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sábado, 23 de marzo de 2024

Estamos peor que en Dinamarca

 

 

Estamos peor que en Dinamarca. Y eso que Dinamarca es una de las mazmorras más inmundas de esta cárcel de Occidente. 

Me diréis que no, claro, que a vosotros esto no os parece ninguna mazmorra ni ninguna cárcel. 

Y yo os diré que nada es verdad ni mentira, sino que todo es del color del cristal con que se mira.

 









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domingo, 8 de noviembre de 2020

HAMLET



Shakespeare. Hamlet. TV drama. (TVE, Estudio 1, 1960s). Trans. and adapt. Antonio Gala and Claudio Guerin Hill. Cast: Emilio Gutiérrez Caba, María Luisa Ponte, Fernando Cebrián, Alfonso del Real, Gerardo Malla, Fabio León, Maribel Martín, Music: Miguel A. Tallante / Pro Musica Antiqua de Madrid. Sets by Jaime Queralt. Lighting by Ricardo Torres. José María Lucena, Valentín Conde, Víctor Gabirondo, Pedro Valentín, Andrés Mejuto, José Carabias, Manolo Calvo, José Ramón Pardo, Alberto Fernández, Jacinto Martín, Maite Tojar, Pedro Sempson. Prod. Ramón Salgado. Realizador, Enrique Carriedo. Assistant, Juan Mediavill. Prod. Televisión Española. Dir. Claudio Guerin Hill. YouTube (A.T. King Productions) 2 May 2014.*

https://youtu.be/IEQStH5hCTI

2020

domingo, 24 de abril de 2016

Retropost #874 (22 de abril de 2006): Hamlet marica




Ayer vi la versión de Hamlet adaptada y dirigida por Lluís Pasqual, con Eduard Fernández como Hamlet y Marisa Paredes como Gertrudis, y veinte actores en total, todo un montaje... aunque sin escenografía, en plan escenario vacío, como en el teatro isabelino. Y lo pasé muy bien, así que no os la perdáis si tenéis ocasión. A Shakespeare le va bien este tipo de escenario - todos en realidad - y aún se da uno más cuenta de lo intensamente teatral, metateatral digo, que es la obra: no sólo el teatro dentro del teatro, con la obra esa de Agatha Christie que dirige Hamlet, sino también el monólogo sobre Pirro el de las negras armas, pequeña mise en abyme de la obra, que aquí tuvieron el acierto de no recortar - o bien la escena donde Ofelia describe los gestos de Hamlet al visitarla inopinadamente: más teatro dentro del teatro. Shakespeare no le tiene miedo a la intensificación del detalle teatral, y siempre le funciona, sólo Polonio se aburre con el poem unlimited.

Aquí le sacaban partido a la teatralidad de Hamlet. Eduard Fernández nos daba un Hamlet nada digno y solemne, sino temblón, afeminado y amanerado, débil e intenso a la vez, "marica" según su propia descripción (qué dirán de mí, se pregunta), aunque a medida que avanza la obra va sacando facetas y remontándose hasta el personaje sin límites. De cada nuevo actor y cada nuevo montaje logrado, sale un nuevo Hamlet para hamletizar el mundo. También de cada nueva traducción. Dice Dennis Kennedy que es práctica común en los Shakespeares no ingleses hacer traducciones nuevas y numerosas "cada generación, o incluso cada montaje nuevo, de manera que Hamlet en idioma extranjero puede sonar como una obra nueva, mientras que en inglés a menudo suena como una colección de citas obsoletas y autoconscientes". Así, detrás de "ser o no ser", este Hamlet no decía "he ahí el problema", ni "esa es la cuestión".

Al tema de la posible homosexualidad de Hamlet no se le sacaba partido, aparte del afeminamiento que daba el actor al personaje - también con acierto en lo que se refiere a esta producción, aunque evidentemente la cuestión daría para explorarla mucho más en otro tipo de montaje. Sarah Bernhard ya pudo hacer un Hamlet mujer, o sea que cabe en el saco de Hamlet mucho más de lo que se ha puesto aún.

espejo
Y una cosa que me gustó: aparte de leer en su librito "palabras, palabras, palabras", Hamlet también anotaba en él alguna frase memorable dicha por los demás personajes, o por él mismo quizá, con lo que quizá resulte ser él el autor de la obra, en una ruptura de marco imposible. Decía Harold Bloom que Hamlet es el único personaje de Shakespeare que podría haber escrito las obras de Shakespeare. Se confirmaría así la verdad de lo que Hamlet le lee a Polonio sobre los viejos en su libro, pues esas palabras sí figuran en la obra. Y al final de la obra, Hamlet saca otra vez su librito y recita junto con Fortinbras y Horacio lo de la terrible escena y la carnicería... Este Hamlet, por cierto, con el veneno en el cuerpo, sigue vivo al final, cuando todos hablan de él como ya muerto, y no cae hasta que suenan las salvas del honor del ejército noruego, fusilándolo, mientras dice "the rest is silence": El silencio es un descanso para los actores, aunque esta vez tuvieron que salir a saludar cinco veces.

