sábado, 26 de marzo de 2016

Retropost #783 (24 de febrero de 2006): Por favor que venga Freud



Cito de Antena 3 la pregunta de Rajoy a Zapatero y la respuesta de éste.
Mariano Rajoy ha dicho..."¿Garantiza usted que no va a negociar la autodeterminación en el País vasco? ¿Garantiza que no va a pagar un precio político a los terroristas?".
Por su parte el presidente del Gobierno le ha contestado que "creo que lo he dicho claro usted no escucha, no quiere escuchar o no le interesa escuchar lo que dice el Presidente del Gobierno, no, no".
A ver. Zapatero quiere que todo el mundo presuponga que ha contestado que no va a negociar la autodeterminación y no va a pagar un precio político, cuando la gramática de la frase dice, literalmente, todo lo contrario. Uno supondría que no hace falta que venga Sigmund Freud a interpretar esto. Pero no veo que a nadie le llame la atención. Así que, por favor, que venga Freud. Esto había que oirlo además en vivo, como lo he oído en Radio 5. Oyéndolo se capta mejor la sustancia, a saber:

¿Garantiza usted que no va a negociar la autodeterminación en el País vasco? - NO.

¿Garantiza que no va a pagar un precio político a los terroristas? - NO.

¿NO qué? ¿Que no lo va a pagar, o que no lo garantiza?

Si es que no lo sabe ni él. Cómo va a garantizar nada. Que lo manden a un psicoanalista primero.
 



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Retropost #782 (23 de febrero de 2006): ¿Querremos un título homologado de inglés?



(Circular enviada hoy a la lista de distribución de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos).

Estimados compañeros de AEDEAN:

Creo que muchos hemos leído con atención el escrito que ha enviado a la lista de correo Fernando Galván, reflexionando sobre la titulación de Lenguas y Literaturas Modernas que se nos ofrece en lugar del grado en Estudios Ingleses que ha reclamado casi unánimemente la profesión. La opinión de Fernando es constructiva y ponderada, como no podía ser menos, y analiza de modo desapasionado las ventajas que ofrece esta nueva titulación. Tanto su trayectoria profesional como el hecho concreto de que haya sido presidente de AEDEAN hacen que esta opinión merezca ser valorada con atención por todos; y sería deseable que otras personas significadas o representativas (por ejemplo, directores de departamento, o catedráticos "de reconocido prestigio" como se suele decir) nos diesen a conocer su opinión informada sobre este asunto, como preparación a la reunión en Madrid.

He de admitir que hay muchos razonamientos que comparto en el escrito de Fernando Galván; y recomiendo nuevamente su lectura, pues desde luego no voy a mejorar yo la exposición que él hace de las ventajas que puede ofrecer el nuevo grado. Ahora bien, hay dos puntos que no se tratan en el escrito, y que creo que pueden ser de cierta importancia también para reflexionar sobre ellos, por lo que los dejo a vuestra consideración, o a las posteriores aclaraciones que Fernando Galván u otras personas puedan ofrecer.

1). Admitidas las ventajas que puede ofrecer la existencia de un título de grado flexible como el que se propone: ¿está reñida la existencia de esa titulación con la de una titulación propia en Estudios Ingleses? ¿No supondría un sistema todavía más flexible? (Y que, por cierto, es el que encontramos en muchísimas de las más influyentes universidades del ámbito anglosajón). Hemos de preguntarnos por qué, si tantas ventajas tiene el título de Lenguas y Literaturas Modernas, quienes pueden presionar para obtener una titulación propia, lo hacen, y prefieren sin dudarlo que exista esa titulación propia. El español o el catalán podrán combinarse, supongo, con las lenguas modernas; en cambio disponen además de la baza adicional de una titulación propia. No podermos conformarnos con que nos digan que esto es suficientemente bueno para vosotros, aunque yo no lo querría para mí. Repito: Yo (y muchos más, creo) no nos oponemos a la existencia del grado de Lenguas y Literaturas Modernas. Nos oponemos a la supresión de una licenciatura específica del área de Filología Inglesa (llámese Estudios Ingleses si se prefiere).

