viernes, 1 de julio de 2016

Judith Butler, “Legal Violence: An Ethical and Political Critique”




Judith Butler sigue dándole vueltas al tema de lo que es o no es persona, y de quién es y quién no es digno de pena, pero pisando lo mínimo que puede el tema del aborto (que le tienta sin embargo, en la mala conciencia). Evitándolo artísticamente, podríamos decir—por vía de desviar todo el debate de quién es humano y quién no hacia la cuestión racial, trayendo a Fanon para complementar (o desviar la atención) del planteamiento de Foucault.

Cuando en Occidente (en el Occidente ilustrado) no es cuestión filosófica quién es persona o no por pertenecer a otra raza. Es cuestión para activistas políticos en la práctica. El problema filosófico mal resuelto en el Occidente bienpensante es la cuestión de los subnormales y dementes, la de los ancianos terminales, y la de los fetos/bebés. Esas son las que son la cuestión política auténtica, y la que se desvía por vía de Fanon y de la raza. Es útil, el Tercer Mundo, para estas cosas. Plantear la cuestión de cuándo se hace uno persona, cuáles son los mínimos biológicos, psíquicos y sociales para ser persona, y cuándo deja uno de serlo, nos embarcaría en problemas bastante más terroríficos de tratar, tanto en el Primer Mundo como en el tercero, y en todos los de en medio.

En la parte utopista de su conferencia, propone destruir (de manera contradictoria) los análisis previos y partir de la premisa (falsa donde las haya) de que "all lives are equally grievable". Que por otra parte no incluye, en absoluto, a las vidas de los fetos y nonatos, pero así por decreto y no se sabe por qué.

Y a correr.

En suma, un buenismo falso, pero falso falsario, disfrazado de desconstrucción crítica. Que venga alguien y me la desconstruya, por favor.



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