Por cierto, se me ha ocurrido una posible relación entre tres frases de Shakespeare: una en Hamlet, cuando acepta el duelo con Laertes y la muerte que se teme lo acompañará: "If it be now ’tis not to come, ; if it be not to come, it will be now, if it be not now, yet it will come. The readiness is all." En El Rey Lear encontramos una variante: "Ripeness is all". Y en una notita posiblemente escrita por Shakespeare cuando ayudaba en la tienda de su padre (acompañando a un regalo de unos guantes que hacía a alguien el maestro de Shakespeare): "The gift is small / The will is all".

The will is all. Will power, indeed. Ya te recordaremos, mientras podamos, ay poor ghost. Como que estamos demasiado hamletizados... there ain’t no cure for the man in black blues.




Notas

(1) "So, as a painted tyrant, Pyrrhus stood, and like a neutral to his will and matter, Did nothing": Pirro el de las negras armas también busca venganza por la muerte de su padre.


(2) Dennis Kennedy, "Shakespeare Worldwide", en The Cambridge Companion to Shakespeare, ed. Margreta de Grazia y Stanley Wells (Cambridge: Cambridge UP, 2001), 256. Traduzco.


(3) Tanto Hamlet padre como Hamlet hijo piden a quienes quedan en escena que los recuerden. Shakespeare, al parecer, interpretaba el papel del primer Hamlet.





... y otro Hamlet


O el mismo. El de Victor Hugo, en su libro sobre William Shakespeare:


¡Hamlet! No se sabe cómo definir este ser espantoso, este ser completo en lo incompleto. Lo es todo para no ser nada. Es príncipe y demagogo, sagaz y extravagante, profundo y frívolo, hombre y neutro. No tiene fe en el cetro, se burla del trono, tiene por camarada a un estudiante, dialoga con los transeúntes, argumenta con el primero que llega... Comprende al pueblo, desprecia al populacho, tiene odio a la fuerza, duda del éxito, interroga a las tinieblas y tutea al misterio. Comunica a los otros enfermedades que él no tiene. Su fingida locura inocula verdadera locura a la mujer que le ama. Se familiariza con los espectros y con los comediantes. Se chancea empuñando el hacha de Orestes. Diserta sobre literatura, recita versos, hace una crítica de teatros, juega con huesos humanos en un cementerio, aterra a su madre, venga a su padre, y termina el tenebroso drama de la vida y de la muerte con una gigantesca interrogación. Primero espanta y después desconcierta. Jaméas se ha imaginado nada tan aterrador como el parricida preguntando: ¿Qué sé yo?
Pero ¿es parricida Hamlet? Sí y no. Se limita a amenazar a su madre; pero la amenaza es tan feroz, que su madre queda aterrada: "¡Tu palabra es un puñal...! ¿Qué vas a hacer? ¿Tratas de asesinarme? ¡Socorro! ¡Socorro!" Y cuando muere, Hamlet, sin llorarla, hiere a Claudio con esta exclamación trágica: "¡Sigue a mi madre!" hamlet es el siniestro parricida posible. Si en lugar de ser frío como el Norte, tuviera en las venas, como Orestes, la ardiente sangre del Mediodía, mataría a su madre.
Este drama es severo. Hasta lo verdadero inficiona en él la duda, y lo sincero miente. Nada hay tan colosal y tan sutil.
En este drama el hombre es un mundo y el mundo es un cero. El mismo Hamlet, que goza de la plenitud de la vida, no está seguro de existir. En esta tragedia, que también es una filosofía, todo flota y duda, se aplaza, oscila, se descompone, se dispersa y se disipa. En ella el pensamiento es nube, la voluntad vapor, la resolución crepúsculo, la acción se desenvuelve en sentido inverso y la rosa de los vientos gobierna al hombre. Obra confusa y vertiginosa en la que se discute el fondo de las cosas y en la que el pensamiento oscila entre el espectáculo que ofrece el cadáver del rey y el entierro de Yorick, en la que un fantasma representa a la realeza y la alegría se ve simbolizada por una calavera.






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domingo, 4 de octubre de 2015

martes, 29 de octubre de 2013

Bibliografía sobre Hamlet

Otro de mis archivos .doc de la bibliografía, que diversas personas han convertido a PDF, y colgado en Scribd. Llevo localizadas varias decenas, pero la cosa sigue creciendo sin duda, porque la bibliografía tiene más de 5,000 archivos que andan multiplicándose por el mundo. Words, words, words—y PDFs.



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Vaya, diez años después veo que el documento ha desaparecido.  No importa, está en otros sitios, incluyendo el original http://bit.ly/abibliog

Me están resultando más fiables los bots rusos: 

 

_____. "Hamlet." From A Bibliography of Literary Theory, Criticism and Philology. Online at TextArchive.ru.*

         http://textarchive.ru/c-1828424.html

         2016


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miércoles, 28 de agosto de 2013

Cárceles y mundos de la mente



Hay un pasaje de Hamlet en el que Shakespeare esboza una teoría de la realidad como una dimensión subjetiva, generada por la mente y sus actitudes más que por la objetividad del mundo. El mundo es una cárcel en la que se siente atrapado Hamlet, y Dinamarca es una celda, una de las peores—les dice Hamlet a sus "amigos" Rosencrantz y Guildenstern. A ellos no se lo parece, replican—pero Hamlet les espeta que las cosas son o no lo que son según el color de la mente con que se miran. El color de Hamlet es, claro, el negro.

