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viernes, 2 de noviembre de 2018

Me citan sobre actos de habla

Me citan en un artículo rumano sobre el poema épico Mioritza (de un congreso sobre Comunicación, Contexto, Interdisciplinariedad):


Petric, Gabriel. "Mioriţa şi actele de vorbire." Proceedings of the International Conference “Communication, Context, Interdisciplinarity”. Section: Language and Discourse. Vol. 1. Târgu-Mureş: Petru Maior UP, 2010. 389-97. Online at Petru Maior U  and Diacronia.*
         2018


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domingo, 14 de octubre de 2018

Stanley E. Fish's Speech Acts

 

Stanley Fish is a major theorist of post-structuralist reception theory in America, and an early adopter of the pragmalinguistic theory of speech acts in its application to literature. He is also well known for his critique of formalist linguistics and stylistics. This paper examines from a critical standpoint his theories on the arbitrariness of the signifier, pointing out the shortcomings of his theory of language, and questioning more specifically Fish's interpretation of the structure of speech acts, with reference to the analyses by Austin and Searle.

 

Stanley E. Fish's Speech Acts

http://dx.doi.org/10.17613/M6CN6XZ8Z

 
Author(s):
José Angel GARCÍA LANDA (see profile)
Date:
1991
Group(s):
Narrative theory and Narratology
Subject(s):
Literary theory, Pragmatics, Linguistics, Legal Interpretation, Hermeneutics
Item Type:
Article
Tag(s):
Speech acts, Post-structuralism, Stanley Fish, interpretation
Permanent URL:
http://dx.doi.org/10.17613/M6CN6XZ8Z
Abstract:

Notes:
Written 1988.




_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Typescript, Brown U, 1988.*
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Atlantis 12.2 (1991): 121-39.* Online edition (2004):
         2004-11-15
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Online PDF at Dialnet
         2008
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Online PDF at Zaguán 20 Jan. 2009.
         2009
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." iPaper at Academia 15 April 2009.
         2014
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." ResearchGate 14 March 2012.*
         2012
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." From Atlantis (1991). Online PDF in Google Docs. 2010.*
         2010
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Online PDF at Social Science Research Network 15 May 2011.*
         2011
         Cognitive Linguistics: Cognition, Language, Gesture eJournal 15 May 2011.*
         2013
         Literary Theory and Criticism eJournal 15 May 2011.*
         2012
         History of Western Philosophy eJournal 15 May 2011.*
         2013
         Philosophy of Language eJournal 15 May 2011.*
         2013
Rhetorical Theory eJournal 15 May 2011.*
2013
_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Humanities Commons 14 Oct. 2018.*
         2018

_____. "Stanley E. Fish's Speech Acts." Semantic Scholar.*
         2019
















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lunes, 27 de agosto de 2018

Retropost (27 de agosto de 2008): Dialéctica de la crítica



Aparte de tumbarme en la playa y que me den masajes, este verano he estado reescribiendo en inglés, ensamblando y limando un artículo sobre teoría de la interpretación, a partir de cosas que escribí antes para el blog. Quizá aparezca en algún libro el año que viene o dentro de dos, pero de momento lo cuelgo en el SSRN con este título "Acritical Criticism, Critical Criticism: Reframing, Topsight and Critical Dialectics": http://ssrn.com/abstract=1259696

Según su abstract inicial, este artículo teoriza las lecturas críticas desde una perpectiva interaccional/argumentativa, proporcionando un análisis semiótico y fenomenológico de la escala que va de la crítica consonante, "simpática", a la crítica disonante, confrontacional o "antipática". Examinamos a la luz de esta concepción de la crítica varias teorías críticas importantes (de G.W.F. Hegel, Oscar Wilde, Jacques Lacan, Erving Goffman, Norman Holland, Jacques Derrida, Stanley Fish, Paul Ricoeur, Judith Fetterley, John Muller, Alan Sinfield, y H. Porter Abbott) y las situamos en el marco de una pragmática interaccional, de la dialéctica de la comunicación, y de una teoría semiótica de la verdad y de la consciencia.

