martes, 2 de septiembre de 2014

La reja del este al amanecer

La reja del este al amanecer

BBC Horizon

Excelente búsqueda en YouTube, la de BBC Horizon. Salen más horas de documentales interesantes de los que podría nadie ver. Por ejemplo este clásico basado en The Blind Watchmaker de Richard Dawkins:





Produced in 1987 by Jeremy Taylor and Richard Dawkins for BBC HORIZON series. It was based on Dawkins same named book and won the Sci-Tech Award for Best Science Documentary of the year.

O este otro, también de Dawkins y de 1987, Nice Guys First.


Hotel California 2

Veníamos oyendo esta canción zumbando con la Zafira, camino de Zaragoza, a la hora del ángelus. En realidad oíamos la versión acústica de Hell Freezes Over. Esta es la versión de "mis vídeos menos demandados":





Cuadro de Venecia en Venecia




Cuadro de Venecia en Venecia


Venecia ya es sólo un recuerdo. No creo que vuelva nunca. Mañana —¡hoy!— tengo el primer examen de septiembre.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El derecho a ofenderse

 31 de agosto de 2014

Sobre el derecho a ofender (a no confundir con la obligación o vocación de ofender) ya escribí en tiempos en "El derecho a la blasfemia."   Un derecho que en España es más bien un hecho que un derecho, o, en términos legales, un desiderátum, aunque muchos lo consideren indeseable en cuanto se blasfema contra sus propios dioses. Quiero decir que en España existe en el código penal un delito que es el de la ofensa a los sentimientos religiosos, un delito peligroso de recoger en un código legal, por su indefinición.  Sería más lógico, aunque impresentable constitucionalmente, si la ley hablase de "ofensa a los sentimientos religiosos de los cristianos"—que es lo que quiere decir sin decirlo, claro. Porque cultos caprichosos, y muy susceptibles de ofenderse porque respires, los hay a patadas, y es obvio que la ley no cubre sus supuestos derechos a sentirse ofendidos. Casi es para pensar que es una ley que mejor que no se aplique sino en raros casos, de no ser porque el hecho mismo de que haya una ley que no se aplica sino en raros casos es de por sí una ofensa al gusto jurídicamente hablando. Porque más ofende al gusto la aplicación arbitraria de una ley estúpida o injusta que la misma injusticia establecida por esa ley. Es en suma una ley abusiva, de esas que intimidan más que regulan, de las que te hacen estar en perpetuo estado de ilegalidad potencial sin que se apliquen de hecho, y cuando se aplican es de manera errática y arbitraria, o a instancias de parte influyente y abogado caro. Una peste, vamos, y aún tenemos suerte de oír hablar tan poco de ella, a la espera de que (no creo) a los votantes y partidos de este país les entre un soplo de racionalidad y hagan una ley menos absurda.

Pero hoy quería escribir de estas cosas a cuenta de un capítulo sobre teatro de comunidades culturales minoritarias, en el libro de David Lane Contemporary British Drama (2010). Me ha parecido sintomático, el párrafo siguiente, sobre algunos cruces de cables que produce la hipercorrección política que el mismo autor cree denunciar y apenas sabe cómo, quizá por miedo a pisar callos de minorías ofendibles y airadas y cargadas de indignación e intolerancia:


"In a global economy so rife with consumer lawsuits that one cannot purchase a cup of coffee without being warned that the contents 'may be hot', the free speech debate has been relocated with the consumer—or audience—now fighting for their right to be offended, rather than the artist fighting for their right to offence whilst using theatre to dramatise problematic issues. As Edgar is keen to point out, the theatre 'provides a site in which you can say things that are riskier and more extreme than the things you can say elsewhere, because what you say is not real but represented'. The development in victim power creates a dangerous existential shift in theatre whereupon suddenly, to represent is to actually be, and to simulate is to actually do: it is by this logic that Christien Voice decided to picket the Jerry Springer: The Opera tour 'on the grounds that a metaphorical dramatisation of a TV presenter's nightmare is a literal representation of Jesus Christ'. Provocative comment and opinion are no longer protected by the artifice of representation." (Lane, p. 116-17)

