cortina de humo que se echa ante los ojos con las ejecuciones legales del franquismo, no sé, me parecen un tanto pasmosos. 

"¿Conmilitones? Bueno, bueno . . .  Dejémoslo, con grima y rima fácil, en matones, en killers,  en sicarios a sueldo, que en muchos casos, aunque no, desde luego, en todos, ni siquiera podían esgrimir en su descargo el nauseabundo atenuante de que obedecían órdenes o la coartada ideológica, aún más repulsiva, de que actuaban así para extirpar la mala hierba del país, orear la atmósfera y salvar la patria. Lo digo con la autoridad que para ello me confiere otro dato, otra certeza casualmente aportada por el zigzagueo de las lecturas, conversaciones e investigaciones que preceden o corren paralelas al alumbramiento de este libro. Me refiero a la horripilante hoja de pagos reproducida por Armengou y Belis en su tantas veces por mí citada obra y relativa a la contabilidad llevada a cabo por la delegación de Falange Española en el pueblo sevillano de Los Corrales durante varias semanas del año de 1936 (Ob. cit., p. 264). En ella, taxativa y contundentemente, con modos, modales, pelos y señales que no dejan mucho espacio para la duda, se incluyen "listados con nombres de personas que reciben dinero de la tesorería local de la Falange. Llama la atención que algunas personas percibieran en distintas épocas unas cantidades que eran considerables en la éoca, pero aún sorprende más que la cifra de treinta y cinco pesetas, que se repite con frecuencia, fuera el precio que se consideraba que correspondía cobrar por asesinar a alguien. Si tenemos en cuenta que en Los Corrales murieron asesinadas setenta y ocho personas y que los nombres de quienes cobran son los que distintos testimonios apuntan como los de quienes se ocupaban de llevar a los detenidos al cementerio —donde los ejecutaban después de haberles hecho cavar su propia fosa— el documento resulta revelador en lo tocante a la responsabilidad de elementos de la Falange en aquellos crímenes". (Ob. cit., p. 56)
     ¡Siete duros! Un pastón. Se entiende que hubiese tantos animales dispuestos a convertirse en asesinos. Todo necio confunde valor y precio.
     ¡’No, no! ¡qué digo! ¿Siete duros? Muchos más, porque ése era el precio per cápita, y podían ser bastantes las cabezas de ganado —como a tales, de hecho, las consideraban y trataban— que en cada limpia, en cada operación de higiene ideológica, eran conducidas al matadero.
     Me pregunto si cobraron los asesinos de mi padre esa u otra cantidad y lo que, caso de ser así, hicieron con ella. . . ¿Irse de putas? Seguro que no. Iban, entonces, muy baratas, y para eso, además ya dispon’an, y por añadidura gratis, de sus respectivas madres.
     Aunque fuesen unas santas.
     "Pablo Uriel tenía veintidós años y la carrera de médico recién acabada cuando, aquel aciago julio de 1936, se desencadenó la guerra. . . "
     Pertenecen estas líneas al prólogo añadido por Ian Gibson a la excelente obra de narrativa autobiográfica No se fusila en domingo (Pre-Textos, Valencia, 2005), en la que el médico citado —que era, por cierto, de Soria, como yo llegué a serlo, ya talludo, por vía de generosa decisión municipal— evoca las vicisitudes de su existencia, y algunas de las de España durante el mismo período, en los años de la guerra civil. Viene a cuento, me parece, reproducir ahora algunos párrafos de su libro: (Sánchez Dragó, 226-28)

Con este testimonio de Pablo Uriel narra Sánchez Dragó, por vía interpuesta, el asesinato de su padre, mejor que en propia voz. Es sorprendente en el texto que sigue, valiente y estremecedor, y a la vez consciente de la importancia del lenguaje, cómo continúa, sin embargo utilizando el vocabulario de los terroristas para describir sus crímenes, a la vez que denuncia esa infección del lenguaje ("verdugos", "paseos", "ejecuciones"). Y con esos párrafos de No se fusila en domingo termino yo este post tan largo y tan hablado por vía interpuesta. Son éstos:

    "El papel de verdugos y ejecutores se asignó en Zaragoza a los falangistas y a la Guardia Civil. En la ciudad existían pocos falangistas antes del 18 de julio, pero sus filas fueron engrosadas rápidamente por miembros de otras organizaciones de derechas. Se podía seguir muy bien el proceso mental que les conducía a la pendiente de las ejecuciones. En la práctica, todo falangista intervino alguna vez en esos asesinatos, considerados por sus jefes como actos de servicio a la patria. Si el acto daba lugar a una conmoción psíquica de rechazo o repulsión, el hombre se enrolaba en seguida en alguna unidad combatiente y marchaba al frente, ansiando una lucha más noble. Aquellos que descubrían en disparar sobre un hombre indefenso una fuente de placer quedaban adscritos de modo permanente a las escuadras de verdugos. [Verdugos a sueldo de un régimen fascista, asesino y traidor, repito: no verdugos sin más]. Poco a poco, por un mecanismo de selección, fueron quedando en la retaguardia agrupaciones de jóvenes sádicos a los que se dio amplios poderes para la limpieza. Ellos usaron y abusaron de estos poderes, entre la complacencia hipócrita de las personas de orden, que no mancharon sus manos de sangre pero señalaron a las víctimas, desentendiéndose luego de la suerte que pudieran correr.
    "En sus cuartelillos, estos jóvenes degenerados elaboraban la lista de sus víctimas cada noche; a estas listas se añadían otras, facilitadas por la policía o el ejército. Al anochecer iniciaban sus correrías, recogiendo de las cárceles o de sus domicilios a las piezas sobre las que iban a disparar. Al volante de sus camiones o de grandes turismos Buick o Chrysler de los años treinta, disfrutaban en sus cortos viajes del contacto estremecedor con sus víctimas, en un placer anticipado del agudo y supremo goce de disparar sobre aquellos hombres, mujeres o niños que morían de una manera tan fácil.
    "Al principio quedaban los cuerpos allí, en las canteras o en las cunetas de las carreteras, a la vista de todos. Luego intervino ya la máquina administrativa y esos cuerpos eran recogidos y enterrados en los cementerios próximos o llevados a la fosa común del de Zaragoza.
     "Otros pasaron antes por la sala de anatomía de la Facultad de Medicina de Zaragoza, donde sus datos fueron registrados, y de allí salieron en su último viaje al cementerio o la incineración Los que dejaban su nombre en el registro necrológico de la facultad tenían siempre el mismo diagnóstico: traumatismo craneal.
     "Todos los vencedores colaboraron con los verdugos falangistas con su conformidad. Los muertos no tenían un nombre, ni unas circunstancias personales; eran ’rojos’. Las muertes no eran muertes, eran ’paseos’. Y la fuerza de las palabras desempeñó un buen papel en aquella conformidad.
     "Los hombres que no ejecutaban denunciaban, y, al enterarse de que el denunciado hab’a sido paseado, imaginaban en seguida que su denuncia habría servido para descubrir en la víctima otros horrendos delitos. Aquel denunciado había resultado ser un rojo perdido, y la hora de la justicia había sonado en España.
     "La aquiescencia de la Iglesia costó miles de vidas. Conocía mejor que nadie la cuantía de víctimas cada noche, puesto que los sacerdotes asistían a las ejecuciones. Jamás se preguntó si aquellas muertes ilegales eran o no lícitas. No se habló de ello en los púlpitos, y si algún sacerdote lo hizo fue pronto llamado al orden por sus superiores. Si reincidió fue detenido. Algunos religiosos de un convento próximo a la cárcel ingresaron en las celdas porque se habían permitido pedir clemencia desde sus púlpitos y porque sus palabras llenaron el templo de fieles que buscaban un consuelo.
     "Aunque es muy triste decirlo, muchos de estos sacerdotes encontraron en las ejecuciones un placer inconfesable. Algunos por curiosidad, otros por deleite y unos pocos por cumplir allí una misión trascendente, acudían de buena gana a presenciar los asesinatos.  Esta colaboración gustosa sólo se vio enfriada por algún incidente peligroso, como el ocurrido durante unas ejecuciones en las canteras de Casablanca. Uno de aquellos rojos, en el momento crítico, pasó sus manos esposadas por encima del haz de los faros del coche que iluminaba la escena. Los verdugos, ya nerviosos por la ceremonia, se asustaron ante aquel revuelo inesperado, y dispararon generosamente sus fusiles. Aquel sacerdote murió abrazado a su rojo.
    "Algunos de estos falangistas, al regreso de sus orgías, acudían a un confesor ya designado para ellos. Allí vertían la confidencia de sus pecados de esa noche y recibían la absolución. No eran confesiones muy ortodoxas, puesto que no se les exigía la contrición indispensable, pero la conciencia quedaba así adormecida y las orgías podían continuar en noches sucesivas. El confesor solía preguntar a su confidente si había sentido odio hacia aquellos hombres que se había visto obligado a matar en cumplimiento de su deber patriótico. La respuesta era siempre negativa, ¿por qué razón iba a sentir odio por aquel desconocido?
     "El ejército, salvo en los pocos casos de consejos de guerra, no intervino directamente en las ejecuciones, al menos en Zaragoza. Pero cuando deseaba deshacerse de algún soldado políticamente desafecto, no vacilaba en entregárselo a la Falange para que lo castigase de la única forma como sabía. El Ejército sí es culpable del asesinato de prisioneros de guerra, sobre todo si éstos pertenecían a las Brigadas Internacionales. En este caso el fusilamiento era inmediato y automático. (Ob. cit., pp. 63 y 66)