(Y, por cierto, veo que si sigo así pronto entraré en el 10% superior de los autores más leídos del Social Science Research Network. El diez mil de cien mil, sin opción a medalla).




(PS: 10 años después, he llegado a mi tope en el lento ascenso del SSRN: en el puesto  1,340 de entre (ahora) 387,833 autores).





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viernes, 22 de septiembre de 2017

El cristal con que se mira: Diferencias críticas


Volvemos al libro de Stanley Fish ´Is There a Text in This Class?´, la obra más representativa del 'reader-response criticism', que no se echa atrás a la hora de hacer afirmaciones exorbitantes a la hora de vaciar de sentido el texto o las estructuras lingüísticas del mismo, para atribuir toda la carga de sentido al acto de interpretación. Aun si es exagerada, la teoría de la lectura creativa de Fish contiene un terreno común racional y productivo con el interaccionismo simbólico de Herbert Blumer en 'Symbolic Interactionism' o de George Herbert Mead en 'Mind, Self, and Society'. Señalamos aquí el parentesco entre la hermenéutica de Fish y la de los interaccionalistas, quedando apuntadas así ciertas consecuencias críticas de la filosofía interaccionalista en lo tocante a la interpretación literaria, y más específicamente en cuanto al significado de las interpretaciones divergentes.






English Abstract: valls asomarse al lado oscuro

Seeing through Colored Glass: Critical Differences

This paper retakes Stanley Fish's book 'Is There a Text in This Class?', the foremost example of Reader-response Criticism, which does not balk at making exorbitant claims voiding texts or their linguistic structures of any intrinsic meaning, in order to attribute the whole weight of sense-making to the act of interpretation. Although it is overly extravagant, Fish's theory of creative reading shares some rational and productive common ground with the symbolic interactionalist theories of Herbert Blumer in 'Symbolic Interactionism' or George Herbert Mead in 'Mind, Self, and Society'. The kinship between Fish's hermeneutics and that of the interactionalists is emphasized here, and some critical consequences of interactionalist philosophy as regards literary interpretation are pointed out, with particular reference to the role of divergent interpretations.

Notes: Downloadable document is available in Spanish.
Keywords: Interpretation, Hermeneutics, Symbolic interactionism, Reader-response criticism, Stanley Fish, Literary theory, Literary criticism,

Ibercampus (Aug. 31, 2017)
7 Pages Posted: 5 Sep 2017  

Jose Angel Garcia Landa

Universidad de Zaragoza
Date Written: August 31, 2006


Garcia Landa, Jose Angel, El cristal con que se mira: Diferencias críticas (Seeing through Colored Glass: Critical Differences) (August 31, 2006). Ibercampus (Aug. 31, 2017). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3030093





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jueves, 1 de septiembre de 2016

Retropost #1121 (31 de agosto de 2006): El cristal con que se mira (Diferencias críticas)


Si bien las ideas del libro de Stanley Fish Is There a Text in This Class (1980) van cambiando de unos ensayos a otros, el argumento central y global es que significado de los textos no existe "ya" en ellos, de por sí, sino que es generado conjuntamente por las estructuras de sentido que preexisten al texto y las que proyecta el lector durante el proceso de lectura. El significado no está en el texto en sí, es "producido" por una lectura. Este libro de Fish es, quizá, la obra más representativa del reader-response criticism, y no se echa atrás a la hora de hacer afirmaciones exorbitantes a la hora de vaciar de sentido el texto o las estructuras lingüísticas para atribuir toda la carga de sentido al acto de interpretación.

