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martes, 5 de abril de 2022

Perrobot patrulla

 

martes, 14 de julio de 2020

domingo, 10 de noviembre de 2019

¡Ay, robot!

 

Examinamos algunos aspectos culturales de la representación de los robots y de su contraste con los humanos en dos películas basadas en la ficción narrativa de Isaac Asimov: Bicentennial Man, con Robin Williams (1999) y I, Robot, con Will Smith (2004). 

Texto completo:

¡Ay, robot!

http://dx.doi.org/10.17613/zjvh-cj77

 
Author(s):
José Angel GARCÍA LANDA (see profile)
Date:
2019
Group(s):
American Literature
Subject(s):
Science fiction, Science fiction films, Robotics, Posthumanism
Item Type:
Article
Tag(s):
Robots, Isaac Asimov, films
Permanent URL:
http://dx.doi.org/10.17613/zjvh-cj77
 
Abstract:
 English abstract: This paper examines some cultural aspects of the representation of robots and their contrast with humans in two films based on Isaac Asimov's fiction: the Robin Williams film Bicentennial Man (1999) and the Will Smith film I, Robot (2004).



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También aquí:

_____. "¡Ay, robot!" Review of the Will Smith film I, Robot and the Robin Williams film Bicentennial Man. Online at Net Sight de José Angel García Landa. 2005.*

         http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/ayrobot.html

         2005 DISCONTINUED 2020

http://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/ayrobot.html

2019

_____. "¡Ay, robot!" Academia 4 Nov. 2019.*

         https://www.academia.edu/40832609/

         2019

_____. "¡Ay, robot!" ResearchGate 4 Nov. 2019.*

DOI: 10.13140/RG.2.2.22099.32801

         https://www.researchgate.net/publication/337012865

         2019

_____. "Ay, robot!" Humanities Commons 10 Nov. 2019.*

http://dx.doi.org/10.17613/zjvh-cj77

https://hcommons.org/deposits/item/hc:27491/

         2019

_____. "¡Ay, Robot!" In García Landa, Vanity Fea 10 Nov. 2019.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2019/11/ay-robot.html

         2019

_____. "Ay, Robot! (Ay, Robot!)" SSRN 23 Jan. 2020.*

         https://papers.ssrn.com/abstract=3478222

         2021

         American Literature eJournal 23 Jan. 2020.*

         https://www.ssrn.com/link/English-American-Literature.html

         2021

         Film, Media & TV Studies eJournal 23 Jan. 2020.*

         https://www.ssrn.com/link/English-American-Literature.html

         2021





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jueves, 30 de agosto de 2018

Retropost (30 de agosto de 2008): Wall.E

Es esa película tan bonita sobre un PC enamorado de un Mac. Está ambientada en un mundo invadido por la basura, solo habitado por una cucaracha y por un robotito limpiador y suciete, una especie de arquetipo porque le suena a todo el mundo haberlo visto antes, quizá en algún plano trasero de La Guerra de las Galaxias. Comienza un poco a la manera de Soy Leyenda pero con el último robot habitando en su mundillo de rutinas, en lugar del último hombre. También es una historia de la existencia rutinaria alterada y transformada por el enamoramiento, de una robota diseño tipo Apple llamada Eve, porque aquí como en todas partes los robots tienen sexo. Wally es tierno y moderadamente torpe e incompetente; ella es eficaz y supercarrierista: como un currantillo de a pie que se liga a una ejecutiva agresiva. Ella cumple con su misión de encontrar vida en el planeta, y tras muchos avatares y con la ayuda de WallE cumple su misión programada: dar la noticia de que el planeta puede soportar vida, y que podemos empezar a ensuciarlo de nuevo...  Los humanos la enviaban desde una nave gigantesca ("Axiom") donde llevan siglos navegando, en una especie de crucero de placer donde todos se han vuelto gordos y borregos, y han perdido el sentido de las cosas, cuidados por sus robots. El malo de la peli es otra vez Hal 9000, que quiere que no se implemente el plan de volver a la tierra y que la humanidad siga idiotizándose gradualmente en su transatlántico espacial mientras él se hace con el control de la nave: o sea, otra variante del robotic takeover. Pero se sobrepone el capitán de la nave y toma una decisión que lo hace otra vez humano y responsable: vuelven los gordos a la tierra, ayudados por los robots buenos, y vuelven a andar, y reconstruyen la civilización quizá en círculo de eterno retorno, que se nos narra en los créditos finales. 

