martes, 22 de marzo de 2022
viernes, 9 de abril de 2021
In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping
This paper explores the narrative dimensions of Big History and the inherent narrativity of evolutionary theories and explanations, especially as regards their retrospective nature, by addressing the implications of the concepts of evolutionary supervenience, retrospection, and hindsight for a theory of narrative mapping. The narratological dimension in cosmological approaches to complexity has been insufficiently theorized, and some way ahead may be made by emphasizing the narrativity of these accounts and the role that narratology can play in making these conceptual models more theoretically self-conscious. If time is the foundation on which complex emergents are built through unprecedented interactions, narrative is both a fundamental emergent phenomenon and a fundamental tool in understanding the complexity of all phenomena — given that narrative is our way of coming to terms with objects and events as the product of time and path-dependent complexity.
Full text:
In Hindsight:
Complexity, Contingency, and Narrative Mapping
http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3774020
Published in print in Narrative Complexity: Cognition, Embodiment, Evolution. Ed. Marina Grishakova and Maria Poulaki. (Frontiers of Narrative). Lincoln: U of Nebraska P, 2019.
31 Pages Posted: 16 Mar 2021
José Angel García Landa
Universidad de Zaragoza
Date Written: 2017
Suggested Citation:
| eJournal Classifications | |
CSN Subject Matter eJournals![]() Cognition & Culture: Culture, Communication, Design, Ethics, Morality, Religion, Rhetoric, & Semiotics eJournal - CMBO
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Also here:
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." 2017. In Narrative Complexity: Cognition, Embodiment, Evolution. Ed. Marina Grishakova and Maria Poulaki. (Frontiers of Narrative). Lincoln: U of Nebraska P, 2019. 414-36.*
https://www.nebraskapress.unl.edu/university-of-nebraska-press/9780803296862/
2019
Online preview at Google Books:
https://books.google.es/books?id=-OeZDwAAQBAJ
2019
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." In Narrative Complexity. Ed. Marina Grishakova and Maria Poulaki. Online at JSTOR (Aug. 2019).*
https://www.jstor.org/stable/j.ctvhktjh6
DOI: 10.2307/j.ctvhktjh6.23
2019
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." SSRN 27 Jan. 2021.*
http://ssrn.com/abstract=3774020
2021
Cognition & Culture (…) eJournal 27 Jan. 2021.*
https://www.ssrn.com/link/Cognition-Culture.html
2021
Amet: Environmental History & Review eJournal 27 Jan. 2021.*
https://www.ssrn.com/link/Amet-Environmental-History-Rev.html
2021
The Repository: Historiographical Journal 27 Jan. 2021.*
https://www.ssrn.com/link/The-Repository-Historiographical.html
2021
Philosophy eJournal 27 Jan. 2021.*
https://www.ssrn.com/link/Philosophy-Mind.html
2021
Philosophy of Science eJournal 27 Jan. 2021.*
https://www.ssrn.com/link/Philosophy-Science.html
2021
Metaphysics eJournal 27 Jan. 2021.*
https://www.ssrn.com/link/Metaphysics.html
2021
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." Academia 31 Jan. 2021.*
https://www.academia.edu/45016688/
2021
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." ResearchGate 31 Jan. 2021.*
DOI: 10.2139/ssrn.3774020
https://www.researchgate.net/publication/350138384
https://www.researchgate.net/publication/334860214
2021
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency and Narrative Mapping" Ibercampus (Vanity Fea) 9 April 2021.*
https://www.ibercampus.eu/in-hindsight-5405_10.htm
2021
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." In García Landa, Vanity Fea 9 April 2021.*
https://vanityfea.blogspot.com/2021/04/in-hindsight-complexity-contingency-and.html
2021
_____. "In Hindsight: Complexity, Contingency, and Narrative Mapping." Net Sight de José Angel García Landa 22 Dec. 2022.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/InHindsight.pdf
2022
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lunes, 19 de agosto de 2019
Narrative, Contingency, and Singularity - Online abstract
martes, 17 de abril de 2018
Retropost #2110 (17 de abril de 2008): Cuádruple superveniencia

El otro día especulaba el psicólogo Gary Marcus en el New York Times ("Total Recall") sobre la naturaleza caótica y asociativa de nuestra memoria, tan distinta a la memoria de un ordenador. En el ordenador, un recuerdo está almacenado en un lugar concreto localizable. En el cerebro, su localización (o recreación, más bien) depende de múltiples asociaciones basadas en la naturaleza de lo que estamos recordando o intentando recordar—en el qué, no en el dónde está. Por eso nuestra memoria es tan ineficaz para algunas cosas... —y tan eficaz para otras añadiría yo, aunque Marcus se centra más en sus limitaciones. Y se las promete muy felices cuando podamos tener un implante diseñado por Google imperson que nos permita hacer búsquedas en nuestra memoria tan fácilmente como lo hacemos en un ordenador.
