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lunes, 4 de abril de 2016

Retropost #811 (13 de marzo de 2006): Asesinatos de profesores universitarios en Iraq



Me llega a través de una circular esta noticia, y la información de esta página web del Tribunal de Bruselas, en la cual puede leerse más sobre los numerosos asesinatos de profesores universitarios y otros intelectuales en Iraq. Aunque en muchos casos no se sabe quién realiza los asesinatos, y en otros sin duda se deben a grupos de fanáticos o a venganzas, es significativo que muchas veces estos asesinatos se realizan ante la indiferencia de las fuerzas de ocupación, cuando no son ellas mimas quienes los perpetran. A ello se suman las numerosas desapariciones, palizas, secuestros y amedrentamientos que están llevando a muchos profesores a huir del país o de sus puestos de trabajo. Las universidades se saquean, y las autoridades de ocupación no invierten, por supuesto, en educación. Los crímenes no se investigan, muchas veces alegando que las víctimas habían sido miembros del partido Baas. Noam Chomsky encabeza la lista de firmantes contra estos hechos; también se encuentran entre ellos Harold Pinter o J. M. Coetzee.

Sea o no una campaña orquestada sistemáticamente contra los intelectuales, en especial contra los que protestan públicamente contra la ocupación por fuerzas extranjeras, el hecho es que la fuga de cerebros está dañando gravemente a la sociedad iraquí, y la destrucción de la clase media educada parece abocar al país a más dosis de extremismo y de sectarismo. Son muchísimas también las intelectuales y académicas iraquíes que han sido expulsadas de su puesto o han tenido que huir por amenazas terroristas, dañándose así un polo de influencia importantísimo para la promoción social de las mujeres en el mundo árabe.

Pongo la noticia por puro corporativismo; por supuesto; aunque haya cientos de víctimas entre los intelectuales, hay muchos miles de víctimas inocentes que ni son intelectuales ni han tenido posturas políticas -- o sí las han tenido, y qué.

En estas fechas de conmemoraciones no está de más recordar que la guerra de Iraq se inició como un ataque unilateral y a sangre fría liderado por los EE.UU., llevado por intereses inconfesables y apoyado en informaciones falsas, tergiversaciones y manipulaciones de la opinión a escala mundial. Seguido del terrorismo organizado, de alta tecnología y a gran escala que se despliega en un ataque de esas características. Aquí en España se subió a ese vergonzoso carro, con gran entusiasmo, nuestro antiguo presidente Aznar, y tras él todo el Partido Popular. A fecha de hoy, este partido no se ha retractado de su apoyo a la agresión norteamericana, que ha costado y sigue costando miles de vidas. Un 11-M cada cuatro días. O varias ETAs todas de vez, que eso es lo que significa emprender una guerra. Poquita autocrítica se ve por ese lado, y mucha, muchísima ley del embudo.

De esos miles de muertos seguramente sí que había muchas personas asociadas al régimen de Saddam (como los hubiera habido asociados al de Franco si hubiesen bombardeado España en los años sesenta). Y otra cosa es innegable -- serán profesores, o profesoras, o intelectuales, o paseantes, o víctimas inocentes, o lo que se quiera, pero son todos moros, ¿no?




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jueves, 24 de diciembre de 2015

Retropost #477 (1 de septiembre de 2015): Salvaciones imaginarias, matanzas reales




Cerca de mil muertos y ochocientos heridos en la estampida del puente de Aima, en una peregrinación de chiitas interrumpida por amenaza de bomba.

Pues qué quieren que les diga, que tal como está la cosa en Bagdad no parece muy aconsejable ir a hacinamientos humanos, y menos si son ideológicamente monocolores, y de un bando frecuentemente atacado por el terrorismo. Lo siento por todos, que no se lo buscaron aunque fueron con muy mal criterio a esa peregrinación.... pero más lo siento por los críos a los que llevaron allí quienes eran responsables de cuidarlos y mantenerlos fuera de peligro. En cuanto a los terroristas, ya que creen en el infierno, ójala se pudran en él por efecto placebo.

