Un comentario que pongo a este artículo sobre incidencia del Covid en The Conversation:
Pino González,
David. "La mascarilla obligatoria en educación primaria no frenó el
coronavirus de manera significativa." The
Conversation 1 April 2022.*
https://theconversation.com/la-mascarilla-obligatoria-en-educacion-primaria-no-freno-el-coronavirus-de-manera-significativa-178968
2022
El artículo se restringe (de modo legítimo pues es el problema en el que
se centra) a la cuestión de los posibles, hipotéticos y muy dudosos
beneficios de la mascarilla desde el punto de vista inmunológico. Ahora
bien, dada la bajísima incidencia y gravedad del covid en las edades
escolares, esta perspectiva debería complementarse a la hora de tomar
decisiones con una mayor información sobre los problemas y efectos
adversos del uso de mascarillas. El artículo se centra únicamente en la
dimensión médica del asunto, y eso es parte del problema en cuanto
salimos de la literatura especializada y pasamos a la política aplicada
de normativas y obligaciones sociales (dos dimensiones muy distintas).
El problema es, digo, que las autoridades (políticas, académicas,
directores, etc.) han atendido únicamente a una dimensión de la
cuestión, la dimensión inmunológica, en ocasiones magnificándola de
manera alarmista como se ha echado de ver en tantos ámbitos y
especialmente en el que afecta a los niños, digo especialmente al ser el
riesgo de enfermedad grave tendente a cero. Se ha nivelado una cuestión
multidimensional, con implicaciones psicosociales, normativas, éticas,
estéticas, jurídicas y de libertades, etc. etc., a una única dimensión,
la inmunológica, y esa cuestión, por baja que llegue a ser su relevancia
práctica y por dudosos que sean los beneficios de la mascarilla a ese
nivel, ha aplanado y desplazado a todas las demás, conviriténdose de
modo improcedente en el único criterio a tener en cuenta. Pasando por
encima de otras consideraciones como el derecho a la propia imagen o a
la propia evaluación de riesgo sanitario, la libertad de atenerse a las
tradiciones que nunca en siglos nos han obligado a llevar mascarilla,
las diferentes ideas o expertos favoritos de cada cual que nos permitan
evaluar si nos la debemos poner o no…. todo, digo, se ha sometido a un
criterio único y a unos únicos expertos, secretos por otra parte,
impuestos de modo abusivo con otros derechos y otros criterios y otras
dimensiones del problema. La mascarilla (máxime la obligatoria) tiene
serios efectos en la socialización, en la creación de fobias y neuras
alarmistas, en la construcción de una autoimagen, en actitudes frente a
la autoridad y la imposición tiránica…. Ha producido daños inmensos a
las mentes, daños psicológicos y políticos que apenas comienzan ahora a
ser comentados y valorados. El reducir la cuestión de las mascarillas a
una cuestión de criterios inmunológicos es no sólo falsear el problema
de entrada, sino, más allá, crear el problema, crear todo un abanico de
problemas. Es chocante y alarmante que esta medida despótica y sin
precedentes no haya tenido más oposición o crítica desde la opinión
pública, desde los medios, y más en concreto en el ámbito que nos ocupa,
entre los intelectuales y académicos. Entre especialistas de muy
distintos ámbitos, como digo, pues la dimensión inmunológica resultará
al final ser la más irrelevante de todas. Los daños psicológicos,
jurídicos y políticos son inconmensurables. Rechacen y denuncien este
abuso por todos los medios, yo más claramente no se lo puedo decir.
Contra la Mascarilla Obligatoria—firma y difunde:
https://citizengo.org/hazteoir/signit/206452/view
______
Me responde el autor del artículo:
Gracias por la respuesta. Esperemos que el artículo sirva para centrar la cuestión a sus debidas proporciones desde el punto de vista inmunológico. Pero querría yo insistirles a los administradores o políticos que puedan leer esto el craso error que cometen al reducir el impacto multidimensional de la pandemia, su tratamiento y sus efectos, a cuestiones inmunológicas. Es una vía que de no complementarse razonablemente con un enfoque multidimensional, nos conduce a un despotismo sanitario al estilo que vemos en China, en Australia, y en otros malos ejemplos de supuesta racionalidad salida de madre.
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Estoy de acuerdo contigo, pero ninguno de los autores somos expertos en los impactos sociales/emocionales del uso prolongado de las mascarillas. Como bien dices, han ido apareciendo estudios de expertos poniendo de manifiesto el perjuicio que han tenido en la infancia y creo que es algo a tener en cuenta en el futuro.
Y replico: