viernes, 23 de diciembre de 2011

Llega Oscar corriendo, llega Ivo

Llega Oscar corriendo, llega Ivo

Origen de las sociedades


Más sobre el origen de las sociedades. De primates, que sociedades hay muchas, pero las de primates incluyen a las sociedades humanas. A cuenta de un artículo aparecido en
Nature—

Shultz, Susanne, Christopher Opie and Quentin D. Atkinson. "Stepwise Evolution of Stable Sociality in Primates." Nature 479 (10 Nov. 2011): 219-22.* doi: 10.1038/nature10601
    http://www.nature.com/nature/journal/v479/n7372/full/nature10601.html
    2011

Nicholas Wade, en el New York Times, "Genes Play Major Role in Primate Social Behavior, Study Finds." informa más sobre esto:


The Oxford survey confirms that the structure of human society, too, is likely to have a genetic basis, since humans are in the primate family, said Bernard Chapais, an expert on human social evolution at the University of Montreal. "Evolutionary change in any particular lineage is highly constrained by the lineage's phylogenetic history," Dr. Chapais said, referring to the evolutionary family tree. "This reasoning applies to all species, including ours. But in humans, cultural variation hides both the social unity of humankind and its biological foundation."

Human multifamily groups may have arisen from the gorilla-type harem structure, with many harems merging together, or from stable breeding bonds replacing sexual promiscuity in a chimpanzee-type society, Dr. Chapais said.

In his book Primeval Kinship (Harvard, 2008), he describes a further stage in human social evolution that occurred when individual bands allied with those with whom they exchanged daughters. The bands in such a marital exchange system formed a tribe, taking human society to a level of organization beyond that of chimpanzee society.

With chimps, territorially based bands also exchange daughters to avoid incest but continue to fight with one another to the death because the males cannot recognize their kinship with relatives in neighboring bands.

El intercambio de hijas como base de la sociedad habría que relacionarlo, claro, con la prohibición del incesto, que como señalaba Lévi-Strauss existe de una forma u otra en todas las sociedades humanas—y por tanto puede considerarse un universal, una piedra angular o estructura fundacional. 


El segundo paso es (parece ser) el reconocimiento de aliados más allá del propio grupo, para evitar la guerra universal—en especial en la época en la que el hombre es un chimpancé para el hombre. Es el momento en que nacen la diplomacia y el potlatch—el intercambio de regalos, que tanta importancia tiene en las sociedades primitivas. Y hasta en la sociedad homérica, ahora que estoy releyendo La Odisea.

Por cierto que algunas conclusiones geneticistas que apunta Wade en su artículo me parecen exageradas, o precipitadas, o sobredimensionadas. Las sociedades, en especial la humana, crean condiciones emergentes que si bien pueden haberse debido en su origen a los genes, se encuentran ya a otro nivel de análisis, y originan una dinámica ecológica que se retroalimenta con la propia existencia de la sociedad (un nicho ecológico, dicho de otro modo), de tal modo que cualquier tendencia genética ya se ve canalizada y conducida por las circunstancias y relaciones socialmente construidas.


 
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jueves, 22 de diciembre de 2011

Interculturalism: Between Identity and Diversity

Buscándose a sí mismo uno, preferentemente con Google, a veces se encuentra, o se encuentran cosas. Aparece por la Güés este libro, Interculturalism, en el cual tengo un capítulo, y Beatriz aún más proporción:







Mi capítulo no está incluido en la vista previa de Google—no sé si por suerte o por desgracia, sobre esto hay debate y de ahí salen el Acuerdo Google y muchos pleitos. Pero, por si acaso es por desgracia, aquí hay unas cuantas versiones en red de mi capítulo y de su traducción.

_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Net Sight de JAGL 2006.
_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Academia.edu 2010.
_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Social Science Research Network 2010.
_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Zaguán 2011.
_____. "Narración, Identidad, Interacción—Relectura". En Net Sight de JAGL 2006.
_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." En Academia.edu 2010.
_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." En Zaguán 2011.
_____. "Narrative, Identity, Interaction: Rereading / Narración, Identidad, Interacción: Relectura." En Social Science Research Network 2010.