Y se añade un capítulo más en el enfrentamiento entre comunidades en Iraq. Un capítulo que trae otros en retahíla, porque cada muerto tiene parientes y crea más resentimientos. ¿Tenía previstas Bush escenas como ésta? Seguro que no. Pues ha demostrado desconocer mucho las consecuencias de montar una guerra con premeditación y alevosía. En Iraq la nueva constitución no va a solucionar nada, por mucho que sea mejor sobre el papel que lo que había antes, y eso puede verlo cualquiera sin un equipo de asesores. Por lo mismo que aquí no sirvió nada la de Pepe Botella, y eso que fue la primera constitución que tuvimos. Vivan las caenas, y todo ese rollo patético e inevitable. Y es que nadie, o muy pocos, quieren ser liberados a bombazos.Pero en cambio sí que hay bastantes dispuestos a liberar a los demás a bombazos. La guerra civil se cuece, sólo queda por determinar si es a fuego lento o a fuego rápido





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domingo, 25 de octubre de 2015

Recuerdos de la Guerra contra Iraq


Esto casi es otro retropost.
Resultó que teníamos razón quienes protestábamos contra la guerra de agresión contra Iraq, y resulta que Bush, Blair y Aznar, o se equivocaban, o mentían sobre las razones que les movieron a emprenderla. Pero los muertos, al hoyo, y las quejas, al maestro armero. Sale más caro aparcar mal que montar una guerra.


Ahora nos sale Tony Blair pidiendo perdón a la Historia por haber emprendido la guerra de Iraq. Con la boca pequeña, diciendo que "la información que recibimos de los servicios secretos estaba equivocada"—Mi comentario a la noticia en el twitter de El Mundo es: "¿Perdón? Que se autoinculpe ante un tribunal, aportando documentación." Tranquilos, que eso no pasará. 

Y hace unos años también Aznar, del trío de las Azores, movió algo el bigote murmurando algo en ese sentido, sobre errores cometidos y sobre información insuficiente o errónea.   Fue vergonzoso el comportamiento seguidista de estos dos individuos, comprometiendo a su país por seguir la política agresiva y falsaria de Bush, cuya manipulación de las pruebas era tan evidente que lucía hasta aquí a pie de suelo. Colin Powell mismo no se creía las pruebas de la CIA que presentó ante la comunidad internacional, y se le notaba que estaba mintiendo, y que sabía que se le notaba. Pero fue un ejercicio de "ahí va una pantalla para que la gente tenga una excusa, y me los meto en la bolsa y me los llevo a todos, que protestan pocos." 

El PP, que suponiendo que tuviese una neurona activa, también se oponía a la guerra, calló y se dejó llevar. Ya había decidido yo años atrás no volverlos a votar, y más que me reafirmé en ello. Un comportamiento ovejuno, excepto el de un diputado aragonés del PP que renunció a su escaño ante la evidente e inmoral manipulación a que se les sometía. El PSOE por lo menos se opuso, y luego ya se sabe el rédito electoral que le sacó al tema de la guerra de Iraq, un filón de opinión pública contraria que no podía dejarse de explotar.

En fin, cayó Saddam (bien caído, eso sí), se armó la de Dios es Cristo y se sumó el país en el caos. De las armas de destrucción masiva, ni se supo ni se sabrá. Fue una guerra montada a conciencia, con pruebas falsas y engaño masivo al país y al mundo. Por menos cosas, por aparcar mal, pongamos, le ponen a uno una multa de tráfico. Pero Bush jamás fue llamado a capítulo por esto. Ganó Obama y, ateniéndose a lo que hubiese pactado en las trastiendas de los lobbys, declaró que "Bush era una persona honorable" —y ahí quedó la cosa. (Igual quería decir molt honorable).

