miércoles, 26 de octubre de 2011

Nuestra casa, reubicada

La silla telekinética


Un sueño de esta noche pasada. Me desplazaba yo en una silla telekinética, en dirección a Biescas, siguiendo la carretera—un día extraordinariamente oscuro, o quizá cerca del anochecer. Sólo hacía un breve alto en el camino, para darme un abrazo con una morena estupenda, cerca de unos depósitos de agua donde chapoteaban unos chavales. La silla telekinética puede parecer un vehículo práctico, pero en realidad no lo era. Aparte de que no llevaba ni cinturón de seguridad ni nada, requería bastante concentración el hacer que se levantase y fuese flotando por cerca de la cuneta. Para salir al tráfico había que tener cuidado porque era peor que un ciclomotor, realmente. Le costaba coger velocidad, y altura—apenas unos palmos levantaba, e iba inclinada—había que agarrarse a ella, aunque en un momento dado sí se podían hacer unas quebradas mentales bastante descontroladas, y cabriolas aéreas, y rápidos desplazamientos que no llegaba a dominar bien. En fin, después del episodio de la morena seguía camino, camino de la sierra de Guara, y el futuro no auguraba nada bueno, parecía el final de Terminator.

En otra parte del sueño, o era quizá otro, pues en éste no llevaba traza yo de llegar jamás al pueblo, seguía unos caminos de Biescas, bien familiares, con mi silla creo, a lo largo de las acequias. Pero ahora eran sendas realmente invadidas de maleza y de hierba muy espesa, apenas se reconocía por dónde pasaba el camino.

El sueño provocaba una sensación especial, una sensación que no tengo desde que perdí la costumbre de darme largos paseos en solitario alrededor del pueblo, hace treinta años. También había otros ingredientes emocionales en el cocido, apañados de una manera que sólo pertenece a los sueños, y sólo en ellos se puede sentir. Ni con concentración suficiente para levantar una silla del suelo, se podría recuperar la sensación de ese sueño que se escapa, flotando, por la parte de atrás de la cabeza de uno.


 
 
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The Libertine

The Libertine (2004) es una buena película sobre John Wilmot, conde de Rochester, poeta cínico, escéptico y libertino del siglo XVII. Con Johnny Depp, conocido en español como "Johnny Deep", en uno de sus papeles más profundos. Dirigida por Lawrence Dunmore y escrita por Stephen Jeffreys. El conde éste existió, casi punto por punto tal como aquí se le muestra—aunque les debía parecer a sus contemporáneos una especie de extraterrestre. The Libertine: https://movies2watch.tv/watch-movie/watch-the-libertine-hd-16312.2509214

Online at YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=TyyA9ZPjmIg





lunes, 24 de octubre de 2011

De playa 4

De playa 4 by JoseAngelGarciaLanda
De playa 4, a photo by JoseAngelGarciaLanda on Flickr.

Historia de varios padres

Un tema importante en Mantícora, de Robertson Davies, es el de la búsqueda de la relación con el padre, por parte del protagonista y narrador, David Staunton.

Staunton, abogado alcohólico y solitario, agobiado por su familia rica y por verse desheredado. Tras una relación difícil en vida con su padre Boy Staunton, mezcla de rivalidad y admiración, sufre una crisis debida a la muerte traumática de éste—al parecer un suicidio, pero en extrañas circunstancias. 

Apareció Boy ahogado al volante de su coche, y con una piedra como un huevo de granito en la boca. Siguió a eso una escena de pesadilla grotesca con el cadáver, durante el velatorio, que mejor es leerla. Y todo esto trauma un tanto al narrador, aunque se las da de tipo emocionalmente curtido.

Hombre-león
David busca aclararse con su padre y consigo mismo a través del psicoanálisis jungiano, y cuenta esta historia a su psicoanalista, la Dra. von Haller.


—¿Una piedra?
—Sí, esta piedra.
    Se la tendí, colocada sobre el pañuelo de seda en el que la llevaba. Era la prueba "A" en la investigación sobre el asesinato de Boy Staunton: un trozo de granito rosa, canadiense, más o menos de la forma y el tamaño de un huevo de gallina.
    Ella la examinó con atención. Luego, despacio, se la introdujo en la boca y me miró solemnemente. ¿O no fue solemnemente? ¿Hubo un destello en su mirada? No lo sé. Demasiado me desconcertó lo que había hecho para saber, encima cómo lo hizo. Se la sacó, la limpió cuidadosamente con el pañuelo y me la devolvió.
—Pues sí, se podría hacer —dijo. (21)


La piedra tiene una curiosa historia en la trilogía de De
ptford: se la tiró Boy al narrador de El Quinto en Discordia, el profesor Dunstan Ramsay, cuando eran niños, dentro de una bola de nieve. Y éste la guardó durante años—siempre un personaje secundario entre bambalinas, en las vidas de Boy, de su esposa y de David. 

Falló el tiro Boy, con la piedra en la bola de nieve, y le dio a una mujer embarazada, que como consecuencia dio a luz prematuramente al que será el narrador de la tercera novela, Mundo prodigioso, el mago Magnus Eisengrim. Cincuenta años después, tanto Eisengrim como Ramsay darán a David pistas sobre la muerte de su padre, y lo guían en cierto modo hacia sí mismo y hacia su psicoanálisis. 

Y al final de Mantícora, Ramsay le coge la piedra a David, que siempre la llevaba encima, y la tira por un precipicio—liberándolo así simbólicamente del peso del pasado. O de una cierta relación con el pasado. También le da Ramsay una importante (y ambigua) respuesta a David cuando éste le pregunta si en realidad es él, Ramsay (y no Boy) su padre:

"No voy a decir ahora lo convencional en estas situaciones, no voy a decirte que ójala fueras hijo mío. Tengo hijos más que de sobra: hombres buenos a los que he enseñado, hombres que llevarán una parte de mí a lugares que yo nunca conoceré. Mira, Davey, pedazo de flagrante aprendiz de detective, hay una cosa que a tu edad deberías saber: cualquier hombre que valga algo tiene varios padres, y el hombre que lo procreó por lujuria, por estar borracho, por ganar una apuesta o incluso en la dulzura del amor sincero, posiblemente no sea el padre más importante que tiene. Los padres que uno elige tener son los que realmente importan.Y tú no elegiste a Boy, además de que nunca llegaste a conocerlo. No; no hay un solo hombre que conozca a su padre. Si Hamlet hubiera conocido a su padre jamás habría armado el lío monumental que armó a propósito del hombre tan lerdo que se casó con Gertrudis. No me seas ahora un Hamlet de tres a cuarto, aferrado al fantasma de tu padre hasta quedar destruido. Boy ha muerto. Ha muerto por su propia voluntad, aunque no del todo por su propia mano. Acepta mi consejo, ocúpate de las cosas que te preocupan de veras". (344-459)

Está claro que uno de los padres elegidos por David es (como su nombre indica) Pargetter, un complejo y solitario personaje, ciego, profesor de leyes en Oxford, que juega múltiples partidas simultáneas de ajedrez por correspondencia, almacenando eso y mucho más en su memoria prodigiosa.  De la feísima amiga de Ramsay, Liesl, también aprenderá David cosas que le sacuden la personalidad. Y el psicoanálisis lo ha desbloqueado, verbalizar sus experiencias le ha permitido ir más allá del que se creía que era—y el final de la novela está abierto al futuro (aunque continuará en Mundo prodigioso).


