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jueves, 20 de diciembre de 2018

Nassim Nicholas Taleb: "Skin in the Game" | Talks at Google



—btw, in case you haven't noticed, this guy looks (and dresses) like my twin's brother.


A relevant chapter:
 


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viernes, 2 de noviembre de 2018

Retropost (2 de noviembre de 2008): Índices de productividad, expertos y calidades



Acabo de comprarme un libro interesantísimo sobre todos estos temas que me traen a vueltas, de la retrospección, la falacia narrativa, el hindsight bias, la reescritura de la historia, las sorpresas, catástrofes, y reorganizaciones súbitas de la realidad....

Es El Cisne Negro: El impacto de lo altamente improbable, de Nassim Nicholas Taleb (2007; Círculo de lectores, 2008). Y desarrolla toda una teoría narrativa del conocimiento (prospectivo y retrospectivo) en esta línea, aplicándolo a multitud de cuestiones del mundo que nos rodea. En suma, un libro que me habría gustado escribir...

Por ejemplo, un comentario en esta línea sobre la crisis hipotecaria de las sub-prime, el desfonde del sistema financiero, la burbuja inmobiliaria que por fin estalló etc. etc. Observa Taleb que "el período de rendición de cuentas en el que se evalúan los resultados de las empresas es demasiado corto para poder revelar si se va o no por buen camino" (p. 162). Y esto se repite una y otra vez:


pensemos en el director de un banco que lleve mucho tiempo acumulando beneficios y que, por un único revés de la fortuna, lo pierde todo. Por regla general, los banqueros de crédito tienen forma de pera, van perfectamente afeitados y visten de la forma más cómoda y aburrida posible, con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja. En efecto, para su negocio del préstamo, los bancos contratan a personas aburridas y las forman para que sean aún más sosas. Pero lo hacen para despistar. Si tienen el aspecto de personas conservadoras es porque sus préstamos sólo caen en la bancarrota en muy rarísimas ocasiones. No hay forma de calcular la eficacia de su actividad prestamista con la simple observación de la misma durante un día, una semana, un mes o... incluso un siglo. En verano de 1982, los grandes bancos estadounidenses perdieron casi todas sus ganancias anteriores (acumuladas), casi todo lo que habían reunido en la historia de la banca estadounidense. Habían estado concediendo préstamos a países de América Central y del Sur, que dejaron de pagar todos al mismo tiempo, "un suceso de carácter excepcional". Así que bastó con un verano para comprender que ése era un negocio de aprovechados y tque todas sus ganancias provenían de un juego muy arriesgado. Durante ese tiempo, los banqueros hicieron creer a todo el mundo, ellos los primeros, que eran "conservadores". No son conservadores, sólo fenomenalmente diestros para el autoengaño y para ocultar bajo la alfombra la posibilidad de una pérdida grande y devastadora. De hecho, la parodia se repitió diez años despés con los grandes bancos "conscientes del riesgo", que nuevamente se hallaban bajo presión económica, muchos de ellos a punto de quebrar, tras la caída del precio de las propiedades inmobiliarias a principios de la década de 1990, cuando la hoy desaparecida industria del ahorro y el préstamo necesitó un rescate a cargo del contribuyente de más de medio billón de dólares. El banco de la Reserva Federal los protegió a nuestras expensas: cuando los banqueros "conservadores" obtienen beneficios, ellos son quienes se llevan las ganancias; cuando caen enfermos, nosotros nos hacesmos cargo de los costes. (....) Otro suceso reciente es la bancarrota casi instantánea, en 1998, de una compañía de inversiones financieras (fondo de protección) llamada Long-Term Capital Management (LTCM, Gestión de Capital a Largo Plazo), que empleaba los métodos y la experiencia en riesgo de dos "premios Nobel de Economía", a los que llamaban "genios" pero que en realidad empleaban las falsas matemáticas al estilo de la curva de campana, mientras conseguían convencerse de que era ciencia de la buena y convertían a todos los empleados en unos redomados imbéciles. Una de las mayores pérdidas bursátiles de la historia tuvo lugar en un abrir y cerrar de ojos, sin ningún signo premonitorio. (92-94)
 