Yo me dediqué a colgar carteles contra la guerra, modalidad de expresión que usaba cuando no tenía blog (era el año anterior a abrírmelo)—y a enviar correos contra la guerra. Este que sigue envié a la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos (AEDEAN), intentando que se pronunciase en contra del inaudito y pernicioso triángulo Español-Anglo-Norteamericano que se había manifestado en las Azores, con la intención declarada de invadir Iraq. Pensé que (dado que hay tanto anglista dedicado a la crítica cultural e ideológica y política e histórica y victimaria) entraba dentro de las competencias o intereses de la Asociación el formarse una opinión sobre este asunto y dedicarle cinco minutos. Pero la Asociación prefirió atenerse a lo más académico y mantener absoluta neutralidad política.  ¿Lo correcto? Es la eterna pregunta, to be or not to be.

Este es el mensaje que envíe a la lista de correo de AEDEAN, recuperado de un rincón de mis archivos:



Message-Id:
Mime-Version: 1.0
Content-Type: text/plain
Date: Tue, 11 Feb 2003 12:46:54 +0100
To: Aedean list
From: Jose Angel Garcia Landa
Subject: [aedean] Guerra preventiva NO.
X-Virus-Scanned: TAMIZ + Sophos en unizar.es
Content-Transfer-Encoding: 8bit
X-MIME-Autoconverted: from quoted-printable to 8bit by correo.uvigo.es id h1BBj2UB011604
Sender: admon-aedean@uvigo.es
Precedence: bulk

Estimados compañeros,
Es una especie de costumbre que tengo, desde hace años, la de estimular a
nuestra Asociación a tomar una postura cada vez que los Estados Unidos
emprenden un ataque preventivo contra alguna nación del tercer mundo. No
soy ningún radical, más bien conservador como funcionario medio, y por eso
creo que la costumbre de no emprender ni apoyar guerras preventivas es una
buena costumbre que merece conservarse. En esta ocasión creo que no
desentona mucho mi propuesta, vista la opinión de la mayoría de la sociedad
española. Espero por eso que no me tengáis demasiado en cuenta usar para
esto una lista de correo cuya finalidad primordial ya sé bien que es otra.
Sugiero, por tanto, que quien desee que la Asociación se manifieste en
contra de la guerra preventiva envíe un mensaje ya sea a esta lista ya sea
al correo personal del administrador de la lista, Javier Pérez Guerra
(sorry here, Dr. Pérez Guerra, espero que me disculpe), y que el
administrador, que sabrá si el número de correos recibidos son cifras
suficientemente representativas, se ponga en contacto con la Presidenta de
la asociación para determinar si procede enviar una nota a la embajada de
los Estados Unidos y Gran Bretaña, o a la prensa, o a quien proceda,
haciendo saber cuál es la postura mayoritaria de los miembros de esta
asociación. Si es que los datos permiten determinar que existe una postura.
Mi mensaje ya está enviado: guerra preventiva NO.

Jose Angel García Landa


Bastantes decenas de socios apoyaron este mensaje, pero no la mayoría matemática. Y la dirección de AEDEAN interpretó que no era procedente o representativo discutir la cuestión, ni por supuesto enviar ninguna ninguna nota de protesta por esta guerra manipulada que tan funestas consecuencias trajo y sigue trayendo.

Y peor aún es la manipulación que se sigue produciendo allí, donde los intereses cruzados de rusos, americanos, turcos, sirios, iraníes, saudíes y europeos, están llevando a machacar una vez más a los kurdos, mientras el Estado Islámico campa a sus anchas de la manera más obscena, cruel y ofensiva. Aunque vista la historia de las intervenciones pasadas y presentes, donde la prioridad parece ser vender armas y chafarlas en la cabeza de un tercero, cualquiera se anima a pedir una intervención en nada. Algo huele a podrido en Dinamarca, y en diez mil kilómetros a la redonda.






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Recuerdos de la guerra contra Iraq - en Ibercampus.

domingo, 28 de marzo de 2010

The Ghost Writer


El escritor han titulado en España a esta película muy recomendable de Roman Polanski. Debería llamarse mejor El escritor fantasma, o El negro, o La negra. Como siempre hay una buena reseña de Roger Ebert antes de que los demás nos pongamos a escribir la nuestra; ésta de Andrew O'Hehir también es interesante. Recuerda esta película al Hitchcock de obras de intriga política como Topaz—pero tanto tanto que podría ser ésta una película de Hitchcock ambientado en el siglo XXI y transmigrado al alma de Polanski. Con esto queda dicho que no hay que perdérsela bajo ninguna circunstancia.