[Sánchez Dragó: ] Hasta aquí, la de cal. Más adelante, en el mismo libro, la de arena . . .
     "Las primeras horas ese día habían sido una confirmación gozosa de todas mis previsiones. El comportamiento del ejército republicano con sus prisioneros era exactamente el que yo había esperado: el que había anunciado a todos los que temían caer en manos del enemigo.
    "Pero a partir de las nueve o nueve y media de la maana, me enfrenté de pronto con unos hechos para los que no estaba preparado. El comportamiento bochornoso del ejército republicano me proporcionó una decepción que es, sin duda alguna, la mayor que he sufirdo en mi vida. Yo estaba preparado psicológicamente para soportar la crueldad de los franquistas; la encontraba consecuente con los esquemas previos. Pero encontrar esa misma brutalidad en el campo de mis amigos fue una experiencia cuyas consecuencias pesaron sobre mí durante muchos años." (Ob. cit., p. 371)
    Sobran las apostillas. Sobran también, y más, si cabe, las banderías, los sectarismos, los posicionamientos ideológicos.
    ’¡Qué asco!
(Sánchez Dragó, Muertes paralelas 226-31, citaba No se fusila en domingo, de Pablo Uriel)

(PS: pongo este comentario en el Blog de Fernando Sánchez Dragó: 


Sobre el paralelismo de las muertes, comparto y respeto la voluntad de Vd. de evitar partidismos, cainismos, etc. etc. y dar estopa a ambos bandos, que en ambos hubo muchos que la merecen.
Sin embargo, creo que los paralelismos están mal elegidos, y más para elegir figuras emblemáticas para la portada. Es excesiva la desigualdad entre una pandilla de fascistas dando "paseos", es decir, asesinando a ciudadanos no combatientes, y un poder legítimamente elegido, en tiempo de guerra, condenando a muerte al líder de una banda fascista, golpista y terrorista. Aunque se esté en contra de la pena de muerte; aunque el juicio no tuviese garantías.
No es lo mismo, y no es un paralelismo aceptable. A mi abuelo también lo asesinaron los falangistas, y si escribiese un libro podría ponerlo en la portada, en "paralelo", con algún pobre cura asesinado por milicianos, pongamos. Nunca, por supuesto, con José Antonio Primo de Rivera, jefe de los que tanta gente asesinaron. En fin, prefiero pensar que es un exceso de ecuanimidad por su parte, si tales excesos son posibles.


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post-scriptum, 2009. Setenta años después:
 

El eco de las descargas
 

Si los asesinos de las milicias de izquierdas se ensañaron con los curas, los falangistas y demás fascistas escogieron a los miembros de los sindicatos y a los maestros como víctimas favoritas para su campaña de terror.  Estas sí son muertes parelelas—las historias de asesinatos de maestros guardan un triste parecido. Hace poco se hizo en Zaragoza un pequeño acto de homenaje a los maestros asesinados en Aragón. Entre ellos estaba mi abuelo Ángel García Benedito, residente en Biescas y por entonces maestro de Escuer. Había sido el gran impulsor del traslado del pueblo de Escuer Alto y su refundación en el valle, ayudando y aconsejando a los vecinos que se reubicaban allí, para intentar mejorar sus penosas condiciones de vida. Otros muchos maestros se implicaron en mejoras sociales más de lo que gustó a los caciques, poderosos y conservadores, y su papel ejemplarizador hizo que los fascistas decidiesen utilizarlos para dar la última lección, como decía Castelao:


mestre
Fueron, como dice el título del libro de María Antonia Iglesias sobre ellos, "los otros santos, los otros mártires" de la guerra.



Uno de los relatos del asesinato de mi abuelo apareció en un libro que describe la represión en la Jacetania y el alto Gállego—El eco de las descargas, de Esteban C. Gómez, editado por el autor (Barcelona, 2002). Aquí hay unos pasajes. 


Tras ver frenado su Golpe de Estado contra la República por la actuación del pueblo y de las instituciones republicanas, los militares sediciosos, lejos de deponer las armas, comienzan a organizar con métodos fascistas la vida municipal de los lugares caídos bajo su dominio; asimismo se disponen a controlar la retaguardia ediante la violencia y el terror.
    Aunque sus afines gozaban de una autonomía casi ilimitada para organizar y reprimir, en última instancia todo se subordinaba a los dictados de los militares. La jerarquía, la disciplina y la exaltación de la violencia eran los valores imperantes.
    Inmediatamente comienza la movilización para la guerra.
    EL PIRINEO ARAGONÉS, con fecha 01-08-1936, desvela lo que se avecina:
"Llegaron varias escuadras fascistas de Logroño y requetés de Pamplona, que, en entusiasta colaboración con las fuerzas militares, hacen los servicios correspondientes y atrevidas exploraciones por la comarca.
(...)
Regimiento de Galicia, Guardia Civil, Carabineros, policía, voluntarios de Jaca y veraneantes, milicias fascistas de Logroñ y requetés de Pamplona siguen circulando con ávido entusiasmo por las calles de nuestra ciudad. Muéstranse incansables en sus respectivos servicios dentro de la población y en sus constantes excursiones de vigilancia por alejados lugares de nuestra comarca".

(...)
El domingo día 2, después de haber oído ’misa de campaña’, entre soflamas y cantos, un grupo de aquellos falangistas que mencionaba EL PIRINEO ARAGONÉS colaboraban entusiastas con las fuerzas militares para suministrar y nutrir a las fuerzas sublevadas acantonadas en Biescas y desplegadas en Gavín. Al llegar a Escuer uno de los autos se detiene y de él descienden requetés y falangistas en alegre camaradería siendo recibidos, brazo en alto, por el nuevo alcalde (Inocencio Púertolas). Otros convecinos los rodean y asaetean a preguntas en demanda de información. Allí, una persona ’de orden’ y entusiasta del ’movimiento salvador de España’, les da el ’soplo’ de que el maestro, Ángel García Benedito, es de Izquierda Republicana y de ideas muy progresistas. Los falangistas, al llegar a Biescas, donde también les han dicho que vive el maestro de Escuer, preguntan por éste. La plaza del Ayuntamiento se encuentra muy animada, con la presencia de soldados, requetés y falangistas entremezclados con algunos vecinos del pueblo que la transitan. Las autoridades democráticas han huído; muchos jóvenes han ido a Yésero, donde los primeros focos de resistencia se organizan. El capitán Cabrerizo, jefe militar de la plaza, ha reemplazado a las autoridades civiles con gente de su absoluta confianza, resucitando el antiguo caciquismo. Ahora, quienes hacen y deshacen dejando su impronta en los designios de la villa son: Salvador Lacasa, nombrado Alcalde; José María Estaún; Lorenzo Ipiéns; Antonio Rosalí; Antonio Marcos Boira; y mosén José Aranda.
    El maestro de Escuer, que vivía en la misma plaza, tras ser detenido, fue vejado, pateado y humillado entre crueles risotadas y cantos patrióticos. Quienes podían hacer algo por él, no lo hicieron: lo aceptaron y callaron. Cuando los falangistas retornaron a Jaca, lo tomaron consigo y a 2 km lo asesinaron a orillas de la carretera en las inmediaciones del barranco de Arás. Era el segundo maestro que ejecutaban y el primero del mes más sangriento de toda la guerra, con 79 fusilados.
    Ese mismo día escribía en su diario el profesor Florentín Ara:
"Qué concepto de la vida y de la moral tienen estas gentes que hoy nos esclavizan? Misas, novenas, medallas, escapularios, pláticas, mentiras, robos, atropellos, asesinatos, crueldades, insultos, violencias, blasfemias, suciedades y cantos con la música de la ’Cucaracha’: ese es el programa de los de ’Dios, Patria, Familia, Orden...’ Todo el programa y toda la realización de una España de Inquisición y Pandereta; de curas, chulos y prostitutas, de rosario y navaja; de sangre y de cieno; de vergüenza y lenocinio. ¡Ah! el gran pecado de las izquierdas ha sido siempre [—no siempre, no siempre, ay las generalizaciones....—] el respeto a la legalidad y el afán de convivencia, evitando rozamientos y gestos agrios. La lección que estamos recibiendo es demasiado seria para que la olvidemos. ¿Qué respeto tienen ellos por la propiedad, por la vida humana, por la conciencia individual, hacia nada de lo que significa conquistas de nuestro tiempo? Espada para hacer y deshacer y altar para purificar lo que la razón, la justicia y el derecho condenan. ¡Esas son las derechas españolas, hechas a la más negra obstinada reacción, sin sentido, ni idea de que el tiempo corre! ¡Qué bien va esto!: misas al aire libre y música a todo pasto; mientras tanto, las ejecuciones en masa".