A mí que me dejen en humano, por favor, y que esta cyborganización del cerebro se la coman con patatas Marcus y los de Google. Aunque quizá sea de temer que esto llegue a inventarse un día, y cuando suceda, no duden que se venderá como los iPods—entonces sí que estaremos hechos todos unos I-Pods: vamos, invadidos por los ladrones de mentes, porque Google tendrá los derechos sobre el historial de búsqueda.
Me gusta de Marcus sin embargo su idea de la mente tal y como la expone en esta entrevista con Carl Zimmer que enlazaba el otro día, "How MacGyver Made Our Minds", y en su libro Kluge: The Haphazard Construction of the Human Mind. La idea básica: que la mente no está diseñada de acuerdo con un plan prefijado, retrospectivamente y organizadamente, sino que es el resultado más o menos estabilizado de una acumulación histórica sobrevenida y caótica. Contra el diseño inteligente y contra el darwinismo, dicen en los anuncios del libro—aunque de hecho va más la idea contra el diseño inteligente que contra el darwinismo. Este tema de la contingencia histórica es muy caro a evolucionistas como Stephen Jay Gould, en cuya línea van los razonamientos de Marcus. Y en lo que toca al tema de la contingencia y la retrospección también es muy próximo a mis intereses, como todo el mundo que se lea esto sabe.
Un punto importante en el que Marcus se separa de Chomsky y de Pinker es en que desea evitar los extremos en la cuestión de si el lenguaje es "aprendido" o "innato". No existe un módulo mental específico para el lenguaje, según teoriza o podría hacernos creer Chomsky. (Más críticas recientes a esta postura chomskiana aquí). Más bien la evolución del cerebro ha "aprovechado" para el desarrollo del lenguaje los componentes de otras funciones cerebrales y cognitivas, reciclándos y adaptándolos a una nueva función. Así pues hay mucho en el desarrollo del lenguaje que depende de la estructura del cerebro, pero no de un componente específico, sino de una serie de funciones readaptadas. Esta perspectiva, muy en la línea de la teoría evolutiva de la exaptación desarrollada por Stephen Jay Gould, me resulta muy atractiva y plausible. Las funciones cerebrales del lenguaje son el resultado de un "bricolaje" evolutivo con estructuras que surgieron adaptadas a otras funciones y en otras circunstancias.
Nuestra mente, subraya Marcus de modo más general, no ha sido prediseñada para cumplir perfectamente las funciones que cumple. Las va cumpliendo, por accidente o adaptación, por acumulación histórica de capacidades (y discapacidades), por exaptación de órganos y funciones para fines nuevos. Vamos tirando con lo que tenemos, con la colección heteróclita de funciones y capacidades mentales que hemos recibido de la historia—y que son desarrolladas adaptativamente en las nuevas circunstancias cambiantes que el ser humano va encontrando. Tan cambiantes, súbitamente cambiantes, como consecuencia del desarrollo histórico, social y tecnológico, que tanto ha transformado el medio ambiente en el que nos movemos, y las necesidades de comportamiento.
O sea: la mente humana (maravillosa, etc.) es como nuestras casas: una colección de objetos útiles y de otros inútiles, unos que usamos y otros que cumplían su función antes y allí siguen; en todo caso es el resultado de una historia acumulada. O es como una ciudad: nadie la ha diseñado, sino que es lo que es y tiene la forma que tiene por accidentes geográficos, históricos, políticos, económicos. No es casual que la memoria está gobernada por asociaciones contextuales—nuestros conocimientos van asociados entre sí y los recuerdos van asociados a las circunstancias y ocasiones en las que los hemos adquirido. Vamos arrastrando nuestra historia a cuestas; de hecho, es lo que somos, y la historia está hecha de hechos sobrevenidos... producidos por acontecimientos, resultado de un conjunto caótico de causas, por superveniencia: todos los acontecimientos son contingentes hasta que se producen. Los ingredientes de la historia incluyen los planes e intenciones, sí, pero tanto los planes realizados como los irrealizados.
