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jueves, 22 de agosto de 2024

Restaurando el expediente de García Oliver

El infame Juan García Oliver, ministro de Justicia de Largo Caballero, mandó destruir todos los expedientes de los criminales de España, y a ellos los liberó para reclutarlos como milicianos de estos que luchaban "por la democracia y la libertad" según nuestro gobierno PSOEtarra. A cambio, llenó las cárceles de católicos, fascistas, derechistas y quintacolumnistas.

Me ha parecido oportuno restaurar mínimamente al menos su propio expediente en su artículo de la Wikipedia, donde durará los cinco minutos que tarde un editor en llegar—siendo la Wikipedia lo que es.

Pero ya le he hecho captura de pantalla, y ahí queda la cosa, hasta que venga otro miliciano a blanquearle el expediente.

 

Restaurando el expediente de García Oliver

LA JUSTICIA ROJA

Transcribo aquí un escrito dirigido al Ministerio de Justicia de la II República en agosto de 1937, que se halla fotocopiado en el libro Témoignages complémentaires pour l'Histoire de l'Espagne - La guerre civile 1936-1939 (Madrid: Gráficas Aragón, 1953). El escrito tiene sello de entrada en el ministerio con fecha 16 de agosto de 1937. El Ministro de Justicia era por entonces el peneuvista Manuel de Irujo, que sucedió a García Oliver en su infame labor. Va firmado por Enrique García Torres, que había sido fiscal popular; y sobre él nos aclaran los autores-editores del libro  (unos anónimos Nacionales) lo siguiente (traduzco del francés):

En el anexo se incluye la copia fotográfica del texto presentado, en agosto de 1937, al Ministro de justicia del Frente Popular. Este fiscal había sido designado por el mismo gobierno marxista, en nombre del cual solicitó y obtuvo condenas a muerte que fueron ejecutadas. A pesar de eso, su texto constituye la más viva descripción y el reflejo más fiel, no sólo de la justicia roja, sino también de toda la vida social de la zona de España sometida a la dominación del Frente Popular. (Documento nº 11). 

Transcribo pues aquí ese documento, una queja-instancia del ex-fiscal Enrique García Torres dirigida al ministerio de Justicia en Valencia, firmada y sellada con fecha 16 de agosto de 1937. Lleva sus correspondientes pólizas con la efigie de la República. Mantengo las erratas y la errática acentuación del original.



Excelentísimo Señor

  ENRIQUE GARCÍA TORRES, mayor de edad, casado, Abogado, vecino de Valencia, domiciliado en la calle de Comedias, veinte y cinco, piso segundo, ante V. E. comparece respetuosamente en concepto de Ex-Teniente Fiscal Interino del Tribunal Popular número Uno, de los de esta Ciudad por haber sido declarado cesante del cargo a virtud de expediente tramitado en la Fiscalía General de la República, en el que no ha sido oído el compareciente, elevando por ello, la presente queja, y á base de los siguientes hechos.

                CAPÍTULO PRIMERO

El compareciente, que formaba parte del Ilustre Colegio de Abogados de ésta Capital al advenimiento de la rebelión militar, y con ello, el desmoronamiento de la justicia histórica por ser la mayor parte de sus funcionarios enemigos del Régimen, colaboré con los demás compañeros antifascistas a poner orden en la administración de justicia, recibiendo la autorización ministerial para llevar a cabo dicha organización.

    Se pensó, ante todo, dar una autoridad suprema ó presidencial que fuése el eje de la organización, elevando para el cargo al compañero José Rodríguez Olozabal, que reunía colmadas las características del propósito: 1º. Porque no tenia un solo enemigo por su caracter bondadoso y ejemplar. 2º. Porque reunia las aspiraciones de todos por su talento y clara visión del momento. 3º. Y porque era un antifascista sin lugar a dudas.

    Nuestra propuesta fué únanimemente ratificada por la superioridad, por los compañeros, por los funcionarios y por los componentes del Frente Popular.

    Desde la superioridad recibiámos voces, afanes estímulos para que se constituyera pronto y rápidamente los organismos de actuación, y a dicho fin se encaminaron todos los trabajos, nombrando jueces, magistrados y auxiliares para las actuaciones.

    En la segunda decena de Agosto ya estaba montada la máquina judicial con los nuevos elementos. Triste es confesarlo; pero el caso es que, por debelidad, impotencia é imperativo de las circunstancias, la función de los jueces se reducia á recibir las fotografias y partes de cientos de cadáveres encontrados por las afueras de la ciudad y por los caminos y carreteras de la provincia. Asesinatos y robos por doquier. Y para colmo de tal situación se constituyó en la Capital un llamado Comité de Salud Pública, cuyos componentes actuaban dando ciento y raya a los checas de los pueblos. Las violaciones, robos y asesinatos so pretexto del fascismo eran el pan nuestro de cada dia; surgian las Comisarias Antifascistas aprendiendo pronto a robar, asesinar, violar, incautar impunemente, pues raras excepciones podrian consignarse de hombre que, sintiendo el momento histórico, se dedicaran al restablecimiento del orden; nadie estaba tranquilo en su fábrica, taller, comercio ó labores de las tierras, y mucho menos en su domicilio particular. Ni siquiera se estaba tranquilo en los centros oficiales del Gobierno Civil que sacaban a los funcionarios y se les asesinaba; de la Jefatura de Policia, a lo agentes, pues ni en uno ni en otra, se ejercia función alguna de autoridad. Todo lo acordado era letra muerta, porque ni mandaban ellos, ni el Comité del Frente Popular, ni las organizaciones de milicias, ó guardias antifascistas.... ni siquiera el titulado Comité de Salud Pública, porque por encima de todos estaban las cuadrillas de ladrones y asesinos que enrolados en todos esos organismos disponian de vidas y haciendas, que no obedecian más que al mandamás que les capitaneaba.

    En este estado de cosas se llega á últimos de Agosto en que el Gobierno piensa en el funcionamiento de la justicia popular para ver si participando en la función los organismos políticos y sindicales se termina el caos del desafuero, creándose en Valencia los Tribunales Populares para conocer de los delitos de rebelión, sedición y conexos; pero surge un suceso inesperado consistente en el pomposo Comité de Salud Pública, orgulloso de su poder y ambición, irrumpe en los locales de la Audiencia y en los mismos actúa apoderándose de las llaves de las cárceles y dando órdenes a los responsables de las mismas para que bajo ningún concepto se permita la entrada a commicar con los detenidos sin un permiso suyo, á cuyo mandato prestan acatamiento todas las autoridades del Gobierno, incluso la Comisaria de Orden  Público que instituyó el Frente Popular, a pesar de que al parecer se disponia de las Comisarias de guardias antifascistas, tambien creadas por el Frente Popular.

    Establecido pues el Comité de Salud Pública en los locales de la Audiencia, con el pretexto de que iban a actuar de Jurados del Tribunal Popular, surge la necesidad de la reorganización de Fiscalia.

    Habia entonces en Fiscalia el Fiscal Jefe, republicano, más otros Abogados Fiscales liberales, respetados por los de la casa; pero se necesitaba que alguien actuara en el Tribunal Popular que á su vez asumiera la responsabilidad ante las masas y que fuése de temperamento izquierdista y que tuviese valor para dar la cara ante el caos y ante las gravísimas circunstancias de los procesos que se habian de instruir, y en esas circunstancias fué designado el que suscribe Abogado Fiscal conjuntamente con su compañero Enrique Domenech el Tribunal Popular, el dia primero de Septiembre.

    Apenas entré en Fiscalia tuve que preocuparme de la suerte de los Fiscales y de algunos jueces y magistrados, sin poder evitar que un abogado fiscal fuése asesinado inmediatamente, que los otros dos abogados fiscales fuésen detenidos, pudiéndoles salvar y que a los pocos dias fuése detenido hasta el propio Fiscal Jefe, á quien tuve que acompañar a refugio seguro, y en el transcurso de unos dias me encontré de Jefe de Fiscalia, sin auxiliares, ni dependientes en mis actuaciones.

    A los dos abogados fiscales los puse en sitio seguro en la provincia de Alicante, y para mayor seguridad les proporcioné, como Fiscal Jefe, un oficio nombrándoles inspectores de los Juzgados Municipales de la provincia de Alicante, haciendo constar ser adictos al Régimen, por si acaso en su lugar seguro eran objeto aún de algún desafuero, y al Fiscal Jefe se fué tambien a Alicante a la práctica de diligencias judiciales en el sumario contra Primo de Rivera.

    De mi discreción, probidad y competencia, no he de hablar. No soy yo quien debe justificarlas. Funcionarios judiciales de todas las categorias y organismos hay en nuestro campo y muchos compañeros y responsables de organismos politicos y sindicales, que por los años que me conocen, pueden calificarme, no autorizando a ningún viajero de Madrid, por competente que se crea, para que me examine y califique.

    Menos autorizo a ningún viajero de Madrid para que califique mi actuación de Abogado; cierto que no tuve autos, ni ujieres ni comodidades, ni provecho material; pero no cometí nunca ninguna bajeza, ni realicé actos de servilismo, ni dejé pasar ninguna injusticia, habiéndome permitido el lujo de estar pendiente de sumarios desde la edad de diez y seis años hasta ya Advenida la República, por los desafueros de los Alvarez Rodriguez, Balbines, Burillos, Sebastianes [aquí se han recortado un par de nombres en el original] y otros Perez deshonra de la magistratura, llegando los dos últimos a Magistrados del Supremo.

    ¿Que floreciente despacho iba a tener si el año 1.908 terminé la carrera y el año 1.909 ya tuve que emigrar de Valencia por las persecuciones gubernativas y judiciales? ¿Como habia de florecer mi despacho, si el año 1.911, con la tirania del General Echagüe, tuve que emigrar nuevamente de Valencia, teniendo que vender todos los libros y objetos del despacho para poder comer?. ¿Como tenia que florecer mi despacho, si el año 1.917 con la huelga ferroviaria, tuve que emigrar nuevamente de Valencia teniendo que vender todo lo vendible del despacho para subsistir?. ¿Como habia de florecer mi despacho, si el año 1.923, la dictadura me hizo la vida imposible por todos sus años?. Como he dicho antes, no concedo autoridad alguna a los viajeros de Madrid para que den patentes sobre mi competencia profesional sin antes someterse a una prueba de comparación. Hasta que ello llegue he de sostener que los encargados de velar por el cumplimiento de la Ley, á la que deben acatamiento, no han dado muestras de competencia ni de democracia desde el momento que instruyen un expediente, tomando acuerdos, sin oir al funcionario acusado, haciendo peregrinas acusaciones de falta de competencia para el desempeño del cargo, y que ha sido un obogado mediocre.