En una pensión de Jaca se alojaron los falangistas que mataron a mi abuelo, esos luceros de la patria. Uno de ellos al parecer estaba avergonzado de sí mismo y arrepentido. Los otros seguían "enteros", le contaron a una tía mía quienes supieron de ellos.  Mi abuela nunca superó el golpe. Además fue expulsada del cuerpo de maestros, como todos los demás.  Luego reingresaría como maestra, pero vivió sin asimilar nunca lo sucedido, traumada para siempre por este episodio—por así llamarlo, pues es un episodio de esos en los que se para el tiempo. Aunque quizá sí lo superó a su manera, usando las fuerzas que tuvo, para abrirse camino en la nueva y siniestra España por la única vía que encontró— sacando adelante a sus tres hijos, y dándoles estudios.

Denuncias por asesinato no hubo ninguna. Aquí no vale la pena quejarse a las autoridades por estas cuestiones. A los Nacionales, mucha gracia les hubiera hecho la denuncia. De hecho, ya reposada la cosa, en 1966 se molestó el gobierno franquista en declarar prescritos por decreto todos los delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939. Luego, en la Transición, la amnistía general volvería a decretar que estas cuestiones no eran investigables ni penables. A los asesinos, por lo que se ve, no les ha faltado apoyo desde arriba, nunca, y menos en aquellos años de posguerra. La "Justicia" siempre ha estado de su parte.

Muchos más años tendrían que pasar hasta que se recordase debidamente la memoria de mi abuelo, tanto marcaba la época. Y de hecho el eco de esos disparos llega, más de setenta años después, hasta aquí mismo.










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Tomás García López - Los fundamentos de la guerra y los fundamentalismos...




Con respecto al final de la conferencia. A pesar de la inteligencia del análisis, toda finura se pierde cuando se confunde la oposición a la guerra injusta con la oposición a la guerra. En las protestas contra la guerra de Irak se juntaban protestas contra la guerra en general (o sea, pacifistas propiamente hablando) con protestas contra la guerra injusta (postura argumentable desde los mismos presupuestos del conferenciante, por no hablar de los propios mea culpa de Aznar y de Blair, y las evidencias de manipulación que ya eran evidentes entonces y se demostraron ampliamente después) y contra la guerra imprudente. Porque una guerra justa puede ser imprudente, y a los resultados me remito.

En fin, que el mero análisis lógico no nos exime de sopesar las circunstancias detalladas de cada conflicto, y las guerras no pueden dividirse con tal nitidez entre tipos lógicos estancos, por mucho que éstos ayuden a la conceptualización.

viernes, 27 de mayo de 2016

Santiago Abascal en El Gato al Agua 23 de Mayo

Okupas, Podemoides y Podemitas




Que aún haya millones de personas que compren estas mercancías averiadas a los podemoides y podemitas es ciertamente muy preocupante. Y de los okupas qué decir, que no los quiero en mi casa, ni conozco a nadie que los quiera en la suya.

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No Mentirás al Asesino (Thou Shalt Not Lie to the Killers)

Presentamos una crítica de las nociones de Kant sobre el deber de decir la verdad y la inmoralidad de la mentira, así como de los principios éticos rigoristas y universalistas en el que se basan dichas nociones. El razonamiento de Kant sobre la veracidad y las mentiras se basa en una falacia consistente en superponer las decisiones prácticas (sobredeterminadas por circunstancias de la acción y por una diversidad de principios morales) y los principios universalistas considerados en su abstracción. El artículo en el que rechaza la moralidad de las mentiras filantrópicas revela claramente las debilidades y absurdos del rigorismo universalista en tanto que guía para la ética práctica. Sostenemos sin embargo que la veracidad rigurosa es deseable en tanto que principio rector de los procesos judiciales.

 

 

 No Mentirás al Asesino

http://ssrn.com/abstract=2783679

 

Jose Angel Garcia Landa


Universidad de Zaragoza

May 24, 2016

Ibercampus, May 23, 2016

noikant




English abstract:

Thou Shalt Not Lie to the Killers

This is a critique of Immanuel Kant's notions on the duty of truth-telling and the immorality of lies, and of the rigorist and universalist ethical principles on which these notions are based. Kant's reasoning on truth-telling and lying is based on a fallacy which conflates practical decision-making (which is over determined by the circumstances of action and by a variety of moral principles) and an abstract consideration of universalist principles. His paper rejecting the morality of philanthropic lies evinces the weaknesses and absurdities of universalist rigorism as a guide to practical ethics. Rigorous truth-telling should nonetheless be sustained as a normative requirement in trials and lawsuits.

Note: Downloadable document is in Spanish.
 
Number of Pages in PDF File: 9






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What Makes Us Human? (Donald Johanson)

Dark guitar

Dark guitar

Retropost #954 (27 de mayo de 2006): Ars brevis, vita brevis


Según un estudio de Lulu.com (vía BoingBoing), en los últimos 40 años la esperanza de vida de un bestseller ha bajado a la séptima parte de lo que era. Al ser la edición un fenómeno cada vez más globalizado, sigue la tendencia general de los fenómenos globalizados, y de la web: la "cola larga", the long tail, que cada vez se alarga más y cada vez levanta más la cabeza y arquea más la espalda…. Nos dicen en Lulu.com que está cerca la revolución de la edición como resultado de las nuevas tecnologías… aunque yo creo que en edición y tratamiento de textos, la revolución permanente es donde estamos instalados always already desde hace años. Habría que ver si la misma norma de aceleración se aplica a los clásicos, además de a los bestsellers: me temo que también, aunque el ritmo sea más lento, y las ventas más bajas (o menos súbitas).





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Retropost #953 (27 de mayo de 2006): El obsceno blog



Un blog es un engendro obsceno. No me refiero a los techno-blogs, ni a los web-blogs, ni a los newsblogs, ni a los blogs literarios, ni a los blogs temáticos en general. Ni siquiera a los blogs pornográficos. Me refiero básicamente a tres tipos de blogs: a los boboblogs rosas (o de otros colores), a los diarios íntimos en red, y a los blogs "blogs" que tienen un poco de todo y mucho de nada.

De estos tres tipos me interesa sobre todo, como imaginaréis, el mío, que no entra, por mucho que algunos digan lo contrario, en la categoría de los boboblogs, ni en la de los diarios íntimos, sino en la de los blogs.

¿Qué es obsceno en el blog? Bueno, ligeramente obsceno – tampoco voy a decir que el mío destaque precisamente por su obscenidad. 

Pues lo obsceno es la mezcla de niveles de realidad, de roles, de ámbitos sociales y de géneros comunicativos – o géneros vitales y emocionales, si vale el término. Un escritor académico serio, por ejemplo, nunca ventila sus opiniones sobre política en público, y menos aún en el mismo foro en el que expone sus ideas sobre la materia que le proporciona su "aura académica". Tampoco tienen sitio en el artículo académico las pifias de los nenes, ni (viceversa) en el diario familiar las aburridas disquisiciones sobre política departamental. 