Quien no relee, es porque no quiere.

 
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Les derniers bourricots

Gimme the initial spark—and the noise of connections



My commentary to a LinkedIn post by Stuart Nager, "The Initial Spark"—on crea
tivity in the hypermediated and multitasking Age of the Web:

So the initial spark of creativity is bound to come now in quite a different informational ecology, and surrounded by interruptions and cybernoise. I find this post interesting and well put; it is quite attentive to the distinctive quality of the present-day experience and conditions of writing. For myself, I tend to believe that the initial spark of creativity is favoured by the unexpected connectiveness of multimedia noise—doing half the work of connection for your brain, in a way— but then who knows, perhaps it's a matter of different kinds of brains and other people are numbed by excess noise. Anyway, to look at an additional side of the question, it occurs to me that although we're multimedial now, and we're interrupted constantly, this has always been the case (not in the same way I grant, but think of the Person from Porlock). We are always already multimedial, if only because our body is from the start the original multimedia machine, and an interface for the interaction of different and incommensurable senses (as pointed out by Berkeley in his Essay towards a New Theory of Vision). But I digress. You made me think of an article by Leah Marcus in The Renaissance Computer, "The Silence of the Archive and the Noise of Cyberspace" — what she argued is that our association of writing and silence, the internal train of thought, etc., is a modern development, a product of the age of print. And that the noise of cyberspace may restore to us a more multifarious-hypermedial-interactional (and bodily) relationship to writing and thinking. As is the case here.

Once written, I add as hyperlinks the initial connections which suggested themselves as I wrote the commentary—and others that popped up along the way as I rewrote it and linked it here. For instance, this reflection on the notion of connecting the seemingly unconnected is... somehow connected to the discussion.


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miércoles, 21 de diciembre de 2011

El coche al pie de Peña Blanca

Sitio de citas



Acabo de enterarme de que existe la página de "mis citas" en Google Scholar. Incluye unos interesantes índices de impacto—poco tengo yo, la verdad, en índices o en número de citas.

For the record, estos son mis índices de citas hoy:

Citations: 279 (159 desde 2006)
h-index: 4 (4 desde 2006)
i10-index: 2 (2 desde 2006)

El primer índice se define así: el índice h es el número más grande tal que h publicaciones tienen al menos h citas.
Y el i10-index se refiere al número de publicaciones con más de 10 citas.

Falta otro índice que coteje la cantidad de artículos frente a la cantidad de citas: habrá quien tenga mas citas que publicaciones, igual que yo tengo más artículos que citas.

No sé si la solución para levantar el índice será autocitarme aún más, igual como que no.

 
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martes, 20 de diciembre de 2011

Ivo Catbalou

Ivo Catbalou by JoseAngelGarciaLanda
Ivo Catbalou, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

No salí presidente



Fui ayer a la reunión de la comunidad de vecinos de la casa de Tenor Fleta, por aquí conocida como "casa del Moro", por el retrato de un berberisco sonriente y maligno, o quizá un turbond Turke, que adorna la entrada. 

Resulta que soy el único copropietario (y hay muchos) que vive en Zaragoza. Es curioso, he observado en mis hermanos y hermanitas, incluida la abajo retratada, una tendencia a emigrar del pueblo a la ciudad, como yo, para a continuación hacer una quebrada altamente atípica y volver al pueblo tras unos años. Igual acabo allí yo también, no sé. 

De momento fui de representante a la reunión, y —otra cosa atípica: nos bajan la cuota de comunidad para el año que viene, a la mitad, se quedará en unos 50 euros mensuales. Esto es, claro, porque se ha cambiado la calefacción central por una de gas individualizada; luego cada cual tendrá que ver si paga más de 50 euros mensuales de gas de media, al año. Mucho gas parece, pero hay gente friolera. 