También el hombre se planifica y se hace a sí mismo, pero en gran medida a base de planes fracasados o torcidos por la fuerza de las circunstancias, o por hechos sobrevenidos por una conjunción irrepetible de factores.
Por cierto, antes he hablado de la retrospectividad de los planes, y eso a alguien le parecerá paradójico u oximorónico, lo de un "plan retrospectivo". Cuando un plan falla sí retrospeccionamos, y lo corregimos (demasiado tarde normalmente), eso es fácil de ver. Pero en realidad en todo plan hay un elemento de retrospección, involucrado con la prospección que parece definirlos. Un plan tiene una lógica de la narratividad (en el sentido en el que la define Philip Sturgess, en Narrativity). Cada elemento del plan está prediseñado de acuerdo con lo que le va a seguir, que se engarza lógicamente con él, y todo está contemplado desde el resultado final a conseguir—el plan está diseñado en cierto modo desde el futuro hacia el pasado, desde el futuro que debe generarse hacia el presente que ha de poner los medios.
Bien, pues nada de esto es posible en el desarrollo histórico, que es contingente. El curso de los acontecimientos no está escrito. Será previsible o controlable hasta cierto punto (un punto incierto); se atendrá a leyes naturales y probabilidades, y haremos previsiones en base a esto: pero estas previsiones son un poco como los planes—se topan luego con las contingencias con las que no contaba el previsor tan previsor. Y el desarrollo sobrevenido de la historia acaba siendo el que acaba siendo, sólo comprensible a posteriori, por una ciencia histórica. Es contingente dentro de unos márgenes hasta que se produce, y no puede ser calculado por un algoritmo, sino sólo estudiado por el historiador desde una atalaya retrospectiva —atalaya que si tiene sus ventajas (suave mari magno, decía Lucrecio, a salvo de las tormentas de la historia) tiene a su vez sus limitaciones o inestabilidades, pues no está realmente al margen de la historia sino que forma parte de ella.
(Así, por ejemplo, todas las teorías físicas hasta ahora habidas sobre el principio y el fin de nuestro mundo han surgido y fenecido en un breve lapso del mundo mismo. Menos la actual, claro—"que es la buena").
Hemos visto que la estructura y capacidades de la mente humana son contingentes, según expone Marcus en su teoría de "the klugey mind": o más bien sobrevenidos, ejemplos de esa contingencia que se ha hecho necesidad. Pero es que al carácter sobrevenido de nuestra estructura y capacidades mentales se superpone (en realidad viene a ser un aspecto de ésta) el carácter sobrevenido de la evolución del cuerpo humano—de los seres humanos. También cada detalle de nuestra estructura corporal ha sido modelado por la evolución, que, entendida a la manera de Darwin/Gould, es una sucesión única e impredecible guiada por la selección natural, la adaptación gradual a recursos y ecosistemas, y por las catástrofes súbitas que transforman dichos ecosistemas. Dejando a veces, donde había un complejo ecosistema, un desierto donde luchan por sobrevivir tres o cuatro especies aisladas que han sobrevivido al azar. Con todas las variedades intermedias y formas transicionales eliminadas por la competencia y los desastres, aparecen las especies al observador como una colección de objetos heteróclitos y no emparentados en origen. Estas especies vuelven a diversificarse y crean el extraño árbol de la vida que contemplamos, una cadena hipotéticamente continua pero con la mayoría de los eslabones perdidos.
A tales accidentes y desarrollos debemos el desarrollo de nuestra simetrías parciales de brazos y piernas y hemisferios cerebrales, la existencia de los sexos, sin la cual no seríamos lo que somos ni pensaríamos lo que pensamos ni escribiríamos líricos poemas; a la contingencia debemos los dedos de la mano y la forma del teclado. El cuerpo, y todo lo que hace a su medida, es un extraño organismo con una cara sin tentáculos y con una espalda sin cara, una forma que sólo se pliega en unas direcciones sí y en otras no, y cada cuerpo nuevo que se engendra o genera repite en sí esa historia acumulada en forma de estructuras (—todo objeto y todo paisaje humano o natural es historia acumulada para quien la sabe ver allí sedimentada, o en movimiento).
