martes, 20 de julio de 2010

Tomorrow Is a Long Time


No lo digo yo, lo dice Bob Dylan. Esta canción (o una parecida) estaba en un caset que me compré allá por 1977 thereabouts. Hoy estaba probando con ella y con un nuevo iTunes. Aquí las versiones uno y dos, sin ensayar, o con ensayos incluidos.


















Chanson simple

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lunes, 19 de julio de 2010

The Chains of Semiosis






Otro artículo más subo hoy a la red, en el protracted hanging de mis Obras Completas. El de hoy lo publiqué hace veinte años en una revista de Illinois, y me lo pidieron para reimpresión en un volumen de Palgrave Macmillan sobre George Eliot.  Ahora va a la web, por donde no había pasado aún, y eso que se inventó a la vez que él más o menos.

Se titula "The Chains of Semiosis: Semiotics, Marxism, and the Female Stereotypes in The Mill on the Floss"—y sus palabras clave podrían ser George Eliot, estereotipos femeninos, intertextualidad, semiótica, Bajtín, Voloshinov, Charles S. Peirce, materialismo cultural... etc.  Aquí está en Academia, y aquí en el Social Science Research Network.   Donde pronto la incluyen en el English and Commonwealth Literature eJournal, fecha 21 Jul. 2010. (Aquí en Zaguán).

Recomiendo además la lectura de la obra de George Eliot que analizo allí, The Mill on the Floss, excelente novelón victoriano.

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Observo por cierto que en Academia se han "bloguificado", y que ahora aparecen en primera página, al menos para tus contactos tus cambios de status o "qué estás haciendo ahora"—como en Facebook— y que los artículos han pasado a ordenarse inversamente, el más reciente primero (una sugerencia que les hice ya hace tiempo y que me dijeron que iban a aplicar).


Lejeune-do diarios

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Mi Web en Mil Novecientos y pico


Buscando por los Archivos de Internet, he encontrado la historia del servidor de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, fyl.unizar.es, y allí en el primer año archivado, en 1996, la versión más antigua conservada de esa página. Debió ser ese mismo año 1996, o quizá 1995, cuando estrené mi página web, con la bibliografía, ayudado por el técnico en informática de la Facultad, Luis Julve, y a continuación la emprendí con la versión electrónica de la revista del departamento, la Miscelánea. Como se verá eran por entonces las únicas publicaciones electrónicas de mi departamento. Este era el contenido de la página de publicaciones de la Facultad, allá por el año de gracia de 1996, y con un Mac tal que el de la ilustración:





Publicaciones

Scire
"Scire: Representación y Organización del Conocimiento" es una publicación semestral de carácter interdisciplinar sobre la representación, normalización, tratamiento, recuperación y comunicación de la información y el conocimiento.

Geographicalia
La revista Geographicalia es editada por el Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza dando cabida a aportaciones científicas relacionadas con los dominios de la Geografía, siendo Aragón y su entorno su marco espacial preferente.

Miscelánea: A Journal of English and American Studies
Miscelánea: A Journal of English and American Studies es una publicación anual del Departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Zaragoza. Difunde artículos sobre lingüística inglesa, literaturas escritas en inglés, pensamiento, cine y estudios culturales del ámbito anglosajón.

Literary theory and criticism: a bibliography
This is a bibliography of literary studies and criticism, with special focus on English-speaking authors and literary theory. It lists bibliographical information on hundreds of authors, critical schools and subjects.

Interletras. Revista de Crítica y Literatura en Lengua Española.

La Revista Española de Filosofía Medieval
Esta revista es el órgano oficial de la Sociedad Española de Filosofía Medieval (SOFIME). Incluye trabajos originales, informaciones y crítica de libros. En sus páginas tienen cabida todos los temas relacionados con el pensamiento medieval: ética, metafísica, estética, ciencia, religión.

REFEMONT. Bibliografía sobre las montañas españolas: Revisión desde la Geografía Rural
Información bibliográfica sobre la montaña española desde la perspectiva de la Geografía Rural, así como un breve estado de la cuestión.

Directorio de publicaciones eléctronicas de las universidades españolas: Spanish Campus Electronic magazines






 
End of quote. Hay allí varias revistas que precedieron a "la mía", aunque fuese por poco: Scire, creada el año anterior, que la llevaba Javier García Marco; Geographicalia, Interletras y la Revista Española de Filosofía Medieval. Pero de éstas, sólo Interletras publicaba sus artículos íntegros en la red y en acceso abierto. Además era multimedia, con archivos de sonido (que casi nadie por entonces estaba preparado para reproducir). La llevaba un adelantado a sus tiempos, Gonzalo Corona, que por desgracia murió prematuramente poco después. Las demás revistas sólo ofrecían una presentación de la revista, índices y un abstract de los artículos.

También estaba allí una bibliografía sobre geografía, que quizá apareció a la vez o un poquito antes que la mía. Pero modestia aparte no hay comparación, pues la mía ya era por entonces unas mil veces más voluminosa. Además ya había colgado en la red una primera versión, sin página web y por tanto poco consultable, todo vía ftp, nada más que se instaló la red de Internet de la Universidad de Zaragoza en 1995. Allí me ayudó un estudiante, Sergio Salvador, que me presentó a Fetch, el programa del perrito—que aún sigo utilizando.

Total, que entre bibliografía propia y revista editada, allá por 1996 contribuía yo cerca del 90% de las publicaciones electrónicas de la Facultad, en este su primer año registrado en la Memoria Histórica de la Wayback Machine.

Aunque hoy la página de publicaciones de la Facultad no está mucho más lucida, en la última versión han eliminado de ella mi bibliografía, por no formar parte de un proyecto de investigación subvencionado—supongo. Es el nuevo criterio. Ni a título de antigüalla histórica la conservan, en un anaquel con los Anales de Çurita.


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domingo, 18 de julio de 2010

Tu vida en un día


Hoy, recital de poesía. He visto que en YouTube hay un concurso para mostrar en un vídeo lo que es un día típico de la vida. Me ha traído a la memoria este soneto de Borges, "James Joyce", inspirado por el Ulises, libro de un día, o de toda una vida. Así que aquí lo presento, fuera de concurso.






