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domingo, 17 de enero de 2016

Retropost #547 (12 de octubre de 2005): Azar y sentido



En un artículo que estoy editando discute el autor el papel del azar en la literatura, diciendo que de hecho el azar en los mundos de las ficciones narrativas es sólo una simulación de azar, que las novelas y relatos son construcciones intencionales que por su misma naturaleza son contrarias al azar, creándose así la paradoja de que los acontecimientos casuales en los mundos narrados están de hecho determinados intencionalmente.

Añado esta anotación: "But does the intentionality of of aesthetic artifacts exhaust their significance? Psychoanalytic critics, for instance, point out many non-intentional but still overdetermined processes in creation. Isn’t there a space for chance in these processes? It could be argued that the approaches falling under the umbrella of a "hermeneutics of suspicion" try to explain away much of this element of chance without having resource to the author’s intention but still finding significance instead of randomness in the non-intentional elements of the work."

Si hallar sentido consiste en reducir el papel del azar en la génesis de los acontecimientos, se abre una interesante tensión dialéctica entre el azar y el sentido: un exceso de sentido produce un sinsentido, y pasamos de sospechar del objeto interpretado a sospechar del método interpretativo que tanto pretende explicar... porque elimina el elemento de azar que necesitamos para la producción de más sentido.




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miércoles, 6 de marzo de 2013

Significado y sentido

En un artículo sobre semiótica y hermenéutica, donde comento entre otras obras el cuento de Nabokov "Signs and Symbols", me reprocha un pío revisor que no distingo bastante ni  significado y sentido ni semiótica y hermenéutica...  Tampoco mucho inconsciente y subconsciente. Para empezar a deshilachar la madeja, será de sentido común irse al Diccionario de la Real Academia Española, a ver los sentidos de "significado", y los significados de "sentido":

sentido, da (De sentir) adj. Que incluye o explica un sentimiento. // 2. Dícese de la persona que se resiente u ofende con facilidad. // 3. m. Cada una de las aptitudes que tiene el alma, de percibir, por medio de determinados órganos corporales, las impresiones de los objetos externos. // 4. Entendimiento o razón, en cuanto discierne las cosas. // 5.  Modo particular de entender una cosa, o juicio que se hace de ella. // 6. Inteligencia o conocimiento  con que se ejecutan algunas cosas. Leer con  SENTIDO. // 7. Razón de ser, finalidad. Su conducta carecía de SENTIDO. // 8. Significación cabal de una proposición o cláusula. Esta proposición no tiene SENTIDO. // 9. Significado, o cada una de las distintas acepciones de las palabras. Este vocablo tiene varios SENTIDOS. // 10. Cada una de las varias interpretaciones que puede admitir un escrito, cláusula o proposición. La Sagrada Escritura tiene varios SENTIDOS. // 11. Geom. Modo de apreciar una dirección desde un determinado punto a otro, por oposición a la misma dirección, apreciada desde este segundo punto al primero. // acomodaticio. Inteligencia espiritual y mística que se da a algunas palabras de la Escritura, aplicándolas a personas y cosas distintas de las que se dijeron en su riguroso y literal significado. // común. Facultad interior en la cual se reciben e imprimen todas las especies e imágenes de los objetos que envían los sentidos exteriores. // 2. Facultad, que la generalidad de las personas tiene, de juzgar razonablemente de las cosas. // interior. Facultad interior en la cual se reciben e imprimen todas las especies que envían los sentidos interiores. // abundar uno en un sentido. fr. Mostrarse firme en la opinión propia, o adicto a la ajena. // aguzar el sentido. fr. fig. y fam. aguzar las orejas, poner mucha atención. // con todos mis, tus, sus cinco sentidos, loc. fig. y fam. Con toda atención, advertencia y cuidado. // 2. fig. y fam. Con suma eficacia. // costar una cosa un sentido, fr. fig. y fam. Costar excesivamente cara. // de sentido común.  fr. Conforme al buen juicio natural de las personas. // llevar, o pedir, un sentido por una cosa. frs. figs. y fams. Llevar o pedir por ella un previo excesivo. //perder uno el sentido. fr. Privarse, desmayarse. // poner uno, o tener puestos, sus cinco sentidos en una persona o cosa. fr. fig. y fam. Dedicarle extraordinaria atención. // 2. fig. y fam. Profesarle entrañable afecto o singular estimación. //valer una cosa un sentido. fr. fig. y fam. Ser de gran valor o precio.


significado, da. p. p. de significar. // 2. adj. Conocido, importante, reputado. // 3. m. Significación o sentido de las palabras y frases. // 4. Ling. Concepto que, como tal, o asociado con determinadas connotaciones, se une al significante para constituir un signo lingüístico. En aquella asociación, pueden dominar los factores emotivos, hasta hacerse casi exclusivos como en el caso de la interjección. // 5. Ling. Complejo significativo que se asocia con las diversas combinaciones de significantes lingüísticos. // 6. Lo que se significa de algún modo.


