Estoy
a mitad de un cursillo de aplicaciones multimedia en la Uni, y no
quiero dejar de anotar una bonita experiencia de irrealidad virtual que
tuve en clase. El profe nos enseña cosas sobre elaboración de webs en
un aula de éstas con muchos ordenadores, y nos pasa en una pantalla
delante un vídeo donde sale él, en un aula de éstas con muchos
ordenadores, dando una clase de aplicaciones multimedia, y les ponía un
vídeo a esos estudiantes donde salían en pantalla más páginas web como
las que teníamos delante de nuestras narices- en la pantalla de nuestro
ordenador, digo, no en la pantalla grande, pero también en esa.
(También podríamos ver el vídeo que nos proyectaban a la pantalla
grande en nuestro ordenador personal, es sencillo) – Sea como sea, se
produce un efecto de irrealidad cuando el vídeo pasa súbitamente de
pantalla completa (la nuestra) a pantalla completa (la de ellos, los de
la pantalla) o cuando miras en la pantalla de proyección un ordenador
como el que tienes delante. Y atiendes al profe dando explicaciones, al
real, o al de la pantalla, que es el mismo, dando explicaciones
parecidas (menos mal que llevaba una camisa distinta). Se puede
desarrollar todo un arte de la explicación alternada entre tu yo
grabado y el real, con coreografías, turnos y relevos, contrapuntos
docentes... Tendré que estudiar las posibilidades que se insinúan en
este nuevo arte emergente de la enseñanza abismada, y sus efectos de
ensimismamiento. Con la misma camisa, quizá. O haciendo que el yo
grabado se comporte como un directo, y el directo como una grabación.
Con apariciones súbitas del profe en primer plano en tu ordenador
personal. Instalando una falsa pantalla transparente encima de la mesa
del profesor. Que de repente deje de ser ventana y se convierta en
pantalla de verdad... Me pregunto si contaría como proyecto de
innovación pedagógica.
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