También hay quien no enciende la calefacción, por lo que veo. Igual nosotros y el turco estamos entre ellos, porque ahora tras el paso de varios huracanes la casa está deshabitada, y un tanto patas arriba, todo hay que decirlo. Lo mejor sería alquilársela a alguien que viva ahí y se responsabilice de tenerla ordenada, y los demás que vayan por invitación y bajo control. Hasta ahora, los diversos habitantes que van circulando por ahí o no están lo bastante, o no se preocupan o no se consideran con autoridad suficiente para poner un poco de orden. Así que mejor que la alquile alguna persona de orden. Es que donde hay muchos propietarios, unos por otros, la casa sin barrer. 

Tras la elección de cargos no salí presidente en la reunión, uf, ni tampoco ninguno de mis copropietarios. Menos mal, porque no recuerdo con agrado mi única presidencia de comunidad. En esta comunidad tenemos —otra cosa rara— un presidente voluntario y entusiasta y al parecer eficaz, que se apunta una vez tras otra con el consenso de todos los vecinos. 

Como única anécdota—una vecina reclamaba a la comunidad el pago de una obra dudosa, de 500 y pico euros. Se sometió a votación y se le pagará aunque se lleva la mitad del remanente. Yo fui el único que votó que no, sin más criterio que por el siguiente: al estar representando a muchos, que ni sabían de ese gasto ni podían opinar de él, me pareció más coherente votar en contra, al ser un caso dudoso, mejor que comprometer los eurillos (pocos) de mis representados. 

Por cierto que estaba Luis Carlos en la reunión, también viejo habitante de esta casa donde yo viví en aquella década en la que éramos todos más jóvenes y más guapos aunque vestíamos y nos peinábamos con peor gusto—en los ochenta. El año que viene radiamos más, si sigo siendo copropietario de nada, y representante electo de las masas.


 
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lunes, 19 de diciembre de 2011

Amaya&Laura

Amaya&Laura by JoseAngelGarciaLanda
Amaya&Laura, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.
Mirad qué preciosidad de chiquitina tenemos en Biescas, que es mi hermanica Amaya, que siempre será la más pequeña; y la que tiene encima más pequeña todavía es Laurita, la Prima Ultima (hasta la fecha), una nenita preciosa pero ella no sabemos si será siempre la más pequeña. De momento lo es: a mi hermana no le dio tiempo a salir de cuentas, pero la pequeña ya estaba contando los días para salir.

¡Y felicidades a mamá, que está sosteniendo la cámara, y la familia! Y también a Bertita, que cumple años el mismo día que mi madre. ¡Muchos cumpleaños y natividades estos días! Si es que hasta a Cristo lo hicieron al llegar la primavera.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La acequia de cuando iba a la escuela

Buscando el sexenio

Como las truchas, vamos nadando contra corriente para quedarnos en el mismo sitio—nuestro sueldo de profesor funcionario va bajando a base de recortes (y más que va a bajar cuando lo raje Rajoy), y la única manera de mantenerlo a flote es pidiendo complementos de productividad. Yo tengo varios quinquenios por méritos docentes, todos los que puedo tener, y también tengo todos los sexenios posibles por méritos de investigación, tres de momento. Ahora tengo que aportar a la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora una selección de cinco publicaciones, las más lucidas hechas estos últimos seis años. Creo que una de ellas va a ser mi capítulo incluido en el libro Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas— del cual hablé aquí cuando salió. Una de las cosas que hay que hacer es cantar las loas de la propia calidad, cosa que no se me debería dar mal, y hacer mucho aparato con los propios méritos, en el caso de esas cinco publicaciones seleccionadas. Así que me he enterado de que existen estas reseñas del libro en cuestión:

Reseñas de Estudios sobre el texto: Nuevos enfoques y propuestas, ed. Azucena Penas y Rosario González (Frankfurt, Nueva Yor, etc.: Peter Lang, 2008).

