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domingo, 1 de octubre de 2017

Retropost #1805 (1 de octubre de 2007): Ficción narrativa y evolución

Ficción narrativa y evolución

Publicado en Evolución. com. José Ángel García Landa

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Notas sobre Steven Pinker, "Toward a Consilient Study of Literature" (PDF), una reseña de The Literary Animal, libro editado por Jonathan Gottschall y David Sloan Wilson, publicada en Philosophy and Literature 31 (2007): 161-77. Llego ahí a través del comentario y respuesta de Bill Benzon en The Valve.

Pinker aboga por una convergencia entre teoría literaria y teoría de la evolución, o más bien por una teoría de la evolución (una psicología evolutiva) que haga extensivas sus investigaciones a la centralidad de la ficción y la narración en la experiencia humana.

Al igual que otros aspectos de la realidad humana estudiados por la psicología evolutiva (el amor, la religión, la guerra, la moralidad...), nos dice, la ficción y narración parecen no tener utilidad biológica. Y aquí ya se echa de ver lo que será la limitación del enfoque de los darwinistas literarios (incluido hasta cierto punto Pinker): el reduccionismo biológico, saltándose alegremente todas las disciplinas de conocimiento que han venido reflexionando sobre estas cuestiones durante siglos, y despejando la mesa para la ciencia por el procedimiento de hacer un rebullón con el mantel, los platos y la sopa primigenia.

La cuestión es si estos fenómenos de la psicología humana (ficción, religión, etc.) son adaptativos, productos de la selección natural, o productos colaterales de la adaptación, o sea enjutas (spandrels) que las llamaba Gould—o bien resultados de procesos aleatorios como la deriva genética.

Confieso que la tercera posibilidad me parece irritante incluso plantearla en semejantes términos. En cuanto a la primera y la segunda, van tan unidas, y dependen tanto del punto de vista interpretativo en cuanto tratamos cuestiones culturales, que quizá sea vano intentar desenredar el ovillo. A título de ejemplo, hace poco discutíamos en la Narrative-List el valor adaptativo que puede tener la creencia religiosa en seres sobrenaturales, como extensión a la naturaleza de procesos de comunicación interactiva. Nuestra paranoia, en origen bien fundada, nos lleva a la religión. Esta proyección de intencionalidades a donde no las hay produce (o resulta de) una hipersensibilidad para la detección de intenciones que va ligada al comportamiento inteligente. Por supervivencia, atribuimos intenciones a seres que acechan tras signos interpretables—originalmente, posibles depredadores o víctimas; por extensión, o exaptación, proyectamos una intencionalidad divina al cosmos, en tanto que signo interpretable. Y esa interacción virtual ayuda al ser inteligente a sobrevivir, tanto en el Paleolítico como en la soledad urbana.

Pero volviendo a Pinker, se las promete muy felices con la ficción como una especie de burbujita experimental que muestre en estado puro, y presumiblemente aislado de interferencias distorsionadoras, una proyección de los intereses de la mente:


La ficción en concreto ofrece un don valiosísimo a la psicología evolutiva: podemos suponer que las personas y acontecimientos mostrados en los mundos ficticios reflejan las preocupaciones de nuestra especie, y proporcionan una fuente de datos ecológicamente válida sobre lo que nos importa. (163, traducciones mías)

Reduccionismo, como se ve: aquí no se considera la existencia de modas o convenciones literarias, ni el problema mismo de qué es exactamente lo que se muestra en un mundo ficticio, o cuál es exactamente el "dato" que observamos: porque lo que ve un ojo ahí delante como significativo, no era en absoluto obvio para otro. No niego que puedan salir datos mensurables de un planteamiento como el de Pinker... pero como en tantos otros casos, los gráficos que resulten tendrán una relación o trivial o tenue con aspectos más complejos de la realidad estudiada.

Pinker llega a los estudios literarios en plan renovador, y habla alegremente de "el actual estancamiento de los estudios literarios" por no estar abiertos a las ideas científicas. Esto es de traca, realmente. Nunca la teoría literaria ha sido más variada, dinámica y creativa que hoy. O, si lo ha sido, era sólo en proporción a las limitaciones de planteamientos anteriores. Nunca ha habido tanta interacción interdisciplinaria, ni tanto interés por los contactos entre ciencias humanas y otras ciencias. ¿Que aún son insuficientes para Pinker, y que aún va a haber más? Vale. ¿Que cada estudioso de la literatura tiene sus limitaciones, y que sumadas deben ser muchas? Pues también será cierto, seguramente. Pero primero habría que hablar con cierta prudencia, y no generalizar alegremente diciendo que el área de la teoría literaria está comprometida como un solo hombre con la idea de que la mente es un folio en blanco, o cerrada en banda a todo lo que no sea construccionismo social. (Un ejemplo, hala...: "Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y del orden simbólico").

Esta convergencia de teoría literaria y evolucionismo sería para E. O. Wilson un paso hacia su ansiada consilience, la conciliación o unificación del conocimiento—Algo que podríamos relacionar con las reflexiones de Gell-Mann sobre consciencia, reducción y emergencia. Pero ojo con unificar o reducir demasiado el conocimiento: aparte de los detalles que se pierden por el camino, el conocimiento vive de la tensión y del debate ente perspectivas distintas, y de hecho no es de prever que vayan a faltar.

