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lunes, 21 de marzo de 2022

El mercado de la atención, al alza: Dinámica social de la autoimagen

Nos comportamos en sociedad de maneras que potencien nuestra autoestima, eligiendo las estrategias adecuadas para ello. Algo en esta línea había argumentado Mark Twain en su sarcástico ensayo What Is Man? —pero ahora los sarcasmos de Twain parece que tienen respaldo científico en la psicología evolucionista. Así comentamos un artículo de Luis Gómez-Jacinto. (Un retropost de 2011).

Texto completo:

El mercado de la atención, al alza: 

Dinámica social de la autoimagen

https://doi.org/10.17613/fst3-hz95

Author(s):
José Angel GARCÍA LANDA (see profile)
Date:
2011
Group(s):
American Literature, Anthropology, Philosophy, Philosophy of Religion
Subject(s):
Social identity, Identity, Interactional linguistics, Pragmatics
Item Type:
Article
Tag(s):
Self, Interaction, Self-image, Self-esteem
Permanent URL:
https://doi.org/10.17613/fst3-hz95
 
 

 
English abstract: We behave in society in ways that will promote our self-esteem, choosing the adequate strategies to this end. This line of reasoning had been suggested by Mark Twain in his sarcastic essay What Is Man? But nowadays Twain's sarcasms are shown to have scientific support coming from evolutionary psychology. It is in this light that we comment a paper by Luis Gómez-Jacinto.
 

 


 

 

También aquí:

_____. "El mercado de la atención, al alza." In García Landa, Vanity Fea 7 Sept. 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/09/el-mercado-de-la-atencion-al-alza.html

         2011

_____. "El mercado de la atención, al alza: Dinámica social de la autoimagen." Ibercampus (Vanity Fea) 9 Sept. 2021.*

https://www.ibercampus.es/el-mercado-de-la-atencion-al-alza-41475.htm

         2021

_____. "El mercado de la atención, al alza: Dinámica social de la autoimagen." SSRN 24 Jan. 2022.*

http://ssrn.com/abstract=3950848

2021

_____. "El mercado de la atención, al alza: Dinámica social de la autoimagen." Academia 15 Dec, 2021.*

         https://www.academia.edu/63990310/

         2021

_____. "El mercado de la atención, al alza: Dinámica social de la autoimagen." ResearchGate 23 Dec. 2021.*

         https://www.researchgate.net/publication/357272193

         2021

_____. "El mercado de la atención, al alza: Dinámica social de la autoimagen." Humanities Commons 20 March 2022.*

         https://doi.org/10.17613/fst3-hz95

         https://hcommons.org/deposits/item/hc:45019/

         2022

_____."El mercado de la atención, al alza." In García Landa, Vanity Fea 21 March 2022.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2022/03/el-mercado-de-la-atencion-al-alza.html

         2022

_____. "El mercado de la atención, al alza." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/elmercadodela.pdf

         2024


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sábado, 18 de agosto de 2018

Retropost (18 de agosto de 2008): Dialéctica insalubre del amo y el esclavo



En la sección IV.A de la Fenomenología del Espíritu desarrolla Hegel su análisis del reconocimiento mutuo de las consciencias. Es una de las fases una vez la consciencia alcanza el nivel de autoconsciencia:


"La autoconsciencia se enfrenta a otra autoconsciencia; ha salido fuera de sí misma. Esto es significativo en dos sentidos: primero, se ha perdido a sí misma, pues se encuentra a sí misma como un otro; en segundo lugar, al hacer esto, ha dejado atrás al otro, porque no ve al otro como un ser esencial, sino que ve en el otro su propio ser." (§ 179)

Al describir este reconocimiento mutuo, Hegel proporciona una interesante descripción del comportamiento como dialéctica en la que un sujeto está influido por la consciencia que el otro tiene de él. Podríamos decir que presenta la interacción como un componente inherente a la acción humana. Hasta el punto que la relación del sujeto consigo mismo no es "directa" sino que está mediada por el reconocimiento del otro reconociéndose en nosotros:

"Cada uno es para el otro el término medio a través del que cada uno se media a sí consigo mismo, y se une consigo; y cada uno es para sí, y para el otro, un ser inmediato de por sí, que a la vez sólo es tal en virtud de esta mediación. Se reconocen a sí mismos reconociéndose mutuamente." (§ 184)

Este tipo de análisis de la alteridad y de la mutualidad será importante, naturalmente, para asentar tanto una ética como una política (una política basada eventualmente en la ciudadanía y en el mutuo reconocimiento de la libertad del otro). Y llevará a toda una filosofía ética de la mutualidad y de la alteridad en Lévinas o en Ricœur.