Eso, claro, si no se considera signo premonitorio la recurrencia de estas prácticas y de estos cracks. Lo más curioso es la manera en que los propios bancos han ido labrándose la crisis (la crisis nuestra más que suya) a base de planes de "eficacia" y productividad. Es conocida la manera en que han proliferado en los servicios financieros los controles de productividad, los cupos impuestos a cada empleado sobre las cantidades a contratar, según políticas establecidas por los bancos o aseguradoras. Bien, pues cada empleado se esforzaba por cumplir con el supuesto criterio de calidad, muchas veces contra su propio criterio sobre la seguridad o racionalidad del préstamo, o de la hipoteca, o del valor de la vivienda, porque era la plantilla impuesta desde la superioridad la que exigía cubrir esos cupos. Resultado al final de cada balance: fantástico, hemos cubierto con nuestros criterios de calidad y hemos aumentado la productividad en un tanto por ciento. Pero la Calidad a piñón fijo y a corto plazo llega hasta donde llega. ¿Resultado después del batacazo? Que pague el contribuyente. Que de eso ya se encargan los expertos.



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miércoles, 11 de enero de 2017

El Efecto Mateo y la calidad retroactiva (The Matthew Effect and Retroactive Quality)


El 'efecto Mateo' descrito por Thomas Merton ha sido recientemente puesto en valor por Nassim Nicholas Taleb en El Cisne Negro. Consiste esencialmente en una ley estadística de acumulación retroalimentativa de resultados como resultado de la atención mutua en la circulación de la información. Extraemos algunas consecuencias narratológicas y hermenéuticas a partir del análisis de Taleb, relacionando el concepto con la formación de cánones y valoraciones en la literatura y en la crítica académica, y con el concepto de la distorsión retrospectiva (o 'hindsight bias'). Los torbellinos de información resultantes del 'efecto Mateo' crean, retroactivamente, los fenómenos que realimentarán estas dinámicas informacionales de atención en un futuro.

Texto completo:




English Abstract: The 'Matthew Effect' described by Thomas Merton has been recently revalued by Nassim Nicholas Taleb in The Black Swan. It consists essentially in a statistic principle of accumulation through feedback dynamics, as a result of mutual attention in the circulation of information. Here we extract some narratological and hermeneutic consequences from Taleb's account, relating this concept with canon formation and dynamics of evaluation in literature and in academic criticism, as well as with the the concept of retrospective distortion of hindsight bias. The informational vortices resulting from the Matthew Effect give rise, retroactively, to the phenomena which will feed back on these informational dynamics of attention in the future.


Jose Angel Garcia Landa


Universidad de Zaragoza


Number of Pages in PDF File: 7
Keywords: Statistics, Success, Canon, Attention, Retrospection, Hindsight Bias, Nassim Nicholas Taleb, Matthew Effect, Feedback, Quality, Evaluation

Jan. 10, 2017 (SSRN)

 
 
También aquí:
 

_____. "El efecto Mateo y la calidad retroactiva." In García Landa, Vanity Fea 9 July 2009.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2009/07/el-efecto-mateo-y-la-calidad.html

         2009

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva." Ibercampus (Vanity Fea) 15 July 2009.*

         http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=14463

         2013

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva (The Matthew Effect and Retroactive Quality." SSRN 10 Jan. 2017.*

         http://ssrn.com/abstract=2895701

         2017

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva." In García Landa, Vanity Fea 11 Jan. 2017.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2017/01/el-efecto-mateo-y-la-calidad.html

         2017

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva." Academia 25 July 2017.*

         https://www.academia.edu/34032264/

         2017

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva." Dj4real.com.*

         http://dj4real.com/34032264/El_Efecto_Mateo_y_la_calidad_retroactiva

         2021

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva." ResearchGate 26 July 2017.*

         https://www.researchgate.net/publication/318701310

         2017

_____. "El Efecto Mateo y la calidad retroactiva." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/efectomateo.pdf

         2024



 


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jueves, 9 de julio de 2009

El Efecto Mateo y la calidad retroactiva

El "efecto Mateo" es una ley de distribución y redistribución de bienes y atenciones, que con más justicia podría llamarse "el efecto Jesucristo". Viene la cosa del evangelio de San Mateo, donde dice aquello de "A quien tiene, se le dará más; y a quien no tiene, se le quitará aun lo que tiene." Una cita que no creo que sea del gusto de esos que veían en Cristo una especie de socialista utópico... aunque cabe que no esté describiendo una utopía, sino una realidad.