Básicamente, trata de un negro, un personaje sin nombre ni vida personal, para enfatizar más su insignificancia, que es contratado para darle un repaso a las memorias de un ex-primer ministro británico, más en concreto de Tony Blair, que aquí se llama Adam Lang. Lo interpreta Pierce Brosnan con el toque exacto de inteligencia, superficialidad, dinamismo y fatuidad que requiere el personaje. Lang no es el autor de sus memorias—las había escrito un negro anterior, que aparece ahogado en la playa en la primera secuencia de la novela. Buenas perspectivas para su sucesor, que tras ser contratado y presentado al jefe, va descubriendo secretillos inconvenientes de su pasado, o eso cree él... Básicamente, cree descubrir que este pseudo-Blair es un agente encubierto de la CIA, y que de ahí su seguidismo abyecto con la política de Bush. (Es una película sobre la periferia de la guerra de Irak, y que denuncia las conexiones entre la administración Bush, los servicios secretos manipulados, y la Halliburton—añadiéndole a ello los escándalos de cárceles secretas y torturas en Irak.).

Bien, pues resulta que se había equivocado en cierto modo el detective aficionado éste, el negro—pues el primer ministro británico no era de la CIA, sino que lo era su mujer, ya desde los años 70: que fue quien lo metió en política y quien le "orientaba" las opiniones. De ahí lo de "la negra"—en realidad, detrás del primer ministro está el negro que le escribe la biografía, y la otra negra, la infiltrada, su mujer, que le dicta las tomas de decisiones en la sombra.


Todo esto lo va descubriendo primero un escritor fantasma, y luego su sucesor, y ambos corren la misma suerte: aquí la CIA y sus miembros asociados—muy bueno por cierto Tom Wilkinson como profesor corrupto y mafioso—el mentor de la pseudo-Cherie Blair. Que se sepa, Cherie no metió a Tony Blair en ninguna sociedad secreta que no fuese la Iglesia Católica, pero... vaya usted a saber qué contactos non sanctos hay en estas sociedades de gente excelente como la que llevaba el profesor, o en las diversas logias y mafias y clubes y masonerías que son la política detrás de los partidos. Y los entendimientos personales súbitos, claro (como en el trío Aznar-Bush-Blair) que no parecen requerir en realidad ninguna pertenencia común a la Comisión Fulbright. En fin, mucha conspiración y contra-conspiración: el escritor negroide éste no respeta mucho su contrato de confidencialidad, y pacta también con un ex ministro que denuncia la política de Blair (igualito igualito también que en el mundo real). El tipo no se calla nada, lo larga todo, y desde luego no es de sorprender que acabe asesinado por no saber controlar la sinhueso. (En otro orden de cosas, hay que decir que si bien su contrato de confidencialidad no incluía seguramente en la letra pequeña lo de no acostarse con la mujer del jefe, hay cosas que conviene dar por presupuestas...). Recuerdan un poquito las visiones de trastienda del gran político un artículo que escribió Martin Amis sobre Blair, aparecido en The Second Plane. Quizá lo leyó Thomas Harris, en cuya novela se basa el guión, o Polanski.

Aparece Google, dando información al parecer fácilmente accesible sobre los contactos industriales entre Halliburton/Blackwater y los agentes secretos de la CIA. Y otro recurso tecnológico, un GPS, lleva al negro siguiendo los pasos de su predecesor, el otro fantasma que se pasea por la película, hasta la puerta de "su destino": la casa del profesor Ellis/Wilkinson, que ordenará su asesinato por hurgarle en las narices. Aunque ciertamente nunca he visto un GPS que funcione así, sin invitación previa—pero de todo puede haber en el mundo. También es extraño (por no decir un fallo de guión) que la policía no hubiese investigado el trayecto del coche del primer negro asesinado—pero bueno, todo se puede justificar por secretismos o contraórdenes si se quiere. La película mantiene la incertidumbre y la tensión en todo momento, y está llena de escenas memorables.