En tiempos le hice una crítica bastante dura en un artículo titulado "Stanley E. Fish’s Speech Acts". Me resultaban especialmente irritantes las maniobras de Fish para evitar toda discusión centrada en estructuras lingüísticas o semióticas objetivables, disolviendo todos los niveles de sentido en una sopa primigenia de interpretaciones proyectadas por el receptor. Hoy me llama más la atención el potencial transformador y la liberación mental que no hay que negarle a Fish. Son interesantes sus críticas a la estilística formalista y a la gramática transformacional; van muy en línea con lo que poco después se conocería como lingüistica integracional, y también con el interaccionalismo simbólico: sostiene Fish que todo sentido se crea no en un marco generativo abstracto sino en una situación concreta de interacción. Las determinantes del sentido no se encuentran en una gramática: "there are such constraints; they do not, however, inhere in language but in situations, and because they inhere in situations, the constraints we are always under are not always the same ones" (292). Las frases de Chomsky, sea cual sea su utilidad en un modelo abstracto, jamás han existido en la actividad lingüística efectiva, y "a language is neither known nor describable apart from the conditions that Chomsky labels ’irrelevant’" (247); tampoco los sentidos de un texto no se pueden separar de la historia institucional de sus interpretaciones.

La crítica no deja inalterado al texto, sino que por el contrario el mero acto de describir un texto es interpretativo, y construye activamente el sentido de ese texto. No niega Fish la existencia de sentidos más "normales" o "usuales" que otros, ni pretende quitarles su validez: sólo señala que esa normalidad y esa validez no son inherentes al objeto de interpretación, sino a la perspectiva de quien interpreta; si reconocemos unas interpretaciones como más "sensatas" o "válidas" que otras no es porque lo sean aparte de toda interpretación, sino porque nosotros mismos estamos insertos en una comunidad interpretativa y compartimos sus esquemas interpretativos (entre ellos sus lenguajes, sus convenciones genéricas, etc.).

La teoría de la "comunidad interpretativa" falla, naturalmente, por la imposibilidad de determinar o aislar semejantes comunidades, pues son una entelequia formal tan hipotética como las estructuras profundas de Chomsky; toda "comunidad" es un cruce de múltiples comunidades, en función de cuál sea la cuestión que se halle en cuestión. Es decir, es el conflicto de intereses y de interpretaciones el que en términos prácticos señala la frontera entre dos de esas supuestas "comunidades". No hay nada "obvio" en sí, sólo "obvio" para alguien: "Whenever a critic prefaces an assertion with a phrase like ’without doubt’ or ’there can be no doubt’, you can be sure that you are within hailing distance of the interpretive principles which produce the facts that he presents as obvious" (341)—una frase que, por cierto, es autodescriptiva, uno de los self-consuming artifacts que le gusta estudiar a Fish.

Así pues, el texto (relevante), el contexto relevante, y la interpretación surgen a la vez como productos de la lectura efectuada por el crítico, y de sus presupuestos. Para resolver o centrar cualquier debate hace falta "a set of overarching principles that are not themselves the object of dispute because they set the terms within which disputes can occur" (294). Surge de aquí un modelo de debate crítico muy interesante, basado en la interacción y en el cuestionamiento de presuposiciones. Es, por otra parte, un modelo que tiene bastantes elementos en común con la concepción interactiva y pragmática de la verdad científica que desarrolla George Herbert Mead en La filosofía del presente. Pretende Fish explicar así el hecho singular y casi chistoso de que tras generaciones de intérpretes, todavía se pueda proponer una interpretación de un texto clásico con la pretensión de desvelar una verdad sobre el texto hasta entonces oculta, pasada por alto por todos los críticos anteriores. "The discovery of the ’real point’ is always what is claimed whenever a new interpretation is advanced, but the claim makes sense only in relation to a point (or points) that had previously been considered the real one. This means that the space in which a critic works has been marked out ofr him by his predecessors, even though he is obliged by the conventions of the institution to dislodge them" (350). Es ésta una concepción dialógica e interactiva de la crítica que me resulta interesante; he desarrollado algunos aspectos en esta línea en mi artículo sobre "La espiral hermenéutica". Los gestos básicos del debate crítico son, pues, de dos tipos (en última instancia son el mismo para Fish): o bien, dentro de unos mismos presupuestos interpretativos, aportar datos nuevos, o bien cuestionar los presupuestos interpretativos, la base conceptual sobre la que se asienta una lectura (pero siempre habrá de realizarse este cuestionamiento, dice Fish, sobre la base de un terreno más general compartido—compartido de momento y en esta situación, no inherentemente más firme).