Pero el primer paso de las consciencias enfrentadas entre sí da lugar a lo que se ha llamado la dialéctica del amo y del esclavo: una consciencia será así únicamente reconocida, y la otra únicamente reconocedora (§ 185). Dadas dos consciencias buscando reconocimiento mutuo, éste se halla únicamente, según Hegel, en el enfrentamiento al peligro de muerte, en la lucha por la propia libertad, y (si se sobrevive) adoptando una de estas dos posiciones, la del amo o la del esclavo. El amo es el que no teme enfrentarse a la muerte y ha triunfado dominando al esclavo, y manteniéndolo sujeto con la cadena que le recuerda su dominación y la asegura. El esclavo es el que ha preferido la vida como esclavo a la pelea y al riesgo de muerte. Y tiene ante sí al amo, a la cadena, y a su trabajo obligado para recordarle su condición de esclavo.

Para Hegel esto no supone una autonegación fecunda del espíritu, ni una superación dialéctica de la primera fase del reconocimiento mutuo, pues no conserva (la fase del reconocimiento mutuo) en el hecho de superarla:

"Su acción es una negación abstracta—no la negación que proviene de la consciencia, que supera de tal manera que conserva y mantiene lo que queda superado, y que por consiguiente sobrevive a su propia superación." (§ 188)

El amo queda definido como la consciencia que existe para sí, mientras que el esclavo verá su ser supeditado; existirá para el amo y para la satisfacción de aquél:

"existen como dos formas opuestas de la consciencia; una es la consciencia independiente cuya naturaleza esencial es ser para sí misma, la otra es la consciencia dependiente cuya naturaleza esencial es simplemente vivir o ser para otro. El primero es amo, el otro es esclavo" (§ 115)

Supuestamente la relación del amo con el esclavo le da satisfacciones (el trabajo del esclavo, sólo disfrute sin trabajo para el amo) pero también frustración, pues no puede hallar mutuo reconocimiento en el esclavo. También hay un apunte interesante sobre la relación del amo con los instrumentos de dominación utilizados para mantener al esclavo en riesgo permanente de muerte:

"El amo se relaciona mediatamente con el esclavo mediante un ser [una cosa] que es independiente, puesto que es precisamente esto lo que mantiene al esclavo sometido; es su cadena de la cual no pudo liberarse en el combate—y así resulta ser dependiente, posee su independencia en la cosidad. Pero el amo es el poder sobre esta cosa, pues probó en el combate que es algo meramente negativo; ya que tiene poder sobre esta cosa y esto es el poder sobre el otro [el esclavo], se sigue que mantiene al otro sometido." (§190)

—Es curioso que en el análisis de Hegel en § 190 se superponen en esta "cosa" a la que se refiere tanto el instrumento de coerción que maneja el amo, como el objeto de satisfacción que el amo disfruta inmediatamente, dejando el lado sucio y el trabajo para el esclavo. Es un análisis que quizá confunda tanto como aclare las características de uno y otro objeto (suponiendo que no sean efectivamente el mismo a todos los efectos). Así, podría seguirse como corolario que el amo también goza de la cadena y del castigo en cuanto puro objeto de placer, pero que el lado trabajoso de estos instrumentos coercitivos, pues lo hay, no es el amo quien lo ejerce, sino el esclavo. Así pues, el esclavo es quien azota al esclavo, y el esclavo es quien perpetúa la esclavitud. Mientras el amo disfruta no sólo de su libertad de acción sino también tanto del castigo como del objeto que para él fabrica el esclavo (dos aspectos de lo mismo, insistiríamos). Parecería envidiable la postura del amo, pero hay un pero a la hora del reconocimiento muto; el ser amo tiene su inconveniente, decíamos, su lado de "negación abstracta":

"Pero falta el momento del reconocimiento propiamente dicho, que lo que haga el amo al otro también se lo haga a sí mismo, y que lo que el esclavo se hace a sí lo haga también al otro. El resultado es un reconocimiento que es unilateral y desigual." (§ 191).

Y de allí deduce Hegel que "la verdad de la consciencia independiente es por tanto la consciencia servil del esclavo" (§193), pues ésta queda educada por la presencia constante de la Muerte, "el Amo absoluto", y es en ese riesgo de la disolución de todo lo estable donde progresa la autoconsciencia.

