jueves 12 de noviembre de 2009

Consiliencia y retrospección

espiral

Por los cerros de Úbeda se va descaradamente Stephen Jay Gould en uno de sus últimos libros, el póstumo The Hedgehog, the Fox, and the Magister's Pox (2003)... aunque siempre da gusto seguirlo. El título es una de esas huídas por los cerros—el libro da muchas vueltas a las estrategias comparadas del erizo, "que sólo sabe hacer una cosa, pero eficaz" y de la zorra, "que tiene muchos trucos diferentes". Son dos tipos de estrategias y actitudes, que en este caso se usan para comentar las diferencias entre las ciencias y las humanidades. El subtítulo aclara más el tema del libro: "Mending the gap between science and the humanities". En suma, Gould se presenta como el adalid de una reconciliación auténtica entre las ciencias "duras" y las humanidades, y por supuesto con las ciencias más "blandas" como la biología evolucionista que él practica. El obstáculo no son sólo la ignorancia mutua de las disciplinas y la desconfianza, sino las reconciliaciones forzadas o tendenciosas, a cuya crítica dedica los capítulos más interesantes.

En un mundo complejo no hay una única modalidad de conocimiento, dice Gould, y tanto el saber propio de las ciencias como el de las humanidades tienen su esfera legítima, mientras no se salgan de ella ni pretendan usurpar el puesto de otra disciplina. Por otra parte, aparte de invasiones, está el problema contrario de las fronteras mal puestas: también hay que tener en cuenta que la historia misma de las disciplinas lleva a levantar barreras inexistentes o absurdas:

"Nuestras taxonomías de las disciplinas humanísticas surgieron por razones en gran medida arbitrarias y contingentes de normas sociales y prácticas universitarias del pasado, creando así falsas barreras que obstaculizan la comprensión actual" (17 - traducciones mías).

A veces en una disciplina se da vueltas a un problema desde una perspectiva errónea, cuando los instrumentos conceptuales para resolverlo existen en otra disciplina vecina... pero incomunicada. Pone Gould el ejemplo de su propia experiencia, aplicando la teoría narrativa al evolucionismo:

"Me di cuenta de manera explícita de que el aparato necesario para entender gran parte de los esquemas evolutivos de la vida se encontraban en las metodologías establecidas por los historiadores en los departamentos de nuestras facultades de humanidades, y no en los procedimientos experimentales y cuantitativos estándar que tan adecuados son para tratar con acontecimientos simples, atemporales y repetibles, en la ciencia convencional" (18)

En efecto, la teoría evolucionista trata con acontecimientos complejos, únicos e irrepetibles—es decir, históricos. Es por tanto en algunas de sus dimensiones al menos una ciencia histórica, que estudia algunos de los capítulos de la única gran historia.

La ciencia también es mítica. Su mito central, dice Gould, es la creencia de que la ciencia observa el mundo de modo puro y no distorsionado. Pero la ciencia es, podríamos decir, dialógica: no es un catálogo fotográfico del mundo sino un debate entre humanos y entre teorías diversas:

"Charles Darwin le escribió a un colega amigo sobre el mito del registro "objetivo" de hechos: 'Qué extraño es que la gente no vea que toda observación, para ser de utilidad, tiene que ir a favor o en contra de algún punto de vista'." (35)

Otro mito persistente es la idea de una guerra entre "ciencia" y "religión", o la de una oposicion dicotómica entre "ciencia" y "no ciencia". Gould dedica todo un capítulo a establecimiento de dicotomías como una costumbre o vicio mental: es una maniobra cognitiva quizá evolutivamente desarrollada por buenas razones prácticas, pero que tiende a entorpecer la percepción teórica adecuada. Así, es simplista la idea misma de las "dos" culturas enfrentadas, de la ciencia y de las humanidades. Hay modos y prácticas de conocimiento diferente legitimados o posibilitados por cada disciplina, de una manera bastante más compleja y borrosa de lo que sugeriría ese concepto abstracto e idealista de "ciencia". Y releyendo al mismo C. P. Snow, autor original del ensayo sobre el enfrentamiento entre las "dos culturas", Gould recalca que Snow mismo era consciente de la simplificación que suponía ese planteamiento—y también de que estaba generalizando un tanto indebidamente a partir de su experiencia personal de dicotomías humanístico-científicas muy marcadas en su entorno británico concreto. Y que había mucho terreno de continuidad entre esos dos polos de las ciencias duras experimentales por un lado y las letras por otro. Otros episodios recientes, como el artículo paródico que les coló Alan Sokal a Social Text, han servido por desgracia para enfatizar una dicotomía simplista, entre verborrea humanística y precisión científica, que ni es tal ni pretendía Sokal que lo fuese— Y aprovecha Gould para recalcar lo importantes que considera él los estudios de crítica social de la ciencia y de historia de la ciencia, algo que ciertamente se echa de ver en su propia aproximación al desarrollo de la teoría evolucionista.

Gould siempre está atento al carácter y circunstancias de los científicos como individuos, y al sentido de su labor en el contexto de la organización del conocimiento en cada época dada. Así por ejemplo contrasta aquí los gabinetes de curiosidades del Renacimiento con los museos que les sucedieron: dos instituciones con ciertas continuidades pero muy diferentes en sus presupuestos y economía intelectual, pues el museo pretende una organización sistemática del conocimiento, el gabinete no. El mismo contraste se echa de ver entre lo que Foucault llamaría ciencia "clásica" (la de Aldovandri, por ejemplo, que incluye todo tipo de saberes misceláneos sobre los fenómenos, sean factuales o míticos) y la voluntad de sistema y clasificación de los nuevos científicos de la Royal Society.

Los científicos separaron las cuestiones factuales de las morales:

"la ciencia debe insistir que, sea cual sea el estado factual de la naturaleza, nuestras ansias y búsqueda de moralidad y de sentido pertenecen a los dominios diferentes de las humanidades, las artes, la filosofía y la teología—y no pueden adjudicarse mediante los hallazgos de la ciencia" (106)

Y esta diversidad de criterios y aproximaciones es un punto central de la argumentación del libro, pero también se encuentra aquí su punto de ambigüedad o contradicción. Porque como se verá aquí reaparece la dicotomía tajante que Gould quiere contener o emborronar por otro lado. ¿No será más bien que la ciencia sí tiene algo que decir sobre las artes, la moralidad, etc.? Por allí van los razonamientos del los críticos evolucionistas y neuropsicólogos actuales, en la estela de la consiliencia de E. O. Wilson—intentando desarrollar esa "tercera cultura"—y allí se encuentra uno de los puntos de conflicto del pensamiento de Gould. Porque se encuentra defendiendo a la vez la ausencia de dicotomías tajantes, por un lado, y los campos y misiones separados de la ciencia y de las humanidades por otro. Quizá haya un terreno de encuentro, o de debate.

Y desde luego Gould es todo lo contrario de torpe a la hora de ver paradojas y dobles lógicas en los planteamientos de estas cuestiones. Por ejemplo, sobre la figura de Bacon, uno de los impulsores del método científico, cuya figura se asoció a la noción simplista de observación sin teoría, y la extracción inductiva de conclusiones—el supuesto "método baconiano". Resulta que Bacon, lejos de creer en la posibilidad del puro objetivismo llevado casi hasta la caricatura, es precisamente quien nos avisa sobre "los impedimentos mentales y sociales que están demasiado profundamente e inerradicablemente interiorizados como para garantizar ningún ideal de objetivismo puro en la psicología o los estudios humanos" (109-10)—son los famosos "ídolos" baconianos, los prejuicios, tendencias o tradiciones que distorsionan y condicionan nuestro conocimiento. Aparte de los "ídolos de la caverna", propensiones y limitaciones de cada individuo, están los "ídolos de la tribu"—las maneras en que tendemos a distorsionar las cuestiones por la propia naturaleza de la mente humana, algo que Gould identifica con la manera en que ha evolucionado estructuralmente la mente humana:

"Entre estos ídolos tribales de la misma naturaleza humana, debemos incluir prominentemente nuestra legendaria dificultad para reconocer, o concebir siquiera, el concepto de probabilidad; y también el tema central de este libro: nuestra tendencia lamentable a taxonomizar situaciones complejas como si fuesen dicotomías de opuestos enfrentados" (112)

Dedica una bonita sección Gould a estudiar las representaciones en forma de diagrama de árbol, observando la tentación que suponen allí las divisiones dicotómicas. Otros ídolos podrían ser los diversos cognitive biases que se vienen identificando en psicología o filosofía. Me interesa resaltar especialmente el hindsight bias, la distorsión retrospectiva: la manera en que nuestra comprensión de los fenómenos está condicionada por la temporalidad y por nuestras propensiones narrativas a interpretar los fenómenos como una secuencia de causas y efectos. Parece clara la ventaja "evolutiva", la aplicación cognitiva práctica de esta maniobra interpretativa, pues hindsight produce insight: viendo las cosas desde el final se entienden mejor; podríamos decir que el conocimiento retrospectivo, desde el final, proporciona una perspectiva superior, hindsight is topsight. Pero también se aprecia fácilmente cómo puede llevar a simplificar indebidamente la representación de los procesos complejos, identificando una causa donde hay una sobredeterminación o un complejo de causas.