Para Fish, "interpretation is the only game in town", y es interesante cómo señala Fish que una de las maniobras preferidas de los críticos es ocultar ese elemento intepretativo, alegar que sólo se presentan datos objetivos: "by a logic peculiar to the institution, one of the standard ways of practicing literary criticism is to announce that you are avoiding it. This is so because at the heart of the institution is the wish to deny that its activities have any consequences" (355). Y, como para demostrar esto, el propio Fish nos asegura en el último capítulo que todo lo que ha dicho no tiene consecuencias para la práctica de la crítica: vamos, que sólo ha intentado aclarar las reglas del juego que se practica, y nunca cambiarlas. Que los críticos pueden seguir con sus interpretaciones tranquilamente, ignorándolo, porque no pasa nada. A todo tirar entendemos mejor la naturaleza de la actividad crítica, pero ésta sigue incólume, cada cual persiguiendo las verdades que son verdades desde su perspectiva... todo lo más podemos ser conscientes de que no se puede demostrar nada conclusivamente en crítica, sólo persuadir a alguien de que comparta nuestra perspectiva.
En este libro el pensamiento de Fish, obviamente in fieri, no acababa de extraer plenamente las consecuencias de esta "crítica creativa" a lo Oscar Wilde. Opone el modelo clásico, según el cual habría datos objetivos ajenos a los intérpretes que servirían para establecer la validez de una interpretación, a su modelo productivo, en el que no hay hechos objetivos a los que acudir para una demostración: "a model of persuasion in which the facts that one cites are available only because an interpretation (at least in its general and broad outlines) has already been assumed" (365). Esta nueva perspectiva proporciona una visión emergentista de los objetos de conocimiento crítico que se podría poner en relación con las ideas de G. H. Mead: "In one model [se refiere al modelo clásico que rechaza] change is (at least ideally) progressive, a movement toward a more accurate account of a fixed and stable entity; in the other, change occurs when one perspective dislodges another and brings with it entities that had not before been available" (366). Entidades que antes no eran accesibles, o no existían: es decir, la crítica genera retroactivamente el objeto sobre el cual actúa, mediante sus énfasis, intertextualidad, establecimiento de relaciones, extracción de presuposiciones.... Para Fish, una ventaja de este modelo emergentista de la crítica es que explica más adecuadamente cómo siguen saliendo sentidos nuevos de los textos, sin a la vez convertir a los intérpretes anteriores en cegatos, y explica los distintos énfasis y prioridades de otras épocas de la literatura y la crítica sin reducir a esos grandes hombres (Sidney, Dryden, Pope, Coleridge, Arnold...) a personajes que no entendían bien lo que estaban estudiando. Para Fish, no sólo lo estaban estudiando, lo estaban generando, y posibilitando más tarde nuestra perspectiva diferente a la suya.

Se ha acusado a veces a los postestructuralistas de magnificar de modo presuntuoso la actividad crítica. Si es así, Fish desde luego ofrece una de las mejores defensas y justificaciones de esa crítica creativa que no teme equipararse a la literatura imaginativa en su capacidad de producción de sentido (también sobre eso escribí algo aquí ). Para Fish, "el crítico ya no es el humilde servidor de textos cuyas glorias existen independientemente de cualquier cosa que él pudiera hacer; es lo que él hace, dentro de los límites inherentes a la institución literaria, lo que trae su existencia a los textos y los hace disponibles para su análisis y apreciación. La práctica de la crítica literaria no es algo por lo cual uno tenga que pedir disculpas; es absolutamente esencial no sólo para el mantenimiento sino tembién para la producción misma de los objetos de su atención" (368).

