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Voy o vamos al mítin de UPyD, en realidad creo que no mítin porque no
sé si ha arrancado la campaña electoral (por increíble que
parezca)—pero vamos, a su conferencia sobre la política nacional tan
unida a la política pro-nacionalista, o adaptada al nacionalismo, de
los dos grandes partidos. Y sobre todo, sobre la cuestión de la ETA y
el famoso "proceso de paz" o el "fin de los atentados", o como lo
llamen. Muy escépticos estaban al respecto Rubén Múgica, candidato por
Guipúzcoa, y Cristina Andreu, candidata por Zaragoza—y
en casi todo coincido con sus análisis. Les he preguntado sobre el
viraje del PP (aparentemente) tras saludar con agrado el mensaje de los
etarras encapuchados. Y han convenido en que parece haber un viraje
electoralista, tras ver lo mal recibido que fue en sus propias filas el
mensaje de Rajoy. Por su parte los del PP dicen, claro, que están donde
siempre han estado, pero es que entre ambigüedades y silencios a veces
no se sabe dónde están. Los de UPyD sí han hablado muy claro y con
planteamientos que comparto en grandísima medida. Otra cosa es que
vayan a tener éxito, visto el poco eco que sorprendentemente tienen
estos planteamientos entre el electorado, y es que el país es el que es
y si no, si tuviesen eco, precisamente no habría UPyD; porque no
estaría tan maleado y con políticos tan vergonzosos. Hoy mismo oía a
Carlos Herrera entrevistar a Urkullu, y daba vómitos oír cómo el
nacionalista se preocupaba por el lado etarra de la cuestión, ignorando
totalmente a los otros—y cuando le ha preguntado Carlos Herrera por
aquella comisión de derechos humanos del parlamento vasco en la que
estaba Josu Ternera, le puntualizaba el nacionalista que estaban todos
los partidos allí, en esa comisión, como dando a entender que era la
normalidad democrática. Y a Ternera cuidaba bien Urkullu de llamarlo
por su nombre y no por su mote, un caballero que se tuvo que fugar, sin
más. Normalidad absoluta, y apoyo a las víctimas, por parte de Ternera y de él,
que presidía la comisión. En fin, qué país de memos encanallados, el
que mantiene a personajes como éste en la vida pública... Rubén Múgica
ha hablado del exilio forzoso de los vascos, amenazados y avisados por
la policía de que mejor se fuesen, incluso. Y de lo crucial que va a
ser la toma de postura del PSOE tras lo que prevé va a ser su
hundimiento espectacular en las próximas elecciones. Yo no le auguro un
hundimiento tan espectacular al PSOE, miren, aunque el panorama que
plantean los nacionalistas de verdad va a ser difícil de manejar—en el
País Vasco el PSOE ha dejado la situación bien enmerdada (el PNV para
qué hablar), y tienen ya el dinero, para la independencia sólo
necesitan la decisión, y esa les va a venir con la mayoría
parlamentaria. A ver quién les dice que no, a los hechos—Rajoy, lo
dudo; y Zapatero los aplaudirá en su exilio donde contemple
nubes. Otra pregunta les he hecho, a los de UPyD, por qué no
apoyaron la manifestación de víctimas del terrorismo. No me ha parecido
adecuada la respuesta, aunque a mi manera la entiendo—es que la
situación en España es tan capciosa, y está el ambiente mediático tan
volcado contra las víctimas del terrorismo, que incluso UPyD tiene que
hacer cálculos electoralistas al respecto, por no perder votos. Es lo
que interpreto. Aun con todo, aunque no me parezca motivo para no
apoyar esa manifestación, les votaré, pues visto el panorama... No hay
ningún partido, quizá, con el que coincidan al cien por cien ni sus
militantes (salvo por el método tan socorrido del encefalograma plano).
Así que coincidir en gran medida con la mayoría de los planteamientos
de UPyD ya me parece razón suficiente para votarles. Sobre todo, por
comparación... Se presentan como un partido progresista, y radical en
un sentido: en la defensa del Estado como garante de las leyes y de su
cumplimiento, y de la igualdad de los españoles. Lo cual va en contra
de muchas prácticas y vicios adquiridos, que serán (preveo) difíciles o
imposibles de deshacer. A menos que la ruina nos salve de la ruina,
como decía el otro.... Y además, como ha dicho Cristina Andreu, hay que
tener en cuenta dos cosas. Primero, los programas de los partidos
suenan a música celestial, pero analizando la letra se ven diferencias
significativas. En muchos aspectos (ley electoral, pongamos, o reforma
del poder judicial) el PP no se moja y piensa mantener el sistema que
tantos buenos resultados le da. Y otra cosa: cómo actúa un partido,
al margen de lo que dice. Cuando llega la hora de votar, por ejemplo,
si las competencias de ordenar la educación han de ser nacionales o
locales. Allí el PP siempre ha votado con los nacionalistas, y con el
PSOE. Y en tantas otras cosas—el ejemplo que ponían era, una vez más,
la ley de apoyo a las víctimas del terrorismo, que no ha puesto coto a
la participación de partidos asociados con el terrorismo. Con el voto
favorable del PP, y el voto en contra de UPyD. Pues eso, busque,
compare, y si encuentra algo mejor, vótelo. Pero el panorama de
los demás partidos parece de noche de Halloween, casi—aun si
descontamos a Belloch— así que me atendré a UPyD el Veinte Ene. ¿Voto
en blanco? Que nó, hombre, que el voto en blanco es carta blanca, o
cheque en blanco. Y el PSOE... eso sí que es voto en Blanco, cosa
seria, oigan.
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