Es muy consciente Gould de la falacia de la retrospección, y nos remite a un clásico historiográfico sobre esta cuestion, The Whig Interpretation of History, de Herbert Butterfield. El partido Whig juzgaba retrospectivamente la historia con sus criterios propios, de modo que toda la historia se movía hacia una culminación que para ellos desconocida, que eran las propias ideas Whig. En este sentido, me temo, todos somos Whiggish. Y hay mucho de whiggismo en la idea que la ciencia tiene de sí misma, según Gould—con frecuencia los científicos ignoran la implicación de la ciencia en las ideas de su tiempo (la teología de Newton, por ejemplo) y seleccionan retroactivamente sólo las partes "aprovechables" para el futuro, creando una imagen falsa de la Ciencia como un espacio de verdad, objetividad, racionalidad y de lucidez comparable a la presente, en medio de la ignorancia y prejuicios sociales de otras disciplinas. Una imagen totalmente falsa, claro, pues la ciencia tiene su historia complicada como todas las disciplinas. (En realidad, y por clarificar más la idea de Darwin sobre la utilidad de las teorías, habría que subrayar que la ciencia no es una descripción objetiva del mundo, sino un diálogo útil sobre el mundo—una aproximación al mismo que permite o su manipulación práctica para fines determinados, o la continuación del propio diálogo sobre bases inteligibles).

"Los científicos no firmarán una paz adecuada y armoniosa con los colegas de otras disciplinas hasta que reconozcan su propia vocación como una empresa quintaesencialmente humana, cargada con todas las idiosincrasias mentales de la especie que debe hacer el trabajo, y sin embargo capaz, y es ése su rasgo especial (pues toda disciplina puede gloriarse de alguna característica única e interesante), de alcanzar una comprensión más adecuada y profunda de la realidad material." (115)

Algunas virtudes tienen los científicos frente a los humanistas en esta panorámica comparativa que traza Gould. Una es su tendencia a explicar oralmente sus presentaciones, en lugar de leer textos escritos previamente. Los humanistas, paradójicamente, son poco conscientes del efecto mortífero que sobre la atención y la comprensión del público tiene el lenguaje escrito cuando se verbaliza.

Pero les envidia a los humanistas (y toma de ellos Gould) la explicación narrativa como instrumento conceptual para comprender situaciones complejas. La ciencia "dura" trata con abstracciones y generalidades, no con casos concretos:

"Pero una amplia gama de cuestiones factuales, que son evidentemente parte de la ciencia y son debidamente explicables (en principio) mediante métodos empíricos que operen bajo leyes naturales, trata diferentes tipos de sistemas extraordinariamente complejos e históricamente contingentes—por ejemplo la historia de los continentes y paisajes, o el esquema filogenético de la vida, por ejemplo—como algo no deducible, ni en absoluto predecible, a partir de las leyes naturales sometidas a prueba ya aplicadas en los experimentos de laboratorio, sino más bien como algo que depende crucialmente del carácter único e irrepetible de los estados históricos antecedentes, en una secuencia narrativa completamente sujeta a explicación a posteriori, pero impredecible con antelación. Las explicaciones narrativas de este tipo podrían haberse desarrollado en el seno de las ciencias, pero fueron relegadas o ignoradas en estos terrenos debido a que la historia particular de la especialización disciplinaria en las universidades occidentales asignó esta modalidad de conocimiento de manera prioritaria a los historiadores en los departamentos de humanidades." (137)

Las humanidades, arguye Gould, tienen algo que enseñar a las ciencias sobre todo en tres tipos de cuestiones: 1) en su consciencia de condicionantes sociales y distorsiones cognitivas sobre el las disciplinas de conocimiento, hasta sobre las más empíricas; 2) En la consciencia de la importancia de la organización retórica, estilística y argumentativa a la hora de exponer y sentar el conocimiento; 3) en su uso de estas modalidades de conocimiento y explicación (como la interpretación narrativa) aptas para tratar con fenómenos históricos y complejos.

El plato fuerte del libro de Gould (especialmente para los fines de este artículo) llega en la sección final con sus críticas al programa de E. O. Wilson sobre el tipo de reconciliación, integración o consiliencia que debería darse entre las ciencias y las humanidades. Ambos comparten la convicción de que "la mayor empresa de la mente ha sido siempre y siempre será el intento de conectar las ciencias y las humanidades" (Wilson, Consilience p. 3). Wilson recordaba que este desideratum se remonta al origen mismo de la filosofía, con Tales de Mileto. Gerald Horton llamaba a este sueño de alcanzar la unidad de las ciencias "el encantamiento jónico"—la noción de que el mundo es un cosmos ordenado que por tanto se puede explicar con un pequeño número de leyes naturales.

Un posible planteamiento de la cuestión es concebir los fenómenos del universo como manifestaciones de complejidad que hay que reducir a elementos más simples y comprensibles. El ideal del reduccionismo como programa para una coordinación de las ciencias consistiría en

"plegar las leyes y principios de cada nivel de organización dentro de otras leyes y principios que se sitúan a un nivel más general y por tanto más fundamental. Su formulación fuerte es la consiliencia total, que sostiene que la naturaleza está organizada por las leyes simples de la física, a las que se pueden reducir en última instancia todas las demás leyes y principios" (Wilson, en Gould 192).

(Sobre esta empresa reduccionista escribí, con relación a Herbert Spencer, en "Victorian Dark Matter", y con relación a la teoría cuántica en "Gell-Mann: Consciencia, reducción y emergencia"). Un problema se echa de ver en esta manera de plantear la cuestión: ¿sería una reducción concebible en abstracto, o efectivamente calculable? Por decirlo con términos de Gell-Mann, ¿podríamos hacer una descripción del jaguar no como jaguar sino como un montón de quarks? Parece que entre la reducción ideada y la efectivamente realizable hay ciertos problemas insalvables, y no sólo de cantidad y complejidad de cálculos, sino problemas relativos a la propia noción del sentido de las descripciones y explicaciones en el seno de las disciplinas. Un quark es un problema de física fundamental, un jaguar o un Jaguar no lo son, aunque (en cierto sentido al menos) estén hechos de quarks. La complejidad se extiende como un efecto mariposa haciendo inabarcable el cálculo detallado de la realidad.

El término consiliencia lo tomó Wilson de un filósofo de la ciencia del siglo XIX, William Whewell; y lo que Gould critica en esencia es que Wilson cambia su sentido—la consiliencia de Wilson no es lo mismo que la consiliencia de Whewell; y de hecho la noción de consiliencia de Wilson es una mala interpretación o modelo erróneo de lo que deberían ser las relaciones entre las disciplinas del saber (y más en concreto entre las ciencias y las humanidades).

El programa de Wilson está asociado a lo que últimamente se ha llamado tercera cultura, un programa activo y fructífero de investigación en la interfaz de las ciencias y humanidades que incluye como elementos prominentes (puentes tendidos entre ciencias y humanidades) la psicología evolucionista, la sociobiología humana, y la neurociencia cognitiva. Es un programa éste, y el de Wilson en Consilience, un tanto cientifista, y al entender de Gould poco atento a la especificidad de las humanidades. Vamos, una auténtica "reducción" de los objetos de estudio de las mismas a los planteamientos de las ciencias, pero no una auténtica reconciliación o cooperación entre ciencias y humanidades, atenta a las especificidades de cada disciplina del saber.

Al igual que Gell-Mann, Gould señala que el planteamiento clásico del reduccionismo no es realizable, debido a dos razones: la emergencia y la contingencia:

- La emergencia la teorizó por ejemplo George Herbert Mead en La filosofía del presente, y Gould la define como "la entrada de nuevas reglas explicativas en los sistemas complejos, leyes que surgen de interacciones 'no lineales' o 'no aditivas' entre constituyentes y que en principio no pueden descubrirse a partir de las propiedades de las partes consideradas por separado" (202)

- La contingencia es para Gould "la importancia creciente [en los sistemas complejos] de "accidentes" históricos únicos, que no pueden en principio preverse, pero que siguen siendo plenamente accesibles para la explicación factual una vez han ocurrido" (202).

Una teoría de la retrospección (y del status de las explicaciones) parecería ser por tanto una pieza esencial del instrumental conceptual de la ciencia. Y con ello entramos en cuestiones de metodología y de metametodología y de reflexividad que ya serían muy del desagrado de un reduccionista—cuestiones que son planteables ya sólo en el contexto de un estudio de la historia de la ciencia... con lo cual ya estamos de lleno en las humanidades.

El origen de nuestra propia especie es, observa Gould, una de estas contingencias históricas únicas, no repetibles, y sometidas a leyes naturales pero no deducibles a partir de ellas.

Esta es una cuestión que no queda bien conceptualizada en la teoría de la consiliencia de E. O. Wilson. De hecho, Gould se dedica a reexaminar la noción original de consiliencia, de William Whewell, en el siglo XIX, para mostrar que Wilson usa el término de otra manera, que contradice palmariamente los presupuestos y conclusiones de su inventor.

Whewell, nos recuerda Gould, fue no sólo un destacado científico a principios del siglo XIX, sino también un filósofo de la ciencia de primer orden, cuyas ideas fueron muy influyentes sobre Darwin. Entre otros pequeños detalles, le debemos a él el nombre de la profesión de científico; fue el primero que se refirió a los hombres de ciencia como científicos. O, para ser exactos, a las mujeres de ciencia, pues este primer uso del término scientist, en 1834, se refería a una mujer, Mary Somerville. También fue un influyente historiador de la ciencia, y un influyente metodólogo–y es aquí donde habla Whewell de consiliencia, aunque este término no cuajó y fue olvidado hasta que lo resucitó E. O. Wilson a finales del siglo XX (con un sentido bastante diferente....).