El blog contradice directamente el consejo de Horacio, a saber, que tus escritos jamás te apresures a publicarlos, sino que los eches al fondo de un cajón durante largos años, y que sólo tras su relectura, con perspectiva, sean publicados. El apresuramiento también es obsceno, y ya la publicación misma (aun de gruesos tomos) tiene su lado de obscenidad, al permitir contrastar incongruentemente lo que decías en el libro con lo que eres tú y tu existencia física y tu cara y tus conversaciones chorras. Todo esto se potencia en el blog.

Si algo tiene de experimental la escritura en un blog, es precisamente esta superposición caótica de momentos, roles, impresiones, imágenes propias y ajenas, introduciendo en el orden de la escritura pública algo que hasta hace poco se reservaba a los cuadernos de notas, borradores, cajas de zapatos y en fin, a la visión entre bambalinas que tiene cada cual de sí mismo y de sus diferentes papeles teatrales y sociales, laborales, privados, de su ocio y de sus obsesiones que no tienen por qué ser conocidas del vecino. ¡Existimos en el mundo! Y tenemos otros rostros, otros círculos, opiniones, ideas perdidas… Esto es para algunas personas bastante ofensivo. Y por supuesto, es no tanto la coexistencia de estas perspectivas y marcos de realidad distintos, cuanto su publicación, la que supone una cierta alteración obscena del orden público. Y aún diré más… no tanto su publicación, sino el hecho de que quede escrito, y accesible inmediatamente, añadiendo a la superposición obscena de perspectivas y rostros sociales, la superposición obscena de tiempos, el pasado privado con el presente público, o viceversa. Quizá se vea demasiado el andamiaje de lo que es una persona, lo que las imágenes públicas de respetabilidad (selectivas como una cámara en Hollywood) tienden a disimular, para ofrecer una visión pública de nosotros más unitaria, más acabada, glossy que dicen los americanos, menos obscena al ser más selectiva. (Hasta los fotoblogs de japonesas desnudas son selectivos en este sentido).

Aunque tampoco es una obscenidad demasiado grande la del blog, repito, no vamos a exagerar. Y en realidad el público prefiere otros tipos de obscenidad.




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Retropost #952 (27 de mayo de 2006): ygolotarraN





Me ha llegado una solicitud de un profesor egipcio que quiere traducir al árabe el libro de teoría narrativa que coedité en Longman hace (¡ya!) diez años, Narratology.  Para cuando lo publiqué a Longman se la había comido Addison Wesley, y para cuando lo pasaron a versión electrónica, a Addison Wesley Longman se la había tragado Pearson Education; y allí he remitido al egipcio. Espero que no haya venido un pez más gordo entretanto, uno puede perderse por esos pasillos multinacionales. También cogieron una vez un cacho y lo tradujeron al turco; allí se llama Anlat1bilime Giris.


A photo on Flickr



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jueves, 26 de mayo de 2016

Tower of Song (3)

De la serie "mis vídeos que tuvieron menos de cien visitas", una de Leonard Cohen—

Is Religion Man Made? Evolution of Belief | Daniel Dennett

Retropost #951 (26 de mayo de 2006): José María Calleja, Algo Habrá Hecho


Acabo de leerme el libro de José María (Fernández) Calleja Algo Habrá Hecho: Odio, Muerte y Miedo en Euskadi (Madrid: Espasa / Fundación Victimas del Terrorismo, 2006). Compartía básicamente su perspectiva sobre el asunto antes, y quizá más tras haberlo leído. No es que esté magistralmente escrito: está hecho deprisa, un poquito desorganizado, repetitivo a veces, pero directo, claro, y efectivo, con unas curiosas salidas de tono ocasionalmente, que sin embargo son indicativas a su manera de los absurdos que percibe el autor y el cabreo que lleva acumulado. Un cabreo muy lúcido, sin embargo. 

Me ha gustado mucho lo que tiene de análisis de actitudes y de lenguaje; una especie de análisis crítico del discurso del terrorismo, y del discurso que genera a su alrededor. . . ¿pero qué lingüista universitario hace este tipo de análisis? Lagarto lagarto. . .

El contenido nos lo sabemos todos en líneas generales, aunque muchos detalles sorprenden. Iba a poner el índice del libro, pero se me va transformando en reseña. Por supuesto recomiendo el libro como un excelente estudio, análisis y testimonio a la vez, sobre el terrorismo y sobre la ideología nacional-fascista, y sobre sus efectos sociales, psicológicos y discursivos. Es, además, un libro que requiere gran valor por parte de su autor para publicarlo. Hasta ese punto atenaza el terrorismo la libertad de pensamiento y de expresión no ya en el País Vasco, sino en el país entero).


Introducción: el miedo, los nacionalistas vascos, la iglesia y cierta izquierda.

Resume el contenido del libro: Eta usa el miedo no al azar ni gratuitamente, sino de forma calculada y efectiva para amedrentar a los opositores y derrotar a su enemigo: el estado español. El nacionalismo "que no mata" a la vez condena la violencia y se beneficia de su existencia para llevar adelante su proyecto político. La izquierda ha errado creyendo a eta "antifranquista" cuando sólo era antiespañola; y gran parte de la izquierda (y, añadiría yo, de la derecha en el caso del País Vasco) ha mirado hacia otro lado concediendo a los etarras un inexplicable crédito, y castigando a las víctimas de eta con la indiferencia o el desprecio.

1. Nacimiento e historia de los productores de odio: del día de San Ignacio al golpe de Bidart.
"Eta fija oficialmente la fecha de su creación un 31 de julio de 1959, fiesta de San Ignacio de Loyola" (22) (Fea, católica y sentimental. . . - con abundantes católicos y curas entre ellos, mezclados con leninistas, etc. Pero siempre nacionalistas, subraya Calleja: Nacional-socialistas en sentido estricto, entonces). "Eta no era antifranquista porque le gustaran las libertades, no; eta era, sobre todo, antiespañola. No es que fuera demócrata y por eso no le gustaba la dictadura: es que eta quería ser como Franco: quería instaurar otra dictadura adobada de nacionalismo etnicista, empanada marxista y cuarto y mitad de revolución castrista" (31).

2. Odio a España, "español" como insulto y "perro" para nombrar a las personas enemigas.
"En la [Comunidad Autónoma Vasca], durante años, el terrrorismo nacionalista vasco ha forjado una identidad asesina (Maalouf). Ha distorsionado la historia, la ha inventado, llegado el caso, para forjarse una identidad de víctima respecto de los españoles enemigos y culpables" (53).