En esta especie de análisis químico de las experiencias de la consciencia, Hegel se las arregla por su propio método para que no tengan sentido preguntas como "¿y qué pasa si el amo vence con tanta facilidad al esclavo que no ve en ello ningún riesgo—si el esclavo llega ya vencido?" O bien ,"¿Este amo y este esclavo están solos? ¿Dónde están los otros amos y los otros esclavos?" —Cuestiones que llevarían a plantear el análisis de otra manera, claro: una consciencia realmente social y generada socialmente, y no una consciencia abstracta aislada frente a sí misma y evolucionando según pasos puramente lógicos.

En esta cuestión del reconocimiento mutuo el planteamiento en términos de aislamiento ideal es especialmente grave, pues el análisis de Hegel le lleva a enfrentar obsesivamente al amo y al esclavo, como si su reconocimiento mutuo como tales dependiese únicamente de ellos. Parece claro, sin embargo, que el primer paso para ser amo es despreciar o no tener en consideración siquiera la opinión del esclavo. No parece que el amo parezca frustrado (tal como llevaría a pensar el análisis de Hegel) por no ver frente a sí, en el esclavo, una consciencia como la suya—por haber estropeado su propio plan de reconocimiento mutuo, al no tener frente a sí más que el reconocimiento de un esclavo. Para nada.

Más bien, el amo (una vez sentada su dominación y su categoría de tal, mediante los instrumentos de coerción adecuados) no busca en absoluto su reconocimiento en el esclavo. Ese "reconocimiento" lo remite a los instrumentos de coerción, y es un mero instrumento, no una forma de autorrealización buscada en sí. Lo que busca el amo es el reconocimiento como tal por parte de otros amos—en una sociedad aristocrática. Pero eso es precisamente lo que falta en el análisis de Hegel, donde no hay otros iguales, y el amo sólo se encuentra, frustrado, frente a su esclavo que no se atreve a mirarlo, concentrado en abrillantar la vajilla de plata.

Como hemos dicho, Hegel extraía de ese abrillantamiento de la plata conclusiones educativas para el esclavo, que es quien representa una vía para el desarrollo de la consciencia, y se libera de su apego a la existencia material precisamente mediante el trabajo. "Mediante el trabajo, el esclavo se vuelve consciente de lo que verdaderamente es" (§ 195), o sea, consciencia, negación de sí. "Mediante este redescubrimiento de sí mismo, el esclavo se da cuenta de que es precisamente en su trabajo, en el que parecía tener una existencia únicamente alienada, donde desarrolla una mentalidad propia" (§ 196). Y además se educa interiorizando el miedo permanente a la coerción, algo muy necesario para Hegel, y progresa en lo que también Freud nos dirá que es la esencia de la maduración y de la civilización: la renuncia a la gratificación inmediata. Mientras, la mentalidad del amo queda desdeñosamente caracterizada por Hegel como caprichosa y de corto alcance—no llega a nada; es sólo mediante la sumisión absoluta a la Necesidad ajena a uno, como puede progresar el Espíritu. (más tarde dirá Hegel algo del Estado prusiano a este respecto—encarnación del tánatos y de la disciplina. Y mejor no pensemos en su versión corregida y aumentada en el régimen nazi, donde sólo hay un Amo, encarnación del Estado y de la Necesidad...).
Zeus (Ingres)
Este privilegio dado por Hegel a la consciencia del esclavo es esperable por otra parte en una filosofía de la época de la Revolución francesa, cuando nuevas posibilidades parecen abrirse a la Historia arrinconando en parte a los amos del Antiguo Régimen. Marx, aun en su crítica del análisis de Hegel, sigue apreciando esta realización de sí mismo posibilitada por el trabajo alienante... que para él se vería posibilitada si se pudiese eliminar la plusvalía. Yo en cambio al trabajo alienante lo sigo viendo alienante—en el sentido que la consciencia es también afirmación de sí, no únicamente negación de sí, y la vida no es únicamente progreso espiritual, sino también disfrute de los objetos materiales, y del trabajo de los demás, aunque nos toque currar por turnos. Vamos, que le veo sus puntos a la posición del amo. Y muchos se lo han visto.

No todo ha sido irresponsabilidad y disfrute del Objeto en las sociedades de amos:  vuelven a plantearse allí de modo continuo los problemas del reconocimiento muto, esta vez entre amos—mantener el status, asegurar la coerción, buscar alianzas. Pero no todo va a parar en una lucha a muerte y en el esclavizamiento del otro, y es por ahí por donde la necesidad de reconocimiento mutuo de los amos lleva a desarrollar formas de relación social diferentes de la relación entre amo y esclavo. Es la historia de la emergencia de las sociedades que nos contaba Vico—en la Ciencia Nueva también mostraba cómo las estructuras sociales han evolucionado como sociedades de amos y aristócratas, y de sus protectorados y sometidos, antes de ser sociedades de ciudadanos.