Yo, ejemplo de estilo





Para citas. Autobuscándome por la red ("Quaere te ipsum, et inventum eris") doy con un sitio-motor para localizar .docs, .pdfs y otros documentos de la Web Profunda, que se llama Books168.com. Encuentro bastantes "García Landas" propios y ajenos, la mayoría ya conocidos. Pero doy también con un par de citas atípicas que no tenía localizadas: me ponen como ejemplo en unos manuales de estilo. No como ejemplo ejemplarizante, entiéndase bien, sino como ejemplo ejemplificado.

Aparezco en las indicaciones para autores de Rhetoric Society Quarterly, revista de la Rhetoric Society of America, publicada en la Universidad de Carolina del Norte. Y en otra guía para el estilo de citas de la MLA, en la Central Washington University. Para demostrar cómo citar determinado tipo de materiales—en este caso, mi bibliografía, citada como ejemplo de obra existente sólo en red. (Claro que no cuenta mi autoimpresión parcial de la misma, en veintiséis volúmenes). Yo que siempre había desconfiado de las referencias bibliográficas esas de los manuales de citas, como si fuesen inventadas por el autor del manual...

Lo que es menos ejemplo de estilo es esto: una bibliografía sobre Hemingway que he encontrado, puesta para acompañar a una conferencia titulada "The Old Man and the Gun". Buen título—comparable a The Gun Also Rises—pero es que la bibliografía ésa está fusilada íntegramente de mi sitio web. Tch tch... Hombre, me podría haber citado, por lo menos.


Rajoy Herodes


Más sobre el debate sobre el Estado de la Nación:





sábado, 17 de julio de 2010

La investigación individual sobra en la Universidad


Veo que se ha remozado la página web de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Con diseño más moderno y algo más de información. Sigue, sin embargo, sin ser interactiva. Por no aparecer, no aparece ni el e-mail del webmaster. Sin embargo, intentaré localizarlo, y preguntarle una cosilla. Desde hace más de diez años, en la página de la Facultad aparecía mi bibliografía entre los diversos trabajos realizados en la Facultad—revistas, etc. Ahora se ha suprimido—al subdividirse esa página de enlaces en dos distintas: "Revistas" y "Grupos de investigación". Mi bibliografía, al parecer, se ha caído por el hueco de enmedio.

En mi opinión, está muy bien poner lo que hagan los grupos de investigación—aunque en la práctica muchos no hagan constar allí sino su nombre y existencia. Lo que está muy mal es la presuposición consistente en poner sólo proyectos, y no resultados. Está muy bien proyectar, y aún mejor obtener fondos por proyectar, y ponerse medallas a la calidad considerando el proyecto mismo como un mérito. Pero aún está mejor que los proyectos den resultados, y que estos sean accesibles. De hecho, con la nueva Ley de Ciencia zapaterina, todos los resultados de investigación financiados con fondos públicos deben ser publicados en la red, en acceso abierto, y en un plazo breve. (Me parece que esto no lo han procesado aún la mayoría, ni piensan).




Otra cosa que está un poquito mal es la presuposición de que toda investigación que se hace la hacen unos "grupos" de gente. Que tienen que tener una subvención oficial para hacerla, o si no, no es investigación. El signo de los tiempos, desde hace ya unos años, es que quien no está en un grupo, no investiga. Y si investiga, da igual, porque no se le va a tener en cuenta. Como, total, sólo cuenta y figura la pertenencia a grupos y el código del grupo, y no los resultados, que al parecer ni son requeridos ni se les espera... Es un Zeitgeist éste especialmente pernicioso en las Humanidades. Ahora, a quienes sí que les viene muy bien es a los catedráticos, que por esa conjunción de reverencia natural que despiertan entre los demás profesores, y de las redes tácitas de contactos, acaban siendo vez sí vez y otra también los directores de los grupos de investigación. Y oigan, que parece como si aquí todo se hiciese a iniciativas o a lomos de catedrático. Esto crea una dinámica pernicisosa que se retroalimenta. Porque, si tu investigación es ignorada al no estar en un grupo, las opciones más razonables son o bien meterse en un grupo, a rendir pleitesía y engordar el currículum del vecino, o no investigar. Total, pa qué.

—Si es lo que quieren. Apropiarse de la investigación cuatro, y de los fondos disponibles, claro—y decir que eso es "la investigación". Es oficializarla, lo que buscan. Y tendrás que investigar lo que te dicen que hay que investigar—lo que importa, lo que ya está hecho y demostrado y certificado oficialmente que importa. Lo demás, mejor ni tocarlo. Investigar por investigar... mejor, que no investigues. Lo esencial son los grupos. La investigación en sí, sobra, mientras haya grupos de investigación y tengan su código y su subvención.


Asesinato en la plaza


A unos pasos de casa nada más. Ayer encontraron una mujer que había sido asesinada la noche anterior, al parecer por el hombre con el que vivía, en la Plaza de los Sitios (en el número 1)—el portal de al lado de la floristería. Cecilia, al parecer, de 48 años. Y Alejandro, dicen. Ecuatoriana, y ecuatoriano—las estadísticas de violencia doméstica de los inmigrantes son tremendas. Era la portera sustituta, y trabajaba allí desde principios de mes; vívían cerca y su "compañero sentimental" era el portero de su casa. El presunto se ha dado a la fuga. Alguien oyó una discusión—yo también oigo discusiones a veces, pero paran en nada. Y cuando oyes en los periódicos las palabras "compañero sentimental" ya casi es para echarse a temblar. ¿Salen alguna vez para algo bueno en las noticias, los compañeros sentimentales?

En el interesante blog de estadísticas Wonkapistas salen algunos datos sobre parejas de hecho, inmigrantes y violencia de género. Son cuestiones no por desagradables menos ciertas.

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PS. Luego se sabe que el asesino era un anterior "compañero sentimental", no el hombre con el que vivía. Aquí continúa la noticia, con su detención.

