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miércoles, 5 de marzo de 2025

Brian Cox: Algo aterrador existió antes del Big Bang

  


Más Allá de las Galaxias. "Brian Cox: Algo aterrador existió antes del Big Bang." Video. YouTube (Más Allá de las Galaxias) 18 Feb. 2025.*

https://youtu.be/4ux2yTumRoo

         2025

miércoles, 13 de abril de 2022

Eligiendo nuestro universo (El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas, 6)

El Gran Diseño, libro de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow (The Great Design, Bantam, 2010) se propone responder científicamente a algunas cuestiones que en tiempos pasados se explicaban mediante mitos de creación: por qué existe el universo, y por qué es como es. Nos centramos aquí en una de sus propuestas más controvertidas, la teoría del multiverso y de la realidad multitemporal, una noción favorita en ciencia ficción antes de pasar a algunos negociados de la cosmología actual. (Retropost de 2011).

Texto completo:

Eligiendo nuestro universo

(El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas, 6) 

https://ssrn.com/abstract=4038884


13 Pages Posted: 7 Apr 2022

José Angel García Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: 2011 - Ibercampus (Sept. 30, 2021)



English abstract:

Choosing Our Universe (The Great Design and Star Maker, 6)

The Great Design, a book by Stephen Hawking and Leonard Mlodinow (Bantam, 2010) tries to provide a scientific answer to som questions which in the past used to be explained through creation myths: why does the universe exist, and why it is the way it is. Here we focus on one of the book's most controversial proposals, the theory of the multiverse and of multitemporal reality, a notion which has ben a favourite in science fiction before it was adopted in some departments of contemporary cosmology. (A retropost from 2011).

Keywords: Stephen Hawking, Physics, Cosmology, Universe, Multiverse, Science fiction, Time

Garcia Landa, Jose Angel, Eligiendo nuestro universo (Choosing Our Universe) (2011). Ibercampus (Sept. 30, 2021), Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4038884





También aquí: 

 

José Angel García Landa. "El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas (6): Eligiendo nuestro universo." In García Landa, Vanity Fea 30 sept. 2011.*

http://vanityfea.blogspot.com/2011/09/el-gran-diseno-y-hacedor-de-estrellas-6.html

2011

_____. "Eligiendo nuestro universo (El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas, 6)." Ibercampus (Vanity Fea 30 sept. 2021.*

https://www.ibercampus.es/eligiendo-nuestro-universo-41529.htm

2021

_____. "Eligiendo nuestro universo." Academia 14 marzo 2022.*

https://www.academia.edu/73740367/

2022

_____. "Eligiendo nuestro universo (Choosing Our Universe)." SSRN 7 April 2022.*

http://ssrn.com/abstract=4038884

         2022

_____. "Eligiendo nuestro universo." ResearchGate 7 April 2022.*

         https://www.researchgate.net/publication/359849437

         2022

 

_____. "Eligiendo nuestro universo (El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas, 6)." In García Landa, Vanity Fea 13 April 2022.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2022/04/eligiendo-nuestro-universo-el-gran.html

         2022

_____. "Eligiendo nuestro universo (Choosing Our Universe)." Humanities Commons 12 July 2022.*

https://doi.org/10.17613/2rdj-e970

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:47209/

         2022

_____. "Eligiendo nuestro universo (El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas, 6)." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2024.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/eligiendonuestro.pdf

         2024


El Gran Diseño y Hacedor de Estrellas: 

Especulaciones sobre el Multiverso y la Única Realidad



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miércoles, 21 de abril de 2021

Sobre mundos paralelos

Una nota sobre el uso de las nociones de multiverso y realidades paralelas en cosmología (Brian Greene) y el literatura (Philip Pullman).

Texto completo:

Sobre mundos paralelos

https://ssrn.com/abstract=3821505 

Ibercampus (March 25, 2011)

7 Pages Posted: 20 Apr 2021

José Angel García Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: March 25, 2011



English abstract:

On Parallel Worlds

A note on the use of the notion of a multiverse and parallel worlds in cosmology (Brian Greene) and in literature (Philip Pullman).

Note: Downloadable document available in Spanish.

Keywords: Philip Pullman, Multiverse, Brian Greene, Parallel worlds, Cosmology

Garcia Landa, Jose Angel, Sobre mundos paralelos (On Parallel Worlds) (March 25, 2011). Ibercampus (March 25, 2011), Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3821505
 
 
 

 
 
 
 
 
También en:
 
 

_____. "Sobre mundos paralelos." In García Landa, Vanity Fea 24 March 2011.* (Brian Greene, Hidden Reality).

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/03/brian-greene-on-parallel-worlds.html

         2011

_____. "Sobre mundos paralelos." Ibercampus (Vanity Fea) 25 March 2011.*

         http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=14527

         2013

_____. "Sobre mundos paralelos." SSRN 20 April 2021.*

http://ssrn.com/abstract=3821505

2021

 

_____. "Sobre mundos paralelos." In García Landa, Vanity Fea 21 April 2021.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2021/04/sobre-mundos-paralelos.html

         2021

_____. "Sobre mundos paralelos." Academia 18 June 2021.*

         https://www.academia.edu/49280874/

         2021

_____. "Sobre mundos paralelos." ResearchGate 27 July 2021.*

         https://www.researchgate.net/publication/353492904

         2021

_____. "Sobre mundos paralelos." Humanities Commons  27 Aug. 2021.*

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:41169/

         http://dx.doi.org/10.17613/z1e6-nc35

         2021

 

_____. "Sobre mundos paralelos." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/sobremundos.pdf

         2023

 
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domingo, 18 de marzo de 2018

Más sobre Hawking

Más que un científico  2018-03-15  LA VANGUARDIA
Hawking  2018-03-15  EL MUNDO



Hawking, S. W., and Thomas Hertog. "A Smooth Exit from Eternal Inflation?" ArXiv 4 March 2018.*
         2018
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Nieves, José Manuel. "Un artículo póstumo de Hawking abre la puerta a los universos paralelos." ABC 19 March 2018.*
         2018
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martes, 27 de febrero de 2018

Cosmos and Culture

Un blog científico interesante en la National Public Radio:


Cosmos and Culture. Blog at NPR.
         2018

Por ejemplo este artículo sobre los abundantes multiversos:
 
Hossenfelder, Sabine. "Scientific Theory and the Multiverse Madness." Cosmos and Culture 22 Jan. 2018.*
         2018

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jueves, 19 de enero de 2017

Retropost #1321 (19 de enero de 2007): Very Gnostic Matrix



Estoy leyéndome El Evangelio de Judas (National Geographic / RBA, 2006), y los comentarios de sus editores situándolo en el contexto de las religiones gnósticas de principios de la era cristiana. El Platonismo y Neoplatonismo también son ingredientes que fueron a la olla del gnosticismo, claro. Bien, pues queda casi validada la especulación de Borges (basada supongo en Ireneo) sobre la figura de Judas, en "Tres versiones de Judas". Judas es, si no el auténtico Cristo, sí un discípulo superior a los demás, y que al traicionar a Jesús ayuda a cumplir el plan de la Salvación. Cito del ensayo de Bart D. Ehrmann:


El cristianismo tradicional enseña, por supuesto, que nuestro mundo es la maravillosa creación del único dios verdadero. Pero no era eso lo que pensaban los gnósticos. Según un amplio abanico de grupos gnósticos, el dios que creó este mundo no es el único, y de hecho ni siquiera es el más poderoso ni es omnisciente. Es una deidad baja, inferior, y a menudo ignorante. ¿Cómo puede alguien mirar este mundo y decir que es maravilloso? Los gnósticos veían los desastres que los rodeaban —terremotos, tempestades, riadas, hambrunas, sequías, epidemias, miseria, sufrimiento— y declararon que el mundo no es bueno. Pero, dijeron, ¡no puedes culpar de este mundo a Dios! No; este mundo es un desastre cósmico, y sólo habrá salvación para aquellos que aprendan cómo escapar de este mundo y de sus trampas materiales. (82)

De ahí la religión del conocimiento secreto, de la elevación a un nivel espiritual superior, para conocer la auténtica verdad y su origen, las formas espirituales de las cuales sólo conocemos copias degradadas (los eones, parientes cercanos de las Ideas platónicas—recuérdese el famoso mito de la caverna). La hipótesis de un mundo creado por un dios menor aparece en diversas teologías. Podemos relacionar con ella la hipótesis cartesiana del genio maligno– no la descartes. Especula con la idea de una creación inferior Hume, y es una de las fases por las que pasa la realidad en la epopeya cósmica global narrada en el libro de Olaf Stapledon Star Maker. Según los gnósticos, a nuestro mundo imperfecto, obra de dioses menores e incompetentes, sólo llegan ecos y chispas de la realidad espiritual superior que es el auténtico núcleo del ser:

Esas divinidades menores crearon nuestro mundo material, hicieron el mundo como lugar donde retener las chispas de divinidad que habían capturado, a las que colocaron en cuerpos humanos. Algunos humanos, en otras palabras, tienen un elemento de la divinidad en su interior, en su núcleo esencial. Esas personas no tienen almas mortales, sino inmortales, encerradas temporalmente en este miserable y caprichoso reino material. Y esas almas necesitan escapar, volver al reino divino de donde vinieron. (82-83).

Bien, pues haciendo una búsqueda de Google inglesa (Matrix Gnosticism) se pueden encontrar diversos ensayos que relacionan la película con los temas principales del gnosticismo: Matrix es una parábola gnóstica que utiliza la metáfora de la robotización del mundo, de la virtualización postmoderna de la realidad, y de la inmersión en la interfaz digital, para transmitir actitudes e ideas que tienen muchos puntos de contacto con el gnosticismo. Yo diría que, más allá de los paralelismos más obvios, no se pueden superponer dos contextos culturales tan distintos a no ser por un punto de contacto que bien puede ser el nexo de unión más fuerte: el espíritu de secta. Una estructura de pensamiento sectario (y gnóstico en este sentido) se puede desarrollar en múltiples circunstancias históricas, pero parece invitar a eso el choque de culturas, la superposición caótica de ideologías (caótica en el sentido de que crea un caos en muchas mentes), la crisis de las certidumbres tradicionales, que lleva a la búsqueda de nuevas certidumbres, el amparo de pequeñas sectas de autoayuda o protección mutua, el sentido contracultural de oposición a una cultura dominante (el Imperio, la Iglesia, el Sistema). Son religiones para grupitos de iluminados, custodios de una Verdad minoritaria y que rechaza la evidencia pública, sectas que tienen una relación sociopática hacia la estructura social e ideológica oficial. Es un poco lo que podíamos llamar pensamiento terrorista/iluminado (Neo y sus amigos son evidentemente terroristas desde el punto de vista de las máquinas; para nosotros, que compartimos su punto de vista, son los buenos). 

Por supuesto, aunque existe un interesante punto de contacto entre iluminación sectaria y terrorismo, no todos los iluminados son terroristas, ni vice versa.  Como ejemplo de un iluminado cristiano sectario (pero no terrorista) que desarrolla espontáneamente varios elementos en común con el gnosticismo y con Matrix, en un tercer momento histórico que nada tiene que ver con uno ni con otro, me llama la atención Jones Very, el poeta transcendentalista norteamericano. Very constituyó en última instancia una secta de un solo hombre, al creerse la reencarnación del Mesías. Aquí está su poema The Prison. Nos remite, quizá deliberadamente, a la Caverna platónica; sin saberlo, también señala a la pesadilla claustrofóbica de Matrix, donde todos viven alegremente una vida real que es sólo una pantalla engañosa, una ilusión proyectada a su cerebro. La verdad de los demás es un engaño colectivo. Very y The Matrix le hablan directamente al gnóstico iluminado o al terrorista intelectual que en mayor o menor medida todos llevamos dentro:

The Prison

The prison-house is full; there is no cell
But hath its prisoner laden with his chains;
And yet they live as though their life was well,
Nor of its burdening sin the soul complains;
Thou dost not see where thou hast lived so long,—
The place is called the skull where thou dost tread.
Why laught’st thou, then, why sing the sportive song,
As if thou livest, and know’st not thou art dead.
Yes, thou art dead, the morn breaks o’er thee now,—
Where is thy Father, He who gave thee birth?
Thou are a severed limb, a barren bough,
Thou sleepest in deep caverns in the earth.
Awake! Thou hast a glorious race to run;
Put on thy strength, thou hast not yet begun.



La prisión

La cárcel está llena: ni una sola celda
Sin su preso cargado de cadenas;
Pero viven como si su vida fuese buena,
Y no lamenta el alma su carga de pecado.
No ves dónde has habitado tanto tiempo:
Se llama cráneo el suelo donde pisas.
Por qué te ríes, pues, por qué cantar alegre,
Como si vivieras, y no sabes que estás muerto.
Si, estás muerto, para tí rompe ahora la mañana,
¿Dónde está tu Padre, que te dió la vida?
Un miembro cortado eres, una rama seca;
Duermes en cavernas profundas de la tierra.
¡Despierta! Has de correr una gran carrera:
Ten listas tus fuerzas, pues pronto comienzas.





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miércoles, 13 de julio de 2016

La realidad inclusiva del tiempo

Me ha gustado muchísimo el libro The Singular Universe and the Reality of Time  (Cambridge UP, 2015) escrito en colaboración por Lee Smolin y Roberto Mangabeira Unger, y lo recomiendo a quienes estén interesados en evolucionismo, cosmología, física, o teoría de la ciencia sin más. No es fácil encontrar un libro de ciencia en el que casi cada párrafo está lleno de ideas brillantes, geniales, y originales. Y a veces (no siempre) expuestas de la manera más sencilla y contundente. El universo, nos ha desvelado la física moderna, tiene una historia—y sin embargo la propia física es ajena a esa historia, y la ignora lo mejor que puede, cuando no la contradice en sus presupuestos. De esta gran contradicción de base parte la propuesta evolucionista de Unger y Smolin.

