Dice hoy mi blog Retrospection:
sábado, 1 de agosto de 2020
lunes, 25 de noviembre de 2019
Diarios, Sujetos y Blogs (Diaries, Subjects, and Blogs)
Notas tomadas al paso por una de las
sesiones del simposio sobre "El diario como forma de escritura y
pensamiento en el mundo contemporáneo", en una de las bibliotecas María
Moliner de Zaragoza (octubre de 2009). Reseñamos y comentamos diversas
ponencias sobre diaristas (Monterroso, Pitol, Jünger) así como las
reflexiones de Vicente Rubio sobre el fenómeno de los blogs y del
diarismo en red visto desde una perspectiva materialista.
Texto completo:
Diarios, sujetos y blogs:
Usos y contextos del diario, con y sin red
https://ssrn.com/abstract=3475336
José Angel García Landa
Universidad de ZaragozaEnglish Abstract:
Diaries, Subjects, and Blogs: Uses and Contexts of the Diary, both Online and Offline
Notes from one of the sessions on the symposium on "The diary as a form of writing and though in the contemporary world", in one of the María Moliner libraries in Zaragoza, Spain (Oct. 2009). The paper reviews and comments several presentations on diarists (Monterroso, Pitol, Jünger) as well as Vicente Rubio's reflections on the phenomenon of blogs and online diaries seen from a materialist perspective.Keywords: Diaries, Blogs, Subjectivity, Writing, Literary theory
Suggested Citation:
_____. "Diarios y sujetos y blogs." In García Landa, Vanity Fea 23 October 2009.* (Pitol, Monterroso, Jünger, blogs).
http://vanityfea.blogspot.com/2009/10/diarios-y-sujetos-y-blogs.html
2009
_____. "Diarios, sujetos y blogs (Usos y contextos del diario, con y sin red)." Ibercampus (Vanity Fea) 22 Oct. 2019.*
https://www.ibercampus.es/diarios-sujetos-y-blogs-39008.htm
2019
_____. "Diarios, sujetos y blogs (Usos y contextos del diario, con y sin red)." Academia 28 Oct. 2019.*
https://www.academia.edu/40770517/
2019
_____. "Diarios, sujetos y blogs (Usos y contextos del diario, con y sin red)." ResearchGate 29 Oct. 2019.*
DOI: 10.13140/RG.2.2.16945.74082
https://www.researchgate.net/publication/336870998
2019
_____. "Diarios, sujetos y blogs (Usos y contextos del diario, con y sin red)." SSRN 21 Nov. 2019.*
https://papers.ssrn.com/abstract=3475336
2019
Web Technologies eJournal 21 Nov. 2019.*
https://www.ssrn.com/link/Web-Technology.html
2019
Literary Theory & Criticism eJournal 21 Nov. 2019.*
https://www.ssrn.com/link/English-Lit-Theory-Criticism.html
2019
Rhetorical Analysis eJournal 21 Nov. 2019.*
https://www.ssrn.com/link/Rhetorical-Analysis.html
2019
_____. "Diarios, sujetos y blogs (Usos y contextos del diario, con y sin red)." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/diarios.sujetos.blogs.pdf
2024
lunes, 21 de octubre de 2019
Actuaciones
Actuaciones:
Notas sobre el primer capítulo de The Presentation of Self in Everyday Life, de Erving Goffman
Hay que creer en el papel que uno representa en el Gran Teatro del Mundo. Por el simple hecho de aparecer en sociedad ya aparecemos caracterizados como tal o cual personaje, o como sujetos que desempeñan tal o cual papel. Esto se supone que ha de tomarse en serio por todos, empezando por el propio sujeto-actor: ha de creer en su propio papel. (Como ya señalaba Santayana, no se nos da mal eso).
lunes, 12 de marzo de 2018
Retropost #2053 (12 de marzo de 2008): ¿Qué nos hace sujetos humanos?
Un comentario puesto en el blog de Víctor Gómez Pin, a un artículo sobre "la humanidad exhausta" y los límites éticos de la consideración de la condición humana.