Monsieur Verdoux


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viernes, 16 de julio de 2010

Cinco mil páginas de blog


Empecé este blog hace más de cinco años, en 2004. Y una de las cosas que he ido haciendo ha sido imprimirlo y encuadenarlo—en plan tesis doctoral—convertirlo en códice, como homenaje nostálgico a fases pasadas de la comunicación, o en un vano intento de dignificarlo y darle solidez a lo que no es más que palabrería evanescente. Hoy he recogido dos volúmenes correspondientes a 2009—lo de este año aún está en curso, ya lo iré añadiendo—y en conjunto veo que suma ya, lo escrito e impreso y encuadernado, diez volúmenesgordos—y unas cinco mil páginas—que las tengo sin numerar. Cinco mil páginas a una cara, o sea, cinco mil hojas, o diez mil páginas de las cuales la mitad están en blanco, para añadir glossae, marginalia & castigationes.

O sea, en estos cinco años, he escrito en el blog más de lo que Shakespeare escribió en toda su vida, y hay quien le critica que escribió demasiado (Ben Jonson, sin ir más lejos). No pretendo compararme con él en calidad, que eso son méritos imponderables y dependen del punto de vista y del gusto de cada cual, las cosas cualitativas—pero hoygan, en cantidad ya le gano y eso es incontestable. 


Bueno, no todo es escrito por mí, cierto. He incluido algún pequeño texto de otros por gusto o para análisis, o por traducción—y también ilustraciones, dibujos, fotos... de todos modos, queda el hito de diez volúmenes que si, de momento, todavía se los salta un gitano, desde luego no le aconsejo que pruebe a levantarlos todos juntos: se le podrían caer en un pie, con serias consecuencias para futuros saltos.

Al pie de esta página están los archivos completos y desencuadernados. En su medio natural, que es, dígase lo que se diga, el hipertexto en red.

Por cierto, además habré escrito estos años otros tantos folios de bibliografía, y al menos mil de recursos y pleitos. Ya no cuento las publicaciones en libros, revistas y repositorios digitales, que también las hay.

Todo ello equivale a mover imperceptiblemente algunas conexiones invisibles en un chip digital del tamaño de la uña del meñique. Es un trabajo, créanlo o no.


Cuando las ideas practican el sexo


Un vídeo de Matt Ridley en TED: Retomando viejas ideas de David Ricardo sobre los beneficios del comercio y de la división del trabajo. Es lo que ha causado la prosperidad humana: el intercambio, la especialización, la comunicación, el comercio. El "sexo" que practican las ideas es ponerse en común, mezclarse, transmitirse: eso permite ya no sólo el progreso, sino sencillamente conservar un determinado nivel de conocimientos y tecnología. Para eso hace falta un público mínimamente global—los habitantes de Tasmania, que quedaron aislados durante miles y miles de años, experimentaron una regresión tecnológica espectacular.

Otra cosa que me ha gustado del vídeo es que retoma una idea que yo también suelo repetir por ahí: que nadie sabe hacer nada—ni un motor a reacción, ni un ordenador, ni nada. Todo es producto del intercambio, el comercio y la inteligencia colectiva. Todos somos especialistas en una cosa, porque es imposible ser especialista en todo. Y por eso necesitamos a otros especialistas con otras tecnologías, otros productos y otras ideas también.






Dado este planteamiento, es previsible que la explosión comunicativa de Internet y la WWW va a tener consecuencias espectaculares para el desarrollo. Las está teniendo ya, claro. También, siguiendo la analogía de que nadie sabe hacer un ratón de ordenador, o un lápiz, es previsible que cada vez dependamos más para todo de la tecnología y de los artefactos elaborados colectivamente, y que cada vez entendamos (o dominemos), como individuos, menos aspectos de la realidad en que vivimos.




Martínez Tendero en el Sástago







 
Nos vamos a ver en comandito la exposición de pintura que hay en el Palacio de Sástago, una retrospectiva de José María Martínez Tendero. Este es un pintor nacido en Albacete que vive en Zaragoza desde 1971. Y hay un buen número de cuadros, algunos de los setenta, más de los ochenta y noventa, y de este siglo. Una estética algo atormentada, con rojos y negros y grises y mezclas de máquinas y vísceras, explosiones de colores a lo Viola, o paisajes infernales, pero a la vez muy interesante de ver—se juntan en este pintor así en plan olla podrida todas las tendencias pictóricas del siglo anterior, que si geometrías y espacios a la Kandinski, gotelés a la Mathieu y borrones a lo Pollock, pero que de repente se vuelven figurativos, y se convierten en figuras tipo Natalio Bayo, o en formaciones vegetales salidas de Max Ernst o de algún amigo suyo. También figuras embozadas magritteñas, o semiborradas, o que sufren una invasión de elementos pictóricos y colorines abstractos surgidos de otra dimensión estilística... Bocetos (muy acabados) de edificios y ciudades, como una Zaragoza retrofuturista de ensueño o pesadilla, pero con ingredientes de realismo a lo Antonio López— una panorámica de la ciudad donde la historia parece pasar sobre las torres y las casas en gris a modo de sinfonía de colores y splashes y desconchados... Aparecen en algún cuadro las Torres Gemelas de Zaragoza (el World Trade Center), o la Torre del Agua, o el Pabellón Puente, con toques casi de promoción municipal de la Expo. En los títulos, mucho módulo, mucho espacio de reflexión, y mucha línea constructiva y desconstructiva alrededor de las figuras, como el Hombre de Leonardo, o como mostrando la pintura en proceso o integrando el proceso en el resultado. En otras obras muestra sus cualidades de retratista hiperrealista, con toques un poco a lo carboncillo para tienda de fotos. En fin, una batidora de estilos pictóricos, que se puede ver con mucho provecho. Son trabajos extremadamente cuidados, y sin duda caros de la muerte. O merecen serlo.

jueves, 15 de julio de 2010

Sobre el (lamentable) estado de la nación


Con pocos pelos en la lengua, según Federico Jiménez Losantos. Dando caña por igual al gobierno y a la Leal Oposición:









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PS, 2020: Diez años después, queda la hemeroteca, pero los vídeos han desaparecido.








miércoles, 14 de julio de 2010

Hace Cincuenta Años


Por casualidad (a veces el Ministerio hace bien las cosas) tanto mi padre como mi madre, que no tenían planes de ser ni mi padre ni mi madre, fueron destinados como maestros al mismo pueblo del Pirineo, en los años cincuenta. Y el Destino, que aunque funciona siempre hacia atrás, también hace algunas cosas bien, los destinó—los acabó destinando, resultaron así las cosas—a casarse y a tener muchos hijos. El primero, yo...