Una de las cuestiones fundamentales en este proceso de reducción es que las cualidades emergentes a un nuevo nivel de complejidad, precisamente, no se reducen, y han de ser tratadas con los instrumentos propios de su nivel. Poco me importa la composición química exacta de mi ejemplar de la Ilíada, por muy científicamente que se haya determinado, y por poner un ejemplo simplista. Necesito la crítica literaria—enriquecida por otras disciplinas, pero nunca reducida a ellas, o a una de ellas. Entre otras cosas, porque partiendo de la noción de que tanto la literatura como la crítica son en última instancia resultado de la evolución, precisamente esa evolución, en sus extremos más acabados, es la que ha hecho que surja la crítica como respuesta a la literatura, y que evolucione como lo ha hecho para cumplir su función comunicativa y social. La crítica ya es y siempre ha sido evolucionaria en el sentido de que presta atención a la función y evolución de la literatura como fenómeno cultural. Que pueda enriquecerse con injertos más directos nuevas ideas procedentes de las teorías evolucionistas en estudios biológicos y psicosociales? Pues interesantísimo va a ser, pero no es de esperar que transforme radicalmente el núcleo de la disciplina, que ya es evolucionaria en lo esencial, aun sin saberlo, por ser histórica.

La reseña de Pinker de Evolution and Literary Theory es favorable, aunque encuentra que es insuficiente todavía el desarrollo de la disciplina de la teoría evolucionista de la literatura—por ejemplo, la teoría psicológica que subyace a los ensayos de D. S. Wilson y Joseph Carroll sobre teoría narrativa es limitada; en ocasiones se peca de reduccionismo a juicio de Pinker, y el libro inaugura líneas de investigación que si bien son interesantes están sin embargo aún por desarrollar.

Sobre los ensayos del libro, según la noticia de Pinker:

E. O. Wilson coloca este proyecto en el marco de su teoría de la consilience / conciliación, estableciendo conexiones entre las disciplinas: la neurociencia cognitiva y la psicología evolucionaria ya han "integrado" a las ciencias sociales, y ahora llega el turno de las humanidades.

Frederick Crews señala el énfasis empírico y analítico de este nuevo campo, y observa que la conciliación científica de la teoría literaria deberá ir más allá de la psicología evolucionista.

Ian McEwan observa la unidad de la experiencia humana que permite apreciar las mismas obras literarias en culturas y épocas remotos.

La introducción narra los esfuerzos de Gottschall para defender una tesis "psico-evolucionista" sobre los motivos de los personajes de la Ilíada frente a una academia escéptica o llena de prejuicios ante unas ideas tildadas de racistas o de simplistas.

Dylan Evans critica las limitaciones teóricas de los departamentos de inglés, encerrados en el postestructuralismo/feminismo/postcolonialismo/queer, y cerrados a otras cosas.

Denis Dutton, en un postfacio, defiende la conciliación en teoría estética, y señala algunas bases evolucionistas de la estética visual.

D. S. Wilson propone una teoría de la evolución cultural que Pinker encuentra simplista por pretender explicar la evolución cultural con mecanismos demasiado calcados del seleccionismo biológico. Aquí refuta Pinker la teoría de los memes si se hubiese de entender literalmente como selección natural:

"Las ideas, al contrario que los genes, no se copian a través de las generaciones con alta fidelidad, y no mutan por procesos aleatorios y ciegos. En lugar de eso, son elaboradas por un cerebro humano con diez billones de sinapsis, guiado por una previsión de cómo las historias van a afectar a los cerebros similarmente complejos de lectores u oyentes" (165).

Es decir, sería una teoría de la cultura absurda por ignorar el papel de la mente. Obsérvese el papel que da Pinker a la anticipación, a la intencionalidad, y a la interacción comunicativa en su refutación de la memética mema.

Joseph Carroll sí tiene una teoría de la mente: demasiado modular, por cierto, al segmentar arbitrariamente las funciones en compartimentos estancos. (Acabaremos con la modularidad como en el aquel episodio de The Faerie Queene en el que se visitan una por una las estancias de palacio alegórico de la mente...). Y Pinker sugiere que sí son cuestionables (no dice racistas) sus ideas tomadas de J. Philippe Rushton sobre las diferencias en modalidades de inteligencia de europeos, africanos y asiáticos, à la Taine. (Tanto más cuanto Carroll sostiene la importancia de la 'inteligencia general' como entidad identificable–dudoso para Pinker– y critica por ello a la teoría mucho más matizada de modalidades y grados de inteligencia propuesta por los pioneros de la psicología evolucionista John Tooby y Leda Cosmides. La teoría, pues, parece decepcionante, tanto más cuando a Carroll le correspondía el honor de ser el fundador de la disciplina del darwinismo literario en su versión moderna, con su Evolution and Literary Theory (Columbia: University of Missouri Press, 1995). (Por cierto, no olvidemos recordar a evolucionistas literarios más clásicos, más metafóricos, y sin embargo también influyentes, como Ferdinand Brunetière ya en el siglo XIX). En Carroll sí aprecia Pinker el análisis de Orgullo y Prejuicio como un ejemplo de la psicología de la selección sexual: el conflicto entre el papel relativo que hombres y mujeres dan a belleza-juventud por una parte y status-estabilidad-influencia por otra. Pero también critica que lo esencial no son los impulsos básicos en sí, sino la manera en que están "exagerados y codificados en su tiempo y cultura" (167), y el conflicto básico es ente interés individual y demandas sociales, no entre interés individual e interés evolucionario. Los impulsos evolucionarios estarán por supuesto en ese sentido en el trasfondo de las acciones de los personajes en cualquier narración, pero "pueden estar más agudamente delineados, y ser así más indispensables para el análisis literario, en relatos ambientados en una cultura cuyos valores actúen en contra de esos impulsos, antes que en una cultura cuyos valores los asuman o los exageren" (167). En cualquier caso, los motivos humanos que siempre están en el trasfondo de una narración sí pueden ser entendidos mejor con las aportaciones de la psicología evolucionista.