2). Aun admitiendo que pueda ser ventajoso en muchos sentidos el tener un grado en Lenguas y Literaturas Modernas, el escrito de Fernando Galván no aclara si entonces habría que intentar conseguir un Máster nacional de Estudios Ingleses, o si hay que dar por hecho que ni en primer ni en segundo ciclo ha de existir una titulación propia de ámbito estatal en esta disciplina. Por supuesto que habrá másteres "de estudios ingleses" en muchas comunidades, pero cada uno con una especialidad, una orientación, etc.: me imagino másteres en literatura norteamericana, en inglés para fines específicos, en estudios culturales anglosajones... pero sin una titulación común del área de Filología Inglesa a nivel estatal. ¿Es eso bueno para nuestra profesión? ¿Es realmente lo que queremos? Supongo que no podemos decir que todos queremos lo mismo, pero ¿es lo que quiere la mayoría de los anglistas españoles, o de los miembros de AEDEAN?

Un máster de nivel estatal del área de Filología Inglesa, con contenidos troncales a nivel nacional como lo tenía la antigua (actual) licenciatura daría lugar, ciertamente, a menos juego a la hora de orientar y diseñar los másteres (aunque tampoco excluiría que se ofreciesen otros másteres de orientación propia en el seno del mismo programa de postgrado). Lo que sí haría este máster, en caso de que intentemos conseguirlo y efectivamente lo consigamos, sería dar una entidad profesional más sólida a la disciplina de Filología Inglesa como tal, y al profesional de la Filología Inglesa. ¿Es eso lo que queremos? ¿Vamos a intentarlo? Son cuestiones que encomiendo encarecidamente para la refexión de quienes vayan a representar a nuestra profesión en estos momentos decisivos. Querría también subrayar que soy consciente de que, aun en el caso de que lo intentemos, el éxito no está, ni con mucho, garantizado.

Un saludo muy cordial,
JOSE ANGEL GARCÍA LANDA




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Michel Sardou - Bercy 1991

Retropost #781 (23 de febrero de 2006): Narratología del 23-F


¿Es un meme? Lo del veintitrés efe, digo. Es en todo caso un recuerdo colectivo que aprovecha la ocasión para resurgir. Yo miraba la radio, en mi habitación del colegio mayor, y me preguntaba si debía salir a la calle a manifestarme, a algo. Finalmente me quedé en mi cuarto escuchando las noticias.

Hoy he oído hablar en la radio a Perote, por entonces oficial de guardia en el servicio de inteligencia, que ha dicho algo que podría ser una gran verdad: el golpe fracasó por las cámaras de televisión. Es decir, los elefantes blancos, etc., no se sumaron a Tejero porque nadie podía hacerse responsable de administrar políticamente un golpe que había sido retransmitido en directo. Un asunto para que reflexionen los filósofos de los medios. ¿Qué cosas sería imposible hacer hoy existiendo Internet? ¿Y cuáles se vuelven posibles? No me refiero sólo a las "resistentes" o "alternativas", sino también a nuevas formas de control. Porque anda que no controla la tele, aunque en aquella ocasión pusiese en evidencia a Tejero...