Y, hay que preguntarse, no sólo quienes son los varios padres imaginarios de cada cual, los elegidos y los no elegidos—porque contrariamente a Staunton no creo que sea cuestión de elección, normalmente, sino más bien de inevitabilidad. Y si elegimos, es una elección que era inevitable, siendo cada cual quien es en cada momento. No sólo, digo, quiénes son los padres, sino también quiénes son los abuelos, los padres espirituales que el destino asignó a los padres espirituales de cada cual. Esa sí que es una red social virtual, que nos liga al pasado y a los demás no con el ADN sino con el lenguaje, el pensamiento, y el mundo imaginario que vamos construyendo y en el que acabamos viviendo. 

T. S. Eliot hablaba algo al respecto de ésto, en "La tradición y el talento individual", al respecto de que un escritor comienza sometido a alguna influencia dominante, hasta que va sufriendo otras fuertes influencias y va construyendo su personalidad a medida que se despersonaliza. Al final (y esto lo añadió Harold Bloom, sin mencionar a Eliot) negará al más influyente de sus padres, y la mayor influencia que tiene no la mencionará—estará presente de modo invisible en su escritura, vale decir en su personalidad.

Nadie conoce de entrada el mundo en el que nace, como nadie conoce a su padre. Pero acabamos habitando en él cuando lo conocemos, de manera diferente, y también lo hemos adaptado a nosotros, lo hemos hecho nuestro. Como hacemos nuestro a nuestro padre, al menos en parte, con el tiempo, y el padre de nuestro cuerpo se vuelve también el padre, o uno de los padres, de nuestra mente. 

Yo no he tenido tantos problemas como David Staunton en ese sentido, pues mi padre fue además, desde el principio, mi maestro—y el más influyente, supongo.  Pero él no lo tuvo tan fácil: la historia de mi padre fue más complicada, y tuvo que hacerse con su padre poco a poco, en su ausencia y la distancia, muchos años después de que él muriera en la guerra. Fue, me parece, asunto de toda una vida. Y así mi abuelo llegó a ser mi abuelo, como el otro que conocí de niño, el padre de mi madre. Pero averiguar quiénes fueron otros padres, y otros abuelos, habría que escribir otra trilogía de Deptford, o un estante de ellas.

Y un corolario de todo esto, quizá, es que hay dos tipos de padres espirituales, como puede haber de padres del cuerpo: los que conocemos, y los que no. A veces tampoco identificamos bien a las personas que más nos han influido, sea directamente, sea a través de nuestros padres—y algunas de esas influencias sólo es capaz de verlas algún buen observador, uno que no esté implicado en la relación, y que se halle a distancia suficiente.

Sobre el mundo imaginario de cada cual, una última cita. En esto sí me parezco más a David, cuando su mentor Pargetter le reprocha su mal, sus tendencias solipsistas, ser una persona "cuyo credo es esse in intellectu solo":

"Tú crees que el mundo es una idea tuya —me dijo un día de noviembre en una sesión de tutoría, luego de que le propusiera yo algunas teorías mías un tanto caprichosas—, y si no lo entiendes así, si no le pones fin ahora mismo, toda tu vida terminará por ser una gigantesca alucinación." Lo cual, a pesar de mis éxitos, debo decir que es en gran medida lo que ha pasado. Mis amplios experimentos como artista del frasco estuvieron dirigidos ante todo a poner coto a toda incursión de las verdades más hostiles en mi mundo ilusorio." (321)


Yo al frasco le doy menos que moderadamente—y sin embargo, hay otras maneras de enfrascarse. En la lectura, por ejemplo, o en la escritura. Cuando mi padre me veía encerrado con mis libros, me decía "Ya estás otra vez con la droga...". Mi padre no leía ficción, al igual que no aguantaba las películas. 

Tantas horas que se van, dedicadas a los espejismos de las palabras. Pero puestos a leer, Robertson Davies está realmente bien. Y su ficción en la trilogía de Deptford se basaba, cómo no, en su propia vida, convenientemente transformada, la que, como la biografía de Eisengrim, expresa no la literalidad de las cosas, sino su verdad esencial—es decir, el mundo imaginario que él se hizo, y que estaría distorsionado por lo que pasaban por ser los hechos.


 
 
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Evening at the Chiringuito 3

Contagio


Muy buena película, Contagion, de Steven Soderbergh—que decididamente está entre los directores que más me gustan. Con guión de Scott Z. Burns.
Arrow in the Head pensaba darle una tunda... pero no, tiene que reconocer que la película funciona, aunque no es "cine de terror". (TRAILER AQUí). Pertenece al género "catástrofe - multiprotagonista", aquí potenciado por varias circunstancias. La catástrofe es mundial y creíble, una epidemia de una gripe mortífera, como la Peste Negra, o como la Peste Escarlata de Jack London.  Y la catástrofe se difunde por las relaciones entre los personajes, cosa que no sucede con terremotos o incendios de rascacielos, o trasatlánticos vueltos del revés. De este modo la temática de la película y su estructura narrativa alcanzan una cohesión especial, y se retroalimentan mutuamente. Aunque supongo que toda retroalimentación es mutua, ésta es bastante mutua, o bastante bien llevada en el ritmo de su aceleración. El lema de la película es "nothing spreads like fear"—O sea, una película sobre información, y sus redes de difusión.

La película evita el catastrofismo "barato" cuando se halla una cura para la pandemia, después de una rápida extensión en unas pocas semanas—se nos muestra el desarrollo cada pocos días, en una variedad de circunstancias: los investigadores que tratan de desarrollar vacunas, las víctimas que mueren y las que sobreviven, las organizaciones médicas buscando el foco y controlando daños, etc. También, cómo no, la colisión entre el yo profesional y el yo personal de los médicos, como el interpretado por Lawrence Fishburne—acusado de pasar información privilegiada a su familia. Las circunstancias de una pandemia grave y del caos al que lleva están muy bien presentadas desde una serie de puntos de vista magistralmente integrados y relacionados. El ritmo es trepidante para lo que podría ser esta historia (aunque algún espectador se quejaba, o comentaba, que parecía un documental)—y la música ayuda mucho, realmente eficaz, resulta en una película impresionante y contundente, excepto el final quizá, un poco flojillo (nos remite al principio de la epidemia, dándole un toque circular al asunto).


 
Como en otras películas de plagas y catástrofes, tras el apoteosis de la tormenta viene la calma. Ya me avisaban que iba a ser un tanto parecida a A Ciegas, de Fernando Meirelles, sobre la novela de Saramago—ésa sobre una plaga de ceguera contagiosa, y así es. Pero ésta es más realista, más "documental" y menos alegórica sobre la naturaleza humana, sin que por ello deje de verse claramente en cada personaje. Es también más esperanzadora que otra memorable película de catástrofe universal vista hace poco, La carretera. 

Pero muestra cómo la reacción colectiva a una catástrofe hay de todo—colaboración, organización, y también caos, y aprovechados, y lucha por la vida. Tras la rápida difusión por las redes sociales globalizadas, sigue el colapso de la sociedad, el homo homini lupus—"No hables con nadie, no toques a nadie, apártate de los demás"— y una visión pasajera del derrumbamiento de la civilización. Aquí no llega a haber un colapso de todas las instituciones, como en La Carretera, o en Soy Leyenda, o, pongamos, en Earth Abides, memorable novela de George R. Stewart sobre otra plaga universal. Es que hay tantas sobre este tema... Desde The Last Man de Mary Shelley, y aun antes, en la tradición de los relatos sobre pestes.  Bien, aquí las autoridades siguen firmes y controlan el desorden, y distribuyen la vacuna, y acaban con la plaga. Realmente esperanzador. Esperemos.

Siendo interesante la narración del control, también lo es la del desorden y caos. Cómo se filtran rumores unos ciertos y otros falsos por Internet y las redes sociales—es el contagio número dos de la película, y podríamos decir su especialidad, lo que añade ésta a otras películas sobre plagas. Es una película hipermediática—como suele ser el caso ahora con las de acción; hay grabaciones por todo, seguimiento del pasado en vídeos, modelos en ordenador del virus, mapas electrónicos en tiempo real de la extensión de la plaga, boletines, comunicados... y también hay blogs, y Facebook, y twitter, y redes sociales tanto online como offline. 