Una cuestión de trabajo a la contra que habría que tener en cuenta a la hora del análisis, aparte de la señalada por Pinker, es si el análisis que proporcione el crítico evolucionista de tal o cual obra es un caso de crítica amistosa o de crítica sintomática y desmitificadora. Es de suponer que los mejores ejemplos y más característicos de este tipo de crítica, así como los más polémicos e irritantes para quienes no compartan estos puntos de vista, serán los que reduzcan una cuestión aparentemente compleja a términos muy simples —irresistiblemente simples y convincentes—introduciendo la explicación sociobiológica como un cortocircuito en la idea que la obra tiene de sí misma, o los personajes tienen de sí mismos, o los críticos tienen del personaje. Algo así como la explicación fisiológica que da Swift de las prédicas e ínfulas puritanas en The Mechanical Operation of the Spirit. La polémica está servida, con este tipo de crítica crítica.

Robin Fox examina la tensión que hay en épicas muy distintas (Gilgamesh, Beowulf, La Ilíada, Le Morte D'Arthur y La Chanson de Roland) entre la solidaridad masculina y agresiva de los héroes y los lazos familiares emocionales y afectivos—una constante en distintas épocas, y no un accidente social.

Marcus Nordlund defiende la universalidad del amor romántico como fenómeno sociobiológico de cortejo/apareamiento, contra la idea predominante en teoría literaria de que se trata de un constructo social. Los ejemplos vienen de las heroínas cómicas de Shakesepare, libres para elegir pareja e interpretar su carácter. Son comedias de apareamiento, en las que se ponen de manifiesto las tensiones contradictorias inherentes a la naturaleza humana. (No está tan lejos de esta noción el famoso ensayo de Greenblatt sobre "Fiction and Friction", aunque ofrece un modelo de análisis mucho más complejo, pasado por la historia cultural y las convenciones literarias, y donde la biología es sólo el material sobre el que se trabaja).


Catherine Salmon compara las distintas tendencias en el consumo de fantasías eróticas populares en hombres (pornografía visual) y mujeres (narraciones románticas, con el reciente desarrollo de la "slash fiction")—enfatizan así "el abismo psicológico que separa a los sexos", dicen—pero claro, escogiendo lo más exclusivo se han dejado por el camino lo más frecuente y común en los dos sentidos de 'común': las narraciones visuales del cine y la televisión que son disfrutadas por los dos sexos, aunque no siempre de la misma manera).

Parte de la convergencia con las ciencias, dice Pinker, debería resultar en el desarrollo de métodos experimentales por los estudios literarios, con hipótesis comprobables. (Lo cual no es lo mismo, espero, que la desaparición de los estudios literarios tal como los hemos conocido, en los que muchas veces lo más interesante y sugerente es lo que nunca podría ser objeto de comprobación experimental).

Así, Gottschall hace un muestreo estadístico de cuentos populares de muy diversas culturas, y llega a la conclusión de que las "estructuras patriarcales" denunciadas por la crítica feminista como resultado de una construcción social son de hecho universales. Y lo interpreta en términos darwinianos de selección sexual, en la que compiten y seleccionan ambos sexos. Los cuentos expresan los criterios biológicos de interés reproductivo de nuestra especie, en la que las mujeres se dedican más a la progenie, y por tanto tienden a elegir a hombres capaces de apoyarlas en esa tarea (por capacidad, potencia económica o dedicación a la familia), mientras que el sexo masculino, como sexo menos dedicado al cuidado de la progenie, hace primar el criterio de fertilidad a la hora de elegir compañera. El matrimonio, nos explica Pinker, no es una conspiración femenina para sujetar a hombres con tendencia a huir de los pañales, sino un pacto biológico a dos bandas, que intercambia la renuncia sexual con la promesa de que la pareja contribuirá a que primen y prosperen nuestros genes y no los del vecino. Lo cual no quita para que en efecto los hombres tengan más deseos (evolucionarios) de variedad sexual tanto antes como después del matrimonio.

También observa Pinker que las estrategias óptimas de relación sexual difieren en cuanto a relaciones breves o continuadas. En las relaciones esporádicas, las mujeres también priman a los hombres vitales, fuertes y agresivos; en las largas, a los estables y entregados al cuidado de la pareja y prole (cads versus dads)—lo cual también nos proporciona ciertos arquetipos literarios... y no literarios, claro, donde la fantasía interactúa con la realidad.

Pasa Pinker luego a discutir si el arte y la producción de ficciones son en sí mismos el resultado de una adaptación o no. Tiende a creerse vagamente que sí, que el arte y literatura cumplen (adaptativamente) la función de crear lazos comunitarios. Pinker no cree ni lo uno ni lo otro, y enfatiza la importancia de dejar claro esto a la hora de sentar las bases de una estética evolucionista.

Se tiende a creer que el arte (o cualquier otra cosa) es adaptativo en el sentido de que es bueno, que potencia la supervivencia humana —pero Pinker señala que lo adaptativo es moralmente neutro cuando no contrario a la moral: "las tendencias a cometer genocidio bien pueden ser adaptativas, mientras que la capacidad de leer casi seguro no lo es" (170). (Aquí una vez mas cae en el error de considerar estas cuestiones fuera del punto de vista del desarrollo de las culturas humanas—en las que la capacidad de lectura sí proporciona una capacidad muy superior de adaptación al medio, o aún más, de adaptación del medio, superior en su poder de actuación a la mera 'disposición' a cometer genocidio —si no se disponen los medios para hacerlo organizadamente).

Se demuestra que algo es una adaptación, nos dice Pinker, no porque "la gente lo haga, o le guste," etc, sino porque ese factor "es capaz de producir un resultado que aumente la reproducción en un medio ambiente similar a aquel en el que evolucionaron los humanos" (170)—Pero no parece caer Pinker en la cuenta de que con esta limitación se reduce al absurdo la misma idea de una teoría darwinista de la cultura. El desarrollo cultural no tiene lugar en un medio ambiente similar a aquel, sino en un medio ambiente cambiante, emergente y transformado por la cultura humana. Y lo que sea adaptativo a ese medio ambiente nuevo necesita parámetros totalmente distintos de los biológicos y de la mera reproducción de los genes. Y tampoco son memes lo que se produce y reproduce, sino combinaciones emergentes de ideas, tecnologías, procedimientos organizativos y procesos comunicativos.

Mientras que hay mucho en los orígenes humanos y en nuestra base biológica que debemos conocer para entender la evolución de la cultura (el ejemplo de Pinker: por qué nos gustan los dulces), no podemos reducir el evolucionismo cultural a ese tipo de explicaciones primigenias y biológicas. El estudio de la adaptación a un medio cultural emergente requiere un tipo de planteamientos totalmente diferentes, que son los que estudian desde siempre las ciencias humanas.

Pinker sostiene que una teoría post hoc o retrospectiva de la evolución no es suficiente: "La pregunta es, por qué podría uno haber predicho, a priori, que las personas estarían constituídas de una manera tal que sucederían estas cosas"? (como gustar de la música, contar cuentos, etc.).—Realmente no veo posibilidad de plantear la cosa en esos términos apriorísticos. Los fenómenos emergentes sólo pueden estudiarse a posteriori—y la gramática misma de la pregunta de Pinker parece sugerir que esta supuesta pregunta a priori no es sino un experimento mental planteable sólo post hoc.

Con estos limitados planteamientos llega Pinker a su conclusión de que "muchas de las artes no tienen en absoluto una función adaptativa" (adaptativo-reproductiva, pues la cuestión se ha circunscrito a esos términos). Las artes serían en gran medida (biológicamente hablando, insisto) un producto colateral de mecanismos psicológicos desarrollados para otras funciones, a saber:

"sistemas motivacionales que nos dan placer cuando experimentamos señales correlacionadas con resultados adaptativos (seguridad, sexo, estima, entornos ricos en información) y la capacidad tecnológica de crear dosis purificadas y concentradas de estas señales (como las pinturas de paisajes, obras eróticas o historias de héroes). La ficción puede ser, al menos en parte, una tecnología del placer, una recuperación del lenguaje y las imágenes en tanto que tecnología de realidad virtual que permite a un lector disfrutar alucinaciones placenteras como explorar territorios interesantes, vencer enemigos, tratarse de igual a igual con poderosos, o conquistar parejas atractivas" (171).

Bueno, para darnos estos resultados ya estaba la teoría de Freud. También señala Pinker la función comunicativa virtual de la ficción, simulando el cotilleo, la información social imaginada sobre personajes virtuales—pues el cotilleo también tiene una función de supervivencia en el entorno social.

Ahora bien, la ficcionalidad en concreto sí tiene para Pinker un origen adaptativo, y ve la piedra de toque en el desarrollo de la inteligencia artificial (que proporcionará experimentos predictivos, y no sólo razonamientos post hoc). La ficcionalidad, el diseño de situaciones posibles, es una función útil para que los sistemas inteligentes traten con un problema, con situaciones cuyo resultado no es predecible de antemano.

"La ficción, pues, sería una especie de experimento mental, en el que se hace a unos agentes jugar una serie de interacciones plausibles en un mundo virtual más o menos sometido a leyes, y un público puede tomar nota mental de los resultados" (172)

—lo cual nos recuerda a la noción de la novela experimental de Zola, o la literatura realista, pero queda aún lejos de explicar otros tipos de escritura experimental y de por qué la representación misma y la noción de realidad en la representación están sujetas a evolución y reelaboración constante. Para eso necesitamos una teoría más atenta a la complejidad de la interacción social humana, no la interacción un tanto primate que Pinker parece tener en mente.

La ficción narrativa es pues, para Pinker, una especie de razonamiento práctico basado en casos, resolviendo así la distancia entre la norma abstracta y los detalles específicos de las situaciones reales: Algo que no deja de recordar al razonamiento de Sir Philip Sidney en An Apologie for Poetry, cuando situaba a la ficción poética en una posición ideal entre las abstracciones de la historia y los casos concretos pero caóticos de la historia. Un Sidney pasado por la psicología neural y la teoría de la computación, claro. Sería una explicación neurológica de una importante función social de la ficción narrativa—"la ficción cumple con frecuencia una función didáctica, enseñando implícitamente a los lectores las reglas de su entorno social y cultural".