ACTUACION DEL QUE SUSCRIBE EN ESTA ETAPA

    Encargado de la Fiscalia, se encuentra Valencia y la provincia sin autoridad gubernativa, militar ni judicial, actuando los controlados é incontrolados a su placer; los asesinatos, violaciones están vibrando á todas horas; se mata a los detenidos y a los familiares que por ellos preguntan. Se establece el Comité de Salud Pública en el Palacio de Justicia, se incomunica a los detenidos en las cárceles y se quedan éstas vedadas para todo el mundo, para todas las autoridades judiciales y gubernativas y de cualquier otro orden; no pueden penetrar en las mismas mas que los del Comité de Salud Pública y los que ellos autoricen diariamente; hay cientos de asesinatos. ¿Quien los ordena?. Pues en el Palacio de Justicia actua un tribunal y el Fiscal de la Audiencia es Garcia Torres.  ¿A quien hay que acudir?. ¿Al Comité de Salud Pública que mata a los presos y a los que por ellos preguntan? No. ¡Imploran justicia al Fiscal!.

    ¿Quien da la cara a los del Comité y Comisarias? Garcia Torres. Pues a él acuden cientos y cientos de infelices, en lo social y político, otros republicanos, y ya se tiene al que suscribe actuando dia y noche. Ahora comprenderá V.E. porque se me acusa por las visitas de Fiscalia sin conceder ningún valor por mi actuación á quien todos los dias se jugaba la vida por salvar la del prógimo. ¿En que juicios actuaba el Fiscal para asesorar a nadie? ¿Que me entregaban avales de afección al Régimen?. ¿Pues, quien podia hacerlos llegar hasta las guaridas de las fieras, sin un percance?. ¿Quien sienta una afirmación tan fria y despiadada como el acusarme de que recibia visitas en Fiscalia asesorando a los inculpados é interesados, no ha sentido nunca latir en su corazón sentimientos nobles, ni sabrá nunca que es la justicia, y eso, que aún llegaron a tiempo a esta tierra y a los locales de fiscalia mis sucesores para apreciar los cientos de victimas que acudian a pedir clemencia, socorro ó a que se averiguara que habia sido de sus deudos, pues algunos costaban muchos dias de encontrar, consolándoles por la pérdida del ser querido y procurar entre las palabras de consuelo que no odiaran á la República, que ésta era buena.... y ¡que alegria experimentaba cuando libraba á alguien del asesinato ó del desafuero ó al cabo de varios dias se encontraba al secuestrado sin esperanzas en cualquier guarida!.

    ¿Han sido agenas las autoridades de todo orden á éstas visitas?. ¿No me han hecho recomendaciones los del Consejo Fiscal en ese orden humanitario?. ¿Y los del Tribunal Supremo?.

    Ahi vá un botón de muestra para que se comprenda mi actuación. Se necesitaba actuar, sobre todo instruir sumarios a los militares y no podia efectuarse porque los antecedentes obraban en los archivos del Comité de Salud Pública y los presos a su disposición, y por fin, tras laboriosas conferencias se llegó a que los jueces instructores actuasen solo en esos procesos y dos ó tres de paisanos; el primer sumario de los militares fué el del cuartel de  Caballería, costando muchas amarguras y muchas bajezas a los actuarios para la visita de las cárceles, y después de haberlo consentido, se señaló la vista para el dia ocho de septiembre, quedando la víspera, a las siete de la tarde, notificados todos los procesados ; pues bien, sobre las ocho de la noche, las insaciables fieras del Comité de Salud Pública, que habian de actuar de jurados y ya estaban notificados para ello, acordaron sacar por la noche á los presos y matarlos para que no se celebrara el juicio; fuí noticioso de tal crimen por un funcionario de una carcel y por la intervención del Presidente de la Audiencia, el Delegado de Justicia y yo se pudo convencer a algunos del Comité para que desistieran de tal monstruosidad, y como ya habian sacado a los presos, tuve que estar toda la noche detrás de unos y de otros pudiendo conseguir que devolvieran los procesados á sus respectivas cárceles, excepto dos, los desgraciados Tenientes Altabella y Castellano, ¡pobres inocentes que fueron asesinados a la una de la noche! y al dia siguiente, como era natural, faltaron dos procesados que habian sido notificados el dia anterior á las siete de la tarde y publicado en la prensa el orden del juicio con el número y nombre de los procesados, acudiendo a la vista sus abogados defensores. ¿Puede darse mayor verguenza?. ¡Lo triste fué que á la vista acudió un corresponsal de prensa inglesa y de dicha nacionalidad por cierto llevándose de mi mejor impresión que los del Consejo Fiscal!.

    Relatar lo que durante la vista pasó seria interminable; desde la amenaza a los abogados constántemente con el dichoso paseito, hasta el no admitir las pruebas de descargo, todo fué uno y lo mismo, hasta el extremo de que hubo un condenado á muerte, el Teniente Carratalá García, que presentaba como prueba un certificado médico en el que se justificaba que a éste habiánle practicado una operación en la garganta y habia estado en cama desde hacia más de quince dias anteriores a la rebelión y ni siquiera habia estado en el cuartel, y aún el dia de la vista presentaba síntomas de extenuación de la operación, dato del que no me pude interesar porque los jurados estaban facultados para admitir ó no las pruebas y en ningún juicio las admitieron, tratándose de militares, y siempre con la amenaza pendiente de que si no hacian lo que ellos querian los matarian, porque tenia n la entrada libre en las cárceles.

    Ello no obstante retiré la acusación a seis; dos condenados a la pérdida del empleo y dos á cadane perpétua, y no tuvieron mas remedio que acatar lo que habia fallado ya el numeroso público que acudió a la vista, porque los vivas á la República y á la Justicia Popular levantaban en vilo á los corazones de acero, sobre todo en los párrafos dedicados á los que retiré la acusación.

    Otro botón. Siguió a dicho proceso el de los militares del Regimiento número 10, en el que celebrándose la vista noté cierto nerviosismo en los jurados hasta el punto de que se quedó el Tribunal casi sin jurado y se suspendió la vista sobre la una. Al salir del local me enteré que la Columna de Hierro habia invadido las dependencias del Palacio de Justicia saqueándolo todo y llevándose todos los archivos y asuntos pendientes, encontrándome solo. Mi única preocupación fué salvar a los presos, y efectivamente, de no haber acudido a tiempo los hubieran muerto, teniendo necesidad de apelar a la violencia poniéndome a la puerta de la sala donde estaban y amenazándoles con hacer fuego con una carabina mauser, los que intentaron agredirlos, á pesar de ser varios y llevar fusiles, tuvieron que marcharse sin consumar sus propósitos. ¿Donde estaban la mayor parte de los jurados, en tanto?. ¿Calmando a los de la Columna?. Si; pero.... para que no subieran á su guarida, apelando a su condición de semejantes, pues en la referida guarida, según cálculos, entre alhajas, objetos de oro, papel y moneda, habia más de doce millones de pesetas. ¡si lo llegan a saber los de la Columna de Hierro!....

    Reanudada la vista por la tarde y tomada la Audiencia militarmente por los de la Columna de Hierro, solo el Magistrado, Angel Gaos, y yo, dimos la cara a los foragidos, consignando en honor a la verdad, que en punto a sentimientos humanos dieron cien y raya a los jurados. Debo consignar, además, que los jurados tenian un oficial en libertad, el cual gozaba de ella por un salvaconducto firmado por ellos ó por uno de ellos y por los hechos que ese oficial realizó se condenó a cadena perpétua a otro oficial inocente, que para mayor gravedad tenia un hermano en el frente, y contra mi costumbre de consignar entre las peticiones de pena de muerte a todos los jefes y oficiales que ya habian sido muertos de antemano por los dichos jurados, me negué rotundamente a pedir la de un republicano capitán asesinado, el desgraciado Gonzálo Perez.

    Tambien en éste juicio hubo absoluciones vitoreadas por el numeroso público, que abrazó a los absueltos y les sacó a hombros del local. Prestigiado quedaba el Tribunal Popular con todo ello, pero los sentimientos feroces de los ahora jurados, no terminaban y odiaban esa manera de enjuiciar hasta el punto de que una noche limpiaron los que habia en el barco que servia de carcel.

    Con lo dicho bastará para que queden como relatados los demás juicios de militares en los que hay en todos ellos hechos emocionantes y de gran sentimiento y valor. Consignemos la situación de gubernativo de un gran prestigio militar, hombre formal y de temple, el Comandante Manuel Fernández Gordón, que fue absuelto, y la cadena perpétua del Teniente del mismo regimiento, Infanteria número 10, Molina Mesado, y la satisfacción de haber conseguido la absolución de varios prestigios militares, como son el Teniente Cerveróp, que nos presta útiles servicios en campaña, y el Teniente, hoy Capitán,  Enrique García Albors, tratadista afortunado de temas militares, que igualmente presta grandes servicios al frente del Batallón de Carros de Asalto ó de Combate.

    Ya comprenderá V.E. que á mi, por encima de las circunstancias, entre mis intervenciones de hombre ante las fieras de la casa y de los comisarios y el prestigio obtenido en los juicios relatados, de los pueblos acudian los perseguidos a miles; por entonces habian cambiado al Gobernador Arin, y se encargó Zabalza, que se acobardó como el otro, y tenia que dar explicaciones de asesinatos cometidos por la Columna de Hierro, en las persona de carabineros ó guardias nacionales, como órdenes dadas de desarme por ser fascistas, y Fiscalia sin fuerzas coercitivas, solicitó del Presidente del Tribunal Supremo nombrara un Juez Especial para persecución de los autores de secuestros robos y asesinatos, ejecutados por titulados agentes ó autoridades, con jurisdicción en toda la provincia, que estaba en el furor de asesinatos y robos.

    Casos gravísimos por su salvagismo sin precedentes y que no constan aún en los sumparios paralizados en Enero por las circunstancias,

    En Villanueva de Castellón donde se habian asesinado a muchas personas y robado mas de tres millones de pesetas, se habia cometido un crimen espantoso. Habian secuestrado al cabeza de familia, a su hijo, dos hijas é hijo político. Mataron primeramente al padre a cuchilladas, y á tenor de éstas, arrancándole firmas rematáronle cuando le dejaron sin una peseta de sus cuentas (unas quince mil). Luego mataron al hijo y luego a una hija de unos veinte y cuatro años, casada hacia unos diez meses y embarazada del último mes, á la que también mataron á cuchilladas sobreviniéndole el parto, y cómo a su muerte no habia salido la criatura, a cuchilladas tambien la desgarraron, cogiendo al niño del cuello y estrellándole contra la pared (tal vez aún lleve el matador el anillo de boda de la asesinada)

    A un tiempo, entre los clamores de horror, acudieron a Fiscalia unos vecinos de Alberique asustados de la continua matanza, contándome lo sucedido a la bonísima hija del que fué Médico forense del Juzgado de Alberique señor Devis, ¡pobre mujer de unos cuarenta y cinco años! a la que los del Comité pidieron sobre las seis de la tarde seis mil pesetas que habia de entregar a las dos horas, y como no habia podido hacerlo, a las ocho de la noche la encerraron en  el calabozo, sacándola sobre las once los mismos del Comité completamente borrachos, abusaron de la mujer y luego la mataron tirándola al fondo de un barranco. Y que á un sacerdote de Masalavés (dista un cuarto de hora de Alberique) refugiado en casa de sus padres, los dichos del Comité de Alberique, en cuadrilla de varios cientos de individuos, todos armados con pistolas y escopetas, violentaron la casa refugio y sacaron al sacerdote, y por la carretera, en dirección a Alberique, un individuo muy conocido, con una navaja le cortó las orejas, luego le sacó los ojos, y ya moribundo por los varios navajazos, caído en tierra, le cortó las partes y se las puso en la boca; y al dia siguiente, en una boda del matador y otros, las orejas del cura iban por las mesas.