3. La "firma" del acto terrorista. El asesinato es poder y publicidad.
Las pintadas y las manifestaciones: "Eta, mátalos" - apoyo público colectivo y consentido.
"Eta lanzaba su mensaje de muerte, el pueblo lo recogía con tal pasión como para vociferarlo por las calles, y ante ese clamor popular a eta es que ya no le quedaba más remedio que oír al pueblo y asesinar al señalado previamente por la organización terrorista, pero con la legitimidad añadida de hacerlo para dar satisfacción a las demandas de la calle" (60).
Y, digo yo, si quienes regentan el espacio público permiten que se utilice de ese modo, con pintadas de apoyo al terrorismo, con impunidad para manifestaciones que incitan al asesinado. . . ¿no estamos hablando de TERRORISMO DE ESTADO? De estado autonómico y descentralizado, claro. . . La Eta no es un epifenómeno en el País Vasco. La han hecho ellos, y a su vez les hace, en círculo dialéctico y vicioso, vicioso por lo creciente. "La sociedad vasca está moldeada por la violencia" (Savater, cit. en 61). "De manera que métodos terroristas y fines totalitarios forman un todo indisoluble. No hay fin bueno y métodos malos" (63). "Hasta tal punto al muerte es el elemento que define a eta y que le permite aparecer como una forma de poder, que cuando no mata, este hecho se interpreta como un síntoma de debilidad, de ausencia de ese poder" (65). "Históricamente, las invitaciones al 'diálogo', 'toma de temperatura', 'acercamiento', 'exploración' y otras semejantes --que con estas expresiones u otras parecidas se han planteado- han sido entendidas por la banda terrorista como un síntoma que confirmaba la corrección de sus posiciones, la utilidad de haber practicado la llamada lucha armada que, a base de persistir, terminaba por forzar al Gobierno a hablar con los terroristas para darles toda o parte de la razón" (66)
Calleja no habla del actual "proceso de paz" tras el "alto el fuego" de la Eta, pero evidentemente es la versión elevada al cubo de lo que aquí dice. Y qué rollo de comillas, todo por los medios de comunicación de masas que adoptan el lenguaje de los terroristas y no nos permiten saber de qué hablamos. Sin comillas: Calleja no habla de la actual tomadura de pelo colectiva tras el anuncio manipulador acordado conjuntamente por la banda y el gobierno. . . puaj, pero qué asco. Casi mejor vuelvo a las comillas, si no las arcadas me impiden escribir.
Kepa Aulestia también argumenta que en toda circunstancia "Aproximarse a eta es un error, es dar más recursos a los terroristas" (cit. en Calleja 66): todo esto refuerza y perpetúa sus posiciones y su dinámica envenenada.
"La muerte de los odiados persigue, en el plan de los terroristas, un efecto disuasorio y ejemplar. Disuasorio, para que los seguidores del asesinado abandonen sus ideas, o, al menos, las sometan a la clandestinidad, no se atrevan a expresarlas en público y permitan así el triunfo del ideario de los asesinos, allanadas las resistencias. Ejemplar, para impedir que sigan el camino del líder asesinado aquellos dispuestos a emularlo por simpatía o identificación con su ideario y que, ante el miedo a morir, se autoimpongan un ejercicio de prudencia, de autocontrol, de pasividad; abandonen la defensa pública de sus ideas" (Calleja 67).
"El miedo es la consecuencia perseguida finalmente por los terroristas, y para lograr el estado de miedo se empieza por la distribución del odio y se sigue con la reiteración de la muerte" (67).
No hay "muertes inútiles," en contra de lo que se suele decir:
"nada más útil, desde el punto de vista del terrorismo nacionalista, que la muerte; no hay nada más eficaz, para la didáctica dle terrorismo nacionalista, que asesinar a uno para clausurar a miles, que matar a un líder que piensa y actúa de forma no tolerada por el nacionalismo vasco, para atemorizar a todos aqueillos vascos que hayan pensado seguir sus ideas y sus gestos" (68)
El terrorismo es ante todo "una gigantesca máquina publicitaria":
"No hay terrorismo si el acto terrorista es silenciado, si los destinatarios del mensaje inherente a la muerte - la sociedad - no se enteran de que el atentado se ha producido, si los medios de comunciación no lo contamos, si el autor no lo firma ante la opinión pública" (69-70)
Así decía Sánchez Ferlosio en La homilía del ratón:
"haciendo de la sangre simple accesorio de la afrenta, el terrorismo da lugar a una forma de acción desnaturalizada, en la que inhumanamente se pervierten la conmnsurabilidad y la incidencia de la materia con el contenido; una acción distorsionada, equívoca y profundamente oscura.
Al no valer la acción según su efecto interno y su contenido propio y natural, sino únicamente en su restitución bajo especie de noticia, se invierte la relación entre noticia y hecho, y este es quien pasa a ser función de la primera; así pues, el designio exclusivo bajo cuyo impulso llega a ser prefigurado, proyectado y producido el hecho es dar lugar a su notificación, esto es, engendrar una noticia" (Sánchez Ferlosio, cit. en Calleja 70).
Sánchez Ferlosio opone así el soldado, que mantiene la proporción entre violencia y noticia, al terrorista. Se le pasa por alto, creo, que si bien el soldado no reivindica (dentro de un orden) sus actos de violencia, sí los reivindica el Estado que lo envía a matar. El Estado necesita hacer propaganda de la efectividad de su violencia para mantener el orden que lo constituye. No se me entienda decir que "el estado es terrorista", sin embargo. El terrorista es terrorista, porque se erige en Estado dentro del Estado: porque no acepta las leyes que constituyen a la sociedad. Y es terrorista, y no Estado, hasta que los Estados lo reconocen como Estado. Llevamos ya un camino avanzado. Para la existencia del terrorismo, es esencial la existencia de dos legitimidades incompatibles, la que tiene la fuerza y la que quiere hacerse con ella. De estas reflexiones se mantiene alejado Sánchez Ferlosio. Calleja, siguiendo a Sánchez Ferlosio, interpreta el atentado como un "anuncio publicitario de inserción obligatoria en todos los medios de comunicación" (71): "El primer objetivo de los terroristas es provocar el espanto en los propios periodistas, para que estos lo contagien de forma instintiva a los ciudadanos, les hagan partícipes del horror por ellos sentido" (71). Pues en esto he de decir que en lo que se refiere al periodismo televisivo al menos, fracasan bastante, pues los periodistas normalmente dan las noticias de los atentados sin muestras especiales de horror, ni de sorpresa, por no hablar de indignación. Se describen los hechos como si hubiesen sucedido entre hormigas, y desde luego con escrupulosa neutralidad informativa: está claro que al periodista televisivo y a su cadena ni le va ni le vienen esas peleas y explosiones, ni esos encuentros entre "grupos armados" de abertzales y policías.
"El atentado terrorista es un anuncio publicitario de tal coste económico que ninguna marca comercial se lo puede permitir" (71).. Huy que no. . . Sume usted los anuncios de la coca-cola o de Microsoft o de Adidas en metros cuadrados o líneas, y verá que ocupan mucho más que la noticia de cualquier atentado. La vida humana vale muy poco en términos económicos, sobre todo si es la del vecino. Ya lo saben bien los etarras, cuando dicen a las viudas de sus víctimas "Devuélvenos la bala". Otro gallo les cantaría, claro, si se la devolviesen bien devuelta. Que es a lo que llevan las políticas de laissez-faire en estas cuestiones. En fin, de esta función propagandística del terrorismo extrae Calleja esta reflexión:
"si cada atentado es como un anuncio de difusión automática, los periodistas debemos plantearnos cómo cumplir con nuestro trabajo profesional, con nuestra función social; cómo buscar la verdad y contar las cosas que pasan, sin hacer de caja de resonancia, de difusores, de propagandistas añadidos de los fines de los terroristas." (72)eta scream
Entiendo a Arcadi Espada cuando dice que "La perversidad está en esa voluntad de hacer racional al terrorismo, y hasta de comprometerlo con la belleza asesina de determinadas metáforas" (77 - quizá la "terrible beauty" de Yeats. . .). Y sin embargo, lo que se desprende es que el terrorismo es perfectamente racional. La racionalidad del maquiavelismo, claro, una racionalidad de la que se ve excluida la víctima. . . pero una razón de peso para todos. Vae victis.
Y a la publicidad del tiro o la bomba no deja de unirse, claro, la del comunicado, la firma:
"Los comunicados en los que la banda terrorista asume los crímenes cometidos están llenos de referencias vejatorias, de insultos, mentiras o insidias con las que se justifican esos asesinatos. Ese tipo de acusaciones son tomadas como verdad incuestionable para los seguidores de la banda, siembran dudas y sospechas entre buena parte de la población y, en muchos casos, son reproducidos de forma acrítica por los medios de comunicación. Baste como dato el hecho de que algunos periódicos siguen diciendo "ETA reivindica" en lugar de "ETA se responsabiliza" o "ETA asume", cuando el grupo terrorista da cuenta de sus crímenes. Reivindicar es hacer una reclamación justa, razonable, basada en el sentido común. No parece que se puedan reivindicar el asesinato, el secuestro o los actos de intimidación." (79).
Esto me recuerda una carta que escribí una vez a Newsweek, creo que cuando mataron a Miguel Ángel Blanco, que según Newsweek había sido "ejecutado". Les hice notar que el uso de ese verbo no es neutral, sino que implica un reconocimiento de la legalidad del brazo ejecutor. Que la Eta no ejecuta, que asesina. Depende para quién, claro. Pero que si quieres; como un solo hombre, los periodistas nos muestran "ejecuciones" de rehenes, "luchas armadas," "abertzales", "Euskalherria". . . Haría falta que tuviesen la conciencia lingüística de que da muestra Calleja en este libro, aunque quede raro hablar de eta en minúsculas (muy deliberadas). A mí siempre me ha sonado mejor decir "la Eta" que "ETA". La carta no me la imprimieron, claro. Y hace poco sacaban en portada a Zapatero como alguien que sabe lo que se hace con la Eta. . . así que ya te digo. Donde menos te lo puedas esperar, campa el oportunismo y el fait accompli.

