Retropost (14 de noviembre de 2008): La boda de Rachel
Película
bastante visible sobre disfuncionalidades familiares—con las
tensiones
saliendo a la luz, por enésima vez se supone, con
ocasión
de la boda de una de las dos hijas, Rachel. La protagonista no es
Rachel sino más bien su hermana Emma (Anne Hathaway), que
hace
una actuación memorable de una yonki en fase de
recuperación. Le dan suelta de su centro de
rehabilitación para la boda de su hermana, y tras la acogida
inicial vuelven a salir poco a poco todos los roces, trapos sucios del
pasado, reproches, y dinámicas pervertidad en la
relación
de Emma con su familia. Sus padres están divorciados y
recasados, otro motivo de tensión en la boda. La madre se ha
distanciado bastante de las hijas y lleva su vida lo más
ajena
que puede: aun con todo Emma se las arregla para acabar a tortazo
limpio con ella, y refrotarle lo que ella entiende fue su
irresponsabilidad—para quitarse parte de la culpa que Emma
misma
arrastra.
Un
trauma del pasado es la muerte de Ethan, su hermano
pequeño, hace años, cuando se supone que Emma lo
cuidaba—pero iba drogada y se estamparon con el coche. Ahora
Emma
repite la maniobra en una crisis de lloros y desgarros, y se estampa
otra vez con el coche tras pelear con su madre, aunque sale sin mayores
daños del accidente... y hace de madrina en la boda por fin.
Con
Rachel hay tensiones, de esas que a veces se crean en familias de dos
hermanas, por atención distinta dedicada por los padres a
una y
otra... Rachel, cuya vida es más o menos un
éxito, se
siente dejada de lado por sus padres, más pendientes de los
traumas y crisis y adicciones de Emma. Y tiene con ella una
relación de amor-odio: Emma la saca de quicio y la vuelve bitch como
no parece ser con nadie más. El padre de las dos es un buen
hombre, traumado como todos por la pérdida de su hijo hace
años, pero haciendo lo que puede por mantener a todo el
mundo a
flote... aunque también resentido con su esposa por el
divorcio.
En un concurso chistoso de llenar el lavavajillas compitiendo contra su
yerno, se le funden de repente los plomos cuando alguien saca de la
alacena el platito de Ethan. Pero el hombre razona, y se aviene, y hace
lo que puede... muy buena actuación por cierto de Bill Irwin
en
este papel, e
impresionante como digo la de Anne Hathaway, aunque un actor secundario
casi se carga la película en la escena de la
peluquería... En fin, termina la estancia de dos
días de
Emma, y vuelve a su centro de rehabilitación escoltada por
su
poli buena. Quizá un poco más cerca de exorcizar
los
resentimientos del pasado, con catarsis a gritos y con
pequeñas ceremonias de expiación. Tiene ciertas
perspectivas de salir adelante, y de
encontrar un modus vivendi con su familia, y hasta encuentra un ligue
en la boda, un colega de la rehabilitación que
había ido
allí entre los amigos del novio. Promete la cosa para el
futuro,
con lo cual las emociones de la película no están
totalmente lastradas por el peso del pasado. Otras cosas que se ven: la
pesadilla
que es (tal como yo
lo veo) un bodorrio a la americana, con carpa y bailongo y
discursos obligatorios sentidos e ingeniosos para todos los
amigos—aunque el discurso de Emma, egocéntrico y
forzado,
casi agua la fiesta del todo. Mucha música, y buena (el
novio es
músico y se aprovecha para ponernos muchas sesiones de jazz
de
fondo o en primer plano). La cámara es extremadamente
dinámica y nerviosa—empieza casi mareante, de puro
tembleque, comunicándonos la inquietud interior de
Emma—aunque luego se tranquiliza un tanto, por suerte para el
espectador, que iba a acabar mareado. Y otra cosa, la
película
es muy determinadamente, single-mindedly,
color-blind—la
familia de Rachel es blanco-judía, y la de su novio es
negra,
pero no sólo no se menciona el tema racial para nada, sino
que
no hay la menor reacción atmosférica al asunto ni
tensiones implícitas en ningún momento: un
problema
evaporado, éste de la raza, en el mundo de la boda de Rachel
y en el de la
película.
En otras escenas también se aprecia esta
determinación en
que la raza no es cuestión aquí. Será
que es
práctico tener unos problemas para así
olvidarse de
otros, o es quizá para disimularlos. Por cierto, que la
feliz
pareja se va a ir a vivir a Hawaii, de donde viene Obama, y Rachel
cuando esté curada y se eche de novio a su best man
también irá a Hawaii. Parece haber un mensaje
obamático - posttraumático - postracial en todo
esto, y
es muy politically correct: aunque claro, en América llama
un tanto la atención esto de no llamar la
atención sobre la raza.
En suma, película con chica tóxica guapa e
irritante, a
la que el espectador por turnos aborrece, o compadece, o admira por su
desengaño; destructiva, vulnerable y deseable a la vez. E
indeseable también, muy indeseable. Palabras clave:
Adicción, Autoayuda, Hermanas, Familia, Trauma, Boda,
Tensiones,
Catarsis, Multirracial.
La boda de Rachel.
Dir. Jonathan Demme. Cast: Anne Hathaway, Rosemarie DeWitt, Debra
Winger, Mather Zickel, Bill Irwin. Sony Pictures, 2008.
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