Aunque algunos elementos del guión no parecen muy coherentes—por ejemplo el papel de la secretaria y amante de Blair, que no se sabe en qué bando está. Tampoco se explica cómo el negro no pierde su contrato por mediación de la CIA, a pesar de su indiscreción deslenguada, ni tampoco se entiende su decisión final de comunicarle a la Ruth Lang/Cherie Blair que ha descubierto su implicación en la CIA. A no ser por pura estupidez y deseo de lucimiento. La escena está filmada de un modo un tanto amanerado que tampoco resulta creíble, con el negro pasándole un papel a la viuda en una recepción donde se presenta el libro póstumo de memorias de Blair/Brosnan y su negro (—sí, al final también asesinan a Blair/Brosnan—). El papel con el secreto pasa en la recepción de mano en mano, bonita escena, pero inverosímil procedimiento y como digo algo incoherente, a menos que sea coherente con la idea de mostrar al protagonista metiéndose en aguas en las que pierde pie. Pero defectillos, defectillos—el conjunto está muy logrado, y hecho con gran eficacia. Al final no triunfa la justicia y el esclarecimiento de los hechos—sólo quedan esclarecidos para el público, pero el protagonista es asesinado, en una bonita escena fuera de cámara, antes de que salga a la luz la verdad. Con lo cual se interpreta la versión pública del mundo como una gran pantalla de encubrimiento, y sin duda es así en gran medida. No podemos seguir la pista a todas las conspiraciones, y haberlas haylas hasta en donde no las intuimos—algunas saldrán a la luz cuando ya no interesen a nadie.

Un aspecto interesante de la película es sin duda lo cerca que anda de cuestiones históricas y personajes concretos a la vez que las mezcla descaradamente con ficción. No puede decirse que en este sentido sea satisfactoria, pues más bien desorienta sobre las fuentes del auténtico problema de por qué la política de Bush tuvo tal predicamento con Tony Blair. (Cherie supongo que es más bien inocente de colaboración con la CIA y la Halliburton, o de enrollarse con los negros de Blair). Eso requeriría otra película, otro género y otros personajes. Estos son de thriller, no de historia, eso que quede claro.


The Ghost Writer. Dir. and screenplay by Roman Polanski, based on Thomas Harris's novel The Ghost. Cast: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Jon Bernthal, Kim Cattrall, Tim Preece, James Belushi, Timothy Hutton, Tom Wilkinson, Eli Wallach. Music by Alexandre Desplat. Cinematogr. Pawel Edelman. Ed. Hervé de Luze. Prod. des. Albrecht Konrad. Art dir. Cornelia Ott, David Scheunemann, Steve Summersgill. Coprod. Timothy Burrill, Christoph Fisser, Henning Molfenter, Chrarlie Woebcken. Prod. Robert Benmussa, Roman Polanski, Alain Sarde. RP Films 7 France 2 / Elfte Babelsberg / Runteam / Medienboard Berlin-Brandenburg, 2010.



 

Oliver Twist


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sábado, 27 de marzo de 2010

The Hurt Locker




Pues ví por fín la oscarizada película de la ex de Cameron, Kathryn Bigelow—The Hurt Locker, a.k.a. En tierra hostil, y es decididamente una buena película de guerra, un poquito en la línea desmitificadora de películas como Jarhead o La Chaqueta metálica, o sea, evitando tanto el mensaje patriótico como esa noción de que la guerra te hace mejor persona por el procedimiento de darte experiencias profundas o de enfrentarte con la realidad de las cosas (crítica que se le podría hacer a la crítica Zona Verde). El protagonista sí que se transforma por la guerra, y se aliena de la realidad consumista americana (en una escena en un hipermercado). Pero la experiencia del protagonista en The Hurt Locker parece más compulsivo-adictiva que realmente crítica. Podría tomársele como alegoría de América, embrutecida en sus guerras en las que se ve embarcada, y perdiendo la noción y el horizonte de lo que hace, ya sea en el hipermercado, ya sea en las barriadas de Bagdad. 