Todo el mundo recuerda qué estaba haciendo el veintitrés F, igual que todo el mundo recuerda imágenes del 11-M o del 11-S. Son los puntos de contacto entre nuestra memoria personal y la memoria de la colectividad, y dan lugar a fenómenos memorísticos especiales. Hay un libro interesantísimo sobre este tema que puedo recomendar, Momentous Events, Vivid Memories, de David Pillemer (Harvard UP, 1998). Según el autor, cada generación comparte el recuerdo de acontecimientos inolvidables; son recuerdos compartidos, y el evocarlos puede evocar una intimidad transitoria entre extraños. Estos recuerdos públicos, combinados con recuerdos personales que nos afectan (el primer día de la universidad, un partido con tu padre, la alabanza de un profesor... son elementos críticos de estructuración del recuerdo, puntos de anclaje para las narraciones personales de nuestras vidas individuales. Es un libro esencial para quien esté interesado en el funcionamiento de la memoria y en la manera en que se estructura nuestra identidad. Y muy particularmente en estos recuerdos vívidos de acontecimientos trascendentales.
Hay un trocito que voy a traducir para hacerse una idea del libro, uno que habla de un tema favorito mío, la causalidad retrospectiva.
Otra manera de conceptualizar el impacto psicológico de los acontecimientos trascendentales requiere que adoptemos una perspectiva distinta: se ve al recuerdo, y no al acontecimiento en sí, como agente causal continuado y que pervive (...). Desde esta perspectiva, el recuerdo personal de un acontecimiento trascendental es mucho más que una anotación pasiva; es de modo activo un agente que dirige, orienta, y proporciona una comprensión mayor. La realidad psicológica del acontecimiento para quien recuerda, incluyendo el significado construido que adquiere en el contexto de una autobiografía, cobra vida propia al margen de la verdad objetiva, histórica, sea cual sea el status de esa elusiva cualidad, la objetividad.
A través de su repetida activación en la memoria, un acontecimiento trascendental, o más propiamente, el sistema de creencias asociado al recuerdo del acontecimiento, se vuelve en última instancia causal; por usar un término muy gráfico que me ha sugerido Jerome Bruner, un acontecimiento crucial es retrospectivamente causal. El recuerdo repetido se inmiscuye en la consciencia y aplica su fuerza conductora.... (86)
La historia de una vida se construye conectando los periodos de tiempo que rodean a los acontecimientos trascendentales para formar una historia coherente. (96).
Si el recuerdo, y no el acontecimiento en sí, es lo que se asienta, los rituales y tecnologías del recuerdo tienen una importancia crucial. Tanto las colectividades políticas como las personas tienen estos recuerdos compartidos y cruciales, y los organizan y retransmiten con tecnologías del recuerdo (y protocolos de la memoria) que siempre tienen formas específicas, y elementos básicos comunes. El 23-F es un recuerdo a la vez público y privado, es uno de los recuerdos que dejan claro que, queramos o no, somos animales políticos.

Algunos más animales que otros, claro.


(PS: Por cierto, cuando digo que el golpe fracasó debido a las cámaras de televisión no es por quitar protagonismo a la figura del Rey. Nada tiene una sola causa, y el Rey tuvo su papel. Pero cuando el Rey llegó ante las cámaras, fue porque alguien le permitió, o no le impidió, llegar allí).




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Retropost #780 (23 de febrero de 2006): La llet



No hace diez minutos que he colgado un artículo, y surfeando por ahí me lo encuentro de repente en catalán. Esto es la llet.




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viernes, 25 de marzo de 2016

Michel Sardou - Concert 85

Discurso de ingreso en la RAE de Félix de Azúa







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Sistemas y árboles


Sistemas y árboles

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Retropost #779 (22 de enero de 2006): Maltrato administrativo


Ahora que está de moda ponerse severo con los maltratadores (que si el bullying, que si el mobbing, etc.), propongo que se incluya en la lista el ventanilling. Y es que en este país de papanatas (no se ofenda nadie, que me incluyo), no le hacemos caso a nada de lo que tenemos delante de las narices hasta que le ponemos un nombre extranjero. Pues hoy mismo, como víctima del ventanilling, he ido a pedir un poder notarial para pleitos, y poder presentar un contencioso administrativo contra mi universidad. 


Que ya es pena, tratar así al alma mater. Pero al alma mater llevo dirigiéndole escritos y recursos desde hace tres años. Tres años hace que un tribunal me puso una nota de un 1’8 en unas oposiciones, haciendo uso falaz y tergiversado de su criterio supuestamente experto, para dejar la plaza vacante en lo que fue una actuación bochornosa. Pero las denuncias, escritos, recursos, etc. al Rectorado sólo han servido para que me den largas de palabra, sin producir ninguna resolución por escrito que contestase a mis denuncias, recursos, etc. Sólo una notita recibí una vez dando a entender que el tema se había cerrado en su momento por el procedimiento habitual del silencio administrativo: mentira cochina, pues cuando se produjo ese "silencio" todavía le quedaban al Rector varios meses de dudas entre si me contestaba o no, hasta que optó por no contestarme. El argumento más definitivo: el silencio, eso simplifica mucho las cosas, que si entramos a debatir, surgen los problemas; hay leyes que no se han aplicado, datos que se han tergiversado, y buf, mejor ni entramos, a ver si pasa el chaparrón y caduca todo y se calla este señor de una vez.