Y así resultó ser lo que iba a resultar siendo. Las cosas empiezan sucediendo como por casualidad, pero acaban siendo nuestra vida y destino, nada menos.

¡Y hoy hacen mi padre y mi madre sus bodas de oro!

¡Felicidades, papá y mamá!

—que a todos nos tocan. El quatorze juillet de 1960 se casaron, y a Francia se fueron de viaje de novios.

Así contaba mi madre su vida de hace cincuenta años:


Mi primer destino fue Linás de Broto. Allí conocí a Ángel, que era el maestro, y nos hicimos novios. Él pidió al año siguiente una plaza en Biescas y yo continué un curso más en Linás como interina y comencé a prepararme las oposiciones. Los fines de semana nos veíamos con Angel en Borrés o en Linás, a donde subía en bicicleta.

Aquel año 1958, me presenté a las oposiciones y aprobé el ejercicio escrito con el número dos, pero el oral lo suspendí. Al curso siguiente pedí la escuela de Yésero para estar más cerca de Biescas y allí Ángel subía en bicicleta a verme un rato todos los días. Yo seguía preparando las oposiciones, estudiando cuando salía de la escuela. Me presenté y aprobé con el número ocho y tuve la suerte de conseguir la escuela de Gavín.

Ese curso 1959, lo inicié en la escuela de Martillué. Allí iba todos los días en bicicleta desde Borrés, donde vivía con mi tía Felisa y mosén Benito , que estaba muy enfermo ya y murió ese año.

En el mes de abril, tomé posesión de la escuela de Gavín como maestra propietaria y ya decidimos casarnos. Antonia me preparó mi ajuar y de la casa donde ella servía como cocinera para los ingenieros de la fábrica de Energías de Sabiñánigo, salí a celebrar mi boda que tuvo lugar el día 14 de julio en la iglesia de Cristo Rey, un mes más tarde de la de mi cuñada Angelines.

Hicimos un desayuno en el hotel Alpino y a continuación salimos de viaje de novios. Fuimos hasta Pamplona en el coche de mi hermana Encarnita que había venido a la boda con su marido Ramón y su hija Elianne que tenía entonces tres años. En Pamplona cogimos un autobús y nos fuimos a San Sebastián donde permanecimos tres días en el hotel San Ignacio. Allí acudieron a recogernos de nuevo, mi hermana y cuñado y nos marchamos con ellos a Francia. Estuvimos un mes con mis padres y tío que vivían en un pueblo del departamento de l’Allier llamado Chez Gouet.

Mi hermana y cuñado nos llevaron en el coche a conocer la Alta Savoya, una región hermosísima al pie de los Alpes. Visitamos varias ciudades de la región, Chambery, Aix- les-Bains y Chamonix. Allí cogimos un tren de cremallera para subir a visitar el glaciar llamado “ La mer de glace”que nos impresionó mucho. También visitamos al regreso Lyon. Fueron unos días muy bonitos y mis padres se sentían felices de tenernos allí.

Pronto nos reuniremos en Biescas a celebrarlo con padres y hermanos y madres y hermanas y enanos y enanas: a ver si pasamos allí también unos días muy felices. Y si no—que nos quiten lo bailao.

PS, finales de julio: Lo celebramos, en efecto, en un día memorable.




Coincidimos todos

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Demasiado presuponer


Comentario puesto a un artículo de Tercera Cultura, "A vueltas con la ley del aborto":


La Constitución española se molesta en especificar a qué edad se vuelve uno mayor de edad y por tanto titular de ciertos derechos políticos, pero se le pasa por alto especificar a quién se aplica el artículo 15, que garantiza a “todos” el derecho a la vida. Todos, así sin especificar, no puede entenderse en sentido restrictivo: es TODOS. Claro que… ¿quiénes somos todos? A lo que voy: la Constitución es defectuosa, pues deja sin definir un aspecto esencial del sujeto de derechos: su identidad, o calidad de persona, o cuándo la adquiere. ¿Parecerá escándalo que la cualidad de persona tenga que definirse o establecerse por ley? Más escándalo es que esté sin definir legalmente, allí donde hay opiniones tan dispares al respecto. Lo que puede tener valor jurídico no son esas opiniones, sino la ley. Y la ley tiene un serio problema de apoyatura. O quizá contase allá por los años setenta con unas presuposiciones que hoy en absoluto pueden darse por generalmente compartidas. Antes que falsear retroactivamente la intención del legislador (como se hizo en el caso de la ley de matrimonios homosexuales) sería más coherente reformar la Constitución, y atender en ella a cuestiones verdaderamente insoslayables, y no trasladables a una mera ley. Pero en España no se va a hacer eso, por supuesto, y seguiremos adelante a bandazos incoherentes, y sometidos al cálculo de los intereses partidistas, en esta y en otras cuestiones.





Le dangereux contrat de non-fiction


Vidéo où Emmanuel Carrère parle notamment de la frontière entre la "fiction" et la "non fiction", et de l'écriture de L'Adversaire, d'Un roman russe et de D'Autres vies que la mienne (P.O.L), lors d'un entretien avec Nelly Kapriélian à la BPI du Centre Pompidou (Paris), dans le cycle" écrire, écrire, pourquoi", le 11 janvier 2010:





Je transcris ici quelques-uns de ses propos sur l'usage des noms réels des gens dans ses livres.