Dice que "Una persona es ‘interpar' con toda otra meramente por compartir la condición de ser de lenguaje y la razón común que les convierte en potenciales seres de juicio." Pero hay muchos casos en que no se comparten lenguaje y razón. Admite, como objeción parcial y no claramente refutada, que está además el caso de " la terrible cuestión de qué pasa con las discapacidades que parecen poner en cuestión la persistencia misma de la condición racional y lingüística." ¿Por qué sólo "la persistencia" y no "la existencia" de la condición racional y lingüística? Parece que se alude sólo a estados degenerativos o enfermedades. Hay muchos subnormales que nunca han tenido uso de razón ni de lenguaje, y sin embargo se les considera sujetos de plena humanidad (aun con derechos cívicos restringidos). Lo que otorga la condición ética de humanidad (de hecho, digo, en la práctica social, y no según un razonamiento concreto de alguien) no son únicamente esas abstracciones, sino otras cuestiones menos coherentes quizá en razón pura: la descendencia de seres humanos, la forma física y genética humana, la integración en un grupo humano. Así que el planteamiento es erróneo de entrada.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Infiltrados (The Departed)
Viendo por fin Infiltrados (The Departed), la aclamada película de Martin Scorsese. Con excelentes actuaciones de Jack Nicholson, en uno de sus satánicos papeles, Matt Damon, Leonardo DiCaprio... y Martin Sheen, que es la segunda película suya que veo este fin de semana.
El argumento, ya se sabe: "dos hombres en lados opuestos de la ley están infiltrados en la Policía Estatal de Massachusetts y en la mafia irlandesa, pero hierven la violencia y la sangre derramada cuando se descubren cosas, y se envía a los topos a averiguar la identidad de su enemigo".
Es pues una película de espías, que se adentra bastante terreno en la paradoja del espía. A saber: la identidad es un constructo basado en la interpretación de un rol, y la identidad del espía, más. La identidad del individuo está garantizada por el grupo: la identidad social o profesional, por el círculo inmediato, familia, amistades y círculo laboral del sujeto. El espía infiltrado en un círculo adquiere una identidad provisional que superpone a la suya "auténtica". Pero un buen espía debe ser un infiltrado total, es decir, ser parte activa de la organización o círculo en el que se inflitra, y trabajar para él tanto como para quien le envía a espiar. Por eso el espía tiende por definición al caso del agente doble, y triple, y cuádruple—según cuál sea la maniobra informativa en concreto para la cual esté utilizando los recursos de que dispone provenientes de cada una de sus dos identidades básicas. Esta tendencia se agudiza si su identidad originaria o básica es dudosa, endeble, problemática o inestable—caso frecuente que tal vez le haya llevado a convertirse en espía, to begin with. La amenaza de recursión al infinito, o de reducción al absurdo del papel del espía, es lo que podemos llamar la paradoja del espía.
Este es el tema de la película y de su original del cual es un remake, la película de Hong Kong Asuntos infernales (2002). Pero dice Roger Ebert que "I am fond of saying that a movie is not about what it's about; it's about how it's about it. That's always true of a Scorsese film." ("Me gusta decir que una película no va sobre lo que va, sino sobre la manera en que va sobre lo que va. Eso siempre es cierto sobre las películas de Scorsese"). Aquí vemos las vidas paralelas de dos chavales del barrio pobre de irlandeses en Boston. Vemos cómo los dos crecen para volverse infiltrados, uno en la mafia, el otro en la policía. Colin Sullivan (Matt Damon) y Billy Costigan (Leonardo DiCaprio) compiten en desenraizamiento, en habilidad a la hora de mantener su doble juego, y en capacidad de intriga para atrapar a su sosia o imagen especular. También compiten en la historia sentimental como amantes de la misma psicóloga (con poca psicología aplicada, ella) y, símbolo de la intercambiabilidad o precaria identidad que los une, serán los dos (o quizá sólo uno de ellos) padres del niño de su chica. El juego doble del adulterio se cruza aquí con el de la falsa identidad, y tampoco la psicóloga Madolyn sabe muy bien a qué juego está ella jugando.
El juego del espionaje genera de por sí infiltración y agentes dobles, y ninguna organización está inmune. Se crean divisiones internas, suspicacias entre agentes, al saber que hay un inflitrado, pero también al saber que hay unidades especiales con información privilegiada: los policías son espiados por policías, y de hecho esto lo utilizará Colin Sullivan (encargado de "encontrarse a sí mismo" en la policía) para seguir la pista a Costigan, a través del capitán Queenan (Martin Sheen) que fue quien le reclutó para el trabajo.