Por ejemplo, proponen Unger y Smolin la noción (que podría parecer redundante por sabida) de que el tiempo es real, y de que hay una única secuencia temporal  que incluye todos los fenómenos reales. Parece sensato, así dicho, incluso pleonástico, pero es sorprendente cómo muestran Smolin y Unger que esa sensatez aparente, y real, contradice a la sensatez de los paradigmas científicos dominantes que podríamos llamar "fijistas", derivados de Newton y de Einstein, así como sus presuposiciones más básicas sobre la realidad y sobre las ciencias. Y que por tanto estos paradigmas y presuposiciones han de ser revisados y sustituidos por una cosmología y una física evolucionistas. Incluso las matemáticas, ese universo paralelo de entes ideales, que desde Pitágoras y Platón subyace y organiza al nuestro, han de ser repensadas e incluidas en una teoría evolucionista de lo real. A este nivel de osadía está el programa.

Por lo que veo el libro no está traducido aún al español. Voy a traducir aquí a título de muestra un botón, un pasaje del capítulo 4 ("The Inclusive Reality of Time", págs. 198-208) escrito por Roberto Mangabeira Unger. A ver si se anima algún editor a encargar (no a mí, por favor) la traducción del volumen completo, pues es uno de los libros de ciencia realmente importantes publicados este siglo.



Hasta aquí he examinado las razones para creer en la realidad inclusiva del tiempo y en la existencia de un tiempo cósmico que tienen que ver con los rasgos particulares del universo observado, además de con el descubrimiento de que el universo tiene una historia. He discutido si estas ideas sobre el tiempo entran en conflicto con la ciencia establecida con soporte empírico: en primer lugar la relatividad general, el cuerpo de ideas con el que parece estar en mayor tensión lo que sostenemos, y en segundo lugar la relatividad especial y la mecánica cuántica, con respecto a las cuales el conflicto es a la vez menos obvio y menos agudo.

No son éstas, sin embargo, las únicas razones para adoptar la visión del tiempo que proponemos. Hay también razones de carácter más general. Las propuestas de la filosofía natural y de las teorías científicas globales deberían evaluarse por la totalidad de sus ventajas y defectos, incluyendo las oportunidades intelectuales que abren los programas de investigación que inspiran, además de por el poder explicativo y el fundamento empírico de sus componentes. Para merecer influencia, tales consideraciones generales deberían mantener una conexión con la confirmación o el rebatimiento empíricos. La potencia de las perspectivas globales ha de evaluarse en conjunto, y por comparación con los programas de investigación rivales.

Entre las razones generales de este tipo, es importante distinguir a su vez entre las que tienen que ver con alguna comprensión de la naturaleza de los fenómenos estudiados por el plan de investigación, y las que se refieren a la propia concepción de la ciencia.

Habríamos de considerar esta segunda clase de razones generales—las razones sobre los requisitos de la práctica científica—con parsimonia y desconfianza. No existe una única manera incontestada y universalmente aplicable de hacer ciencia. El método ha de seguir a la visión, y no al contrario. La defensa de un programa de investigación basándose en que es el único que representa la práctica correcta de la ciencia puede servir con facilidad para enmascarar prejuicios metafísicos y para inhibir la relación dialéctica entre visión y método.

Un ejemplo que tiene pertinencia directa para nuestro argumento es el lugar común de que la ciencia no puede pasarse sin la idea de un sistema de leyes inmutables de la naturaleza. Si existe o no tal sistema es una cuestión de hecho, al margen de lo difícil y desconcertante que pueda ser investigar ese hecho. Un ejemplo más complicado es el intento de atrincherarse en una idea específica de la conexión causal como algo intrínseco al entendimiento humano, como hizo Kant con el trasfondo de la física de Newton.

Sin embargo, hay un residuo legítimo en tales razones generales que tienen que ver con la práctica científica. Es la protección de la apertura a la prueba empírica y experimental, por variada o indirecta que sea la prueba. Una objeción a la invocación de una singularidad inicial infinita como algo más que una reductio matemática es que sitúa una gama de fenómenos más allá del alcance de la investigación. Una objeción a la idea de una pluralidad de universos causalmente desconectados es que multiplica entidades que no pueden, ni siquiera en principio, ser investigadas, confirmadas, o excluidas mediante pruebas empíricas. Nos libra de un embarazoso problema de explicación a costa de crear otro mucho más grande.
puzzle
En contraste a esto, la argumentación sobre filosofía natural y cosmología que desarrollamos aquí está abierta en todos sus frentes a la relevancia empírica y a la falsabilidad. Como en cualquier otra perspectiva teórica de semejante amplitud, algunas partes del sistema de ideas están mucho más cercanos que otros a las implicaciones empíricas. Consideramos sin embargo que es una objeción fatal para una perspectiva el que sea, especialmente por razones de principio, inmune a la investigación de los hechos en cuestión.

Esta observación nos conduce al grupo primero y más legítimo de condiciones generales para preferir un determinado plan de teoría e investigación frente a sus rivales: razones que tienen que ver con los fenómenos que trata. Una ventaja de las ideas sobre la realidad inclusiva y la existencia del tiempo global que proponemos es que se adecúan con mucha mayor facilidad que sus rivales con otras concepciones sobre la existencia singular del universo y sobre el realismo selectivo de las matemáticas. Sostenemos que existen razones independientes para mantener esas concepciones, sobre la naturaleza solitaria del universo, y sobre la relación imperfecta de las matemáticas con la naturaleza.

La existencia singular del universo y la realidad inclusiva del tiempo, con sus implicaciones para la mutabilidad de las leyes de la naturaleza (a pesar de su estabilidad en el universo enfriado), y el realismo selectivo de las matemáticas, son concepciones íntimamente relacionadas y solapadas una con otra. No es fácil adoptar cualquiera de ellas sin aceptar las otras dos.

La tesis de la realidad inclusiva del tiempo está conectada con la noción de la existencia singular del universo porque hace posible plantear la idea de una sucesión de universos o de estados del universo, sin solución de continuidad causal, en lugar de la idea de una pluralidad de universos causalmente inconexos. Si todo lo que ha sucedido jamás, y todo lo que sucederá, puede situarse en un único mapa temporal —que es lo que supone el concepto de un tiempo cósmico dominante— no sólo tendrán cabida en este mapa los acontecimientos del universo presente; también figurarán allí, en principio, los acontecimientos de todos los universos que lo precedieron, si han existido tales universos.

Si, según otro atributo que según sostenemos tiene el tiempo, el tiempo no es emergente, su flujo quedará ininterrumpido por una sucesión de univrsos, o de estados del universo, si de hecho existe tal sucesión. No habrá interrupción de continuidad causal aun si, por ejemplo, universos sucesivos pasan por períodos de densidad y temperatura extremas.El tiempo fluirá sin interrupción aunque tales períodos vengan marcados por una superposición de las leyes de la naturaleza con los estados de cosas que gobiernan. Continuará su progreso ininterrumpido pasando por otros períodos en los que el universo se enfría y se expande, adquiere una estructura discriminada, y ve establecerse una distinción entre los estados de cosas y las leyes que los gobiernan.

Expresadas de esta manera abstracta y global, como la base en la filosofía natural que ha de tener un programa cosmológico, estas ideas pueden en un primer momento parecer enteramente especulativas y situarse más allá de la comprobación experimental. Sin embargo, pueden ser falsables por una única observación o experimento que sugiera la desaparición, emergencia, o interrupción del tiempo, en cualquiera de los estados en que se presente la naturaleza, locales o cósmicos.