Así que al tribunaling a que me sometió la comisión evaluadora de esa plaza hube de añadir luego el ventanilling de la administración de mi universidad, que entiende (supongo que como toda administración que se precie) que si alguno de sus funcionarios es acusado de prevaricar, o de tergiversar las cosas, o de actuar injustamente, ha de correr rápidamente la administración a ponerse de su parte y protegerlo en la medida de lo posible contra toda acusación, aunque provenga de otro funcionario de la misma institución. La cosa merecería una investigación y una resolución por escrito, pensaría uno. Pues no. Silencio administrativo, entendido como una manera de fomentar que pelillos a la mar y se hagan las paces. La explicación oficial, supongo, es una que me dio a entender el Rector en su día: que podía muy bien interpretar que técnicamente hablando yo no le había presentado ningún recurso, sino sólo quejas que él podía valorar y oír, o ignorar sin más (o sea, algo así como la diferencia entre "combatientes enemigos" y "prisioneros de guerra", para que se me entienda). Pero eso suma un maltrato a otro, claro.


En tiempos (ver el 7 de febrero de 2005) hice una lista de las normativas administrativas generales que incumple la Universidad maltratando a su propio personal de esta manera. Claro que no voy a ir juicio con toda esta lista, sino sólo con lo que mi abogado considere conveniente espigar de entre la lista, que si no el tema es demasiado complejo para darle una forma jurídicamente aerodinámica.

Pleitos tengas, y los ganes. A ver si por lo menos se me aplica también la segunda parte de la maldición gitana. Pero evidentemente no pleiteo con esa esperanza, sino sólo por coherencia. Si incoherencia hay al final, que no sea por mi parte, sino por los tecnicismos y recovecos de la Justicia -- por el jurisprudencing.




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Retropost #778 (22 de enero de 2006): Hostilidad a la opa




El mejor comentario sobre la opa famosa [la de ENDESA] lo he oído hoy en el programa de Carlos Herrera: decía Adam Smith que el mercado era una mano invisible que acababa poniendo las cosas en su sitio; bueno, pues la mano invisible le acaba de dar un bofetón al gobierno que aún está que no sabe por dónde le ha llegado.

En Estados Unidos también pasan cosas de éstas, no crean: por ejemplo, hay una empresa californiana del condado de San Diego que quería comprar otra empresa californiana pagando los dólares a ochenta centavos (no le llegaban los centavos para completar el dólar porque le había dado muchos cientos de miles de ellos al partido gubernamental californiano, y claro, ahora había que mirar el centavo...). Así que esta opa hostil era apoyada no sólo por el gobierno de California sino también por uno de sus socios, el partido independentista del condado de San Diego, que acusaba a quienes se resistían a la operación de hacerlo por hostilidad a los Sandieguenses (este partido sostiene, como eje principal de su credo, que el condado de San Diego debería ser el Estado número 52 de los Estados Unidos). Ahora bien, cuando ha venido una empresa de Chicago que ha mejorado la oferta, pagando los dólares a dólar, una opa muy hostil para la opa hostil, han levantado las voces tanto el gobernador de California como los dirigentes Sandieguistas, diciendo que empresas extranjeras no deberían intentar apropiarse de los recursos básicos de California. Claro que el hecho de que los Estados Unidos sean un único mercado, y una Unión, a pesar de sus leyes impositivas etc. diferentes, plantea un pequeño problema para esta versión del patriotismo (pues en el juego del mercado, si se está, hay que estar a las duras y a las maduras). Lo más curioso es cómo a los de San Diego les ha salido de repente la vena patriótica, diciendo que California para los californianos, que qué pintan allí los de Chicago -- "¡extranjeros!"

Esperamos por tanto del gobernador de California un plan de acción completo para segregar la economía californiana de la de los otros 49 (¿50? ¿51?) estados. Al menos introduciendo la posibilidad de una ley del embudo que dé más margen de acción al gobierno.

(¡Ay mis mil millones de centavos...! dirá alguien... qué mal invertidos...)