4. La muerte busca el miedo y el silencio. La red de chivatos y el pánico a quedarse solo.
"La existencia de eta, y su corolario de red de chivatos, ha creado una sociedad enferma, que siente pánico por decir en voz alta lo que piensa si ello es contrario al terrorismo nacionalista o discrepante con el régimen nacionalista.
La permanencia en el tiempo de eta ha creado una sociedad atravesada de silencios, miradas y delaciones; poblada de sujetos enfermos, que jerarquizan a los vecinos en función de su explícita adhesión o rechazo al movimiento nacionalista; con centenares de chivatos que vigilan qué coche se compra el vecino, cuánto gasta, adónde viaja y si se le puede pedir la extorsión.
Muchos habitantes de la CAV se han sentido protagonistas de la historia y han alcanzado su minuto de gloria cuando han pasado información a la organización terrorista sobre algún ciudadano contrario al terrorismo, algún cargo público de la UCD, del PP, del PSOE, o algún policía o supuesto colaborador de la policía; algún empresario extorsionable (. . .)" (87).
Con este panorama que pinta calleja, la famosa frase "vascos sí, Eta no" que se gritaba cuando las manifestaciones multitudinarias y multipartidistas contra Eta (que han pasado a la historia, por cierto) . . . parece demasiado general y generosa. Habría que preguntar, quizá, qué tipo de vascos se refiere usted cuando dice "vascos sí"? Porque "Eta no" nos deja muchos vascos fuera. . . Miles y miles. Y miles. (Bueno, que no me explique nadie la frase, por favor. Que ya la entiendo. Pero ya me entienden).
"eta crea una espiral de la que parece imposible salir: al seguir asesinando incrementa el número de presos, de etarras que tarde o temprano serán detenidos y encarcelodos, con sus correspondientes familias movilizadas y con nuevos argumentos para no dejar de matar" (90).
Esta situación parece ser la que (en una lectura benévola) hace mínimamente comprensibles los planes del gobierno de tratar a la banda con mano izquierda (y no puño izquierdo, como haría una mejor tradición del PSOE o del PCE). ¿Será un intento de cortar la espiral, aflojando la presión por el lado de la prisión? Sea como sea, no es una fuerza que se aplique gratuitamente. Si funciona, y si se tienen atenciones especiales con los presos de la Eta, se habrá cumplido una vez más esa vieja tradición vasca (vasco-navarra, que aquí sí que hay comunidad de privilegios) por la cual lo mío es mío, y lo tuyo, de los dos; y el embudo, que esté siempre bien orientado. O sea, que con el "proceso de paz" de Zapatero estaríamos siguiendo las más añejas tradiciones forales.
"La pervivencia de eta se explica también por el considerable número de vascos que se manifiestan conformes con el estado de cosas impuesto por la reiteración de la muerte y el miedo. Gente que está de acuerdo con eta y gente que, por miedo, no se atr3eve a decir que no está de acuerdo con eta y se comporta como si lo estuviera" (90).
Vamos, el País Asco dentro del País Vasco.
"Para Noëlle-Neumann, Tocqueville fue el primer observador consciente de la espiral del silencio", en referencia al anticlericalismo en el siglo XVIII: era opinión de minoría, pero esa minoría se impuso según Tocqueville en un proceso de temor y una espiral revolucionaria. Esto se me hace curioso, pues en casi cualquier contexto la opinión de la mayoría silenciosa es religiosa más bien que antirreligiosa, y son más bien los laicos quienes han de andar con cuidado para expresar sus ideas. Y espirales de silencio las ha habido en otras épocas orquestadas por las autoridades eclesiásticas y gubernamentales (no vascas) contra los judíos y conversos, por ejemplo, y contra otros disidentes. Pero de todo ha habido, claro (por ejemplo, en la República).
"Así pues, el miedo a quedarse solo, el miedo a descolgarse de las opiniones de la mayoría, de lo que está socialmente aceptado, no se inaugura en la Comunidad Autónoma Vasca, aunque funcione de manera habitual y especialmente intensa en la historia de los últimos años de esta comunidad autónoma" (. . .). "En la Comunidad Autónoma Vasca, durante muchos años, los simpatizantes de eta han llevado la iniciativa en cuanto a visibilidad" (92).
Y sí, quizá sería injusto culpar de esto al gobierno del PNV ("terrorismo de estado", etc.) más que a una atmósfera generalizada impuesta por amplios y difusos sectores de toda la sociedad vasca. Aunque no sé qué es peor. Desde luego el gobierno vasco (ni el español) han hecho gran cosa por quitar la posesión de la calle al sector pro-etarra: pintadas, txalapartas, desfiles, consignas "antifascistas" (- antifascistas! JUA JUA!!! ay por favor. . .!), carteles, asociaciones kulturales. . . y la madre que los parió, la madre patria.
"Frente a esta avalancha obsesiva y cotidiana de imágenes a favor de los partidarios de la muerte, los defensores de la vida, los contrarios a la violencia terrorista, no existían prácticamente. Era (¿ERA? - ES) imposible ver durante años y años un solo cartel que denunciara a los criminales, que apoyara a las víctimas, que respaldara, siquiera moderadamente, a las Fuerzas de Seguridad del Estado, cuyos miembros eran asesinados de forma regular, implacable y en medio del silencio ominoso de la mayoría de los vascos" (93).
Claro, eran las "fuerzas de ocupación". . . y mientras tanto, cosa peor, las fuerzas de okupación les iban okupando el alma y la konzienzia. . . Y no se pierdan esta descripción de las fiestas populares, con simpática tradición carnavalesca del chivo expiatorio, que luego, desdichadamente, se lleva de la efigie a la práctica:
"Esta invasión obsesiva de la iconografía criminal llega al éxtasis con motivo de las fiestas de pueblos y ciudades. En San Sebastián se celebra desde hace años la fiesta grande de la ciudad, el 20 de enero, con la plaza de la Constitución abarrotada de gente que no tiene más remedio que ver los enormes carteles a favor de los presos etarras que cuelgan de las fachadas más visibles para las televisiones que retransmiten la tamborrada, la izada y arriada de la bandera. En medio del jolgorio, de gente que salta y que ríe, se pueden ver muñecos que simbolizan a guardias civiles y que aparecen ahorcados de cuerdas que ocupan la plaza de lado a lado. Es habitual que el alcalde y los medios de comunicación repitan de forma mecánica que las fiestas se han celebrado en un clima de 'normalidad', en medio de ese ambiente, que produce espanto a cualquiera que no esté narcotizado por el paisaje icónico y por el miedo que aventan los terroristas" (94).
En estas circunstancias, si no de terrorismo de Estado, o de Comunidad Autónoma, sí se puede hablar al menos de terrorismo de terruño. De la España profunda, tan profunda que hasta el nombre pierde, el nombre que le recordaría que hay algo más allá de un ombliguismo y provincianismo tan cejijunto. Esto sí que es haséun corrá, un corralillo. . . con la ikurriña y con su ikurriño.

5. La imposible vida cotidiana. La socialización del sufrimiento
"Nadie que viva en libertad resalta el hecho de poder comprar el pan, tomar un café en el sitio habitual, salir con los amigos o charlar sin miedo en un bar. Todas esas actividades, así como muchas otras, se realizan de forma mecánica, sin valorar el hecho de poder hacerlas en libertad. En la [Comunidad Autónoma Vasca] esto no esp posible para los que de forma pública se han enfrentado al terrorismo y están marcados por ello" (97)
"Esa política basada en la fe y en el odio y en una autoestima sentimental colectiva de su propia raza y nación, de la que habla Burleigh respecto del nazismo, sirve también en este aspecto, para definir al nacionalismo vasco" (100).
El nacionalismo sectario y sus simpatizantes, o la mayoría silenciosa (el silencio entre los chopitos, digo) prefiere no pensar en qué significa que tantos conciudadanos vivan amedrentados y amenazados de muerte: ¿una reflexión que no se han planteado?
"O si se han planteado esa reflexión podemos decir que han llegado a la conclusión de que les viene bien esa situación excepcional, extraen ventajas - para su Gobierno, para ensanchar su hegemonía - del hecho de que todos los que se opongan públicamente al terrorismo nacionalista podrán ser asesinados, amenazados, atacados o intimidados." (101)
"La difusión sistemática y planificada del odio busca estos objetivos:
Cosificar a las víctimas, diluir su condición humana. Anestesiar moralmente a una parte importante de la sociedad vasca para que no simpatice y no sufra con ellas. Suministrar argumentos y prestigiar a los que asesinan. Dejar indiferentes respecto de los asesinatos a cuantos más vascos, mejor." (103)
Esta didáctica, claro, no se acaba en el País Vasco. Quizá insista Calleja poco, comprensible por el énfasis central de su libro, centrado en la sociedad vasca, que en un grado más diluido sucede lo mismo en el resto del país. Y con esto llegamos al capítulo central y más memorable, en un libro que ciertamente no deja indiferente.