Pero la película parece tanto síntoma como análisis de los desastres de la guerra. Aquí los iraquíes aparecen como una extraña colección de personajes incomprensibles e impenetrables, casi todos pillados en redes de intrigas y vigilancias extrañas—sospechosos observadores que no se sabe si son curiosos y víctimas o si han colocado ellos la bomba que quieres desactivar. El retrato de ese ambiente (Irak visto desde esa experiencia paranoica) está bien hecho, pero lo cierto es que la película presenta la paranoia sin más, no busca más análisis. Me parece un poco demasiado suponer el suponer que la situación se analiza a sí misma. Lo que llama la atención, y de ahí el título español, es más bien la hostilidad ambiental. No me parece típico ni representativo el protagonista (sí alegórico, como digo)—aunque por supuesto puede haber todo tipo de síndromes mentales bajo la tensión de la guerra. Para prosaica, podría haber bastante más prosaísmo, sin tanta inyección de paranoia ni tanta demonización de lo iraquí. 

El estilo de dirección es entrecortado, tipo "super ocho" muchas veces. Desde luego va a tono con la impresión buscada, y queda una buena película, pero no una película memorable. Y que me perdonen, pero como trabajo de dirección es mucho más impresionante el del frustrado Cameron en Avatar, puestos a comparaciones odiosas. Y como película sobre Irak, quizá sea más comprometida en su análisis Avatar, vaya usted a saber... al menos no demoniza a los Na'vi, y expulsa a los americanos, en su fantasía—e irakiza al protagonista, que se pasa de bando. The Hurt Locker a fin de cuentas no se posiciona explícitamente: simplemente registra una situación en la que uno está pillado, y sin visos de solución. También viene a ser un cierto análisis, no lo negaré.