 

En cuanto al significado de significación:


significación. (Del lat. significatio, -onis). f. Acción y efecto de significar. // 2. Sentido de una palabra o frase. // 3. Objeto que se significa. // 4. Importancia en cualquier cosa.


 Son muchos sentidos, o significados, los que tienen estos vocablos, pero algunos de ellos son coincidentes, sin necesidad de recurrir a sentidos acomodaticios. Así que, sintiéndolo, los mantendré con el mismo significado. Otro día hablaremos, o hablaremos más, de la semiótica y la hermenéutica, o de los signos y los símbolos.


 
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domingo, 27 de mayo de 2012

Sueños, interpretación, autocomunicación

Un fragmento de Consilience, de E. O. Wilson, desacreditando la teoría de los sueños de Freud.

The compelling and more modern hypothesis of the basic nature of dreaming is the activation-synthesis model of biology. As created during the past two decades by J. Allan Hobson of Harvard Medical School and other researchers, it pieces together our deepening knowledge of the actual cellular and molecular events that occur in the brain during dreaming.

 

 
    

In brief, dreaming is a kind of insanity, a rush of visions, largely unconnected to reality, emotion-charged and symbol-drenched, arbitrary in content, and potentially infinite in variety. Dreaming is very likely a side effect of the reorganization and editing of the memory banks of the brain. It is not, as Freud envisioned, the result of savage emotions and hidden memories that slip past the brain's censor.
     The facts behind the activation-synthesis hypothesis can be interpreted as follows. During sleep, when almost all sensory input ceases, the conscious brain is activated internally by impulses originating in the brain stem. It scrambles to perform its usual function, which is to create images that move through coherent narratives. But lacking moment-by-moment input of sensory information, including stimuli generated by body motion, it remains unconnected to external reality. Therefore, it does the best it can: it creates fantasy. The conscious brain, regaining control upon awakening, and with all its sensory and motor inputs restored, reviews the fantasy and tries to give it a rational explanation. The explanation fails, and as a result dream interpretation itself becomes a kind of fantasy. That is the reason psychoanalytic theories related to dreaming, as well as parallel supernatural interpretations arising in myth and religion, are at one and the same time emotionally convincing and factually incorrect. (Consilience, p. 75).

Bien, pues a mí esta explicación de los sueños me parece factually unconvincing and emotionally incorrect.

No digo que no haya en ella algo de verdad, igual que hay algo de verdad en las interpretaciones freudianas. Los sueños son una mezcla desconcertante de sentido y sinsentido; igual de absurdo es intentar negar el sentido que contienen con frecuencia, como pretender extraer una intepretación racional y razonable (objetivable) de cada uno de los elementos que contienen. Para descargo de Wilson, luego matiza algo su descalificación en bloque, y admite esta mezcla de sentido parcial en algunos sueños—explicándola por la capacidad fabuladora de la mente narrativa. También serían los sueños un efecto de la actividad ordenadora del cerebro durante el periodo de reposo: "Biologists have tentatively concluded from detailed studies of animals and humans that the information learned while the brain is awake is sorted and consolidated while it is asleep (...). The fact that dreaming activates such intense inward motor and emotional activity has led some researchers to suggest that REM sleep has an even more profound, Darwinian function. When we dream, we deepen moods and improve responses basic to survival and sexual activity" (77).  

Admite Wilson que quizá por aquí se encuentre una conexión entre la neurobiología de los sueños y las teorías de los instintos freudianos y arquetipos jungianos. Pero estas interpretaciones neurológicas y biológicas atienden a la especie, más bien que al individuo; y reconoce Wilson que nos dicen poco sobre el contenido de los sueños. Muchos elementos en los sueños pueden tener un sentido cognitivo, motor o emocional más general, pero algunos los reconocemos como intensamente situacionales e individuales, y escapan a estas interpretaciones cientifistas que no atienden a la psicología, la personalidad, la historia y circunstancias del propio individuo que sueña.