Estas concepciones y argumentos sin embargo no logran refutar las teorías que niegan totalemente la realidad del tiempo, o que reducen el tiempo a una serie de configuraciones congeladas del universo. Pero no lo logran únicamente porque estas explicaciones negadoras del tiempo se hacen invulnerables a las pruebas empíricas. Tales teorías se situán más allá de la falsabilidad empírica al redescribir en un lenguaje libre de tiempo todas las observaciones y experimentos que según percibimos tienen lugar en el tiempo. Por  lo mismo, convierten en irrelevante el descubrimiento de que el universo tiene una historia, porque si historia significa algo, significa la sucesión causal en un tiempo real.

La concepción cuasi-empírica de las matemáticas—que ve a las matemáticas como una representación simplificada de los aspectos más generales de la naturaleza, que a continuación despega de modo independiente aun cuando sus invenciones no tengan contrapartida en el mundo natural—les niega a las matemáticas privilegio alguno a la hora de revelar la naturaleza íntima de la realidad. Esta visión deflacionaria de las matemáticas está conectada, de modo similar, con la afirmación de la realidad del tiempo. Es ésta una conexión que es fundamental para comprender tanto las matemáticas como la naturaleza.

Las relaciones entre las proposiciones matemáticas son atemporales incluso cuando, como sucede en el cálculo infinitesimal, se usan para representar acontecimientos temporales (o incluso se diseñaron para esto). Si todo lo que hay en la naturaleza, incluyendo las leyes de la naturaleza, está limitado por el tiempo, se abre un vacío entre lo que es natural y lo que es matemático. Como mínimo, no puede haber objeto matemático que sea homólogo al mundo natural. Y de modo más general, la abstracción de la matemática va estrechamente ligada a su atemporalidad. Su objeto inmediato no es el mundo real natural, sino un sustituto imaginario de ese mundo, desprovisto tanto de tiempo como de particularidad fenoménica. La ignorancia de la particularidad fenoménica va estrechamente ligada a la negación del tiempo.

Esta visión de las matemáticas también está al servicio de un plan de razonamiento empírico y experimental por motivos muy directos. Rechaza la legitimidad de cualquier intento de usar el razonamiento matemático como un sustituto de la investigación empírica, en lugar de un instrumento para ella. Vuelve empírica la cuestión de si determinada concepción matemática se realiza o no en la naturaleza. Ayuda a explicar cómo la matemática puede ser tan útil a pesar de su divergencia de la naturaleza, y debido a esa divergencia.

El argumento que componen nuestras tres ideas centrales proporciona la sustancia del naturalismo temporal que proponemos. Un naturalismo tal apoya proseguir con la transformación de la cosmología en una ciencia histórica que se vuelva central para la física, en lugar de ser marginal a ella. Da forma a concepciones que sean hospitalarias para una recepción más plena del descubrimiento de que el universo tiene una historia y de que todo en el universo cambia antes o después.

***

Estas consideraciones especiales y generales justifican el derribar todas las supuestas barreras existentes a la recepción plena del descubrimiento cosmológico más importante: el descubrimiento de que el universo tiene una historia. Todo en el universo fue antaño diferente de como es ahora. Todo lo que hay en el universo cambiará antes o después.

No hay buena razón para suponer que haya algo fuera del tiempo, a saber, que haya algo no susceptible de cambio.

A este principio, sin embargo, las ideas cosmológicas y físicas predominantes le introducen dos excepciones estrechamente relacionadas entre sí. Hacen una primera excepción en favor de un sistema inmutable de leyes, simetrías y constantes—los valores de ciertas relaciones o ratios fundamentales en la manera de funcionar de la naturaleza. Hacen una segunda excepción en favor de un cuadro de las partículas y campos más fundamentales que constituyen la realidad.

Las dos excepciones están interconectadas. Las leyes, simetrías y constantes tienen como objeto las interacciones entre un determinado acervo de constituyentes básicos de la naturaleza, y no tendrían sentido al margen de ellos. El acervo es un cajón de sastre arbitrario hasta que se considera en relación a las leyes, simetrías y constantes que le ponen orden. Estas dos excepciones no están justificadas por nuestros descubrimientos cosmológicos y no son requisitos para la práctica de la ciencia.

Con nuestra comprensión actual de la historia del universo, sin embargo, ni las regularidades ni la provisión podrían haber sido al principio del universo las mismas en las que acabaron a la postre por transformarse en el universo enfriado, con su estructura discriminada. Si eran diferentes entonces, pueden volverse diferentes de nuevo.

He aquí cuatro razones —todas ellas equivocadas— por las cuales podríamos insistir en esta doble excepción fuera del alcance del tiempo. Aunque la lista no es completa, incluye los tipos de argumentación más influyentes a la hora de eximir de la historia del universo su estructura última y sus regularidades.

La primera razón es la idea de que el tiempo no existe o de que el tiempo existe sólo en cierto sentido muy restringido y específico. Entonces no podemos acomodar el descubrimiento de que el universo tiene una historia, y todas las observaciones y experimentos con los que está asociada esta historia, a menos que reinterpretemos readicalemnte la significación que tienen. Más adelante respondo a dos clases de objeciones filosóficas planteadas a la realidad del tiempo, sea o no inclusivo.

La segunda razón es que la ciencia no puede continuar haciendo su trabajo de expliación sin presuponer semejante estructura y acervo inmutables. Esta segunda razón es un puro prejuicio metafísico. La contradice la existencia de muchas variedades de investigación científica, en particular en las ciencias de la vida y de la tierra y en la historia natural, que no se basan en semejante presuposición. Es cierto que no sabemos cómo hacer física sin invocar leyes y constituyentes básicos permanentes. Tenemos que aprender a hacerlo. La historia de la ciencia moderna ofrece muchas fuentes de orientación. La cosmología y la física sin leyes inmutables y sin géneros naturales presentan el auténtico enigma que llamamos la interrogante de las meta-leyes.

La tercera razón es que los acontecimientos más tempranos de la historia del universo estarían, en virtud de su inclusión o proximidad a una singularidad infinita inicial, más allá del alcance de la indagación científica. Sin embargo, este razonamiento confunde una inferencia matemática (extraída de las ecuaciones de campo de la relatividad general) con una imagen de la manera en que funciona la naturaleza. Además, esboza un panorama que ha de ser insatisfactorio para el científico: una estructura que es inmutable hasta que, en un punto determinado, cae en el abismo del infinito. Sería más acorde tanto con el descubrrimiento de que el universo tiene una historia como con la práctica de ramas especializadas y locales de la física (por ejemplo la física de las transiciones de fase) el suponer que con el tiempo se dan un conjunto de transformaciones discontinuas, incluyendo transformaciones así de las regularidades como del acervo, que pueden llegarse a investigar y a comprender de modo gradual.