Zona verde

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sábado, 20 de marzo de 2010

Zona Verde


Película de Paul Greengrass, sobre los primeros días de la guerra de Irak, hasta que Bush proclamó prematuramente eso de que que "la guerra estaba ganada". Bourne, una vez superados sus problemas de identidad, es aquí un alférez del ejército americano, aunque suene raro eso de "alférez del ejército norteamericano". Un muchacho dedicado, vocacional, activo, honesto y directo, nada de esos soldaduchos de mucha mili tipo M.A.S.H. o Jarhead. Tiene que encontrar armas de destrucción masiva en Irak, siguiendo los planos que les han pasado la "Inteligencia" americana so-called. Y claro, no encuentra más que mierda de paloma, pues si se hubiese leído los informes de los inspectores de la ONU, que habían hecho inspecciones mucho más exhaustivas, habría sospechado ya desde el inicio que no había tales armas de destrucción masiva, y que todo era una mera cabezonada voluntaria de los llamados Halcones neocon, de Bush y Cheney para abajo, que querían chafar una pasta en armas y hacerse con unas contratas petrolíferas y de multinacionales de seguridad. Bien, esto lo sabía CASI todo el mundo, hasta yo, pero no lo quería saber Bush, ni Aznar que le tomó la palabra, ni Colin Powell, que aún lo recuerdo dando una conferencia de prensa patética en la que no se creía ni él mismo lo que estaba presentando como "pruebas" de la existencia de laboratorios de armas químicas móviles montados en camiones. La película va de la denuncia de este montaje, siendo el bueno Matt Damon/pseudo-Bourne, que descuida su trabajo inútil de inspección para investigar unas intrigas neocon para situar a su candidato-paracaidista en Irak. Se suma el alférez Bourne a un plan de un viejo agente de la CIA, que preferiría no desmontar el sistema del partido Baas y el ejército, y pactar con ellos para mantener la coherencia del país y evitar el caos. Bien, pues Bourne fracasa en su misión de captar al gran figurón J de la baraja, un general que podía ser la clave de ese pacto... pero para sorpresa suya, su traductor y aliado, Willy, un patriota iraquí, le vuela los sesos al general cuando Bourne acababa de hacerse con él y de arrancarlo a las garras de los mercenarios neocón que quieren eliminar a todo enlace con el régimen anterior (estos cuerpos especiales si no son de la Blackwater al menos se montan su guerra particular dentro de la guerra). En fin, que Willy también lleva su propia guerra, y le dice al alférez Bourne, "Vosotros no tenéis que desidi lo que pase aquí". Él sí, por lo visto. En cualquier caso, ni Bourne, ni su amigo el perro viejo de la CIA, pintan nada allí ni tienen mando ni rango ni son quién para hacer ningún pacto con el Baas ni con el ejército iraquí, claro— precisamente los acaba de desmovilizar la autoridad americana oficial, que aquí es un malo muy malo, trasunto del malo muy malo histórico y real, que todavía ahora mismo acaba de sacar un libro diciendo que bah, qué más da lo del motivo para la guerra, lo que importaba era montarla y ganarla y quitar a Saddam. Pero oye, un alférez yendo allí por libre... yo creo que más bien acabaría en un consejo de guerra, por muy honesto que sea. Ahí deriva la película en fantasía-ficción. Este alférez no se ha enterado de que está en el ejército para obedecer órdenes, está claro; no sé para qué se ha metido ahí. Bueno, total que viene a ser una historia entonces de cómo un inocente descubre los entresijos del sistema y se entera que "la democracia es engorrosa y complicada", como le dice un superior suyo, más engorrosa y complicada y sucia de lo esperado. Más que eso, ve que hay quien manipula el sistema y lo corrompe por intereses oscuros que se pierden en las altas esferas. A pesar de la reconocida falsedad de los informes, de la manipulación interesada, de las mentiras públicas, ni en la película ni en la realidad se ha juzgado a Bush ("un buen hombre" según Obama) —ni a Aznar por supuesto, ni siquiera al organizador directo del cotarro en Irak, a pesar de que sus acciones y tergiversaciones han tenido cientos de miles de muertos de consecuencia. Pecata minuta: sólo tocan a un americano muerto por cada doscientos iraquíes, y es una cuenta que al parecer aún resulta satisfactoria. A lo que voy es que la película aún podría pasar por exoneracionista: presenta todo el asunto de las mentiras y manipulaciones como si fuese un secreto que hay que sacar a la luz, un descubrimiento total que se realiza únicamente sobre el terreno, a cargo de un hombre honesto (americano cómo no). Cuando en realidad todos sabían que la guerra era precipitada, ilegal e injustificada (si nos atenemos a los inspectores oficiales de la ONU): es decir, las mentiras eran bastante más públicas, bastante más descaradas que en la película, y todo bastante más vergonzoso: una carrerilla hacia adelante emprendida entre todos, militares, servicios de inteligencia, lobbys, administración Bush, trío de las Azores, Blair et al, todos cogidicos del brazo y corriendo en plan no-te-quedes-atrás, a ver quién era el majo que los paraba, aunque el rey estuviese desnudo y bien desnudo. Bien, no le voy a hacer peros a Greengrass por hacer una película denunciando el montaje, aunque esta cuestión de limitación del punto de vista, limitación al de un ingenuo, limite también el alcance crítico de la película. Por algo se empieza. Y la película es un buen thriller, eficaz, con unas escenas iniciales impactantes, angustiantes, una cámara temblona e inquieta, una música de tambores retumbantes que no dejan el espíritu tranquilo— y un Irak totalmente creíble en su complejidad aquí simulada. Un poquito se le va la mano en el tema de las persecuciones, como tanto thriller, pero bueno, se queda uno con el ritmo, la idea de engaños y manipulaciones, y el contraste entre las calles caóticas de Bagdad y la decadencia occidental, esos falsarios de la zona verde de hoteles, ruedas de prensa y piscinas. Muy visible, no se la pierdan si les sobran unos euros.


Stauffenberg


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