Rodríguez, María. Reseña de Estudios sobre el texto. En Cauce 32 (2009).
Martínez de Carnero, Fernando. En Artifara 9 (2009)
González, Paloma. En Anuario de Estudios Filológicos 33 (2010).
Silió, Teresa, en mi+d (un lugar para la ciencia y la tecnología. Portal científico de la Web). (2010)
González, Carmen. En LinRed 7 (2010).
Fernández, Rafael. En Crítica Bibliográfica. Revista electrónica de la Academia del Hispanismo (dic. 2010).
Llorente, Mª del Rosario. En Analecta Malacitana 33.1 (2010).
Alonso, Milagros. En Anuario de Lingüística Hispánica 26 (2010).
Martín, Raquel. En Círculo de Lingüística 44 (2010).
Baena, Enrique. En Rilce 27.2 (2011).
Medina, Francisca. En Oralia 14 (2011).
Ruiz, Carmen. En Lenguaje y Textos 33 (2011).

Las otras publicaciones que presentaré creo que son Theorizing Narrativity, Emergent Narrativity, el capítulo de Con/Texts of Persuasion,...  Y ya veré qué más. Publicaciones al gusto académico tengo pocas, aunque de por sí tengo muchas, demasiadas dicen algunos—he tenido que abreviar mi currículum, de 380 páginas y lo he dejado a efectos de brevedad en 130. Ya contaré si me dan el cuarto sexenio. Y si no me lo dan, pues daremos ya definitivamente por clausurada nuestra obra académica, que con menos sexenios que yo hay algún catedrático.


 
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viernes, 16 de diciembre de 2011

El vagaroso universo de las narraciones


Meditación de la Joven Prudente en Los enamoramientos de Javier Marías:

Todo acaba atenuándose, a veces poco a poco y con mucho esfuerzo y poniendo de nuestra voluntad; a veces con inesperada rapidez y en contra de esa voluntad, mientras intentamos en vano que no palidezcan ni se nos difuminen los rostros, y que los hechos y las palabras no se hagan imprecisos y floten en nuestra memoria con el mismo valor escaso que los leídos en las novelas y los vistos y oídos en las películas: lo que ocurre en ellas da lo mismo y se olvida, una vez terminadas, aunque tengan la facultad de enseñarnos lo que no conocemos y lo que no se da, como había dicho Díaz-Varela al hablarme de El Coronel Chabert. Lo que alguien nos cuenta siempre se parece a ellas, porque no lo conocemos de primera mano ni tenemos la certeza de que se haya dado, por mucho que nos aseguren que la historia es verídica, no inventada por nadie sino que aconteció. En todo caso forma parte del vagaroso universo de las narraciones, con sus puntos ciegos y contradicciones y sombras y fallos, circundadas y envueltas todas en la penumbra o en la oscuridad, sin que importe lo exhaustivas y diáfanas que pretendan ser, pues nada de eso está a su alcance, la diafanidad ni la exhaustividad.
      Sí, todo se atenúa, pero tambien es cierto que nada desaparece ni se va nunca del todo, permanecen débiles ecos y huidizas reminiscencias que surgen en cualquier instante como fragmentos de lápidas en la sala de un museo que nadie visita, cadavéricos, como ruinas de tímpanos con incripciones quebradas, materia pasada, materia muda, casi indescifrables, sin apenas sentido, absurdos restos que se conservan sin ningún propósito, porque no podrán recomponerse nunca y ya son menos iluminación que tiniebla y mucho menos recuerdo que olvido. Y sin embargo ahí están, sin que nadie los destruya y los junte con sus trozos desperdigados o hace siglos perdidos: ahí están guardados como pequeños tesoros y superstición, como valiosos testigos de que alguien existió alguna vez y de que murió y tuvo nombre, aunque no lo veamos completo y su reconstrucción sea imposible, y a nadie le importe nada ese alguien que no es nadie. (361-62)








Un comentario en Facebook



 

Corolario: no nos queda más remedio que vivir nuestra vida, que es la que resulta ser. Y aguantar nuestros textos, que son los que resultan ser. Claro que un buen lector da una segunda oportunidad, y mejora lo que se escribió.


 
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El invitado

Durán y Lleida, el invitado del PP a la mesa del Congreso, defendiendo a los diputados etarras: "representantes legítimos de la soberanía del pueblo vasco". Si es que en España siempre sigue habiendo sitio para más tontos, y más canallas.
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Por lo menos parece que (a pesar de las protestas del PSOE y nacionalistas) Amaiur se queda sin grupo parlamentario propio. Qué pena, oye, la voz del pueblo desoída. Del pueblo de la España profunda.
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PS: Diez años después, los tenemos aliados con el PSOE, a los etarroides varios, y organizando los presupuestos y leyes. Esto lo hizo el PSOE, y también el PP.

Motorretrato del autor

Mi moto y yo



jueves, 15 de diciembre de 2011

Serbilletes


—Papá, me he inventado un nuevo modelo de servilletas para despilfarradores.
—Ah, ¿sí?
—Sí. Se llaman los Serbilletes. Son servilletas de papel hechas con billetes de 500 euros cosidos, para limpiarte los morros y tirarlas. Y son carísimas, porque te cobran los billetes que han cosido para hacerlas cuadradas, y además el precio del que las cose.
—Sí, no creo que tengan mucho éxito.
—Sólo para despilfarro. Para ricachos, como el rey. Yo creo que el rey sería buen cliente. Seguro que alguna le vendíamos, "Oh, sí, sí, traiga, traiga". Y claro, ¡las pagaría todas con dinero público!


La ley del dinero y la trampa del crédito

Una regla de oro de la economía es que no hay reglas fijas, pues, tratándose de un proceso dialéctico y retroalimentativo, cualquier establecimiento de reglas llevará a intentos de sortearlas buscando el beneficio con respecto a los que se atienen estrictamente a ellas. Como el objeto de la regulación es un sujeto, reaccionará a los intentos de regulación y se adaptará al panorama cambiante, dando lugar a un círculo hermenéutico de estrategias económicas. De ahí que la fiebre especulativa sea especialmente intensa cuando se entra en un remolino acelerado de cambio de normas y de observación mutua, como sucede ahora con la crisis de deuda y la con endeble estructura de apoyos al euro.

No hay normas fijas, aparte de esta regla de oro, pues en cada momento histórico la situación económica es una, las normas bancarias o crediticias son otras, la política monetaria y sus agentes varían, y también las políticas, modas o teorías sobre cómo controlar el precio del dinero y la inflación. Cada vez estamos en un contexto distinto, que trabaja sobre el anterior y es el resultado de su desarrollo—el resultado imprevisible, por definición, auque quienes por chiripa o por su control local de la información lo han previsto en parte, con frecuencia se han hecho ricos. Y en cada momento, quien tiene más información (nunca toda) estudia la situación, estudia los instrumentos financieros a su alcance, las inversiones disponibles, y hace juego maquiavélicamente, si es posible fingiendo que es otra cosa lo que está haciendo, según la teoría paranoica de la observación mutua a la que se atienen los cálculos de las acciones humanas.

Aunque no hay normas fijas, y en el detalle todo el panorama económico y financiero es distinto en cada lugar y momento de la historia, sin embargo sí se aprecian constantes recurrentes—igual que volverán las corbatas estrechas aunque no se parezcan en nada más a las de los ochenta, ni en su tela ni en su color.

Una de las formas recurrentes en este sentido es el siguiente paso de minué: la intervención estatal, creyendo controlar y acotar las actividades económicas con una normativa fija, impone un corsé que de hecho empeora los males que se supone iba a remediar. O remedia unos y da lugar a otros imprevistos. Lo hemos visto en muchos otros aspectos—por ejemplo, con los precios fijos de productos básicos, para protección del pueblo, que no se sabe cómo conducen a lo contrario: a la especulación, escasez y mercado negro. O con la legislación laboral hiperproteccionista para el obrero, que en la práctica lo convierte en un contratado-basura o en un parado, y destruye la creación de empleo. Son un par de ejemplos.

