lunes, 14 de junio de 2021

SIETE PASOS DE DESESCALADA


Esta pandemia que mata a ancianos de 86 años es sin duda alarmante, pero ha sido convertida en algo desmedidamente alarmante por la propaganda gubernamental, y por el machaque continuo de los medios de comunicación, periódicos y teles y radios a todo trapo con el sonsonete de los Casos y los Cierres perimetrales y las Vacunas, vacunas, vacunas. 

Curiosamente, jamás les oirán hablar (pero ni por error) de medicamentos para curar la Covid—en todo caso de los respiradores, que en lugar de curarte te dan la puntilla.

Estamos, en fin, en una pandemia muy poco grave de Covid-19, cuyo alcance es difícil de evaluar debido a la manipulación sistemática de los datos y cifras. Al tratarse de una enfermedad subvencionada, es difícil saber si las cifras oficiales se ajustan a la realidad, o están desmedidamente infladas, o todo lo contrario. Ahora bien, no puede escapársenos que estamos en medio de una pandemia mucho más grave: una pandemia de pánico, de manipulación y maltrato de la sociedad, por parte de políticos, medios y organizaciones globales (con la OMS en el centro). Una auténtica ola de terrorismo de Estado que confina, aterroriza, arruina y maltrata a la población, a la vez que presenta a los políticos (títeres del globalismo) y a sus peleles (peleles de títeres, digo bien) como héroes de la Salud Pública y salvadores de la sociedad.  A mi entender son todo lo contrario, llámenme rarito.  Nuestros políticos son auténticos delincuentes, contrabandistas, traidores a sueldo, ladrones de fondos públicos, manipuladores, antiespañoles en todo lo que hacen, socios de golpistas y terroristas.... ¿Y habrían de ser sensatos gestores de la salud pública? Miren, no. 

Esta ola de terrorismo de Estado ha adoptado formas nuevas; —las llamaría más sutiles si no fuesen tan obvias, como obvia es la mascarilla que le han plantado en la cara por obligación a todo el personal, algo inaudito en la historia de esta nación y de cualquier otra salvo Afganistán en sus peores momentos. Así se asegura si no la islamización del personal, sí al menos su Sumisión.

 

Coerción Covid

 

Y los siete pasos de escalada de la borreguización están escritos:

Pero por no enrollarme con lo que es bien sabido (o debería ser bien sabido, aunque obviamente la gente no entiende lo que tiene delante de las narices, a saber, la Mascarilla), voy a ir a lo práctico y centrarme en siete pasos de desescalada de la borreguización. Empezando en concreto por su símbolo e instrumento: la Mascarilla Loscojones.

Ya he dicho muchas cosas contra la mascarilla, y más que diré, por lo que veo, porque HOY AMANECE UNA SEMANA MÁS Y SIGUEN USTEDES CON LA MASCARILLA HASTA LOS OJOS. OIGAN, SON USTEDES UNA AUTÉNTICA BICOCA PARA ESTE GOBIERNO DE TRILEROS, ESTAFADORES Y MANIPULADORES.

Está muy bien irse a manifestar a Colón contra el Gobierno, pero mientras lo hagan todos con la mascarilla puesta, el gobierno se va riendo por lo bajini—porque les están concediendo la mayor.

Los siete pasos de la desescalada han de ser:

1) NO LLEVE JAMÁS LA MASCARILLA POR LA VÍA PÚBLICA, excepto en presencia de un agente de la policía. No hay que buscarse más problemas de los necesarios, y el paso dos tiene que venir después del paso uno. En esto hay que actuar como James Joyce: con astucia y sigilo—esperemos que no tenga que llegar la cosa al exilio, porque si no, mal vamos.  Al principio será Vd. el único. No llevando la mascarilla, hace usted resistencia contra una ley abusiva y despótica, y da a los demás ejemplo de civismo y ciudadanía. El no montar broncas con la policía forma parte de ese civismo necesario.

2) Cuando una mayoría de gente no lleve la mascarilla por la vía pública, será insostenible para la policía el intentar imponerla, y la medida en su forma más abusiva y absurda caerá por sí sola. En este punto, sólo se tiene que poner la mascarilla, con pausa y de mala gana, cuando se lo requiera un agente, y si le pide más explicaciones, decirle disculpe, Agente, me estaba sacando un moco. Pocos agentes le multarán, y serán cada vez menos.

3) En los espacios interiores, oficinas, almacenes, etc. la cosa es más ardua, porque son espacios doblemente vigilados, o triplemente, por la policía en potencia, y en acto por los Covidianos que están a cargo de seguir las normas del cartel que han puesto a la entrada; amén de por muchos entusiastas que se les suman con más ahinco en interiores que en exteriores. Así que entre Vd. con su Hidrogel y su Mascarilla y toda la parafernalia. Scanner y foto si le hacen. Y una vez franqueada la entrada correctamente enmascarillado, cuando no le miren, quítese la mascarilla por la vía reglamentaria, es decir, comenzar por llevarla de malas maneras hasta que le llamen la atención. Y entonces se la pone pero con una observación: "Pero qué pesados están ustedes con la mascarilla. Van a perder clientela. ¿No ven que ya no la lleva nadie?" Etc.

4) La mascarilla, luego, al bolsillo. Y sólo sacarla para casos especialmente insistentes de acoso de Agentes, Covidianos y Espontáneos. Los tres cuerpos irán perdiendo confianza en sí mismos si ven que la mascarilla ha dejado de ser tan obligatoria como la camisa, y cada vez molestarán a menos gente.

5) Luego, Selección Natural de comercios, bares, etc. No vuelva usted por donde los empleados o responsables le den la vara con la puta mascarilla. Que se queden para clientela de covidianos, y dé apoyo Vd como consumidor a negocios o lugares donde impere la sensatez.

6) Use el Libro de Reclamaciones, las redes sociales, los sitios de Valórenos Usted con su Opinión, etc.,  para hacer constar su protesta ante el trato degradante que le inflige la Administración o los diversos responsables con estas medidas inauditas, y en particular con la insultante Mascarilla.  Afee su conducta a quienes participan de este siniestro plan de acogotamiento masivo de la sociedad.

7) Cuando el ambiente sea propicio (ahora no, pues vivimos rodeados de Covidianos, Abducidos, Atemorizados y Enmascarillados) sea Vd. más estentóreo; deje lo del sigilo y la discreción ya si eso para otro día, y mande a freír espárragos a quien pretenda imponerle la Mascarilla o se queje de que Vd. no la lleva. Exprese Vd. su muy justificado desprecio. (Yo creo que ya estoy en esta fase).

Y no se deje impresionar por ese tipo de juristas (muy del gusto de nuestro gobierno) que le dicen a uno, como Versados Expertos que son, que, como la Constitución no dice nada sobre esto, podría muy bien el Gobierno, sin vulnerar ningún derecho, obligarle a Vd. a andar a cuatro patas, igual que le ha obligado a ir con mascarilla. No quiero dar ideas, pero también sería muy efectivo contra la Covid, esto del cuadrupedismo; disminuiría las interacciones y los contagios y aumentaría la distancia social; mucho más que la puta mascarilla, sin duda. Y dejaría las cosas todavía mucho más claras.

Yo ya he propuesto. Ustedes dispondrán.

 

HAGAN ALGO YA


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