¿Podrían haber llegado a John
Mandeville los
relatos acerca del hombre de Flores, a través
quizá de
las leyendas sobre el ebu
gogo? Entre las historias de cíclopes,
cinocéfalos y hermafroditas de las islas de Indonesia, The Travels of Sir John
Mandeville podría haber recogido
algún eco de leyendas locales sobre pigmeos semihumanos:
Writing of isles in the
neighbourhood of Java, Maundeville ( Ed. Halliwell, p. 205)
says:
"In another yle, ther ben litylle folk, as dwerghes; and thei ben to so
meche as the Pygmeyes, and thei han no mouthe, but in stede of hire mouthe, thei han a lytylle round hole ;
and whan thei schulle eten or drynken, thei taken thorghe a pipe or a
penne or suche a thing, and sowken it in, for thei han no tongue, and
therefore thei speke not, but thei maken a maner of hissynge, as a
Neddre dothe, and thei maken signes on to another, as monkes don, be
the whiche every of hem undirstondethe the other."
Esto lo cita Bertram C. A. Windle en su
introducción
(xliv-xv) al trabajo de Edward Tyson A
Philological Essay Concerning the Pygmies of tbe Ancients
(Londres: David Nutt, 1895). El ensayo era un anexo al libro de Tyson Orang-Outang, Sive Homo
Sylvestris : OR, THE ANATOMY OF A PYGMIE Compared with that of a
Monkey, an Ape, and a Man (1699).
Una lectura
fascinante, este
libro en la edición de Windle, con historias como la
embajada de unos pigmeos al
emperador de China en el siglo veintitrés antes de Cristo, o
la
exterminación de una raza de pequeños trogloditas
a manos
de los aínos...
Igual que hicimos nosotros los anglosajones con los habitantes de
Tasmania, observa el autor.
Las múltiples historias de pequeños
pueblos humanoides ocultos que abundan en el folklore y la
mitología son, según la teoría de
MacRitchie que
comenta Windle, "distorted recollections of alien and inimical races."
Windle es menos categórico, y aun admitiendo este
ingrediente en
el complejo mítico, subraya la importancia de concepciones
del
más allá, y de teorías sobre el reino
de los
muertos, al ir asociadas estas historias de duendes y enanos a
recuerdos de los antepasados. (Rip
Van Winkle
es una especie de reformulación moderna de estos
ingredientes
míticos). Los misteriosos pueblos de enanos son
también
nuestros antepasados olvidados u ocultos.
Sobre un "pigmeo" (en realidad un chimpancé) que disecciona,
nos dice Tyson en su ensayo Orang-Outang:
"I take him to be wholly a
Brute, tho'
in the formation of the Body, and in the Sensitive or Brutal Soul, it
may be, more resembling a Man, than any other Animal; so that in this
Chain of the Creation, as an intermediate Link between an Ape and a
Man, I would place our Pygmie."
Esto no es teoría de la evolución, pues no
concibe una
continuidad biológica de descendencia entre unos eslabones y
otros de esa cadena. Y sin embargo, ya antes de los evolucionistas
estaba Tyson localizando eslabones perdidos de una escala continua que
une el hombre a otros primates.
Mucho tiempo se tardaría en deslindar lo humano de lo no
humano, antes de que empezasen los esfuerzos de Darwin y otros por
devolvernos la continuidad de la gama entre el hombre y el
animal—quizá siempre
estemos en ello, lindando y deslindando. Aquí hay una
historia de la ciencia natural sobre los simios anterior al siglo
XIX—"Y
el hombre encontró al simio".
Desde hace milenios vamos los humanos exterminando el terreno
intermedio entre el hombre civilizado y los simios, por dejar claras
las cosas y crear diferencias claras donde aparezcan dudosas.
De los exterminados sólo queda la
leyenda, "distorted
recollections of alien and inimical races", y pasan a ser pueblos
de apestados, salvajes humanoides, seres legendarios, ogros, enanos, o
duendes del bosque, cuando no se les olvida del todo.
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