Siendo así, es difícil entender cómo Fish puede sostener que su tesis "has no consequences for practical criticism" (371). Desde luego, los teorizadores del materialismo cultural, como Jonathan Dollimore o Alan Sinfield, extraen consecuencias muy distintas de una concepción parejamente interactiva y dialéctica de la crítica. Algo parecido sucedía con Oscar Wilde y sus reflexiones que partían de la inutilidad e irrealidad del arte en "The Decay of Lying"—si el arte genera nuestra percepción de la realidad, o sea, la realidad misma, como arguye Wilde, lo que queda demostrado es su importancia trascendental, más bien que su inutilidad. De modo parecido, la teoría de Fish, en cuanto se extraen sus consecuencias prácticas, no puede sino transformar las prácticas de la institución crítica, sus objetos de atención y el tipo de atención que se les dedica. Sin contar con que lo primero que se transforma al escribir sobre algo es no tanto el objeto sobre el que se escribe como el propio escritor. Si el mundo, y el ojo, van a ser del color del cristal con que se mira, deberemos elegir bien ese cristal.  


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miércoles, 17 de agosto de 2016

Retropost #1108 (17 de agosto de 2006): Planetas errantes, hechos brutos, y realidades virtuales

Planetas errantes, hechos brutos y realidades virtuales

Publicado en Semiótica. com. José Ángel García Landa

Parece ser que una convención astronómica internacional va a revisar la lista de planetas, y en lugar de los que siempre hemos aprendido en la escuela, Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, va a dar cabida al menos a tres más: 1) al hasta ahora asteroide Ceres, entre Marte y Júpiter; 2) a Caronte, hasta ahora considerado satélite de Plutón, y que por su gran tamaño relativo pasa a formar con él un sistema planetario doble; 3) al planeta X (o sea, Xena, como lo llama su descubridor, y hasta ahora sin nombre oficial). Claro que hay otros planetas X parecidos a éste más allá de Plutón, como el publicitado Sedna, y otros pseudo-plutones, así que la lista podría alargarse... (Ver un artículo muy bueno sobre el tema en Por la boca muere el pez, ayer). [Actualización: Bueno, pues hay sorpresa. Tras el congreso, en lugar de alargar la lista de planetas, la han acortado, expulsando al pobre Plutón, y nos dejan con sólo ocho planetas, y una serie indefinida por ahora de "planetas enanos"...].
El quid de la cuestión parece ser que hasta ahora no había una definición oficial de planeta, o sea, de criterios para determinar qué es lo que es un planeta. La lista recibida de la Antigüedad ya se había ampliado con los descubrimientos debidos al telescopio, pero claro, ahí ya había cambiado el criterio por lo bajini (para los antiguos, un planeta era ante todo algo que se veía en el cielo, no algo que no se veía). Así que las definiciones implicitas o explícitas han ido cambiando según los progresos tecnológicos y el avance del conocimiento. Los planetas nunca han sido lo que eran.
Por otra parte, una definición oficial no hace sino proporcionar un ámbito institucional para determinar lo que es un planeta; y los nuevos planetas lo serán dentro de los discursos que se refieran a ese ámbito institucional: influyente sin duda, pero seguramente no exhaustivo. Los planetas serán unos para determinados fines y en determinados lugares, y otros en otros ámbitos de discurso. Porque al fin y al cabo su existencia no es un hecho bruto, sino un hecho institucional. Lo mismo podríamos decir de cualquier otro fenómeno: qué es y no es, por ejemplo, una mesa, o un blog. El caso de los planetas es llamativo por su carácter digamos público, allá arriba a la "vista" de todos, y por su magnitud y número aparentemente, sólo aparentemente, definido. Pero lo mismo podría aplicarse a los continentes, pongamos: así, podríamos decir que en realidad hay sólo tres continentes: Europasiáfrica-América (unidos por el casquete polar norte), Australia, y la Antártida. Por ejemplo.