    Otro caso de salvagismo fué en Puebla de Valbona, en donde a un vecino le destrozaron a golpes y ya en el suelo lo arrastraron de la trasera de un automóvil, todavia vivo.

    Ante tales monstruosidades, fuí a pedir auxilios al Gobierno Civil y Comisaria General de Orden Público, y como viera que no se atrevian a actuar, me hice el ánimo de hacerlo por mi cuenta, pidiendo fuerzas que me fueron concedidas. Con el Juez Especial de secuestros me trasladé a Villanueva de Castellón, donde detuve a lo asesinos, que alguien puso en libertad antes de salir del pueblo; pasé por Puebla Larga, donde tambien ocurrian asesinatos diarios, y mas tarde, detuve en la Fiscalia a los de Alberique, por un procedimiento de audacia, luego a los Puebla de Valbona, después a los de las Cuevas de Utiel... con lo que cesaron los crímenes de una manera automática, si bien es cierto, que en pago de mis trabajos, me gané una reunión de Comités en Alberique y otra, Comarcal, en Alcira en la que se acordó mi asesinato, de lo cual puede comprender V.E. que me reí, porque los asesinos no se atreven con los hombres que cumplen con sus funciones a prueba de bomba. Por medio de ese Juzgado Especial he salvado a muchas personas.... ¡y á cuantas mujeres equivocadas por un falso catolicismo, odian hoy al fascismo, por mis predicaciones! Hasta colaboran ya en la confección de prendas para el Éjército de la Libertad.


                CAPITULO SEGUNDO

    Comprenderá V.E. que mi actuación personal y de recia independencia, me habian de atraer la mal querencia de los asesinos, ladrones y violadores. ¡Pobre carcel de mujeres de Valencia! Y además por serme tipos conocidos todos ellos, sabia de sus audacias, vidas y milagros, hasta la falta de asistencia al Palacio de Justicia, y los embarques y pasaportes a personas, unas fascistas y otras solamente ricas, y ellos sirviendo de acompañantes hasta el fletamiento del Vapor Pelayo de la Compañía Naviera Mac-Andrews. No se pensaba mas que en aprovechar su poderio para separarme, ya que no se atrevian personalmente conmigo.

    En estas circunstancias se encarga de la cartera de Justicia Garcia Oliver, y me nombra en la reorganización, Teniente Fiscal del Tribunal Popular número Uno, a donde habian ido a parar de jurados, las cabezas visibles del Comité de Salud Pública, que aún continuaba asesinado gentes y de Presidente del Tribunal, don Marino Lopez Lucas, que fue el complemento de los jurados por coincidencia de opiniones. Se trató de conseguir dejasen de actuar en el Comité dando múltiples excusas y ganando tiempo y ocurrió entonces el señalamiento de una vista por el suceso de la Radio; un anuncio fascista sorprendiendo a los empleados; habia tres procesados, uno de ellos pistolero y dos chicos jovencitos.

    De la resultancia sumarial constaba que entraron cuatro en los locales, que el pistolero se quedó en la puerta, único que reconocieron, y los otros dos uno justificó que a la hora del suceso estaba a la puerta del café Granja de San Antón hablando con el Capitán Navacerrada, y que el otro, se  le acusaba de que al pasar unas cinco horas después del suceso con su auto, por la Gran-Via, y parar en el café mencionado, habia subido al auto el pistolero, y el otro muchacho antes dicho.

    Se empeñaron las fieras en que se condenara a los tres a muerte (ya llevaban muertos por tal suceso trece) y tras larga discusión solo se pidió la pena de muerte del pistolero, y a los otros dos catorce años. No obstante ello se entrevistaron con el Subsecretario para protestar del resultado de la Sentencia y que por tal blandura no querian dejar de actuar en Salud Pública.

     Fué una excusa para boicotear la justicia, y de paso, aprovechar el cambio ministerial que desconocia mi obra, para ver si me sustituia.

    Por fin, en vista de que la cosa no se arreglaba y que los últimos dias del pasado año fué un escándalo de asesinatos, el Ministro se puso serio, les dió la cara (que es lo que necesitaban) y terminó Salud Pública y se le recogieron las llaves de las cárceles.

 

ACTUACION DEL QUE SUSCRIBE ANTE EL POPULAR.

    Presidía el Tribunal Popular número Uno, don Marino Lopez Lucas, y uno de los Magistrados era don Teodoro Navarro, y entre lo dos jurados afectos al Tribunal figuraban cuatro ó cinco mandamases del disuelto Comité de Salud Pública.

    Se convino, por disposiciones de Don Marino Lopez alagando a los jurados, que diariamente se celebrasen por los jurados comisiones y plenos, recogiendo de esa manera los propósitos de aquellos, que eran un simulacro las vistas, para continuar actuando como en Salud Pública, interviniendo directamente en todos los expedientes, en las declaraciones, informaciones y acuerdos, clasificando quienes debian ser puestos en libertad y quienes habian de someterse á Tribunal Popular ó Jurado de Urgencia.

    Esta fórmula era recogida de la exposición del mandamás de los Jurados, que con sus frases gráficas exponía que para la celebración de las vistas el Fiscal "que se calentara la tótina" para preparar los escritos en tal forma que cuando a ellos, los jurados, les parecia que á éste ú al otro habian de picarlo, que se tuviera que picar y en esa forma recomendaba a los jueces instructores y a los Magistrados del Tribunal para que se calentaran también la "tótina" para arreglar los sumarios y las sentencias con arreglo al patrón de sus caprichos, procurando que á los abogados se les diese la mínima intervención. Y como al propio tiempo otros matarifes ó segundones de los mandamases los adscribieron de jurados en los de Urgencia, la cosa salia bien.

    Cada pleno entre Don Marino y los mandamases de los jurados se convertian en una sesión tragicómica bufa, ya que un dia se hablaba mal del Ministro, otro del Subsecretario, otro dia del Presidente de la Audiencia, de los Fiscales ó Abogados ó de los jurados de Urgencia por si eran mas ó menos blandos, hasta el punto de que en uno de esos plenos hicieron de rabaleras el fiscal Don Juan Garzón y el Juez Especial Señor Galbe, dejando de acudir a los plenos Don Juan Garzón para evitar mayores males, y rogándome que lo sustituyera en las comisiones y plenos.

    La mayor parte de los expedientes eran minucias y cosas insignificantes, pero como Don Marino y los mandamases querian que actuara el Tribunal Popular a todo trance, se empeñaban en que eran elefantes las ormigas, y así resultaba agrandando lo pequeño para el Tribunal Popular, pasaban a Urgencia los asuntos de los pobres inocentes, que apenas tenian cargos en los expedientes, dando la excusa para ello de que como los jurados de Urgencia eran blandos, se los quedaban ellos para actuar en el Tribunal Popular.

    Mi intervención, pues, en dichos plenos y comisiones, fué fatal para ellos, porque del examen diario de los expedientes, mi opinión era casi siempre contraria a la de los mandamases y sus sucesores é impulsores, Don Marino Lopez y Don Teodoro Navarro, y de viva protesta cuando se hablaba mal del Ministro, del Subsecretario ó del Tribunal Supremo ó de las demás autoridades y coadyuvantes de la administración de justicia, sobre todo, cuando acordaban que éstas fuésen citadas pra que comparecieran ante los mandamases y diesen cuenta á éstos de sus acuerdos y disposiciones, ya que incluso hasta pretendieron intervenir sobre los jefes militares en operaciones para enjuiciar su conducta con el fin de tener el orgullo de que todo se sometiera a su poderio.

    Todas esas discusiones y acuerdos tenien su impulsor y asesor en Don Marino, que dejaba la cosa preparada antes, y así los mandamases discurrian a placer, figurando entonces el tal Marino como mediador, no obstante darles siempre la razón, vendiendo de esa manera sus favores de mediador en las alturas; pero lo cierto era que en el Palacio de Justicia no habia paz ni tranquilidad, puesto que todo iba revuelto; y en medio de tal desconcierto solo se oia una voz de protesta que era la mia contra tanta sinrazón y osadia, y gracias a la seriedad y buen tacto del digno Presidente de la Audiencia y del no menos digno Delegado de Justicia, señor Sanchez Requena que con sus intervenciones particulares ponian freno a los escándalos, sosteniendo mi actitud. 

    

        MI INCOMPATIBILIDAD CON LOS JURADOS POPULARES

    Con lo reseñado anteriormente, se verá con claridad la incompatibilidad con los Jurados del Tribunal Popular y sus mentores, hasta el extremo de que un dia se me encargó una acusación; se trataba de un jovencito procesado compareciente y otros dos procesados en rebeldia, uno de ellos soldado en Mililla y el otro Maestro en Burgos; el fundo del asunto eran unas cartas que los procesados rebeldes habian mandado al procesado compareciente en las que se hablaba de cosas insignificantes, de algunas noticias de Mililla y Burgos respecto en las que se referian á éta última Ciudad sobre el movimiento de los falangistas sobre el resultado de las elecciones, y se llegó a la terminación de la vista sin que apereciera ningún cargo contra el muchacho presente; consultado el caso con el Fiscal Jefe Don Juan Garzón a los efectos de la calificación difinitiva, por su consejo y el de los jurados mas ponderados del Tribunal Popular retiré la acusación en cuanto al procesado presente, para que se acordara su paso a los Jurados de Urgencia por posible desafección, manteniéndola en cuanto a los dos procesados en rebeldia por suponérseles facciosos, aún cuando las cartas eran de época anterior en bastante tiempo a la sublevación militar; no obstante haber deliberado los Jurados en el sentido que queda expuesto, y no habiéndose acordado la revisión de la cause por nuevo jurado en la oportuna votación, que es la expresión mas absoluta de conformidad con el fallo, ocurrió que entre Don Marino que al leer la Sentencia omitió explicar y silenció el particular del auto por el que el procesado presente pasaba á los Jurados de Urgencia, apareciendo como absuelto en el fallo, para que se le pusiera en libertad, y las intervenciones del Magistrado Navarro de disgusto por el escrito de calificación Fiscal, alentando a los Jurados extremistas a pedir la revisión, y los deseos de los aludidos mandamases a obstruccionar mi conducta y mi obra desde Fiscalia, acordaron formalizar un escrito de protesta contra mi, y lo entregaron al Fiscal Jefe Don Juan Garzón, superior jerárquico, con quien el caso, según se ha visto, habia sido previamente consultado, cuyo Fiscal se limitó únicamente a darme cuenta del escrito y a rogarme que dejara de concurrir á los plenos dedicando mis actividades a los Jurados de Urgencia, con lo cual comprendí que Don Juan Garzón era un acólito de dichos mandamases cosa que ya habia demostrado anteriormente en un pleno en el cual uno de los jurados decia que yo no era su Fiscal apropósito, "que era un díscolo", mientras que "Don Juan Garzón, (que se hallaba presente) siempre hacia lo que ellos querian" y efectivamente, en el referido pleno, el jurado mandamás de los mandamases pidió que compareciera en el pleno, para dar explicaciones, de cierta entrevista, el Presidente de la Audiencia Don José Rodriguez Olozabal, y el Señor Garzón inmediatamente se levantó y se brindó á hacer de ujier a pesar de su cargo de Fiscal Jefe, saliendo en busca del Presidente con quien volvió al pleno a los pocos momentos para que el Señor Rodriguez Olozabal diera las explicaciones que se le exigian, con gran satisfacción de Don Marino.