La cuarta razón es que, según observamos , en el universo enfriado las regularidades y el acervo son de hecho muy estables. Es tentador inferir su eternidad y su necesidad a partir de su estabilidad. (Antes enumeré algunas razones para resistirse a esta tentación). Sin embargo, una visión cosmológica global, una que haga sitio al carácter histórico del universo, ha de ser capaz de reconciliar la estabilidad en algunos momentos con la transformación en otros. Que semejante reconciliación puede formar parte de un programa de investigación científica exitoso, lo sabemos fehacientemente, porque es uno de los puntales que mantienen la síntesis neo-Darwinista actualmente dominante en teoría evolutiva, amplificada por la noción de equilibrio puntuado. También tiene equivalentes en la investigación de la naturaleza inerte en la geología, además de en el estudio de la sociedad e historia humanas.

Una lección a extraer de estos programas de investigación análogos es que la manera en que se conciben las leyes y tipos estables puede verse remodelada de manera decisiva por una nueva comprensión de su transformabilidad, aun si de hecho son estables a lo largo de períodos extensos y en regiones particulares. En su núcleo último, la comprensión científica es siempre una comprensión de la tranformación: la comprensión de una estructura nunca es más profunda de lo que es su modo de entender las condiciones bajo las cuales los fenómenos que cubre se transforman en otra cosa distinta, o cómo han cambiado para convertirse en lo que son.

***

Los presentes argumentos, que desarrollan el programa cosmológico de un naturalismo temporal global, a la vez invocan y justifican una idea del tiempo. Son argumentos sobre el cambio. Sin embargo, por ser argumentos sobre el cambio, son también argumentos sobre el tiempo, puesto que tiempo y cambio son conceptos internamente relacionados. Ambos están, a su vez, internamente relacionados con la causalidad.

El tiempo es el aspecto fundamental de la realidad —de toda la naturaleza— en virtud del cual todo cambia. Como todo está interconectado, directa o indirectamente, con todo lo demás, y lo que es es la suma de tales relaciones, decir que todo cambia es decir que cambia con respecto a esas otras cosas.

Semejante comprensión de la realidad se ajusta a tres postulados minimalistas. El primero es el postulado de la realidad: existe algo, en lugar de nada. El segundo es el postulado de la pluralidad: hay más de un fenómeno o ser. el tercero es el postulado de la conexión: las cosas plurales que existen están conectadas.

Estos tres postulados podrían describirse como constituyentes de una proto-ontología, si esta etiqueta no fuese susceptible de provocar  malentendidos. Esta proto-ontología puede informar a una perspectiva, como el naturalismo temporal que desarrollamos en este libro, que rechace la idea de un repertorio permanente de clases naturales y de regularidades similares a leyes que gobiernan sus interacciones. La definición de un sistema tal de seres y de leyes o principios era el objetivo de la ontología clásica. De este modo, el sistema conjuntamente formado por los postulados de la realidad, la pluralidad y la conexión podría describirse mejor como una anti-ontología, o como el principio de una.

El tiempo, entendido de esta manera, es también susceptible de cambio diferencial. Como las cosas pueden cambiar de modo diferente o desigual, el cambio de algunas puede usarse para medir o cronometrar el cambio de otras.

Decir que el tiempo es inclusivamente real es sostener que nada en la naturaleza está exento de la susceptibilidad al cambio, incluyendo el cambio mismo. La susceptibilidad al cambio alcanza a todas las leyes, simetrías y supuestas constantes, además de las clases de cosas, los géneros naturales que hay, incluyendo los constituyentes más básicos y elementales de la naturaleza.

Desarrollamos este concepto del tiempo en la dirección de una concepción específica. Para elucidar plenamente el significado del descubrimiento de que el universo tiene una historia, una concepción tal ha de tratar al tiempo como no-emergente, global y cósmico (en el sentido fuerte de tiempo dominante), irreversible, y continuo. Gran parte del resto de este capítulo lo dedicamos a desarrollar esta concepción del tiempo y a discutir sus bases cosmológicas e históricas, sus utilidades, y sus implicaciones para la cosmología y la historia.

De estos cuatro atributos del tiempo, el primero —la no-emergencia— es el más fundamental.  El segundo —que existe en la forma de un tiempo global dominante además de en forma de tiempos locales— es el más controvertido, dadas las interpretaciones más influyentes de la relatividad general. El tercero —que el tiempo es irreversible— es la premisa inmediata de la historia universal. Ha de afirmarse cosmológicamente, como una perspectiva sobre el universo y su historia, o no afirmarse en absoluto. No podemos derivarlo con seguridad de ninguna teoría de fenómenos locales tal como la mecánica estadística. El cuarto —que el tiempo es continuo— es el atributo más misterioso, a la luz del sesgo anti-temporal de la imaginación matemática.

Semejante concepción del tiempo puede parecer al principio que contradice las presuposiciones de un enfoque relacional. Podríamos vernos tentados a interpretarla como la descripción de los atributos de una cosa o sustancia, a la manera de un sistema metafísico como el de Aristóteles o el de Spinoza. El resultado de semejante interpretación supondría volver a una idea absoluta de tiempo como la de Newton.

Nos podemos ver seducidos para tomar este camino por la naturaleza espacial de nuestras intuiciones. Así podemos pensar en el tiempo como en un medio en el que se mueven todos los fenómenos, como el éter de la física del siglo diecinueve, o como una película vacía que va corriendo y en la que los acontecimientos físicos van dejando su marca.

El tiempo, sin embargo, no es tal cosa. Es una parte integral de la manera en que es todo es lo que es. Todo es lo que es únicamente porque puede convertirse en otra cosa. Sólo porque puede convertirse en otra cosa podemos esperar llegar a comprender qué es lo que es o era ahora.

Como la causalidad, de la cual es inseparable, la temporalidad es un rasgo primitivo de la naturaleza y de la manera en que funciona. Contrariamente a Hume y a Kant, y a las tradiciones que inauguraron, la causalidad es sólo de manera secundaria un requisito del entendimiento. Trata sobre cómo es el mundo, antes de tratar sobre cómo somos nosotros.

***

Estas ideas sugieren una perspectiva cosmológica en la cual las leyes de la naturaleza, amén de las simetrías y las supuestas constantes, pueden cambiar. Sin embargo, la mutabilidad que en principio pueden tener ha de reconciliarse con su estabilidad en el universo enfriado.

La necesidad de reconciliar su mutabilidad con su estabilidad se nos impone a partir de los hechos de la historia del universo tal como empiezan a emerger de los hallazgos de la astronomía a gran escala, así como de las ideas de la cosmología teórica. En diferentes momentos de la historia del universo, la naturaleza se presenta en formas radicalemnte diferentes. Sólo el desarrollo de la cosmología como ciencia histórica y la formulación de un equivalente cosmológico de la física de transiciones de fase puede proporcionar la base teórica para una reconciliación tal entre la estabilidad y la mutabilidad de las leyes de la naturaleza.

Es un desarrollo que ha de emprenderse con un reconocimiento firme de los límites de la analogía con la física de las transiciones de fase. Una primera diferencia consiste en que esta física se las ha de ver con realidades locales y puede por tanto desplegar de modo legítimo el paradigma newtoniano. Una seguna diferencia es que las fases que trata la física de transiciones de fase son estados duraderos de la naturaleza, acordes a regularidades estables.