Aquí hay cosas confusamente expresadas, o insuficientemente claras. No se trata de que las comunidades o minorías de gustos especiales exijan su "derecho a sentirse ofendidos." Lo que exijen es que el Estado o la Ley castiguen a quienes les ofenden, o impidan por la fuerza que se produzcan tales manifestaciones ofensivas. Es decir, están contra la tolerancia de las manifestaciones artísticas, opiniones, etc., que sean ofensivas para las minorías. Se ve fácil que por allí llegamos a una dictadura de las minorías, o cuanto menos a un espacio público tan neutralizado o minimizado que apenas si podría uno pasearse sin turbante por la calle, ni con turbante tampoco. That way madness lies.velo mirada

A Lane se le ve a la vez molesto con estos intentos de control y esta susceptibilidad un tanto primaria (que confunde, como los idólatras, la imagen y la sustancia)—pero también quiere reconocer ese derecho a sentirse ofendido. Ya decimos que lo de legislar sobre sentimientos no es lo que está en cuestión: cada cual es libre de sentirse ofendido y de actuar en consecuencia, mientras no viole la ley con esa actuación ni invada la libertad de los demás.

A los defensores de la sociedad abierta (y enemigos de imanes islamistas o del Bible Belt) debe preocuparles menos esta susceptibilidad de las víctimas de ofensa que los derechos de los ofensores. Es previsible que en una sociedad donde ambos sean influyentes se establecerá algún tipo de equilibrio inestable, en tensión constante, entre estas fuerzas— y de esta situación no se puede ni se debe salir. Los gustos de la mayoría bien pueden ser ofensivos para la minoría, pero no por eso se han de coartar ni de prohibir en una sociedad democrática. Y las minorías tendrán que luchar permanentemente por defender su espacio de protección ante lo que consideran ofensivo en lo que es generalmente tolerado, o es expresión legal—acotando espacios o modalidades en los que se ejerzan los derechos de cada cual.

Ahora bien, las mayorías también deben establecer un espacio (más o menos amplio, según la tolerancia ambiental o el peso de las comunidades multiculturales) entre (1) lo que se considera públicamente deseable (que debe ser subvencionado o promovido), (2) lo que se considera normal o no tiene consideración especial, categoría no subvencionable; (3) lo que se considera indeseable pero tolerable, y (4) lo que se considera indeseable e intolerable. Estas categorías las tienen revueltas o confundidas en Occidente mucha gente, no sólo Lane. Y en Oriente medio, ni digamos.

Y es que hoy en día la tolerancia tiene mala prensa. Nadie quiere ser tolerante (pues sería tanto como ser un prepotente paternalista) y, sobre todo, vade retro, nadie quiere ser tolerado. Todos quieren ser respetados y admirados en su propia valía y en lo que son, tan buenos como cualquier otro. Todos somos iguales, igual de valiosos, igual de respetables, igual de dignos. Así reza la doxa actual. No hay una vida que valga más que otra, no hay una lengua superior a otra, no hay una ideología más respetable que las otras. Por no hablar de las preferencias sexuales, ejemplo eximio de nuestros días.

Todo es igual de digno e igual de bueno e igual de respetable. Y quien hace amago de "tolerar" lo distinto es un prepotente, o un fariseo. Una idea tan absurda, hay que aclarar, que no puede evitar formularse junto con su negación de hecho casi en la misma frase, pues los que niegan la conveniencia de tolerar (de puro tolerantes) enseguida pasan a pedir censura y prohibición para lo que les ofende. Sin dejar espacio entre lo que a mí me va y lo que es legalmente permisible.  Lo que no se tolera tan apenas—visto que es prepotente tolerar—es que se diga de manera explícita que hay creencias, opciones, modas, ideologías y prácticas que hay que tolerar, por desagradables que sean, precisamente porque son sólo desagradables para el tolerante, pero son el espacio de libertad del tolerado. Es más, que las leyes no deben aceptar todo por el mismo rasero, sino que deben distinguir entre lo promovible, lo normal, lo tolerable pero desincentivable, y lo intolerable.