ACTUACION DEL QUE SUSCRIBE ANTE LOS JURADOS DE URGENCIA

    En vista de que desde la Jefatura de Fiscalia se daba por bueno el acuerdo del jurado y se negaba en redondo a instruirse expediente, tal vez para que en el mismo no apareciera de mi declaración lo anteriormente expuesto, incluso cierto escándalo en celebración de vista, entre Don Marino y Don Juan Garzón, que obligó al Fiscal a retirarse de la Sala, dando lugar a la suspensión de la vista, tal vez por ello, repito, no se me formó expediente deseado por algunos, y por transacción voluntaria me avine a actuar transitoriamente ante los Jurados de Urgencia.

    Mi intervención en dichos jurados fué humana y bondadosa y de gran respeto para los inculpados, sucediendo lo que era fatalmente necesario que ocurriera habida cuenta de los desafueros y desmanes cometidos anteriormente, por Comités, Juntas, Juntitas, y de los cuales dejo constancia de casos concretos a lo largo de éste escrito; que los expedientes de desgraciados a quienes se les habia robado la cosecha, unos habian sido denunciados para justificar la expoliación precisamente, por lo que en vez de desafecto resultaban ser unas víctimas de su inmoral acusador, otros, que además de habérseles robado cuanto poseian tenian sus hijos en el frente, otros inculpados eran soldados traidos de los frentes, jovenzuelos que se habian enrolado voluntariamente, victimas de una acusación sin tamizar, en el mas legítimo de los casos, por rivalidades amorosas, y los más pobres curas ó monjas sin otro delito que serlo. Con todos estos casos sucedió que habiendo conocido é informado en más de cuarenta expedientes por desafección y hostilidad al Régimen, en el corto espacio de un mes, tuve que retirar en casi todos los juicios la acusación por imperativo de mis deberes morales y democráticos, sin trampa ni cartón, y solo... en tres casos condenó el jurado que si hubiera estado constituido por auténticos é históricos antifascistas el número de condenas se reduciria a una cantidad cero ó negativa, así como estuve actuando en los tres casos mencionados algún antiguo elemento de Salud Pública auxiliado por el mismo Presidente con su voto favorable. 

    ¡Lástima que por tener que reducir a simples enunciados éste escrito, ya de si voluminoso y pesado, no se exponga con la extensión debida la manera de actuar de determinadas personas, con aportación de aquellos elementos y detalles elocuentes de los expedientes oportunos.!

    Baste decir, para terminar, que Don Marino López, por ejemplo, por su audacia sin igual, ha podido colocar de Agentes de Vigilancia a sus DOS HERMANOS, de Agente Judicial á su PADRE POLITICO, á su TIO en la Sección de Contabilidad del Ministerio, á un SOBRINO de Juez Municipal de Madrid, á otro SOBRINO de Juez de Primera Instancia de Cañete, á una SOBRINA de mecanógrafa en el Ministerio...... y disfrutar de UN HERMOSO CHALET en Masarrochos, incautado por unos incontrolados, de UN FLAMANTE BUIK, INSCRITO A SU NOMBRE, cuyo propietario fué un pobre señor condenado a muerte en rebeldia actuando en Tribunal de Derecho el propio Don Marino. En cuanto a cierta organización de un Hospital de Sangre en Madrid, patrocinado por el Ilustre Colegio de Abogados de dicha Villa, cuyo mandamás era el Don Marino López Lucas, desde las camas utilizadas, adquiridas por mediación de su querido tio el hoy funcionario, que se dedicaba antes, en Madrid, a la compraventa de camas, hasta la administración interior del Hospital, de la que se le hechó, hay todo un panorama de aventuras sin límites.

    Estas son pues las facetas más principales de mi actuación Fiscal y de las personas alrrededor de las cuales he tenido que convivir, y el premio, después de tan ruda lucha, ha sido separme del cargo por medio de un expediente, sin ser oido, ahora que han desaparecidos los mandamases y matarifes de Salud Pública y su complemento Don Marino López Lucas, y lo que es peor, acostrumbrados ya los Jurados de Urgencia a actuar con gran respeto y distinción doctrinal de las apreciaciones que se derivan de los expedientes, sobre las ideas de los inculpados; es decir, cuando se acusa una justicia humana y una natural prevención á los denunciantes que son casi siempre los mas incontrolados de su residencia y los autores de todo desafuero, y los recaudadores de las cosechas y el dinero de sus víctimas. 

        Valencia a 16 de Agosto de 1.937.


                    Enrique García Torres










EXCELENTÌSIMO SEÑOR MINISTRO DE JUSTICIA



jueves, 18 de julio de 2024

Terreur policière dans la Révolution Espagnole

Chapitre VIII, "Terreur policière", du livre Témoignages complémentaires pour l'Histoire de l'Espagne: La guerre civile 1936-1939 (Madrid, 1953)


TERREUR POLICIÈRE

Au début de la révolution, le Gouvernement fit abstraction de la Force Publique dont il se méfiait parce qu'il se rendait compte de l'incompatibilité existant entre elle et les bandits qui, avec la populace armée, prétendaient défendre le régime. En effet, les forces de l'Ordre Public étaient, en général, formées et instruites selon les principes traditionnels d'honneur et de discipline. Ces défenseurs de l'Ordre Public furent assassinés en grand nombre et il n'en resta que quelques-uns qui, exceptionnellement, servirent le Gouvernement rouge et jouirent de sa confiance.

Les corps de Police, de la Sûreté, et de la Gendarmerie furent décimés, et le nom de ce dernier fut remplacé pour celui de Garde Nationale Républicaine. Pour remplir les vides produits par les assassinats et les expulsions, on fit appel à des malfaiteurs. 

La Police en fut profondément transformée; le personnel professionel qui resta, parce qu'il avait pu éviter d'être expulsé ou assassiné, ou parce que n'ayant pas trouvé moyen de fuir, il avait dû demeurer à son poste, se trouva soumis à une surveillance rigoureuse exercée par les nouveaux éléments de police recrutés parmi les affiliés des partis politiques ou des organisations extrémistes. Du reste, la mission de ces derniers était non pas de servir l'État ou l'Ordre Public, mais les organisations politiques dont ils provenaient.

Dans la déclaration faite devant la "Cause Générale" de Madrid par l'ex-Commisaire Général de Police rouge, Teodoro Illera Martín, on peut lire ce qui suit:

"... Enfin les agents nommés par la Direction rouge effectuaient l'arrestation des personnes qu'ils considéraient hostiles et les remettaient au Commisariat avec une note expliqant les motifs de l'arrestation. Bien entendu, ces arrestations étaient presque toujours arbitraires, étant donné le manque de préparation technique toujours arbitraires, étant donné le manque de préparation technique de ces agents improvisés et leurs tendances politiques très prononcées. Les arrestations faites par ces agents manquaient donc en tous points aux règles établies: parfois, ils remettaient les détenus au Commisariat mais, d'autres fois, ils les arrêtaient sur les ordres reçus des Radios Communistes ou d'autres organisations politiques et les détenus n'étaient amenés à aucun poste officiel de Police...  Toutefois, on peut dire que, dans le fonctionnement de la Police de Madrid, on conserva le mécanisme traditionnel administratif; mais, à côté de cette organisation officielle il exista, d'une part, ce que l'on peut appeler les éléments incontrôlables qui provenaient des organisations politiques, avec le consentement du Pouvoir, de la C.N.T. et des Radios communistes; il y eut enfin d'autres éléments qui exercèrent des fonctions de police avec une autonomie complète. Ce fut dans ces organisations que résida réellement la force de l'Etat. A cette époque-là il arriva très fréquemment que les familles de ceux qui étaient détenus par ces organisations politiques, se fiant à la Police, appelaient avec angoisse les Commissariats pour leur demander de les protéger. Les Commissaires envoyaient toujours des agents là où on les réclamait; mais il faut observer que parmi les agents il y en avait de deux sortes: d'une part ceux qui avaient toujours appartenu à la Police et qui étaient mal vus des rouges précisément parce qu'ils étaient corrects et gardaient leur indépendance politique, et, d'autre part, ceux qui avaient été nommées par les rouges pour servir leurs intérêts politiques. Les agents compris dans la première catégorie, étaient effrayés et s'efforçaient d'éviter d'effectuer ces services à cause des chocs que pouvaient se produire entre eux et les milices, ce qui leur aurait été fatal; les autres, au contraire, quand ils arrivaient au domicile des détenus, au lieu de les défendre contre les excès des Radios et des Comités dont eux-mêmes faisaient partie, aidaient ceux-ci...  La Police, dans l'exercise de ses fonctions, n'eut jamais de relations avec les tchékas, et il exista plutôt une sorte de lutte entre elles. Ceci ne signifie pas que beaucoup de détenus par la Police ne fussent pas livrés aux tchékas; mais c'était alors par ordre de la Direction Générale de la Sûreté qui renvoyait aux tchékas ou aux prisons, suivant les cas, les détenus qu'elle avait reçu des Commissariats... Il arriva aussi, parfois, que les éléments des tchékas se fissent passer pour policiers en utilisant les plaques qu'ils enlevaient aux agents professionnels après les avoir assassinés. On ne pouvait pas leur demander leur documentation pour contrôler s'ils étaient bien des agents de police, car la réponse était aussitôt la classique "promenade de la mort"... En une occasion, le déclarant apprit que dans le quartier des Nuevos Ministerios on commettait des assassinats et il eut même connaissance d'un cas monstrueux: Deux miliciens violèrent deux jeunes filles et les tuèrent ensuite, mais avec une telle haine que l'un d'eux, possédant encore sa victime, la tua d'un coup de révolver, de telle façon que la cervelle de la pauvre fille éclaboussa la figure de l'assassin. Le déclarant dit qu'il ordonna immédiatement qu'un service de surveillance très étroit fut monté dans les alentours et il assure qu'à partir de ce moment-là il ne s'y commit plus de crime.