Decía James Shapiro (en 1599: Un año en la vida de William Shakespeare) que los soliloquios de Hamlet pudieron verse influidos por el nuevo género ensayístico que por entonces ensayaban William Cornwallis y otros, siguiendo a Montaigne. Algo leyó Shakespeare a Montaigne, desde luego—por ejemplo el ensayo sobre los caníbales que daría algunas ideas a La Tempestad.  Yo creo que también leyó el importante ensayo (I.xiv) "Que el gusto de los bienes y los males depende en gran parte de la idea que de ellos tenemos." Todo el ensayo es una especie de meditación admirada sobre la multiplicidad de las realidades humanas, de la manera en que la mente es un filtro que transforma la realidad de tal modo que proporciona a cada cual una realidad a su medida, podíamos decír una realidad virtual en la que habitar—al igual que la labor del poeta, diría Shakespeare en A Midsummer Night's Dream, proporciona a las fantasías aéreas un nombre y un lugar donde habitar. La realidad humana—no la de los animales, especifica Montaigne—es una realidad virtual:


Es fácil ver que lo que aguijonea en nosotros el dolor y la voluptuosidad es la punta de nuestra mente. Los animales, que la tienen embridada, dejan las sensaciones libres y originales en sus cuerpos y por consiguiente son las mismas, más o menos, en cada especie, como vemos por la aplicación similar de sus movimientos. Si no estorbásemos en nuestros miembros la jurisdicción que les pertenece en esto, es de creer que estaríamos mejor, pues la naturaleza les ha dado un temperamento justo y moderado hacia la voluptuosidad y el dolor; y no puede dejar de ser justa, al ser igual y común. Mas, puesto que nos hemos emancipado de sus reglas para entregarnos a la libertad vagabunda de nuestras fantasías, al menos ayudémonos a nosotros mismos inclinándolas del lado más agradable.


Es curiosa la elección de términos de Montaigne. El hombre está liberado de la brida de la naturaleza; está "emancipado"—términos que parecen sugerir un estado previo de naturaleza, quizá el Paraíso o la Edad de Oro, cuando el hombre estaba en armonía con la naturaleza, o domesticado por ella. Pero asoma en la reflexión de Montaigne una visión del hombre como el mono loco, el que no tiene justo medio ni sigue su propia naturaleza—el que no tiene naturaleza, de hecho, porque se ha liberado de ella, y ahora no vive en un mundo natural sino en un mundo generado por su propia imaginación, regido no por la sensatez del cuerpo animal sino por "la libertad vagabunda de nuestras fantasías." Los animales (podríamos apostillarle) viven cada especie en su propio mundo virtual o mental; el mundo del topo no es el del águila y en ese sentido también es a la vez un nicho ecológico diferente y una realidad mental "virtualizada". The emmet's inch and the eagle's mile / Cause lame philosophy to smile" decía Blake—el poeta, en cambio, sabe que la realidad es múltiple. A lo que parece referirse Montaigne no es a que todos los animales hagan lo mismo, sino que todos los animales de la misma especie hacen lo mismo, habitan en la misma realidad, reaccionan parecido, se mueven igual, no ensayan danzas extrañas, no hablan idiomas mutuamente incomprensibles ni inventan artilugios diferentes, no crean mundos mentales distintos  e incomunicados sino que viven en el mundo que comparten de modo natural, el mundo de los sentidos y del cuerpo. Mientras que el hombre, el mono loco...

Es interesante la reflexión de Montaigne por la manera en que es protoevolucionista—a la manera de muchos otros loci classici, empezando por los mitos, pero llevando la reflexión un poco más allá. Sugiere el desarrollo de la evolución humana como una creación de mundos mentales, emancipados de la naturaleza, para bien o para mal; unos absurdos, otros maravillosos, algunos las dos cosas a la vez.  Lleva a reflexión sobre la manera en que las culturas humanas son otras tantas realidades virtuales en las que habitamos, mundos (o cárceles) de la mente, mind-forged manacles como decía también Blake, y a la vez palacios imaginarios sin los cuales no llegarían a existir los palacios reales. Que también son, en buena medida, imaginarios—tanto los de los libros de arte como esos otros palacios flotantes en los que cada uno somos les rois du monde. 




Y también es este ensayo, por cierto, muy sugestivo a la hora de desarrollar una teoría de la atención. Porque en efecto, la atención es un instrumento de primer orden para la creación de estas realidades mentales alternativas. La atención es de por sí una modificación de la realidad. Donde están las mujeres en general, yo veo sólo a esa mujer. En un mundo de fútbol y coches de alta gama, yo paso por medio sin ver nada, y centro mi atención en este ensayo de Montaigne, que otros no ven. Y así organizo en torno mío un mundo mental en el que vivir, y que da forma al resto de la realidad, o lo que de ella pueda verse desde este observatorio, desde la casa de enfrente a Alpha Centauri. Y así nos vamos haciendo cada vez más parecidos a nosotros mismos, creando formas sostenidas en el aire, organizando la realidad a nuestra imagen y semejanza. Casi como dioses, decía Hamlet.

 
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lunes, 5 de septiembre de 2011

To Thine Own Self Be True



Notes on "Hamlet:The Poisonous Message"— in Nicholas Ray's Tragedy and Otherness: Sophocles, Shakespeare, Psychoanalysis. Oxford (etc): Peter Lang, 2009.