Uno de los hilos argumentales tiene que ver con el filtrado de información confidencial a través de las redes sociales, y del caos a que da lugar, con alarma pública, vandalismo, pánico generalizado. Otra tiene que ver con un bloguero supuestamente "auténtico" que denuncia las manipulaciones de las autoridades y la prensa, aunque en realidad busca lucrarse promoviendo un remedio que no es sino un placebo. Aquí salen mal parados los blogueros, y vemos la cara de este trendsetter julay en carteles como los que salieron de Julian Assange y su Wikileaks (o como los de Obama, presidente de Facebook), con el lema "Prophet / Profit". Mala imagen les sacan aquí a los gurús de la red. Una película muy informática, en suma, que combina de manera excelente los temas de la información viral y de los virus en sí. Son cosas que pasan, y más que pasarán, si los profetas no se equivocan.

Hoy mismo continuaba con el vídeo sobre Aritmética, población y energía, donde se usa la imagen del crecimiento exponencial de las bacterias en un frasco—alegoría del colapso del capitalismo y de Occidente. Ya Malthus decía que el exceso de población se controla, entre otras maneras, con grandes epidemias. Vamos comprando boletos, después de la Gripe Española, del Sida y de la amenaza de la gripe A—también referenciadas aquí.




La multiplicación exponencial que lleva al caos es un motivo especialmente característico de estos tiempos apocalípticos que llevamos viviendo, sumidos ya en pleno milenio de la incertidumbre, y atrapados en una red de dependencias e interconexiones globales. 

Viendo Titanic el otro día, también se veía allí una buena dosis de hasta qué punto Occidente (el mundo hoy, vamos) es un barco autocontenido dirigido hacia ni se sabe qué oscuros icebergs. Ofrece Contagio, como Titanic, una perspectiva desengañada sobre la ignorancia en que seguimos, la generalidad del personal, hasta segundos antes de que nos llegue la catástrofe—cuando ya se ha desatado ésta y sigue su curso inevitable, cuando ya están los virus circulando de boca en boca, y las bodegas inundándose, la botella a punto de reventar de bacterias— y nosotros bailando con la orquesta, mientras aún suena la música.


domingo, 23 de octubre de 2011

Invitación a Shandong


Me invitan, bastante por sorpresa, a ir como conferenciante o profesor invitado a Shandong, cerca de Shaoxing... ¡no sé si me atreveré a aceptar!


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Mediocrity in Love Rejected


 








Un par de poemas de Thomas Carew—
 

GIVE me more love, or more disdain;
The torrid or the frozen zone
Bring equal ease unto my pain,
The temperate affords me none;
Either extreme, of love or hate,
Is sweeter than a calm estate.
Give me a storm; if it be love,
Like Danae in that golden shower,
I swim in pleasure; if it prove
Disdain, that torrent will devour
My vulture hopes; and he's possessed
Of heaven, that's but from hell released.

Then crown my joys, or cure my pain;
Give me more love, or more disdain.












Aritmética, población y energía (2)


Continúo transcribiendo y traduciendo la conferencia de Albert A. Bartlett en la Universidad de Colorado, Boulder (La primera parte puede, y debe, leerse aquí).


II

En los años setenta hubo gran preocupación por la cuestión de la energía, pero esta preocupación desapareció en los años ochenta. La preocupación por la energía en los años setenta condujo a que los expertos, los periodistas y los científicos le aseguraran al pueblo americano que no había motivo de preocupación. Así que volvamos atrás ahora, y miremos algunas de esas aseveraciones de los años setenta, para que sepamos qué esperar a medida que vuelve la crisis energética.

Esto dice el director de la sección de energía de los Laboratorios Nacionales de Oak Ridge, contándonos lo caro que es importar petróleo, y diciendo que tenemos que aumentar mucho el uso del carbón:  "Nos gastamos unos 25.000 millones de dólares el año pasado en importaciones de petróleo", dijo Beall, añadiendo que cualquier reducción del petróleo importado se vería muy favorecida por un incremento del uso del carbón. Calcula que las reservas de carbón de los Estados Unidos son tan enormes que podrían durar "un mínimo de 300 años y probablemnte un máximo de mil años"
(Boulder Daily Camera, 5 julio 1976).

Pero acabáis de ver los hechos. Ahora veis lo que nos dice un experto. ¿Qué vais a sacar en conclusión...?

Hubo un programa especial de televisión sobre la energía en la CBS (31 agosto 1977); el periodista Wagner dijo que "Tirando por el cálculo más bajo, tenemos bastante carbón para doscientos años, y por el más alto, tenemos bastante para más de mil años". Acabáis de ver los hechos. Ahora veis lo que nos dice un periodista, tras un estudio cuidadoso. ¿Qué podéis concluir?

En el Journal of Chemical Education (abril 1978), en la página para profesores de química de instituto, artículo "Energy Review", p. 263, un artículo escrito por la plantilla científica de la revista, podemos leer que "nuestras reservas de carbón demostradas son enormes (al menos 120.000 millones de toneladas): estas podrían satisfacer las necesidades actuales de energía de los EE.UU. durante casi mil años".

Vamos a hacer una división larga: cogéis el carbón que dicen que hay, lo dividimos para la ratio de consumo actual, y salen 180 años.

120.000.000.000 toneladas
__________________________      =  180 años

670.000.000 toneladas/año


Ahora bien, no dijeron "ratio de consumo actual", dijeron "necesidades energéticas actuales". Digamos que la producción de hoy sea cerca un quinto, cerca del veinte por ciento, de la energía que gastamos en este país. Así que si queréis calcular cuánto tiempo podría satisfacer esta cantidad de carbón las necesidades energéticas actuales, tenéis que multiplicar el denominador por cinco...

—y cuando lo hacéis, el resultado son 36 años— y decían ellos casi mil años.

La revista Newsweek, en una historia de portada sobre energía (16 de julio de 1979) dijo que "con las ratios de consumo actual" tenemos bastante carbón para "666,5 años". El "coma cinco" quiere decir que se acabará en julio, en lugar de en enero. Vale, si redondeamos la cifra y decimos "bueno, unos seiscientos años"... 



"Seiscientos" está bastante cerca de "quinientos", está dentro del ámbito de nuestro desconocimiento del tamaño de los recursos. Con esa observación, la afirmación es correcta. "Con la ratio actual", en el sentido de "crecimiento cero", tenemos bastante carbón para unos seiscientos años. Pero el punto clave de toda esta historia es que tenemos que tener un crecimiento rápido en el consumo de carbón en los Estados Unidos. Ahora bien, es obvio que si tenemos el crecimiento al que se refieren, no durará tanto como dicen que duraría con crecimiento cero. Esto nunca lo dijeron.

Les escribí una carta larga, diciéndoles que en pensaba que esto presentaba la cuestión de modo seriamente erróneo, dándoles a los lectores la impresión de que podíamos tener todo el crecimiento que decían ellos, y a la vez tener carbón para seiscientos cincuenta años. Me contestaron con una carta formal y amable, que no mencionaba para nada lo que yo intentaba explicarles.