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Retropost #777 (22 de enero de 2006): Abyectos episodios



O, si no es mobbing, se le parece. Hoy hemos tenido Consejo de Departamento. Una reunión de muchas muchas horas, en la que se han tratado algunos asuntos de gran importancia, como el futuro de nuestros estudios, elección de comisiones de contratación, implantación de un Máster que se ha concedido al Departamento, etc. Pero me voy a dar el lujo de concentrarme en un punto intrascendente, una mera rencilla departamental sin consecuencias administrativas de ningún tipo, porque en cierto modo me parece reveladora de cómo y por qué pasan muchas cosas de las que pasan en nuestro Departamento (por ejemplo, la implantación de un máster absurdo en un momento especialmente inoportuno, y con criterios que vuelven patas arriba los procedimientos establecidos de tomas de decisiones en el Departamento). Ninguna relación directa, como digo, con este tema: sólo simbólica, o sintomática, como se prefiera.

La cosa venía al hilo de la aprobación del acta de una comisión. El acta contenía un párrafo en el que yo protestaba por el tratamiento insultante e injusto que los profesores (en este caso yo) recibimos en ocasiones de nuestro catedrático el Dr. Collado. En este post doy más detalles de ese episodio. Me intentó disuadir de introducir esta protesta el Director del departamento, considerando que podía resultar ofensiva. Hoy ha vuelto a decir, a modo de prefacio, que lo que yo decía allí era muy fuerte. Tanto el otro día como hoy le he hecho notar que lo que era ofensivo y "muy fuerte" eran las palabras literales del Dr. Collado allí citadas, y el hecho de tener que aguantarlas -- no el hecho de protestar por ellas. Esta extraña inversión de prioridades de nuestro director, según he podido comprobar, era compartida por bastantes personas más en la reunión. En sustancia, el Dr. Collado me llamó vago y escaqueador, y yo protestaba por ese tratamiento abusivo e injusto, a la vez que hacía notar que mi carga docente era muy superior a la del Dr. Collado. El Dr. Collado ha aclarado que esa disparidad, que tras diversas matizaciones y recuentos podemos dejar en 24 créditos míos frente a 14 suyos, se debe a una reducción de docencia que tiene por su labor investigadora. A lo que he respondido que yo, sin reducción, también investigo. (De hecho, me atrevo a pronosticar que cuando se publique la memoria departamental mis publicaciones en lugares acreditados quizá doblen en número a las del Dr. Collado).

Pues bien, el Dr. Collado se ha dedicado a matizar si yo impartía 24 o 27 créditos, etc., en lugar de, por ejemplo, presentar excusas por su comportamiento, o cuanto menos retirar su acusación de "vagancia". Y no contento con eso, ha insinuado que las palabras que yo cito en ese párrafo, donde me llama vago y escaqueador, no se correspondían con la realidad, vamos, que quizá me las había inventado yo.

Allí ya me he cabreado. Parece mentira que una persona a la que se le supone una capacidad para explicar en clase a George Orwell, Animal Farm, 1984, el doublethink y la tergiversación retroactiva de los hechos, tenga el rostro de cemento armado de salir por ahí. Pero es lo que hay. Así que me he visto no sólo acusado de vago, sino además de mentiroso o tergiversador - en un acta, vamos, un documento público que había que aprobar o no aprobar. Como digo, me he enfadado:

- ¿Ah, sí? - he dicho- ¿Así que ahora eso me lo invento yo? Pues había otras personas en la reunión. Igual también lo oyeron. - (Esto de "igual" es un decir, porque esa reunión fue un episodio particularmente violento y audible, por las vociferaciones y manotazos en la mesa del Dr. Collado especialmente).- A ver, de los que estaban, ¿me invento yo algo, o es esto lo que oímos en la reunión? Venga, quien lo oyese, que levante la mano.


Me levanto, miro alrededor. Murmullos, agitación; de los presentes en aquella reunión sólo levanta la mano la profesora Buesa. Los demás, a ver si pasa este episodio rápido y no tenemos que significarnos. Los tres catedráticos están sentados juntos, otean a ver quién se mueve, la Dra. Onega por turnos reconviene por lo bajo o apoya al Dr. Collado. Todo el mundo se mira, nadie levanta la mano. Se me sigue subiendo el cabreo, cosa contraproducente, porque el que levanta la voz parece siempre que está chiflado, claro.

- Vaya, qué pasa, que no veo manos. ¿Nadie lo oyó? Pues eso dijo. ¿Entonces? Bueno, ¡es que esto es increíble, levantar la mano, venga!