Nicholas Ray finds significant that Freud's The Interpretation of Dreams was written in response to the death of Freud's own father. This book's reading of the protagonist's Oedipal conflict in Hamlet is well known, and it will therefore come as no surprise that Ray's last chapter on Hamlet engages more directly with Freud. While it examines the play from an interesting and original perspective, I find that it is less suggestive and intense than the previous chapters on Oedipus Tyrannus and Julius Caesar. 

The main point is once again Freud's failure to adequately engage with otherness—in this case "leaving increasingly unacknowledged the significance of parental desire in the constitution of the subject's psychic life" (174).  Once again the historical context plays a role—praying for the dead being at the time a Catholic custom recently banned under the new dispensations of the Church of England. The Ghost's call "Remember me!" rather than "Revenge!" should be interpreted in this connection, as well as Hamlet's general predicament, trapped in a mourning ritual without issue. 

This argument echoes well with Stephen Greenblatt's reading of Hamlet in Will in the World or in Hamlet in Purgatory. Ray's reading complexly engages the critical literature on Hamlet understood (mistakenly, he argues) as a modern subject; Ray emphasizes the imagery of audition and "poisoning through the ear"—as symbols of excessive remembrance. Polonius' injunctions to Laertes are reread here, paradoxically, as representing a quite modern self-fashioning, free from the excessive weight of fatherly instruction. There is no absolute freedom from the father in Hamlet, but it is only when Hamlet becomes more self-determined, like Laertes, that he achieves a measure of freedom from the weight of paternal overdetermination, and is able to fulfil his mission. "Auto-fidelity must, in the final analysis, override fidelity to any of the father's foregoing precepts" (207). 

But, as shown by the example of Polonius, this autonomy from paternal authority is also elicited and enabled by the father himself. As noted before, one might argue that there is in Ray's Hamlet an element of self-portrayal—as regards this distancing from the psychoanalytic Father, the better to fulfil his mission and also fashion one's own life path.

An afterword insists that Freud's approach was not "mistaken" but rather caught up in the exigency of his own ipsocentric focus on the individual psyche. Ray, with Laplanche, emphasizes the role of unforeseen, multiple, and irreducible others in the constitution of the self. Attention to the role of otherness in the de-centered subject, he argues, should make psychoanalysis more aware of the multiple dimensions of the cultural field, and transform itself into a more de-centered, and more complex, inquiry into the structure and constitution of human subjects and their cultural artifacts. His book is an excellent contribution to this project.


 
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sábado, 30 de abril de 2011

To Buy or Not to Buy




Y es que he localizado el último reproductor VHS del mundo, para sustituir al mío irreparable, y ver mis cientos de cintas, auténticos clásicos unas, cosas viejas otras. Total, para una cosa irreparable que sí se puede sustituir...



 
 
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martes, 18 de agosto de 2009

1599: Dudas y... pensándolo mejor

Capítulo 15 del libro de James Shapiro 1599: A Year in the Life of William Shakespeare (Londres: Faber and Faber, 2005)


(Capítulo 15: Ensayos y soliloquios)

Hamlet es demasiado largo. La versión más cercana a lo que Shakespeare escribió en 1599 es el segundo Quarto; la versión revisada y acortada del First Folio es también imposible de representar con las condiciones del teatro isabelino. No es plausible que Shakespeare estuviese pensando "ya" en una obra más para ser leída que para ser representada, ni parece que Shakespeare se ocupase de su publicación. Para Shapiro, seguramente estaba escribiendo sin más, llevado por su escritura. Ahora era miembro prominente de su compañía y tenía más libertad, pero nunca volvió a escribir algo tan largo; y sólo Lear fue revisado tan ampliamente.

"Las diferencias entre la primera y la segunda versión de Hamlet revelan mucho sobre cómo escribía Shakespeare, y aunque sólo sea por eso vale la pena examinarlas. Las revisiones también cuentan la historia de como Shakespeare decidió alterar la trayectoria de la obra y reforzar la resolución de su héroe." (341)

Probablemente, Shakespeare terminó su primera versión de Hamlet a finales de 1599. La revisó y reescribió, con muchos pequeños cambios, pero sólo cortó 230 versos—y añadió 90. "Incluso en esta segunda versión estaba dejando que la obra siguiese su propio curso" (341). A principios de 1600 la presentó a su compañía... pero se hicieron necesarios más cambios para poderla representar. Al sobrevivir en parte este proceso, se pueden discernir sus revisiones entre otros cambios introducidos por copistas, tipógrafos, etc. "Shakespeare retocaba de modo obsesivo—mucho más de lo que haría pensar su fama de nunca tachar un verso" (342). Muchos pequeños cambios de expresión que la mejoran, o resultan ser significativos, por ej. "O that this too too sallied flesh would melt" se vuelve "too too solid flesh", cambiando "mancillada" (sullied) por "acosada"—y el sentido se vuelve menos psicológico-obsesivo, menos asociado a la obsesión por la culpa de su madre, y más relacionado con el argumento de venganza y la inacción de Hamlet. O se suprime un "pero" en "Ahora podría hacerlo, pero está rezando"—con lo cual Hamlet se vuelve más oportunista, y menos dubitativo. "El gran número de cambios sobre la primera versión sugiere cierta incertidumbre por parte de Shakespeare, como si no estuviese tan seguro de adónde se dirigían el argumento y los personajes de la obra como lo había estado en Julius Caesar o As You Like It." (344)