Está logradísima por todas partes, desde el mensaje ecologista hasta las alusiones intertextuales y el diseño gráfico inmejorable (hay que ver los reflejos en la ipódica Eva para creerlo). Está llena de detalles simpáticos, y muy lograda está la expresividad de los robots con elementos gestuales minimalistas. Y la ironía sobre sí misma, presentándose al final de los créditos la película como producida por la misma corporación siniestra que acabará por hacerse con el control de toda la economía y convertir el planeta en una basura espacial; un toque inquietante. Y es que también hay (cómo no) un elemento de resignación ante el mundo-basura: la vida sigue, aunque sea en precario (hasta entre los gordos en sus sillones flotantes) e incluso los robots siguen siendo humanos, por mucho que se degrade el entorno. Por otra parte, no va sobre el futuro, sino sobre el presente: la imagen del Axiom con sus gordos flotantes es la América vista por los ojos de un inmigrante del Tercer Mundo. Es Wally (quizá negro, quizá inmigrante, en todo caso currante marginal) quien representa esa perspectiva no americana, una visión de cordura que ve el crucero distópico de la Axiom como una demencia inhumana y degradante—la América de la realidad virtual, y el consumismo insensato, y el supersize me. Aunque lo mismo que hace, deshace, la película: en el mundo que nos retrata, parece que sólo existen los americanos y su nave espacial capitalista autosuficiente, como  si ésta en realidad fuese despegable del planeta y tuviese la opción real de dejarlo atrás hundido en la basura. Brilla por su ausencia la humanidad no americana: el problema de la Tierra es una actitud americana, aquí, una cuestión de mentalización. No sé si los gordos volveremos a la tierra, pero lo que está claro es que a los sillones flotantes los hace flotar algo; en Walle nos venden, a la vez que la denuncia, la fantasía de que flotan solos.



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viernes, 13 de abril de 2018

No sé si os he dicho

No sé si os he dicho que tengo un amable robot que cada día me diseña un periódico a mi nombre— Garcialandia. Es una solución cuando te agobia el exceso de medios: que se escriban ellos solos. Creo que también se lee él solo. Aquí el número de hoy, con cosas "en mi línea" editorial, claro: https://paper.li/JoseAngelGLanda/1411163489#/

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miércoles, 8 de junio de 2016

Retropost #984 (8 de junio de 2006): Robots para tragar





Robot inspirado en la forma de un gusano se arrastra por dentro de los intestinos, según cuenta el New Scientist Tech (vía John Hawks). Es la siguiente fase de la endoscopia, tras las píldoras con cámara incorporada. Y cada vez más cerca de Viaje Fantástico o El chip prodigioso. Lo más desagradable es su parecido con comerse un ciempiés: pero los médicos siempre nos someten a procedimientos desagradables, ¿no?


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miércoles, 27 de enero de 2016