Desde el punto de partida, semejante proyecto se enfrenta al dilema que llamamos la interrogante de las metaleyes. Si el cambio de las leyes está regido por leyes, hemos resuelto el problema sólo al precio de reinstaurar, en favor de unas leyes de orden superior, una exención fuera del alcance del tiempo, es decir, de la susceptibilidad al cambio. Si el cambio de las leyes no está regido por leyes, puede parecer ser arbitrario o inexplicable, sin que haya ninguna teoría que pueda explicar la naturaleza y límites de tal incertidumbre.  El avance en la solución a esta interrogante es crucial para el futuro de la cosmología.

Más adelante en este libro cada uno de nosotros exploramos respuestas a este interrogante. Un principio a ellas se halla tratando la causalidad como más fundamental que las leyes de la naturaleza, en lugar de tratar las leyes como los garantes indispensables de los juicios causales, como generalmente suponemos. Se halla también en el reconocimiento de la conexión causal como rasgo primitivo de la naturaleza, en lugar de ser simplemente una presuposición de nuestra aprehensión y conocimiento de la naturaleza, según la influyente perspectiva de Kant. No sólo qué causa qué en el tiempo, sino cómo causa lo que causa, además por tanto de la naturaleza de las conexiones causales; todo esto no pueden ser meras cuestiones de prejuicio teórico. Son objetos adecuados de investigación empírica. En la cosmología, adoptan su forma más amplia y más importante.

No obstante, si no fuese posible todavía progresar en la solución a estos problemas, nuestra incapacidad de resolverlos no nos proporcionaría ninguna excusa para resistirnos a reconocer que la mutabilidad de las leyes de la naturaleza está tanto implicada por la idea de la realidad inclusiva del tiempo, como sugerida por lo que ya sabemos sobre la historia del universo.


Hasta aquí mi selección (y resumen en cierto modo) de El Universo singular y la realidad del tiempo.

Sólo añadiré, como anotación personal, un par de cuestiones sobre la relación entre esta teoría cosmológica y la teoría narrativa. En efecto, desde la perspectiva narratológica, este libro tiene una dimensión narratológica importante, si partimos de la premisa (o de la conclusión) de que la narración es un instrumento crucial para dar cuenta de cualquier tipo de fenómeno de desarrollo temporal, en especial de los regidos por la contingencia y por la concurrencia de causas múltiples. Una aproximación a esta cuestión puede hallarse en mi comentario sobre el evolucionismo de Spencer en Vectors of Narratology. (Aquí hay una parte).

Señalaré, por tanto, que la teoría de la realidad inclusiva del tiempo, tratada así de modo a la vez filosófico y científico, es un fundamento muy sólido (todo lo sólido que pueda ser lo que se ha de disolver)  para una teoría del anclaje narrativo y de la cartografía narrativa. La propuesta de la teoría del anclaje narrativo—que toda narración encuentra su anclaje o ubicación con respecto a otras narraciones—no puede sino fortalecerse cuando la estructura misma de la realidad, según sostienen Unger y Smolin, tiene un tiempo dominante y por tanto una estructura unificada. Hay otras cosmologías posibles (o imposibles) y otras narratologías asociadas a ellas. Puede haber perfectamente una narratología cósmica acomodada a la teoría del multiverso según Martin Rees, Stephen Hawking, o Brian Greene. Pero nuestra propuesta de un anclaje universal se refuerza indudablemente con la noción de un universo único con una historia única—en la cual hallan su ubicación todas las demás historias, incluso las inexistentes, y todos los universos, incluidos los imaginarios multiversos.

La noción de cartografía narrativa, entendida como la elaboración de modelos y mapas del tiempo, queda reforzada por su parte cuando la cosmología se convierte en uno de tales mapas temporales—pasando a ser en una disciplina histórica y evolucionista, como antes hicieron la geología, la biología o la filosofía misma. Más ambiciosa aún es la propuesta de Unger y Smolin, pues el evolucionismo transformaría de raíz la concepción misma de la física y de las matemáticas, que también devienen, a su manera, ciencias evolucionistas, o encuadradas en un evolucionismo global. El enfoque teórico evolucionista de la Gran Historia, según viene siendo expuesto y defendido por David Christian entre otros, no puede sino quedar reforzado con esta gran historificación del universo, de la física y de la cosmología.

No deja de ser curioso que la potente intervención evolucionista de Smolin y Unger en las actuales cosmología y metafísica de la ciencia concuerda sustancialemente con la perspectiva del Jorge Luis Borges de Historia de la Eternidad (1936). No del Borges creador de ficciones y soñador de mundos alternativos imposibles, sino del escéptico narrador que levanta acta de las eternidades gestadas por la imaginación humana, y contempla los infinitos multiversos de la teología medieval (ubicados por ella en la mente divina) como ensoñaciones de la razón, y fantasías humanas, demasiado humanas. Así comienza la Historia de la Eternidad:
 

En aquel pasaje de las Enéadas que quiere interrogar y definir la naturaleza del tiempo, se afirma que es indispensable conocer previamente la eternidad, que —según todos saben— es el modelo y arquetipo de aquél. Esa advertencia liminar, tanto más grave si la creemos sincera, parece aniquilar toda esperanza de entendernos con el hombre que la escribió. El tiempo es un problema para nosotors, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza. Leemos en el Timeo de Platón que el tiempo es una imagen móvil de la eternidad; y ello es apenas un acorde que a ninguno distrae de la convicción de que la eternidad es una imagen hecha con sustancia de tiempo. Esa imagen, esa burda palabra enriquecida por los desacuerdos humanos, es lo que me propongo historiar.

(Jorge Luis Borges, Historia de la Eternidad, I, en Obras Completas, I, Círculo de Lectores, 1992, p. 385).



A ello sólo añadiré que una mayor conciencia del papel del tiempo, de la contingencia y de la evolución tiene que ir acompañada de una mayor conciencia del papel de la narración como herramienta conceptual, y de la narratología como teorización de la misma. Una narratología evolucionista que puede arrojar su propia luz sobre estas teorías históricas y científicas, puesto que ni Christian, ni Hawking, ni Unger ni Smolin prestan mucha atención a la dimensión narratológica de la Gran Historia que están reescribiendo.



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miércoles, 2 de marzo de 2016

Anaximandro: Origen del evolucionismo universal


Anaximandro de Mileto puede considerarse el primer filósofo evolucionista, en el sentido de que da razón de la formación y origen del universo en una teoría donde el tiempo tiene un carácter fundamental. Del Universo o quizá del multiverso, pues habla Anaximandro de infinitos mundos. (Lee Smolin y Roberto Mangabeira Unger comienzan su libro The Singular Universe and the Reality of Time con una cita de Anaximandro). Donde Tales describe la estructura del universo, Anaximandro habla de su formación y transformación. Aunque no hay que excluir una interpretación evolucionista de Tales, sobre sobre todo en tanto que Plutarco le ascribe la opinión de que todas las cosas "nacen" del agua, la naturaleza evolucionista de esta proposición no está tan claramente articulada como en Anaximandro. En el pensamiento de la Arché de estos filósofos de la naturaleza hay implícita una teoría evolucionista, una relación entre los simple y lo complejo, pero no está descartado que la concepción temporal y propiamente evolucionista de esta relación surja propiamente hablando en Anaximandro, y ello haya llevado a una relectura de evolucionista de la noción de arché propuesta por Tales. Traduzco del inglés una selección de fuentes y fragmentos citados, los más relevantes de los recogidos por G. S. Kirk, y J. E. Raven en The Presocratic Philosophers: A Critical History with a Selection of Texts (Cambridge: Cambridge UP, 1957), manteniendo la numeración de esa edición. Allí puede consultarse también el original griego y las referencias precisas.


