O sea, en estos cinco años, he escrito en el blog más de lo que Shakespeare escribió en toda su vida, y hay quien le critica que escribió demasiado (Ben Jonson, sin ir más lejos). No pretendo compararme con él en calidad, que eso son méritos imponderables y dependen del punto de vista y del gusto de cada cual, las cosas cualitativas—pero hoygan, en cantidad ya le gano y eso es incontestable.

Bueno, no todo es escrito por mí, cierto. He incluido algún pequeño texto de otros por gusto o para análisis, o por traducción—y también ilustraciones, dibujos, fotos... de todos modos, queda el hito de diez volúmenes que si, de momento, todavía se los salta un gitano, desde luego no le aconsejo que pruebe a levantarlos todos juntos: se le podrían caer en un pie, con serias consecuencias para futuros saltos.
Al pie de esta página están los archivos completos y desencuadernados. En su medio natural, que es, dígase lo que se diga, el hipertexto en red.
Por cierto, además habré escrito estos años otros tantos folios de bibliografía, y al menos mil de recursos y pleitos. Ya no cuento las publicaciones en libros, revistas y repositorios digitales, que también las hay.
Todo ello equivale a mover imperceptiblemente algunas conexiones invisibles en un chip digital del tamaño de la uña del meñique. Es un trabajo, créanlo o no.


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