Dí esta charla en un instituto de Omaha, y después de la charla, el profesor de física del instituto vino a verme, con un libro, y me dice, "¿Ha visto esto?" - "No, no lo he visto" - "Mire. Tenemos carbón saliéndosenos por las orejas":


"La energía y la independencia económica
Compañía de Combustibles Energéticos, junio de 1976

La magnitud de las reservas de carbón en el interior de nuestro país es difícil de comprender. Se ha llamado a los Estados Unidos el 'Golfo Pérsico' del carbón. Según diversos cálculos, tenemos entre la quinta parte y la mitad de las reservas de carbón del mundo. El Dr. Thomas Falkie, director de la Secretaría de Minas de los Estados Unidos, ha dicho que 'tenemos el carbón saliéndosenos por las orejas'. Según informa la revista Forbes, 'los Estados Unidos tienen 437.000 millones de toneladas de reservas conocidas. [La cifra está bien—.A.B.] Esto equivala a 1.8 billones de barriles de petróleo en Unidades Termales Británicas, es decir, suciente energía para mantener a 100 millones de grandes centrales electrotérmicas en marcha durante los siguientes ochocientos años aproximadamente. Es diez veces la energía contenida en el petróleo de Arabia Saudita, y 2.6 veces la cantidad disponible en todas las reservas mundiales de petróleo conocidas."

Y me dijo el profesor, "¿cómo puede ser verdad eso? ¡Eso es una gran central para cada dos personas en los Estados Unidos!" – Le dije, ¡pues claro que no puedes ser verdad! No tiene el menor sentido. Vamos a hacer una división larga, para ver lo disparatado que es:


   437 x 109 toneladas
______________________    = 670 años
   655 x 106 toneladas/año

Coges el carbón que dicen que hay, lo divides para el consumo actual, y ves que no podrías mantener ese consumo durante ochocientos años.

Y no tenemos ni 500 "grandes centrales electrotérmicas" en los Estados Unidos—cuando decían que tendríamos bastante para cien millones de centrales de ésas.

No dice la revista Time (17 de abril de 1978, p. 74) que "bajo los pozos mineros de los Apalaches y del valle del Ohio, y bajo las extensísimas minas a cielo abierto del oeste, hay vetas de carbón bastante ricas como para abastecer las necesidades de energía del país durante siglos, por mucho que pudiera crecer el consumo de energía".

Así que os voy a hacer una observación muy fundamental:

No os creáis ninguna predicción de la expectativa de vida de un recurso no renovable hasta que la hayáis confirmado repitiendo el cálculo vosotros. 

A modo de corolario, hay que saber que cuanto más optimista es la predicción, tanto mayor es la probabilidad de que se base en un error de aritmética o que ignore totalmente la aritmética.

Otra vez de la revista Time (19 de mayo de 1975, p. 55): "Las industrias de la energía convienen en que para poder lograr algún tipo de autosuficiencia energética, los EE.UU. deben extraer todo el carbón que puedan". Pensad en eso sólo un momento. Voy a parafrasearlo: "cuanto más rápido consumamos nuestros recursos, más autosuficientes seremos". ¿No dice eso?

David Brower llamó a esto la política de "fuerza por vía de agotamiento". Aquí hay un ejemplo de "fuerza por vía de agotamiento". William Simon, consejero del presidente de los EE.UU. Gerald Ford, dice "Deberíamos perforar todos los pozos que podamos lo antes posible, para extraer las reservas conocidas [de petróleo]" (CBS, 31 de agosto de 1977). Cuanto más rápido extraigamos ese petróleo y lo agotemos, mejor estaremos.

Veamos el gráfico del Dr. Hubbert referido a la producción de petróleo en los 48 estados continuos de los EE.UU.



Hubo un periodo largo de crecimiento aproximadamente estable, indicado por la línea recta del la mitad inferior izquierda del gráfico. Pero ya llevamos mucho tiempo en el que la producción ha caído por debajo de la curva de crecimiento, mientras que la demanda ha continuado a este ritmo de crecimiento hasta los setenta. Es obvio que la diferencia entre esas dos curvas ha de compensarse mediante importaciones.

Fue en el año 1995 cuando nos dijeron las noticias que el año 94 había sido el primer año de la historia en el que tuvimos que importar más petróleo del que conseguimos extraer de nuestro propio suelo.

Quizá se estén Vds. preguntando si tiene algún sentido imaginarse que podemos mantener un ritmo de consumo de algún recurso que crece de modo continuo hasta que todo se agota, y entonces cae de repente a cero. Y digo, no, eso no tiene sentido. Entonces, dirán, ¿por qué molestarse con los cálculos de este tiempo de expiración?

La respuesta que doy es esta. Todos los segmentos de nuestra sociedad—nuestros líderes sociales, nuestros líderes empresariales, gubernamentales, políticos, a nivel local, a nivel estatal, a nivel nacional— todos aspiran a mantener una sociedad en la que todos los índices de consumo material continúan creciendo a ritmo continuo año tras año tras año, de aquí a la eternidad.

Bien, ya que eso es algo tan central a todo lo que hacemos, deberíamos saber a dónde conduce.




Pero deberíamos admitir que hay un modelo mejor. Nos volvemos otra vez a los trabajos del difunto Dr. Hubbert; aquí hay un seguimiento de los índices de consumo de recursos que ya se ha agotado, y vemos que sí, hay un periodo de crecimiento continuo del índice de consumo, pero luego el índice pasa por un máximo, y baja en forma de curva de campana asimétrica. Cuando adaptó esta curva a la producción petrolífera de los EE.UU., allá por los años setenta, encontró que en ese moomento estábamos más o menos allí [en el máximo, comenzando a descender]. Estábamos ya a mitad del consumo de esos enormes recursos. Eso es más o menos lo que decía ese experto de Texas, en la cita que veíamos antes. Vamos ahora a ver lo que significa. Quiere decir que a partir de ahora, la producción doméstica de petróleo puede ir sólo cuesta abajo, y que irá cuesta abajo todo el camino que queda. Y no importa lo que digan al respecto en Washington.




Podemos trabajar duro, y poner algunos baches en la pendiente descendente de la curva; veis que hay baches en la pendiente ascendente. Se está calentando el debate sobre si hay que perforar en el Parque Natural del Ártico. Veo un cálculo de que podrían encontrar hasta 3.200 millones de barriles de petróleo allí. 3.200 millones de barriles es el tamaño de ese cuadradito amarillo, menos del consumo de un año en los Estados Unidos.

Ahora vamos a mirar la curva de esta otra manera:



La superficie que hay bajo el conjunto de la curva representa los recursos petrolíferos completos de los EE.UU. antes de que se usase ninguna parte. Esa área se ha dividido aquí en tres partes: la parte sin sombrear a la izquierda es la parte que hemos extraído del suelo, la hemos gastado, ha desparecido. La banda oscura vertical es el petróleo que estamos extrayendo, lo hemos encontrado, lo estamos bombeando. Coloreado de verde, a la derecha, está el petróleo aún no descubierto. Tenemos ahora maneras muy buenas de calcular cuánto petróleo queda por descubrir. Este es el petróleo sin descubrir, el que estamos buscando en todos los sitios en los que hay perforaciones, este es el petróleo que hemos de encontrar si queremos bajar por la curva según el calendario previsto.

De vez en cuando alguien me recuerda que hace cien años hubo alguien que hizo un cálculo y predijo que los Estados Unidos se quedarían sin petróleo quizá en veinticinco años. Obviamente no sucedió así; el cálculo debió tener algún error... y por tanto, todos los cálculos están equivocados.

Vamos a comprender lo que hicieron hace cien años. Este gráfico de petróleo descubierto estaba aquí (cerca del extremo izquierdo) entonces; en aquel momento no tenían ni idea de cuánto petróleo estaba por descubrir. Así que cogieron sólo el petróleo ya descubierto, lo dividieron por lo rápido que se estaba consumiendo, y les salieron veinticinco años. Ahora bien, está claro que tienes que hacer un cálculo nuevo cada vez que haces un descubrimiento nuevo. Hoy no preguntamos cuánto durará el petróleo ya descubierto. Estamos preguntando cuánto durará el petróleo ya descubierto y el que aún está por descubrir, el resto del petróleo.

¿Y qué nos dicen los informes geológicos?

Allá por 1984, decían que "La cantidad disponible calculada en los EE.UU. incluyendo los recursos aún por descubrir y las reservas demostradas equivale a 36 años a los ritmos actuales de producción, o 19 años si no hay importaciones" (Science, 27 enero 1984, 382).

Cinco años más tarde, en 1989, "... Estas reservas y el petróleo que se calcula que aún está por descubrir representan sólo el consumo de 16 años; con las importaciones que abastecen el 50% de las necesidades de los EE.UU., las reservas domésticas se extienden hasta 32 años".

36 se ha vuelto 32, los 19 se vuelven 16, así que los números avanzan juntos a medida que vamos bajando por la pendiente derecha de la curva de Hubbert.

Así que quizá se estén preguntando ustedes, ¿por qué esto no nos lo ha dicho nadie?

Fue allá por 1956. El Dr. M. King Hubbert se dirigía a un congreso de especialistas en petróleo, geólogos e ingenieros (en San Antonio, Texas, 7 de marzo de 1956). Les dijo que sus cálculos le llevaban a la conclusión de que "puede esperarse que los puntos máximos [de producción de petróleo y gas de los EE.UU.] se alcancen durante los 10 o 15 años próximos" (1966-1971). Nadie se lo tomó en serio. Pero veamos lo que ha pasado. Los datos siguientes vienen del Departamento de Energía.



Esta es la producción petrolífera de los EE.UU. Vemos un período de crecimiento aproximadamente constante. Aquí está el año 1956, cuando el Dr. Hubbert hizo su análisis, y dijo en ese momento que el máximo tendría lugar entre 1966 y 1961. Bien, pues el pico tuvo lugar en 1970. Fue seguido por un declive muy rápido. Luego, empezó a llegar petróleo por el oleoducto de Alaska, y hubo una recuperación parcial. Esa producción ha tenido ya un pico y todo sige en unísono pendiente abajo.

Voy a una hoja de cálculo de mi ordenador casero, y busco los parámetros de la curva que mejor se ajustan a estos datos dispersos de los Estados Unidos.



Según esa curva más ajustada, me parece que hemos consumido ya [hacia el año 2000] tres cuartas partes de los recursos recuperables que ha habido jamás en nuestro suelo. Y ahora vamos cuesta abajo por ese último veinticinco por ciento del petróleo.



 


Bien, hay que preguntar qué está haciendo el Departamento de Energía al respecto. Y aquí, en 1998, leemos sobre una nueva estrategia global de energía, una política encaminada a una serie de objetivos, entre ellos, detener la caída de la producción de petróleo y gas para el año 2005 (Oil & Gas Journal, 13 Abril 1998). Ahora preguntaos, cuál es la posibilidad de que podamos hacer algo más que poner un pequeño saliente en la pendiente descendente de la curva.

Y esto, ¿qué significa? Vamos a mirar la definición de la agricultura moderna:

DEFINICIÓN:  La agricultura moderna es el uso que se hace de la tierra para convertir petróleo en comida.

Y podemos ver el final del petróleo.

Bien, tenemos que preguntar sobre el petróleo mundial. En 1972, el Dr. Hubbert elaboró esta curva y predijo que el máximo de la producción de petróleo mundial se alcanzaría alrededor del año 1995.




Así que tenemos que ir a los datos y ver qué ha pasado. Esto también viene de nuestro Departamento de Energía, pero se refiere a la producción petrolífera mundial, y vemos un largo período de crecimiento continuado de la producción petrolífera; hubo una caída bastante grande allí [crisis del 73], luego una recuperación, seguida de una caída sencillamente enorme, y luego aquí una recuperación parcial.




Así que está claro que todavía no hemos pasado el máximo. Las caídas que han visto aquí se debieron a una subida de precios de la OPEP. Y creo que son esas caídas que retrasan la llegada del máximo las que hacen que el máximo se dé más tarde de lo que había predicho el Dr. Hubbert.

Bien, vuelvo a mi hoja de cálculo en el ordenador casero, y ahora, visto que la curva no ha empezado a bajar, no puedo conseguir un ajuste muy bueno para la curva, para la superficie que hay debajo de la curva. Lo que tengo que hacer entonces es ir a la literatura sobre geología y ver cuál es la cifra consensuada entre los geólogos sobre cuál es la cantidad total de petróleo que jamás vayamos a encontrar en esta Tierra. Bien, pues la cifra consensuada es de dos billones de barriles. 





Pero eso es incierto. Tiene una incertidumbre de quizá el 40%—eso es una cifra muy incierta. Pero si tomo esa y hago el ajuste sale esa curva [la pequeña], que llega a un pico en el año 2004. Ahora bien, si supongo que hay un cincuenta por ciento más de petróleo del que convienen los geólogos en que hay, entonces nos da el pico en el año 1020, y si supongo que hay el doble de la cifra consensuada por los geólogos, entonces el pico se retrasa hasta el año 2030.

Ahora, mirad esas curvas. En vuestro tiempo de vida vais a ver cómo se alcanza el máximo de la producción petrolífera mundial, y os tenéis que preguntar, ¿cómo va a ser la vida en esta Tierra, cuando la producción esté bajando, y tengamos una población creciente, y una demanda per cápita creciente de petróleo. Pensadlo sin más. Esto no es ingeniería aeroespacial; esto es una cosa sobre la que todos podemos pensar.

En el número de marzo de 1998 del Scientific American, salió un importante artículo de dos geólogos auténticos especialistas en petróleo, uno inglés, otro francés. Decían que su cálculo de este pico es que se daría antes del año 2010.

[Nota del traductor: Según los datos disponibles en 2010 (Wikipedia: Petróleo), el pico o cénit de la producción de petróleo se produjo en el año 2006. Ver Crisis energética].

Así que sus cálculos y los que os enseño aquí están dentro de los mismos parámetros—estamos hablando de unas cifras similares.

Ahora bien, ese análisis que apareció en Scientific American produjo muchas discusiones. Y en concreto en la revista Fortune, en 1999 (22 Nov., p. 194), comentando un análisis sobre el petróleo hecho por geólogos expertos en petróleo, encontramos un profesor emérito de Económicas del M.I.T., M. A. Adelman, diciendo que este análisis era una necedad. "Al mundo nunca se le acabará el petróleo—ni en diez mil años". Así que tenemos a los no científicos diciéndonos que las reservas de petróleo son más grandes que nunca en la historia, y a la vez tenemos a geólogos que nos dicen que por cada cuatro barriles de petróleo que extraemos y consumimos, sólo encontramos un barril de petróleo nuevo. ¿Pero qué está pasando aquí?

Ya han visto las cifras. Aquí, en 1999, la producción de los 48 estados contiguos alcanza un mínimo de los 50 años anteriores en enero—exactamente los que esperarías cuando bajas por la pendiente derecha de la curva de Hubbert:


Market News (17 de febrero de 1999, 10.28 AM EST)

17 feb. 10.00: La producción de los 48 estados inferiores de EE.UU. alcanza un mínimo de 50 años.
Washington, 17 de febrero (Reuters). - La producción de crudo petrolífero en los 48 estados inferiores durante el mes de enero se hundió hasta 4.8 millones de barriles por día (bpd), el nivel más bajo en más de cincuenta años y bajando un 6% con respecto a hace un año, dijo el miércoles en su informe estadístico mensual sobre energía el Instituto del Petróleo Americano (API). El API dijo que la produccón de enero en Alaska había bajado un 15% respecto del año pasado.


Ahora, uno de los gráficos favoritos del Dr. Hubbert es éste:



Éste está a una escala temporal que va desde hace cinco mil años hasta el futuro dentro de cinco mil años, y la era de los combustibles fósiles es un saltito del gráfico en medio de la pantalla. Pensad en esto.

Bien, hay que preguntar por nuevos descubrimientos...

Aquí, en 1993, leemos sobre el mayor descubrimiento de petróleo del Golfo de México en los veinte últimmos años, se calcula que unos 700 millones de barriles de petróleo


Rocky Mountain News, NATION, 6 Oct. 1993.
Shell Bombea hallazgos al Golfo

Shell Oil Co. dijo el martes que planea gastar 12.000 millones de dólares para desarrollar el mayor descubrimiento del Golfo de México de los últimos 20 años. El descubrimiento, llamado Marte, se calcula que tiene unas perspectivas de extracción total de más de 700 millones de barriles de petróleo y gas.

[El (curioso) título es inconscientemente irónico, hoy... Quizá alguno recuerde, por otra parte, el fiasco de la explotación de la Shell en el Golfo de México, despilfarrando millones de barriles de petróleo y causando una catástrofe ecológica. Por lo que se ve, no gastaron bastante en medidas de seguridad.... n. del trad.]


—eso es mucho petróleo. ¿Pero mucho, comparado con qué? En ese momento, estábamos consumiendo en los EE.UU. 16.6 millones de barriles cada día.

Cuánto duraría esto?

700 millones de barriles
_____________________            = 42 días

16,6 millones de barriles/día

Haced la división y veréis que este descubrimiento atendería nuestras necesidades durante 42 días. Y es el mayor descubrimiento que hicieron en el Golfo de México en veinte años.

Del Wall Street Journal, en 1997. Leemos sobre el campo petrolífero Hibernia, de la costa sur de Terranova:


El Viejo Manador

Cuatro décadas más tarde, un campo petrolífero frente a la costa de Canadá está listo para producir.

La política, el dinero y la naturaleza pusieron al enorme depósito en congelación. Ahora, durará 50 años. "Un disparo en el brazo para los EE.UU."

Fijaos sólo en esta línea de los titulares: "Ahora durará 50 años". Y vamos a esa historia en el Wall Street Journal, y leamos sobre el campo de Hibernia.


Wall Street Journal, 1 de abril de 1997, p. 1.

Está previsto que el campo de Hibernia, uno de los mayores hallazgos petrolíferos de Norteamérica en décadas, empiece a producir petróleo antes de fin de año. Pueden seguirle al menos unos veinte campos más, ofreciendo bastante más de mil millones de barriles de crudo de alta calidad, y prometiendo que habrá un flujo constante de petróleo a un corto viaje de petrolero de la costa Este, sedienta de energía.

Puede que encuentren mil millones de barriles en ese depósito submarino. Así que mil millones... ahora estamos consumiento unos 18 millones de barriles al día; haced la división....


1 x 109 barriles
__________________      =    56 días!    No "50 años"

18 x 106 barriles/día

... y todo esta reserva atendería nuestras necesidades durante 56 días. ¿Y qué decía ese titular? ¿Decía 50 años?

Bien, hay gente que dice que no hay motivo de preocupación. Y aquí tenemos una figura muy prominente (Paul Harvey) que dice que deberíamos cultivar maíz, destilar etanol, y que podríamos mover toda la flota de vehículos de los EE.UU. con etanol derivado del maíz. En apoyo de esto, dice que "Hoy la producción de etanol desplaza anualmente a más de 43,5 millones de barriles de petróleo de importación". Vaya, eso suena muy bien. Hasta que piensas.

Ahora lo primero que hay que hacer es preguntar, "Vale, 43,5 millones.... ¿qué fracción del consumo de los EE.UU. de petróleo para vehículos es eso?  Y la respuesta es que es un uno por ciento. 

Tendrías que multiplicar la produccón de etanol derivado del maíz por un factor de CIEN.
Sólo para hacer que saliesen las cuentas. Y se ha sugerido que eso requeriría dedicarle toda la tierra de cultivo de los EE.UU. La segunda cuestión es que se gasta combustible diesel para arar la tierra, para plantar el maíz, se gastan combustibles fósiles para obtener el fertilizante que hace crecer al maíz, hace falta más diesel para cuidar y cosechar el maíz, más energía para hacer el destilado, y al final te sale un galón de etanol. Tendrás suerte si en el galón de etanol hay tanta energía como la que costó producirlo. Aquí se pierde. 

Sí, este tipo dice, no os preocupéis, todo irá bien...  Aquí hay una lección y la lección es:



No podemos dejar que otras personas piensen por nosotros.

Vamos a echar otro vistazo a la producción mundial de petróleo. El gráfico aquí es algo diferente del que he enseñado antes. Lo que muestro aquí es la producción per cápita de petróleo:



—es decir, que en cada punto tomo la producción mundial, y la divido por la población mundial de ese año. La escala del eje vertical dice "Litros por persona/día." Ahí está la cifra de dos litros, medio galón más o menos; fijaos que el pico tuvo lugar en los años 70. Y ha ido bajando. En los años 70 estaba algo por encima de dos litros por persona/día, y ahora ha bajado a cerca de un 1.7 litros por persona cada día. Así que podemos decir con seguridad que cada día que uno de nosotros emplea más de 1,7 litros de petróleo, directa o indirectamente, estamos gastando más de la parte que nos corresponde.

¿Y cuál es el consumo medio de los EE.UU? Es de unos ocho litros por persona al día.  Pensad en la desigualdad que eso representa.

Hay una cosa más en ese gráfico. Ese pico de los años 70. Creo que los historiadores del futuro mirarán hacia atrás, a ese pico, y dirán que eso fue un punto de inflexión de la máxima importancia en toda la historia humana.

[Y fueron los años en que los hombres iban a la luna. No volveremos a hacerlo. — n. del t.]

 



Ese es el momento en el que el consumo de petróleo de los años 70 alcanzó su punto máximo antes de empezar su declive inevitable—y no veo que haya ninguna manera en que podamos invertir esa tendencia, dado el crecimiento de la producción mundial, y dado que estamos cerca de alcanzar el punto de la producción mundial [punto ahora ya superado desde 2006—n. del t.].

El Dr. Hubbert, dirigiéndose a una comisión del Congreso, les dijo que


"La fase exponencial de crecimiento industrial que ha dominado las actividades humanas durante los dos últimos siglos va a llegar ahora a su fin. Sin embargo, durante los dos últimos siglos de crecimiento industrial ininterrumpido, hemos desarrollado lo que viene a ser una cultura del crecimiento exponencial." (Subcomisión de medio ambiente, Comisión de Asuntos Interiores e Insulares, 4 de junio de 1974)

Yo diría que es más que una cultura: es nuestra religión nacional:


    GROWTH
IN GOD WE TRUST

—porque ADORAMOS al crecimiento.

Coged cualquier periódico que queráis, con titulares como éste: "El Estado prevé un crecimiento 'robusto'" —¿habéis visto alguna vez a un médico que le diagnostique un cáncer a un paciente, y que le diga 'tiene vd. un cáncer robusto'?" Hay americanos a los que matan en la guerra del Golfo:


Un economista: La situación del Golfo perjudicará al crecimiento de Colorado.
Associated Press.
El crecimiento económico de Colorado sufrirá duros efectos en 1991 por la crisis del Golfo Pérsico, dice el economista legislativo Stacy McCallin.

¿A esta persona le preocupaba...? No le importa que estén matando gente, lo único que le preocupa es "oh, la situación del Golfo afectará al crecimiento de Colorado".

Ahora bien, esta increíble adicción no se limita a los Estados Unidos. Nos dice el Wall Street Journal (4 de diciembre de 1992) que "los japoneses están tan acostumbrados al crecimiento que los economistas de Tokyo normalmente hablan de recesión cuando el ritmo de crecimiento cae por debajo del tres por ciento anual".