Emmanuel Carrère: Ça c'est extrêmement... disons que ça, ça fait partie des choses qui vraiment tracent une frontière extrêmement nette entre ce qui est la fiction et ce qui n'est pas la fiction. Non, c'est marrant parce que je pense— j'avais il y a peu de temps une discussion avec une amie écrivain et qui me disait, "enfin, toutes ces histoires de fiction, non-fiction, enfin ça n'a aucune importance, en réalité c'est tellement confondu, tellement mêlé"... et je ne suis pas du tout d'accord! J'ai dit, je ne dis pas nécessairement qu'il faille attacher à cette frontière et au fait de franchir ou non cette frontière une très grande importance—mais que cette frontière existe, et qu'elle soit parfaitement claire, je le soutiens. Et je pense que un des critères... enfin qui, voilà, qui déterminent cette frontière, c'est notamment le fait de nommer les gens par leur nom—tout simplement. Je me souviens, je–il y avait dans un livre de Christine Angot, il y avait une phrase qui m'avait frappé, que j'avais trouvée très.. très forte, elle disait juste—ben, parlant effectivement de gens qui étaient de son entourage, et tout ça, elle—et qu'elle ne nommait pas par leur nom, elle s'en, elle s'en excusait, enfin, dans le livre, quelcomme, pour autant que cela ne soit dans le genre de Christine Angot de s'en excuser, mais quand même elle disait, elle s'adressait aux lecteurs en disant, "voilà, l'avocat de..." —ça devait être, je sais pas, Stock—"l'avocat de Stock m'a dit, non, c'est pas possible, il faut—il faut.. il faut changer les noms" —accepter, —et elle dit, "mais, quand on change les noms, c'est moins bien". Heu...en tout cas... —dans cette logique-là, hein, j'entends bien sûr il s'agit pas que, bien sûr, c'est pas la logique de Madame Bovary ou un truc comme ça, mais, dans un petit quelque chose qui se réfère et se soumet à la réalité et tout ça, la question du nom propre est totalement... en fait, non seulement elle est très importante, mais elle est totalement opératoire pour constituer une frontière, cette frontière n'a rien de flou, elle existe. Ça veut dire que, dans un cas, vous avez à répondre de ce que vous dites; dans l'autre vous pouvez parfaitement vous abriter derrière la... l'irresponsabilité de l'auteur, et dire, mais non, vous vous reconnaissez là-dedans, mais non, le personnage—le personnage s'appelle monsieur Dupont et vous vous vous appellez monsieur Durand, non, c'est pas ce... Alors que, à partir du moment où on dit c'est Jean-Claude Romand, c'est Étienne Rigal, c'est Hélène Carrère d'Encausse, c'est Sophie, voilà, cette... il y a là une... alors—ensuite, là, heu, on peut s'y prendre de mille façons différentes, et quant à moi j'en ai experimenté surtout plusieures, sur la façon de... oui, enfin disons, les diverses modalités de... de la façon dont on endosse cette responsabilité à l'égard des gens dont on parle. Mais c'est très... ben, c'est à la fois... compliqué, ça complique la vie, heu, et c'est très... heu, ça crée—je ne sais pas, une espèce... j'ai du mal a théoriser là-dessus, mais enfin—une espèce quand-même de contrat de lecture qui est très... très particulier, quoi, et qui, et qui pour ma part, m'intéresse, comme auteur.

Nelly Kapriélian: Pour chaque livre en tout cas tu t'es posé la question différemment...?

