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sábado, 11 de agosto de 2018

Alce la vista

viernes, 22 de junio de 2018

Muere Koko

Muere Koko, el animal simbólico:



jueves, 5 de abril de 2018

Álex Lachhein: "Los animales no tienen derechos"




Y una respuesta animalista de YouTube (de "¿Serás su voz?").

RESPUESTA A SUS FALACIAS: 1) "Los animales no pueden tener derechos porque no pueden tener obligaciones". El derecho no surge de la posibildad de cumplir obligaciones, sino de la voluntad de salvaguardar un interés inalienable y legítimo que tenga alguien. Por ese motivo, un bebé humano o un discapacitado severo tienen derechos pese a no tener obligaciones. Podría argüir que los animales no pueden tener nuestros mismos derechos, en lo cual estaríamos de acuerdo. Un animal no puede tener derecho a una educación, o a la libertad de expresión. O puede tenerlo, pero sería absurdo que se le reconociera un derecho que no responde a ningún interés del animal. Empero, a un animal sí se le puede (se le debe) reconocer el derecho a la vida, a la integridad física y a la libertad, puesto que son conscientes de su propia existencia y tienen la capacidad y el interés en disfrutarla, así como la capacidad para sufrirla (y el interés en no hacerlo). Y esto viene corroborado por la ciencia, que nos explica que los animales son conscientes de si mismos. Esto es un consenso científico expresado en la Declaración de Cambridge sobre la conciencia (2013). Los animales tienen conciencia y disfrutan de las cosas placenteras y sufren con las cosas dolorosas. Por lo tanto, al someterlos a explotación (hacinándolos, encerrándolos, manipulándolos, golpeándolos,etc) estamos frustrando sus intereses y les estamos causando un perjuicio tanto físico como psíquico. Hay también muchos estudios que confirman que los animales y los humanos compartimos las mismas capacidades sentimentales y emocionales. Susan McCarthy y Jeffrey Mason escribieron la obra “Cuando los elefantes lloran: la vida emocional de los animales”, en la que recopilaron multitud de datos que demuestran que los animales tienen una vida emocional. Joe Edgar, responsable de un estudio de la Universidad de Bristol publicado en marzo de 2011 en la revista Proceedings of the Royal Society B, dijo que su investigacion “se plantea la cuestión fundamental de si las aves tienen la capacidad para mostrar respuestas empáticas. Descubrimos que las aves femeninas adultas poseen al menos los atributos esenciales que subyacen a la 'empatía', la capacidad de verse afectadas por, y compartir, el estatus emocional de otro”. Los animales son capaces de amar y empatizar. Y sienten emociones como miedo, estrés, sufrimiento o frustración. Por ello, debemos incluírlos dentro de nuestro prisma ético, puesto que sufren y padecen exactamente igual que las personas humanas. Y no sólo eso, sino que, además, los animales son inteligentes. Recientes estudios nos muestran que mamíferos y aves tienen una inteligencia cualitativamente similar a la nuestra (aunque cuantitativamente lejana): “Pigeons learn virtual patterned-string problems in a computerized touch screen environment” (Wasserman, 2013), “Decisions in the absence of human lenguaje” (Watanabe, 2006) o “Thinking Pigs: A Comparative Review of Cognition, Emotion, and Personality in Sus domesticus” (Marino, 2015). Estos estudios (así como muchos otros existentes) nos dan cuenta de que los animales piensan, aprenden, razonan y recuerdan. ¿Quiere más? Multitud de estudios, comentados y ampliados en el libro "Justicia salvaje. La vida moral de los animales" (escrito por el biólogo evolutivo Marc Bekoff y la filósofa Jessica Pierce), nos muestra que los animales también distinguen entre lo justo y lo injusto, y que tienen también códigos morales. El simple hecho de que los animales sientan y tengan intereses ya es suficiente para no explotarlos ni dañarlos. Pero es que, además, no son tan distintos a nuestra especie como el antropocentrismo nos ha inculcado.


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viernes, 23 de marzo de 2018

Retropost #2072 (23 de marzo de 2008): El animal te observa


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Mi padre me suscribió al National Geographic hace como 35 años, y todavía sigue llegando a Biescas, donde me voy poniendo al día cada vez que subo. Sale en el número de marzo un artículo interesantísimo sobre la inteligencia de los animales. 

Durante mucho tiempo, siguiendo las escuelas principales del siglo XX, los psicólogos animales los trataron como autómatas en la práctica, interpretando su comportamiento con teorías conductistas basadas en estímulo-respuesta que eliminaban de entrada múltiples factores—y múltiples especies, aparte de las ratas y algún otro bicho de laboratorio. Los testimonios de propietarios de animales sobre la inteligencia y sentimientos de sus mascotas eran ignorados por sentimentales y acientíficos. Hoy muchos científicos tienen otras actitudes. Estudian por ejemplo cómo los animales hacen planes que suponen una teoría recíproca de la mente, para disimular o engañar a otros animales. Eso que decía Umberto Eco de que el hombre es el único animal que miente me temo que quedó atrás (aunque mentimos más y mejor, eso sí). 

Me llama la atención en el artículo la historia de Alex, un loro al que entrenó para hablar la investigadora Irene Pepperberg. Ya se sabe que los loros hablan, pero la gente no habla con ellos. Bueno, pues con éste sí hablaron, y llegó a aprender a contar, a pedir lo que quería, a abstraer formas… En un ejercicio por ejemplo combinando figuras geométricas, le preguntaban "¿qué es lo mismo?" y contestaba "la forma", o "el color". E incluso, impaciente con loritos del laboratorio menos avanzados que él, les gritaba "¡Habla claro!" cuando pronunciaban mal.