Whewell quería entender y analizar el proceso de inducción, o el paso desde observaciones repetidas a una conclusión general—la clave y actividad definida del éxito en la ciencia moderna, tal como él lo veía— más bien que los énfasis más fuertes en la deducción, o inferencia lógica del orden probable de la naturaleza a partir de principios de mayor generalidad (que quizá sólo más tarde se someterían a prueba empírica), favorecidos por los estudiosos premodernos del mundo material. (207)

La definición de consiliencia está en su Filosofía de las Ciencias Inductivas, fundada en su historia (1840). Se refiere no a la manera habitual en que entendemos la inducción—es decir, una repetición del mismo fenómeno dando lugar a la formulación de una ley capaz de predecirlo—sino a indicios provenientes de hechos diferentes, de naturaleza variada, no repetidos. La consiliencia entendida al modo de Whewell sería el hallazgo de una explicación que, de la manera más sencilla, económica y elegante, explica todos esos fenómenos en apariencia tan diferentes. La unidad oculta de todos esos fenómenos no se percibía hasta que la explicación consiliente a la vez los explica y muestra cómo responden a un principio que subyace a todos ellos. El nombre completo que dio Whewell a esta modalidad de conocimiento es consiliencia de inducciones.

Puesto de este modo, podríamos decir que esta consiliencia de Whewell es un poquito el equivalente en ciencias naturales de ese otro fenómeno perspectivístico-temporal comentado por Borges en "Kafka y sus precursores", la influencia retrospectiva. Es una cuestión que tiene un ángulo muy relacionado con mi tema favorito de estudio en teoría narrativa, la retrospección—esta vez en su modalidad de la atalaya retrospectiva más bien que en la cruz de la moneda, la distorsión retrospectiva. Como observó Borges, Kafka ejerce una influencia retrospectiva sobre ciertos escritores, convirtiéndolos, debido a su aparición, en algo que no eran antes: precursores suyos. En este artículo sobre El plagio por anticipación, de Pierre Bayard, trato más estas cuestiones en lo referente a la literatura. El parecido entre los precursores de Kafka y la consiliencia de inducciones de Whewell es que en ambos casos los fenómenos precedentes son reinterpretados retrospectivamente: ya no son casos aislados, sino que se entienden como parte de una red estructural de relaciones; y en cierto sentido han sufrido una alteración retroactiva, al menos en su relación con nuestros sistemas de explicaciones.

Whewell admite que esta cohorte de hechos coordinados, explicados por una interpretación, no constituye una demostración propiamente dicha de esa teoría—y sin embargo tiene que tratarse como una verdad provisonal, o como algo que mejora la comprensión. Las ideas metodológicas de Darwin fueron muy influidas por Whewell, y Gould observa que "el sentar la teoría de la evolución como el principio unificador que hay tras las relaciones y la historia de los seres vivos proporciona el caso de consiliencia más instructivo de toda la historia de la ciencia" (211)—gracias al evolucionismo, muchos hechos que no tenían causa lógica aparente ni relación entre sí adquieren de repente una coherencia que supone el mayor apoyo concebible para la teoría. En contraste, el creacionismo no produce consiliencia—(Aquí hay una bonita charla de David Deutsch comparando muy gráficamente estos dos tipos de explicaciones: la científica y la mítica. Frente a la arbitrariedad de las explicaciones míticas, las explicaciones científicas son difíciles de desplazar. Y de entre ellas las consiliencias de inducciones son explicaciones dífíciles de sustituir por otras, precisamente por la cantidad de hechos que contribuyen a explicar).

Las buenas teorías científicas, para Whewell, simplifican nuestro conocimiento, y armonizan fenómenos aparentemente distintos bajo una misma interpretación. En ese sentido son verdaderas. Puede relacionarse esta noción de la "verdad" científica con las formulaciones pragmáticas del concepto de verdad formuladas por William James o G. H. Mead. Podemos definir la verdad como la descripción o interpretación de los hechos más consistente con lo generalmente conocido o compartido—la más comunicable, por así decirlo, la que menos requiera de introducir elementos inexplicables o especiales para la ocasión. En ese sentido la ciencia es una vasta maquinaria cognoscitiva de generación de verdades—quizá no obvias para los no iniciados, pero congruentes con otras formulaciones en el nivel comunicativo adecuado.

Whewell distingue la consiliencia de inducciones antes mencionada de este proceso más general de simplificación, unificación y coordinación de la teoría. Gould señala que los dos procesos no están en realidad muy claramente separados en los escritos de Whewell. Pero que en cualquier caso Whewell no pretendía que esta unificación de teorías englobase a las humanidades: más bien al contrario cuidó siempre de diferenciar los ámbitos de las humanidades y de las ciencias naturales; y Gould mismo subraya que el planteamiento reduccionista de Wilson le hace ignorar este aspecto de la teoría de Whewell—y los aspectos emergentes de la las humanidades. Es una actitud de supremacismo cientifista que se reconoce también en muchos debates actuales sobre la misión actual de disciplinas como la neurociencia cognitiva, o la psicología evolucionista, que habrían de barrer las humanidades despejándolas de teorías constructivistas, desconstructivistas y hermenéuticas y formalistas, e inaugurar un nuevo paradigma de estudio de las humanidades que supondría la desautorización global de todos los enfoques dominantes en las humanidades en el siglo XX.

Termina Gould su valoración de la relación entre ciencias y humanidades con una crítica al reduccionismo y a la supremacía de las ciencias que, según presupone Wilson, debería regir la supuesta "conciliación" entre ciencias y humanidades:

"El reduccionismo funciona descomponiendo estructuras complejas en las partes que las componen, y en última instancia explicando la complejidad como una consecuencia de propiedades y leyes que regulan a las partes.
Ahora bien, y obviamente, el solo hecho de conocer las propiedades de cada parte en tanto que entidad separada (y todas las leyes que regulan su forma y actividad además) no te dará una explicación completa del nivel superior en términos de estas partes de nivel inferior porque, al construir la entidad de nivel superior, estas partes se combinan e interactúan. Así que uno debe también incluir esas interacciones como aspectos esenciales de una explicación del nivel superior que sea adecuada. ¿Cómo, pues, puede funcionar el reduccionismo si las interacciones entre las partes de nivel inferior deben figurar promienentemente en cualquier explicación de nivel superior?" (221)

Las interacciones que no sean previsibles (las no "aditivas" o "lineales") gobiernan de hecho los sistemas complejos, en opinión de Gould y otros, "impidiendo así en principio las explicaciones reduccionistas" (222). Estas propiedades que surgen únicamente en el nivel de interacción superior son las que se han llamado propiedades emergentes, intratables desde el punto de vista reduccionista. La individualidad es una de esas propiedades. Los objetos inanimados también son tan únicos históricamente como los individuos humanos, de hecho, pero no nos interesan a ese nivel, sino a un nivel de sus propiedades generales. Los acontecimientos históricos únicos, contingentes (y, por ejemplo, la aparición de la especie humana es uno), tienen una importancia central en muchas disciplinas, y no se tratan adecuadamente si no se reconoce ese carácter impredecible, contingente, e intratable para el reduccionismo.

El reduccionismo, arguye Gould, vendría a concebir a la inteligencia humana no como un fenómeno contingente, sino como el resultado predecible de una tendencia. (Esta insistencia de Gould en el carácter contingente e impredecible de los fenómenos evolutivos le gana por cierto muchos comentarios escépticos entre los nuevos defensores de la psicología evolucionista en la línea de Wilson, como Brian Boyd, que están interesados en agotar las posibilidades del reduccionismo).

"Esta visión equivocada de nosotros mismos como el resultado predecible de una tendencia, y no como una entidad contingente, nos hace perder el norte de maneras demasiado numerosas para nombrarlas. Pero en el contexto del plan de este libro de describir la mejor manera de ligar la ciencia con las humanidades, nuestro status como entidad contingente es un punto especialmente destacado como argumento fuerte contra la solución promovida por Wilson, la de conjunción por consiliencia reductiva" (226)


Sobre si somos pura contingencia o el resultado de una tendencia, quizá habría que volver contra Gould su propio argumento, y decir que si no era una tendencia lo que nos hizo humanos, ahora ya lo es, detectable en visión retrospectiva...

Según los defensores del nuevo paradigma evolucionista-cogntivo, si los fenómenos estudiados por las humanidades son en última instancia producto de tendencias naturales generalizables, deberían ser tratables por las ciencias, aunque se den en un solo caso o una sola especie. Aquí volvemos a encontrarnos con el problema de lo específicamente humano, y de hasta qué punto es tan específico. Recomiendo una bonita charla sobre el particular, "The Uniqueness of Humans", de Robert Sapolsky, que equilibra bastante bien una atención a las peculiaridades únicas del comportamiento de los humanos con otra atención correspondiente a sus bases en el comportamiento de otros primates u otros animales. Por tanto, diría yo que necesitamos las dos cosas: tanto el reduccionismo evolucionista, hasta donde pueda llevarse, pero siempre sin perder de vista esta complejidad de lo humano, y por otra parte el estudio de los fenómenos en su propio ámbito de las humanidades—pero siendo conscientes del panorama global de la formación y evolución de la cultura humana, y de sus bases biológicas, para mantener los pies en el suelo. Para Gould, cuanto más nos adentremos en lo específicamente humano, en lo histórico y contingente, más nos atendremos a explicaciones narrativas y menos relevancia tendrá la explicación reduccionista. Los temas tradicionalmente tratados por las humanidades no son tratables en esta nueva clave, arguye Gould. Y en esto seguramente tiene su parte de razón, por mucho que esté aportando a la comprensión de lo humano el nuevo paradigma evolucionista y neurocognitivo. No se apoderará este paradigma de todo lo humanamente discutible—pero desde luego sí transformará sustancialmente la relación entre ciencias y humanidades. Y hay que decir que en esta reorganización de las disciplinas de estudios humanos y humanísticos, muchas de las cuestiones tradicionales de interés las humanidades quedarán resueltas no tanto la vía de la resolución sino como siempre lo han sido, por la vía del abandono o marginación.