6. Algo habrá hecho, o la gangrena moral de muchos vascos durante demasiados años.
"Eta era percibida por muchos vascos como un juez infaliblemente justo, invariablemente ecuánicme. La víctima de eta era merecedora del trato recibido. Si eta la había elegido, era por algo. Que lo explicara, que dijera por qué la habían matado; para ver si después de atreverse a dar sus argumentos seguía siendo merecdora del tiro en la nuca" (114)
"La expresión Algo habrá hecho define ya todo un comportamiento social, moral, ético y político. Resume de manera exacta lo que ha ocurrido en la Comunidad Autónoma Vasca en relación con el terrorismo y el respeto a las víctimas. Retrata la actitud de miles de vascos, su inhibición o su apoyo explícito al terrorismo. Con esta expresión se remataba a las víctimas y quienes la pronunciaban pretendían poner a salvo a los criminales y ponerse a salvo ellos mismos, justificar su pasividad ante el terrorismo o su apoyo explícito a los criminales.
Esa frase era acogida sin rechazo por los vascos, a los que, sencillamente, no les importaba que se matara, sobre todo porque estaban seguros de que siempre mataban a otros. Vascos que no consideraban que el asesinato de sus vecinos, o de los miembros de la Guardia Civil o de la Policía Nacional, fuera su problema.
Algo habrá hecho era la frase que muchos vascos nacionalistas querían imprimir en la lápida de las víctimas; la etiqueta colgada en el cuello del muerto con la que ellos se quedaban tranquilos; el latiguillo con el que despejar a córner su responsabilidad ética" (114).
"Algo habrá hecho son las tres palabras que reflejan hasta qué punto ha calado durante años en muchos vascos la influencia de otras tres palabras también cargadas de perversión: odio, muerte y miedo.
Algo habrá hecho, una frase que refleja como pocas el grado de indigencia moral, de desprecio a la vida y a la libertad, de colaboracionismo con los asesinos, de estulticia moral, en fin, que han gangrenado a demasiados vascos durante muchos años" (116)
Bien dicho. . . pero vascos, y no vascos también. Muchos millones, quizá. El núcleo de apoyo a la eta está en el País Vasco, pero se difumina hasta teñir el resto del país, y buena parte del extranjero también, por cierto.
"no es casual que todavía haya comunicadores y políticos que sostienen, de forma pública, que 'eta no miente'" (115)
La eta recibe un trato reverencial, como si estuviese imbuída de profunda sabiduría. "a eta se la definía como 'la organización'. Era una forma de presentarla con autoridad, como si fuera la organización por antonomasia" (115).
"La muerte violenta, organizada de forma sistemática por un grupo terrorista, irrumpe de forma brutal en la vida de una sociedad y marca una terrible línea divisoria:
- los que pueden ser asesinados;
- los que hacen todo lo posible por llevarse bien con los asesinos con el fin de que estos no les quiten la vida." (117)
"Eta es hoy un fin en sí mismo, una organización que, además de buscar el poder y la independencia, persigue desesperadamente la justificación de la necesidad de que su existencia era y es algo ineluctable." (117).
Muchos de los etarras encarcelados reflexionan y comprenden lo estúpido y criminal de sus acciones, pero el círculo vicioso continúa con quienes les apoyan desde fuera.
"¿Es mucho pedir a todos los etarras que han pasado por ese proceso que expliquen a los jóvenes que de mayores quieren ser etarras la perversión de la violencia, la necesidad de hacer política sin matar a nadie? ¿Cuántas vidas más nos tiene que costar el proceso de maduración de estos memos criminales?" (118)
"El terrorismo de eta crea un clima de miedo que solo se puede romper a base de tener más dignidad que miedo, y quien así actúa salva la cara a todos los vascos, muchos de los cuales viven atenazados por el miedo" (131).

7. La primera víctima fue un bebé.
Begoña Urroz (1960). De mi generación. La eta preferiría que se pensase que la primera víctima fue el torturador Melitón Manzanas, pero no es así. La lista de muertos incluye a policías, militares, políticos y civiles de toda gama, unos asesinados deliberadamente, otros al azar, porque pasaban por allí. . . todos para aterrorizar, claro. Hasta ha matado a algún miembro o simpatizante del PNV: por ser disidentes explícitos, no por simpatizar con el PNV, claro. Y, significativo, "eta no ha matado a ningún cura vasco" (142). Según Gesto por la paz, hay más de 42.000 personas directamente perseguidas - y miles y miles de personas forzadas al exilio para poder sobrevivir o llevar una vida normal.

8. La eficacia policial y la movilización ciudadana rompen la espiral del miedo.
Los nacionalistas vascos siempre han criticado y denunciado "la vía policial" de lucha contra Eta, argumentando "la complejidad" del problema:
"Las conclusiones que se presentaban como lógicas tras enunciar reiteradamente estas dos premisas eran evidentes:
- Eta es imbatible
- la vía policial no es la solución.
Ambas desembocaban en un corolario que duarnte años ha marcado la vida política vasca como si de un axioma se tratara:
- hay que negociar con eta.
Negociar, claro, de igual a igua: el Estado español, por un lado, y en el otro lado de la mesa, en una posición equivalente, los dirigentes de la organización terrorista." (159)
Pues, a pesar del título optimista del capítulo. . . me temo que con el acuerdo del Parlamento del año pasado autorizando al gobierno a abrir negociaciones con los terroristas, y el actual "proceso de paz" que dicen nuestra abducida vicepresidenta y nuestro autoabducido presidente, este tipo de razonamiento está en sus horas más altas ahora mismo. Lamentablemente. Lo peor es que lloviendo tan sobre mojado, nada nos autoriza a creer que cuando vuelvan las tornas, y la realidad se imponga, no se vuelva a repetir ad infinitum el mismo proceso. Patético beyond words. Quizá, lejos de desaparecer, el miedo haya llevado ya a muchos millones de ciudadanos a apoyar este "proceso de paz". El miedo que según Jean Delumeau lleva a
"comportamientos aberrantes y suicidas de los que ha desaparecido la pareciación correcta de la realidad" (cit. en Calleja 166).
Campañas contra el miedo. El lazo azul en 1993: "aquel símbolo contra el terrorismo que permitió a miles de vascos salir del armario del miedo y del silencio en el que habían estado recluidos y sumidos durante años" (170); entonces "se produjo uno de los fenómenos más relevantes de la reciente historia vasca: la visibilidad en los espacios públicos de aquellos vascos contrarios al terrorismo, al asesinato, al chantaje del secuestro" (169).
Lo triste es que tenga que marcarse explícitamente el pertenecer a ese grupo, que no sea ese grupo el que va sin distintivos. Como lo es en cualquier estado de cosas normal. Pero en el País Vasco se podía presuponer, correctamente, lo contario, dado el silencio ambiental: que todo el que no dice nada es porque apoya a la Eta. Porque los simpatizantes de la Eta eran los dueños del espacio público visible.
"Los que luchan contra el miedo: héroes a su pesar". (176)