Hay un episodio en IV.iv, el encuentro con las tropas de Fortinbras, y sus tropas que van a la muerte—encuentro que da un giro a la obra:

"Fortinbras es la contrapartida de Hamlet: un joven príncipe inquieto, resintiéndose por falta de acción bajo la autoridad de su tío, y ansioso por vengar a su padre.
El encuentro casual es el punto en el que gira la obra, cristalizando para Hamlet la futilidad de las acciones heroicas". (344)

En este monólogo, Hamlet condena tanto la acción irreflexiva como el exceso de reflexión. Hamlet critica la cultura heroica (asociada a Essex), y concluye que la grandeza consiste en buscar pelea por ofensas imaginarias. Fortinbras es un ejemplo de este uso abusivo y criminal de la cultura del honor. Quizá también se refiera esta reflexión a la campaña del rey Hamlet en Polonia, tan parecida a la de Fortinbras. A Hamlet le suena falsa su obligación de matar a Claudio, no puede justificarla con el discurso tradicional: "Este saber amargo y ganado con penar sirve como culminación a los angustiados soliloquios que le preceden. Y sin embargo, como bien vio Shakespeare, hacía desarrilar el argumento de la venganza" (347)—y podía volver el final de la obra arbitrario y casual. Cuando Hamlet muere, vota por dar el reino a Fortinbras—quizá una acción o irónica o estoica y desilusionada. En todo caso no va a haber elecciones, parece claro. La obra comienza con preparativos contra las tropas de Fortinbras, y termina aceptando la sumisión a él—un final desengañado:

"Al permitir que su escritura lo llevase a donde quisiera en su primer borrador, Shakespeare había creado al más grande de sus protagonistas, pero la trayectoria de los soliloquios de Hamlet había dejado a la resolución de la obra falta de coherencia, y había roto demasiado radicalmente con las convenciones del argumento de venganza, que tenía que arrastrar tanto al protagonista como al drama a uan conclusión satisfactoria. Shakespeare tenía que elegir ahora entre la integridad de su personaje, o la intriga, y eligió la intriga. Había que cortar el soliloquio culminante de Hamlet. Cuando revisó esta escena, Shakespeare eliminó el largo soliloquio en su integridad, junto con las palabras entre Hamlet y el Capitán de Fortinbras". (348).

La cesión del reino a Fortinbras es menos desengañada y más esperanzadora, y los hombres de éste ya no son "sin ley" sino "sin tierras". En esta revisión se da más peso a Laertes como contrapartida de Hamlet. También se da una nueva motivación a Hamlet para matar a Claudio: no ya el honor, sino la salvación, requieren eliminar este "cáncer"—y así, "El Hamlet de la versión revisada ya no está a la deriva, ya no se encuentra en un mundo en el que la acción parece arbitraria y sin sentido" (351)—un cambio hábil con pocas modificaciones, según Shapiro. "Durante la mayor parte de la versión revisada, Hamlet es el mismo danés reflexivo y melancólico que era en la anterior. Es sólo cerca del final cuando los dos Hamlets difieren significativamente—alcanzando cada uno un tipo de claridad diferente" (351).


En la primera versión, iban así las palabras de Hamlet a Horatio antes del duelo con Laertes, cuando hay premoniciones de muerte:

"If it be, 'tis not to come; if it be not to come, it will be now; if it be not now, yet it will come; the readiness is all, since no man, of aught he leaves, knows what is't to leave betimes. Let be." (V.ii.220-24)

Esto enlazaba con "To be or not to be". La nueva versión es más esperanzada, menos estoica-resignada, más decidida a la acción:

"the readiness is all, since no man has aught of what he leaves. What is't to leave betimes?" (V.ii.222-24)

Pero muchos han preferido la primera versión. Por otra parte, si bien la versión revisada apela (como en Julio César) al tiranicidio teológicamente justificado, no queda claro que sea solución en términos prácticos, pues a un tirano sucede otro como Fortinbras.
La versión revisada volvió a recortarse, no sabemos a manos de quién, para su representación, y el éxito fue inmediato, como se ve por las alusiones y parodias de los contemporáneos. También se representó en 1603 en Oxford y Cambridge, en una versión aún más recortada; pero estas dos no se han conservado. En 1603 se publicó una versión reconstruida memorísticamente por uno de los actores secundarios. Esta versión era pirata y llevó a la publicación de una edición mejor en 1604/5 por parte de los Chamberlain's Men—eligieron publicar la primera redacción, quizá precisamente por lo difícil de su representación por otras compañías. Pero en el First Folio, Heminges y Condell usaron la primera versión revisada, más familiar para los actores.

"Su decisión de hacerlo así abrió una caja de Pandora: los editores que ahora podían elegir entre dos textos buenos pero bastante diferentes de Hamlet se veían muy tentados a combinar lo mejor de cada uno, y pocos resistieron las ganas de hacerlo. Como resultado, desde el siglo dieciocho, la obra ha existido en múltiples versiones híbridas" (356).

Últimamente empiezan a respetarse las versiones diferenciadas, como en el Oxford Shakespeare, que publica dos, o el Arden, que incluye también el Quarto pirata. En un futuro se volverán marginales los Hamlets "combinados".