Emmanuel Carrère: Pour ces... pour chacun de ces trois livres, en tout cas... je... la question ne s'était jamais posée auparavant, pour moi enfin; eventuellement, dans—pour la biographie de Dik où je connais des... mais en plus, je dois dire, si—le livre a été traduit aux États-Unis, et de cette... ça...ça... voilà, je disais des trucs sur certaines personnes, sur certaines des ex-femmes de Dik, et des gens de son entourage, mais enfin, comme fait tout biographe, c'est à dire, qui s'expose éventuellement à ce que les gens aient à râler en disant "je trouve que vous m'avez pas bien traité", c'est à dire, mais... [...] ... mais, heu, mais— non, pour L'Adversaire... L'Adversaire, je l'ai fait lire à Jean-Claude Romand, mais terminé, et en lui disant, ce qui est une règle du jeu qui peut paraître très cruelle, mais qu'il a parfaitement comprise, et qu'il n'a jamais air de discuter, en lui disant, "le livre est fini, je n'y toucherai plus un mot, et je..." –parce que, pour ça j'avais une bonne raison, qui était de dire, heu, "même si vous me faites une remarque tout à fait factuelle et que je pourrais aisément intégrer, même si vous me dites, ah, voilà, vous écrivez que ma voiture était bleue, en réalité elle était verte," heu, je lui ai dit, "même une correction de ce genre, je ne la ferai pas, parce que à ce stade, au point où l'on est arrivés, je préfère, enfin, prendre en charge, assumer la responsabilité de mes erreurs ou mes inexactitudes éventuellement, je ne peux pas, si peu que ce soit, prendre en charge votre vérité, elle n'appartient qu'à vous." Et c'est précisément toute la difficulté que j'avais eue comme auteur à me mettre à une place où je ne pouvais parler—je parlais de lui, certes, mais je ne parlais que pour moi, je ne prétendais pas une seconde parler pour lui. Et je pense que c'était vraiment la seule, va, position moralement acceptable... je me souviens, j'en ai été très surpris, j'avais été, il y avait... je crois qu'à l´époque, Apostrophes éxistait encore, ou ça s'appelait autrement déjà, oui, quelque chose comme... mais, en tout cas, j'y étais allé parler de ce livre, et il y avait, parlant d'un livre qu'il venait de publier aussi, Michel Polac, et Polac m'avait dit, il m'avait dit d'abord je trouve qu'il est mauvais, et ça... j'y peux rien, j'ai rien à dire, mais il me disait, je trouve que vous avez manqué de courage, que la seule façon honnête de—enfin, la façon qui valait le coup, c'était de dire "moi, Jean-Claude Romand", de parler, et là j'étais en total—autant de dire que mon livre est mauvais, je peux rien dire, mais là j'étais en total désaccord, j'avais l'impression que c'était une position moralement inadmissible que de—parce que on aurait toute l'histoire de Romand, sa vie, qui n'a jamais pu parler en son nom propre, jamais pu exister en son nom propre, et si tout à coup je parlais pour lui... j'ai l'impression qu'il y avait quelque chose qui était vraiment—criminel, d'une certaine façon. Alors que, laisser donc–quels que soient les défauts éventuels de ce livre, ou même son manque éventuel de miséricorde à l'égard de son protagoniste, en tout cas je n'ai pas parlé pour lui, je n'ai fait que parler pour moi et, au fond, j'ai l'impression que tout le travail, toutes ces années si laborieuses, si douloureuses passées à essayer de faire ce livre, c'était pour arriver, consciemment, mais en tout cas pour y arriver à occuper cette position où je ne parlais que pour mon compte. Cette... bon, et—donc, lui, je lui ai donné le livre, le livre à lire, mais terminé... pour le, pour Un Roman russe je ne l'ai donné à aucune des personnes que ça concernait, ni bien sûr les personnages russes—mais de toute manière, ils sont loin, ils le liront pas et tout ça—ni les personnages principaux qui sont ma mère et Sophie, ma compagne de l'époque, et—bon, ça a été compliqué, disons—ça a été fort compliqué. Maintenant, personne n'en est mort, personne n'a fait—il n'y a pas eu de drame, mais en fait c'était, heu... et disons, la dernière, le dernier cas de figure, c'est D'autres vies que la mienne, où j'ai—en fait, les principaux personnages, je leur ai fait lire le livre avant sa parution, et en leur disant, le contraire de ce que j'avais dit à Romand, c'est à dire, tout ce que vous me demandez de changer, je le changerai. Éventuellement, je plaiderai ma cause, s'il y a des trucs avec lesquels je ne suis pas... je suis pas d'accord, mais enfin, c'est vous qui aurez le dernier mot (...)
Ce qui rend la chose beaucoup plus facile, c'est que les rap... enfin, c'est aussi pour ça que bizarrement ce livre qui enfin, qui raconte des histoires... terribles, de très douloureuses, n'a pas été écrit de façon très douloureuse, à la différence des deux précédents, parce qu'au fond, je l'ai écrit avec les personnages, les personnes dont il parle, dans un rapport d'amitié, de confiance très grande, enfin, qui faisait qu'au fond, cette proposition que j'ai fait de le lire me paraissait... allait de soi, et du coup j'étais... au fond, mon... mes éditeurs [...], ci-présents, me disaient tu es fou ça va très mal se passer, ils vont te demander de virer la moitié du livre, etc. Et en fait j'étais surprenant parce qu'il ya avait une espèce de ils allaient pas revenir sur ce... qu'éventuellement ils me diraient, est-ce que tu peux changer tel ou tel truc, bien sûr, je le changerai, ou éventuellement on le discuterait et tout ça, mais il y aurait pas de... je ne... j'allais pas me retrouver en face de gens qui tout à coup allaient me dire, "ah ben, non!" je suis d'accord, si c'était ce qui s'était passé, il y aurait pas de livre. Effectivement c'était courir le risque que quelqu'un me dise, non je suis pas d'accord pour que tu publies ce livre, tu le gardes dans ton tiroir, heu, j'aurais été très très très très embêté, c'est sûr, mais au fond j'étais... je pensais que cela ne se produirait pas, et cela ne s'est pas produit. Et du coup, c'était une position très... oui, je dirais confortable, psychologiquement... heu, je ne suis pas sûr que c'est quelque chose que j'aurai l'occasion de refaire, mais ça a rendu le fait de l'écriture de ce livre, même si certaines des choses qu'il raconte n'ont pas été une partie de plaisir à écrire, mais ça a été écrit de façon paisible et de, même je dirais, détendue—en fait, en me disant, ça va, je suis absolument au clair avec les gens dont ça... dont ça parle, ils sont contents, ça va, on ne peut pas toujours compter sur ça, c'est sûr...

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Especialista en historias espantosas, en L'Adversaire contaba Carrère la vida auténtica del parricida múltiple Jean-Claude Romand. Pero luego pasó a un experimento más peligroso aún, que era escribir sobre sí mismo y sobre la gente que conoce, en Un Roman Russe, explorando además los lados desagradables de su propia personalidad, en una especie de autoconfrontación o descenso a los propios infiernos. El decalaje a que se refiere como tema de L'Adversaire, el contraste entre la imagen pública y la privada del yo (extremo allí, es cierto) pasa a explorarlo en sí mismo en primera persona, en Un Roman Russe. Es un experimento poco aconsejable, ciertamente—exhibir al Mr Hyde interno no sólo no lo hace desaparecer sino que tampoco mejora la vida social de Jekyll.

En esta última fase de su carrera (con D'Autres vies que la mienne) Carrère parece estar más a gusto en la vida y a ser más mirado y atento con la gente que le rodea—tras darse cuenta, quizá, de los estragos que puede causar en su vida personal el rebote de exponerla en público y convertirla en literatura. Sobre eso sigue yendo D'Autres vies que la mienne, libro en el que trata historias dolorosas—de cáncer, enfermedad, muerte, dolor profundo, pérdida de hijos, de parejas... de gente que lo rodea. Pero con prudencia y respeto al dolor de ellos—y convirtiendo también en tema los límites que hay que ponerse, las reacciones de ellos a su escritura, el proceso de construcción del propio libro... Los personajes ya lo conocen como autor de otros libros (La Moustache, L'Adversaire) y el propio autor comenta allí (contrariamente a lo que dice en la entrevista) los dramas familiares que causó la publicación de Un Roman Russe, por tratar historias desagradables de su familia, historias que no quería su madre que se contasen. (Su madre, Hélène Carrère D'Encausse, es una ilustre femme de lettres, secretaria perpetua de la Academia Francesa, y como tal aparece en la novela). Hablar de conocidos, mencionarlos sin más en un libro, cuánto más juzgarlos, contar intimidades, revelar aunque sea sólo un poco la vida privada... son experimentos literarios y vitales explosivos, que no dejan de tener consecuencias. Y, quieras que no, los demás siempre ponen límites: están ahí, y aunque los escritos sobre ellos puedan parecerles escandalosos, siempre se les ha tenido en cuenta, siempre han puesto límites a la escritura por el hecho mismo de existir. Tras leerme D'Autres vies que la mienne, por recomendación de Thérèse Force, me he terminado ahora Un Roman Russe, un poco picada la curiosidad por esas historias de interferencia entre escritura y vida personal que comentaba el propio autor en su último libro.