Me he leído un libro que podríamos decir que es de estadística, si de algo en concreto va: El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, subtitulado "sobre el impacto de lo altamente improbable". Lo altamente improbable va desde los cisnes negros (en aquellos tiempos en los que se suponía que todos eran blancos), pasando por sucesos catastróficos imprevistos, o torbellinos de información inexplicables, hasta fenómenos tan extraños e improbables como tú mismo, hipócrita lector. Todos ellos son sucesos que desafían la probabilidad y la estadística, pero son sin embargo muy reales y causan efectos que desequilibran las previsiones formalizadas.

De esas previsiones formalizadas, Taleb les tiene tirria especial a los modelos matematizados de inversiones económicas y cálculos de inversiones y beneficios supuestamente "científicos"; y sobre todo a una bestia negra de su libro, no un cisne sino una campana, la campana de Gauss, emblema de lo que él llama "Mediocristán":

"el aspecto principal de la campana de Gauss es (...) que la mayor parte de las observaciones se sitúan en torno a lo mediocre, la media, mientras que las probabilidades de una desviación disminuyen de forma cada vez más rápida (exponencialmente) a medida que nos alejamos de la media." (El cisne negro 356)

Según los habitantes de este Mediocristán, podemos ignorar esas excepciones. Pero en realidad, nos dice Taleb, no habitamos en Mediocristán, sino en Extremistán. En teoría evolutiva, diríamos que vamos regidos por fenómenos extremos como la explosión de la vida, o del lenguaje, o por las catástrofes y extinciones masivas. Y rige Extremistán, muy en especial, en lo referente a todos los fenómenos que tienen que ver con la información—desde el arte a Internet o a las inversiones en bolsa: y allí la campana de Gauss es una engañadora.

Por lo que veo, la campana de Gauss se pega de narices con la otra curva que define y organiza la realidad—en especial la realidad de la información y la de la red: la cola larga. Aquí las tengo superpuestas, comparando por ejemplo lo que supondrían en un factor como la venta de libros, o los éxitos musicales, o la popularidad y fama mundial, o las citas académicas:



Con éxitos me refiero, en el ejemplo de los libros, a bestsellers. Hay relativamente muy pocos, y su éxito no es, como diría Taleb, escalable. Forman la alta cabeza de la larga cola (verde). Del primero al segundo de la lista podría haber una diferencia de centenares de millones de ejemplares vendidos. La mayoría de los libros (sigamos con el ejemplo típico de fenómeno informativo, tipo Extremistán) venden pongamos mil ejemplares, o quinientos, o los que sean: son el grueso de la campana (que es la línea roja del gráfico). Según cómo midamos, el fenómeno más significativo podría parecer ese gran bloque central de libros que venden ni mucho ni poco. Pero desde otros parámetros, son los poquísimos libros de la parte izquierda del gráfico (los fenómenos extremos) los que crean influencia, moda, opinión, orientación, beneficios espectaculares, etc.

Es concebible, claro, que para distintos tipos de fenómenos informativos, la curva superior de la campana esté más o menos escorada hacia la derecha o hacia la izquierda: tienen desfases variables. Los torbellinos de información, que crecen hasta extremos incalculables, por efectos azarosos, se encuentran en la parte izquierda del gráfico, y son los que se rigen por lo que hemos llamado el efecto Mateo ("tened y se os dará aún más"). La expresión viene del sociólogo de la ciencia Robert K. Merton ("The Matthew Effect in Science", Science 159, 1968: 56-63). Otro caso que observa Taleb que se rige por el efecto Mateo es el uso de las lenguas francas: el crecimiento del inglés como lengua franca también viene regido por este efecto—es su propia difusión la que hace que continúe siendo la lengua franca preferida, en progresión creciente. Pero me ha gustado especialmente la aplicación del fenómeno a las citas académicas y a las reputaciones intelectuales:

"Imaginemos que alguien escribe un artículo académico en el que cita a cincuenta personas que han trabajado en el tema y han aportado materiales de fondo para su estudio; supongamos, para hacerlo sencillo, que todas ellas reúnen los mismos méritos. Otro investigador que trabaje exactamente en el mismo tema citará de forma aleatoria a tres de esas cincuenta personas en su bibliografía. Merton demostró que muchos académicos citan referencias sin haber leído la obra original: leen un artículo y sacan sus propias citas de entre las fuentes de ese artículo. De modo que un tercer investigador que lea el segundo artículo selecciona para sus citas a los tres autores antes citados. Estos tres autores recibirán cada vez mayor atención ya que sus nombres se van asociando con mayor derecho al tema en cuestión. La diferencia entre los tres ganadores y los otros miembros del grupo original es, en su mayor parte, cuestión de suerte: fueron escogidos inicialmente no por su mayor destreza, sino sencillamente por la forma en que sus nombres aparecían en la bibliografía anterior. Gracias a su fama, estos académicos de éxito seguirán escribiendo artículos y les será fácil publicar su obra. El éxito académico es en parte (pero en parte importante) una lotería." (315)

La idea central es que el éxito informativo no depende sustancialmente del valor intrínseco o de las destrezas especiales de quienes triunfan. Habrá que admitir que juegan con más cartas quienes tienen un mínimo, y no siempre triunfa un Bienvenido, Mr Chance—pero en gran medida el éxito de quien llega, de quien llega a vender, a sonar, a triunfar—es producto del azar y de los torbellinos de información creados en torno a estas ventajas acumulativas. El mundo académico es especialmente dado a ellas, y cada vez más, según priman criterios como los famosos "índices de impacto" de las publicaciones:

"a los eruditos se les juzga ante todo por las veces que su obra es citada en la de otras personas, y así se forman las camarillas de personas que se citan mutuamente (es aquello de 'si me citas, te cito')." (316)

Lo mismo sucede, supongo, en el mundo de los blogs.

Y el arte, aunque los artistas juegan a ignorarse unos a otros, no está sin embargo exento de procesos demenciales de acumulación informativa; es lo que llamamos las grandes obras, o el canon, o las obras de éxito. Se creó un vistoso torbellino en torno a El Código Da Vinci; y el último torbellino descontrolado se ha formado en torno a las novelas de Stieg Larsson, que son como cientos de otras. Así nos explica Taleb estos fenómenos:

"el arte, dada su dependencia del boca a boca, es extremadamente propenso a estos efectos de ventaja acumulativa. (...) Nuestras opiniones sobre el mérito artístico son el resultado del contagio arbitrario, más aún de lo que lo son nuestras ideas políticas. Una persona escribe una reseña de un libro; otra la lee y escribe un comentario que usa los mismos argumentos. Enseguida tenemos varios cientos de reseñas que en realidad se reducen, por su contenido, a no más de dos o tres, porque hay mucho solapamiento. Para un ejemplo anecdótico, léase Fire the Bastards!, cuyo autor, Jack Green, recoge sistemáticamente las críticas de la novela de William Gaddis The Recognitions. Green demuestra claramente que los autores de las críticas del libro anclan éstas en otras críticas, y revela una potente influencia mutua, incluso en su forma de redactar. Este fenómeno recuerda la actitud gregaria de los analistas financieros...." (317)

En fin, argumentación suficiente como para poner entre comillas los "índices de impacto" y otras mediciones metódicas y matematizadas de la calidad intelectual o artística de nuestros escritos. A menos que incluyamos como parte de la calidad intelectual o artística (y de hecho lo incluimos) el efecto producido a posteriori, efecto quizá deseado pero incalculable a priori: a saber,—la subida disparatada del valor informativo de las acciones. Parte esencial del razonamiento de Taleb en El Cisne Negro es el efecto del hindsight bias, la distorsión retrospectiva que afecta a nuestros juicios y valoraciones una vez se ha producido el fenómeno de la distribución informativa; en ese sentido es un libro altamente recomendable para los interesados en estudiar la falacia narrativa—y en aprender a desconfiar de ella.


jueves, 4 de junio de 2009

Torbellinos de información


Aquí cuelgo un artículo sobre narratología, lectura, e interpretación: "Múltiples lectores implícitos". Es otro blog post que, revisado y expandido, envío al Social Science Research Network. Por estas fechas llevo varios miles de visitas, y 1220 descargas de artículos. Supongo que muchos visitantes se desaniman al ver que la mayoría de los artículos (los míos, digo) están en español.

