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martes, 9 de octubre de 2018

La histeria de los ofendiditos

Una cosa muy americana que nos está volviendo cada día más americanos. Cuando se crea un torbellino de histeria ofendidita y victimismo con la excusa de un atropello a lo políticamente correcto:






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lunes, 16 de abril de 2018

Retropost #2107 (16 de abril de 2008): Torbellinos de éxito y dinero



Más sobre escritores y ganancias y fama sacra fames. Hay un excelente artículo, de PP Cervera en Retiario, "¿A quién pertenece Harry Potter?"—contra el uso abusivo de los derechos de autor en el caso de obras que devienen mitos populares.

Observa Cervera que no es justo que Rowling quiera reservarse los derechos exclusivos de uso y cobro de su personaje, pues éste ha sido apropiado por el público, que también ha invertido en él dinero, esfuerzo creativo y emociones.

"y sin embargo", comento, "aquí la fiesta cada cual la va a ver según le vaya. Productos como Harry Potter, Star Wars, etc., son resultado no sólo de la excelencia de sus creadores (que a algún nivel la tienen) sino de un efecto dominó, un torbellino de información producido por la globalización mediática. Pero en la cuestión de los derechos se actúa como si el autor y su genio fuesen los únicos responsables de esa explosión mediática. Las obras que se han visto favorecidas (o desquiciadas) por ese torbellino caótico tienen un eco y dan unos ingresos desproporcionados en relación a otras muy similares. Aplicarles la misma ley sin más es interesado, pero siempre hay intereses en juego. Es comprensible que el autor barra para casa; menos, que los jueces le den la razón."

lo dijo JoseAngel · 16 Abril 2008 | 12:03 PM

La lógica de la larga cola también se aplica a la generación de estos torbellinos:




 Los best-sellers se suceden con regularidad implacable; las bonitas historias del paso de la oscuridad a la celebridad también. Todos siguen una lógica estadística implacable. Las ventas del extremo izquierdo o cabeza del gráfico de la larga cola son cada vez más espectaculares, y también hay más libros que se venden en grandes cantidades, aunque por efecto de la globalización la curva del gráfico esté cada vez más pegada a las asíntotas.

El resultado final desde un punto de vista idealmente matemático es que habrá un libro que todo el mundo ha leído, y luego una larga cola de libros o blogs autopublicados que sólo tienen un único lector: su propio autor. Mucho ha de llover hasta que ese ideal matemático se realice.

Entretanto, los torbellinos caóticos propulsarán al pódium del gráfico a un libro mediocre tras otro—no tanto a los auténticamente geniales, aunque éstos lleguen a vender bien. Los mediocres de gran éxito son imprescindibles, inevitables, porque para poder ser leídos masivamente no pueden ser demasiado originales ni llamativos ni extravagantes. Mediocres geniales, podríamos llamarlos—eficaces obreros de las letras que, al margen de su oficio, han de contar con el impulso caótico que se genere en las redes de lectores.

Porque por supuesto las editoriales calculan los lanzamientos, pero también compiten y no pueden asegurar (aunque ya querrían) que su bombazo de rigor vaya a ser el gran bombazo de este año. En esto, como en todo, estamos en manos de la contingencia y el azar.

(Más sobre Rowling aquí en ifBook).


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viernes, 4 de agosto de 2017

Retropost #1723 (4 de agosto de 2007): Retroalimentación histerizada

Retroalimentación histerizada

Publicado en Internet. com. José Ángel García Landa


Ha aparecido recientemente unas novedades de diseño en la página de YouTube—un sitio que, como se sabe, ha ido abriendo camino a nuevas tendencias en la Red.
A photo on Flickr


Lo recomendable (lo que yo hago siempre) es ignorar todo lo que sale en primera página, ir al cuadro de búsqueda, y poner "Sarah Brightman", o "Notre Dame de Paris", o lo que sea que quiero ver. Porque el contenido de la primera página se constituye por agregación siguiendo el criterio de "lo más demandado"—y así se da lugar a fenómenos virales y de estupidez colectiva que parecen reflejar bien lo que es el interés medio y el intelecto medio del televidente.

Los vídeos de portada, al margen de uno de tamaño mayor y status incierto, son los "destacados" (featured) por ser los más vistos recientemente o los que más suben; también se puede elegir ver los más vistos sin más, los más discutidos, y los "top favoritos" que supongo mezclarán estos criterios según los ajustes que introduzca el programador.

Bien, pues ahora han aparecido también los videos promocionados, supongo que mediante pago, y que si no me equivoco pasarán a ser una de las mayores fuentes de ingresos de YouTube.

Y el caso más interesante (bueno, interesante es comparar las diferencias mutuas entre todo esto... y lo que ves efectivamente. Pero a lo que voy): también ha aparecido la categoría de vídeos que se están viendo ahora mismo, que eleva al cuadrado por así decirlo el principio de retroalimentación inherente a la web 2.0. Antes la página de YouTube se estaba quietecita—por cierto, no sé por qué no ponen en marcha automáticamente el vídeo que quieren que veas—supongo porque de momento ahora aún van de que no quieren que veas nada en concreto.