Retropost #574 (30 de octubre de 2005): El Hombre Bicentenario



El hombre bicentenario (Chris Columbus, 1999) como la más reciente I, Robot, está basada en las historias de robots de Asimov. El planteamiento de base es el mismo: un robot que es más humano que los demás (un pseudo-problema, claro, o más bien un desplazamiento metafórico para dramatizar la cuestión: el robot como una máquina que es más humana que las demás). Esta vez la película, de Robin Williams, no es de acción, sino un drama filosófico/sentimental para niños. El androide Andrew, fabricado de serie en 2005, como de hecho ya los hacen, resulta ser excepcional por su creatividad y sensibilidad, se va haciendo cada vez más humano. Primero pide aumentar la expresividad de su rostro mecánico; luego se independiza de la familia que lo había comprado y vive solo, buscando (sin éxito) otros como él. Desarrolla una relación afectiva con la niña de la casa, que casi elige quedarse a vivir con él en lugar de casarse con su novio. El androide encuentra un genio aislado que le desarrolla un aspecto exterior humano, y desarrolla una relación afectiva primero con su antigua "pequeña Miss", cada vez más mayor, y años después, ya dando el paso hacia la relación de pareja, con la nieta de ella, Portia. En el último momento Portia se decide a irse con Andrew en lugar de casarse mecánicamente, como había hecho su abuela, con un hombre "cuya cara parece un abrelatas de esos de antes". A esas alturas ya tiene Andrew un aspecto totalmente humano, con desarrollos de órganos blandos artificiales a los que él mismo ha contribuido, pero cuando intenta que su humanidad se reconozca oficialmente, se le niega precisamente por su inmortalidad. Así que decide emprender su última mejora, ya con Portia envejeciendo, una mejora/empeoramiento que le dé la mortalidad en una fecha indeterminada. Su nueva solicitud ante el Tribunal Supremo se ve atendida por una juez negra, en lugar de un viejo Wasp, y aunque el fallo no es inmediato, consigue que se reconozca su igualdad de derechos civil justo cuando cumplía doscientos años. Para entonces ya eran él y su pareja anciantos terminalmente enfermos y mantenidos con vida artificialmente; muere cuando se disponía o oír el fallo del tribunal, y seguidamente Portia pide a su enfermera-robot que la desconecte del sistema. Ella obedece, ya no sabemos si porque es robot o precisamente por humana; la diferencia se ha difuminado.

En esta película el robot jamás se rebela ni es el malo ni demuestra su superioridad en fuerza bruta, en eso es ciertamente excepcional. Es una película en la que más que sobre los robots se habla sobre el envejecimiento y la necesidad de aceptar la muerte - la muerte como un derecho civil, casi, porque toda la retórica de la película, desde la emancipación educada del robot-esclavo hasta la escena del tribunal con la juez negra, asocia la historia de Andrew a la de los negros americanos. Como elemento de incoherencia en el trasfondo trabaja una cosa en la película, claro. Este negro quiere ser como los blancos, y se va blanqueando hasta hacerse totalmente indistinguible de ellos. También falsea el tema, aunque en otro sentido ayude a tratarlo, el hecho de que Andrew se nos presente como un ser aislado y excepcional. La propia película deshace luego ese planteamiento al ir humanizando gradualmente a Galatea, la robotina ayudante del genio solitario, que acaba siendo la enfermera humana que atiende a Andrew y Portia en sus últimos momentos. En fin, el papel desde luego está hecho a medida de Robin Williams, curioso experimento de estrellato el de hacer un robot que se le parezca y luego ir extrayendo su cara: Williams es especialista en estos personajes entre la marginalidad extravagante y la humanidad. El tema del reconocimiento de derechos civiles a las parejas homosexuales supongo que también está en el trasfondo, desplazado a la pareja "antinatural" del Andrewoide y esta Porcia que, como la de Shakespeare, también tiene problemas de elección matrimonial. No hace falta que diga que también en el tema de la eutanasia deja la película claramente expuesto su punto de vista.

Volviendo al tema de la muerte, la película se presenta como una educación en la necesidad de aceptar la mortalidad. A través de Andrew, gran pinocho o Peter Pan con poco mundo, se nos va instruyendo en los hechos de la vida. Primero en la sexualidad (tema un tanto pringoso pero divertido - sobre todo cuando tras la descripción que hace Andrew del imaginado éxtasis sexual, dice su colega el sabio solitario - "Buaa. ¡Yo también quiero!"). Y luego en la vejez y la mortalidad (ahí van a salir, de momento, menos entusiastas a apuntarse). A los niños les encantó, pero al final a Oscar se le reblandecieron las emociones y nos daba unos abrazos, llorando de pena por el robot viejito, pobrecico. Se dan cuenta de más cosas de las que pensamos, si no no les afectaría tanto, creo. Y es que son pequeños humanos, de órganos blanditos...