La distinción entre hechos brutos y hechos institucionales la proponía John R. Searle en Actos de habla. Serían hechos brutos los que existen al margen de su representación lingüística; los hechos institucionales, por el contrario, son producto de algún acto de habla, de alguna convención comunicativa en el marco de una determinada institución. (Por ejemplo, un nombramiento, un matrimonio, una promesa, etc.).
Pero esta distinción propuesta por Searle no se sostiene: todos los hechos del universo humano son institucionales, productos de una convención comunicativa. Por eso no sabemos cuántos planetas hay en el sistema solar, así en bruto. Tampoco se sostiene una distinción en cierto modo paralela que proponía John L. Austin al principio de How to Do Things with Words: la distinción entre actos de habla constativos y realizativos (o performativos), es decir, la distinción entre los usos del lenguaje que, respectivamente, meramente describen el mundo, y aquéllos que "crean" la situación a la que se refieren (por ejemplo, una promesa, un acto de contraer matrimonio). El libro de Austin es en cierto modo la historia de cómo esa distinción inicial entre lenguaje constativo y lenguaje realizativo se vuelve problemática o imposible (Más sobre eso aquí).
Un ejemplo que trata Austin es la frase "Francia es hexagonal". Esta frase, "Francia es hexagonal", es un ejemplo de lenguaje (al menos aparentemente) constativo: describe el mundo, o parte de él. Se supone que el lenguaje constativo está sometido, de un modo en el que no lo está el realizativo, a condiciones de verdad. Tiene sentido preguntar si las "constataciones" que hacemos sobre el mundo son o no ciertas. Ahora bien, ¿podemos decir, como habríamos de poder decirlo sobre una frase constativa ideal, si esta frase es verdadera o si es falsa? Según Austin, depende. Es verdadera o falsa ségún el contexto, o según para qué. Es suficiente para un general, quizá, pero no para un geógrafo. Esto lleva a Austin a una noción relativista de la verdad. La verdad, y los hechos constatables, son un efecto de discurso. Las cosas, o las representaciones que damos de ellas, no son de por sí verdaderas o falsas. Concluye Austin que
Es esencial darse cuenta de que "verdadero" o "falso" (...) no se refieren en absoluto a nada simple sino a una dimensión general de ser una cosa apropiada o inapropiada si se dice en tal circunstancia, ante tales interlocutores, para tal o cual propósito y con tales o cuales intenciones. (How to Do Things with Words 144)
Es decir, una cosa sólo es cierta o falsa con respecto a una determinada "dimensión de valoración" que dice Austin, o un determinado universo discursivo. Como señala Hillis Miller en Speech Acts in Literature, Austin acaba, quizás involuntariamente, reduciendo la realidad humana a efectos de discurso, y nos lleva a concluir que recreamos la realidad en la que vivimos cada vez que abrimos la boca.
Me gusta el comentario que proporciona Stanley Fish sobre Austin en Is There a Text in This Class? (198-99), y aquí lo traduzco.
A primera vista, la frase "Francia es hexagonal" es un ejemplo perfecto de enunciación constativa--una enunciación que se limita a referir, o describir, o informar sobre algo—y Francia es un ejemplo perfecto de hecho bruto, un hecho que existe independientemente de cualquier cosa que se diga sobre él, pero lo que Austin descubre al final de Cómo hacer cosas con palabras es que todos los enunciados son realizativos—son producidos y entendidos con los supuestos de alguna dimensión de valoración socialmente concebida—y que por tanto todos los hechos son institucionales, son hechos únicamente en virtud de la institución previa de alguna dimensión tal. Eso quiere decir no sólo que los enunciados afirmativos sobre un objeto serán evaluados (como ciertos, falsos, relevantes o irrelevantes) según las condiciones de su enunciación, sino que el objeto mismo, en la medida en que está disponible para referirnos a él y describirlo, será un producto de esas condiciones. Hay muchísimas cosas que se pueden decir sobre Francia, incluyendo el que sea o no hexagonal, pero la felicidad o acierto de lo que uno diga estará en función de su relación a una u otra dimensión de valoración—ya sea esa dimensión militar, geográfica, culinaria o económica—y, además, la Francia sobre la cual lo estamos diciendo será reconocible, y por tanto describible, únicamente en términos de esa dimensión.
