martes, 22 de noviembre de 2016

Retropost #1238 (22 de noviembre de 2006): Seccionando el Departamento, reloaded


Los preliminares a este episodio ya se contaron en Seccionando el Departamento. Al capítulo de hoy le voy a dar estructura de trailer para no enrollarme. Bueno, de trailer de los de ahora, que ya no hace falta ni que vayas a ver la reunión. Como se recordará, nuestro departamento se dividió en tres secciones: A) Lengua y lingüística; B) Literatura y cultura (en la que me encuentro ubicado); C) Lenguas para fines específicos.

Esto se hizo en un proceso confuso y posiblemente alegal, por diversas razones:

- Según los Estatutos de la Universidad, las secciones departamentales, caso de establecerse, han de especificarse en el Reglamento del departamento con su composición, funciones, etc. En nuestro caso se dejaron fuera del reglamento, pues no se comprendió que al adoptar el Reglamento Marco, y hacerlo nuestro, había o bien que suprimir la referencia a secciones de ese reglamento marco, o bien crear secciones y especificarlas en el reglamento. Y se dejó tal cual la redacción del Reglamento Marco: "podrá haber secciones..." —con lo cual nuestro reglamento ni siquiera dice si las hay, y al crearlas (por decisión de Consejo) tienen una existencia extrarreglamentaria, una especie de reuniones de pasillo glorificadas, que se convocan en un limbo legal. Pero en fin, es lo que ha gustado de hacer nuestra democrática mayoría de votantes en Consejo.

- Según reza nuestro propio reglamento, las Secciones se crearán por criterios a) geográficos, b) de diversidad de área de conocimiento, o c) "del marco en que se imparta la docencia". La división arriba citada no responde a ninguno de los tres criterios. "Sí, por área de conocimiento las hemos creado", me dice nuestra catedrática en la reunión. Pero no: le explico (por enésima vez) que Lingüistica / Literatura no son áreas de conocimiento, que las áreas de conocimiento en nuestro Departamento de Filología Inglesa y Alemana son Filología Inglesa y Filología Alemana, no esa línea fantasma sin existencia institucional por la que "venimos funcionando" desde siempre para perjuicio de la Filología, separando las "subáreas" de Lengua y Literatura (inglesas). "Pues entonces lo hemos dividido por 'marco'" me dice; a lo cual le explico a ella y demás asistentes que por "marco" la administración se referirá a marcos con existencia administrativa (no a esas "subáreas" que no la tienen): por ejemplo, el marco de un centro, la Facultad de Filosofía y Letras pongamos, o el marco de una titulación (Filología Inglesa, pongamos). Peeero... esta división por "subáreas" es la que promueven nuestros catedráticos, aunque contravenga a nuestro propio reglamento, y esta división es la que es mayoritariamente, y democráticamente, votada por el Consejo. Y yo, ¿qué hago? ¿Planteo otro recurso? Manías mías, claro, es que me encantan los recursos, se deben pensar mis colegas. Es de desesperarse.

- Bien, pues hoy se nos convoca para constituir las Secciones, pero de hecho ya se han constituido a priori, porque se convoca al profesorado a tres reuniones separadas—con lo cual ya estaban preasignados a cada sección. Y resulta que los criterios de asignación no estaban tan claros. Las secciones son para organizar la docencia, OK. Pero no se sabía, por ejemplo, si esto incluía la docencia de Tercer Ciclo o no. O si se iban a encargar las Secciones de hacer el Plan de Ordenación Docente (que se viene haciendo, como es lógico, por centros, no por Secciones). Etc. Se ha sugerido, y parece que el Director ha aceptado, que convenía que fuese el Consejo de departamento quien aclarase estas cuestiones, por coordinar funciones entre las secciones. También se ha dicho que hubiera parecido más oportuno hacer esta constitución de las secciones en una reunión del consejo, por coherencia y claridad.

- (Visto lo visto, le he sugerido al Director que ya que tenemos un cierto número de Comisiones y de Secciones que no figuran en nuestro reglamento, sino sólo en las actas del Consejo de Departamento, y que no existe ninguna compilación de esas actas, y que no son lectura favorita de nadie, sería oportuno redactar una addenda o anexo al reglamento, con normas de uso interno aprobadas en Consejo de Departamento, listando esas comisiones y secciones y sus miembros y funciones, etc... Y que se dé a conocer esto al Departamento, o que se ponga en la web. Son cuestiones de administración muy básicas, realmente, y en principio ha parecido bien la sugerencia).

Pues en fin, aunque mal constituidas, ya están constituidas las secciones, y ahora veremos si esta extraña (aunque tradicional) división tiene alguna función coherente que cumplir. En principio, los temas que aquí se traten serán meras propuestas al Consejo de Departamento. De la tercera sección poco sé; sólo que podría parecer más coherente su existencia por "marco" (pues se ocupan del inglés en otras titulaciones) de no ser porque también se ha echado al montón, de modo incoherente, al área entera de Filología Alemana.

Ah, bueno, había que elegir Coordinadores para cada sección. De la tercera aún no sé quien ha salido. En la primera ha sido elegida Beatriz Penas, por consenso. En la segunda sección, la de Literatura y Cultura, se invitaba también a nombrar por consenso a la catedrática, Susana Onega, única candidata, pero yo he solicitado votación secreta. El director y la Dra. Onega me han invitado a que no solicitase la votación—"¿No ves que estás en minoría absoluta?" Supongo que de hecho la Dra. Onega prefería no ser elegida sino que meramente se asumiese su liderazgo natural y poco discutido. Pero he insistido en la necesidad de votar, a pesar de no haber otra candidatura: por mis conocidas desavenencias con los criterios y actuaciones de la Dra. Onega. Desde luego, no voy a estar a la vez planteando recursos de alzada y contenciosos administrativos a sus repetidas actuaciones irregulares, y además eligiéndola para cargos representativos. Así que no ha salido aclamada, sino elegida un tanto a disgusto, con todos los votos, menos dos, a favor.

Por cierto, que ha protestado la coordinadora al saber que en la otra sección se había nombrado a la otra coordinadora por consenso, en esta línea: "¿Pero sin hacer votación? ¡Muy mal; no se ha dejado a las personas expresar libremente su voluntad!" —ante lo cual ha habido que explicar que cuando nadie pide que se haga por votación, es que no hacía falta. (Y eso que la Dra. Penas carece por completo de liderazgo nato).

Creo que a varios de los electores de nuestra Coordinadora tampoco les agrada tener que votar, decir explícitamente que sí eligen a nuestros catedráticos para los cargos. También ellos preferirían más bien una cosa así que descendiese de modo natural y por precedencia en la Gran Cadena del Ser, sin que tuviesen que manifestar su acuerdo explícitamente con un voto. Pero con estas gratuitas e inútiles elecciones vamos aprendiendo a hacernos responsables de los representantes que nombramos, y de sus actuaciones. Y se nos refresca la memoria de que los catedráticos no mandan sobre los demás profesores (oh sorpresa)—ni aterrizan en los cargos iure divino: al menos no según la ley. Así que... todo tiene un potencial educativo. Hasta las votaciones ganadas.


 

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