"Le Ministère de l'Intérieur entretenait des Milices de l'Arrière aux ordres directs du Ministre et absolument indépendentes de la Police... D'après le déclarant, toute la responsabilité des crimes commis à cette époque retombe sur le manque d'énergie et de dignité du Directeur Général de la Sûreté, Manuel Muñoz, car il disposait de moyens matériels et d'appuis moraux plus que suffisants pour pouvoir éviter ces actes de la part des Radios, tchékas et milices. La preuve en est que lorsque les Commissaires, dans les districts dont le rayon d'action était beaucoup plus réduit, surent s'imposer et se faire respecter par ces éléments, de nombreux crimes furent évités, ainsi que le déclarant l'a exposé ci-dessus. Muñoz toléra l'existence et l'action des "Brigades de l'Aurore", de la "Técnica" (qui exerçait ses fonctions à la Direction Générale), celle de "Terry" et une autre qui était contrôlée par le Sous-Directeur Carlos de Juan. Ces brigades commirent toutes sortes de violences jusqu'à fin de Novembre... Le 7 Novembre 1936, par suite de l'approche des Forces Nationales, le Gouvernement s'enfuit à Valence, tandis qu'à Madrid, sous la présidence de Miaja, une Junte de Défense se créa. Il en résulta une nouvelle organisation des services de Police. Un Conseil de l'Intérieur dont fut chargé Santiago Carrillo, fut installé rue Serrano, 37. Ce Conseil de l'Intérieur devint une sorte de Ministère de l'Intérieur dont les fonctions furent limitées à la circonscription de Madrid. Le chef Directeur de la Police fut appelé Délégué général de l'Ordre public et on en chargea Serrano Poncela qui s'installa au 37 de la rue Serrano... On créa également un Conseil de Sécurité, qui dépendit directement du Conseil de l'Intérieur, quoique, dans la pratique, il fût autonome et avec des pouvoirs illimités. De ce Conseil firent partie des éléments du Comité des Recherches Publiques (tchéka de Fomento) qui avait été dissout... Les autres membres de celui-ci furent distribués deux par deux dans les Commissariats, à la suite d'un ordre écrit du Directeur Général de la Sûreté indiquant qui'ils y entraient en qualité d'adjoints aux Commissaires; mais, en réalité, leur rôle était celui de contrôles politiques... Le 6 Janvier 1937, le déclarant reçut un télégramme de Wenceslao Carrillo, alors Directeur Général de la Sûreté, lui ordonnant de se transférer à Valence... L'anarchie qui régnait à Valence était encore plus grande que celle de Madrid. Il y eut le cas d'un agent des milices antifascistes qui, arrivant à la porte du Palais de Benicarló où se célébraient les Conseils des Ministres, sans aucune autorisation et de sa propre initiative, prit les voitures des Ministres... Le déclarant rapporte aussi le cas de deux agents de police qui se trouvaient dans un café: un groupe de militiens s'approcha d'eux en leur demandant leurs noms et les assassinèrent sur place... Peu à peu le Gouvernement, vers le mois d'Avril, parvint à former une organisation de type normal; mais, néanmoins, vers cette même époque, le Ministre Galarza crée la D.E.D.I.D.E. (Departamento Especial de Información del Estado)—Département Spécial d'Information de l'Etat—. Ce nouvel organisme peut être considéré comme une transition entre les milices et la Police, c'est à dire, comme une modification ou une atténuation des milices et de la Police, c'est à dire, comme une modification ou une atténuation des Milices de l'Arrière. Il semble qu'il faut y voir l'idée constante de Galarza qui, dans sa peur, voulait toujours avoir sous ses ordres une organisation spéciale de protection. Ces nouvelles milices disposèrent de leurs propres agents et de prisons autonomes.  Parmi ces derniéres, il faut citer les tchékas tristement célèbres de Santa Ursula de Valence. Le D.E.D.I.D.E. peut être considéré comme un précedent du S.I.M., puisque une fois ce dernier créé, les deux organismes s'y fusionnèrent... Les attributions de la Police, à cette époque, se limitèrent à la protection des édiices et des personnages officiels ainsi qu'à la répression de la rébellion de la C.N.T. dans le Levant. Toutes les autres fonctions furent confiées au D.E.D.I.D.E.... La Police de Barcelona, en plus de ses autres immoralités, avait établi un trafic fantastique basé sur l'évasion de personnes et de capitaux: Un grand nombre d'agents se faisaient passer faussement comme Attachés des Consulats du Midi de la France, et se servirent de ce subterfuge pour se livrer à la contrebande de bijoux et de capitaux à leur propre profit. On calcula à deux milliards de pesetas le montant des valeurs ainsi volées à la France. Cette Police monta également une affaire pour les passeports. Pour sortir de Catalogne, il fallait verser une somme plus ou moins élevée... Mais ces évasions ne se terminaient pas toujours bien, car souvent, après avoir payé la somme demandée, le sintéressés étaient assassinés avant de pouvoir terminer leur évasion... Le déclarant dit qu'il fut nommé Président d'un Tribunal d'examens à Madrid pour l'admission dans la Police des agents intérimaires et des éléments des Milices de l'Arrière. Cette nomination coincida avec celle de Commissaire général de Madrid dont il prit possession le 11 Septembre 1937. A partir de cette époque les tchékas cessèrent d'exister et furent remplacées par le S.I.M. avec lequel la Police n'eut aucune relation...  Il exista aussi une "Brigade Spéciale", créée par le Commissaire général antérieur, David Vázquez Valdominos, de filiation socialiste. Elle était commandée par Fernando Valentí venu du groupe des agents provisoires, et possédant le titre de Commissaire. Cette Brigade, quoique appartenant à une organisation de Police, était contrôlée par les socialistes; ayant observé qu'on y maltraitait les détenus, le déclarant la supprima. Après la dissolution de cette Brigade ses membres furent réclamés par le S.I.M. d'origine socialiste, car on ne pouvait pas appartenir au S.I.M. si l'on n'était pas membre du Parti Socialiste. Le S.I.M., en plus de ses cruautés, employa des procédés astucieux et pervers. L'une de ses activités consistait à envoyer ses agents aurprès des personnes sans nuance politique qu'ils tâchaient d'effrayer et leur disant que les nationaux allaient vaincre et qu'il leur conviendrait de s'enrôler dans la Phalange afin d'avoir alors une garantie. Lorsque ces agents, par ce procédé, réunissaient cent quarante à cent cinquante personnes, ils en remettaient les listes en disant qu'ils avaient arrêté une unité complète de Phalange..."

La déclaration qui précède reflète assez exactement le caractère de la Police du Front Populaire et des autres organismes de répression créés par le Gouvernement marxiste à son usage, au milieu de la terreur désordonnée de la période révolutionnaire. 

Les départements et les services de police d'un intérêt spécial furent confiés à des éléments nouvellement arrivés et provenant des organismes du Front Populaire. Ils déployèrent tout leur zèle pour inventer, moyennant l'infiltration d'agents provocateurs, des complots contre le régime marxiste; ce fut un pretexte pour faire arrêter de nombreuses personnes qui furent brutalement maltraitées dans les prisons de la Police afin de les obliger à signer les fausses déclarations dont elles étaient accusées. Ces accusations formaient la base du procès qui entraînait la condamnation des inculpés à la peine capitale. De nombreux cas de ce genre se sont présentés, tel que celui d'Antonio del Rosal y López de Vinuesa, qui, avec douze autres détenus en même temps à Madrid, fut fusillé dans le Camp de Paterna, de Valence, le 29 Octobre 1937; il en fut de même du cas de Javier Fernández Golfín et d'Ignacio Corujo, qui, conjointement avec plusieurs de leurs camarades, furent exécutés dans les fossés de Montjuich, à Barcelone, en 1938, après avoir été les uns et les autres horriblement maltraités pendant longtemps à Madrid.

Au sujet des mauvais traitements dont furent l'objet les détenus de la prison de la Ronde de Atocha, número 21 (ancient couvent des Salésiens de Madrid), l'ex-Deputé de la Gauche Républicaine et Trésorier de la Croix Rouge Espagnole de Madrid pendant la guerre civile, Ramón Rubio Vicente, a déclaré devant la "Cause Générale" que: 