Así que, ¿qué hacemos?

En palabras de Winston Churchill,  "a veces tenemos que hacer lo que hay que hacer".

Debemos educar a toda nuestra población para que entienda la aritmética y las consecuencias del crecimiento, especialmente en términos de las poblaciones y en términos de la finitud de los recursos de la Tierra.

Debemos educar a la gente para que reconozca el hecho de que el crecimiento de las poblaciones y el crecimiento de los índices de consumo de los recursos son insostenibles.

Ahora, el mundo está lleno de personas que parlotean sobre la "sostenibilidad". Algunos sí que están haciendo cosas serias, como tratar de reducir el consumo de energía y cosas así. Otros sólo están pegándole la etiqueta de la "sostenibilidad" a lo que sea que estén haciendo, sea o no sostenible.
Tenemos que entender la primera ley de la sostenibilidad, que se deriva directamente de lo que he estado diciendo:

Primera ley de la sostenibilidad: El crecimiento de la población y/o el crecimiento de los índices de consumo de recursos... ¡NO ES SOSTENIBLE!

Esto se desprende de la aritmética del crecimiento continuo, que llevamos desarrollando un rato. Así que esto no es una opinión—las opiniones son debatibles—esto es un hecho. Aquí no hay nada que debatir: no se puede sostener el crecimiento poblacional, y no se puede sostener el crecimiento de los índices de consumo de recursos. ¡Es una deshonestidad intelectual hablar de sostenibilidad sin subrayar el hecho obvio de que detener el crecimiento de la población es una condición necesaria para llegar a la sostenibilidad! Ahora bien, no es suficiente. Detener el crecimiento de la población no es de por sí suficiente, pero no hay manera alguna en que pueda alcanzarse la sostenibilidad sin detener el crecimiento de la población.

Hemos de educar a la poblacón para que vean la necesidad de examinar cuidadosamente las afirmaciones de los optimistas tecnológicos que nos aseguran que la ciencia y la tecnología siempre van a ser capaces de resolver todos nuestros problemas de crecimiento poblacional, de alimentos, energía, y recursos.

Como ejemplo destacado de estos optimistas, seleccionamos al Dr. Julian Simon, antiguo profesor de Económicas y Administración de Empresas en la Universidad de Illinois, y en 1992 profesor de Administración empresarial de la Universidad de Maryland, y Académico adjunto de la Fundación del Patrimonio. Con respecto al cobre, Simon ha escrito que nunca se nos acabará el cobre, porque "el cobre puede hacerse a partir de otros metales" (Science, Vol. 208, p. 1431, 27 de junio de 1980).

Bien, las cartas al editor le informaron sobre la química... pero bah, lo ignoró sin más, dijo, no preocuparse, si alguna vez llega a ser importante, ya nos las arreglaremos, para hacer cobre con otros metales.

Simon tenía un libro que publicaron las Prensas de la Universidad de Princeton. En ese libro habla de obtner petróleo de muchas fuentes, incluyendo la biosmasa, y dice, "Está claro que no hay límite que tenga sentido para esta fuente, si no es la energía del Sol." Y pasa a observar, "Pero incluso si nuestro Sol no fuese tan inmenso como es, puede que haya otros soles en otras partes". (The Ultimate Resource, Princeton UP, 1981, p. 49). Simon está en lo cierto. Hay otros soles en otras partes. Pero la cuestión es, ¿basaríais una política pública sobre la creencia de que si necesitas otro sol, puedes ir a buscarlo y remolcarlo aquí hasta el Sistema Solar? Pero no os riáis. Durante décadas, antes de su muerte, este hombre fue un asesor de confianza a los niveles más altos en Washington D.C. 

Aquí hay una cita de alguien que lo apoyaba firmemente. Había un informe de la ONU que hablaba de la posibilidad de que era posible un "hundimiento catastrófico de los recursos" cuando la población mundial llegase a 10.200 millones antes del año 2050—25 años antes de lo que se esperaba previamente. Cuando se le preguntó por el informe, el secretario del HUD, Jack Kemp, dijo, "Tonterías. La gente no es una carga para los recursos del planeta".

Malcolm Forbes, Jr., editor en jefe de Forbes Magazine, nos dice en un editorial (8 de junio de 1992, p. 25) que


"La CNN hace poco pasó una serie estúpida que pretendía demostrar que el mundo está en peligro mortal porque somos demasiados. Que en los países pobres esas muchas bocas significan pobreza. Que en los países más ricos estamos destrozando la atmósfera de la tierra con la contaminación. Es todo una estupidez".

Bill Moyers entrevistó a Isaac Asimov (A World of Ideas, Nueva York, Doubleday, 1969, p. 276):


Moyers: ¿Qué pasará con la idea de la dignidad humana si este crecimiento poblacional continúa a su ritmo actual?

Asimov: Se destruirá por completo. Me gusta utilizar lo que llamo la metáfora del cuarto de baño. Si dos personas viven en un apartamento, y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad de cuarto de baño. Puedes ir al cuarto de baño cuando quieras y quedarte todo el rato que quieras para lo que necesites. Y todo el mundo cree en la libertad del cuarto de baño. Debería estar directamente en la constitución.

Pero si tienes veinte personas en el apartamento y dos cuartos de baño, por mucho que todo el mundo crea en la libertad de cuarto de baño, es una cosa que no existe. Tienes que ponerle horarios a todo el mundo, tienes que dar golpes en la puerta, '¿Acabas ya?', y demás.

Y Asimov concluye con lo que creo que es una de las observaciones más profundas que he visto en años. Dice:


De la misma manera, la democracia no puede sobrevir con la superpoblación.

La dignidad humana no puede sobrevivir con la superpoblación.

La conveniencia y la decencia no pueden sobrevivir con la superpoblación.

A medida que vas poniendo más y más gente en el mundo, el valor de la vida no sólo disminuye, sino que desaparece. No importa si alguien se muere. Cuanta más gente hay, menos importa un individuo.

Déjenme que les ponga dos ejemplos de esta destrucción de la democracia por el crecimiento poblacional. Yo entré como profesor en esta Universidad en 1950. Por entonces, la población de Boulder era de sólo veinte mil personas. Había nueve concejales en el ayuntamiento. Hoy se acerca a cien mil. Hay nueve concejales en el ayuntamiento. En un poco más de cincuenta años, el número de personas por concejal se ha multiplicado por cinco. La democracia en Boulder ha bajado a un veinte por ciento de lo que era hace cincuenta años.

El segundo ejemplo tiene que ver con el censo nacional de los EE.UU. del año 2000. Este mostraba que en la década de los 90, la población de los EE.UU. aumentó cerca de un 13%. Esto quiere decir que cada asiento del Congreso tiene ahora una media de 13% más de representados de los que tenía hace diez años.

En la última hora, la población mundial ha aumentado en unas diez mil personas. ¡Y la población de los EE.UU. ha aumentado en esta hora en unas 280 personas!

Y tenemos que preguntar—¿por qué no hay más ecologistas y más organizaciones medioambientales en los EE.UU. que hablen públicamente del problema del crecimiento poblacional aquí en los EE.UU?

¡La simple aritmética deja absolutamente claro que a largo plazo la conservación del medio ambiente es imposible en los EE.UU. visto el crecimiento continuo de la población de los EE.UU.! Pero oiréis a todo tipo de líderes políticos decir, "Bah, podemos seguir creciendo, lo llamaremos crecimiento inteligente, salvaremos al medio ambiente". Bien, pues una cosa que hay que saber sobre el crecimiento inteligente, es que el crecimiento inteligente destruye el medio ambiente. El crecimiento estúpido destruye el medio ambiente. Sólo que el crecimiento inteligente lo destruye con buen gusto. Así que es un poco como comprar un billete en el Titanic. Si eres listo, vas en primera clase. Si eres tonto, llevas el timón, pero el resultado es el mismo.