De esta historia de revisiones sale un retrato de Shakespeare distinto. Escribe siguiendo su inspiración, pero revisa y recorta y reorienta sin dudar para adaptarse a las necesidades prácticas de su compañía y del éxito teatral, pues sólo a través del teatro llegaría la obra al público. Jonson, en su poema de alabanza a Shakespeare, habla de cómo revisaba, y su manera de decirlo sugiere que el poeta se transforma a sí mismo con la revisión. Quedan en Hamlet, para Shapiro, huellas del trabajo de revisión, pero prueba del éxito es lo mucho que ha gustado siempre la obra.

(Quedan, es cierto, trazas de muchos remiendos y superposiciones en Hamlet, y algunas sólo con el movimiento del drama pasan desapercibidas. Por ejemplo, no queda claro cuál es el sentido que tiene, para Hamlet, el duelo con Laertes, duelo entre fingido y real a varios niveles, y trucado por Laertes y el rey. Para ellos sí tiene sentido, pero para Hamlet parece forzada, como la escena de la obra dentro de la obra en The Spanish Tragedy... O bien una especie de suicidio, y una renuncia a la venganza, también falta de coherencia. La decisión de matar al rey viene precipitada por los avatares del duelo, no por lo que le precede en la obra ni por una resolución de Hamlet. Aunque todo esto es una conjunción de materiales problemáticos, resulta sin embargo muy productivo para los actores, en su tratamiento diverso del estado de ánimo del personaje, y para los adaptadores, recortando tal o cual fragmento—por ejemplo a Osric, que viene a hacer el mismo papel en Hamlet que el patán que trae la serpiente al final de Antonio y Cleopatra. Tal como queda el final, el combate de esgrima viene a precipitar la venganza de Hamlet, venganza que de lo contrario no está claro si llegaría alguna vez o no; y quizá ese defecto de la obra expresa, como no lo haría ningún acierto, la tensión emocional e intelectual que divide al personaje; a la vez que da al final un carácter catártico más potente, cuando las fintas y amagos del duelo cortesano se convierten en una matanza de verdad. Esta súbita transformación del teatro en realidad la aprendió muy bien Shakespeare del Kyd de The Spanish Tragedy, y quizá también del primer Hamlet, al que alguna posibilidad le debió ver Shakespeare, además de la de usarlo de telón de fondo. ¿Cuántos Hamlets hemos nombrado aquí? ¿Tres, cinco, siete, ocho, dieciocho? El texto de la obra tiene tantas facetas como el personaje. Un proyecto tentador, parcialmente realizado en Rosencrantz and Guildenstern Are Dead, de Tom Stoppard, consiste en recortar la obra en dos mitades de tal manera que esté "casi completa" pero en dos versiones que no tengan ninguna escena en común. A esto invita la historia textual de Hamlet, y quizá también el personaje en su diversidad de actitudes—interpretando el papel de príncipe, o de loco, o de príncipe loco, o de director de escena, o de actor que narra la historia de una venganza... El poema ilimitado no pudo resistirse a retocarlo Shakespeare, y no pueden parar de retocarlo cada editor, actor o crítico que ponen las manos en él).

jueves, 6 de agosto de 2009

Ensayos y soliloquios

Capítulo 14 del libro de James Shapiro 1599: A Year in the Life of William Shakespeare (Londres: Faber and Faber, 2005)




14. Essays and Soliloquies. La influencia del ensayo sobre Hamlet.

En otoño de 1599, Shakespeare reescribe Hamlet.
Tal como la conoció Shakespeare, quizá unos diez años antes, Hamlet era una tragedia de venganza al estilo senequista; una obra ahora perdida y de autor desconocido, inspirada en una vieja historia medieval de Saxo Gramático. Thomas Nashe se burla de ella y parece indicar que era obra de Kyd, como The Spanish Tragedy. Shakespeare la conocía bien y probablemente la interpretó con Burbage y Kemp en Newington Butts, al sur de Londres, en 1594. Hacia 1596, Lodge, otro university wit, también satiriza a un individuo risible como sacado de Hamlet, "anda de negro cubierto de gravedad, tan pálido como la máscara de del Fantasma que gritaba tan patéticamente en el Teatro como una marisquera, '¡Hamlet, venganza!'"—Todo esto antes de que Shakespeare empezase a escribir nada sobre Hamlet...

En Saxo Gramático, también el padre de Hamlet ha sido asesinado por su hermano, que se ha casado con la reina. Aquí el asesinato del padre de Hamlet no es secreto, y Hamlet se finge loco para escapar a la muerte. Lo espían con una joven (como Ofelia). También mata al consejero de su padre (como en Shakespeare a Polonio) cuando éste espiaba a Hamlet hablando con su madre. También está la fuente del episodio de Rosencrantz y Guildenstern y el viaje a Inglaterra. Una importante diferencia es que Hamlet sobrevive tras su venganza, y llega a rey. La historia fue recontada por Belleforest en sus Histoires Tragiques (1570), fuente ésta que conoció Shakespeare, además del drama anónimo. En Belleforest la reina es adúltera antes del asesinato, pero luego apoya a Hamlet y guarda su secreto. También adquiere Hamlet tintes melancólicos. Entre las novedades introducidas por el anónimo dramaturgo que usó a Belleforest están el fantasma, la obra dentro de la obra (típico esto del estilo de Kyd) y la muerte de Hamlet (aunque no su locura fingida, como dice Shapiro por error). Esto es lo que recibió Shakespeare; según Shapiro sólo Fortinbras es su creación (supongo que se refiere Shapiro a los personajes principales o a líneas de acción relevantes, suponiendo que Fortinbras aporte esto. Porque personajes sí hay muchas creaciones shakespeareanas memorables en Hamlet, desde el sepulturero al petimetre Osric).
La invención de argumentos no interesaba especialmente a Shakespeare, que aquí y en general usa y combina fuentes. A lo que dedica su invención es a los soliloquios y a la creatividad verbal. (Aunque, claro, esto se asienta sobre un tratamiento más complejo del carácter y de la situación dramática en general). Destaca Shakespeare por su amplísimo vocabulario: nada más en Hamlet usa casi 4000 palabras diferentes, e introduce 600 palabras que no había usado antes—dos tercios de las cuales no volvería a usar (según Alfred Hart). Y el uso que da a las palabras también es novedoso; abunda especialmente en esta época de su escritura la hendíadis (una única idea expresada por dos palabras coordinadas, por ej. en su definición del teatro como "el resumen y crónica abreviada de su tiempo". Shapiro observa que la hendíadis introduce un elemento tropológico: cada mitad recibe circulación sanguínea de la otra. A Hamlet lo retrata bien la hendíadis, una búsqueda de significado, de atar todo junto, que a la vez se multiplica o difumina: va con el ambiente de la obra.

Rehizo magistralmente Shakespeare la vieja obra—remozando una obra antigua, hizo sentir a su público que el mundo había cambiado, habían desaparecido las viejas certidumbres: el público veía el viejo Hamlet, pero con una diferencia, sin saber exactamente qué esperar, con recuerdos interfiriendo con la escena que se contemplaba efectivamente. Y al ser conocido el argumento, se perdía menos la atención allí, se reservaba para la comprensión del pensamiento y la interioridad, sin perder el hilo de la obra. Otra cosa que hace es rehacer el papel del cómico: tras su victoria con la salida airada de Kemp de la compañía, Shakespeare aún se permite aquí que el príncipe ataque (en su lección a los actores) a los cómicos que improvisan. De hecho es el propio Hamlet quien se apropia de gran parte del papel cómico; sólo más tarde se da un papel al nuevo tipo de bufón filósofo (especialidad de Robert Armin)—en el papel del sepulturero. La referencia a Yorick es en parte una alusión al viejo cómico Tarlton, protector de Armin.

Shakespeare, nos dice Rowe, interpretó originalmente el papel del rey Hamlet, el Fantasma, con su "remember me". En cuanto a Hamlet, era Richard Burbage, como todos los protagonistas de Shakespare, cuyo éxito iba asociado al suyo. Para Shapiro, estos versos en boca de Hamlet son también una alusión privada a la empresa común de ambos hombres en el teatro del Globe:



"Remember thee,
Ay, thou poor ghost, whiles memory holds a seat
In this distracted globe." (I, v, 95-7)

Se fija Shapiro también en uno de mis pasajes favoritos de la obra, uno normalmente suprimido, cuando la compañía de actores y Hamlet mismo recitan un pasaje de una tragedia de venganza pasada de moda, sobre la destrucción de Troya. Allí contrasta el estilo desfasado de la obra con el del nuevo Hamlet que estamos contemplando. Queda sugerido que hay un contraste entre la rápida venganza del "sanguinario Pirro" matando a Príamo, y las dilaciones de Hamlet a la hora de llevar a cabo la suya. (De hecho también hay un paralelismo: Hamlet se interrumpe al describir cómo Pirro iba a matar a Príamo, pero se detiene, y la acción queda como en suspenso... una especie de mise en abyme de la técnica de la dilación y prolongación de la tensión que Shakespeare utiliza en la obra en su conjunto. Sobre el aspecto reflexivo de la dilación en Shakespeare, puede verse la obra de Judd D. Hubert). Este episodio, con su escritura deliberadamente anticuada, no fue entendido por Dryden, ni siquiera por Pope... sólo Malone sugeriría que Shakespeare sonaba anticuado deliberadamente. Shapiro sí lo aprecia, como una alusión reflexiva a la propia estética de Shakespeare al reescribir el antiguo Hamlet:

 
"Es una de las claves para entender qué es lo que hace a Hamlet tan singular: a la vez que está repintando una obra de arte anterior, Shaekspeare permite que sigan visibles huellas de lo que ha encalado por encima" (326)

Otra cuestión que contribuye a la originalidad de Hamlet es la manera en que se alimenta de inquietudes y rumores, alimentados por la tensa situación política del momento, tras el fracaso de la expedición de Essex a Irlanda, en otoño de 1599, mientras Shakespeare estaba escribiendo Hamlet. El ambiente opresivo y de vigilancia se capta por ejemplo en una carta de Henry Wotton a John Donne, donde habla con medias palabras de la "enfermedad de la Corte" y dice "no diré más y quizá aún te he dicho mucho". Las obras sobre la cultura del honor y el heroísmo de este año (Henry V y Julius Caesar) no serían representadas en la corte, por lo inoportuno del momento político:

"tanto más revelador que eligiese este momento para actualizar la historia de una corte corrupta (ante la cual se representa un drama sedicioso), una sucesión problemática, amenazas de invasión, y peligro de golpe de estado" (327).

En Hamlet perfecciona Shakespeare los soliloquios del protagonista, de modo sin precedentes, para expresar los sentimientos de disgusto e interioridad secreta del protagonista. Para Shapiro, el nuevo grado de desarrollo se debe al interés que despertó en Shakespeare en este momento una nueva forma literaria: el ensayo. Montaigne comenzó a publicar sus ensayos en 1580. Varios tradujeron ensayos de Montaigne a finales de los 90, antes de la traducción magistral de John Florio en 1603, y algunos escribieron ensayos. Bacon es el más conocido, pero los ensayos de William Cornwallis son más parecidos al tipo de ensayo personal de Montaigne: en lugar de dar soluciones magistrales, como Bacon (sobre todo en las primeras versiones de sus ensayos), los ensayos de Cornwallis nos recuerdan a los soliloquios de Hamlet por su carácter tentativo e improvisado.
Cornwallis había vuelto desilusionado de la campaña de Irlanda, donde había ido como voluntario y había sido armado caballero por Essex. Los ensayos de Cornwallis "comparten con los soliloquios la sensación de una mente cargada de conflictos que no pueden resolverse" (329). Por ejemplo, al final de su ensayo "Sobre la resolución"—"I am myself still, though the world were turned with the wrong side out" (332). Circularon los ensayos de Cornwallis antes de su publicación en 1600, aunque Shapiro no sostiene que Shakespeare los conociese específicamente:


"Me detengo en este escritor mayormente olvidado para enfatizar que Shakespeare no inventó una nueva sensibilidad en Hamlet; más bien, dio voz a lo que él y otros veían y sentían a su alrededor—que es por lo que Hamlet tuvo una resonancia tan poderosa entre el público desde el momento en que se puso en escena por vez primera" (331).

También debió conocer Shakespeare a Montaigne ya por entonces, o a otros imitadores. El énfasis de Montaigne, mostrar una mente en proceso, con contraargumentaciones contra sí, cambios de opinión, etc., explora un terreno común con los soliloquios. También el estilo oral, coloquial, de los ensayos es novedoso. Y redefinen la relación entre el hablante y el lector de un modo que captura la intimidad novedosamente, más aún que los sonetos. Hamlet necesita hablar, y hablar solo—Horatio no es oyente suficiente. (En su resumen de la obra al final, Horatio hace sonar a Hamlet como la obra anticuada de venganza—que es, claro, pero que no es. Horatio se ha perdido los soliloquios de Hamlet).

La relación con Ofelia es más compleja, por el cambio que ha sufrido—queda expuesta la simplicidad anterior del Hamlet romántico, al leerse en público su carta. Da la medida del cambio, y de la nueva complejidad—las certidumbres de la rimilla a Ofelia, desde el Sol en el cielo hasta el amor de Hamlet, resultan ser incertidumbres.

Con la complejidad del personaje, consigue Shakespeare redondear su enfoque a la tragedia, más allá de melodramas como Tito Andrónico o de éxitos limitados en lo trágico como Romeo y Julieta, Ricardo III o Julio César:

 
"Estos soliloquios no sólo nos permiten ver a una personaje pensando en voz alta, sino que también, de modo crucial, nos permiten oír como testigos una gran lucha moral—precisamente lo que nunca oíamos cuando Julieta, Ricardo III o incluso Falstaff se dirigían a nosotros directamente. En Julio César Shakepeare había descubierto el potencial de escribir una tragedia construida sobre la falla de una conflicto ético irresoluble; pero después de los primeros soliloquios de Bruto, abandonó el principio de encarnar este conflicto en la mente de un solo protagonista" (336)

Las obras isabelinas de la tradición en la que trabajaba Shakespeare partían de la tradición de la moralidad, con un protagonista dividido entre decisiones encarnadas sobre la escena por caracteres contrarios. Ahora Shakespeare quiere ir más allá de ese planteamiento. Ya en Enrique V había hecho que el conflicto o contraste principal de la obra estuviese no entre el rey y los franceses, sino entre la alternancia del Coro y la acción. Y en As You Like It el principal obstáculo al final romántico no lo ponían personajes opositores, sino las propias limitaciones de Orlando, que necesita aprender qué es el amor. Ahora, en Hamlet, el uso de soliloquios ensayísticos proporciona un vehículo para expresar conflictos que no admiten una solución sencilla, y conflictos típicos de su época que lo convierten en una obra tan densamente expresiva de su tiempo. El conflicto se ha vuelto un conflicto interno al protagonista. Pero esto es así sobre todo en su primera versión de Hamlet— del Hamlet revisado, decimos. Porque en su revisión de esta reescritura, "Shakespeare descubrió que había llevado su experimento y con retraso descubrió que había riesgos no previstos al localizar demasiado peso del conflicto en la consciencia de Hamlet". Esto le llevó a la versión revisada, pero la nueva interioridad explorada llevará a las demás grandes tragedias y a las comedias conflictivas de su época oscura, "que no giran sobre los obstáculos familiares de la comedia sino en torno a la lucha interna atormentada de personajes como Isabella y Bertram" (338).


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