"Vers le milieu du mois de Juin 1937, il eut connaissance du régime insupportable et des mauvais traitements appliqués aux détenus dans la prison préventive dépendant de la Direction Générale de la Sûreté rouge et installée dans l'ancient couvent des Salésiens de la Ronde de Atocha, número 21 (María Auxiliadora). Avec le Délégué de la Croix Ruge Internationale, M. Vizcaya, il obtint du Commissaire Général de Police, David Vázquez Baldominos, qu'on lui laissât visiter la dite prison. Il put se convaincre par cette visite et d'autres qu'il fit par la suite, que les prisonniers étaient l'objet de mauvais traiteemnts; on faisait comparaître les femmes toutes nues pour déclarer et les malades couchaient par terre dans l'infirmerie.  Tout cela s'ajoutait à un régime de privations dû à l'inertie, tel que, par exemple, le manque absolu d'eau pendant plusieurs jours à l'époque des grosses chaleurs estivales, profuit par la crevaison des conduites d'eau, et dont personne ne se préoccupait. Il rappela les noms des agents qui étaient alors de service: Tomás Altozano et Manuel Linares Alcolea, tous deux de la Gauche Républicaine; Cipriano Blas Roldán, du Parti Socialiste, et, comme sergent de la garde, Antonio Parrondo. Grâce aux démarches faites par le déclarant, il obtint que le Commissariat Général de Police de Madrid, admette dans cette prison les services du médecin Aurelio Molero Berro, désigné par la Croix Rouge. Ce médecin, accompagné du déclarant, se présenta à la prison le 4 Juillet, ce qui lui permit de se rendre compte du régime et des particularités intérieures de cet établissement. Au moment d'ouvrir la porte du cachot numéro 5, où il devait assister un malede, une odeur nauséabonde les fit reculer; dans ce cachot se trouvait enfermé un homme d'environ quarante ans qui, pendant la visite du médecin, se plaignit de grandes douleurs; son aspect horrible était celui d'une personne séquestrée, après une longue captivité remplie de souffrances. Nu de la tête à la ceinture, couvert d'un pantalon qui lui arrivait aux genoux, sans chausettes ni chaussures, il était couché par terre, sur une simple feuille de journal. Les gardes furent interrogés au sujet de cette absence de matelas ou au moins d'une natte; ils répondirent qu'on le lui avait enlevé parce qu'il s'agissait d'un suspect. Le détenu avoua au déclarant que, sur le matin, il avait très froid et qu'il se couvrait alors avec cette feuille de journal, la seule chose dont il disposait. Ce cachot mésurait à peu près un demi-mètre de large et deux ou trois de long, mais le fait qu'il se trouvât au-dessous d'un escalier réduisait encore ses dimensions. Sur l'indication du déclarant, le médecin conseilla le transert du malade à un meilleur endroit. Le déclarant, préoccupé par ces atrocités, fit des démarches auprès des autorités rouges pour que la dite prison fut mise entre les mains du personnel du Corps pénitentiaire dans l'espoir d'améliorer ainsi l'insupportable situation des détenus. Après la libération, le déclarant a su que le prisonnier enfermé dans le cachot núméro 5 était Enrique Urreta, Capitaine de l'Armée, et que, selon ses informations, il est actuellement en garnison à Burgos... Les cachots des étages supérieurs, que le déclarant n'a pas visités, étaient désignés sous le nom de "Cachots de la mort", ce qui était exact, car les isolements prolognés que se pratiquaient à la Ronda de Atocha étaient de véritables tortures, connues de tout le monde sans que personne n'osât les empêcher, et qui continnuèrent jusqu'à ce que le déclarant s'occupa de la question. De nouveau, après avoir observé une amélioration dans la façon de traiter les détenus à la Prison de Atocha, on apprit, à la suite des déclarations de Jiménez Balgañón au Comité Central de la Croix Rouge, que les mauvais traitements recommençaient dans le préventorium du couvent des Salésiens. Le médecin Molero, interrogé à ce sujet, confirma le 18 Novembre 1937 la véracité du fait, ajoutant qu'il s'agissait d'un détenu de la Ronda de Atocha en provenance de la Brigade Spéciale de la rue de Serrano, 108, et il promit d'en faire connaître le nom au déclarant. Le 3 Décembre 1937, M. Morata déclara, dans une réunion du Comité Central de la Croix Rouge, qu'il avait eu connaissance que, dans la prison de la Ronda de Atocha, se trouvaient depuis plusieurs mois une quarantaine de détenus. Etonné, le déclarant qui considérait cette prison comme virtuellement vide, se mit en rapport avec Illera, alors Commissaire de Police, et insista sur la nécessité de faire cesser les mauvais traitements dans cette prison ainsi que les isolements prolongés; celui-ci lui promit d'en tenir compte. Enfin, au cours d'une nouvelle visite à la prison effectuée par le déclarant, il trouva, dans l'infirmerie, un détenu au lit, encore en convalescence des mauvais traitements dont il avait été victime à la Brigade Spéciale de Serrano, 108; ce dernir, plein de reconnaissance pour les attentions du déclarant, lui serra fortement la main..."

Cette déclaration vient confirmer les persistantes dénonciations faites dans le même sens auprès des Autorités judiciaires nationales sure les tortures employées par la Police du Front Populaire dans la prison des Salésiens de Madrid et dans les autres centres. Parmi ces témoignages se trouve celui du docteur Gerardo Sanz Ruber révelant que l'on donna de dix-huit à vingt coups à javier Fernández Golfín, qu'on rompit deux côtes à Miguel Angel García Loma et que le déclarant lui-même eut à souffrir de tels mauvais traitements appliqués en même temps par quatre ou cinq policiers rouges, qu'il urina du sang pendant neuf jours.

Les assassinats en masse de la première periode commencèrent à diminuer au printemps de 1937, et l'activité des tchékas se trouva suprimée ou très diminuée. La Police rouge prit l'habitude pour sa part de commettre des assassinats trop visibles et se contenter de torturer ses détenus de la manière déjà indiquée sans que pour cela elle cessât ses assassinats.

Sans inclure les remises de détenus aux tchékas faites par les divers centres de Police de Madrid, pendant les premiers mois de la guerre civile, on a pu prouver d'une façon précise, par les dénonciations des familles des victimes, divers assassinats commis para la Brigade Spéciale de Police, établie depuis 1937 au 108 rue de Serrano, ainsi que par les services préventifs policiers de la Ronda de Atocha, número 21 et 23, dépendant directement de cette Brigade Spéciale. Parmi les victimes on peut citer: Faustino Ruiz Pérez, José García Mairal, Antonio Fernández de las Heras, Juan Tortosa Franco, Cipriano Lozano Crespo, Martín Apesteguía Pisón, Vicente San Juan Salamanca, Enrique Castillo López, Jesús García y García et Angel Rodríguez Tejada.

Les violences de la Police rouge non seulement s'appliquaiente dans tous les cas aux personnes plus ou moins adversaires du régime politique du Front Populaire, mais encore retombaient souvent sur des gens absolument étrangers à la politique. L'envie ou les intérêts particuliers des membres de la Police rouge provenant des tchékas étaient l'unique et exclusif motif de ces crimes, accompagnés très fréquemment d'outrages à la pudeur et d'expropiation de la propriété. C'est ainsi que, dans les premiers jours d'Octobre 1937, des agents de la Brigade d'Information et de Contrôle du Front de la Police rouge, parmi lesquels figuraient Fidel Losa Petite et Bibiano Bere Revolé, bien connus pour leur activité criminelle particulière, perquisitionnèrent le domicile de María Irribarren Martínez qui fut arrêtée et dépouillée de mille pestas trouvées sur elle; elle fut victime de divers outrages et, après avoir passé par le centre policier de la Brigade d'Information et de Contrôle, établie alors dans le Paseo de la Castellana, elle fut conduite au secteur militaire d'El Pardo et assassinée. Le même agent rouge, Fidel Losa Petite, secondé également de Bibiano Bere et d'autres individus de la Policie du Front Populaire, conduisirent en automobile, en Septembre 1937, Carmen Pérez Mansilla, de vingt-quatre ans, habitant rue du Général Martínez Campos, 9, en luis faisant croire qu'ils la transportaient à Alicante, d'où il lui serait facile de sortir d'Espagne par n'importe quel navire. Ils l'assassinèrent sur la route et l'entérrèrent à l'endroit même du crime.

De nombreux crimes semblables furent accomplis para la Police rouge et les autres organismes répressifs du Gouvernement du Front Populaire, même vers la fin de la guerre, aussi bien à Madrid que dans les autres territoires soumis à la domination rouge; des preuves judiciaires existent de ces faits.

Indépendamment de la Police, le Gouvernement marxiste créa divers autres organismes de répression de caractère officiel, tels que le D.E.D.I.D.E. (Département Spécial d'Information de l'État) et la S.I.M. (Service d'Information Militaire). 

Le D.E.D.I.D.E. naquit à Valence, et son noyau de fondation provint de la Compagnie de Milices de Vigilance de l'Arrière qui servaient de gardes personnels du Ministre de l'Intérieur, Angel Galarza, qu'ils accompagnèrent dans sa fuite de la capitale. Ces créatures de Galarza avaient commis à Madrid, pendant plusieurs mois, toute espèce de crimes sanglants et d'atrocités dnas la célèbre tchéka de la rue de Marqués del Riscal, nº 11. Lorsque Galarza abandonna la capitale devant l'avance nationale de Novembre 1936, il chargea quelques-uns de ces tchékistes de tranporter des valises chargées d'argent et de bijoux que le Ministre rouge s'était réservé pour lui; il ne put pas d'ailleurs en profiter car les milices anarchistes de Barcelone s'en emparèrent par la violence; elles avaient appris, en effet, le passage dans cette ville des miliciens de l'escote de Galarza qui étaient chargés de conduire en lieu spor les valises du Ministre.

Ce premier noyau du D.E.D.I.D.E., organisme de répression qui s'étendit par la suite à toute l'Espagne rouge, installa à Valence les fameuses tchékas de Baylia et de Santa Ursula; les tortures qu'on y pratiquait, consistaient non seulement en bastonnades brutales mais encore en appareils pour rompre les membres, en brûlures des extrémités, en introduction de chevilles de bois sous les ongles, en tortures des organes génitaux, en pendaison la tête en bas, en emprisonnement dans des cellules u plancher recouvert de 10 cm. d'eau, etc. Un autre supplice consistait à introduire les détenus, privés d'alimentation, dans des caissons d'un mètre carré de base et de peu de hauteur où on les obligeait à rester plusieurs jours jusqu'à ce qu'ils s'évanouissent. Parmi la multitude des personnes qui souffrirent ces martyres dans les tchékas policières du D.E.D.I.D.E. de Valence, il ya eu José Selles Ogins et Emilio Calomarde Granell dont les déclarations, ainsi que celles de beaucoup d'autres, se trouvent dans la "Cause Générale" de cette province. Emilio Calomarde et Jesús Domingo Vargues eurent la plante des pieds brûlées.

Les tchékas de Baylia et de Santa Ursula, dépendant directement du ministre Galarza, étaient dirigées par le Commissaire Juan Cobo, le Commandant rouge Justiniano García, chef de la garde d'escorte du Ministre marxiste, le Capitaine des milices Alberto Vázquez et ses deux frères, et, résumé, tous ceux qui avaient exercé quelque commandement dans la tchéka de Madrid de la rue de Marqués del Riscal. Au titre de technicien et possédant une grande autorité, il y avait, parmi les étrangers, un russe qui utilisait le nom de Peter Sonin, ainsi que sa femme, erta, dont les agissements devinrent bien connus à Valence.

Les tchékas de Baylia et de Santa Ursula ainsi que les autres du D.E.D.I.D.E installées dans toute l'Espagne rouge, passèrent sous la dépendance du S.I.M. en Mai 1933, lorsque le nouvel instrument de terreur crée en 1937 par le Ministre de la Guerre, Indalecio Prieto, eut absorbé le D.E.D.I.D.E.

Le D.E.D.I.D.E. dépendait du Ministre de l'Intérieur et la direction suprême en fut confiée, peut de temps après sa création, à Francisco Ordóñez, ami d'Indalecio Prieto, et membre de sa garde personnelle d'avant la guerre, un des assassins du député José Calvo Sotelo.

Indalecio Prieto, alors qu'il était Ministre de la Guerre en 1937, constitua le S.I.M. qui, avec des attributions très étendues, finit par absorber le D.E.D.I.D.E. dont la mission d'information avait échoué.

Le S.I.M. ne se limita pas à sa sphère spéciale des recherches militaires, il se convertit dans la police politique la plus redoutée et la plus sinistre; il sema la terreur aussi bien sur les fronts qu'à l'arrière et commit de nombreux assassinats.