En España hay cierta tendencia a confundir lo tolerable con lo subvencionable. El caso del aborto puede servir de ejemplo: apenas se distingue en las posturas de los partidos, y especialmente del PSOE, encarnación de la doxa que aqueja al país, un margen entre lo legalmente aceptable y lo subvencionable. Todo lo que es legal ha de ser subvencionado—e incluso parte de lo ilegal, si me apuran. Ahora, que este razonamiento en absoluto se aplica a las prioridades de otros, eso va por descontado. Hace falta diferenciar un poquito más entre lo que es deseable par mí y lo que lo es o debe serlo para la ley; entre lo que es neutro para mí y lo que es neutro para la ley; lo que es indeseable pero tolerable para mí y lo que lo es para la ley, y por último, entre todas estas cosas y lo que es intolerable para la ley, y lo que es intolerable para mí. No conviene tener mezcladas ninguna de estas categorías, ni por cierto ser ciudadano tan ejemplar que estemos encantados con todo lo que es legal. Menos aún, que se subvenciones con nuestros impuestos comportamientos indeseables e inaceptables. También extraigo de allí que los que somos raritos debemos, y los que son raritos deben, estar moderadamente agradecidos (o aliviados) de que se nos tolere, aunque no nos aprecie la multitud.

Así pues, los que gustan de un mínimo de apertura en la sociedad deberían (ellos sí) dar por bueno su derecho a ofenderse, en los dos sentidos. Derecho a ofender a quienes merecen ser ofendidos, y derecho también a sentirse ofendidos: a que existan, y sean legales, y se toleren, y no sean reprimidos, manifestaciones, obras, opiniones o comportamientos que nos resultan inaceptables, de mal gusto, indeseables, indecentes, estúpidas o crueles. No hay que perder de vista, aun siendo partidarios de la tolerancia, el carácter ofensivo de ciertas prácticas que son legales y aceptables para otros, pues lo que es aceptable para otro no tiene por qué ser, de oficio, aceptable para mí.  (Ojo: digo que es bueno que exista el espacio entre lo deseable y lo legal—no digo en absoluto que tengamos que alegrarnos de que esas manifestaciones toleradas por imperativo legal se den efectivamente—ya he dicho que son indeseables; lo que es deseable es el espacio de libertad en el que se dan). Menos mal que aún podemos ofendernos por algo que es legal—allí está la paradoja, porque de hecho seguimos encontrando esos comportamientos o prácticas ofensivos, aunque amparados por la ley; crucialmente, unos son menos respetables y menos tolerables que otros. Y contra los más ofensivos e indeseables hemos de protestar. No contra lo que es ilegal, claro, sino contra lo que es legal e inaceptable. Aun respetando el espacio de tolerancia, distinguimos entre lo tolerable en para la ley y lo tolerable para nosotros, y no podemos, ni debemos, confundir estos dos espacios. No podemos admitir que las cosas sigan como están, ni que todo lo que es legal siga siéndolo por siempre jamás. En esa tensión—la existencia de ese espacio de tolerancia pública, y la lucha contra lo indeseable o inaceptable, se da la acción política interesante, en la sociedad abierta.


viernes, 29 de agosto de 2014

En un Top Ten de Teoría Crítica

Estoy en el top ten (aunque no en el top nine) de esta sección temática del Social Science Research Network, sobre teoría crítica y teoría social, con mis notas sobre Verdad y Método de H.-G. Gadamer. En español. Aquí está este e-journal, con muchos más artículos de interés en estas áreas:

Modern Social Theory / Critical Theory (SSRN – Anthropology Research Network)
    http://papers.ssrn.com/sol3/JELJOUR_Results.cfm?form_name=journalBrowse&journal_id=2136295
    2014


Pantallazo a la lista de top ten:


Captura de pantalla 2014-08-29 a la(s) 13.20.29


También está, con su misma fecha de 9 de diciembre de 2013, en el Cultural Anthropology eJournal



Glass Prospective

La magia del teatro en Robert Greene. O: La televisión medieval en el drama isabelino.