Me ha recordado que el verano pasado, yendo por Galicia, paramos a comer en un restaurante de Carballo donde hay un loro que nos dijo la dueña "es el más listo del país". Además de listo era equilibrista, y hacía posturas ridículas que quizá sólo las pueda hacer alguien con inteligencia como para saber que son extrañas. Naturalmente les encantó a los críos y se lo quedaron mirando. Pues bien, el loro, sin que nadie entablase conversación con él ni intentase educarlo, al poco rato llamó a Oscar por su nombre—sólo de oírnos hablar entre nosotros.
Y, a poco que pensemos, recordaremos sin duda otros casos de inteligencia animal. Aunque normalmente preferimos no pensar mucho—nos inquieta la idea de que los animales sean inteligentes, y nos plantea problemas éticos que quizá no queramos tener.


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sábado, 17 de febrero de 2018

Veinte años de Proyecto Gran Simio: El animalismo desde el materialismo filosófico (Íñigo Ongay)





Ongay, Íñigo. "El Proyecto Gran Simio desde el materialismo filosófico." El Catoblepas 64.1 (June 2007).
_____. "Veinte años del Proyecto Gran Simio: El animalismo desde el materialismo filosófico." El Catoblepas 132 (Feb. 2013).
         2013









Calderón Gordo, Sharon, et al. "Proyecto Gran Simio 1 - Teatro Crítico." (Teatro Crítico no. 6; 7 Nov. 2007). YouTube (fgbuenotv) 26 Nov. 2012.* (Gustavo Bueno Sánchez, José Manuel Rodríguez Pardo, David Alvargonzález).
         2018
Calderón Gordo, Sharon, et al. "Proyecto Gran Simio 2 - Teatro Crítico (No. 7, 14 April 2007). YouTube (fgbuenotv) 26 Nov. 2012.* (Gustavo Bueno, Marcelino Suárez Ardura, Javier Delgado Palomar).
         2018


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jueves, 19 de mayo de 2016

Retropost #930 (19 de mayo de 2006): Penis Enlargement, Guaranteed


Extra length, increased activity, your partner will love you for it. Watch the amazing results of our product.

El vídeo tiene su argumento, incluso, porque al final descubrimos quién estaba al lado del bichito... ¡su propio rabo!

(No es un eslizón ni una sirena, sino una anfisbena un tanto atípica, Bipes Biporus, Vía Paleofreak).

 [Imagen y post perdidos durante la última década. El Bipes biporus parece que no se ha extinguido aún, empero.]


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sábado, 16 de enero de 2016

sábado, 28 de noviembre de 2015

Retropost #434 (27 de julio de 2005): The Rape of the Beasts


Ayer estuvimos de excursión entre Cedeira y Cariño, donde están, según la propaganda local, los acantilados más altos de la Europa atlántica - aunque más que acantilados he visto pendientes pronunciadas y, eso sí, costas muy altas. Entre los parques eólicos que crecen en la zona se pasean sueltas las vacas. Y además de las vacas hay allí muchas bestias melenudas ("bestas", las llaman), dicen que son salvajes, pero en realidad están en régimen de cautiverio controlado. Cada año por estas fechas los lugareños organizan la tradicional "rapa das bestas"; es decir, rodean y capturan a estos seres y les cortan las melenas - como señal de apropiación y control, supongo. Las "bestas" que hemos visto por los altos parecían pacíficas, pero tengo entendido que pueden morder si se las hace enfadar, así que hemos mantenido una distancia prudente; como son bastante más grandes que una persona a mí me inspiran respeto. Las que hemos visto estaban sin rapar, pero pronto les llegará su turno supongo; en fin, tal es la costumbre local, y hombres, vacas y bestias parecen llevar este modus vivendi desde hace tiempo. Pero me intriga la costumbre de rodear a las bestias y raparlas a la fuerza; es cierto que llaman la atención sus cabellera, aunque sean animales parece que da un status especial eso de tener melenas como los humanos; pocos animales tienen pelo que crece en la cabeza de una manera desproporcionada con el resto del cuerpo (igual esto también da una cierta aura de humanidad terrorífica a los leones, por ejemplo). En cualquier caso, sean cuales sean las razones psicológicas o prácticas del impulso que lleva a la gente a afeitar a estas bestias (¿humillarlas? ¿marcarlas?), parece haber también una razón lingüística para hacerlo, una especie de cruce de cables entre "rapar" y "raptar", pues el verbo gallego "rapar" (y el sustantivo "rapa" de la "rapa das bestas") parece fusionar dos etimologías distintas, la que ha dado el castellano "rapar" y también la del latín "rapio", arrebatar, raptar, hacer "rapiña", vamos. Igual los lugareños, tras moitos anos de rapar as bestas decidieron, además, raparlas.






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lunes, 13 de julio de 2015

Retropost#64: 19 de diciembre de 2004



19 de diciembre

Visitamos el vortex central del país, por ver al abuelo y parte de la familia que vive allí. Aprovecho para llevar a los críos al zoo, a que vean en carne y hueso los animales de los que tanto oyen hablar: el tigre, el león, el elefante, el bongo, el binturong, la sitatunga, el Monstruo de Gila, el Espectro Diabólico... Siempre han sido aficionados a los animales raros.






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lunes, 18 de agosto de 2014

Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.