En suma, la ficción sería tanto una adaptación (en tanto que instruye con un tipo de razonamiento basado en casos o permite experimentos mentales combinatorios) como un producto colateral (o spandrel) de la evolución, en tanto que deleita con simulaciones de realidad virtual y de cotilleo virtual. Las dos son razones por las cuales narramos, según Pinker. Volviendo a los últimos ensayos de The Literary Animal (—por cierto, poco énfasis se pone aquí en deslindar entre literatura, ficción y narración):

Brian Boyd se opone a las teorías según las cuales el arte es un producto colateral de la evolución, y sostiene que tiene la doble función de potenciar la cohesión social y captar una atención compartida—aunque no a modo de elemento de lucimiento del artista con fines de promoción personal y lucimiento sexual, como sostiene Geoffrey Miller. A Pinker le parece insuficiente la explicación de por qué el arte promociona la cohesión social, pero debería releerse su propio razonamiento dos párrafos atrás. Tampoco le parece convincente la ventaja evolutiva de captar atención compartida—pero eso parece despreciar la ventaja evolutiva crucial que dan al ser humano la comunicación y la organización social compleja. Si la comunicación social en todas sus formas (incluida la "gimnasia semiótica" de Eco) es importante para desarrollar la inteligencia propiamente humana, no es una cuestión sólo de que nos guste oír historias juntos alrededor de la hoguera.

Daniel Nettle se inclina más por la teoría del placer, con la ficción como una especie de droga comunicativa para animales intensamente sociales. Partiendo de este planteamiento, clasifica los tipos de conflicto social presentados en las obras de Shakespeare:

                                                             Resolución positiva         Resolución negativa

Conflicto de status social                           Drama heroico         Tragedia

Conflicto de emparejamiento sexual           Comedia             Tragedia amorosa


Michele Scalise Sugiyama enfatiza por el contrario la función didáctica y socialmente útil de la ficción: para adquirir información, ensayar estrategias, resolver conflictos de objetivos. Pone más énfasis tanto en la teoría cognitiva como en el aspecto lingüístico de la comunicación narrativa literaria (las otras teorías, dice Pinker, podrían igualmente referirse a ficciones televisivas o cinematográficas).

Observaciones de Pinker para el mejor desarrollo de la teoría literaria "darwinista" y científicamente conciliada:

(1) Hay que deslindar el problema psicoevolutivo de por qué hacemos ficciones del análisis crítico de las ficciones. Quizá la teoría evolutiva no pueda aportar gran cosa significativa a la crítica literaria—y los teorizadores que sí aspiren a hacerlo deberán justificar qué es lo que aportan al análisis de las obras, y por qué es significativo. Y nuevas justificaciones adicionales de la utilidad de la crítica, esta vez desde el punto de vista de la psicología evolutiva....

(2) Las teorías requieren más desarrollo experimental, y eso quizá sea factible potenciando sus contactos con el desarrollo de la Inteligencia Artificial—diseñando sistemas inteligentes, y viendo qué valor tiene en ellos la funcionalidad del razonamiento mediante mundos hipotéticos o ficciones.

(3) Se requiere más convergencia con otras ciencias de la naturaleza humana: el cognitivismo, la lingüística, la genética del comportamiento, la psicología social... Hasta ahora, se han restringido las cuestiones "evolutivas" a problemas demasiado centrados en diferencias sexuales y selección sexual, cuando hay otros temas evolutivamente relevantes en literatura, "como conflictos padres/hijos, rivalidad entre hermanos, autoengaños, reciprocidad, tabús, psicología de las coaliciones, emociones morales" (176) (—vaya, ¡pero si no ha tratado de otra cosa la teoría literaria durante siglos! No en conexión con la familia primigenia de antropoides, cierto, pero sí en el ecosistema propiamente humano).

(4) Habría que centrarse menos en el arte elitista y el canon, para llegar a conclusiones estadísticamente relevantes, y estudiar productos de consumo masivo. Pues el arte de minorías precisamente busca contradecir los presupuestos y gustos del arte popular, y dará una idea distorsionada de la generalidad de la experiencia humana.

(5) La noción del argumento como combinatoria infinita de posibilidades debe relacionarse con la resolución de conflictos de intereses variados y sin fórmula previa. La teoría del conflicto, y la teoría evolucionaria de los juegos, deberían servir de base para el análisis de argumento y carácter. (Ver, por cierto, aquí un par de artículos sobre narratología mentalista, que ayudan a integrar el desarrollo argumental con la lectura mutua de las mentes de los personajes—y por tanto con la teoría de la interacción y comunicación social).

(6) Según Pinker, "los analistas literarios evolucionistas deberían ser mucho más escépticos con la idea de que la 'cohesión de grupo' sea un motivo humano básico y que se pueda explicar fácilemente con la 'selección de grupo'" (!!)—y arguye que la selección de grupo quedó obsoleta desde los años 60/70. Pues lamento disentir, pero por suerte creo que los razonamientos de S. J. Gould en The Structure of Evolutionary Theory a favor de la actuación diferenciada de la selección natural en múltiples niveles, del gen a la especie, pasando por el individuo y el grupo, está más en la línea de lo que pienso. Por supuesto no se seleccionan y heredan los rasgos de los grupos como se transmiten los genes... pero la historia de la globalización nos dice que unos tipos de organización social tienden a "reproducirse" y a potenciar sus características (aglomeraciones urbanas, especialización creciente del trabajo, etc.) y a arrinconar a otros tipos de organización grupal nómada o cazadora-recolectora o feudal. Y si no se expanden mediante memes, lo hacen mediante estructuras organizativas y sistemas ideológicos. Que tienen su propia dinámica evolutiva emergente, a no confundir con el éxito reproductivo—y es que los humanos primamos en realidad la reproducción de nuestras estructuras sociales (no quiero llamarlas memes, que parece que van a trozos) antes que la de nuestros genes. Y si no actuamos así nosotros en persona, ya lo hacen nuestras estructuras sociales por nosotros, con una lógica mucho más poderosa.