Un par de buenos párrafos de la reseña de Roger Ebert:
A este círculo vicioso se le añaden unas ingeniosos niveles adicionales con los artefactos modernos de los teléfonos móviles y los ordenadores. Cuando se cruzan las trayectorias de los dos infiltrados, como acaban por hacer, ¿terminarán a uno y otro lado de la misma llamada telefónica? Cuando los polis sospechan que tienen un informador entre ellos, ¿qué pasa si le asignan al informador que se encuentre a sí mismo? Las trampas y traiciones de la vida encubierta quedan dramatizados en uno de mis momentos favoritos, cuando le dicen a uno de los personajes: "Te di la dirección equivocada. Pero fuiste a la que era".
Y una nota sobre la reflexividad inherente a las películas de espías: vemos actuación sobrepuesta sobre actuación, una espesa capa de láminas de significado, como en las comedias de Shakespeare cuando hay teatro dentro del teatro, o cuando (en Twelfth Night o en As You Like It) hay travestismo complejo, y un muchacho interpreta el papel de mujer disfrazada de hombre. La duda sobre la sustancia de la identidad acecha:
Uno de los límites ideales de la paradoja del espía se da cuando (una vez destruido su anclaje secreto y precario en la organización que lo envió), el espía se encuentra abandonado en tierra enemiga, que es donde tiene ahora la identidad más sólida. Como el Enrique Cuarto de Pirandello, atrapado en su propio juego y obligado a seguir interpretando para siempre el papel que creía que podía interpretar—la máscara ahora pegada a la piel, y convertida en nueva cara.La tentación aquí es, pues, la inversión de papeles– muerto el satánico capo Frank Costello, y toda su banda—y una vez eliminado su alter ego o mala conciencia de un sorprendente tiro en la frente que le dan sus "compañeros", Colin Sullivan puede pasar ahora por un agente limpio y recto—en caso de que algo se descubra de sus trapicheos, siempre podrá decir que era un infiltrado en campo enemigo. Peligra la identidad delincuente de Sullivan, igual que peligraba la identidad policial de Costigan debido al carácter secreto de su misión, que lo desvinculaba de casi todos los policías. La identidad es un sistema de información, y lo esencial es asegurar su coherencia. Si ciertos anclajes se eliminan, la coherencia de la identidad del espía puede verse súbitamente alterada. Y parece que esa va a ser la resolución de la película, pero hay un hilo suelto, claro—Colin Sullivan no ha matado a su novia, aunque Costigan le ha revelado a ella la secreta identidad criminal de Colin. Y quizá no la ha matado porque (con ella) no está actuando al cien por cien, sino sólo al cincuenta por cien (como hace ella con él, por otra parte, otra infiltrada). Y quizá o quizá no es ella la que contacta con el último peón suelto, el teniente del servicio secreto, socio del difunto capitán Queenan—que sin dar mucha conversación sorprende a Sullivan y le vuela la cabeza sin darle tiempo a resolver sus crisis de identidad. Muertes simétricas, también, con la de Costigan.
Con lo cual este último policía-sorpresa (Mark Wahlberg) se convierte, claro, en un asesino de policías (aunque fuese de un policía falso, no se sabía) y en un vigilante que es a la vez policía, juez y ejecutor. Una figura quintaesencialmente americana, claro—el justiciero fuera del sistema. Porque el sistema genera su propia corrupción, y su propia imagen especular o negativa, su alter ego indeseable. Y cuando no lo hace por extrusión, lo hace por intrusión. El funcionario corrupto, el político corrupto, son a la vez probos ciudadanos, y también son infiltrados más o menos activos, enviados por sí mismos, o activados en momentos clave por sus redes de contactos para mover un papel que no moverían en otras circunstancias, o para aplicar una ceguera selectiva y puntual. Y volver luego a ser quienes eran, o quienes creen que son.
Sobre la manera en que los secretos a la vez constituyen parte importante de la realidad y a la vez hacen inestable la realidad, puede leerse el artículo "Secretos, anagnórisis, retrospección, realidad". Pero sobre la lógica o doble lógica del espionaje, y de los juegos de estrategia y simulación a que conduce, hay que leerse (y es imprescindible) el libro de Erving Goffman Strategic Interaction. Aquí hay un comentario parcial: "Teoría paranoica de la observación mutua". Infiltrados va más allá de la mera película de espías, pues la inseguridad del yo alcanza límites metafísicos y analíticos. Llega a la categoría de película goffmaniana. Y también es más cosas, y tiene otras facetas, como todo el mundo.