Así que algo central a todas las cosas que hemos de hacer es reconocer que el crecimiento de la población es la causa inmediata de todas nuestras crisis de recursos y medioambientales.

Y de todas las crisis, creo que ésta—el calentamiento global—es la mayor y la más amenazante de toda la historia humana.


The Denver Post, 9 de junio de 2000:
Previsiones para el siglo: Hará calor
Una previsión a cien años vista ve ciudades que se quedan sin invierno. Gran parte de los EE.UU. pueden quedarse sin invierno antes del año 2099.


 


Ahora bien, debido a nuestro enorme consumo de recuros per cápita, podemos decir con toda seguridad que el peor problema de crecimiento poblacional se encuentra aquí en los Estados Unidos. Veréis a todo tipo de gente con buenas intenciones señalando a lejanos países del Tercer Mundo y diciendo que ellos tienen un problema de superpoblación. Una persona en Estados Unidos consume durante su vida unas treinta veces la cantidad de recursos que consume una persona en un país subdesarrollado. Tenemos el problema nosotros, tenemos la autoridad nosotros y tenemos la responsabilidad de tratar con el problema como un problema doméstico aquí, en los Estados Unidos.

Hace algunos años, hablando en el campus de la Universidad de Colorado, el senador de los EE.UU. Tim Wirth dijo que la mejor cosa que podemos hacer para ayudar a que otros países detengan su crecimiento poblacional es dar nosotros ejemplo y detener el crecimiento de nuestra propia población aquí en los EE.UU. Hemos enviado representantes a naciones subdesarrolladas a decirles "vosotros sois un problema, tenéis que detener el crecimiento de vuestra población". Y ellos se ríen y dicen, "mira, el problema sois vosotros, con todo vuestro elevado consumo per cápita".

Con la excepción de los gráficos del petróleo, las cosas que os digo no son previsiones del futuro. Sólo estoy informando sobre los hechos y los resultados de una aritmética muy sencilla. Pero hago esto confiando en que estos hechos, esta aritmética, y (más importante aún) nuestro nivel de comprensión de los mismos, tendrán un papel importante a la hora de dar forma a nuestro futuro.

Ahora bien, no aceptéis lo que digo de manera ciega o acrítica, por la retórica o por cualquier otra razón. Por favor, revisad los hechos vosotros. Revisad mi aritmética. Si encontráis errores, por favor decídmelo. Pero si no encontráis errores, espero que os toméis esto muy, muy en serio.

Sois gente importante. Sabéis pensar. Y si hay un momento en el que la raza humana necesita gente que pueda pensar, es ahora mismo. Es responsabilidad nuestra, como ciudadanos de una democracia, pensar.

Pero para tener éxito en este experimento que es la vida humana en la Tierra, tenemos que entender las leyes de la naturaleza tal como nos las encontramos estudiando las ciencias y las matemáticas. Tenemos que recordar el mensaje de este chiste:

"Pensar es una cosa que te altera mucho. Te enteras de cosas que preferirías no saber".

Deberíamos recordar las palabras de Galileo (1584-1642), que decía "No me siento obligado a pensar que el mismo Dios que nos ha dado sentido, razón e intelecto, pretenda que renunciemos a utilizarlos".

Deberíamos recordar las palabras de Aldous Huxley, que observó que "Los hechos no dejan de existir porque uno los ignore".

Y deberíamos recordar la filosofía social de H. L. Mencken. Es en esencia muy sencilla. Creía que por naturaleza la especie humana rechaza lo que es cierto pero desagradable, y abraza lo que es obviamente falso pero reconfortante.

Y deberíamos recordar la Ley de Eric Sevareid. Era un periodista que hizo la transición de la radio a la televisión allá por los años cincuenta; y observó que "La principal fuente de problemas son las soluciones" (CBS News, 29/12/1970).

Vamos a mirar un ejemplo sin más. El río Nilo, durante miles de años, se desbordaba en primavera, y los depósitos que arrastraba se quedaban en la tierra agrícola de las dos márgenes del río, y esto renovaba la fertilidad de la tierra. Tuvieron una agricultura sostenible durante miles de años. Pero la inundación era algo molesta; cuando se desarrollaron ciudades por allí, a la gente de la ciudad no le gustaban las inundaciones... y esta gente de ciudad necesitaba electricidad. Vale, eso era un problema. ¿Y la solución cual fue? La gran presa de Asuán.

Ahora miremos los problemas que causó la solución. Primero, todos los depósitos que arrastra el río se quedan en el embalse que hay detrás de la presa, lo cual quiere decir que la presa tiene una esperanza de vida de unos cien o doscientos años, ciertamente no mucho. Se llenará, y no tendrá la capacidad para la que se diseñó. El agua que suelta la presa hoy es agua muy clara, y esto quiere decir que todos los patrones de erosión río abajo han cambiado, antes el río solía depositar aquí, arrastrar allá, y así—ahora lo que hace es básicamente arrastrar, porque empieza como agua limpia en la presa. Río abajo, en Alejandría, donde el Nilo se junta con el mar Mediterráneo, está llevándose la tierra agrícola, porque ésta ya no se deposita, y el río sólo la va arrastrando al Mediterráneo. Había antes muchos nutrientes biológicos que llevaba el agua siempre, y que alimentaban a una importante industria pesquera en el Mediterráneo. Esa industria pesquera ha entrado en un serio declive, porque ya no llegan allí los nutrientes. Y ahora, para la agricultura, tienen que irrigar, y añadir fertilizantes biológicos. Cuesta energía obtener los fertilizantes; fácilmente podría venir de la presa parte de la energía para obtener los fertilizantes. Y ahora hay muchos trabajadores agrícolas esperando descalzos en las acequias de riego, y sufren de esquistosomiasis, que resulta de un tipo de parásito que hay en el agua, y atraviesa la piel, y si estás descalzo en el agua puedes coger esto... Bien, todo se ha estropeado por la solución al problema. Nadie pensó en los problemas que serían causados por las soluciones. Esta es una de las cosas más importantes de las que tenemos que acordarnos.

Aquí hay un reto (el gran reto).
¿Se os ocurre algún problema, a cualquier escala, de microscópica a global, para cuya solución a largo plazo se ayude o se contribuya de manera demostrable por el hecho de tener poblaciones mayores, a nivel local, estatal, nacional, o global? ¿Se os ocurre algo que vaya a ir mejor si apiñamos más gente en nuestras localidades, en nuestro estado, en nuestra nación, o en esta Tierra? Pensadlo bien. ¿Mejorará algo, con más población?

Me gustan las palabras del reverendo Martin Luther King, Jr., que dice,


"Al contrario que las plagas de las Eras Oscuras, o al contrario que las enfermedades modernas que no comprendemos todavía, la plaga moderna de la superpoblación puede resolverse con medios que hemos descubierto y con recursos que poseemos. Lo que falta no es un conocimiento suficiente de la solución, sino una consciencia universal de la gravedad del problema, y la educación de los miles de millones que son víctimas suyas".

Así que espero haber defendido de modo razonable la afirmación que hacía al principio, cuando decía que la limitación más grande de la especie humana es nuestra incapacidad de entender la función exponencial—esta aritmética tan simple. Gracias por su atención, y responderé a sus preguntas.


________


(Puede pedirse un ejemplar en DVD de la charla del Prof. Bartlett a la librería de la Universidad de Colorado, Boulder, tradedesk@cubookstore.com. La dirección en YouTube de la serie completa de vídeos es http://www.youtube.com/view_play_list?p=6A1FD147A45EF50D)






 
 
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