Y de hecho es posible una cierta consiliencia, como no podía ser menos, entre las posturas de Gould y de los cognitivistas-evolucionistas. Así, aclara Gould,

"yo acepto que la información factual en forma científica será extremadamente útil y relevante para la discusión de casi cualquier cuestión importante en temas no científicos de las humanidades, de la ética, o de la religión" (235)

—y que quienes rechacen sin más esta relevancia han de ser pedantes o necios. Ahora bien, no se apea Gould de la batalla contra el reduccionismo simplista en cuanto haga su aparición, intentando nivelar estructuras complejas a componentes simples (o simplistas). Por ejemplo, una tendencia que aparece a menudo en la psicología evolucionista de la línea de El mono desnudopsicología evolucionista sin evolucionar, por así decirlo, cuando intenta explicar las reacciones de los seres humanos como si fuesen las de primates prehumanos, o australopitecos en la sabana: aquí se reconoce un modo de razonar precisamente ajeno al evolucionismo, pues en teoría evolucionista nunca hay que confundir el origen de un fenómeno con su uso o funcionamiento actual –debido en parte a ese fenómeno tan querido para Gould, la exaptación, o desplazamiento de funciones en los órganos o en los comportamientos y en las instituciones sociales. Vino nuevo en botellas viejas, por así decirlo: y muchas cosas hay de nuevo en los humanos, aunque los materiales básicos, como decía Sapolsky, sean materiales presentes en otros primates.

La teorización de este desplazamiento de tendencias psicológicas y funciones institucionales la atribuye Gould a Nietzsche en La Genealogía de la Moral—a partir de un instinto competitivo de dominación, y de ejercicio de "voluntad de poder", fenómenos como el castigo pasan a tener una diversidad de funciones y utilidades sociales: el control del crimen, de las transacciones económicas, etc. Origen y uso actual no deben identificarse. Del mismo modo, las teorías "paleolíticas" del origen del arte o de la literatura no deberían restringir nuestro análisis de sus usos, formas y funciones actuales, ni subordinarlo a esa explicación paleolítica. Del mismo modo, los dilemas morales quizá se entiendan mejor entendiendo sus orígenes evolutivos, pero no podemos reducirlos a esos orígenes, ni esperar que un estudio científico de la etología de los humanos en tanto que primates nos dé las claves de una moralidad científica—porque el comportamiento propiamente humano incluye toda la complejidad de las instituciones y disciplinas del saber desarrolladas por las culturas humanas. Evolucionismo sí: pero no a medias.

Gould aproxima su postura a la de Whewell, cuando arguye que la consiliencia ha de surgir como una inspiración o iluminación que nos hace ver la coherencia presente en una serie de fenómenos hasta entonces desconectados. No consiste en subordinar unos fenómenos a otros (las humanidades a las ciencias, pongamos) sino en reinterpretar su relación de una manera que no los reduce unos a otros, sino que logra una explicación de nivel superior:

"Las ciencias y las humanidades tienen todo que ganar (y nada que perder) de una consiliencia que respete las diferencias ricas, inevitables y valiosas, pero que también busque definir las propiedades más amplias que comparte cualquier actividad intelectual creadora, pero tan desanimada y tan a menudo relegada por fuerza a la invisibilidad por nuestra insensata (o al menos altamente contingente) división de disciplinas académicas." (258)

Como conclusión interdisciplinar, y consiliente, permítaseme insistir en la idea central que subyace a esta lectura del argumento y libro de Gould. Hay una estructuración narrativa en el progreso del conocimiento, una estructuración que se aprecia de diversas maneras, o en diversos "géneros narrativos", si se quiere, en el desarrollo de un experimento controlado siguiendo una teoría; en la observación de fenómenos repetidos que lleva a una inducción, o en la sucesión de paradigmas explicativos que nos llevan a apreciar que se ha producido una revolución científica.

Esta estructuración narrativa también aparece con otra forma, en la que tiene un elemento de intriga, de suspense, de detección, de formulación de un argumento o estructuración congruente de acontecimientos (remito aquí al argumento de Ricoeur sobre la congruencia del argumento aristotélico como instrumento cognoscitivo, en Tiempo y relato). Incluso tiene un elemento de epifanía—de esas iluminaciones estéticas que para los personajes de Joyce o Woolf repentinamente parecen hacer el mundo más congruente y desvelan un nuevo rostro de la realidad. Me refiero, claro, al fenómeno o experiencia de la consiliencia, a la unificación de diversos fenómenos anteriormente inconexos bajo la cúpula interpretativa de una teoría que les da un nuevo sentido y los hace comprensibles, convirtiéndolos retroactivamente en lo que siempre habían sido pero no lo sabíamos. Consiliencia y retrospección—he ahí dos fenómenos consilientes entre sí, con un parentesco descuidado pero que nos invita a establecer su aire de familia.

La consiliencia de inducciones es un fenómeno a la vez puramente narrativo—la clase de narración que sólo se puede contar una vez ha tenido lugar el fenómeno contingente que se narra— y a la vez es hermenéutica pura, un ejemplo del círculo hermenéutico de la comprensión tal como se puede aplicar a la lectura de un texto extraño, o a la búsqueda de coherencia entre los escritos de un autor. Es un proceso a la vez cognoscitivo y narrativo; competencia de las ciencias y de las letras. Y la dimensión que juegan en la consiliencia la retrospección y la reorganización narrativa del pasado y de la realidad es un aspecto bastante descuidado de la teoría del conocimiento: un caso ejemplar de esa invisibilidad disciplinaria a que alude Gould. Era él uno de los pocos pensadores que han prestado atención destacada al papel fundamental de las estructuras narrativas en las ciencias; razón de más para echarlo de menos.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Mi recibimiento en Cannes







Formation of lasting memories

Scientists decipher the formation of lasting memories

Researchers at Karolinska Institutet have discovered a mechanism that controls the brain's ability to create lasting memories.

In experiments on genetically manipulated mice, they were able to switch on and off the animals ability to form lasting memories by adding a substance to their drinking water. The findings, which are published in the scientific journal PNAS, are of potential significance to the future treatment of Alzheimer's and stroke.

We are constantly being swamped with sensory impression, says Professor Lars Olson, who led the study. After a while, the brain must decide what's to be stored long term. It's this mechanism for how the connections between nerve fibers are altered so as to store selected memories that we've been able to describe.

The ability to convert new sensory impressions into lasting memories in the brain is the basis for all learning. Much is known about the first steps of this process, those that lead to memories lasting a few hours, whereby altered signalling between neurons causes a series of chemical changes in the connections between nerve fibers, called synapses. However, less is understood about how the chemical changes in the synapses are converted into lasting memories stored in the cerebral cortex.

A research team at Karolinska Institutet has now discovered that signalling via a receptor molecule called nogo receptor 1 (NgR1) in the nerve membrane plays a key part in this process. When nerve cells are activated, the gene for NgR1 is switched off, and the team suspected that this inactivation might be important in the creation of long-term memories. To test this hypothesis they created mice with an extra NgR1 gene that could remain active even when the normal NgR1 was switched off.

Doing this, we found that the ability to retain something in the memory for the first 24 hours was normal in the genetically modified mice, says Professor Olson. However, two different memory tests showed that the mice had serious difficulties converting their normal short-term memories to long-term ones, the kind that last for months.

In order to be able to switch the extra NgR1 gene on and off, the group attached a regulatory mechanism to the gene that reacted to a harmless additive in their drinking water. When the extra gene was then switched off, the mice retained their normal ability to form long-term memories. By subsequently switching it off at different times after a memory-forming event, they were able to pinpoint the effect of the NgR1 gene to the first week after such an event.

We know that concussion can cause someone to forget events that occurred in the week before the injury, what we call retrograde amnesia, even though they can remember events that occurred earlier than about a week before. This we believe tallies with our findings, says Alexandra Karlén, one of the scientists involved in the study.

The scientists hope that their findings will eventually be of use in the development of new treatments for memory impairments, such as those related to Alzheimer's and stroke. Medicines designed to target the NgR1 receptor system would be able to improve the brain's ability to form long-term memories. The studies were conducted in collaboration with American researchers at the National Institute on Drug Abuse (NIDA), NIH.
Publication:

A. Karlén, T. E. Karlsson, A. Mattsson, K. Lundströmer, S. Codeluppi, T. M. Pham, C. M. Bäckman, S. O. Ögren, E. Åberg, A. F. Hoffman, M. A. Sherling, C. R. Lupica, B. J. Hoffer, C. Spenger, A. Josephson, S. Brené, & L. Olson
Nogo receptor 1 regulates formation of lasting memories

PNAS, Online Early Edition, 9-13 november 2009

Source: http://info.ki.se/index_se.html

Nivel narrativo, status, persona y tipología de las narraciones


José Ángel García Landa

Este artículo presenta una interpretación y una crítica de los conceptos narratológicos de nivel narrativo y persona narrativa, tal como son definidos por Genette, Bal y otros teorizadores. Estos conceptos quedan asentados con fundamentos más sólidos al relacionarlos con una teoría semiótica más amplia, en especial con la teoría de la enunciación. La estructura de la narración se basa en la construcción enunciativa de sujetos textuales y en la capacidad del relato de incorporar múltiples enunciaciones que pueden usarse para motivar su estructura discursiva. Algunas de las principales posiciones narrativas (la narración en primera persona, el narrador testigo, la narración autorial fiable o no fiable) se examinan desde esta perspectiva. También se redefine el concepto de metalepsis o ruptura de marco.