9. El terrorismo en los medios. ¿Hay que dar cadáveres o no?
El debate con ocasión del 11-S y el 11-M, teniendo en cuenta la voluntad mediática del terrorismo.
"En mi opinión, el terrorismo es un mal y como tal hay que mostrarlo. Hay que mostrar las consecuencias de ese mal y, por lo tanto, hay que emitir imágenes y fotografías de las víctimas mortales y de los heridos provocados por el terrorismo. Al mismo tiempo, las imágenes no pueden ser una caja de resonancia que magnifique la actividad terrorista, que es lo que buscan los criminales. . . . Los periodistas debemos debatir, caso por caso, qué emitir, de qué forma y con qué frecuencia. Debemos hacerlo guiados por un criterio profesional: mostrar la realidd; cívico: no magnificar a los terroristas; y ético: evitar daños añadidos al daño irreparable de la muerte." (186)
Las palabras crean la realidad. El análisis de tres periódicos.
"Las palabras no solo sirven para describir la realidad; también la crean" (186).
"El periodista, al elegir la primera palabra con la que encabeza el titular de la información, está, por un lado, describiendo la realidad desde determinado punto de vista, pero está creando además una concreta realidad, que es la que ofrece al lector, al oyente o al televidente; adopta también una determinada mirada, una postura ante esa realidad que describe.
Ese en ese sentido perverso que el periodismo construye, destruyéndola, la realidad [Espada, 2002: 77]" (186)
La jerigonza terrorista y el contagio en algunos medios de comunicación
"No es lo mismo hablar de 'la organización' - como si fuera la organización por antonomasia, o la Organización Nacional de Ciegos - que escribir eta, con minúsculas" (190)
"Durante años el lenguaje de los terroristas se ha impuesto sobre el vocabulario de los demócratas. Durante demasiados años, los criminales han creado y vendido su realidad a base de emplear palabras de nueve milímetros parabellum, mientras los que defendían a las víctimas se las veían y deseaban para poner en pie, y tratar de conseguir extender su uso, un vocabulario que tuviera un mínimo de dignidad, que contar la verdad y lo hiciera con una mirada de sensibilidad hacia las víctimas" (190)
Parece difícil hacerlo. . . hasta en este capítulo Calleja mismo propone que en lugar de "eta reivindica" se diga que "la organización terrorista se reconoce culpable de sus últimos crímenes" (191) - pues algún alma cándida podría pensar que eso implica que se han arrepentido. Calleja se refiere a los análisis de Klemperer en su estudio sobre el lenguaje en el Tercer Reich. "La fascinación del criminal. El criminal suele ejercer una fascinación que no suscita la víctima. El terrorista clandestino plantea preguntas al ciudadano normal: '¿cómo será?'" (204). Vaya, es lo que le preguntaba Zapatero a Ibarretxe hace poco a propósito de Otegi. Para fascinado, el presidente. Le va el olor a pantera negra, como decían en el blog de Arcadi Espada. Jungle fever.

10. Los ataques de eta y del PNV a los medios de comunicación adictos al espíritu nacionalista.
El papel aglutinador y de liderazgo social de los medios de comunicación al servicio del terrorismo nacionalista vasco. - Una sociedad paralela. Víctimas de la mentalidad de grupo.- El miedo consigue la autocensura. La persecución a periodistas por parte de eta y del PNV.- El miedo, redactor jefe adjunto.- Los ataques de Arzallus, de Ibarretxe y de eta a los periodistas.- La tarea del periodista.- "La obligación de los periodistas es buscar la verdad" (230). "Sin libertad no hay periodismo en sentido estricto. Con miedo no se puede ejercer el periodismo" (231). Un déficit en la atención informativa a las víctimas del terrorismo.- El caso de los socialistas vascos de marzo de 2002 (La oposición con escolta).- Cómo conciben los terroristas el trabajo periodístico. Los periodistas no afines son enemigos.- El caso de los carteles de Jarrai contra periodistas.- La ponencia "Hormigas" de KAS contra los periodistas.- Casos de periodistas que han sufrido atentados o han tenido que irse de la CAV.- Órganos de agitación y propaganda.- 

11. El plan Ibarretxe, el Pacto de Lizarra, la connivencia entre nacionalistas: vascos comunicantes.
El pacto del PNV con eta: el frente nacional de Lizarra.- La colaboración entre eta y el PNV: el afán compartido por desprestigiar a la democracia española.- El frente nacional y el plan Ibarretxe.- 

12. La izquierda española y el terrorismo de eta.
El asesinato de Carrero Blanco: "Muy posiblemente, de no haberse justificado aquel magnicidio por su supuesta utilidad, no se hubieran producido luego tantos atentados terroristas en la democracia en un clima de comprensión o de ausencia de condena" (Calleja 281). "Por haber confundido utilitarismo de corto alcance con consecuencialismo se dio a eta una cobertura moral que todavía hoy estamos padeciendo" (José Ramón Recalde, cit. en Calleja, 281).
La masacre de la calle Correo (y Eva Forest): "La matanza fue de tal envergadura que provocó no solo que el grupo terrorista no se responsabilizara de ella; dio lugar también a una escisión en el seno de la banda terrorista entre eta-m y eta-pm (. . . ). Eva Forest, como su marido, Alfonso Sastre, encausado también como responsable de la matanza, fueron expulsados del PCE tras el atentado, y no cabe establecer ninguna responsabilidad de este partido en el múltiple crimen, ideado por Eva Forest" (290).
Eta, entronizada. "Una vez más, eta emplea la sinécdoque al dar por sentado que un juicio contra un grupo de simpatizantes etarras, una parte de los vascos, se convierte automáticamente en un proceso contra la sociedad vasca en su conjunto, el todo. El proceso judicial contra un puñado de delincuentes, presentado como un juicio contra toda la sociedad vasca. La parte por el todo. Una estrategia habitual no solo por parte de los terroristas, sino también empleada por el resto de nacionalistas vascos" (293).
La izquierda y las primeras víctimas de eta. "El PCE de Euskadi sí protagonizó movilizaciones de atentados terroristas, en no pocas ocasiones en solitario, con muy pocosa asistentes y rompiendo el miedo y el silencio, desafiando a quienes apoyaban a los criminales. Pero la izquierda del resto de España, el PCE y el PSOE, no hicieron suya la causa de las víctimas del terrorismo hasta muy entrada la democracia" (297).
(Quién les ha visto y quién les ve, pues...).
"Jon Juaristi establece una vinculación estructural, y con antecedentes históricos, entre comunismo y nacionalismo. ( . . . ) (300)
'Como vectores de secularización, los nacionalismos no tienen rivales comparables. Al situar la nación sobre cualquier otro valor, se constituyen en sucedáneos emocionales de las religiones trascendentes. La crítica marxista de la religión difícilmente habría podido competir con los paganismos nacionalistas (las nuevas religiones sacrificiales de la nación) en la descristianización de las poblaciones ( . . . ).' (Jon Juarist, cit. en Calleja 301-302).

13. Eta, la iglesia vasca y el reiterado incumplimiento del quinto mandamiento. Pecar por acción y por omisión.
"El discurso de la Iglesia en la [Comunidad Autónoma Vasca] no ha sido ni siquiera neutral entre víctimas y verdugos, ha estado siempre más cerca de quienes practicaban la violencia terrorista de quienes la sufrían" (303).
Los curas vascos que apoyan a eta. El colectivo Herria 2000 Eliza. Las relaciones de la Iglesia vasca con eta y el nacionalismo vasco: el caso de la homilía de Juan María Uriarte. Ausencia de compasión respecto de las víctimas: El caso de la misa de la tregua. El peregrinar de la familia Ordóñez cada 23 de enero desde 1995 (buscando una iglesia para un funeral). El obispo Setién pasa sin mirar por delante de los familiares del secuestrado por eta José María Aldaya Etxeburua. Setién y la falta de apoyo a la concejala del PP María San Gil. ("Sí, a ustedes les matan, pero a otros les encarcelan"). Una reacción escasa y tardía. La persecución contra los insumisos al terror: El caso del cura de Maruri. La diferencia respecto de los curas nacionalistas vascos: El caso de Fernando Sebastián, obispo de Pamplona.
"Estos nacionalistas vascos que ejercen de curas han puesto de moda últimamente un latiguillo que ha hecho furor entre buena parte de su feligresía: los que están frente a eta tienen que hacer un esfuerzo y renunciar a cosas en aras del fin del terrorismo. La respuesta a esa petición es bien sencilla: estamos dispuestos a renunciar a que nos maten. Esa será nuestra mejor contribución al logro de la paz y de la libertad" (332).


Pues el mensaje nacionalista/etarra a que alude Calleja parece que ha prosperado últimamente hasta extremos desproporcionados: el fin del terrorismo exige concesiones, se nos dice, y ahora el gobierno español (y hasta el Parlamento, quizá) han hecho suya esta tesis. Las concesiones exigidas por los etarras las conocemos: presos a la calle, Navarra al País Vasco, y autodeterminación. De momento no se habla de aceptarlas, claro, pero es que las "negociaciones" en sí no han empezado, estamos en los "contactos". Lo que el gobierno tenga pensado conceder en el "diálogo" que está entablando no se nos ha comunicado (bien pronto se nos dirá que un acuerdo requiere cesiones "por ambas partes"). Nuestro iluminado presidente y nuestro iznogudesco ministro del Interior nos aseguran que tienen un plan para terminar con la eta, pero que va a costar mucho dolor y sacrificio a los españoles. No se sabe si también a los etarras y a los separatistas vascos: parece que no tanto.





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