Incluso, en parte, el organismo se desarrolla como embrión recapitulando algunos pasos de la evolución. En el saco amniótico siempre estamos aún en la charca primigenia, y todo niño es un pequeño chimpancé. Y un bebé chimpancé también es un pequeño bebé con mucho de humano, por cierto, hasta que crece y nos separamos.
¿Cuál es la tercera superveniencia? Esta estructura sobrevenida de la mente y el cuerpo, esta historia acumulada, es lo que arrastramos y lo que somos. Gracias a ella vemos en colores, lanzamos jabalinas en los juegos olímpicos, y hacemos planes de cómo reorganizar el trabajo social. Y cada uno de nuestros actos puede leerse como una recapitulación de esa historia acumulada que lo ha hecho posible y le ha dado su forma. Hasta el que lanza tubos de neón en lugar de jabalinas está haciendo algo original sólo hasta cierto punto, pues repite los movimientos posibles del brazo y recapitula la tradición de los lanzadores de jabalinas. El que un fenómeno sea una contingencia sobrevenida (algo único, impredecible, una conjunción irrepetible) no quiere decir que no se pueda trazar la historia de sus componentes y de dónde vienen. Más bien al contrario: los procesos históricos coherentes, la comprensión de esos procesos y la superveniencia tanto del proceso como de su análisis van unidos. El mismo lenguaje que utilizamos para analizar estos procesos es él mismo una formación orgánica y cultural histórica y sobrevenida.
Tres o cuatro niveles de contingencia y superveniencia, pues: a la naturaleza sobrevenida del cuerpo, y la de la mente, es decir, al hardware que recibimos, superponemos el input igualmente contingente y sobrevenido de nuestro software cultural. Que también se ha desarrollado mediante los accidentes históricos que han hecho a nuestra cultura lo que es, y a nosotros lo que somos dentro de ella. Nuestra personalidad, nuestra trayectoria vital, los azares de nuestra formación y las herramientas conceptuales que ha dado el pensamiento nos han traído, lector que impulsado por lo que eres hasta aquí me has seguido, a pensar sobre lo que son nuestro cuerpo y nuestra mente y nuestras vidas...
—¿a pensar con qué? Pues con los conceptos, teorías y herramientas mentales que hemos ido reuniendo y acumulando al azar por nuestro trayecto—evolucionismo, narratología, y una afición a la retrospección, originada quizá en la nostalgia. Y esto sucede, o sucedía en origen, en un blog, una forma comunicativa que es de por sí un caso bien claro de historia acumulada de cuestiones sobrevenidas.
jueves, 7 de diciembre de 2017
Narrative, Contingency, and Singularity
Narrative, Contingency, and Singularity
Jose Angel Garcia Landa
Universidad de ZaragozaSuggested Citation:
| SSRN eJournal Classifications | |
AARN Subject Matter eJournals
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AARN Subject Matter eJournals
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CSN Subject Matter eJournals![]()
Cognition & Culture: Culture, Communication, Design, Ethics, Morality, Religion, Rhetoric, & Semiotics eJournal - CMBO
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Also here:
_____. "Narrative, Contingency, and Singularity." Paper presented at the 5th Conference of the European Narratology Network (ENN), Prague, 13-15 Sept. 2017.* (Online info and abstract).