Lo que opinaba Turing sobre la búsqueda de la inteligencia artificial, en su "Computing Machinery and Intelligence":

"In attempting to construct such machines we should not be irreverently usurping His power of creating souls, any more than we are in the procreation of children," Turing had advised. "Rather we are, in either case, instruments of His will providing mansions for the souls that He creates." (cit. por George Dyson, vía BoingBoing; http://www.edge.org/3rd_culture/dyson05/dyson05_index.html

Pero la inteligencia artificial se encamina más bien hacia una semiinteligencia orientada a la eficiencia mercantil de los sistemas. Lo que está sucediendo de hecho es que la robotización avanza en dos sentidos: la estandarización de comportamientos y procedimientos administrativos, lo que Weber llamaba la burocracia, y que mejor se llamaría burrocracia, tiende a hacer de la gente robots; el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial tiende a hacer de las máquinas seres que interactúan inteligentemente. Si a ello se suma la cultura y psicología de las apariencias, vemos en la Actroid el futuro de la robótica. Y desde luego nunca va a pedir derechos civiles ante un tribunal – más bien será poco distinguible de los robotizados empleados que idealmente querría tener la gran empresa, y que de hecho obtiene y manufactura con sus procedimientos disciplinares. La Actroid puede ser guapilla, y hasta tiene mucha conversación en según qué temas, pero no la saques de allí. A muchas otras personas, tampoco, especialmente en su puesto de trabajo. He ahí el método para desarrollar, si no la inteligencia, sí al menos la semiinteligencia artificial.

Puede verse el state of the art en tecnología roboblanda aquí, con la Actroid japonesa;

http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/4714135.stm
o, un poco más "dura", aquí – pene-robot de la NASA, vía BoingBoing:
http://www.nasa.gov/centers/goddard/mpeg/115084main_ballerina.mpeg






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sábado, 16 de enero de 2016

Retropost #541 (9 de octubre de 2005): Hinokio




Aquí (via Nanoblog) hay una reseña y aquí un trailer de Hinokio, una película japonesa sobre un chaval paralizado que interactúa con el mundo en plan realidad virtual a través de un robot. Quién sabe, quizá pronto en sus pantallas y hasta en sus vidas, esperemos que no, con los blogs y los móviles y las webcams como telepresencia andamos ya más que servidos. Para un muchacho paralizado aún le aportaría algo, pero seguro que algún vicioso mandaba por allí cinco robots por al mundo para multiplicar sus personalidades y abundar más: oye, hay quien tiene cinco blogs.





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lunes, 11 de enero de 2016

Retropost #529 (30 de septiembre de 2005): Primer robot bloguero y delfines armados




Primero el robot bloguero. Es una actualización añadida a Aibo, el perro robot de Sony (http://www.eu.aibo.com). Ahora puede tomar fotos y descargarlas a su propio blog, con lo que se puede hacer un seguimiento de lo que van haciendo por ahí los Aibos. Otra nueva funcionalidad añadida es que funciona como agregador RSS, y te puede ir leyendo lo que va poniendo la gente en tus blogs favoritos. En resumen, un agregador RSS y emisor de fotoblogs ambulante y automatizado. Mmm. Le falta escribir posts interesantes, todo llegará.

Vía Pointblog:
http://www.pointblog.com/past/2005/09/29/aibo_robotblogueur.htm

Los delfines armados (con arneses de dardos que pueden disparar) han sido entrenados como vigilantes por la marina USA, y se han escapado a mar abierto, a decenas, como consecuencia del caos del Katrina. Se dice que podrían disparar contra los submarinistas. Cuenta la historia The Guardian:
http://observer.guardian.co.uk/international/story/0,6903,1577753,00.html
(via jill/txt)




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martes, 8 de noviembre de 2011

EVA: Imitation of Life


Viendo la película de Kike Maíllo, Eva —aquí la crítica de El Periódico. Muy recomendable, y no sólo por haber sido rodada cerca de mi pueblo. Es una de esas películas españolas que no parecen españolas, algo difícil de lograr; hasta mi comarca parece algún lugar de Austria o de Noruega. Los efectos visuales están logradísimos, y la película, sin aportar gran cosa realmente novedosa, es una buena adición al género de la vida artificial, y las responsabilidades que entraña—problema que se mezcla con el de la creación, y la pater/mater/nidad, y las responsabilidades terroríficas que entraña si uno se pone a pensarlo. 

Se refleja aquí de modo prominente el poder de vida o muerte de los padres sobre los hijos (siempre en candelero, ahora que como siempre, aunque ya no exista la Autoridad Final del paterfamilias romano, siempre estamos a vueltas con la ley del aborto). 

Las alusiones y precedentes de Eva son múltiples: se me ocurren, cómo no, el Génesis, Frankenstein de Mary Shelley y sus prometeicos antecedentes, pues Frankenstein era "el moderno Prometeo". Y Villiers de l'Isle-Adam y su Eva futura, y Asimov con sus reglas para robots, y relatos de Karel Capek y de Stanislaw Lem, de James Blish o de Philip K. Dick, y tantas películas con variaciones sobre Yo Robot—como Yo Robot, o El hombre bicentenario, o Terminator. 

En muchas de ellas, la historia de Pinocho también, el robot o muñeco niño que quiere humanizarse, ser como los demás y ser aceptado. Entre ellas AI, Inteligencia Artificial de Steven Spielberg, otra película con tecnología aragonesa, al menos supuestamente (hizo famoso, en la web, al Instituto Tecnológico de Aragón, digno rival del MIT). 

El final está especialmente influido por Spielberg, claro que ése estaba influido en cierto modo (supongo) por Neuromante—en William Gibson aparece ese motivo, que luego ha engendrado a Matrix y a otras variantes, según el cual la inmortalidad y transcendencia humanas, si bien imposibles sueños en nuestra propia realidad, pueden construirse y generarse, more emergente, en un mundo dentro del mundo, en un nivel de realidad más complejo diseñado por los humanos. 

El final a un segundo nivel de realidad, en el que el happy end es posible metaficcionalmente, se daba de modo memorable en Total Recall, de James Cameron (y P. K. Dick, claro). Los libros son otros mundos virtuales de este género, donde se generan mentes artificiales y se crean universos alternativos, que modifican o mejoran el nuestro, o hacen posible lo que en él es imposible. Siempre vivimos, ya, en un mundo virtual, un mundo construido imaginativamente por los humanos— y quizá estas películas sobre vidas y mentes artificiales no hacen sino explorar posibilidades adicionales de esta verdad fundamental.






Voy a ver qué nos cuenta el director sobre su película.

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O qué le contamos sobre ella...  Hay en la Facultad de Económicas, en el ciclo La Buena Estrella, un coloquio muy interesante con el director y con varios de los diseñadores gráficos de efectos especiales. Yo también participo, procurando evitar spoilers...  Se habla de muchas cosas, entre otras, de la ambientación. Es una película de nieve, cosa que va asociada a la bata blanca del científico, al mundo helado de Frankenstein, en los Alpes o en el Polo, y al resentimiento de los personajes por traiciones innombradas del pasado. Aparte, el blanco da muy bien en cine, y es también el color de los Macs.

Y conforme hablo, se me ocurre esta teoría metaficcional de las películas sobre robots que expongo, y que parece gustarle al director, o que parece compartir, habiendo reflexionado al respecto. Quien hace un robot o ser vivo artificial en el argumento de una película se encuentra, metaficcionalmente, en la misma posición que el creador de la propia película. Su artefacto ha de tener semblanza de vida—an imitation of life, es el cine, y es un reto en las películas de ciencia ficción convencer al otro, al espectador, de la realidad de lo logrado, y de la fluidez del resultado. Hay que sorprenderlo, también. 

El cine es la fábrica de robots más avanzada, siempre en vanguardia, y por eso tampoco es sorprendente que una película sobre inteligencia artificial contenga un segundo nivel de representación, en el que la realidad virtual generada es equivalente, en cierto modo, a una película. Es un cierre autorreferencial muy limpio, casi incluso obligado en según qué tipo de argumento. En el de Eva lo es, pues Eva ha de seguir viva en un mundo imaginado, y un más allá que querríamos para ella, aun cuando su creador la haya matado en su propio mundo real, pronunciando las fatídicas palabras, el código desactivador: "¿Qué ves cuando cierras los ojos?"

Bien, lo que vemos cuando cerramos los ojos son los sueños. El cine es fábrica de sueños, y el más allá también es un sueño. Sueños son, pero quizá necesarios. Nuestra mente no puede conformarse con el mundo que le rodea, sin más. Sueña, reinventa, corrige, propone, y crea mundos dentro de mundos. En algunos de ellos, podemos ser el Hacedor de Estrellas.

 
 
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