Oigo gente sentada cerca de mí que murmura con la cabeza gacha, sí, sí que lo dijo, es cierto (pero no levantan la mano).

Es uno de esos momentos grotescos de la verdad donde la gente se retrata, o se retrata el conjunto de la situación.

- Pero es que vais a dejar la cosa así? ¡Venga, manitas arriba, a ver!

Levanta la mano la Dra. Herrero, que ya se le venía moviendo desde hacía rato.
Pero ahí queda la cosa. Intervienen otras personas en mi defensa, que no habían estado en la reunión, diciendo que más bien procedía que se excusase el Dr. Collado (para luego... más bien aclara el Dr. Collado que él no presta atención a nada de lo que pueda decir o hacer yo). Intervienen otras personas pidiendo que no se traten estos temas en los consejos, que para qué los llevábamos allí, que no los pusiésemos en esa situación violenta a los que no habían estado en la reunión. (De pedir que no se insulte, poco oigo. O sea, que lo molesto son las protestas). Otras personas intervienen diciendo que testigos había, que no les costaba nada decir si la cosa era así o no. En todo caso, nadie disputa que el texto de protesta en cuestión vaya al acta, aunque casi nadie sostenga que lo que ahí se dice sea verdad.

Según el acta, los demás asistentes a la reunión y que son miembros del Consejo de Departamento, o sea que ni vieron ni oyeron o no quisieron acordarse o les falló la memoria o tuvieron miedo o exceso de prudencia, o que no se dejan impresionar ni manipular por personas enfadadas que les quieren hacer levantar la mano, fueron, cito del acta:

"Chantal Cornut-Gentille, Celestino Deleyto, Celia Florén, Luis Miguel García, Ignacio Guillén, Ana Mª Hornero, Carlos Inchaurralde, Rosa Lorés, Hilaria Loyo, Fanny Llantada, Susana Onega, Mª Ángeles Ruiz, Javier Sánchez, Ignacio Vázquez"

(Si alguien no estaba presente en la reunión de hoy, disculpas y que me lo diga. Hay también otras personas que estaban en los dos sitios y no constan en las actas. A esos también los puedo incluir si me lo solicitan).

Catorce personas que se niegan a apoyar la verdad cuando se les pide, frente a dos que sí. Por eso nuestro departamento está como está, y hace las cosas que hace, y toma las decisiones administrativas que toma en ocasiones, e implanta los estudios que implanta. Como digo, a la vez intrascendente y significativo.

El secretario, Javier Sánchez, me dice: "Bueno, en todo caso esto figura en el acta". - "Pues que se quede ahí", digo, "y que conste".





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Retropost #776 (21 de enero de 2006): ¿Qué tal llevas la tesis?



O, ¿qué tal llevas ese quiste enorme en el cuello, que cada día le veo peor color? Total... una preguntita inocente.... He leído en Profgrrrrl (vía jill/txt) un artículo bastante hilarante sobre este tipo de preguntitas, qué tal llevas el trabajo atrasado, y cómo responderlas. Lo mejor, con contraataque, o tomando la pregunta como si fuese una oferta (moderada) de ayuda. Lo peor, lo que se hace siempre: dedicarse a decir que no le ves salida, o que trabajas demasiado, o que no haces nada... Todo lo que digas en un departamento puede ser usado contra tí, no hay small talk lo suficientemente pequeño. O, si tienes suerte, igual es usado en tu favor. En todo caso, no es la academia un lugar donde existan las preguntas ni los comentarios inocentes. "El lenguaje es un arma cargada", dicen por ahí; bueno, pues si el ambiente ya está cargado, más; y todavía más si la preguntita inocente se refiere a la tesis, una rito iniciático en el cual la gente suele por sistema atascarse y perderse en un laberinto de posibilidades. Algunos encuentran la salida, otros no.

(PS: Mi comentario a profgrrrl:)

Language is a loaded weapon, isn’t it? And even more so in loaded contexts. The more innocent the question, the more weighty its ratio of disproportioned implications. Give me Mercutio any day, "Give me a case to put my visage in. A visor for a visor" (i.e. use a mask instead of a face, and then put a mask on it).