Texto completo (PDF)

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This paper is an interpretation and a critique of the narratological concepts of narrative level and narrative person as defined by Genette, Bal and other theorists. These concepts are placed on a firmer ground by relating them to a wider semiotic theory, especially to the theory of enunciation. The structure of narrative relies on the enunciative construction of textual subjects and on the story’s ability to convey multiple enunciations which can be used to motivate its discursive structure. Some of the main narrative positions (first-person narration, witness narration, reliable and unreliable authorial narration) are examined from this perspective. The concept of metalepsis or frame-break is also redefined.

Full text, in Spanish (PDF)

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Este artículo apareció en 1996 en el volumen 17 de Miscelánea: A Journal of English and American Studies. La revista tiene ahora una nueva edición en red que va completando volúmenes antiguos.

Enunciación, ficción y niveles semióticos en el texto narrativo

martes 10 de noviembre de 2009

Vive... siente... y aún más

Siente que vive... piensa que siente... y aún más–se dedica a hacer vida artificial. He ido a una conferencia del ciborgsámbito cultural de El Corte Inglés:

Conferencia: Encuentros con la Ciencia
"¡VIVO, ESTÁ VIVO! EN BUSCA DE LA VIDA ARTIFICIAL"
Ricard Solé.
Zaragoza > El Corte Inglés de Pº de la Independencia > Sala de Ámbito Cultural > 2ª Planta
Martes 10 de noviembre a las 19.30 hrs.

¿Podemos crear vida? Esta es la pregunta que desde Mary Shelley y su Frankenstein ha emocionado, repelido o preocupado a muchos seres humanos. Y, en pleno siglo XXI, estamos a las puertas de dar respuesta a esa pregunta. Por supuesto, no será como el famoso monstruo de Shelley, pero... ¿en qué consistirá? ¿Qué están haciendo los científicos para conseguirlo?
De todo ello hablará uno de los más importantes científicos españoles embarcados en el proyecto, Ricard Solé, de la Universidad Pompeu-Fabra.
Coordina: Miguel Ángel Sabadell y organizan el Colegio Oficial de Físicos, Real Sociedad Española de Física, Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento, Facultad de Ciencias de Zaragoza y Revista Muy Interesante.


Ha explicado Ricard Solé no únicamente su fascinación temprana con el Frankenstein de Mary Shelley, un bonito caso de realidad imitando a la ficción... y los desarrollos de la robótica y "vida simulada" que se nos vienen encima—sino sobre todo los experimentos de diversos equipos de investigación (el suyo de Santa Fe, el de Craig Venter y otros) en dos direcciones básicas:
- top-down, intentando modificar formas vivas elementales para "reprogramarlas" y convertirlas en herramientas manipulables—para producir proteínas, modificar las células (con aplicaciones médicas...), crear una computadora orgánica....
- y bottom-up, partiendo de modelos matemáticos de la complejidad y de estructuras combinatorias en ámbitos virtuales, estudiando cómo se generan los fenómenos complejos que caracterizan a la vida. Darwin sale en términos generales ampliamente validado de estos experimentos de selección natural acelerada.

Una cosa que le hubiera gustado mucho a mi padre: la explicación en términos de física básica de muchas de las cuestiones. La física, como no podía ser menos, proporciona los parámetros básicos en los cuales se mueve la generación de las formas posibles de vida a cada nivel. Lo cual ha llevado a diversas cuestiones sobre la especificidad de la vida en unos estrechos parámetros físicos (nuestro universo con su peculiar equilibrio termodinámico, la química del carbono, etc.) o la posible existencia de otros fenómenos "vivos" divergentes que son difíciles de concebir con nuestros modelos actuales. (Me acuerdo yo aquí de las vidas de las estrellas y de las llamas solares en Stapledon...)

Yo le hago dos preguntas al respecto. Primero, si seguía siendo el paradigma aceptado la idea de Darwin según la cual la vida surgió una sola vez, y que su misma expansión ha hecho que el fenómeno sea irrepetible al transformar radicalmente las condiciones iniciales (otro bonito ejemplo de retroalimentación...–no de retrotracción, que en este caso sí es imposible). Y en efecto, es en lo que estamos: la aparición de vida no es planteable científicamente como algo que se esté dando "constantemente" a un nivel mínimo. La vida basada en el carbono es como un potente virus que se ha adueñado del ecosistema y no deja meter baza a nadie más. Pero en fin, es un paradigma, y el conferenciante tampoco quería ser muy maximalista al respecto, pues hay rincones mal explorados de la realidad.

También le he preguntado, ahora que la ciencia ya se preocupa por fenómenos complejos a diversos niveles, y por integrar la escala completa que va desde la física hasta la psicología social...

(... que por cierto, allí estaba la cosa un poco pez; ha mencionado el conferenciante los fenómenos emergentes, pero no hacía llegar la explicación de propiedades emergentes hasta el nivel estético, por ejemplo, o el afectivo, u otros niveles que son digamos prerrogativa de las humanidades. Una intervención magistral reciente que orienta estos temas de forma más adecuada es la de Brian Boyd en The Origin of Stories. Más sobre estas cuestiones emergentes, o de emergencia, en el post siguiente, "Consiliencia y retrospección").

... pues eso, le he preguntado si no habría experimentado una cierta revalorización la figura de Herbert Spencer. Que a mi entender no sólo traza un gigantesco panorama global de la evolución global del universo y la vida—una teoría mucho más ambiciosa que la de Darwin— sino que tiende puentes muy interesantes entre ciencias y humanidades, y hasta tiene una teoría sobre el origen de la vida como fenómeno puramente físico, sin descender claro está hasta las matemáticas ni los RNAs, que estamos hablando de tiempos de la Reina Victoria.

Pues no; Darwin es reivindicado en su 200 aniversario (y Poe en el suyo—hablando de simulaciones de la inteligencia, le gusta al conferenciante el razonamiento de Poe para demostrar la falsedad de aquel famoso autómata, el Turco jugador de ajedrez).

Pero a Spencer en cambio no le ha llegado el turno; no proporciona ideas científicamente sometibles a prueba. Yo sin embargo lo veo muy sugerente, y muy consiliente... y muy relevante para las teorías de la complejidad y auto-organización. Aún lo veremos de vuelta.

lunes 9 de noviembre de 2009

Au bout de la route

J'ai branché l'auto-radio sur France Musique....




... ne quittez pas l'écoute!

domingo 8 de noviembre de 2009

Temporal analysis: From micro to macro

A dialogue stemming from the Narrative-L distribution list. It is about different time sequences in narrative and their structural relationship. I restore the sequential order of the exchange—otherwise e-mail responses, like blogs, have an analeptic structure and move steadily back in time:

Dear listers,
Could anyone here help me get in touch with the author (James Sellars) or give any information concerning the paper he presented at the following conference:
http://www.secol.org/auconference/program/program.html
http://www.secol.org/auconference/program/s5t1120.htmlrelojes
I would also like to hear your comments on the following quote from Sellars' paper:

My overall claim is that Genette's model needs to be adjusted so that it does not require a logical ordering of all story events, but only of a small number of core story events. Events that occur outside of the essential core need only be understood in (temporal) relation to the core, not necessarily in relation to each other.

My own feeling is that written fiction can indeed "roam" much more freely in time and space, especially in expository passages, that is, passages where the action is not set in any specific temporal-spatial (scenic) frame. Also, it seems to me that chronological/logical order is more important for those events that take place in the fictive present than for the events represented in retrospective or prospective passages. It is often quite difficult to arrange events evoked in flashbacks in various parts of the narrative in a chronological sequence, especially in novels with multiple story lines. On the other hand, it is usually less difficult to keep track of what is going on in the narrative present, since it unfolds more or less chronologically. Sellars formulation concerning "events that need only be understood in (temporal) relation to the core, but not necessarily in relation to each other" is IMHO a quite good description of the relation between main narrative and anachronies in many novels.

I would also like to mention list member I.S. Talib's fine article on "Nostromo" ("Conrad's Nostromo and the Reader's Understanding of Anachronic Narratives") where he puts forward the hypothesis that the fictive present (rather than the underlying fabula/story "per se") is the most important point of comparison or anchoring point for the reader in the processing of anachronic narratives. Accordingly, what makes "Nostromo" a somewhat difficult read is the fact that the narrator does not establish such a fictive present until quite late in the narrative:

"The narrative "now" is the Archimedean platform from which the past and future could be moved about in the reader's mind during textual response. Even if the chronology continues to move backwards or forwards after the narrative "now" has been found, these movements could be seen in terms of clear-cut analepses or prolepses from the "now", instead of unmotivated movements back and forth in time. I am convinced that this inability to find the narrative "now" during reading performance lies behind many readers' difficulties with the chronology of Nostromo, where, as Said has observed, "the present seems most reluctant to hold center stage".

Best, Eva



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Dear Eva,

If you're interested in that line of criticism of Genette's model you might also be interested in this paper, which puts forward a similar proposal (the one in the quote from Sellars' paper):

Adams, Jon-K. "Order and Narrative." In Recent Trends in Narratological Research: Papers form the Narratology Round Table ESSE-4, September 1997, Debrecen, Hungary, and Other Contributions. Ed. John Pier. (GRAAT 21). Tours: Publications des Groupes de Recherches Anglo-Américaines de l'Université François Rabelais de Tours, 1999. 111-28.