[Aquí Fish se columpia un poco, porque lo interesante es precisamente, como dice más adelante, la multiplicidad de dimensiones o marcos de referencia que diría Goffman, y las maneras imprevisibles en que se solapan unas con otros o crean superposiciones de sentido paradójicas o conflictivas.]
Es decir, lo único que no puedes decir de Francia es lo que es realmente, si por realmente te refieres a Francia tal y como existe fuera de cualquier dimensión valorativa. La Francia de la que hablas siempre será el producto del discurso sobre ella, y nunca será accesible de modo independiente. (...)
Naturalmente, no todo el mundo cree lo mismo o, para ser más exactos, las percepciones de la gente no están en función del mismo conjunto de creencias, y así habrá no uno sino muchos relatos estándar en relación a los cuales el mundo se consituirá de modo diferente, con diferentes hechos, valores, maneras de argumentar, procedimientos para establecer la evidencia, y demás. Como resultado, lo que puede ser ficción para los personajes de un determinado relato estándar, será verdad obvia y de sentido común para los personajes de otro. La distinción entre lo que es verdadero y lo que es ficticio siempre se hará, pero se hará desde dentro de un relato (o dimensión de valoración) y por tanto siempre será una distinción entre lo que es verdadero y lo que no lo es desde el punto de vista de ese relato. Además, es una distinción que siempre estará sujeta a debate, poque no podrá nunca decidirse invocando a hechos independientes de algún relato.
Claro que podríamos preguntarnos si en ese caso no tiene una validez y realidad institucional la categoría de hecho bruto. Se llegua por aquí a un territorio un tanto metalingüístico y paradójico, pero parece ser que tal es precisamente una de las funciones del metalenguaje: anular (imaginariamente o convencionalmente) al lenguaje como marco productor de sentido, e instituir (o soñar) una dimensión de discurso en la que es posible la distinción entre hechos brutos y hechos institucionales. Pero obsérvese que se ha invertido aquí la relación entre ellos: no son los hechos institucionales los que se erigen un tanto arbitrariamente sobre unos cimientos de realidad bruta, sino que son los hechos brutos los que se asientan sobre unas convenciones metalingüísticas, los que aparecen, por tanto, como un determinado efecto de lenguaje (un efecto de autoanulación hipotética), un juego lingüístico e institucional delimitado discursivamente. E históricamente: ¿existían los hechos brutos antes de que Searle los invocase? ¿Existen más, o menos, luego, después de su teoría, y de la evaporación de su teoría a manos de Fish, de Derrida, de Hillis Miller—y hasta de Austin? Que viene a ser como preguntar, ¿existían los planetas antes de su descubrimiento? Más allá de los planetas, ya decía Borges que el "Universo" como tal probablemente no tenía otra existencia como objeto definido al margen de la que le daba esta ambiciosa palabra—"Universo". El Universo mismo es un hecho institucional y convencional, un efecto del lenguaje.
Interesantes dimensiones narrativas y consecuencias retroactivas tiene cualquier uso del lenguaje. Pero por hoy lo dejaremos aquí, y a los planetas, hechos brutos o institucionales, los dejaremos flotando en el vacío, y si hace falta, hasta girando alrededor de un centro de gravedad que es un punto virtual.









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miércoles, 24 de abril de 2013

Los actos de habla según Fish


Un artículo mío en varios eJournals del SSRN:

Stanley E. Fish's Speech Acts

Reference Info: Atlantis, Vol. 12, No. 2, pp. 121-39, 1991

http://papers.ssrn.com/abstract=1841346 

eJournal ClassificationsFecha
CSN Subject Matter eJournals
             
15 mayo 2011
LIT Subject Matter eJournals
    
15 mayo 2011
PRN Subject Matter eJournals
             
15 mayo 2011
PRN Subject Matter eJournals
             
15 mayo 2011
RCRN Subject Matter eJournals
             
15 mayo 2011

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