Estoy leyendo una obra de teatro de Robert Greene, Friar Bacon and Friar Bungay, escrita hacia 1589. Fue el mayor éxito de Greene en el teatro—éste, uno de los llamados University Wits, pertenece a la generación inmediatamente anterior a Shakespeare, y es mayormente despreciado como escritor, sobre todo por haber tenido la pachorra de acusar a Shakespeare de advenedizo e imitador.  Es lo último que hizo, quizá, pues murió antes de que saliese publicada su diatriba, y ha sido suficientemente abucheado. Pero mirado con más distancia es llamativo lo mucho que pudo aprender Shakespeare sobre mímesis compleja y sobre dramaturgia de un autor tan despreciado como Greene. Esta obra incluye (como más tarde Doctor Faustus de Marlowe y La Tempestad de Shakespeare) escenas de magia, y me ha llamado la atención cómo puede usarse la magia en el teatro para lograr una teatralidad más compleja, con diversos mundos o marcos superpuestos en la misma escena.

La superposición de marcos puede darse de muchas maneras. El disfraz mismo es una manera de crear dos espacios virtuales (informacionales) distintos y superpuestos—y también Greene anticipa aquí a Shakespeare al introducir su propia versión del carnaval en escena—cuando disfrazan al bufón Rafe como el príncipe Eduardo y ocupa su lugar. Los cortesanos bromistas creen primero que van a engañar a alguien, y luego se conforman con que los profesores de Oxford finjan tratar al bufón como si fuese el príncipe: "WARREN I will, Master Doctor, and satisfy the vintner for his hurt; only I must desire you to imagine him [Rafe] all this forenoon the Prince of Wales. / MASON  I will, sir." De manera menos explícita, los disfraces de Lacy, que también le ocultan o desocultan parcialmente, tienen una dimensión metateatral.

La escena del espejo mágico de Bacon tiene sin embargo otro tipo de interés dramático—aparte de ser una de las primeras escenificaciones de la idea de la televisión. Crea dos espacios imaginariamente acotados en el escenario: la unidad de espacio del drama queda maltrecha y reducida al absurdo cuando se introduce la magia para superponer dos espacios distintos en una sola escena. Reproduzco la escena en cuestión, comentando sobre la marcha.monk

En esta escena el príncipe Eduardo habla con el fraile y mago Roger Bacon, en Oxford, y espía por televisión de circuito cerrado al emisario de Eduardo, Lacy, conde de Lincoln, que se encuentra en Fressingfield. Este ha sido enviado por Eduardo para cortejar en su nombre a una moza, pero se ha enamorado de ella él mismo, y está a punto de traicionar a su señor. No sabemos cómo se escenificaba el "glass prospective" de Bacon—probablemente era un falso espejo que enmarcaba a los personajes de Fressingfield, quizá en el habitáculo trasero de la escena. Pero podemos imaginarlo como queramos, como un televisor por ejemplo (—ya lo decía Alaska, "Es como un ordenador personal / Es la bola de cristal").

[Scene 6]

Bacon and Edward goes into the study.

BACON      Now, frolic Edward, welcome to my cell.
       Here tempers Friar Bacon many toys,
       And holds this place his consistory court,
       Wherein the devils plead homage to his words.
       Within this glass prospective thou shalt see
       This day what's done in merry Fressingfield
       'Twixt lovely Peggy and the Lincoln earl
EDWARD   Friar, thou glad'st me. Now shall Edward try
       How Lacy meaneth to his sovereign lord.
BACON      Stand there and look directly in the glass.

Enter Margaret and Friar Bungay [as if in the magic glass. They are visible to Edward but cannot be heard by him]

BACON      What sees my lord?
EDWARD   I see the Keeper's lovely lass appear,
       As brightsome as the paramoiur of Mars,
       Only attended by a jolly friar.
BACON      Sit still and keep the crystal in your eye.
MARGARET      But tell me, Friar Bungay, is it true
       That this fair courteous country swain,
       Who says his father is a farmer nigh,
       Can be Lord Lacy, Earl of Lincolnshire?
BUNGAY   Peggy, 'tis true. Tis Lacy, for my life—
       Or else mine art and cunning both do fail—
       Left by Prince Edward to procure his loves
       For he in green that holp you run your cheese
       Is son to Henry, and the Prince of Wales.
MARGARET   Be what he will, his lure is but for lust.
       But did Lord Lacy like poor Margaret,
       Or would he deign to wed a country lass,
       Friar, I would his humble handmaid be,
       And for great wealth quite him with courtesy.
BUNGAY      Why, Margaret, dost thou love him?
MARGARET   His personage, like the pride of vaunting Troy,
        Might well avouch to shadow Helen's scape.
        His wit is quick and ready in conceit
        As Greece afforded in her chiefest prime;
        Courteous—ah, Friar!—full of pleasing smiles.
        Trust me, I love too much to tell thee more.
        Suffice to me he is England's paramour.
BUNGAY      Hath not each eye that viewed thy pleasing face
       Surnamèd thee fair maid of Fressingfield?
MARGARET      Yes, Bungay, and would God the lovely earl
       Had that in
esse that so many sought!
BUNGAY   Fear not; the Friar will not be behind
       To show his cunning to entangle love.

Toda esta conversación entre Bungay y Margaret es vista pero no oída por Edward y Bacon. Eso lleva a Edward a malinterpretar los gestos de confianza e intimidad que pasan entre el fraile y la moza:

EDWARD [To Bacon]
I think the Friar courts the bonny wench!
       Bacon, methinks he is a lusty churl!

Sin embargo, el público ve y oye a la vez, con lo cual se coloca a un nivel perspectivístico superior al de Edward y Bacon. Bacon dispone de magia, pero la magia más potente es la que proporciona la realidad virtual del teatro. Se jerarquizan así las perspectivas de los personajes, con el público apenas un grado por debajo del autor—controlador (o de la compañía teatral, si se prefiere). Y en la escena suceden dos imposibilidades o superposiciones de realidades simultáneas, salvadas por la imaginación teatral: una, Bacon y Edward espían a Bungay y Margaret sin posibilidad de ser descubiertos. Es una manera de potenciar, o elevar a una dimensión superior, el recurso ya clásico del personaje que espía a otros desde detrás de una puerta, una cortina o una columna. Observemos que no hay sino una transición gradual en estas variedades de control informativo—y que en todas se potencia la convención teatral que genera la escena misma, la separación entre el público y los actores, multiplicada así sobre la escena, con actores-actores y actores espectadores reflejando la relación entre el público y el escenario. Son todos, por tanto, recursos reflexivos, y toda variación sobre ellos, como este espejo mágico, viene a ser también una reflexión sobre el teatro y sus convenciones. La primera de las imposibilidades aludidas es la relativa a la (tele)visión; la segunda es relativa a la audición: el público puede oír a Margaret y Bungay, pero a la vez capta, quizá con retraso y sorpresa retroactiva, que sus palabras son inaudibles para Bacon y Edward.

Hay pues una disociación doble entre la escena que se ve dentro del marco del espejo y la exterior—y es una disociación marcada por la perspectiva superior del público, que también está viendo (y oyendo) a Bacon y Edward a kilómetros de distancia, a siglos de distancia, y sin problemas de desfase entre vista y oído.  El teatro, o la imaginación si se prefiere, el teatro como potenciador de la imaginación, se pone en evidencia como el más potente sistema generador de realidad virtual, y de gestión de las perspectivas que ordenan el mundo y los marcos que lo organizan. Sigue la escena sin interrupción:

BACON   Now look, my lord.
   
    Enter Lacy [disguised in country garb, as before]

EDWARD    Gog's wounds, Bacon, here comes Lacy!
BACON      Sit still, my lord, and mark the comedy.

A lo antes dicho hay que matizar que la perspectiva de Bacon es más misteriosa y ambigua, y ciertamente superior a la de Edward—es un control de la escena más próximo al del dramaturgo, y eso lo acerca algo al papel de Prospero en The Tempest. Esta superioridad perspectivística viene connotada asimismo por su uso de terminología teatral para describir la situación en la que está ("mark the comedy"). Por este tipo de cosas se ha alabado mucho a Shakespeare—pero no a Greene.







Things Have Changed, 2

En la serie "mis vídeos menos apreciados", una canción de Bob Dylan—que procede de una película sobre un profesor de literatura inglesa. Si no les gusta la canción, prueben con la película.









—oOo—



jueves, 28 de agosto de 2014

Bibliografía de Bibliografías

biblioteca babel
Entre los diversos materiales que incluye mi bibliografía se encuentran los géneros académicos, y entre ellos las bibliografías. (No me he podido resistir, claro, a incluirla en sí misma, o autocitarla—y tampoco es que sea esa una tentación a la que haya que resistirse).

Bien, pues en cada listado bibliográfico (de autores, temas, etc.), o en muchos de ellos, después de la literatura crítica, hay una pequeña sección sobre bibliografías—temáticas: es decir, bibliografías sobre novelas, sobre Shakespeare, sobre lingüística, etc. De ahí que exista también una bibliografía de bibliografías. Y es esa bibliografía de bibliografías la que reaparece, extraída o desgajada, en esta web rusa:


De A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology. En red en UchebaNa5:
http://uchebana5.ru/cont/3790143.html

Ahora la vuelvo a incluir en mi bibliografía, liber librorum. En la sección "Bibliografías de bibliografías", o sea, ensimismada. Y luego así acabo en el manicomio de Venecia.



En el Collegio Internazionale Ca' Foscari

En el Collegio Internazionale Ca'Foscari


Antes de llegar yo había llegado allí mi Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology:

http://www.unive.it/nqcontent.cfm?a_id=77788


miércoles, 27 de agosto de 2014

Phonology & Phonetics

Encuentro, procedentes de mi bibliografía de bíblicas proporciones, esta bibliografía de fonética y fonología, en un sitio ruso, UchebaNa5:

PHONOLOGY & PHONETICS


También aparecen allí estas otras, entre muchas más...

Результаты поиска:

  1. Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology

    Документ
    Cabrera Abreu, Mercedes. "Phonological Analysis of Medial Focal Accent in Spanish and English." In Proceedings of the 22nd International Conference of AEDEAN (Asociación Española de Estudios Anglonorteamericanos).
  2. A bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology (5)

    Документ
    (Anglo-Irish writer and dandy, b. Dublin, st. Trinity College, Dublin, and Magdalen College, Oxford; l. London; journalist, poet, prose writer and dramatist, brilliant conversationalist and socialite, m.
  3. A bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology (2)

    Документ
    (English realist novelist; b. Steventon, near Basingstoke; 7th child of the parish rector; l. unmarried with her family in Steventon, Bath 1801-5, then Chawton,
  4. A bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology (3)

    Документ
    Aldani, Lino. "Good Night, Sophie." Trans. L. K. Conrad. In The Science Fiction Century. Ed. David G. Hartwell. New York: Tor Books, 1997. 352-68.
  5. A bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology (1)

    Документ
    . "Bringing African Women into the Classroom: Rethinking Pedagogy and Epistemology." In Borderwork. Ed. Margaret R. Higonnet. Ithaca (NY): Cornell UP, 1994.

Yo en el manicomio de San Servolo




Yo en el manicomio de San Servolo

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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.