Frente a eso, sí me gusta el énfasis de Pinker en la complejidad de comportamientos y actitudes que tenemos frente al grupo social: con "cohesión social", dice, no se nombra adecuadamente "la mezcla ambivalente de motivos egoístas, nepotistas, estratégios y de autopromoción que en realidad animan los sentimientos de una persona hacia su grupo, y que la ficción nos dramatiza de modo delicioso"—un tipo de relación y unos conflictos que, con sus generalidades de base biológica, que nos puede ayudar a explicar la teoría de la evolución, siempre son únicos en sus circunstancias y combinaciones. Y para eso no necesitamos sólo una teoría evolucionista de la literatura, sino sobre todo una antropología—que integre en ella los conocimientos que tenemos de la evolución biológica y cultural, de la sociedad, de la historia, de la acción, del lenguaje, de la comunicación, de la narración y del arte—la eterna Ciencia Nueva de Vico, siempre por renovar y reinventar.



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domingo, 21 de mayo de 2017

Retropost #1620 (20 de mayo de 2007): Carroll, McLuhan and the Electronic Future



Notes from Noël Carroll's “Marshall McLuhan and the Electronic Future”, in Noël Carroll, A Philosophy of Mass Art. (Oxford: Clarendon, 1998).

Like Walter Benjamin in "The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction," Marshall McLuhan defends the mass media on the basis of their inherent structural possibilities, not of the specfic contents they reproduce. For McLuhan, “The medium is the message”: which means that “the content of mass media is less important than their structures, since it is at the level of structure, McLuhan contends, that the mass media engage and shape human consciousness”.

Technology as a prothesis, as extension of human powers. Media symbolize consciousness at a certain stage of development, but they also expand the range of the human sensorium and raise consciousness to new levels. (See in this respect W. J. Ong's notion of the interiorization of communicative technology).

For McLuhan, new forms of consciousness are created by new media. E.g.: print gives rise to individualism. In McLuhan we find technological determinism, but not historical materialism. The key to historical process is not the ensemble of forces of production, but only communication technologies. Not the development of capitalism, but the "Gutenberg galaxy".

And the end result is not the socialist utopia, but the electronic global village. Mass art is on the side of history, it has an inherent progressivism for McLuhan. The story of humankind is the story of the enlarging of human consciousness. TV was the center of his theories in the 60s, but much of what McLuhan says applies even better to computer technology. The World Wide Web as the realization of McLuhan's global electronic village—uncannily prophetic.

Historical development can be seen as process of abstraction from multidimensional sign communication in spoken language. Progressively abstract alphabets are developed. The separation of sight and sound leads to separation of imaginative, emotional and sense life. Alphabetic writing is biased in favour of linear thinking. It achieves greater power, but it is power at a price—the decay of orality. Print technology intensifies the standardizing and mechanizing procedures of alphabetization.  

New media expand the alphabet-limited consciousness. E.g. development of photography calls atention to bodily postures, records actual gestures; new attention is paid to these. Visual technologies restore dimensions of consciousness alienated by print culture, and favour non-linear thinking.

TV addresses the whole human sensorium: TV as a "tactile" art for McLuhan. Media that exclude senses are hot, McLuhan says: they possess a high definition, are full of information, and self-sufficient. Cool media promote interaction, the participation of the audience. They are superior to hot media. According to McLuhan, “Society will become a global village, decentralized, communitarian, and fraternal, with people involved in one another’s concerns with scarcely a taint of individualism”.

Print is authoritarian, TV democratic. McLuhan rejects the charges of passivity fostered by mass art; they are profoundly interactional. And they are not subordinate or derivative from previous arts or media: instead, they are a new more total form of art.

There is a danger in McLuhan of taking literally the biological side of media as extensions of senses and physical limitation or extension of sensorium. Also, the notion of dominant media is insufficiently defined (from Carroll's viewpoint). Dominant, in which context? Etc.

Carroll also mistrusts McLuhan's superficial critique of linear thought—McLuhan's notions here are sweeping and loose.

A critique of cool media: communication not concerned with conveying whole of original experience, but with selection and focus; for Carroll, “too much inclusiveness is likely to thwart communication, rather than to realize its essence”

And print not necessarily biased towards linear thinking. Again, Carroll questions McLuhan's notion of an inherent de-centralization in electronic media. Neither print nor "the electronic media, indeed no media, have a pre-established moral destiny”. There is a basic mistake here: the automatic perceptual response engendered by new media is interpreted by McLuhan as active engagement of spectator: this is not the case for Carroll. There is in McLuhan an illegitimate assumption of a continuity between avant-garde or modernism and media art.

(... a confusion, I should say, which is replayed after McLuhan by naively enthusiastic advocates of Web utopianism, the interactive liberation of the mind through hypertext, and the "coolness" of social networking...- JAGL).




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viernes, 24 de febrero de 2017

Adaptaciones noruegas de Alicia


Me citan en Oslo, en esta tesis de máster sobre adaptaciones noruegas de Alicia en el País de las Maravillas. Bueno, yo escribí sobre adaptaciones de Shakespeare, pero todo circula y fluye.


Engdal, Tuva Maria. Alice i Norge: En analyse av tre norske adaptasjoner av Alice's Adventures in Wonderland. MA diss. Universiteit i Oslo, 2016. Online at UiO Duo Viternarkiv.*

Aquí un resumen en noruego:


martes, 4 de octubre de 2016

The Evolutionary Review - This Thing of Darkness

The Evolutionary Review, una revista de crítica literaria y artística evolucionista, en la línea "Tercera Cultura" de tender puentes entre ciencias y letras, puede consultarse (por partes) en el sitio web de Joseph Carroll en Academia. Aquí:

https://umsl.academia.edu/JosephCarroll

Este sitio web contiene asimismo otras muchas publicaciones de interés para los estudios literarios evolucionistas (Carroll es uno de los popes, o el Pope, de esta escuela o tendencia crítica).