Jose Angel Garcia Landa
http://unizar.academia.edu/JoseAngelGarciaLanda

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Dear Jose Angel,


Thanks for the response. I have Adams' article, which I think is quite interesting and thought-provoking. Adams has also pursued this line of thought in " Narrative theory and the executable Text" (Journal of Literary Semantics. Volume 29, Issue 3). Adams does not refer to the differences between film and written fiction, though-that's why I thought it would be interesting to hear what film narratologists have to say on the matter.

Although Genette himself describes his method as involving a comparison between two different orders (story order versus discourse order), I would not consider this way of looking at anachronic narratives as a criticism of Genette's method-after all, the notion of a chronological "primary narrative" is a vital part of Genette's theory of narrative order as well. In fact, his categories of anachronies (external/internal, heterodiegetic/homodiegetic) more or less depend on a well-defined "narrative present", from which the anachronic segments can deviate in various ways. If there is no clear primary narrative, or if the narrative goes "backwards", it might be quite hard to decide whether a specific chunk of discourse should be regarded as a chronological deviation (deviation from what?).

As for the issue of absolute chronology, it might be that most readers do not consciously register that the analeptic or proleptic segments are "achronous" (in the sense that they cannot be arranged in a clear chronological sequence), as long as the background information they provide can be integrated into the ongoing action.

Another problem with regards to the analysis of narrative order is that "event in the fabula" and "narrated event" are still quite nebulous concepts in narrative theory-as you yourself have shown in your fine (Spanish) introduction to narrative theory. I have seen some quite odd applications of Genettian theory, where every element in the text that could conceivably be considered as an "evocation" of an earlier or later event is included in the analysis, with the result that even (in my eyes at least!) quite straightforwardly narrated passages are described as displaying complex anachronic movements between various temporal positions.

Best, Eva
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dear Eva,
Well, Genette himself provides the model for "microscopic" analyses of temporal complexity in Narrative Discourse, just before he embarks on the "macro" analysis of prolepses, analepses, etc... and then he finishes the chapter on anachronies with a reference to "achrony", when temporal relationships become too vague or complex to track down. Still, perhaps we analysts are tempted by the most extreme cases (Proust, Memento, etc.) while most narrative is comparatively straightforward in this respect; thence the temporal disconnection of anachronies Adams alludes to. Both in films and in novels the notion you allude to, an "ongoing present" which serves as a basis for eventual anachronies, is crucial, since it provides for immersion, an essential ingredient in narrative, especially in popular narrative. Thanks for the answer!
Jose Angel
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Eva Broman escribió:
> Hi again,
>
> Thanks for the personal reply! I had hoped that my query would generate some onlist discussion among the narratology mavens, especially since the fabula/sjuzhet dichotomy has been so influential *and* contested. However, it seems that nobody except you took the bait!;-)
>
> I have to admit that I find Genette's micro-analyses a bit problematic...I have the feeling that he focuses too much on relations between "temporal positions" rather than relations between events (characters' physical, mental etc. actions), which I think is the most important element of temporal analysis at the micro-narrative level.
>
> To me it seems as Genettes efforts to "date stamp" the text fragments he deals with and arrange them in elaborate arithmetic formulas doesn't really convey the reader's experience of temporality in these sample texts. Take this passage, for example, where Genette has marked the "narrative sections", which each belong to a specific temporal position in the "histoire":
>
> D) Swann interested Bloch greatly by telling him that the Prince de Guermantes was a Dreyfusard. "We must ask him to sign our appeal for Piquart; a name like his would have a tremendous effect". But Swann, blending with his ardent conviction as an Israelite the diplomatic moderation of a man of the world, (E) whose habits he had too thoroughly acquired (F) to be able to shed them at this late hour, refused to allow Bloch to send the Prince a circular to sign, even on his own initiative.
>
> In my reading experience, the marked sentences would be the ones I'd focus on when trying to assess the temporal order between the story events narrated in this passage; Genette's narrative sections E and F contain background information, which play a minor role in my understanding of "what is happening" in this particular passage. And yet Genette includes them in his scheme of the temporal relations between the events in the story and their presentation in the narrative, which results in (in my humble opinion, at least!) an overly complex representation. Furthermore, in Genettes scheme you get the impression that the events described in section D and F belong to the same chronological level (level 6, "the Swann-Bloch luncheon"). Such a notation misses that there is a chronological passing of time within that level. If you look at the segment in which this extract belongs, you see that all the events which are included in the "Swann-Bloch luncheon" section follow each other in diegetic time. At " F6" Swann does not allow Bloch to send the circular, then he repeats himself, then he refuses to sign it himself. At "N6" we find a summary account of the result of the action at F6. Genette's method of analysis suggests that "D6", "F6" and "N6", while progressing in presentational order, do not progress in chronological order. Although his method ostensibly deals with temporal sequencing on the narrative micro-level, it cannot account for "iconic sequence", which I would say is one of the most important features of narrative temporality at this level of analysis. Of course, it might be that Genette thought this type of (chronological) temporal sequencing so mundane and self-evident that he refrained from dealing with it, concentrating on miniscule anachronic movements instead!
>
> It might also be that Genette never intended these particular sample analyses from the 70's to be used a general model 30 years later-the problem is that many budding narratologists (e.g. PhD students!) regard them as the gospel truth and apply them mechanically on their chosen texts, which sometimes results in some rather bizarre descriptions of temporal structure. Anyway, I find Genette's examples and analyses of macro-structural anachronies more convincing and useful, and quite close to the work of Lämmert and other theorists of narrative time.
>
>
>
> Eva


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Dear Eva,
Well, actually when one thinks of Genette's account of temporal structure one thinks of the "macro" analyses of time instead of the micro ones you mention, but I think both are useful and illuminating---although of course one may disagree (actually one disagrees at almost every step!) with the actual analyses carried out and even with the conceptual apparatus, which struck people as complex but in fact deals in a simplified way with the complexities involved in narrative. That is, I like both kinds of analysis, and the way they allow us to connect on the micro side with grammatical analyses of time at sentence level, anaphora, coherence, and the traditional "linguistic" approach to time; and on the macro side with large categories of textual organization such as narration and focalization.

I'll just focus on one of the cases you mention, to show that I also find them problematic, and how they should be even more complex. As to your objection that this does not account for the reader's experience of temporality... well, there is a problem with the notion of experience, because in a narrow sense experience is identified with the conscious, attentional aspects of consciousness. But what makes for the reader's experience, in a wider sense, is the whole, both what is consciously attended to, and what has been interiorized or "grammaticalized" and thus works unconsciously. I think that must be accounted for, too, although of course it is a different plane of analysis. For instance, in the passage you quote, take just the first sentence: "Swann interested Bloch greatly by telling him that the Prince de Guermantes was a Dreyfusard". We have a whole narrative sequence there, part of it by implication: 1. the Dreyfus case (a whole story in its own right). 2. The Prince de Guermantes becoming a Dreyfusard, a choice or significant response by one of the characters. 3. Swann's learning of it. 3. Swann's telling Bloch. 4. Bloch's reaction. In context, there is also the story of Swann's relationship to the Prince, and to Bloch, especially in the light of Swann's telling Bloch not to send the manifesto to Guermantes. So each micro event acquires its full sense in the context of larger events---including the Jewish diaspora in the larger historical background. And then, in the larger temporal frame, one must go beyond this particular episode in the Recherche to the larger frame, where the characters' actions and choices are seen in perspective from the authorial viewpoint. And this authorial viewpoint is itself situated in history—which is why Proust can write with a measure of hindsight and panoramic omniscience on the Dreyfus case. Of course this authorial dimension of temporality is another of the missing or faulty pieces in Genette's analysis, given that his model leads us to disregard Proust (even as an implied author) and concentrate at most on "Marcel" the narrator, as the most encompassing frame of narrative analysis, temporal or otherwise.

I suppose everyone must build their own model of temporal and structural categories for narrative analysis, depending on the needs, interests and priorities of their analysis. But the most comprehensive models, which find a place for the simpler ones, must necessarily be complex, and sometimes unwieldly, a way of "killing flies with cannon", as we say here in Spain!

Jose Angel

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Hi!

Thanks again for your thoughtful response! I agree with your thoughts on the particular passage, which I think go far beyond the standard conception of narrative/sjuzhet order as a "distortion" of a pre-existing temporal sequence of events, which is Genette's main concern at this point. As I wrote, my comments were more focused on the reader's impression of temporal progression in the particular passage. It seems to me that the subordinate clause which Genette in his scheme indexes as containing two narrative sections/"events", does not really affect our sense of temporal progression/ordering in this particular episode-they function more as an explanatory background to the distinct event that follows (the fact that Swann refused to allow Bloch to send the circular). Genette's micro-structural analysis of narrative order doesn't really account for the alternation between more or less static background information and dynamic foreground in narrative discourse, which I think is vital for the study of narrative progression.

> But Swann,
> blending with his ardent conviction as an Israelite the diplomatic
> moderation of a man of the world, (E) whose habits he had too
> thoroughly acquired (F) to be able to shed them at this late hour,

Of course, I'm quite influenced by linguistic theories of foreground and background in narrative, such as those proposed by Reinhart, Dry and Fleischman. My personal reading experience is that in most narratives there is a "skeleton" of narrative clauses/dialogue sections which propel the action forward in the narrative now, and which we use as a kind of scaffolding to understand "where we are" in the evolving story. Other types of passages (thought representation/memory monologues, description, iterative sections etc.) do not convey the sense of time passing in the same way. Of course, in many novels the actional skeleton is not very important at all, while the inner fabula takes center stage (memories of things that happened in the narrative "past", projections of possible future events etc.). This multilayered nature of narrative discourse is not really accounted for in Genette's micro-analyses, although it is quite apparent in his description of Proustian "omnitemporality".