Hay allí la historia de un emigrante atormentado, su abuelo, padre de su madre, un personaje dostoyevskiano, con carácter destructivo, y asesinado por colaboracionista al final de la Segunda Guerra Mundial. Y el suicidio de un sobrino se nombra también—el que paga la especie de maldición familiar que el autor siente que ha dejado el abuelo flotando sobre ellos. El la nota, al menos, y quiere deshacerse de ella—y vaga no sabe muy bien por qué a Rusia, a una pequeña población de mala muerte, Kotelnich, donde hay vagos planes de hacer una película no se sabe sobre qué... quizá sobre el efecto que tiene sobre los habitantes el hecho de que se haga una película sobre ellos. Muy metaficcional todo, y es que la vida es metaficcional si no se depura por convención de silencio: nada más nombrar cómo se inserta la propia actividad del creador en la realidad, la realidad y las representaciones de la misma se complican, como observa Carrère en la entrevista. Abrir la puerta a la realidad y a la autorreferencialidad en la literatura puede tener efectos más terroríficos de los pensados originalmente, y desbaratar todos los planes literarios y vitales del autor que iba a representarla.

Y de esto va en gran medida Un Roman Russe. Buscando alguna solución, alguna historia, el autor la encuentra, pero no es la que buscaba. Su visita a esa población rusa es un documental de realismo sórdido, de borracheras, alienación y aburrimiento, y acaba la historia en las páginas de sucesos, al ser asesinada a hachazos una amiga del equipo de cineastas franceses, una de las chicas que protagonizaban el documental. El narrador deriva entre el análisis lúcido de lo que hace y ve, y la mala cabeza—inquietud vital y mala cabeza lo han llevado a partes iguales a un sitio donde manifiestamente no pinta nada y que sin embargo acaba siendo parte de su vida, no la más deseable—una especie de alegoría viviente de lo que es estar de más en el mundo.

Mientras, entre sus visitas a Rusia, obsesionado con recuperar (un tanto a ciegas) la parte rusa de su historia, descuida su vida "real". Pero eso le da más tema: y así narra la crisis y ruptura con su pareja de entonces, Sophie—crisis enteramente explicable dadas las descripciones que hace el propio autonarrador de su comportamiento con ella. Y comportamiento de ella—es una historia de celos, tormentos, dudas, rupturas y reconciliaciones, reproches, infidelidades, pasión sexual y arrebatos autodestructivos. Está aderezada metaficcionalmente con la historia de cómo planeó el autor publicar, en homenaje de mal gusto a Sophie, una desvergonzada historia erótica en Le Monde, para que la leyese ella a determinada hora en determinado tren... plan cuidadosamente trazado, que acaba fallando, pues el futuro es incalculable. Y la frustración del autor por ese fallo de su maquinación literaria es uno de los ingredientes que llevarán a la ruptura—en lugar de fortalecer su pareja, el retrato de su vida erótica y la publicación de la misma, la representación, se infiltra como elemento perturbador en la realidad. La representación complica la realidad, y la altera con efectos impredecibles.

Algo parecido pasa con la relación con su madre. Quería Carrère que su madre estuviera orgullosa de él, viéndole realizarse como escritor, pero comprueba que no es ni el tipo de escritor que ella quería ni el tipo de persona que ella aprecia. Las distancias con la familia y los conflictos están a la orden del día aquí. (No es de extrañar viendo el tiempo que dedica este hombre a sus hijos, sin ir más lejos—el relato es una historia sobre egocentrismo y autodestrucción narrada por un egocéntrico autodestructivo). Si bien al final apunta un rayo de esperanza, con la catarsis de la novela rusa por la que ha pasado el autor, la ruptura definitiva con Sophie, y una nueva pareja, Hélène, que se llama como su madre por cierto.

En las últimas páginas le ofrece a su madre el libro acabado, que sabe que no le va a gustar, y sin embargo le impone su indeseable ofrenda, esperando lograr la única aceptación que puede tener sentido, la de la persona que efectivamente es él. Y que a veces lo pone duro para hacerse querer, con su egocentrismo pueril, su irresponsabilidad, y sus indeseables ofrendas. Así termina el libro, dirigiéndose a su madre:

Escribo estas últimas páginas y te imagino leyéndolas, dentro de algunos meses, cuando aparezca este libro. Sospecho que lo que precede te ha hecho sufrir, pero creo que has sufrido todavía más durante todos estos años en que sabías, aunque no te he dicho nunca nada, que estaba escribiéndolo. No nos hablábamos, o bien poco. Tenías miedo, yo también tenía mideo. Ahora, está hecho.
Querría contarte un recuerdo de infancia. Era en la piscina, en vacaciones, al sol. Debía tener yo cinco o seis años, estaba aprendiendo a nadar. El monitor, a la vez que me sujetaba, me hacía cruzar la poza. Y tú estabas sentada al borde, en los escalones, con los pies en el agua, y no me quitabas la vista de encima mientras tomaba la lección. Llevabas un bañador de una pieza con rayas negras y blancas. Eras joven, eras guapa, me sonreías. Cruzar la poza, quería decir ir hacia tí. Me mirabas cómo me acercaba, y yo, con la barbilla fuera del agua, con la mano del monitor bajo el vientre, te miraba mirarme, y estaba increíblemente orgulloso y feliz de acercarme a tí nadando, de que me mirases nadar.
Es extraño pero, a veces, al escribir este libro, he recuperado esa sensación inolvidable, la de nadar hacia tí, de cruzar la poza para reunirme contigo.
Es hora de irme. Voy a cerrar este cuaderno, apagar la luz, devolver la llave de la habitación. La recepcionista que, cuando llegué ayer, me acogió como un viejo conocido, me dirá sin duda riendo, da skorovo, hasta pronto, y responderé da skorovo, pero será una mentira. Por última vez, andaré por las calles nevadas de Kotelnich, hasta la estación. Esperaré en el frío a que llegue el tren. Mañana por la mañana estaré en Moscú, pasado mañana en París, al lado de Hélène, de Jeanne, de mis chicos. Continuaré viviendo y peleándome. El libro, ahora, está terminado. Acéptalo. Es para tí.