De entre los enlaces que ahí están, destaco esta sección del primer número de la Evolutionary Review:

https://www.academia.edu/16176288/The_Evolutionary_Review_Art_Science_Culture_third_3rd_of_vol._1_2010_

—revista  editada por el propio Carroll y por Alice Andrews, en la que aparece una breve reseña mía (breve y abreviada) sobre la novela This Thing of Darkness, de Harry Thompson. Recomiendo a los aficionados la lectura de esta monumental novela de temática darwinista. (En español se llamó Hacia los confines del mundo).

Aquí hay otras versiones más teóricas y completas de mi artículo sobre Thompson, ligándolo al concepto (narratológico-evolucionista) de anclaje narrativo:

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García Landa, José Ángel. "Harry Thompson, This Thing of Darkness." In García Landa, Vanity Fea 28 Oct. 2006.
2006-11-01
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Narrative Anchoring (Spanish)." Social Science Research Network 18 April 2008.*
2014
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Narrative Anchoring." (English). In García Landa, Vanity Fea 1 July 2009.*
2009
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness." Zaguán 8 Sept. 2009.*
2009
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Narrative Anchoring." iPaper at Academia.edu 23 Sept. 2010.*
2010
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Anclaje narrativo." ResearchGate 11 June 2012.*
2012
_____. "Harry Thompson, This Thing of Darkness: Anclaje narrativo." Academia 3 Jan. 2016.*
2016






viernes, 3 de julio de 2015

Layers of Reality

Sean Carroll, "Layers of Reality" http://edge.org/conversation/sean_carroll-layers-of-reality

Posted by Narratología evolucionista - Evolutionary Narratology on Viernes, 3 de julio de 2015

domingo, 10 de noviembre de 2013

Hamlet's Human Nature

Muchos ensayos incluidos en el libro Reading Human Nature de Joseph Carroll están disponibles en la página de ensayos recientes de su sitio web.

Aquí hay a título de ejemplo un PDF de un ensayo evolucionista sobre Hamlet: "Intentional meaning in Hamlet: An Evolutionary Perspective." Ahora que estoy con el último año de docencia de la asignatura con nombre de persona, "Shakespeare", me intriga saber qué añade Carroll a la visión de Hamlet del hombre, el primero entre las bestias—un animal que no le agrada al príncipe. Ni la mujer tampoco, por si alguno se pensaba otra cosa.

 

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lunes, 26 de diciembre de 2011

Joe Carroll at ASC

"We don't have the option of living outside our imagination." Una conferencia de Joseph Carroll en el congreso sobre Autonomy-Singularity-Creativity, defendiendo la relevancia el enfoque darwinista y sociobiológico sobre las humanidades y sobre la crítica cultural:


 

Joe Carroll at ASC from National Humanities Center on Vimeo.

Y aquí la introducción a su último libro, Reading Human Nature: Literary Darwinism in Theory and Practice  (2011), en su sitio web.



 
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lunes, 27 de junio de 2011

Spencer and Dust

En Politics and Culture publicaron un interesante número sobre evolucionismo cultural. Sin embargo no he podido evitar poner una notita de protesta (con Google Sidewiki) al prólogo del editor Joseph Carroll, "A Darwinian Revolution in the Humanities?" cuando convierte a Darwin en "santo patrono único" y me relega a Nietzsche y a Spencer al polvo de los estantes de la historia cultural. Ah, no....

Lástima que la nota me ha desaparecido del Sidewiki. Así empezaba: 

"Spencer grows dusty on the shelves of antiquarian intellectual history", indeed? Perhaps so, but so much the worse for us. Spencer's First Principles formulates a complex theory of universal evolution: not just of the evolution of life, but of everything in the universe. It is a grand panorama he draws..."

— bueno, y venía a decir que para Spencer el ser humano se origina en polvo cósmico, pasando por fases de química compleja y de seres vivos previos. Un punto éste en el cual se remite a las teorías de Darwin. Darwin sólo se ocupó de la variación biológica: Spencer va mucho más allá, y la perspectiva intelectual de sus teorías es muchísimo más ambiciosa y comprensiva que la de Darwin. 

También lo es su meditación sobre el lugar relativo de la religión y de la ciencia en la experiencia y el conocimiento humano: allí pisa un terreno con el que Darwin no podía ni soñar en pensar, y su discurso está llevado a un nivel de elaboración teórica impresionante. Sin pretender menospreciar a Darwin, impresionante en su propio terreno—pero es que el ámbito de Spencer es incomparablemente más comprensivo y totalizador. También nos muestra Spencer cómo pudo surgir el Universo a partir de la nada—o más bien a partir de una fuerza indeterminada en contacto con la nada, y consigo misma.

Quizá sea apropiado que Spencer, que nos muestra cómo venimos del polvo cósmico, haya quedado enterrado en el polvo de los estantes. Somos sólo un breve momento del universo, y nuestra pasión por saber de dónde venimos y a dónde vamos dura aún menos. Además, ya lo dijo el propio Spencer, no sólo el ser humano, sino todo el Universo, se rige por la ley del mínimo esfuerzo....

