lunes, 3 de agosto de 2015

Retropost #106: 30 de enero de 2005


30 de enero

Larga sesión de cine con La Bisabuela de Amélie, perdón, con Largo domingo de noviazgo, de Jean-Pierre Jeunet. Como hoy ha puesto un post sobre ella Javier Armentia, pues allí que os mando. Bueno, allí y al cine. Es de las que hacen que la vida de uno se vuelva un poco más como el cine - descubre uno retrospectivamente sus momentos-Amélie, en este caso Mathilde-moments, viéndola.

Rumor que me llega a través de un colega: "Parece que las habilitaciones serán sustituidas el año que viene por un sistema de acreditación sin presencia del candidato". Para quien no esté al tanto, los profesores universitarios tenemos que hacer una oposición si queremos promocionarnos a un puesto superior; con el sistema de habilitaciones se añadieron los obstáculos, al tener que hacer dos oposiciones en vez de una: una en la universidad que ofrece la plaza, como solía ser desde los años 80, y otra a nivel nacional. Yo no me planteo la posibilidad de promocionarme desde que está este sistema vigente, porque se han duplicado las dificultades y un 100% de aumento es una subida de precio abusiva; ya veremos, si se cambia la oposición por una especie de visto bueno a la carrera de uno. Para más exámenes ya no estoy, sobre todo después de la última experiencia en la oposición de 2003: suspenso con menos de dos puntos sobre diez, para mayor gloria del tribunal que emitió esa calificación. Un gráfico con mis calificaciones, concursos y evaluaciones a lo largo de mis estudios y carrera iría algo así, a grandes rasgos:
 
Calificación
media
 
10 ________________________________
9
8
7
6
5
4
3
2
                       __
1
Año: 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2003


Este tribunal de 2003 disiente, como se ve, de todos los evaluadores anteriores. La plaza a la que me presentaba, una cátedra de Filología Inglesa, se quedó desierta por falta de candidatos mínimamente adecuados, a decir del tribunal. Interpuse un recurso contra los resultados, por injustos y prevaricadores. La interpretación alternativa, claro, sería que me dió una fiebre cerebral que me dañó seriamente las meninges. Hasta la fecha el recurso sigue sin respuesta, pues el Rectorado de la Universidad de Zaragoza no ha dado por escrito ni un acuse de recibo. Esta semana presento el caso ante el Defensor Universitario, antes de que pase el plazo de dos años a partir del cual no admite los casos.






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