If you have the time, I'll give you an example of the kind of meticulous analysis of narrative time that I personally find somewhat misleading (the section concerning time is quite far down in the text):

http://etd.ohiolink.edu/send-pdf.cgi/FitzSimmons%20David%20Scott.pdf?acc_num=osu1061234845?

http://etd.ohiolink.edu/view.cgi?acc_num=osu1061234845

The question whether this type of analysis should be considered adequate or not obviously depends on our definition of "event" and "fabula". However, if event should primarely be considered as something someone does (thinks, says) in the fictional world, and fabula as a (reconstructed) coherent series of such events/episodes, I think FitzSimmons analysis is too wide-ranging. For example, if a person in the fictional now mentions a historical event in conversation or if someone sings a song that might be temporally indexed, should these mentioned "events" be included in a description of the "action" or "story" that the narrative conveys or represents?
FitzSimmons does include such instances as "events" in his paraphrase...I wouldn't deny that there is a complex layering of events and time schemes in Faulkner's fiction, but somehow I feel that this type of analysis makes it unnecessarily complex!

I don't want to take up too much of your time, so I'll stop here!

Best, Eva


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Yeah, I agree with your view that there are lots of temporal structures and distortions but some are more relevant than others to account for the reader's experience---and also to characterize the author's style. I suppose part of the issue is the difference between the temporal structures that are "already" there as part of the characters' world (or as part of background stories, songs, etc.) and those that are the immediate concern (attentional one might say) of the narrative, and its own work as an exercise in temporal structuring. Although some authors are more attentive than others to the "received" time of objects, received stories, myths, and so on, it doesn't make sense to collapse all of those events of many different kinds at the same level, as events in a fabula. One could say that the universe is a big story which encompasses everything all right, and everything's a chapter of that sequence of events--- but then the differences between different frames must be attended to, and the cogs and wheels of narrative, so to speak, are also part of the story---a watch is not the same thing as the pieces which make it up, all in a row. So I think we agree on the way to deal with these issues in narrative analysis. Glad about this exchange, Eva, we'll be around I guess; greetings from Zaragoza, Spain.

Jose Angel



sábado 7 de noviembre de 2009

Enunciación, ficción y niveles semióticos en el texto narrativo

José Angel García Landa

Este artículo examina algunas conexiones conceptuales entre las áreas de la narratología y de la pragmalingüística, con especial atención a las particulares características enunciativas del discurso de ficción. Se propone un modelo descriptivo de análisis semiótico, tomando en consideración la compleja estratificación estructural de la ficción narrativa y la diferencia entre los niveles de enunciación y los niveles de ficcionalidad.

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This paper examines some conceptual connections between the areas of narratology and pragmalinguistics, with a specific focus on the enunciative peculiarities of fictional discourse. A descriptive model for semiotic analysis is proposed, taking into account the complex and stratified structure of narrative fiction and the difference between levels of enunciation and levels of fictionality.
abyme


El artículo apareció en 1994 en el volumen 15 de la revista de Filología Inglesa de nuestro departamento, la Miscelánea, que por entonces editaba yo. Era un volumen de homenaje a Carmen Olivares, próxima a la jubilación. Tuvo la revista una primera edición electrónica a mi cargo, en los noventa, que luego desapareció de la red; ahora reaparecen poco a poco algunos volúmenes antiguos en la nueva edición electrónica de la revista llevada a cabo por las actuales editoras.

But soft!

poes
Acabo de descubrir en la página web de nuestra Facultad el enlace a la aplicación PeopleSoft, utilizada por la Universidad para gestión de datos del personal. Ya había oído hablar de ella, pero no me había picado la curiosidad de entrar. Hoy he perdido un poco el rato completando datos míos que no figuraban, cuando he visto un enlace que dice: "¿Te gustaría conocer a tus compañeros de trabajo?" Me quedo mirando, y aunque a algunos ya los conozco y a otros los voy conociendo, hago "click". En el departamento de "Filología Inglesa y Alemana" aparecemos una lista de profesores y empleados (que supongo no se verá sin clave de acceso), con unos pocos datos y hasta fotos, algunos con unas caras que dan que pensar; otras salen guapas, mira tú. Pondría un pantallazo de Selected Portraits, pero en fin, por lo de la atención a los datos personales nos cortaremos. En las universidades americanas esto suele ser público, sin embargo.

Más erróneas que las fotos, sin embargo, me han parecido algunos datos. Empezando por los cuatro catedráticos de Universidad, que encabezan la lista: Susana Onega, Celestino Sigifredo Deleyto, Francisco Collado, y Mª Mar Azcona. No conocía a algunos profesores titulares de los que allí figuran, entre ellos Oana María Carciu, José Manuel Soriano Sánchez y Catalina Sánchez Ballestín Cucala. A Fernando Repullés lo conozco, pero que yo sepa tampoco es profesor titular. Y hay otros muchos datos erróneos.

Me ha llamado la atención lo de que por primera vez este año hay profesores Eméritos en nuestro departamento. Y por fin les puedo poner cara a varios profesores a tiempo parcial que sólo conocía de nombre, al no haber ni un Consejo ni lugar en que coincidamos todos y podamos vernos las caras—sólo en la Red que Todo lo Cogerá. Es sin duda una aplicación útil, esto de PeopleSoft, y echaba yo en falta algo así, sin saber que lo tenía... pero habrá que darla a conocer mejor y cuidar más la exactitud de los datos que se introducen. Le envío una versión expurgada de este artículo al director de mi departamento, para que pida que se corrijan los errores.

La solución del Alakrana

Es una situación lamentable, la del pesquero secuestrado, que jamás debería haberse dado. Porque no hay que ir a pescar a costas de piratas—Y porque no debería haber costas de piratas. O porque no es competencia del gobierno español defender barcos con bandera de Euskadi, o de Cabo Verde, o de Panamá, o de la que lleve. Pero hay piratas, y han ido allí los pescadores, y ahora están prisioneros, y se ha hecho responsable de ellos el gobierno como si fuese un problema nacional, y ahora está prisionero el gobierno por haber aprisionado a dos piratas, porque hay que devolverlos para poder pactar.... y es legalmente imposible...
long john silver
La única solución sería dejar claro a los piratas dos cosas—por supuesto sin dejar que huyan con el barco a ningún sitio. Lo que tendrían que tener claro es:

- Que si se rinden y entregan a las tropas, tendrán un juicio justo según los tribunales españoles. Que igual hasta deciden que no es competencia suya juzgarlos.

- Y que si no se rinden, van a morir todos, esta semana: unos a tiros en un asalto, en cuanto dañen a algún rehén, y otros colgados del palo mayor. Que es lo que siempre se ha hecho con los piratas.

Pero ni el gobierno tiene esto claro, ni le permite la ley internacional tenerlo claro (pues a esos efectos los piratas no existen ya, son seres de ficción o de película camp).

Podría haberse dado una solución eficaz y maquiavélica, por la vía de los hechos, y corriendo un tupido velo los primeros días—y las quejas al maestro armero. Pero ahora el caso está publicitado, y el gobierno está prisionero de su propia retórica buenista. Por eso no tiene solución buena el caso. Ni éste ni el siguiente.

Otra solución, claro, es la que va a haber: echarles una carretada de dinero a los piratas, el doble de lo que pedían, y devolverles a sus colegas, y olvidarse de la vergüenza, y de la estrategia, y de la justicia, y de la dignidad. Eso es más factible: total, España y su justicia, por no hablar de su honor, son artículos de saldo. Y con esta "solución" se están poniendo las bases del próximo problema, del próximo secuestro.




La República de los maestros

república maestros
Había poco público en la jornada de homenaje a los maestros aragoneses asesinados "por el franquismo"—aunque muchos, como mi abuelo, lo fueron antes de que existiera "el franquismo". Y la media de edad de asistentes rondaba los sesenta años. Parece que no hay mucha voluntad de memoria, como ha observado alguno de los ponentes.

Los maestros asesinados en Aragón, ya sea al principio del levantamiento derechista, o tras la victoria de los franquistas, fueron más de cien. Nos han contado, desde un punto de vista mayormente izquierdista y republicano, la labor cultural y social de esos maestros en los pueblos, muchos de ellos enfrentados a los poderes fácticos de caciques locales y curas. Había entre ellos mucha conciencia de la necesidad de una profunda reforma social, y fueron activos colaboradores en muchos casos de los partidos y sindicatos de izquierda. Al parecer mi abuelo estuvo afiliado a Izquierda Republicana, el partido de Azaña (ese que quería "triturar a la Iglesia") aunque en una conferencia de hoy han aludido a él y han dicho que era conocido que era católico—lo cual no impidió que fuese una de las primeras víctimas de su región. "Les tenían ganas", dice otro de los conferenciantes.

Los maestros republicanos realizaron un considerable avance en la educación con pocos medios y mucha voluntad y dedicación; fueron agentes de alfabetización y de concienciación social para los derechos de los ciudadanos, además de maestros de escuela. No se equivocaba en cierto modo el franquismo al considerarlos agentes activos a favor de la República—y actuó en consecuencia con la mayor brutalidad, siguiendo los planes de Mola de sembrar el terror desde el principio y exterminar a cuantas personas políticamente comprometidas con la izquierda se pudiese.