https://www.enn5.cz/basic-information/introduction
https://www.enn5.cz/AngiologyKlon-ENN5/media/system/Guide_and_abstracts_final.pdf
2019
_____. "Narrative, Contingency, and Singularity." Social Science Research Network 28 Oct. 2017.*
https://ssrn.com/abstract=3060087
2017
Biology & Anthropology eJournal 2.62 (15 Nov. 2017)*
https://www.ssrn.com/link/Biological-Anthropology.html (28 Oct. 2017).*
Cultural Anthropology eJournal 8 June 2018
https://www.ssrn.com/link/Cultural-Anthropology.html (28 Oct. 2017).*
Cognition & Culture … eJournal 9.37 (15 Nov. 2017).*
https://www.ssrn.com/link/Cognition-Culture.html (28 Oct. 2017).*
Philosophy of Science eJournal 10.36 (10 Nov. 2017).*
https://www.ssrn.com/link/Philosophy-Science.html (28 Oct. 2017).*
2017
_____. "Narrative, Contingency, and Singularity." In García Landa, Vanity Fea 7 Dec. 2017.*
https://vanityfea.blogspot.com.es/2017/12/narrative-contingency-and-singularity.html
2018
_____. "Narrative, Contingency, and Singularity." ResearchGate 12 Dec. 2017.*
https://www.researchgate.net/publication/321753497
2017
_____. "Narrative, Contingency, and Singularity." Academia 11 Dec. 2017.*
http://www.academia.edu/35398616
2017
_____. "Narrative, Contingency, and Singularity." Net Sight de José Angel García Landa 5 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/NarrativeContingencySingularity.pdf
2022
jueves, 16 de noviembre de 2017
Biology & Anthropology eJournal

Aquí: www.ssrn.com/link/Biological-Anthropology.html
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viernes, 10 de noviembre de 2017
En el Philosophy of Science eJournal
Hemos ido a parar, por una combinación de esfuerzos y azar, al Philosophy of Science eJournal:
En concreto en la sección Physical Sciences tengo dos artículos recientes:
domingo, 5 de marzo de 2017
Retropost #1490 (5 de marzo de 2007): Teoría de la contingencia
Se supone en buena lógica aristotélica que no puede haber ciencia del accidente, sino sólo de los principios generales. Por eso es un tanto paradójica la idea de una teoría de la contingencia, a primera vista; teoría de las cosas que no se pueden reducir a principios, sino que son producto del azar, y de combinaciones impredecibles de causas convergentes. Sólo post hoc se pueden describir esos fenómenos. Si hay ciencia posible de ellos, es una ciencia narrativa, no predictiva; una ciencia que se limita a establecer lo que de hecho sucedió, y a describir las modalidades principales de interacción entre las diversas causas. Esa ciencia, que parece menos ambiciosa que una ciencia matemática o física, trata sin embargo de los fenómenos que más de cerca nos atañen, y que son contingentes, impredecibles. Como la constitución específica del mundo en que vivimos, la evolución de la vida, la transformación de unas especies en otras, la aparición de nuestra propia especie, y los avatares de su historia y cultura. Incluyendo, en una fase tardía, la aparición de teorías que reconstruyen o esa serie de procesos complejos e impredecibles.
Me acabo de terminar The Structure of Evolutionary Theory (2002), libro en el que culminó la vida y obra de Stephen Jay Gould (aunque han salido otros escritos póstumamente). Ya se tradujo al español, una labor de titanes, supongo, como su composición. Gould pasa repaso a la historia de la vida y formula su propia teoría de la evolución, a la vez que repasa las teorías anteriores en detalle, entendiendo su lógica desde dentro. Se plantea Gould el estudio de la evolución como una empresa en la cual el elemento teórico es absolutamente fundamental. No importa sólo la calidad de las respuestas o hallazgos concretos, sino también la calidad de las preguntas y presuposiciones teóricas que permitan organizar esos hechos. El estudio de la evolución es así, para Gould, inseparable del estudio del desarrollo de la teoría de la evolución: es decir, estudia las dos cosas a la vez, la evolución como teoría, y la evolución de la propia teoría evolucionaria, su descubrimiento gradual de nuevos ámbitos de explicación, su acotamiento de qué problemas es relevante o posible plantear en un determinado momento... una ciencia histórica que no puede prescindir de su historia. Convergen así en Gould las humanidades y la ciencia experimental, en una combinación fascinante de seguir. Cuando sacó este libro, mientras moría de cáncer, Gould llevaba muchos años escribiendo artículos sobre biología y evolución en Natural History, una serie llamada "This View of Life"—una frase extraída de la conclusión de El origen de las especies de Darwin. Estos artículos, recopilados en libros como El pulgar del panda, Brontosaurus y la nalga del ministro, etc., podían parecer a algunos meras curiosidades eruditas de la ciencia, una especie de marginalia anecdótica, en especial cuando Gould los llevaba hacia territorios de su interés específico como la estadística, la bibliofilia, los piques profesionales entre científicos, el béisbol... Pues bien, detrás de cada uno de esos libros de curiosidades, había una cabeza extraordinariamente organizada (tanto más si se tiene en cuenta que esta organización se expresaba con máquina de escribir, y no con ordenador). Casi todos los temas de esos ensayos mensuales reaparecen en The Structure of Evolutionary Theory, pero esta vez como pasos de un razonamiento gigantesco, o como ejemplos de un problema concreto que halla su lugar en el marco de una teoría global. Una teoría que, como digo, es también una teoría de teorías, una clasificación de los problemas a los que se han enfrentado sucesivamente los biólogos y evolucionistas, y de las respuestas que les han dado.
No reduce Gould la evolución a un principio único, o a una teoría perfectamente cuadriculada. Más bien, siendo su objeto la complejidad y la contingencia, las soluciones que ofrece dejan un papel a todos: incluso a la ciencia caduca y a las explicaciones superadas, por el papel que han tenido en plantear problemas e indicar posibles soluciones. Todo vuelve con el tiempo, o encuentra su lugar adecuado, hasta las extravagantes teorías de Geoffroy de Saint-Hilaire que pretendían relacionar la segmentación de los artrópodos y de los cordados sobre la base de un esquema corporal común. Una teoría de la contingencia no buscará una causa al origen de las especies, sino un complejo de causas, unas más activas que otras en según qué momentos, o a según qué nivel. ¿Es la selección natural de los organismos un principio importante? Pues claro, dice Gould, siguiendo a Darwin. Y sin embargo no puede reducirse a ella la evolución de las especies. Han de tenerse en cuenta otros niveles de explicación, como la selección de especies (y no de individuos), la producción de variedades locales mediante el equilibrio puntuado, y también las extinciones masivas ... o menos masivas. Lejos de fórmulas simples, la evolución de la vida es una historia compleja, que sólo puede entenderse con relación a principios generales actuando en circunstancias muy locales. Y es una historia narrativa, incluso narratológica, pues Gould está atentísimo a las falacias narrativas producidas por la perspectiva: el hindsight bias, la ilusión retrospectiva, los argumentos teleológicos, las narraciones antropocéntricas que favorece el progreso... Una cita-resumen, traduzco:
En los términos más generales, y para formar una unión más perfecta entre la jerarquía de niveles estructurales y escalas temporales de la evolución, esta teoría revisada descansa sobre una expansión y reforma sustancial de cada uno de los tres principios centrales que constituyen el trípode sobre el que descansa la lógica darwiniana: (1) la expansión de la base tomada por Darwin (la selección a nivel de organismos) para proponer un modelo jerárquico de selección simultánea a varios niveles de individualidad darwiniana (gen, linaje celular, organismo, deme, especie y clade); (2) la construcción de un modelo interactivo para explicar las fuentes del cambio evolutivo creativo fundiendo las constricciones positivas impuestas por las vías de desarrollo estructurales e históricas internas a la anatomía y desarrollo de los organismos (el enfoque formalista) con la guía externa procedente de la selección natural (el enfoque funcionalista); y (3) la generación de teorías apropiadas a los ritmos y modalidades característicos de las escalas temporales superiores, para explicar la amplia gama de fenómenos macroevolutivos (particularmente la reestructuración de las biotas globales en episodios de extinción masiva) que no pueden interpretarse como simples consecuencias extrapoladas de los principios microevolutivos. (1139).
Ahora bien, según el neocatastrofismo de Gould, las especies, generalmente, no evolucionan. Una vez formadas, se mantienen fijas o relativamente estables hasta su extinción, si bien con frecuencia un pequeño grupo aislado da lugar a una nueva especie.... que quizá acabe desplazando a la anterior. Así es como funciona en general (siempre en general, no maximalicemos) la evolución según Gould: por equilibrio puntuado, un equilibrio de base en las especies, puntuado por súbitos cambios en grupos pequeños que dan lugar a nuevas especies. Es la supervivencia relativa de estos grupos ramificados, y no la transformación de especies enteras, lo que marca la pauta general de la evolución. Y, luego, están las extinciones masivas. Así, los dinosaurios perecieron como consecuencia de una transformación súbita del medio ambiente producida por un impacto cósmico. No fueron desplazados por los mamíferos, que nunca compitieron con ellos de modo significativo: sencillamente, la extinción global dejó vacías muchas casillas ecológicas que luego ocuparían los mamíferos... desarrollando, por cierto, una variedad de formas no tan diferentes a las de los antiguos dinosaurios, formas adaptadas a esas casillas ecológicas. El hombre no apareció como consecuencia lógica de la supervivencia de los más aptos y el refinamiento progresivo, sino que apareció como consecuencia de un hecho fortuito: la extinción de los dinosaurios en una catástrofe cósmica. Y si bien ahora estamos muy adaptados a nuestro medio ambiente, bien puede ser que la era del hombre, o de los mamíferos, termine de la misma manera en que terminaron los dinosaurios, en un episodio de extinción global súbita. Lo que hoy sirve, y permite triunfar, mañana no servirá, y será lo que nos lleve a la ruina. Nadie es el más apto, siempre, en un universo sujeto a cambios súbitos. El gradualismo darwiniano queda así desplazado por una nueva teoría de la catástrofe: catástrofe en el origen de las especies (por equilibrio puntuado) y catástrofe en su final (frecuentemente por extinción masiva). Y al menos tan importante como la adaptación darwiniana es la exaptación, el uso de estructuras corporales para una finalidad distinta de su origen adaptativo y evolutivo: así las plumas, originadas para la termorregulación, pero que inesperadamente permiten emprender el vuelo.