Le S.I.M. de l'Armée du Centre (Madrid) fut sous la direction d'Angel Pedrero García, instituteur socialiste, délinquant contre la propriété et ami d'Indalecio Prieto et d'Angel Galarza. Il fut nommé Chef de démarcation du S.I.M. avec le grade de Lieutenant-Colonel et il distribua les commandements supérieurs de son service entre ses anciens compagnons de la tchéka d'Atadell, où il avait été comme deuxième chef; il compléta son personnel avec une série d'agents de Police socialistes provenant, presque tous, des tchékas.

Le S.I.M. de Madrid appliqua à ses détenus des mauvais traitements terribles dans sa prison de San Lorenzo qui appartenait auparavant au D.E.D.I.D.E.; il commit des assassinats dans la capitale en dehors de ceux que les agents du S.I.M. purent impunément commetre sur les fronts de guerre. Les déclarations suivantes devant la "Cause Générale" de Madrid se rapportent à quelques-uns de ces assassinats.

Miguel Minuesa Pueyo dénonça que, le 25 Avril 1938, son frère, José Minuesa Pueyo, fut arrêté par des individus habillés en Lieutenants de l'Armée rouge qui le conduisirent au Ministère de la Marine (S.I.M.); il cessa d'avoir de ses nouvelles après le 28 Avril. 

Fernando Martín Salgado, demeurant 5 rue Núñez de Balboa, denonça que sa belle-sœur, Sofía Follente Morlín, née à Pozuelo de Alarcón et dont le fils Gregorio avait passé dans la zone nationale, fut arrêtée à Miraflores de la Sierra, le 11 Juillet 1938, par des agents du S.I.M., et conduite au Ministère de la Marine. Le déclarant sut par la suite que la détenue avait été asassinée le 24 du même mois. 

Alfonso Mazariego Lavín, demeurant 20 rue d'O'Donnell, témoigna que son oncle, Alfredo Chelvo Bosch, de soixante et onze années, demeurant au même domicile, fut arrêté dans le Syndicat des Techniciens de la C.N.T., le 13 May 1938, et conduit au S.I.M. du Ministère de la Marine où il disparut sans qu'on puisse en avoir la moindre nouvelle.

Rafael Castro de la Jara, médecin, demeurant à Madrid 117 rue Alcalá, déclara que son fils Joaquín Castro Moreno fut arrêté, le 28 Février 1939, par deux agents du S.I.M. dont l'un d'eux dit être le Lieutenant Iglesias; ils le conduisirent aux bureaux de ce centre (Ministère de la Marine), suivi par le déclarant qui arriva ainsi jusqu'à la porte du Ministère de la Marine. Il entendit peu ap`res les cris de son fils qu'il vit descendre en courant les escaliers en se plaignant de mauvais traitements, il fut criblé de balles par les grades. L'autopsie fut pratiquée par deux médecins légistes, entre autres le Dr. Arturo Santamaría, qui constatèrent sur le corps de la victime des traces de meurtrissures récentes; la victime fut, en outre, délestée de 800 pesetas qu'elle portait sur elle.

Selon la dénonciantion d'Alfonso Cordón de Ros, demeurant 18 rue Pozas, son frère Enrique Cordón de Ros, avocat, fut arreté par des agents de la brigade de Pedrero alors qu'il sortait du Palais de Justice de Madrid, le 30 Septembre 1937, et conduit au Ministère de la Guerre d'où l'on pense qu'il fut transporté à Valence sans qu'on en ait reçu des nouvelles depuis lors.

Agustina Povedano López, demeurant 94 rue Jorge Juan, dénonça que son mari, Silvio Rivagorda Gómez, fut arrêté par des agents du S.I.M., rue de Goya, le 29 Avril 1938, et conduit à la tchéka du Ministère de la Marine, d'où il disparut le 1er Mai.

Flora Baelo Navarro, demeurant 94 rue Jorge Juan, déclara que son frère, Pedro Baelo Navarro, fut arrêté par des agents du S.I.M. le 29 Avril 1938, et conduit dans les dépendances du S.I.M. On donna de ses nouvelles à la famille pendant deux jours; ce fut ensuite le silence le plus complet sur le disparu.

Dans une dénonciation présentée par Vicenta Arce González, demeurant 41 rue Doctor Esquerdo, on lit que son mari, Paulino Angel Sáinz, fut arrêté par des agents du S.I.M. le 25 Août 1938, et conduit au Ministère de la Marine, où il disparut. Son cadavre fut retrouvé le 2 Septembre au Dépôt mortuaire et inhumé par la famille dans le cimitière de Nuestra Señora de la Almudena.

María González Parra, demeurant à Madrid, 10 rue de Sagunto, dénonça que sa sœur Elisa González Parra, téléphoniste, fut arrêtée par des agents du Service d'Investigations Militaires, le 2 Juillet 1938, et conduite à la tchéka de San Lorenzo où elle disparut. La déclarant eut la nouvelle, grâce à Croix-Rouge internationale, que la détenue avait été maltraitée dans les bureaux du S.I.M. de Cuenca; on avait abusé d'elle, semble-t-il, et elle avait été jetée ensuite par la fenêtre dans le Júcar. le certificat médical déclare que la victime était morte d'une fracture de la base du crâne.

Lorsque le régime marxiste tomba, les membres du S.I.M. de Madrid s'enfuirent vers les ports du Levant où ils tentèrent de s'embarquer pour l'étranger. Suivant l'exemple de la répartition des fonds faite en 1936 par les tchékistes du Comité Provincial des Recherches Publiques, Angel Pedrero distribua, dans une maision de la rue de la F.A.I. de Valence, à quelques-uns de ses subordonnés, de l'argent et des bijoux provenant des pillages effectués par le Service d'Information Militaire ainsi que des quantités importantes de safran dont le prix était alors très élevé.

Les tchékas du S.I.M. de Valence situées à Villa Rosa, Escuelas Pías et 7 rue de Sorni, eurent bientôt une triste renommée par les tortures raffinées, les viols et les abus dont furent victimes diverses détenues; certaines d'entre elles les ont dénoncés devant la Justice nationale.

On frappait avec des instruments blessants les détenus jusqu'à ce qu'ils tombassent sans connaissance et on leur appliquait enujite des douches froides pour les ranimer; plusieurs personnes moururent ainsi. Si les déclarants ne plaisaient pas aux enquêteurs, on simulait leur exécution afin de les terroriser; ces simulacres avaient lieu la nuit, aux environs de la ville. On employa des chachots, imprégnés d'humidité et privés complètement de lumière, où les détenus étaient obligés de faire leurs nécéssités dans le même endroit; on avait l'habitude de les en sortir de nuit pour les conduire au bureau du responsable où ils étaient interrogés entre des blasphèmes et des insultes grossières; plusierus détenus devinrent fous. Une autre torture consistait à placer les poignets des victimes dans des menottes ayant des pointes intérieures; les tchékistes employaient ces tortures en présence des détenus récemment entrés à la tchéka comme tactique afin qu'ils en soient impressionés et que leurs déclarations soient plus explicites. Les détentions étaient accompagnées du pillage du domicile des victimes, dont la plupart étaient des personnes fortunées.

Le médecin Juan Rubirac Ballester a certifié des cas répétés de blessures graves, produites dans les centres du S.I.M. de Valence.

Federico Espinosa de los Monteros fut maltraité pendant trois mois, d'Août à Novembre 1936, dans les tchékas du S.I.M. des rues de Sorni et Carniceros, à Valence, sous la direction de Loreto Apellániz. Il subit les tortures suivantes: étant attaché au dos d'une chaise, on lui tordit les organes genitaux, martyre qui lui produisit une orchine très forte dont il resentait encore les effets en Juin 1941. Dans la tchéka de la rue Carniceros, il demeura enfermé dans une chambre au plafond très bas, ce qui l'obligea à demeurer courbé continuellement pendant les trente-six jours que dura son emprisonnement dans ce cachot dont le plancher était couvert d'une dizaine de centimètres d'eau, ce qui l'empêchait de s'asseoir. Par suite de ces souffrances, il lui resta des douleurs dans la colonne vertébrale et dans les reins et un ulcère qui, a l'époque de la déposition d'Espinosa de los Monteros devant les Autorités, continuait à suppurer.

Le plus cruel parmi les chefs du S.I.M. de Valence fut Loreto Apellániz García, déjà nommé, responsable des tchékas de cet organisme pendant la dernière période de la guerre civile. Par suite de la publicité qu'atteignirent ses crimes monstrueux, les membres du Front Populaire de tendences plus modérées qui prirent le pouvoir en Mars 1939, quelques jours avant l'écroulement de la résistence mariste, durent l'emprisonner et le juger. Le dossier ainsi consitué servit de base solide, lorsque Valence fut libérée par l'armée nationale, pour le prononcé de la sentence du Conseil de Guerre qui, en Avril 1939, condamna à mort Loreto Apellániz et ses principaux comparses. 

Le S.I.M. de Barcelone, où siégeait le Gouvernement rouge, était la résidence de la Direction centrale que détenait Garcés, ancien homme de main au service de Prieto et assassin de Calvo Sotelo. Ce centre dépassa tous les autres par sa cruauté raffinée. Les tchékas du S.I.M. de Barcelone disposaient de toutes sortes d'éléments techniques de torture; lorsque l'armée libératrice prit Barcelone, ces éléments étaient toujours installés et furent pris intacts; le public put les examiner librement.

La terreur policière culmina à Barcelone, résidence du Gouvernement républicain pendant les deux dernières années de la guerre civile. Le S.I.M. installa des instruments de torture dans les tchékas officielles sous la direction technique d'un aventurier dégénéré d'ascendance autrichienne, nommé Laurenzic. 

Des cellules extrêmement étroites furent employées; le sol était recouvert de briques disposées sur leur côté de telle façon qu'il était impossible au détenu de poser sa plante de pieds à plat et moins encore de s'étendre sur les sol sans être cruellement gêné. Ces cellules contenaient comme siège un banc de pierre incliné qui ne permettait pas à celui qui y était étendu de pouvoir dormir car, à ce moment là, il glissait forcément sur le sol où l'attendaient les files des briques placées précisément à cette fin. Une sonnette ou un métronome maintenaiet les nerfs de la victime en tension constante.

D'autres cellules, semblables à des armoires, avaient à pene la capacité pour contenir le corps du déténu qui y était introduit de dos et face à la porte; lorsque celle-ci était fermée tout mouvement lui était impossible. À ce moment, une lumière très puissante était allumée qui produisait bientôt de graves lésions dans les yeux de la victime et l'obligeait à garder les yeux fermés et fortement serrés.

Une autre sorte de torture consistait en une espèce de cloche dont la température pouvait être élevée à volonté de l'extérieur par des dispositifs électriques jusqu'à devenir insupportable et qui produisait, en même temps, au moyen de marteaux ou de rouleaux, un bruit assourdissant qui rendait folles les victimes.