El caso es que las imágenes de los vídeos propuestos siguen quietas, pero ahora, cada seis segundos, te aparecen cinco nuevos iconos de vídeos que se están viendo ahora mismo. En primera línea de página—durante un rato. Con lo cual, ese menú de vídeos tiende a retomar vídeos de sí mismo, en retroalimentación permanente: lo más visto ahora mismo es lo más visto ahora mismo (o sea hace un momento). También aparecen un montón de veces los iconos de los featured videos y por supuesto los de los promoted videos... con lo cual es una auténtica promoción lo que se puede lograr, márketing demostrado en directo. Y retroalimentación histerizada en un capítulo más de la web 2.0 que por lo inmediato de este proceso de feedback no sé si habría que llamar ya 3.0.

Muy interesante—y muy cristiano, esto de tened y se os dará— aunque yo seguiré usando, por supuesto, el buscador, para buscar lo que quiero ver y no lo que ve todo el mundo—iré guiado por procesos de retroalimentación también, claro, pero más reposados y menos globalizados.




jueves, 4 de junio de 2009

Torbellinos de información


Aquí cuelgo un artículo sobre narratología, lectura, e interpretación: "Múltiples lectores implícitos". Es otro blog post que, revisado y expandido, envío al Social Science Research Network. Por estas fechas llevo varios miles de visitas, y 1220 descargas de artículos. Supongo que muchos visitantes se desaniman al ver que la mayoría de los artículos (los míos, digo) están en español.

También me informa la web del SSRN que mi "Author Rank" es de 8.240, de entre 113.434 autores. Eso quiere decir, supongo, que estoy entre el diez por ciento superior. Quien no se consuela es porque no quiere, aunque vaya el ocho mil y pico de la fila. Citarme no me cita nadie—hasta esas alturas de éxito no nos hemos elevado. Qué caras van las citas... 

Según Taleb, en El cisne negro, las citas y los visitantes de Google, como otros factores numéricos (y en especial los relacionados a procesos de información global o infecciosa) pertenecen a lo que él llama la economía "escalable", o Extremistán (opuesta a la economía no escalable o "Mediocristán"). Los fenómenos escalables dependen de procesos accidentales y aleatorios que no tienen relación directa con el trabajo que uno le dedique a la cosa. Taleb es provocador, à la Oscar Wilde: en el arte, "lo que generalmente llamamos 'talento' es fruto del éxito, y no al contrario" (76). El éxito llama al éxito, pero esto es más visible en la economía de la información escalable, "cuando alguien a quien se considera mejor sólo marginalmente se lleva todo el pastel" (76). Lo mismo sucede con los éxitos discográficos, las ventas de libros, el éxito de los famosos... etc. 

La calidad de un best-seller para nada tiene que ver con su éxito de ventas; otro libro en el mismo género e igual de bueno no vende nada. Y es que queremos leer lo que todo el mundo lee, así nos comunicamos y nos aclaramos: el gráfico de la globalización necesita una cabeza bien visible, además de una larga cola. Así que estos fenómenos de difusión social siguen un proceso que yo llamo "torbellinos de información" (Taleb lo llamaría un cisne negro o discontinuidad azarosa imprevisible—lo cierto es que este Taleb, además de parecérseme físicamente, coincide conmigo en varias líneas de razonamiento... pero él es un cisne negro, supongo que por azar, jaja!). 

Si no se crea un torbellino en torno a ti, es inútil que te esfuerces por agitar el aire. Hombre, igual ayuda, pero igual no, igual deshaces las corrientes... es imprevisible. La información, como la peste porcina o la escarlata, va por epidemias:

El éxito de las películas depende mucho del contagio. Tal contagio no sólo se aplica al cine: parece que afecta a una amplia variedad de productos culturales. Nos es difícil aceptar que las personas no se enamoran de las obras de arte por ellas mismas, sino también para sentir que pertenecen a la comunidad. Mediante la imitación, nos aproximamos a los demás, es decir, a otros imitadores. Así se combate la soledad. (El cisne negro 77)

O sea, que sin el valor añadido que les añadimos a las obras con nuestra atención—sin ponerles un buen marco alrededor, y mirarlas con admiración, y atraer a otros para que las miren, y señalárselas.... poco valen. El marco, y sobre todo el marco del marco, es más importante que el cuadro. Vamos, que si aunque el sitio del cuadro esté vacío, igual va a ir la gente a mirar el marco. Sin el valor añadido de la información y la atención, digo, el valor propio de la obra se queda en poquita cosa. Por grande que sea. Y por pequeño que sea, se magnifica—de ahí el escándalo del arte feo del siglo XX, resultante de torbellinos de información y procesos de señalamiento ejercidos prácticamente en vacío. ¿Ha hecho reflexionar eso lo suficiente sobre la esencia del arte, o sobre el origen de la calidad intelectual? A los marchantes quizá; a los críticos parece que no tanto.

En lo que se refiere a Google, creador de torbellinos, lo tenía yo un poco mareado: tan pronto me daba 15.000 resultados de búsqueda con mi nombre, como más de 100.000: últimamente parece haberse estabilizado en torno a los 27.000. Pero ahora es a Yahoo a quien tengo mareado, o quien se ha montado un torbellino conmigo: hoy me da 225.000 resultados al buscar "Jose Angel Garcia Landa" así con comillas. Pero los torbellinos de Yahoo no son comparables a los de Google, pues el propio Yahoo es, en tanto que torbellino, inferior a Google. Torbellinos generan torbellinos—si ya decía Descartes, científico centrífugo, algo de esto de los torbellinos; lo que pasa es que se equivocó al aplicarlo a la materia y no a la información, pues es ésta la que genera objetos sólidos a partir de torbellinos.



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