Con el análisis abstracto de Hegel pasa un poco como con las matemáticas de Einstein, que decía que "cuando las proposiciones matemáticas se refieren a la realidad, no son exactas; cuando son exactas, no se refieren a la realidad". No es negar que no haya alguna vez situaciones de dominación y de esclavitud "hegeliana" en estado muy puro y ejemplar—pero sí recordar que las relaciones humanas siempre son en cada situación concreta más complejas y multilaterales. El esclavo a veces es el amo de su casita, y tiende a reproducir esas relaciones de dominación en cuanto puede (capataces, oficinistas, maridos) adoptando actitudes de amo. Por cierto, también convendría sexar al Amo y al Esclavo, pues una de las primeras, básicas y primigenias, relaciones de dominación y esclavitud es precisamente la dominación patriarcal. Y luego las madres tienen hijos...

En fin, que (relativizando la relación claustrofóbica, asfixiante y obsesiva del Amo y el Esclavo, esas caricaturas beckettianas) creo que también quedan relativizadas otras lecciones que Hegel hace que extraigan uno y otro.





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miércoles, 18 de marzo de 2015

To Keep on Keeping on

—according to G. H. Mead's Mind, Self, and Society:

"We always present ourselves to ourselves in the most favourable light possible; but since we all have the job of keeping ourselves going, it is quite necessary that if we are to keep ourselves going we should thus present ourselves to ourselves."  (307)






domingo, 29 de diciembre de 2013

The mirror phase and mirror neurons


 



The ability to recognize oneself in a mirror, once considered a uniquely human attribute, is shared by great apes, dolphins, elephants and magpies. Diana Reiss (Hunter College, CUNY) discusses comparative studies of mirror self-recognition in dolphins and elephants, which show striking similarities to humans and great apes in regard to their behavior when exposed to a mirror. Recorded on 10/18/2013. Series: "CARTA: Mind Reading: Human Origins and Theory of Mind"

 

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lunes, 24 de junio de 2013

La regla de oro de la lista académica

Por lo que vengo observando hasta ahora, la promoción no solicitada del propio trabajo en una lista académica sigue una norma implícita que casi podríamos llamar una regla de oro. Cualquier escrito propio anunciado en una lista de correo electrónico académica (la de AEDEAN, pongamos) debe ser ofrecido a los suscriptores de la lista sólo cobrando. Otra actitud ni es seria ni es académica. Anunciar un escrito propio a los suscriptores de la lista es en principio un ejercicio patético de egocentrismo. Salvo, claro está, si se pide dinero a cambio.  El acto mismo de ofrecer, adjunta al correo, una copia en PDF del libro o artículo publicado en sitio de pago sería de una presunción inaceptable—conviene no hacerlo para no caer en el descrédito que merecen las personas que buscan atraer la atención sobre sí mismas. Los trabajos en repositorios académicos cuidarán de sí mismos—últimamente ya va siendo aceptable subir las publicaciones a la red, mientras no se mencione demasiado la cuestión.

No puedo creer que la auri sacra fames esté detrás de estas actitudes. Parece más bien una cuestión de imagen. ¿No será todo esto señal de una inseguridad, un temor a la pérdida de la precaria aura académica? Además de evidenciar un conformismo ambiental, con la disciplina de la disciplina me refiero, de un nivel realmente notable, por no decir atroz.

Claro que tampoco sería habitable un mundo en el que todos anunciásemos todo lo que escribimos—igual no es mala solución lo de la regla de oro, que viene a querer decir, por otra parte, "esto que publico y que anuncio le ha gustado o parecido bien a un colega o dos, o por lo menos eso dicen que le han dicho a un tercero (aunque éste se ha comprometido a mantener sus nombres en secreto). Y hasta hay dinero, real o imaginario, de por medio, exigible por leer mis escritos". O, quizá, dicho de otro modo, "Mi modestia me impediría llamarles la atención sobre mis escritos, pero el caso es que hay gente que paga por leerlos, así que me he permitido llamarles la atención al respecto... por si les parece reseñable la cosa. O por si desean Vds. también pagar por leerlos, ya que lo que unos hacen, otros también suelen querer hacerlo, la atención crece como una bola de nieve, vous savez."

Es lo que se entiende por publicación realmente académica. Una gestión mínimamente aceptable de la atención. Hoy por tí, y mañana por mí—nos cubrimos las espaldas, y salvamos además la cara dignidad.

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La regla de oro de la lista académica —en Ibercampus.


 
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