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96 (Diógenes Laercio): Anaximandro hijo de Praxiades, de Mileto: dijo que el principio y elemento (arché) es lo Indefinido, sin distinguir aire o agua o ninguna otra cosa... fue el primero que inventó un gnomon, e instaló uno en los relojes de sol (?) de Esparta, según Favorino en su Historia Universal, para señalar los solsticios y equinoccios; y también construyó indicadores horarios. Fue el primero en trazar un esquema de la tierra y del mar, pero también construyó un globo (celestial). De sus opiniones hizo una exposición sumaria, que supongo que también encontró Apolodoro el ateniense. Apolodoro dice en sus Crónicas que Anaximandro tenía 64 años de edad en el segundo año de la 58ª Olimpiada, y que murió poco después (habiendo pasado sus mejores años aproximadamente durante el tiempo de Polícrates, tirano de Samos).

97 (Suda): Anaximandro hijo de Praxiades, de Mileto, filósofo, era pariente, discípulo y sucesor de Tales. Fue el primero que descubrió el equinoccio y los solticios y los indicadores horarios, y que la tierra se encuentra en el centro. Introdujo el gnomon y en general dio a conocer un esquema de la geometría. Escribió Sobre la naturaleza, La Circunferencia de la Tierra, y Sobre las estrellas fijas y un Globo celestial y algunas otras obras.

98 (Temistio): (Anaximandro) fue el primero de los griegos de quien sabemos que se aventuró a escribir una obra sobre la naturaleza.

99 (Herodoto): Los griegos aprendieron de los babilonios sobre la esfera celestial, y el gnomon, y las doce partes del día.

100 (Agatémero): Anaximandro el milesio, un discípulo de Tales, fue el primero que se atrevió a dibujar el mundo habitado en una tablilla; después de él, Hecateo el milesio, un hombre que había viajado mucho, hizo el mapa más exacto, de modo que se convirtió en objeto de admiración.

101 (Estrabón): Eratóstenes dice que los primeros que siguieron a Homero fueron dos, Anaximandro, que era conocido y conciudadano de Tales, y Hecaeteo el milesio. El primero fue el que por primera vez publicó un mapa geográfico, mientras que Hecateo dejó tras él un dibujo que por el resto de sus escritos se creía que era suyo.

102 (Herodoto): Me sonrío cuando veo que muchos han dibujado circunferencias de la tierra, hasta ahora, y ninguno ha explicado el asunto de manera sensata; dibujan a Océano corriendo alrededor del mundo, al que se dibuja como con un compás, y hacen que Asia sea igual que Europa.

103 (Versiones de la explicación que da Teofrasto de la sustancia original de Anaximandro):

A. (Simplicio): De los que dicen que es una, móvil e infinita, Anaximandro, hijo de Praxiades, milesio, sucesor y discípulo de Tales, dijo que el principio y elemento de las cosas existentes era el apeiron (indefinido, o infinito), siendo el primero en introducir este nombre para el principio material. Dice que no es ni agua ni ninguno de los otros que llamamos elementos, sino alguna otra naturaleza indefinida, de la cual proceden todos los cielos y los mundos que hay en ellos. Y la fuente del llegar a ser para las cosas que existen es también aquélla a la que van cuando llega su destrucción "de modo acorde con la necesidad, porque pagan su penalización una a otra por su injusticia según el juicio del Tiempo", tal como lo describe en estos términos más bien poéticos.

B. (Hipólito): Ahora bien, Anaximandro era discípulo de Tales, Anaximandro, hijo de Praxiades, de Mileto: dijo que el principio y elemento de las cosas existentes era el apeiron, siendo el primero que usó este nombre para el principio material. (Además de esto dijo que el movimiento era eterno, y que de él resulta la formación de los cielos). ... dijo que el principio material de las cosas existentes era alguna naturaleza comprendida bajo el apeiron, de la cual proceden los cielos y el mundo que contienen. Esta naturaleza es eterna y no envejece, y también rodea a todos los mundos. Habla del tiempo como si el devenir y la existencia y la destrucción fuesen limitadas. (Habla del tiempo...).

C. (Pseudo-Plutarco): ... Anaximandro, que era compañero de Tales,  dijo que el apeiron contenía la causa completa del devenir y destrucción del mundo, del que dice que se separaron los cielos, y en general todos los mundos, siendo apeirous (innumerables). Declaró que la destrucción, y mucho antes el origen, tienen lugar desde eras infinitas, ya que todos se dan en ciclos.

104 (Aristóteles): Todos los físicos hacen del infinito una propiedad de alguna otra naturaleza que pertenece a los llamados elementos, tales como el agua o el aire o el intermedio entre éstos.

105 (Aristóteles): No es una cosa única de entre éstas (el fuego, el aire, el agua, la tierra) de la que proceden todas las cosas; y ciertamente ninguna otra cosa aparte de éstas, como por ejemplo algo que esté a mitad de camino entre el aire y el agua, o el aire y el fuego, siendo más espesa que el aire y el fuego y más sutila que las otras; porque eso sería aire y fuego, sencillamente, junto con la contrariedad; pero uno de los dos opuestos es una privación—de modo que es imposible que el intermedio exista jamás de modo aislado, como algunos dicen que hace el infinito (apeiron) y lo que rodea.

106 (Aristóteles): Dos tipos de explicaciones dan los físicos. Los que han hecho que el cuerpo subsistente sea uno, ya sea uno de los tres o alguna otra cosa que sea más espesa que el fuego y más fina que el aire, generan los demás por condensación y rarefacción, convirtiéndolo en muchos... Pero los otros dicen que los opuestos se separan del Uno, estando presentes en él, como dice Anaximandro y todos los que dicen que hay uno y muchos, como Empédocles y Anaxágoras; puesto que también éstos separan al resto de la mezcla.

115 (Simplicio): En cuanto a los que suponen que los mundos son infinitos en número, como los del grupo de Anaximandro y Leucipo y Demócrito y más tarde los de Epicuro, suponían que llegaban a ser y se desvanecían durante un tiempo infinito, con algunos de ellos siempre formándose y otros desapareciendo; y decían que el movimiento era eterno...

116 (Augustino): Puesto que él [Anaximandro] pensaba que las cosas nacían no de una sustancia, como pensaba Tales del agua, sino cada una de sus propios principios particulares. Estos principios de las cosas individuales pensaba que eran infinitos, y dan nacimiento a innumerables mundos y a todo lo que surge en ellos; y estos mundos, pensaba, ora se disuelven, ora nacen de nuevo, según la edad que cada uno de ellos pueda sobrevivir.