La tchéka de la rue de Saragosse, établie dans un couvent de réligieuses de l'Ordre de Saint-Jean de Jérusalem, acquit une triste renommée pour les procédés variés de torture par lesquels les détenus furent martyrisés. Le plus redouté était la chaise électrique, installée dans la salle où se tenait le tribunal rouge qui ordonnait et contemplait le suplice des détenus de cette tchéka.

La tchéka de la Tamarita, située dans une villa placée entre le paseo de San Gervasio, l'avenue du Tibidabo et la rue de Nueva Belén, était commandée par des chefs du S.I.M. rouge, quelques-uns d'un grade militaire très élévé et d'autres de nationalité russe; celle de la rue de Ganduxer, celle du Séminaire et d'autres furent, toutes, dirigées à Barcelone par le S.I.M., et toujours avec les mêmes méthodes.

Dans les souterrains de la tchéka du S.I.M. du 21 de la rue de Muntaner, la torture de la chaise électrique fut employée pour la première fois à Barcelone.

La plus fameuse tchéka du S.I.M. de Barcelone fut peut-être celle de Valmayor, connue également sous le nom de "Preventorium D". On y utilisa les tortures les plus raffinées pour obtenr des détenus des aveux au goût des enquêteurs.

Dans les camps de concentration du S.I.M., principalement ceux de la région catalane, un nombre très élevé de détenus ayant souffert, en général, des traitements inhumains, moururent à la suite des coups et des sévices qu'ils eurent à supporter.

Dès que le S.I.M. travailla dans la zone marxiste, il s'efforça de maintenir la terreur la plus violente, aussi bien au front qu'à l'arrièree, afin de contenir la démoralisation croissante de l'armée rouge et de la population civile. Le réseau des agents recrutés parmi les ancients tchékistes et des informateurs, dénommés "agents invisibles", avaient la responsabilité des détentions et des assassinats; une de leurs missions était en effet d'arrêter les familles des soldats de l'armée rouge qui passaient dans les lignes des nationaux. Ces otages, sans considération d'âge (parfois on arrêta le père de l'évadé), étaient conduits à la même unité militaire où le fugitif avait été mobilisé et ils étaient fréquemment assassinés peu de temps après leur arrivée.

Le système de séquestration et de tortures exista dans tous les endroits où se trouva un détachement ou une représentation du S.I.M. A Almería, une femme fut cruellement maltraitée en présence de son mari, également détenu; celui-ci, frappé brutalement à son tour en tentant de défendre sa femme que six individus flagellaient sans arrêt après l'avoir dévêtue, mourut peu après dans la prison de Baza.

Le même S.I.M. d'Almería avait l'habitude de torturer les détenus en leur attachant les pieds et les mains et en les jetant dans une mare remplie d'eau où on les maintenait et d'où on les sortait quand ils étaient presque asphyxiés.

Dans le camp de travail numéro 3, établi par le S.I.M. dans la municipalité d'Omelles de Nogaya (Lérida), deux cents détenus environ furent assassinés. Un témoin oculaire, appelé Dionisio Samper Samper, qui fut interné également dans ce camp, relata l'assassinat du séminariste Francisco Arias Antequera, de Madrid, de la façon suivante: le 24 Juin 1938, Antequera fut frappé férocement parce qu'on découvrit sa condition de séminariste; le supplice commença à deux heures de l'après-midi et il fut frappé, avec certaines intervalles, juqu'au matin où il expira; aux premières heures du jour, il demanda un peu d'eau et on lui donna de l'urine mélangée à du sel. Cet assassinat eut également pour témoin Juan Argemi Fontanet qui raconta ce qui s'était passé devant les Autorités judiciaires de l'Etat national; ce même témoin rappela, parmi les nombreux assassinats de détenus, celui du docteur Torréns, médecin d'Omelles de Nogaya, qui fut tué à coups de feu.

D'une façon générale, et avec des modalités qui ne differèrent que par les détails selon les endroits, ce qui vient d'être décrit ici constitua le caractère général de l'activité de la Police politique rouge dont la dernière et la plus parfaite manifestation fut le S.I.M., créé par Indalecio Prieto.

La direction des installations de torture des tchékas du S.I.M. de Barcelone était sous la responsabilité du chef suprême du S.I.M. Santiago Garcés, de Francisco Ordóñez, qui fut chef du D.E.D.I.D.E., du Gouverneur de la Banque d'Espagne rouge, Pedro Garrigós, et des membres de ce service policier: le Commandant Alonso, Urdueña, le Sergent Mendoza et autres. Le chef des interrogatoires était un individu appelé Walter.

Aux tortures que les installations des tchékas officielles du S.I.M. appelaiente "psychotechniques", il faut ajouter les plus dures et les plus brutales violences matérielles: l'application de fers rouges était usuelle, produisant de profondes brulûres et arrachante les aveux de responsabilités vraies ou imaginaires inventées par les enquêteurs. On utilisait fréquemment, comme dans les tchékas officielles de Valence, la torsion des organes génitaux des détenus et leur suspension, hommes ou femmes, la tête en bas pendant un temps prolongé. De nombreux témoignages existent, établis devant les autorités judiciaires par les survivants.

Dans la tchéka de la rue de Vallmajor, à Barcelone, un détenu se pendit, étant devenu fou après avoir été cruellement maltraité; ce fait est prouvé par le médecin de Barcelone, Dr. Juan Juncosa, qui était alors détenu, lui aussi. La femme de Jaime Scoda devint folle, à la suite des traitements soufferts dans la même tchéka de Vallmajor, où elle était détenue avec son mari.


(Annexe 8.1): 

Procès-verbal de reconnaissance et de perquisition effectué le 11 Décembre 1939 para la justice militaire dans l'immeuble de la rue San Lorenzo, nº 12, qui, pendant la domination rouge, fut transformé en prison préventive par le S.I.M. de Madrid:

 

"... Comme témoins, sont présents José María Urrutia y Salsamendi et Vicente Eraña Elguiazu qui furent en prison dans cet immeuble pendant la domination rouge... —Après avoir traversé une cour intérieure, le Juge pénètre dans des souterrains; dans la galerie qui donne sur l'escalier, il y a diverses cellules sans lumière ni ventilation directe. Celles qui sont situées dans la première volée de l'escalier sont l'une d'une capacité très réduite et, l'autre, un peu plus grande; les deux ont un sol de ciment placé à un niveau inférieur à l'entrée. L'obscurité est à peu près totale dans les deux cellules. A la fin de cette volée, il y a deux autres cellules, analogues aux antérieures et de deux mètres carrés environ chacune, il y a un plafond commun aux deux et un cabinet sans ventilation, placé entre les cellules et séparé de celles-ci par une closion en équerre qui n'attent pas le plafond général. Il existe par conséquent une communication par le haut entre les deux cellules et entre celles-ci et le cabinet dont les odeurs rendent extrêmement pénible le séjour dans les cellules. Il y a aussi une autre cellule à main droite de la volée déjà indiquée. Comme l'indiquent alors les témoins, ces cellules étaient utilisées pour les châtiments et c'est là que les agents du S.I.M. ordonnaient aux forces de la garde d'enfermer les détenus qui ne satisfaisaient pas les exigences des enquêteurs; la règle générale était qu'on y demeurait complètement nu, les vêtements étant attachés dans la galerie de descente en face de la lucarne de la cellule, d'où le détenu pouvait les voir. Le séjour dans ces cellules était habituellement de deux à trois jours et alla jusqu'à sept, comme ce fut le cas du témoin Eraña; on refusait la nourriture au prisonnier tout le temps qu'il pouvait le supporter durant cet isolement, et il devait faire ses besoins dans sa propre cellule. Quand il entrait dans celles-ci, on inondait le sol avec des seaux d'eau que l'on continuait à jeter de temps en temps pendant que le prisonnier y ètait et il arriva souvent que ces seaux d'eau fussent projetés directement sur le détenu qui ne pouvait même pas conserver son caleçon. —Au premier étage il y a un couloir avec diverses bifurcations et des pièces y donnent qui étaient les cellules habituelles employées par le S.I.M. qui y logeait plusieurs détenus chacune. Les témoins se rappellent que, dans la cellule 27, examinée par le Juge, et qui mesure environ 2 mètres 50 sur 3 mètres 50, on y enferma plus de vingt personnes. Une partie de ces pièces ont une fenêtre ou un balcon avec vue sur la cour mais les témoins font observer que, pendant la domination rouge, les persiennes étaient clouées; la lumière ne pénétrait que par un vasistas ouvert dans la partie supérieure. L'obscurité était complète à l'intérieur et l'on ne pouvait ni lire ni écritre; les détenus devaient faire des efforts constants d'adaptation pour se reconnaître entre eux, malgré leur accoutumance à l'obscurité de la pièce. Le séjour dans ces cellules durait des mois, et la lumière électrique était allumée quelques instants du dehors par le garde pour permettre de se déshabiller. Sur le même étage, il y a une très petite cellule d'un mètre su un mètre environ appelée "la cellule K"; elle était destinée aux isolés. —A l'étage supérieur, il y a une galerie avec vue sur la cour, orientée au nord, d'un peu moins d'un mètre de largeur et deux mètres et demi de longueur. Les lavabos sont dans la partie contigüe à la galerie; les témoins indiquent que cette pièce, destinée également aux isolés, était appelée "la cellule X" ou "le garde-manger"; elle était constamment inondée par l'eau qui débordait des lavabos lorsque les prisonniers se lavaient, ainsi que par les seaux d'eau qu'on jetait délibéremment dans la pièce. On y transportait habituellement les détenus des cellules du souterrain, appelées "la glacière", et on obligeait également, dans la plupart des cas, les prisonniers de la cellule "X" à se dévêtir complètement. —Il existe également, à cet étage, une pièce destinée aux interrogatoires où les agents de chaque service de S.I.M. questionnaient et maltraitaient les détenus impliqués dans l'affaire dont on s'occupait. Cependant, la pièce reservée habituellement aux  interogatoires est celle que le Juge visite en quittant l'édifice de San Lorenzo. Cette chambre est située à l'entresol à droite du point de départ de l'escalier principal, en entrant de la rue; elle se compose de deux parties, l'une destinée au corps de garde et l'autre aux interrogatoires. Le témoin Eraña reconnait cette pièce comme étant le bureau où on obligea à rester quatre jours de suite; il fut soumis à des interrogatoires constants et à de mauvais traitements, en Décembre 1938. Le même témoin indique l'endroit de la cour où, endant l'hiver de 1933 à 1939, il demeura une nuit entière, assis sur une chaise, complètement nu et recevant des seaux d'eau sans que le soldats de la garde lui permettent de remuer...".


 

 

Les Tchékas

 

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