Otro ejemplo quería citar a cuenta de un ensayo de Herbert Spencer "State-tampering with Money and Banks", escrito en 1858 y reimpreso en el segundo volumen de sus Essays. Está comentando Spencer cómo se dictan normas para evitar la quiebra bancaria, impidiendo la emisión de billetes más allá de un máximo sobre los depósitos efectivos—y cómo esa limitación lleva a la proliferación de deuda e hipoteca, que crea un peligro de quiebra mucho mayor. Cosas que casi nos suenan a historia contemporánea, ciento cincuenta años después. Y es que plus ça change…

"There is reason to believe that bankers are tempted into greater dangers under this protective system. They can and will hypothecate their capital in ways less direct than by notes; and may very likely be led, by the unobtrusiveness of the process, to commit themselves more than they would else do. A trader, applying to his banker in times of commercial difficulty, will often be met by the reply—'I canot make you any direct advances, having already loaned as much as I can spare; but knowing you to be a safe man, I will lend you my name. Here is my acceptance for the sum you require: they will discount it for you in London'. Now, as loans thus made do not entail the same immediate responsibilities as when made in notes (seeing that they are neither at once payable, nor do they add to the dangers of a possible run), a banker is under a temptation to extend his liabilities in this way much further than he would have done, had not law forced him to discover a new channel through which to give credit." (Essays, II, 317)



Podría argüirse que la versión refinada y realmente envenenada de este proceso es la que se ha vivido en los últimos años, cuando hablamos no de la deuda a particulares sino de la deuda pública, que ha alcanzado su crisis en Europa y está a punto de hacerlo en EE.UU. Ahora el Estado ya no es sólo árbitro de los préstamos, sino también la principal parte interesada—juez parcial, abogado, acusado, fiscal, criminal, víctima y avalista.  Cuando todo el mundo duda del futuro del crecimiento de la economía europea (y occidental), y de su capacidad de afrontar la deuda pública—de ahí la acertada renuencia de la Merkel a emitir los famosos bonos europeos, que empantanarían más al sistema entero en la deuda—sin embargo se buscan trampeos para que podamos prestarnos dinero a nosotros mismos, como si el futuro fuese boyante y las expectativas inmejorables. Y si el Banco Central Europeo no puede prestar a los propios países, pues no es problema: le presta al FMI para que sea éste quien lo represte a los endeudados. De lejos se ve dónde acaban estas cosas, a menos que hubiese un serio plan de controlar la deuda a corto plazo. Pero cómo va a haberlo mientras sigan al frente los mismos, y sigan ingeniando estas ingenierías financieras.


 

 

 Spencer sostenía que el papel del Estado era administrar justicia y hacer cumplir las leyes, y no invadir el control de la política monetaria con estrategias cambiantes. No sé en qué se basaría para opinar esto, pues apenas ha hecho otra cosa el Estado…

"Si el Gobierno prohíbe una manera de dar crédito, encontrarán otra, y probablemente peor. Sea el grado de confianza mutua prudente o imprudente, habrá de seguir su curso. El intento de restringirlo por ley no es sino una repetición de la vieja historia de intentar detener el mar con un rastrillo." (318)

Como el intento de que los gobernantes no intervengan en los procesos financieros, supongo. Es por parte de Spencer un último resto de ingenuidad. Más contundente es cuando dice algo que podría aplicarse a las quiebras apuntaladas por dinero público:

"Lo que resulta al final de resguardar a los hombres contra los efectos de la necedad, es llenar el mundo de necios" (320).

Supongo que en la línea de pensadores como Spencer se sitúa la ahora tan comentada tradición de Hayek y la escuela austríaca liberal, mientras que el siglo XX, y el XXI hasta la fecha, ha estado dominado en la práctica por los keynesianos, para quienes la intervención estatal aporta un elemento de racionalidad. (Eso siempre y cuando las decisiones y políticas económicas sean racionales). Parece previsible que los Estados seguirán siendo mayoritariamente keynesianos, aunque sólo sea por las ventajas especulativas que se derivan de un conocimiento de las maniobras de intervención. No para los gobernantes, claro, sino para sus amigos y sus partidos y sus socios secretos. Que no sé si existen, en la teoría de Keynes.

 
 
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