miércoles, 14 de julio de 2010
Demasiado presuponer
Comentario puesto a un artículo de Tercera Cultura, "A vueltas con la ley del aborto":
La Constitución española se molesta en especificar a qué edad se vuelve uno mayor de edad y por tanto titular de ciertos derechos políticos, pero se le pasa por alto especificar a quién se aplica el artículo 15, que garantiza a “todos” el derecho a la vida. Todos, así sin especificar, no puede entenderse en sentido restrictivo: es TODOS. Claro que… ¿quiénes somos todos? A lo que voy: la Constitución es defectuosa, pues deja sin definir un aspecto esencial del sujeto de derechos: su identidad, o calidad de persona, o cuándo la adquiere. ¿Parecerá escándalo que la cualidad de persona tenga que definirse o establecerse por ley? Más escándalo es que esté sin definir legalmente, allí donde hay opiniones tan dispares al respecto. Lo que puede tener valor jurídico no son esas opiniones, sino la ley. Y la ley tiene un serio problema de apoyatura. O quizá contase allá por los años setenta con unas presuposiciones que hoy en absoluto pueden darse por generalmente compartidas. Antes que falsear retroactivamente la intención del legislador (como se hizo en el caso de la ley de matrimonios homosexuales) sería más coherente reformar la Constitución, y atender en ella a cuestiones verdaderamente insoslayables, y no trasladables a una mera ley. Pero en España no se va a hacer eso, por supuesto, y seguiremos adelante a bandazos incoherentes, y sometidos al cálculo de los intereses partidistas, en esta y en otras cuestiones.
domingo, 24 de enero de 2010
Versiones de la realidad
Nuestras acciones y palabras van encaminadas (al margen de otros objetivos) a definir la realidad de una manera dada, y a comunicar esa definición de la realidad a las personas con quienes interactuamos.
La realidad real, quién la definirá... Pero cada cual aportamos nuestra contribución, nuestra versión de la realidad que intentamos sea la aceptada por los demás. Esto requiere negociación, y a veces confrontación. No hay visión panorámica global de la realidad, sólo propuestas de realidad en conflicto e interacción mutuos.
En La presentación del yo en la vida cotidiana, Goffman señala esta característica de la acción del sujeto: no sólo actúa, sino que subraya su actuación, o la representa—la comunica a los demás y la deja clara (u oscura, según convenga). Por otra parte, los sujetos actúan en equipos, que representan numeritos o funciones preestablecidas, según los roles sociales, profesiones, relaciones personales de los miembros de cada equipo. Normalmente un equipo actúa, y otro es el público, aunque en muchos encuentros sociales hay rápidos intercambios de papeles. Un equipo nos vende su propia definición de la situación, y parte de sus esfuerzos va dirigida a identificar ese juego dramático con la realidad de las cosas tal como quiere ese equipo presentarla a su público. Esto no sólo lo hacen los políticos, o los vendedores: todos somos políticos y vendedores de imagen.
Pues bien, sobre la definición de la realidad, y sus versiones, así cierra Goffman su cuarto capítulo sobre comunicarse saliéndose del personaje ("communication out of character"):
Es decir, no sólo puede haber múltiples realidades en conflicto, propuestas por los diversos sujetos o equipos (que por otra parte bien pueden colaborar también, en la escenificación de una misma realidad)—sino que además las múltiples realidades dividen al interior del sujeto, o la acción de cada equipo (cada equipo es un sujeto colectivo), de modo que los sujetos están definiendo a la vez diversas versiones de la realidad, unas de modo más prominente que otras... y con esta paradójica característica, que tanto la versión oficial como la versión que se escurre por las esquinas compiten, con diversos tipos de autoridad, para aspirar al papel de la realidad más real.
Siendo éste el caso, cómo va a haber tribunales de última instancia sobre la realidad de las cosas. Pero eso no nos hará desistir de intentar promover nuestra versión, o nuestro juego de versiones, de la realidad. De la multiplicidad de aspectos de una situación, seleccionamos los que preferimos subrayar, y les damos forma con nuestra atención, nuestra actuación y nuestras llamadas a la colaboración de los demás—a que vean lo mismo que nosotros, y pasen por alto e ignoren olímpicamente lo mismo que nosotros, aunque haya que señalarles qué es lo que deben ignorar. Y al resultado de esta negociación colectiva lo llamamos la realidad.