Gould termina sin embargo su libro con un homenaje a Darwin, que más que muchos darwinistas, supo ver el elemento de contingencia e impredecibildad que hay en la evolución, y la ausencia de un plan maestro que la guíe. No hay orden humano en el universo, en el sentido en que a veces deseamos pensar que lo hay, y honra a Darwin el haber sabido ver eso. Gould sin embargo afirma el sentido moral de la contingencia, pues nos lleva a apreciar lo que hay de único e irrepetible en cada fenómeno, y en cada experiencia humana que se hace capaz de apreciarlo. Tal fue la experiencia de Darwin, que no sólo discernió importantes principios de la evolución, más allá de las fantasías, creencias y teorías antropocéntricas de sus contemporáneos, sino que también logró transmitir la dignidad y valor de esa nueva visión en una obra lúcida y de gran valor intelectual y literario. Gould sigue sus pasos, lo propone entre líneas como analogía para interpretar la teoría que él nos ofrece, como refutación y continuación a la vez de la obra de Darwin. Y convence, convence la analogía propuesta. There is grandeur in This View of Life—ha sido el suyo, a fin de cuentas, un admirable intento de saber de dónde venimos y a dónde vamos, más allá de las historias que al respecto se cuentan en nuestra tribu: un esfuerzo por alcanzar la sabiduría que esté a nuestro alcance, en el tiempo que tenemos asignado. Es una manera, más limitada pero más realista, de poner un orden humano en el universo.
martes, 6 de septiembre de 2016
En perspectiva retrospectiva
La narración es a la vez un fenómeno mental único, una manifestación elaborada de la complejidad cognitiva, y un instrumento privilegiado para la interpretación y comprensión de esa complejidad—de cómo han llegado a ser todas las cosas, incluidas las propias narraciones. En la narración salen a la luz los elementos protonarrativos que se encuentran en la misma secuencia del tiempo y en los fenómenos emergentes del evolucionismo cósmico, ligados a trayectorias evolutivas complejas y contingentes.
Se me ha ido medio verano, el único del 2016, que no volverá, en redactar un capítulo para un volumen de estudios sobre complejidad narrativa que se publicará, Dios mediante, en las Prensas Universitarias de Nebraska. Me cabe el privilegio, creo, de inaugurar el volumen, con un capítulo que es más evolucionista-cosmológico que el resto del libro, pues la mayoría de los autores se centran en estructuras narrativas complejas y nuevos medios. Bien, supongo que tardará algo en aparecer, y algo más en aparecer por aquí, pues hay contratos editoriales que cumplir hasta que el olvido los cubra de polvo. Entretanto, abajo pongo un enlace al resumen que presenté, y aquí van el primer y último párrafo en español.
El capítulo viene a titularse "En perspectiva retrospectiva: Complejidad, contingencia, y cartografía narrativa."
(....)
Si el Tiempo ha de afirmarse una vez más como el trasfondo fundamental e irreducible de la evolución cósmica, como el fundamento sobre el cual los emergentes complejos se construyen mediante interacciones sin precedente, entonces la narración, también, es un fenómeno fundamental, siendo tanto el florecimiento último de la complejidad como una herramienta fundamental para la comprensión de la complejidad de todos los fenómenos—ya que la narración es nuestra manera de enfrentarnos al tiempo, a los acontecimientos y a los objetos y a los demás seres y a sus acciones tal como aparecen en el mundo—como productos del tiempo y de interacciones complejas y novedosas.