Dreams! What age, or what country of the world, has not and acknowledged the mystery of their origin and end? (...) while Reason rejects as absurd the superstition which will read a prophecy in every dream, she may, without violence to herself, recognise, even in the wildest and most incongruous of the wanderings of a slumbering intellect, the evidences and the fragments of a language which may be spoken, which HAS been spoken, to terrify, to warn, and to command. (Le Fanu, "The Drunkard's Dream")


Los sueños—es mucho generalizar, son otra vida; igual podríamos intentar generalizar sobre el sentido de la vida o su sinsentido, así hablando en general. Hay que ir al sueño en concreto, a la vida concreta, a la acción concreta, para evaluar lo que hay en ella de sentido y de sinsentido.

Y la evaluación nos compromete; el intérprete no está hors texte, sino que se implica al hallar sentido o sinsentido en un acontecimiento de la vida, o en un sueño. El sentido no es sentido en sí mismo, es sentido para alguien. Por esto tiene parte de razón Wilson al decir que la interpretación de los sueños es de por sí una especie de fantasía, igual que el sueño. Hay en efecto una continuidad: el sueño reelabora—o baraja—los elementos de la vida, desbaratando su orden habitual, y la interpretación continúa el trabajo, o lo reorienta, creando una coherencia. La interpretación puede corregir al sueño, o continuar su labor hermenéutica, pues hermenéutica hay en algunos sueños. Y la interpretación, si tiene éxito, no es sólo que descubra una verdad: la genera, y (aun en el caso de interpretaciones que nos parezcan delirantes, o incorrectas) crea un efecto de sentido que es utilizable para el soñador, o su intérprete, o para el intérprete del sueño y su público. Así ha sucedido con la industria y discurso generado en torno a la obra de Freud. 

Pero léanse las oneirocríticas de la Antigüedad, como la de Macrobio en El sueño de Escipión, y se verá que los sueños con frecuencia tienen un sentido determinable, o al menos un sentido que crea consensos y causa efectos—son especialmente interesantes los sueños políticos que tienen los dirigentes y príncipes, según el comentario de Macrobio. Al parecer sólo determinados tipos de persona pueden tener determinados tipos de sueño, y no se sueña igual a lo largo de la historia. Quizá en parte soñemos ya, o reelaboremos el sueño, con vista al uso que se va a poder dar a ese sueño según la hermenéutica prevalente en nuestra sociedad.

Parte de lo que hace el sueño, al desbaratar el orden habitual, es permitir que se efectúen nuevas conexiones entre elementos. Only connect: lo que busca conectarse, se conecta, y creando la imagen onírica puede llegar así a la consciencia. De allí salen símbolos significativos, y puede el soñador acceder a sentidos que (como señalaba Freud) están latentes en su inconsciente y buscan una expresión indirecta. Indirecta, o directa, pues muchos sueños tienen significación clara sin que haga falta recurrir a Freud.

Esta noche lloraba yo en sueños, víctima de algún bloqueo emocional desbloqueado allí en el sueño. Me ha pasado alguna vez antes—muchas veces mis sueños son significativos de mis actitudes a las personas, actitudes sociales incorrectas en las que pienso poco durante el día pero que regresan por la noche, con un sentido claro. En una ocasión, mi esposa —my estranged wife— se tiraba irreflexivamente, o alegremente, a una especie de sima donde se sumergía una catarata de agua que se la tragaba, y yo horrorizado corría tras ella y me echaba también al fondo, por salvarla o por estar con ella. En lugar de eso me despertaba, claro—y no me tiraba luego a ninguna sima. Para mí este sueño sí tiene sentido—¿y para quién más habría de tenerlo?

Hoy (en el sueño de hoy) estaba recogiendo papeles viejos, basura para tirar, y encontraba unas cartas escritas por los niños en broma, parte de algún juego que habían inventado. Y pensaba que no debería tirarlas, sino guardarlas como un tesoro, para cuando fuesen mayores, y quisiese yo acordarme de cuando eran pequeños. Pero ya en el mismo sueño eran ya mayores, aunque seguían siendo pequeños, y cuando me veían coger las cartas se reían de mí, y yo lloraba como una madalena, pensando que si quería recoger cosas del pasado era que el pasado ya pasaba irremisiblemente, always already, y que el hecho mismo de recogerlas era contradictorio en sí, un intentar agarrar lo que no podía agarrarse, todo el tiempo estaba condenado por anticipado.

Ni el sentido que hay en estos sueños de por sí (el trabajo interpretativo del sueño) ni el sentido que se puede exprimir o construir alrededor de ellos caben en la teoría de Wilson. Por eso, por interesante que sea la ciencia de los sueños que desarrolla la neuropsicología, se queda corta, y seguiremos necesitando y practicando una hermenéutica de los sueños, aunque sólo sea por comunicarnos mejor con nosotros mismos.



 
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