La portada de la edición de bolsillo es significativa, y subraya este momento importante del libro, con una variante. Aparece en ella el autor, reconocible aun buceando bajo una piscina—no de pequeño, sino de mayor, siempre cruzando la piscina al parecer, sin acabar de llegar. Es que al pasado no se llega, ni buceando en él.

martes, 13 de julio de 2010

¿Doctorandos añosos, o Doctores con calidad acreditada?


Según la futura e inminente regulación de estudios de doctorado (un ámbito fluyente éste, panta reï), las tesis doctorales tendrán que hacerse en tres años. (Aquí la noticia de El País). Yo la hice en cuatro años: 1985-1988. Pero en mi departamento soy la honrosa excepción (bueno, yo y alguna más)—porque aquí las tesis vienen a tardar una media de diez años en completarse y defenderse. Alguien se va a tener que poner las pilas y adaptarse al nuevo sistema, en el que una tesis será más bien, según parece, una tesina. El plan Bolonia quiere que todo el mundo salga con su título bajo el brazo, que la Universidad procese rápidamente y con eficacia su material estudiantil, y que las tasas de fracaso escolar sean bajas, para que la Universidad presuma de estadísticas, y de programas de doctorado eficaces. Así que todo quisque a doctorarse en tres años.


Re: Echo Neurons?


Dear Aranye,

Try here, to see if it helps...

http://garciala.blogia.com/2009/021901-neurological-analysis-of-narrative-experience.php

Regards,

Jose Angel García Landa
University of Zaragoza (Spain)



In reply to:

Norman Holland escribió:
Please reply to: *Aranye Fradenburg* lfraden@english.ucsb.edu >

Norm

---------- Forwarded message ----------
From: *Aranye Fradenburg* lfraden@english.ucsb.edu >
Date: Sun, Jul 11, 2010 at 10:03 PM
Subject: [CogLAs] echo neurons?
To: CogLAs@lists.purdue.edu


Can anyone help me with this question: are there studies suggesting that the effects of _hearing_ about actions being performed is similar to the effects (mirror neurons) of _seeing_ an action performed? It would make sense in a way, but some rather different symbolic processing is involved in either case.

Thank you in advance!

Aranye Fradenburg, Ph.D.
Director, Literature and the Mind
UC Santa Barbara
Clinical Associate
New Center for Psychoanalysis
www.aranyefradenburg.com



 

PsyArt Discussions


Inauguro las discusiones de la lista PsyArt en Facebook—a la que me acabo de apuntar.
Topic: PsyArt Discussions


José Angel García Landa I'm going to start a topic for discussion. There's a PsyArt list. How do you think discussions on this page, if they do develop, will differ from those on the list? Because of the medium or format, I mean. Perhaps we've got to see how things get done to gauge the powers of this new medium. Is it a blog, is it worse, better? I'm a bit skeptic about the archiving capabilities of Facebook, i.e. the access to previous posts, as comparted to blogs, but maybe that's not important.

and on the Wall:

José Angel García Landa
I just "started a discussion" (see above, right hand tab) but I see these don't show up automatically on the wall. Getting familiar with the medium.

lunes, 12 de julio de 2010

Ejecución bajo mínimos




Tras recibir nuestra reclamación exigiendo criterios objetivos para asignar docencia, el Rectorado nos ha contestado, en lugar de aplicarnos el silencio administrativo como suele hacer. Un detalle que es de agradecer—pero eso sí, ha contestado poco. A regañadientes, dio trámite administrativo a la sentencia de los Juzgados, que exigía que la asignación de docencia se haga con criterios objetivos. Y nos comunica ahora que "con fecha 26 de abril" comunicó a los Juzgados la ejecución de una sentencia, la 268/09, y "con fecha 5 de mayo" remitió la documentación relativa a la ejecución de la otra sentencia, la 203/09.

Y nos dice que todo trámite futuro con la ejecución de estas sentencias tiene que hacerse a través del Juzgado (o sea, que el Rectorado no va a atender ninguna petición que no sea ordenada por los jueces).

Tampoco nos da a conocer a los interesados qué documentación es la que ha enviado al Juzgado—o sea, qué dice el escrito en el que justifica haber cumplido (supuestamente) las sentencias. Se presupone que si lo hemos de conocer, no será a través de la Universidad, como elementos ajenos que al parecer somos, sino como reclamantes en el Juzgado. Como si los perjudicados por la actuación ilegal del departamento, apoyada por la Universidad y corregida por sentencia, fuésemos la parte contraria a los intereses de la Universidad. Al parecer, a juicio del Rectorado, si nunca se hubiesen enmendado en los tribunales estas actuaciones ilegales, mejor estaríamos todos, y con menos trabajo. Es una manera de entender lo público que—por decirlo suavemente—no comparto.

Esto es cumplir con la ley bajo mínimos, y sólo si hay obligación perentoria de hacerlo. Si han de aplicarse las sentencias, desde luego no será por el entusiasmo que ha manifestado el Rectorado por aplicarlas, ni por facilitar las cosas a quienes hemos denunciado fechorías administrativas en los recovecos de la Universidad. Luego, claro, se encuentran con que tienen lo que tienen.

Air de Nadir acelerado


Antes de reírsen, prueben a cantarlo en dos octavas, oigan. Yo sigo intentándolo. Igual de fondo se oyen ruidos de la celebración del mundial, cada cual en su nuit enchanteresse.







Por cierto, es tan de Bizet como esa del toréador.
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Pero la versión acelerada que quería tocar yo era tal que así...



 



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Sorpresa, sorpresa—visita de mi amiga Ramona, a la que ví por última vez en Sagunto hace cinco años... y la vez de antes, quince o veinte años atrás. Los ochenta, en el recuerdo quedaron.

Le reste du temps


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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.