También me informa la web del SSRN que mi "Author Rank" es de 8.240, de entre 113.434 autores. Eso quiere decir, supongo, que estoy entre el diez por ciento superior. Quien no se consuela es porque no quiere, aunque vaya el ocho mil y pico de la fila. Citarme no me cita nadie—hasta esas alturas de éxito no nos hemos elevado. Qué caras van las citas... 

Según Taleb, en El cisne negro, las citas y los visitantes de Google, como otros factores numéricos (y en especial los relacionados a procesos de información global o infecciosa) pertenecen a lo que él llama la economía "escalable", o Extremistán (opuesta a la economía no escalable o "Mediocristán"). Los fenómenos escalables dependen de procesos accidentales y aleatorios que no tienen relación directa con el trabajo que uno le dedique a la cosa. Taleb es provocador, à la Oscar Wilde: en el arte, "lo que generalmente llamamos 'talento' es fruto del éxito, y no al contrario" (76). El éxito llama al éxito, pero esto es más visible en la economía de la información escalable, "cuando alguien a quien se considera mejor sólo marginalmente se lleva todo el pastel" (76). Lo mismo sucede con los éxitos discográficos, las ventas de libros, el éxito de los famosos... etc. 

La calidad de un best-seller para nada tiene que ver con su éxito de ventas; otro libro en el mismo género e igual de bueno no vende nada. Y es que queremos leer lo que todo el mundo lee, así nos comunicamos y nos aclaramos: el gráfico de la globalización necesita una cabeza bien visible, además de una larga cola. Así que estos fenómenos de difusión social siguen un proceso que yo llamo "torbellinos de información" (Taleb lo llamaría un cisne negro o discontinuidad azarosa imprevisible—lo cierto es que este Taleb, además de parecérseme físicamente, coincide conmigo en varias líneas de razonamiento... pero él es un cisne negro, supongo que por azar, jaja!). 

Si no se crea un torbellino en torno a ti, es inútil que te esfuerces por agitar el aire. Hombre, igual ayuda, pero igual no, igual deshaces las corrientes... es imprevisible. La información, como la peste porcina o la escarlata, va por epidemias:

El éxito de las películas depende mucho del contagio. Tal contagio no sólo se aplica al cine: parece que afecta a una amplia variedad de productos culturales. Nos es difícil aceptar que las personas no se enamoran de las obras de arte por ellas mismas, sino también para sentir que pertenecen a la comunidad. Mediante la imitación, nos aproximamos a los demás, es decir, a otros imitadores. Así se combate la soledad. (El cisne negro 77)

O sea, que sin el valor añadido que les añadimos a las obras con nuestra atención—sin ponerles un buen marco alrededor, y mirarlas con admiración, y atraer a otros para que las miren, y señalárselas.... poco valen. El marco, y sobre todo el marco del marco, es más importante que el cuadro. Vamos, que si aunque el sitio del cuadro esté vacío, igual va a ir la gente a mirar el marco. Sin el valor añadido de la información y la atención, digo, el valor propio de la obra se queda en poquita cosa. Por grande que sea. Y por pequeño que sea, se magnifica—de ahí el escándalo del arte feo del siglo XX, resultante de torbellinos de información y procesos de señalamiento ejercidos prácticamente en vacío. ¿Ha hecho reflexionar eso lo suficiente sobre la esencia del arte, o sobre el origen de la calidad intelectual? A los marchantes quizá; a los críticos parece que no tanto.

En lo que se refiere a Google, creador de torbellinos, lo tenía yo un poco mareado: tan pronto me daba 15.000 resultados de búsqueda con mi nombre, como más de 100.000: últimamente parece haberse estabilizado en torno a los 27.000. Pero ahora es a Yahoo a quien tengo mareado, o quien se ha montado un torbellino conmigo: hoy me da 225.000 resultados al buscar "Jose Angel Garcia Landa" así con comillas. Pero los torbellinos de Yahoo no son comparables a los de Google, pues el propio Yahoo es, en tanto que torbellino, inferior a Google. Torbellinos generan torbellinos—si ya decía Descartes, científico centrífugo, algo de esto de los torbellinos; lo que pasa es que se equivocó al aplicarlo a la materia y no a la información, pues es ésta la que genera objetos sólidos a partir de torbellinos.



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