Sobre la perspectiva de Carroll, poco puedo decir aquí, salvo que su perspectiva redentorista, separando darwinismo cultural "bueno" y constructivismo cultural "malo" es simplista, como deberían hacerle sospechar todas las dicotomías tan marcadas y el propio análisis de los binarismos que hacía Derrida, a quien tanto parece despreciar Carroll.  De hecho, el problema a la hora de entender la cultura humana es precisamente la medida en que, asentándose como no puede sino hacerlo en la naturaleza, y en la explotación de un ecosistema, supone a la vez la construcción cultural de un mundo imaginario y virtual—sí, la construcción de mundos virtuales, los que analiza el (post)estructuralismo, para estructurar la realidad—esa es la clave para entender la peculiar ecología de los humanos, lo que hacemos en nuestro nicho ecológico. 

Porque en esos mundos culturalmente estructurados es donde nos organizamos, nos aliamos, y dividimos el trabajo y las tareas sociales: y es esa organización no "natural" sino natural-cultural la que hace a los humanos lo que son. Así que, lo siento, pero habrá que desempolvar no sólo a Spencer, sino también a Nietzsche y sus secuaces.


 
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viernes, 13 de mayo de 2011

El multiverso según Bolzmann, Feynman, y Carroll






 

 

 

Aquí una versión "expandida" de esta charla, sobre la flecha del tiempo y la entropía, multiverso, especulaciones matemáticas sobre universos bebé, multiversos, eternos retornos, un universo antes del universo.... en la Universidad de Sydney. Parte 1 y Parte 2. Un conferenciante fantástico, aparte de todo.


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Aquí un vídeo interesante relacionado con estas cuestiones, sobre lo que podríamos llamar el paso del paradigma cuántico al paradigma informacional de la estructura del universo. Decoding Reality, entrevista en Redes con Vlatko Vedral.

 

 





 
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domingo, 25 de abril de 2010

Alice, muy recomendable


—opinan los niños. El libro éste siempre ha sido desagradable y sólo apto para filósofos analíticos. O para niños ingleses y victorianos (castigados, ignorados y vestidos con ropas rígidas). Necesitaba timburtonizarse, sin duda, para sacarle sus posibilidades siniestras, inquietantes y grotescas. Alice in Wonderland @ IMDb.



Aquí una buena reseña de Roger Ebert.
De otra reseña, de Kenneth Turan:

"With those battle scenes in place to please the boys, Burton and company have taken special care to provide pictures of Alice as a warrior princess in full Joan of Arc armor as a female empowerment icon for the girls in the audience.

While that kind of thing is always in short supply, it would be nicer if that image -- and the movie as a whole -- felt less like corporate moves and more like situations that came from the heart."


Alice in Wonderland.
Dir. Tim Burton. Screenplay by Linda Woolverton, based on Lewis Carroll's Alice books. Cast: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Crispin Glover, Matt Lucas, Marton Csokas, Tim Pigott-Smith, Frances de la Tour, Lindsay Duncan, Leo Bill, Jemma Powell, John Hopkins, Eleanor Gecks, Eleanor Tomlison, voices of Stephen Fry, Michael Sheen, Alan Rickman, Barbara Windsor, Paul Whitehouse, Timothy Spall, Michael Gough, Imelda Staunton, Christopher Lee. Music by Danny Elfman. Photog. Dariusz Wolski. Ed. Cris Lebenzon. Prod. des. Robert Stromberg. Casting by Susie Figgis. Art dir. Tim Browning, Todd Cherniawski, Stefan Dechant, Andrew L. Jones, Mike Stassi, Christina Ann Wilson. Set decor. Karen O'Hara, Peter Young. Costume design Colleen Atwood. Coprod. Katterli Frauenfelder, Linda Wolverton. Assoc. prod. Derek Frey. Exec. prod. Chis Lebenzon, Peter M. Tobyansen. Prod. Joe Roth, Jennifer Todd, Suzanne Todd, Richard D. Zanuck. Walt Disney Pictures / Roth Films / Zanuck Company / Team Todd, 2010.




martes, 4 de agosto de 2009

Sigo evolucionariando


lunes 3 de agosto de 2009

Estos seremos los contribuidores al primer número de The Evolutionary Review, que saldrá en noviembre. Nos comunica el editor Joseph Carroll que la revista la publicará por fin las prensas de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY Press):


"Carroll, Joseph C." Alice Andrews Para: Blakey Vermeule , Brett Cooke , Brian Boyd , Carl Degler , Daniel Barratt , David Michelson , Ellen Dissanayake , Ervin Nieves , Francisco Ayala , Harold Fromm , John van Wyhe , Jose Garcia Landa , Kevin Baldwin , Mathias Clasen , Michael Austin , Pete Swirski , Robin Fox , Robin Headlam Wells

Y no sé por qué otra vía, creo que a través de PSYART, también he ido a parar hoy al post sobre estética evolucionista que publicó Joseph Carroll en On the Human, "The Adaptive Function of Literature and the Other Arts". Ahora resulta que ha crecido, con los comentarios, a una página de unas 100 páginas, todo un debate de actualidad con primeras figuras como Carroll, Brian Boyd, o Bill Benzon. Aunque no puede decirse que hayan tenido muy en cuenta mis observaciones sobre la cultura humana como un nicho ecológico que impone sus propios requisitos adaptativos internos... Con quien sí se meten bastante es con Pinker, sobre el que también yo escribí este comentario.

Comunica Carroll también que hay un grupo de Facebook de estética y teoría literaria evolucionista: http://www.facebook.com/group.php?gid=52472677549


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se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.