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jueves, 24 de marzo de 2016

OpeNarratologyFacebook

OpeNarratologyFacebook

En portada seguimos con nuestro artículo sobre "la (in)definición de la realidad", en el Facebook de OpeNarratology—
https://www.facebook.com/openarratology/posts/1665422667044300
— y también en OpeNarratology en persona: http://www.opennar.com




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MICHEL SARDOU - Live 1987 ( COMPLET )






ANDREA MOTIS - "50 HEINEKEN JAZZALDIA 2015" (Tve) (completo)

La brecha de género en la religión

Plauto, Miles Gloriosus


Orla de Álvaro

Orla de Álvaro



Alvarete, que va terminando su carrera y aunque no tiene el título, ya tiene la orla, que por cierto para el Gran Público vale casi lo mismo. Y hoy mismo sale de viaje de fin de estudios, camino de Madeira, bien contento con los amigos de su clase. Qué chaval más excelente tengo, tenemos.

Retropost #775 (20 de enero de 2006): Típica clase de prácticas



La clase de hoy, parcialmente ficcionalizada para no ofender a nadie; ojo, digo "ficcionalizada", no "exagerada". Resulta que en una de las asignaturas que doy, hay una parte de prácticas; es una asignatura de teoría literaria, y las prácticas consisten en leer y comentar en clase textos relacionados con esta materia, uno por semana. Por ejemplo, un texto de T. S. Eliot. Pues resulta que el texto en cuestión tiene varias páginas (igual veinte), y cuesta un rato leerlo. Más rato leerlo con subrayado o tomando notas. Así que no es sorprendente que me falte un tercio de la clase de golpe: al haber peligro de tener que abrir la boca en las clases de prácticas, pues se supone que ahí los alumnos no escuchan con cara atenta, sino que aportan algo de su cosecha -- ¡aunque sea dudas!-- pues... claro, esto pasa mucho: que ese día desaparece el personal por la vía rápida. Claro que tampoco está garantizado que quien venga se haya leído el texto, así que cuando pregunto por una impresión general del mismo, o algún punto para discutir, pues... ¿cómo podría haberlo? Otra chica aparece hoy por primer día, así que no conocía el plan programado, y le he prestado yo mi libro, menos mal que me había traído mi texto anotado aparte. Un alumno (extranjero, Erasmus) sí se había leído la mitad del texto, pero, según su propia confusión, digo confesión, no había entendido nada: había visto que se mencionaban nombres, que había frases, pero no tenían el menor sentido para él.

¿Qué opción tengo? Felizmente, hay muchas.

- A las bravas: seguir hablando como si me dirigiese a una clase de alumnos que se han leído el texto.

- La más obvia: cambiar radicalmente de plan, y presuponer que nadie va a leer ninguna de las lecturas relacionadas con el curso. Quizá sea realista. La próxima vez, hacerles leer una paginita en clase, y luego comentarla.

- Dedicar el curso completo únicamente a este texto de hoy, hasta que esté leído y medianamente entendido.

- Suspender las prácticas.

- Suspender las clases teóricas.

- Suspender a todos los alumnos, suspenso general. O dar aprobado general, por qué no (abajo el fracaso escolar). O dar una visión general, o algo... general, muy general.

- Pedir al Ministerio la supresión de la titulación. Uf, me parece que ya está en curso.




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Retropost #774 (19 de enero de 2006): Se pinchó la burbuja



Vaya, se pinchó la burbuja. [De la negociación con los etarras.] Qué sorpresa, oyes. Y qué pena, ahora que parece que íbamos a emprender el largo camino a la paz. Con las esperanzas e ilusión que teníamos todos. (Beeee, beee).

Será que, aparte del término "nación", tenían poco trabajada la cuestión de la financiación. Mientras no reconozcan la agencia recaudatoria revolucionaria, no hay nada que hacer. ¿O se cree este panoli de presidente que la paz sale gratis, y que los únicos esfuerzos que hay que hacer es un plan de soltar presos? ¿Y de qué van a vivir? Pónganles una pensión a todos, hombre. Transfiéranles la recaudación. Dejen de perseguir a los euskofuncionarios de Hacienda. Etc. No hay nación sin financiación.

Así que a dejar reposar todo un poco mientras preparamos la siguiente burbuja, que la gente necesita ilusiones, e ilusionistas. Y saltimbanquis, y payasos.



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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.