117 (Hipólito): ... el movimiento era eterno, del que resulta que se forman los cielos.

118 (Aristóteles): Se originó el movimiento en algún momento... o ni se originó ni se destruye, sino que siempre existe y seguirá para siempre, siendo inmortal e incesante para las cosas que existen, siendo una especie de vida para todos los objetos naturales? ... Pero todos los que dicen que hay infinitos mundos, y que algunos se están formando y otros se están destruyendo, dicen que el movimiento siempre existe ... mientras que todos los que dicen que hay un mundo, sea eterno o no, hacen una suposición análoga sobre le movimiento.

119 (Aristóteles): Pero si de hecho existe algún tipo de movimiento natural, no habría movimiento forzado sólo, o reposo forzado; de modo que si la tierra ahora se queda en su sitio por la fuerza, también llegó al centro al ser llevada allí por causa del vórtice. (Puesto que es ésta la causa que da todo el mundo, por analogía a lo que pasa en el agua y en el aire: ya que en éstos los objetos más grandes y pesados siempre son llevados hacia el centro del vórtice). Por tanto todos los que generan los cielos dicen que la Tierra se juntó en el centro.

120 (Aristóteles): Pero los otros dicen que los opuestos se separan del Uno, estando presentes en él, como dice Anaximandro y todos los que dicen que hay uno y muchos, como Empédocles y Anaxágoras; puesto que también éstos separan el resto de la mezcla.

121 (Simplicio): Está claro que [Anaximandro], viendo cómo los cuatro elementos se cambiaban uno en otro, pensó que era correcto no hacer que ninguno de ellos fuese el sustrato, sino alguna otra cosa aparte de éstos; y produce el llegar a ser no mediante la alteración del eleemnto, sino mediante la separación de los opuestos debido al movimiento eterno.

122 (Aristóteles): ... y éste es el Uno de Anaxágoras (puesto que es ésta una descripción mejor que 'todas las cosas juntas') y la mezcla de Empédocles y de Anaximandro, y lo que describe Demócrito.

123 (Pseudo-Plutarco): Dice que lo que desde la eternidad produce el calor y el frío se separó al llegar a ser este mundo, y que una especie de esfera de llamas de ésto se formó alrededor del aire que rodea la tierra, como corcho alrededor de un árbol. Cuando ésta se interrumpió y se cerró en ciertos cículos, se formaron la luna y las estrellas.

124 (A) (Pseudo-Plutarco): Dice que la Tierra tiene forma cilíndrica, y que su profundidad es de un tercio de su anchura.
    (B) (Hipólito): Su forma es curvada, redonda, similar al tambor de una columna: caminamos sobre una de sus superficies planas, y la otra queda al lado opuesto.

125 (Aristóteles): Hay algunos que dicen, como Anaximandro entre los antiguos, que [la Tierra] se queda quieta debido a su equilibrio. Porque es apropiado que lo que está establecido en el centro, y está igualmente relacionado con los extremos, no se vea llevado ni un ápice hacia arriba o abajo o hacia los lados; y es imposible que se mueva simultáneamente en direcciones opuestas, de modo que se queda fija por necesidad.

126 (Hipólito): La tierra está en lo alto, sujeta por nada, pero quedándose así debido a que tiene una distancia similar con respecto a todas las cosas.

127 (Hipólito): Los cuerpos celestiales se forman como un círculo de fuego separado del fuego del mundo; y encerrado por el aire. Hay respiraderos, unos pasadizos como tubos, por los cuales se muestran los cuerpos celestiales; correspondientemente, ocurren los eclipses cuando se bloquean los respiraderos. A la luna se la ve creciente o menguante según los canales se abren o se bloquean. El círculo del sol es 27 veces [el de la tierra]; el de la luna [18 veces]; el sol es el más alto, y los círculos de las estrellas fijas son los más bajos.

128 (Aecio): Anaximandro dice que el sol es un círculo de 28 veces el tamaño de la tierra, como una rueda de carreta, con el borde circular hueco y lleno de fuego, y mostrando el fuego en un determinado punto a través de una abertura como la boquilla de un fuelle.

129 (Aecio):
Anaximandro dice que el sol es igual a la tierra, pero que el círculo del que tiene su respiradero y que le hace moverse es de 27 veces el tamaño de la Tierra.snowstormturner3

130 (Aecio): Anaximandro dice que los cuerpos celestiales son llevados por los círculos y esferas en los que va cada uno de ellos.

131 (Hipólito): Se producen los vientos cuando se separan los vapores más finos del aire y cuando se ponen en movimiento por congregación; la lluvia viene de la exhalación que sale hacia arriba de las cosas que hay bajo el sol, y el relámpago cuando rompe el viento y parte las nubes.

132 (Accio): (Sobre el trueno, el relámpago, los rayos, los tornados y los tifones).
Anaximandro dice que todas estas cosas se producen a resultas del viento: puesto que siempre que se queda encerrado en una nube espesa y luego sale de repente a la fuerza, por su sutileza y ligereza, entonces el reventar hace el ruido, mientras que roce contra la negrura de la nube hace el destello.

133 (Séneca): Anaximandro lo remitía todo al viento: el trueno, decía, es el ruido de una nube al ser golpeada.

134 (Aristóteles): Puesto que al principio toda la región en torno a la tierra está húmeda, pero al secarla el sol, la parte que se exhala hace vientos y giros del sol y de la luna, dicen, mientras que la que queda es el mar; por tanto piensan que el mar está efectivamente disminuyendo al ir secándose, y que en algún momento terminará por estar seco del todo.

135 (Alejandro): de esta opinión (134), según dice Teofrasto, participaban Anaximandro y Diógenes.

136 (Aecio): Anaximandro dijo que los primeros seres vivos nacieron en la humedad, encerrados en cortezas espinosas; y que al avanzar su edad salían a la parte más seca y, cuando se rompía la corteza, vivían una vida diferente durante un breve tiempo.

137 (Pseudo-Plutarco): Dice además que el principio el hombre nació de seres de una especie diferente; porque otras criaturas pronto son capaces de valerse por sí mismas, pero que únicamente el hombre necesita una crianza prolongada Por esta razón no habría sobrevivido si ésta hubiera sido su forma original.

138 (Censorino): Anaximandro de Mileto imaginó que surgieron del agua y tierra calientes unos peces o seres muy parecidos a los peces; en estos creció el hombre, en forma de embriones retenidos hasta la pubertad; luego al fin los seres pisciformes se reventaban y salían los hombres que eran ya capaces de alimentarse a sí mismos.

139 (Hipólito): Los seres vivos se originaron de la humedad evaporada por el sol. El hombre en origen se parecía a otra criatura—en concreto a un pez.

140 (Plutarco): Por eso [los sirios] de hecho adoran al pez como semejante en su especie y crianza. En esto filosofan mejor que Anaximandro, puesto que él declara no que los peces y los hombres vinieron de los mismos padres, sino que originalmente los hombres se formaban dentro de peces, y que habiéndose criado allí (como tiburones) y habiéndose vuelto capaces de valerse por sí mismos, entonces salían e iban a tierra.




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