Historias terroríficas de rencillas entre amigos y familias esconden las guerras civiles. Por eso no es extraño que este tema no termine de digerirse, y que pase sin transición (o con Transición) del tabú al olvido. Claro que hay una cierta simpatía hacia el tema por parte del gobierno, y subvenciones y jornadas, y muchos esfuerzos ahora por parte de algunas voces destacadas (Vicenç Navarro era voz destacada en un documental proyectado aquí, La escuela fusilada). Pero el público está frío, y pasa como digo del silencio al desinterés. Se ha sido doblemente injusto con estos maestros, y con otros represaliados, primero con el tratamiento injusto y criminal que se les dio, y luego no reivindicando adecuadamente su memoria cuando se podía—en aras de la reconciliación, como si la paz social no fuese posible sin la continuación del olvido.

Los maestros de la República llevaron adelante, frente a las estremecedoras limitaciones de su tiempo y contexto, un ideal de educación pública, gratuita, laica, universal, igual para los sexos; una educación crítica y basada en la actitud activa de los alumnos... al menos en los mejores casos. Esa herencia (un tanto idealizada aquí) la ven olvidada y desperdiciada los conferenciantes: no se ha reconectado con la herencia de la escuela republicana. Yo quiero pensar que todos estos años se han desarrollado otras cosas también, dentro de nuestras limitaciones: tolerancia, y también conocimiento. Pero sí falta conciencia de la ciudadanía, y quizá de ahí la indiferencia de los estudiantes de Magisterio a esta herencia de sus mayores. Casi podría decirse que han boicoteado las jornadas, para vergüenza de nuestra universidad. Y es que nuestro país en realidad tiene la educación que lo retrata. Y no es ni muy amante de lo público, ni de lo gratuito; ni es laico mayormente, ni se cuida de valores universales y ciudadanos, ni es consciente de su historia—a no ser con una mezcla nebulosa de trauma, olvido y frivolidad.




viernes 6 de noviembre de 2009

El foro como herramienta en la docencia universitaria

(Es un cursillo del ICE, impartido por Concepción Bueno García, que voy anotando en directo).

Utilizaremos el sitio de creación de foros "Forogratis" , http://www.forogratis.es
Es una herramienta abierta, no limitada a la universidad, que permite la creación y administración de foros para cualquier finalidad. También veremos los foros de Moodle, que están integrados en la docencia universitaria. (También los hay en WebCT).

Puede ser apoyo el foro para la docencia presencial, semipresencial o a distancia. Estudiaremos sus procedimientos de gestión, los foros en Forogratis y en Moodle, y discutiremos ideas sobre cómo evaluar la participación de los alumnos en el foro (no siempre necesario, pero sí conveniente en muchos casos).

Un foro es una herramienta asincrónica en la que los mensajes pueden ser vistos por cualquiera de los participantes en el foro. Todos a todos, no como el correo "uno a muchos" o "uno a uno". Asincrónica porque no es "en directo", queda para consulta posterior, no como el chat.

Vamos a http://cursoforos09.forogratis.es

Contestamos en el foro a la pregunta "¿un foro en mi asignatura?" No hace falta registrarse en este foro, y se puede participar con pseudónimos. También se puede entrar como usuario registrado, y así se evita tener que introducir el nombre y el código de seguridad cada vez. Sólo los usuarios registados dejan un correo electrónico.

Observo que:
- No se tiene constancia de quién escribe realmente las participaciones. Como con cualquier trabajo escrito no presencial.
- Los participantes en el foro son entes virtuales, como los "autores" en literatura (George Eliot, Zane Grey, Gerónimo Stilton, etc.). No tienen entidad académico-administrativa.

Gracias al anonimato se pueden dar respuestas a veces más sinceras, o hacer preguntas "tontas" sin sentir la presión del grupo.

Pero registrándose se tienen los correos electrónicos realmente usados, que normalmente no son los asignados oficialmente en la Universidad (normalmente ignorados).

Se fomenta la participación, que en clases numerosas es difícil, y también la participación reflexiva, el trabajo en grupo, el aprendizaje cooperativo e intercambio de ideas, el debate... Se pueden tener en cuenta para la evaluación cuestiones como la coherencia y razón de los argumentos, los conocimientos mostrados, la ortografía... aunque siempre teniendo en cuenta que la autoría es dudosa por definición, y mejor que sea en todo caso una nota complementaria.

El número de alumnos también es un problema en los foros. Por ejemplo, valorar la originalidad de una respuesta entre 200 a la misma pregunta... puede ser difícil.

Puede establecerse y es muy útil un foro específico de dudas: para que se las respondan entre ellos, o que las responda el profesor. Requiere cierta supervisión, aunque lo normal es que si un alumno se atreve da una respuesta a la duda de un compañero sea con cierto fundamento. En todo caso hace falta una supervisión regular; lo mismo si es un foro para desarrollar un trabajo en grupo.

También es el foro una buena manera de publicar actividades, para que los alumnos tengan oportunidad de ver el trabajo de los demás. Por ejemplo, se puede hacer una compilación y valoración de recursos web sobre determinado tema, y enviar las páginas con la valoración de cada cual al foro. O se pueden hacer compilaciones de noticias recientes en la prensa escrita acerca de cuestiones de interés para la asignatura, para un trabajo sobre un tema específico...

Puede ser también el foro un sistema personal de evaluación de la propia docencia; saber cómo van las cosas... aquí sí es conveniente el anonimato, no optativo sino obligatorio.

También es un instrumento para recabar opiniones sobre fechas de examen, o el tiempo de exposición de trabajos, etc... cuestiones de organización práctica de la asignatura, dando un tiempo establecido para ello.

Así que en la página de Forogratis creo el foro http://garcialanda.forogratis.es

En el enlace del final, una vez creado el foro y entrando como administrador, puedes ir a la página de administración, y allí crear foros nuevos, administrar el foro... Importante: especificar que el foro está abierto. Cuidado con la "autopurga" que borra el foro. En Forogratis, cada foro se divide en diversos temas, que a su vez se subdividen. Inauguro el primer tema (o primer foro, que los llaman aquí) de mi foro, llamado "Dudas y preguntas".

Si queréis os podéis registrar, pero de momento garantizo más actividad en este blog.

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Hablaremos algo sobre la estructura de los foros y su ciclo de vida.

Lo foros tienden a enmarañarse, y es difícil mantener bien organizados los temas y sus respuestas. Se pierden los hilos de las discusiones. Conviene dar a los estudiantes unas normas de contribución lo más claras posible, para evitar mezclar temas. (O establecer preferencias, según el contexto... que sea sólo el profesor quien abra tema puede ser útil en unas actividades, y no en otras).

En un foro de dudas, por ejemplo: "Revisad primero los mensajes anteriores". "Ver si tu duda corresponde a algún tema de los ya abiertos". Conviene evitar en lo posible abrir temas nuevos si son repetitivos con respecto a hilos anteriores. En un debate sobre un tema dado, quizá convenga que todo sean respuestas a un tema, no "temas nuevos" de primer nivel. Todo lo que sea seguir un orden ayuda a localizar la información más fácilmente.

Si las asignaturas se tienen incluidas en WebCT y Moodle ya tienen allí un foro. Tienen la diferencia con respecto a las plataformas gratuitas de que no es posible la participación anónima, que puede ser interesante. Claro que alli se pueden hacer consultas y encuestas anónimas hasta cierto punto. Pero muchas veces se encuentra más conveniente usar los foros ya integrados en la asignatura. El problema de portabilidad a otras universidades, acceso de alumnos externos, es también un problema. Por otra parte, las herramientas externas no integradas en Moodle y WebCT son generalmente ignoradas por los alumnos, a menos que se insista mucho en su uso. Moodle y WebCT fomentan más la participación de los alumnos matriculados. Cada cual tiene que sopesar las herramientas más convenientes para su situación.

Con respecto al ciclo de vida de un foro, también depende del tema. Un debate, un foro de asignatura, etc. tienen un principio y un fin establecidos, no son indefinidos. Los foros de dudas pueden ser más abiertos en cuanto a su ciclo de vida. Es interesante cerrar el foro con un debate o una puesta en común, darle una clausura o una valoración global del profesor. También conviene especificar el tipo de participación que se espera de los alumnos, o un número de participaciones, etc.: en suma, definir los compromisos de los alumnos y los del tutor. Y vigilar que las intervenciones sean pertinentes respecto al asunto tratado. Conviene guardar todas las contribuciones en un histórico (para hacer listas de FAQs una vez se tenga perspectiva con varios cursos). Pueden pasarse las síntesis finales del foro a una página web vinculada que quede para consulta... filtrando las cuestiones más interesantes o dándole la forma que más convenga.

Vamos a nuestro Moodle, http://moodle.unizar.es

y ahí hemos abierto en un curso asociado un "foro sobre el foro" de demostración. En Moodle se pueden abrir tantos foros como se quieran en cada tema del curso. Así que abro también un foro de dudas y consultas en mi Moodle de la asignatura de comentario de textos de la Universidad.

En las opciones avanzadas de Moodle se puede activar la opción para establecer "agrupamientos", para dividir a los alumnos en grupos de trabajo; así se pueden crear grupos visibles mutuamente o separados; estos "agrupamientos" hay que distinguirlos de los grupos que puedes establecer en primer nivel.

Moodle da opción a calificar las intervenciones en los foros. Conviene que estas calificaciones sean orientativas para el alumno, para que tengan feedback del profesor sobre si han orientado bien la actividad, —más bien que algo que vaya a determinar realmente la nota final.

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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.

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